Película – An act of conscience

(Abajo en castellano)

Narrated by actor Martin Sheen, this feature-length documentary chronicles the story pacifists Randy Kehler and Betsy Corner whose western Massachusetts home was seized by federal marshals and IRS agents after they publicly refused to pay federal taxes as a protest against war and military spending. When a young couple buys the contested home at action from the U.S. government for $5,400, they become involved in a political and moral battle much larger than what they originally bargained for.

World Premiere, Sundance Film Festival. Nationally broadcast on Cinemax, Sundance Channel, and Free Speech TV.

Narrada por el actor Martin Sheen, este largometraje documental relata la historia de Randy Kehler y Betsy Rincón, pacifistas cuya casa en el Oeste de Massachusetts fue confiscada por alguaciles federales y agentes del IRS después de que públicamente se negaron a pagar los impuestos federales como una protesta contra la guerra y el gasto militar. Cuando una joven pareja compra la casa impugnado la acción del gobierno de EE.UU. por $ 5.400, se ven involucrados en una batalla política y moral mucho mayor que lo que inicialmente se esperaba.

Estreno Mundial, el Festival de Cine de Sundance. A nivel nacional transmitido por Cinemax, canal de Sundance, y Free Speech TV.

https://thoughtmaybe.com/an-act-of-conscience/

Safo

Viví una larga vida en la belleza apacible de mi isla, Lesbos.
Y tuve que inventar un lenguaje nuevo para cantar los valores de la paz que yo y mis pupilas, las mujeres que habían venido a que les enseñara como conseguir la sabiduría, teníamos en la mayor estima.

No me valía la tradición literaria de mis antepasados, aunque éstos fueran tan ilustres como Homero. En la Grecia de mi época sólo se sabía cantar las hazañas de los guerreros que conquistaban ciudades y hacían esclavos a sus habitantes.

Los cantos épicos de la destrucción de Troya, que enervaban los ánimos de mis contemporáneos, a mí sólo me producían dolor. Lloraba de compasión por las mujeres troyanas: por Hécuba que había perdido a todos sus hijos y a la que los dioses, compadecidos por los aullidos de dolor que daba, transformaron en perra. Lloraba también por Casandra que había advertido de las desgracias que traería la guerra sin que nadie le hiciera caso. Y por Andrómaca, que vio morir a su marido y a su hijo a manos del enemigo…
Yo me negué a seguir esa tradición épica. Los valores de la guerra no eran los míos. Ni tampoco eran los de las mujeres que venían a mí a que les enseñara.

Para ellas compuse cantos de amor y de bodas: epitalamios, odas, pártenos, composiciones llenas de pasión en las que la única nota triste era la nostalgia.

Fuera de mi isla, los griegos seguían haciendo la guerra.
Yo resistía. Me oponía a los valores dominantes con el único, y para mí el más preciado, valor de la palabra.

Las mujeres de Lesbos, las lesbianas, no participamos en ninguna guerra, antes bien, cultivamos los afectos y la amistad entre mujeres.
Dejé que Alceo y Arquíloco hicieran el elogio de los valores masculinos: batallas políticas y conquistas bélicas. Yo elogié el amor, la belleza y la sabiduría. Esos valores eran nuestra resistencia allí, en Lesbos.

Imaginábamos que algún día lejano, también serían enarbolados por otras mujeres de lugares lejanos y que con ellos acabarían con la violencia de las guerras y los terrorismos.

Para esas mujeres del futuro, herederas nuestras, compuse el “Himno a Afrodita”:

“Acúdeme también ahora -le pedía –
Líbrame de mis congojas, diosa del amor,
Cúmpleme que logre cuanto mi ánimo ansía,
Y sé en esta batalla, para que me amen,
tú misma mi aliada.”

No alabé a ningún hombre, sólo al dios Apolo por ser el más excelso amante. Y entre las mujeres elogié a las más sabias, las que manifestaban mayor ternura, aquellas cuya mayor dignidad era asemejarse no a un dios ni a un héroe, sino a una diosa.

Describí en mis versos bellos jardines iluminados por la luna, huertos de sabrosas manzanas y olorosos rosales, campos de violetas silvestres por los que me perdía junto a mis amigas.

Escuchadme uno, tan sólo uno. Se titula :”Lo más bello es lo que uno ama”. Tiene veinticinco siglos de antigüedad. Escuchadlo. Aunque solo fuera por eso, por esos dos mil quinientos años de historia que han transcurrido desde entonces, es valioso.

Mujeres, yo creía que el cambio que iniciamos en nuestra isla iba a dar sus frutos muy pronto, que íbamos a conseguir un mundo en que se respetaran nuestros valores femeninos…Pero no, triunfó la épica, triunfaron los que cantaron a Aquiles y a Menelao.

El mundo conoce los nombres de muchos héroes: Héctor, Ulises, Ayas, Paris, todos unos asesinos. Sin embargo, de nosotras, no se sabe nada. Solo se nos nombra para designar una opción sexual ¡como si eso hubiera sido lo único importante en nuestra isla! ¡cómo si nuestra resistencia a la cultura dominante no hubiera tenido lugar! ¡como si nuestros escritos no tuviesen valor!

Nos menosprecian.

Han intentado borrarnos de la historia y casi lo han conseguido. Porque ¿qué sabe la gente de la calle de aquellas mujeres que habitaron Lesbos? Muy pocas mujeres se enorgullecen hoy de tenernos como sus antepasadas.
Es cierto que Aristóteles habló de mí en su “Retórica”, tengo que reconocerlo, pero ¿recuerdan cómo lo hizo? Me parece que me hizo un flaco favor. Y si no, juzguen ustedes por sí mismos. Explicaba que había lugares en los que se honraba a los sabios. Decía que así como los habitantes de Quíos honraban a Homero, los de Mitilene, aquella ciudad de Lesbos, honraba a Safo “aunque fue una mujer”. Sí, con esa sorpresa suya, los habitantes de Lesbos honraban a una mujer. Pero duró poco ese tiempo porque una cultura patriarcal se encargó de ensuciar mi imagen ya que no podían borrarla dela faz de la tierra.

Se ha dicho de mí que he sido lasciva, promiscua, una prostituta…Fue Séneca el que me llamó así. En su disculpa hay que decir que sólo se hacía eco de lo que otros escritores anteriores habían dicho. Él, tan íntegro para otras cosas, no se detuvo a averiguar si eran verdad o no los bulos que corrían de mí.

En otro escritor posterior, el latino Ovidio, pueden leerse todas estas grotescas leyendas que se han inventado sobre mi inmoralidad. ¿Inmoral? No tienen vergüenza. Inmoral porque mi moral no era la suya, porque para mí lo inmoral es la guerra.

Sólo a Platón tengo que mostrarle agradecimiento, dijo de mí en un epigrama que era la décima musa.

¡Ah, y al sabio Solón!. Se me llenan los ojos de dulzura cuando recuerdo al anciano sabio alejado de las intrigas cortesanas y las disputas jurídicas pidiéndole a su nieta que le enseñara mis canciones para aprenderlas antes de morir. ¡Que gran satisfacción ser estimada por un hombre tan sabio! Cuando la muerte se acerca y llega la hora de dedicarse a lo que realmente importa, entonces, un hombre sabio considera que vale la pena entretener su tiempo en aprender mis canciones.

Que la diosa me perdone si caigo en el pecado del orgullo al recordar mi pasado glorioso.

Porque hubo un tiempo en el que gocé de tal renombre que se me representaba en medallas y monedas. Mi figura aparecía en vasos y se me hacían estatuas.

Después se me fue olvidando. Se destruyó mi obra. O se fue perdiendo.
Pero no, no han conseguido borrarme del todo. No se conserva ninguna obra completa mía sólo quedan fragmentos de algunos poemas. Escuchen, escuchen y reflexionen.

“Dicen unos que un tropel de jinetes, otros
que el ejército a pie, y otros que la marina de guerra
es en la oscura tierra lo más bello,
pero yo afirmo que lo más bello es lo que uno ama.”

A lo mejor nuestra existencia no ha sido en vano.
A lo mejor esos veinticinco siglos han sido un puente en el tiempo, un paréntesis en la historia en el que la humanidad ha avanzado cojeando porque ha negado la presencia de su otra mitad.

A lo mejor, las mujeres de hoy reciben nuestro mensaje y comparten nuestros valores de belleza, sabiduría y amor.

A lo mejor, también ellas, hoy, proponen resistir a las guerras creando remansos de paz donde ir descubriendo los misterios de la vida.

Vislumbro grupos de mujeres, pequeños al principio, numerosos después, saliendo a las calles de sus ciudades, en silencio, vestidas de negro en señal de luto, con velas encendidas en la noche y grandes pancartas a la luz del día en las que se lee: “Saquemos la guerra de la historia y de nuestras vidas”

Oh, Afrodita, diosa del amor, no nos falles esta vez, no retires tu ayuda a las mujeres.

@ Luz González. Relato cedido por la autora.

Más información sobre esta autora: Luz González

http://escritorasfantastikas.blogspot.com/

Fotografía: Safo de Lesbos – Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Safo

¿Quién es el enemigo?

Qué es la guerra – Cortometraje-

https://vimeo.com/110860330

Vídeo imprescindible para los departamentos de orientación laboral. En estos tiempos en los que se ofrece el Ejército Profesional como una salida posible a la crisis, en especial para alumnado extranjero, es necesario contarles, en primera persona, esta parte de la realidad.

Sin duda es también importante visionarlo, con pausas, con tiempo para reflexionar, antes de entregarle nuestros dinerillos a Hacienda al hacer la Declaración de la Renta. ¿Sabemos bien lo que hacemos y por qué lo hacemos? Otras personas se escudaron en el «yo no lo sabía». Estos son otros tiempos.

Con frecuencia se recibe en los institutos la visita de algún representante del ejército para hablar de las salidas laborales como pilotos o mandos militares. Continuamente vemos en televisión la «fántastica» realidad que les ofrecen. Bueno sería poder establecer un juego de rol en el que se debata sobre los dos puntos de vista.

Os dejo el enlace con un cuento que trata también sobre el tema:
El cabritillo y los 5 deseos

GENERAL SU TANQUE ES UN VEHICULO PODEROSO Bertolt Brecht

General, tu tanque es más fuerte que un coche.

Arrasa un bosque y aplasta a cien hombres.

Pero tiene un defecto:

necesita un conductor.

General, tu bombardero es poderoso.

Vuela más rápido que la tormenta y carga más que un elefante.

Pero tiene un defecto:

necesita un piloto.

General, el hombre es muy útil.

Puede volar y puede matar.

Pero tiene un defecto:

puede pensar.

Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán (RAWA)

Quiero expresar en nombre de la Asociación Revolucionaria de las
Mujeres de Afganistán (RAWA), mi agradecimiento de todo corazón
por brindarnos esta ocasión para hablaros de la terrible realidad de
Afganistán.

Hace 8 años el gobierno de EEUU y sus aliados consiguieron
legitimar su invasión militar en Afganistán y embaucar al pueblo de
EEUU y del mundo entero bajo consignas como la “liberación de la
mujer afgana”, la “democracia” y la “guerra contra el terrorismo”.
Nuestro pueblo, tras haber sido oprimido por el dominio talibán, tuvo
esperanza en un Afganistán libre después de 30 años de guerras.
Pero pronto su sueño se vio pisoteado de la manera más dolorosa
ante la instauración del gobierno títere de Karzai, mientras EEUU
volvía a utilizar a sus criaturas y continuaba sus tratos con los
criminales señores de la guerra.

Desde el inicio, el señor Karzai y sus tutores estadounidenses
ningunearon las demandas de la gente y eligieron pactar con los
asesinos de la llamada “Alianza del Norte” colocando a sus rostros
más sucios en lugares clave del poder.

La reinstauración y empoderamiento de viejos violadores, asesinos y
saqueadores fundamentalistas, fue una realidad dolorosa y la raíz de
las actuales condiciones desastrosas en Afganistán.

Desde RAWA siempre hemos remarcado que mientras los
fundamentalistas estén presentes en Afganistán como fuerza militar y
actores políticos, no podremos esperar avances en democracia,
derechos de las mujeres, paz, seguridad y erradicación del
terrorismo. Hoy podemos ver que nuestra postura es acertada,
después de 8 años de ocupación de EEUU y la OTAN.

La consigna de la llamada “guerra contra el terrorismo”, la presencia
de más de 70.000 tropas extranjeras de más de 40 países y el gasto
de miles de millones de dólares, no ha podido traer ni un solo
síntoma de cambio positivo en estabilidad, seguridad y paz. Sin
embargo, ha empujado más que nunca a Afganistán y la región a las
manos de grupos terroristas. Incluso altos cargo de EEUU han
reconocido que los talibán son hoy más fuertes que en 2001.

Tal y como hemos presenciado durante los últimos años, a pesar de
algunas pretensiones erróneas de los medios de comunicación
Occidentales, las mujeres afganas están sufriendo la misma
catástrofe que bajo el mandato misógino de los fundamentalistas.
Las víctimas de la violaciones pueden ser chiquillas de 3 años o
abuelas de 75. Hay estadísticas recientes que muestran que un 25%
de las mujeres en mi país sufren la violencia sexual. Las afganas se
enfrentan día a día a secuestros, comercio de niñas, matrimonios
forzados, violaciones en grupo, ataques con ácido y otras crueles
formas de violencia. Los suicidios y las auto-inmolaciones de mujeres
jóvenes y adultas se han disparado hasta límites desproporcionados
e inéditos en la historia de Afganistán.

Los relatos estremecedores se han convertido en algo habitual y las
crónicas en los medios son sólo la punta del iceberg. Los medios
intentan hacer ver que el motivo de la terrible situación de la mujer
afgana está en la violencia doméstica, pero esta afirmación no es
correcta porque creemos que incluso el motivo mismo de la violencia
doméstica hay que buscarlo en el gobierno y en la política. Porque es
allá donde no hay justicia donde los hombres violentos disfrutan de la
impunidad mientras tratan a las mujeres peor que a los animales.

La policía y las autoridades afganas también están implicadas en
estos casos. Muchos parlamentarios afganos están implicados en
crímenes contra las mujeres. Por ejemplo la joven Bashira fue
violada en grupo por señores de la guerra, entre los que estaba el
hijo del diputado afgano Haji Payenda, que empleó su posición para
evitar cualquier castigo.

El sistema judicial en Afganistán está profundamente infectado con el
virus del fundamentalismo. Los señores de la guerra y los
narcotraficantes controlan la judicatura en contra de los pobres y a
favor de los grandes delincuentes, los funcionarios corruptos y los
ricos.

La última ley que ampara la violación fue aprobada por el parlamento
afgano y desató una reacción internacional. Pero a nosotras no nos
sorprendió porque es una consecuencia previsible de las políticas de
apoyo a los fundamentalistas por parte de EEUU y sus aliados en
Afganistán.

Los actos de Karzai son el resultado directo de las políticas
últimos siete años. Karzai tan sólo hace lo
occidentales de los
mismo que otros hicieron antes que él: comercia con los derechos de
las mujeres para obtener beneficios políticos. No nos sorprende a
aquellas que llevamos años denunciando este sucio juego un sinfín
de veces.

El mundo necesita saber que en el pasado reciente se han cometido
contra nuestro pueblo muchas otras agresiones, igualmente horribles
y dolorosas.

Denunciamos que la ley de “Reconciliación Nacional” aprobada por
el Parlamento afgano en 2007, que garantiza inmunidad por
crímenes de guerra cometidos durante los pasados 30 años, ha sido
el mayor trauma reciente sufrido por nuestra gente y ha dado
oxígeno a los señores de la guerra fundamentalistas para seguir
adelante aprobando sus leyes medievales en su parlamento mafioso.

El pueblo afgano y organizaciones como RAWA levantamos nuestras
voces contra esta ley repugnante pero el mundo y el amo occidental
del régimen títere afgano giraron la cara ante este vergonzoso
episodio. Si ayer no se hubiera abandonado a nuestro pueblo para
protestar contra esta ley de impunidad, hoy los extremistas no
podrían aprobar con tanta facilidad leyes de estilo talibán contra las
mujeres.

Otra justificación para la ocupación de Afganistán fue llevar la
democracia pero casi sólo con ver la situación de las periodistas es
suficiente para desenmascarar la burla de la democracia en nuestro
país.

Todas las periodistas libre-pensadoras tienen una vida muy dura, con
sus vidas amenazadas. Algunas de ellas han sido asesinadas por
señores de la guerra o talibán, entre ellas mujeres como Zakia Zaki,
Sanga Amaj, Shaema Razaee y otras.

En el año 2002, aparecieron muchas publicaciones progresistas y
democráticas, pero con los años casi todas se vieron obligadas a
cerrar debido a las amenazas y presiones de los fundamentalistas y
los gobernantes. RAWA seguimos distribuyendo nuestras
publicaciones clandestinamente en Afganistán porque los libreros
que se atrevían a ofrecer nuestros materiales recibieron amenazas.
Incluso hay gente que ha sido detenida y torturada sólo por poseer
nuestras publicaciones. Los fundamentalistas controlan hoy todos los
medios afganos y algunos de los criminales de guerra más infames,
como Rashid Dostum, Mohammad Mohaqiq, Burhanuddin Rabbani,
Asif Mohseni, Younis Qannoni, Ata Mohammad y otros tienen sus
propios canales de televisión vía satélite para hacer propaganda para
sus bandas inhumanas.

Todas las organizaciones democráticas serias, igual que RAWA, no
pueden trabajar abiertamente en el país y todavía nos arriesgamos a
serios problemas de seguridad. Podemos ver el ejemplo de Malalai
Joya, que fue expulsada del parlamento y cuya voz no tolera el así
llamado gobierno democrático porque defiende la verdad y
representa al pueblo.

Los recientes comicios presidenciales pueden ser otro ejemplo de
cuán ridículo juego de democracia se está jugando: había 40
candidatos, la mayoría con un currículo sangriento en las últimas 3
décadas. Es una tomadura de pelo convocar elecciones en uno de
los países más corruptos del mundo gobernado por la mafia, con
ausencia de paz y seguridad. La reciente propuesta de Karzai para
que tres mujeres sean ministras no es más que una muestra de
relaciones públicas, y por lo menos una de ellas, Amina Afzali,
pertenece a Jamiate Islami, un partido brutal implicado en numerosos
crímenes de guerra.

En una tierra ocupada transformada en narco-estado, no hay lugar ni
para el desarrollo económico ni para reducir la pobreza.
En los últimos años, el cultivo de opio se ha disparado y mi país
produce ya el 93% del total mundial. Los gobernantes afganos y la
mafia internacional están implicados en el negocio. EEUU y la OTAN
animan indirectamente el cultivo de opio, porque el control de la ruta
de este negocio multibillonario forma parte de la agenda oculta del
Pentágono en Afganistán.

La corrupción en Afganistán se ha disparado tanto que hasta los
gobernantes estadounidenses se preocupan por ello en público.
Afganistán ha recibido entre 15 y 20 mil millones de dólares de ayuda
en los últimos años, pero no se han invertido en el bienestar de la
gente y la reconstrucción del país sino que han acabado en los
bolsillos de los narcotraficantes, los funcionarios y los señores de la
guerra o responsables de oenegés locales e internacionales.

Mientras tanto, el 85% de la gente en Afganistán vive bajo en la más
absoluta miseria y algunas familias deben vender algunos hijos por
unos pocos dólares para poder sobrevivir.

La verdadera naturaleza del drama de la llamada “guerra contra el
terrorismo” está hoy ilustrada por miles de afganos y afganas
inocentes asesinados por las tropas extranjeras, mientras por otro
lado negocian con esos bárbaros fascistas llamados talibán, tratando
de etiquetarlos como “moderados” para poder compartir el poder con
ellos.

Todas estas asquerosas muestras de demagogia nos enseñan que
una vez más, el gobierno de EEUU y sus aliados sólo buscaban sus
beneficios económicos y políticos en Afganistán y empujaban a
nuestro pueblo a mayores miserias y desastres. Los dos grandes
logros de las políticas occidentales en Afganistán han sido colocar en
el poder a los salvajes de la “Alianza del Norte” y convertir nuestra
tierra en el centro de la mafia mundial de la droga.

Obama llegó a la presidencia en medio de mucho ruido y con
promesas de “cambio”, pero su nueva estrategia para Afganistán no
tiene nos aporta nada positivo, sólo más malas noticias para el
pueblo afgano.

Aumentar el número de tropas estadounidenses en Afganistán no
ayudará al país en nada, porque vienen a asegurar los intereses
regionales de su gobierno en la zona y para convertir nuestra tierra
en un fortín militar de EEUU en Asia. Vienen a Afganistán para
empujar a mi país todavía más hacia el desastre. El principal
resultado inmediato para mi desgraciado pueblo serán más civiles
asesinados.

La administración Bush llevó al poder a señores de la guerra brutales
y nos impuso su dominio, pero Obama también coquetea con
algunos de los talibán y yihadis más fascistas, etiquetándolos como
“moderados” y ofreciéndoles compartir el poder. Otra broma pesada
para el sino de nuestro pueblo, que empuja a Afganistán todavía más
en las garras de los terroristas.

Analizando la llamada nueva estrategia de Obama para Afganistán,
podemos ver claramente que no hay diferencia alguna entre él y
Bush y que ambos siguen una política belicista que no sólo trae más
tragedias a Afganistán, también hace de la región y el mundo entero
un lugar más inseguro.

Desde los primeros días de su existencia RAWA mantiene que
ningún país puede dar libertad y democracia a otro país. Y hoy esta
realidad salta a la vista.

Las circunstancias de los últimos 8 años en nuestro desdichado país
nos han dado una lección: que para liberarse de la opresión de los
talibán, los yihadis y sus apoyos extranjeros, nuestro pueblo no tiene
otra opción que no sea la unión de las organizaciones democráticas
para derrocar a los fundamentalistas del poder. No hay fuerza capaz
de resistir la oposición de las masas.

RAWA defiende que la retirada de las tropas extranjeras debe ser el
primer paso, porque hoy con su presencia a miles, la mayoría de
nuestro pueblo sufre la inseguridad, los asesinatos, los secuestros, el
desempleo, las violaciones, los ataques con ácido contra las
colegialas, el hambre, la sed de justicia, la falta de libertad de
expresión y tantas otras plagas. Sólo nuestro pueblo puede
conquistar para sí la paz, la seguridad, la democracia y la
independencia. Es nuestra responsabilidad estar unidas como una
alternativa contra la ocupación, levantarnos, resistir y organizar a
nuestro pueblo.

Ahora mismo nuestro pueblo en medio del fuego de tres enemigos.
Por un lado los talibán, por otro lado los ataques estadounidenses y
en tercer lugar los caudillos de la “Alianza del Norte” en diferentes
provincias. Con la retirada de tropas extranjeras, por lo menos, nos
habremos liberado de uno de esos enemigos.

Para acabar, permitidme hablaros un poco sobre nuestra
organización: la Asociación Revolucionaria de las Mujeres de
Afganistán (RAWA) se fundó en 1977 por parte de un grupo de
mujeres, entre las cuales estaba nuestra líder mártir Mina. RAWA es
una organización independiente y feminista que combate por los
derechos humanos y la justicia social en Afganistán. RAWA nos
opusimos a la invasión y ocupación soviética en Afganistán entre
1979 y 1989 y también a los posteriores gobiernos de yihadis y
talibán. Hemos mantenido escuelas clandestinas para chicas,
distribuimos publicaciones y realizamos proyectos de ayuda
educativos, sanitarios y de generación de ingresos para mujeres.

Desde nuestra fundación hemos sufrido problemas económicos, de
seguridad y de todo tipo debido a nuestro discurso directo y a
nuestra visión política, pero estamos decididas a continuar con
nuestra lucha por la causa.

En RAWA recibimos el aliento de la sangre de nuestra líder
asesinada y del sufrimiento y la miseria de nuestra nación. Nos
comprometemos ante los hombres y las mujeres que sufren la
opresión, para continuar sin pactos ni diplomacia nuestra lucha
contra los asesinos, los fundamentalistas, sus lacayos intelectuales y
sus amos extranjeros. Y en nombre de la mayoría silenciada de
nuestro pueblo, continuaremos trabajando contra los opresores.

RAWA no deja de pedir a las amigas y los amigos de nuestro pueblo,
que apoyen a las fuerzas democráticas afganas y no a nuestros
enemigos. Para nosotras es un honor tener amigos y amigas en el
mundo que estáis junto a vuestras hermanas y vuestros hermanos
de Afganistán, en contra de las malas políticas de los gobiernos.

Vuestro apoyo y vuestra solidaridad significan mucho para nosotras.

Por favor, continuad con nosotras.

Muchas gracias.

RAWA

Más Información:

Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán (RAWA)

http://afghanwomensmission.org

Cinco mujeres

18 de enero de1978

La Paz (Bolivia)

—El enemigo principal, ¿cuál es? ¿La dictadura militar? ¿La burguesía boliviana? ¿El imperialismo? No, compañeros. Yo quiero decirles estito: nuestro enemigo principal es el miedo. Lo tenemos adentro.

Estito dijo Domitila en la mina de estaño de Catavi y entonces se vino a la capital con otras cuatro mujeres y una veintena de hijos. En Navidad empezaron la huelga de hambre. Nadie creyó en ellas. A más de uno le pareció un buen chiste:

—Así que cinco mujeres van a voltear la dictadura.

El sacerdote Luis Espinal es el primero en sumarse. Al rato ya son mil quinientos los que hambrean en toda Bolivia. Las cinco mujeres, acostumbradas al hambre desde que nacieron, llaman al agua pollo o pavo y chuleta a la sal, y la risa las alimenta. Se multiplican mientras tanto los huelguistas de hambre, tres mil, diez mil, hasta que son incontables los bolivianos que dejan de comer y dejan de trabajar y veintitrés días después del comienzo de la huelga de hambre el pueblo invade las calles y ya no hay manera de parar esto.

Las cinco mujeres han volteado la dictadura militar.

Publicado en: Memoria del fuego

Fuente original: http://www.patriagrande.net/uruguay/eduardo.galeano/memoria.del.fuego/19780118.htm

Lo social es la vida

Mabel Cañadas se inicia en lo social en los movimientos de Bilbao de finales de los 60. Su implicación convencida le hace consciente de un “no llegar” en el que se desenvuelve esa actuación. Descubrir las limitaciones no le lleva al desánimo ni al abandono sino a la búsqueda de nuevos caminos. En los 80 inicia una experiencia de vida comunitaria en el abandonado pueblo navarro de Lakabe, en el que lleva, por tanto, 28 años. Una experiencia radicalmente distinta que le ofrece una reapropiación de su capacidad de decisión, otra forma de abordar lo social en la que importa es lo qué se hace y el cómo, en la que la actuación social es la propia vida.

Aquí va la primera parte de la extensa entrevista. En la segunda, añadiremos además información y documentos extra de los proyectos o luchas que se aluden en ella.

Libre Pensamiento (LP): Cuéntanos a grandes rasgos tu trayectoria

Mabel: Lo que más ha marcado mi trayectoria ha sido la tendencia a incidir en lo social, de modo especial la necesidad de estar informada para abordar los temas con seriedad. Sería por el año 65, con 13 años, cuando me inicié en esto como respuesta a cosas que ves que están mal y frente a las que dentro de mí surgió una cólera; aquella actuación fue el inicio de una búsqueda. Nuestra primeras actividades giraban en torno al Tercer Mundo, otros temas eran muy inabordables durante el franquismo. Entonces constaté que vivía en un mundo que se sostiene aplastando a otro, un engranaje del que buscas el funcionamiento y del que empiezas a descubrir que tienes alguna responsabilidad. Esa actuación y esa búsqueda me las he planteado siempre colectivamente, pero también desde la soledad, sin la que esa búsqueda colectiva no puede darse. El Proceso de Burgos y los asesinatos de Vitoria supusieron un paso en la confrontación con lo existente, me impactaron y empezaron a marcar lo que sería mi posterior trayectoria. No puedes dejar de implicarte, pero a la vez percibes que el cúmulo de cosas que te salen al encuentro no te deja acceder al fondo de lo que llevas dentro y te gustaría realizar; como si ese exceso de actividad matara la búsqueda.

LP: ¿En qué sentido te impactaron aquellos acontecimientos?

Mabel: Recuerdo el encierro en la iglesia de San Antón con motivo del Proceso de Burgos, en el que se percibía una especie de alta densidad de la rabia y el dolor. Hablaba mucho con la gente porque siempre para mí cualquier actuación ha sido un foco de investigación y cuestionamiento. En aquel caso el nivel de cólera impedía cualquier cuestionamiento y ahí aprendí que el dolor y la rabia pueden ser adecuados para suscitar una energía que nos movilice, pero no para diseñar una estrategia de actuación. Esas respuestas pueden ser expresiones legítimas y entendibles, pero no eran las adecuadas. El punto de partida siempre debe ser el aceptar esa situación, amarla, lo que no significa amar ni aceptar el daño que la ha producido. Desde esa aceptación podemos plantearnos qué estoy dispuesta a hacer yo para solucionarla. Muchas situaciones en la historia de la humanidad son de esa índole oscura y terriblemente dolorosa, lo que las hace difícilmente digeribles. Pero hay que digerirlas, sentir su dolor y aceptar que la situación es esa, para poder definir una estrategia. Es seguro que no vamos a dar con la estrategia exitosa, pero sí podemos dar un paso en la dirección adecuada. Quizá es eso todo lo que podemos hacer en una vida, todo lo que puede hacer una generación: conseguir que ese paso quede consolidado e interiorizado, que pase a formar parte de lo dado por sabido.

LP: Seguimos con el relato de esa tu trayectoria

Mabel: En los años 70 empecé a participar en los grupos de no violencia de Euskalerria y, a través de ellos, nos abrimos a información y corrientes de pensamiento que a nosotros nos llegaban de Francia y que supusieron una profundización en lo que venía siendo mi Eran los tiempos de Gandhi, Martín Luter King, Lanza de Bastos, la comunidad de Tesse … y fueron unas aportaciones muy desarrolladas dentro de lo que venía siendo esa búsqueda. El que el fin está en los medios y el árbol en la semilla, algo que yo intuía, fue para mí de una claridad iluminadora. También significó una profundización de mi actuación. Pese a no tener que ir a la mili, trabajé en los grupos de la objeción al servicio militar, y del no a la mili dimos el paso al no a los ejércitos y no a las guerras, sin olvidar las torturas, lo nuclear y el conjunto de un sistema belicoso/militarista, jerarquizado y patriarcal, lo que me llevó a adentrarme en el tema de la mujer. Comprendí que el conjunto de estructuras sociales está marcado por las relaciones de dominación/sumisión y que desconocemos el funcionamiento en igualdad y en libertad.

Desde el año 75 viví con otros en una chabola en el barrio de Recalde y me integré también en el trabajo en el barrio. La convivencia me llevó a descubrir que demasiado a menudo reproducimos esas relaciones de dominación o, lo que es lo mismo, que la reivindicación, la convivencia y la propia vida son partes de un todo. Aquel trabajo en el barrio me hizo consciente de la cantidad de gente que no tiene voz y que es imposible que la tenga si la sociedad y búsqueda y mi actuación. nosotros mismos estamos inmersos en esas dinámicas de la correlación de fuerzas, de ganar o perder y de búsqueda de una determinada eficacia. Todo va confluyendo. Lo de que el fin está en los medios es otra forma de decir que para oponernos a las relaciones de dominación/sumisión necesitamos nuevos procesos de participación, nuevas formas organizativas, formas asamblearias de toma de decisiones. Pero aun eso es insuficiente, no basta que la asamblea sea perfectamente democrática, tiene que estar mimada para que participen las personas que menos hablan o que no hablan, requiere fomentar la escucha, tanto como la intervención, requiere, en definitiva, otros ritmos, otros tiempos, otra forma de vivir. Si hoy, por cualquier imprevisible, se nos presentara la oportunidad de desarrollar una alternativa a la sociedad existente, volveríamos a reproducirla porque no hemos trabajado suficientemente esas otras formas de decidir, de hacer, de vivir en definitiva.

A esto se une que en el 78 ya no encarcelaban a los objetores sino que pasaron al limbo jurídico y la objeción de conciencia se fue desactivando, lo que nos hizo intuir que el fracaso -relativo, pero fracaso al fin- de la actuación social está en ese no abordaje de los problemas de fondo (en el caso de la insumisión, por ejemplo, la impregnación de todas las relaciones sociales por el eje dominación/sumisión) y que para hacerlo es necesario implicar más la propia vida, ponerlo en práctica más que reivindicarlo. Queríamos plasmar todo lo que habíamos trabajado a nivel teórico, la necesidad de otras formas de vivir: sin jefes, sin horarios, sin normas ni pensamientos predefinidos… Primero recalamos en Usoz y luego, en la primavera del 80 en Lakabe.

LP: ¿Fue duro dejar ese mundo anterior? ¿Sentiste alguna pérdida al abandonar la “actividad social” explícita?

Mabel: Ninguna. Visto desde hoy, creo que si no eché en falta lo que dejé se debió a que para mí era una etapa acabada. También visto desde hoy, considero que para todas las personas que actúan socialmente es necesario tomar momentos de distancia. No siempre se está en plena forma, hay momentos en que se ha dado lo que se llevaba y es importante abandonar la primera fila, para que a esa actuación lleguen nuevos impulso, por un lado, y para hacer tu misma ese movimiento de recuperación, de búsqueda de nuevas estrategias y formas de estar, que, en definitiva, es una búsqueda de ti misma. Esto requiere una cierta humildad y la pérdida de protagonismos. Lo contrario conduce a la repetición rutinaria y a que la actuación responda a esa necesidad de actuar como forma de mantener el protagonismo, más que a los fines que dice perseguir. En mi caso eso se produjo de una forma indirecta y por otras causas. Buscaba otra forma de abordar y emprender lo que había estado haciendo. No eché en ese momento nada en falta, y siempre he procurado mantenerme en contacto con aquello.

LP: Cuéntanos a grandes rasgos el proceso de Lakabe

Mabel: Cuando en la primavera del 80 decidimos dar por cerrada la experiencia de Usoz e iniciar la de Lakabe hicimos un llamamiento abierto: el 21 de mayo en Lakabe. Nos juntamos 14 personas, en verano llegamos a 45/50 adultas y algunos niños: definir el proyecto nos costó tres años: la iniciativa inicial era la de reconstruir, tanto física como humana y relacionalmente, un pueblo alternativo. Pero lo de “alternativo” es muy ambiguo, hace más hincapié en lo que no se quiere, algo que es muy habitual en todo grupo que se quiere diferente y que se define anti (militarista, capitalista…), pero lo valioso son las afirmaciones. Fueron tres años un tanto caóticos y, por eso mismo, muy ricos. Pero las personas y los grupos tenemos necesidad de definirnos, crear un marco o una estructura que lo contenga, que plasme lo que se quiere para empezar a realizarlo. Toda definición supone un grado de exclusión que siempre es conflictivo, pero es muy rico, también doloroso. Obliga a romper con gentes con las que se ha recorrido un camino, a las que aprecias y quieres. Acabas por aceptar que la vida es rular, que el cambio y los desencuentros son la manera natural de que la creación continúe y de que los entornos se renueven. Pero siempre hemos tratado de apoyar, en la medida de nuestras posibilidades, a las personas que han ido abandonando el proyecto.

Tras ese proceso, en el 83, quedamos 16 personas y la situación económica era muy difícil. Iniciamos la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos: pastelería, lana y zapatería. Cada, digamos, casa, asumió una de esas actividades para sacar dinero, pero vivimos con los bienes en común. De esas actividades sólo dura en la actualidad la de pastelería. A pesar de los avatares, el proceso siguió siendo de crecimiento y en el año 90 llegamos a ser 45 personas adultas y 10 niños. En el 91 tuvimos una nueva crisis por el planteamiento económico. El dinero mueve mucho. Una parte quiso dejar de vivir en comunidad y derivar a formas similares a las cooperativas, con unos aspectos económicos en común, pero dejando otros a las economías de cada uno. El grupo optó por seguir siendo un pueblo comunitario, sin economías particulares. Y es esa experiencia la que queremos seguir experimentando e investigando desde el pequeño grupo de Lakabe y en relación con otros grupos que se planteen las mismas cosas.

LP: Son 28 años de vivencia, ¿cómo es esa experiencia?

Mabel: es ciertamente una experiencia muy distinta, en la que hemos tenido que reinventarlo todo, sobre todo lo cotidiano. Aquí son otros ritmos, otro tiempo, el mismo silencio te presenta la vida como un espacio en blanco. Además, aunque pequeño, somos un colectivo muy plural, cada uno es como es, y así tenemos que recogernos y ponernos en común. Todo esto, que lo hace más difícil, también lo enriquece. Las condiciones iniciales fueron muy duras: sin carretera ni luz ni agua ni teléfono. Pero ese arrancar de cero, desde lo más básico, nos permitió un proyecto muy abierto en el que todo está por decidir. Al principio las discusiones podían parecer muy primarias, por ejemplo qué comíamos y que no comíamos, pero en ellas ya subyacían problemas de fondo, como el del mercado local o global.

Sabiendo que no existe la alternativa perfecta, que nunca nos libramos plenamente de nuestras contradicciones y que siempre cometemos errores, Lakabe ha sido y es una experiencia que nos abre a la vida, obligándonos a tomar decisiones con las que tenemos que vivir felices aun cuando sean equivocadas. El pensar que somos lo que pensamos ser, algo muy ligado a la fría cultura occidental, es una fuente de sufrimientos. Es la vida a la que debemos escuchar y de la que tenemos que aprender. La vida es dinámica y nuestras estructuras y nosotros mismos también debemos serlo. Los cambios estructurales tiene que tener en su base los cambios en las personas. Cualquier otra cosa queda dentro de las relaciones de poder, entre nosotros y respecto a la naturaleza, y para romper esas relaciones nuestro proyecto tiene que dar voz a todas las personas. Voz y cabida, cancha para realizarse.

LP: Supone eso una óptica bastante distinta a aquella en que desarrollamos nuestra actuación social. ¿Cómo ves esa actuación?

Mabel: la oposición al Poder se identifica excesivamente con acciones contra lo que no queremos, pero acaba siendo muy cerrada y empobrecida. Tenemos que trabajar más sobre lo que queremos, yo sobre lo que yo quiero, y para eso no necesito el permiso de nadie, puedo hacerlo al margen o por encima del Poder. Ese carácter afirmativo tiene más capacidad de impulso y de expansión. Cierto que a ese querer se le oponen siempre barreras que para nosotros se convierten en motivos de confrontación, pero la sustancia no está en la confrontación sino en el lo que quiero. Trabajar desde el sí, desde lo que quiero, desde lo que estoy haciendo abarca a la totalidad de la persona, es más rico y también más contagioso. Además esto permitiría romper la política como pelea para trasladarla a la necesidad de acuerdos que permitan que se desarrollen las distintas formas de vivir. Esta necesidad de acuerdos es uno de los aprendizajes a los que te obliga la vida, no sólo el vivir en comunidad.

En lo teórico, en la confrontación de ideas, el pensar diferente aparece como pensar a la contra e impidiendo el desarrollo del que piensa diferente. En la práctica esas diferencias no se contraponen o se contraponen menos, siendo más capaces de plantearse en común en el día a día. Llegar a acuerdos que no recogen el 100% de mi pensamiento no es grave, ni me recorta, ni me resta coherencia, sino, al contrario, me refuerza y me aporta. Es algo a lo que nos obliga el día a día, la vida, mientras que es muy difícil si predomina el discurso y los macroproyectos de futuro. Y es cosa muy sana, un ejercicio de humildad ligado al compartir y al apoyo mutuo. A la gente socialmente actuante la veo todavía muy aferrada al discurso, a las fidelidades y a las coherencias y a todos los defectos que conlleva y de los que te salva el predominio de la vida frente al pensamiento. Las sociedades cambian y nosotros debemos cambiar, pero el predominio del pensamiento y de las ideas acentúa nuestras resistencias a los cambios, acrecienta nuestros miedos.

LP. Hablabas de la “fría cultura occidental”, ¿qué relación existe entre pensamiento y vida?

Mabel: Los razonamientos externos que se quedan en lo discursivo son poco útiles. El pensamiento real, el que nos define y nos marca, es la síntesis de lo vivido. Vives y en un momento dado eres capaz de plasmar lo vivido en palabras, sea para transmitirlo a otras personas o para plasmarlo en un libro; o al leer lo que ha escrito otro sientes esa identificación profunda. El pensamiento es como una condensación de la intuición que ha venido guiando tu vida o viviendo en ti y que, en un momento dado, se explicita y se expresa. Es curiosa la forma tan diferente de funcionar del mundo rural al urbano, en el que esa escisión entre vida y pensamiento se ha producido. Creo que se debe a que la contemplación de la naturaleza, y la recogida de todas las señales que de ella emanan, es componente esencial del pensamiento. En el mundo rural si un árbol se muere, se corta, y si un animal se rompe una pata y está condenado, se le sacrifica para aprovecharlo, y es algo que se hace con naturalidad. Es el mismo vivir el que te va dando una aceptación del ciclo de la vida y de la muerte, en la que se encuadra la forma de verse a una misma y de ver el mundo. Algo muy sano que debe estar presente en cualquier pensamiento posterior.

Segunda parte de la entrevista, y material extra sobre las luchas aludidas en ella
Me sorprende la determinación con que el ser humano apoya cualquier poder, parece que piense que el poder tiene que darle la libertad, cuando es algo que le pertenece. Cada uno de nuestros sueños, en lugar de realizarlo, lo trasladamos como reivindicación al Poder, con lo que se establece un juego en el que éste sale fortalecido. Es la persona la que tiene que ponerse en movimiento siguiendo su propio impulso, en ese movimiento se establece un diálogo con la vida y con el resto de la sociedad, una relación que no es de poder.

LP: Sigue con el desarrollo de lo aprendido con la experiencia de Lakabe

Mabel: Un momento importante fue la aparición de los hijos e hijas y la educación que les tratábamos de dar. Pensábamos poder crear una escuela e impartir una educación que crearía niños felices per se, sin problemas. Pero la realidad fue otra. Un día te descubres diciéndole a tu hija “no te ensucies” y te preguntas de dónde te ha salido eso y te das cuenta de todo lo que llevas dentro, incorporado, de lo socialmente predominante. Educar es difícil, transmitir unos valores y criterios no patriarcales requiere un trabajo previo contigo misma y un redescubrimiento de las formas de educar, del vocabulario necesario para que esa transmisión funcione. Por suerte este espacio aislado de Lakabe, permite la existencia de tiempo, da opción a esa reconstrucción personal, a esa adecuación a lo que quiero, y desde ahí es más fácil transmitir una forma más global e inclusiva de ver la vida.

Otro tema importante fue el del consumo. Desde el principio teníamos claro que la conquista de la propia autonomía requiere unos niveles importantes de autosuficiencia. Pero hubo que ir tomando opciones, por ejemplo la de decidir no trabajar en otros sitios ( y no era fácil pues el haber podido disponer del dinero de algún salario habría acelerado el proyecto), lo que nos obligó a vivir con menos y a aferrarnos a lo cercano y primario, venciendo la incultura total que teníamos al respecto, y a desarrollar el proyecto con mayor lentitud, optando por empezar por unas cosas y dejando otras para cuando se pudiera. Fue aceptar otra forma de hacer y de vivir, porque las que teníamos aprendidas no nos servían. Viviendo con poco valoras lo que hay, descubres la cantidad de productos que la naturaleza oferta de forma espontánea, que el optar por lo cercano puede reducir la variedad de sabores pero no reduce la de nutrientes. Llegamos a lo ecológico cuando todavía no existía esa palabra, y a la idea de decrecimiento, que hoy empieza a estar vigente, por estar fuera de la carrera de creación de necesidades, por descubrir que se puede prescindir de mucho y vivir con poco sin vivir peor.

No hace falta ser ermitaño ni extraterrestre, me gusta el calor y cierto grado de comodidad, pero no a cualquier precio. En este camino hemos pasado por fases distintas y ahora tenemos luz propia sin estar enganchados a la red, lo que es un grado de autonomía. Compramos lo justo y necesario, pero siempre procuramos autoabastecernos al máximo. Cultivamos mucho, al principio éramos vegetarianos, ahora comemos carne, pero siempre de nuestros propios animales, a los que criamos y queremos, pero sabemos que hay que matar para comer; es una relación menos fría y menos inconsciente que la de ir a comprar un filete a la carnicería. En la salud hemos pasado de curar la enfermedad a intentar mantener el cuerpo en buen estado físico y emocional. También esto segundo es importante; no se puede hacer una estrategia política en base a las emociones, pero sí hay que prestarles atención en esos procesos.

LP: Estáis prefigurando una sociedad sin Poder, ¿qué idea tienes sobre él?

Mabel: Me sorprende la determinación con que el ser humano apoya cualquier poder, parece que piense que el poder tiene que darle la libertad, cuando es algo que le pertenece. Cada uno de nuestros sueños, en lugar de realizarlo, lo trasladamos como reivindicación al Poder, con lo que se establece un juego en el que éste sale fortalecido. Es la persona la que tiene que ponerse en movimiento siguiendo su propio impulso, en ese movimiento se establece un diálogo con la vida y con el resto de la sociedad, una relación que no es de poder. La delegación está íntimamente ligada a la estructura social que tenemos. En las estructuras grandes la persona pierde capacidad de actuar en lo inmediato y tiende a delegar. Los autogestionarios lo tenemos crudo en el actual tipo de sociedad. Pero también nuestras formas de vida son un impedimento para la participación.

Recuerdo de la época de Bilbao que a veces decidíamos determinada actuación, pero el uno no podía porque tenía que ir a trabajar, la otra por un asunto familiar, la otra… te das cuenta de lo pillada que está y eso me decidió a buscar otras formas de vida. También está ligada al objetivo, que más que al desarrollo material tiene que estar en relación con el arte o la belleza o algún otro impulso de índole superior. La participación es casi imposible en ese mundo sobredimensionado y atrapante, está ligada a lo colectivo en dimensiones aceptables, grupos no demasiado grandes interconectados, que se respetan y apoyan. La base de esa estructura no va a ser la familia, suelo hablar de clan o de tribu, por recuperar algo no desconocido y porque la palabra comuna parece que tenga otras connotaciones, pero el vínculo debe ser de opción, no de sangre. El trabajo debe hacerse en igualdad, la división de trabajos es abrir la puerta al poder. Igualdad de género, sobre todo, la presencia de lo femenino en la construcción social y en la política es imprescindible.


LP: ¿Ese vivir por encima o paralelamente al poder supone, en algún grado, desentenderse de él y dejarle las manos libres para su actuación?

Mabel: No lo veo así, porque el tema es más complejo. Hay que darse cuenta, por ejemplo, de la relación que se establece entre el Poder y los elementos de rebeldía, hoy demasiado referidos a él: por un lado le son útiles para el desarrollo de las estructuras represivas, manipulando el miedo; por otro lado es capaz de absorber y redefinir buena parte de sus componentes. El Poder es capaz e reciclar y aprovechar todo. La experiencia de Lakabe ha sido una ocasión de investigación sobre cómo gestionamos internamente nuestro propio poder de una forma horizontal, compartida y circulante. También de nuestra relación con ese Poder externo: lo primero que hay que hacer es no darle más importancia de la que tiene, mantener con él una relación de igualdad, no de dependencia. Pasa por conquistar tu propia libertad, por perder los miedos. Nuestra libertad nos permite enfrentarnos incluso a situaciones límite manteniendo en ellas nuestras herramientas disponibles y nuestras cualidades alerta. Conseguir eso ayuda a tratar al Poder en ese plano de igualdad.

LP: Un inciso, ¿cómo ves el feminismo?

Mabel: Inicialmente me sorprendió el retroceso del movimiento feminista, muy potente y vital en su momentos. Creo que el sistema jugó muy hábilmente: abrió, ciertamente, la puerta a la incorporación de la mujer, pero no dejaba de ser la incorporación a un mundo masculinizado, y en la medida en que la mujer adoptase comportamientos masculinos. El feminismo entró a ese trapo y se dedicó a reivindicar y a expandir esa puerta que se le abría, pero olvidando lo que es ser mujer y lo que queremos. Hoy, aunque se hable en femenino, las estructuras siguen siendo machistas y el feminismo, no ha aportado cambios en profundidad sino que ha quedado atrapado en lo existente, en lo masculino. Así es como lo veo

LP: Y otro inciso que me interesa, perdona, ¿cómo ves el movimiento antiglobalización?

Mabel: La globalización se entiende como mercado único y global y como apropiación de la riqueza por unos pocos, para nada se habla de la globalización de derechos o del reparto. La oposición a la globalización tiene que seguir una línea de la que no conviene desviarse. En sus tiempos lo definíamos como “pensar globalmente, actuar localmente”. Frente a esa globalización del mercado nuestro consumo tiene que apostar por lo cercano y sólo desde ahí se puede ampliar en arcos para aquellas necesidades que lo local no es capaz de satisfacer. Consumir un algodón elaborado en la India, con tintes peruanos, por muy ecológico que sea no es alternativo. Lo alternativo es utilizar nuestro algodón, aunque sea de peor calidad y aun sacrificando en parte nuestro aspecto externo. El movimiento antiglobalización tuvo una lucidez inicial para recoger eso y servir de escaparate a una rebeldía muy fresca, pujante y variopinta. La impresión es que posteriormente quedó atrapado por unas élites más políticas, perdiendo parte de esa puesta en escena y esa implementación de realidades concretas y diversas fuera del marco de la globalización, que son en sí antiglobalización. De todas formas es un movimiento todavía joven que tendrá que definir su rumbo.

El movimiento de ekoaldeas es un intento interesante que trata de implementar las pequeñas realidades locales, abordar la relación y lo regional, pero siempre buscando la cercanía.

LP: Sigue con lo que estabas diciendo sobre el Poder

Mabel: Esas comunidades anarquistas o autogestionarias de las que estaba hablando requieren acabar con el actual modelo de desarrollo. Hay que cambiar hasta la palabra, prefiero hablar de crecimiento, que incluye el crecimiento personal y el colectivo, el poder elegir, y que desde esa elección se cuestiona en qué y cómo crecer. Los humanos tenemos capacidad de vivir de maneras distinta. La persona es libre, sus derechos son suyos. Necesitamos cambiar el lenguaje, la forma de expresarnos y de relacionarnos. Hay que fomentar, sobre todo la escucha.

El Poder no existe, y se desvanece en cuanto le dejamos de prestar nuestra adhesión, existen poderes que nos pertenecen y tenemos que asumir.

A veces creo que nos da miedo, que nos da miedo nuestro poder y que no sabemos ejercerlo de manera horizontal, en la igualdad, circular y fluyente, compartido. Los grupos alternativos tenemos que ponernos a esa tarea, conscientes de que no se trata de reproducir lo existente. Otras formas de tomar decisiones y de abolir el autoritarismo requiere el desarrollo y el hacer preponderantes otras capacidades que están en nosotros: el respeto, el diálogo, la búsqueda de acuerdos, la escucha… y eso requiere otro concepto de eficacia, otro ritmo en el que no pueda existir la prisa y lo urgente. Eso lo tenemos que poner en práctica, todo requiere un aprendizaje y la práctica es fundamental; si no lo hacemos ahora, no lo haremos nunca. Lo importante no es lo que hacemos sino el cómo lo hacemos. Una gran transformación social es imprevisible salvo un nada imposible acontecimiento tipo catástrofe. Dudo de que ese momento nos encuentre preparados para desarrollar otro tipo de sociedad y no reproducir lo ahora existente.

LP. ¿Significa la opción por Lakabe una forma de renuncia a la actuación social?

Mabel: Si la actuación social me hubiera llenado plenamente y hubiera permitido el desarrollo de mis capacidades seguramente la existencia de Lakabe no tuviera sentido. Pero no es fruto del descreimiento ni supone una renuncia, sino la búsqueda de una forma distinta de abordarlo. Por un lado veía que 2.000 años de oposición al poder no habían logrado ni debilitarlo, esto me empuja a pensar que lo que nos falla es la práctica y es lo que buscaba con esta experiencia. También me daba cuenta de que en nuestra actuación de oposición al poder estábamos muy limitados por todos los condicionantes con los que la sociedad actual nos atrapa. Había que buscar autonomía, lo que sólo se consigue viviendo colectivamente, y sólo desde esa autonomía nuestra oposición al poder puede ejercerse con un grado suficiente de contundencia. Por último consideraba que todos los personalismos y los egos se trasladaban a la actuación social, impregnándola de sectarismos, de protagonismos, de pugnas y escisiones muchas veces absurdas. También esos aspectos personales había que trabajarlos, darnos cuenta de que somos personas únicas y que lo que está en juego es esa nuestra vida única. Se requiere un proceso personal, que a la vez es colectivo, que es lento y largo. No existía un desencanto de los colectivos sociales, pero sí el intuir que no estábamos a la altura, que estábamos a la expectativa, pero sin acabar de creérnoslo, que no estábamos preparados para lo que se nos avecina o puede avecinársenos, y que tampoco hacíamos el esfuerzo para prepararnos con la suficiente seriedad.

LP: ¿Te mantienes unida a esos movimientos sociales?

Mabel: Sí en la medida en que puedo y según las circunstancias. Sé que mi aportación hoy es muy distinta. No buscas estar en todo por que “hay que estar”, ni esa agitación excesivamente apariencial, lo que trato de aportar es solidez y esa necesidad de implicación de la totalidad de nuestras vidas en lo que hagamos. Creo que es necesario buscar nuevas formas de rebeldía. A veces en circunstancias especiales, un poco límites, se produce una especie de fogonazo de autenticidad. Recuerdo el desalojo del pueblo de Artozquiz en la lucha contra el pantano de Itoiz. Funcionábamos en asamblea, pero más que asamblea era que estábamos atrapadas por una especie de sintonía, movidas por una fuerza que era algo más que las fuerzas individuales y que atraía a todo el que se acercaba. Era una convicción de que podíamos ganar, de que íbamos a ganar; y todas las personas que estábamos ahí la sentíamos. La decisión era el quedarnos ahí a vivir.

Pero llegó un momento de desinfle, cuando los condicionantes de cada uno empezaron a resquebrajar esa corriente y esa decisión colectiva. No fue un tomar una decisión contraria, fue una no decisión. Impelidas por esos condicionantes de cada uno y de cada una, se empezó a plantear que si relevos, que si turnos…, empezaron a entrar otras energías, no la colectiva que nos había atrapado. Naturalmente lo que acabó entrando fue la policía foral. Son esa luz, esas sensaciones y esas certezas que se nos presentan en algunas situaciones límite, las que tenemos que recoger, verbalizar y cultivar para trasladarlas a lo cotidiano y a cada una de las actuaciones que emprendemos, para no caer en hacer “lo que hay que hacer”. Creo que eso se refuerza con la puesta en práctica más que con la reivindicación al Poder.

LP: ¿Reivindicación o realización?, una disyuntiva nada fácil.

Mabel: Sí, no es sencillo. Mi impresión es que la reivindicación es débil y nos hace débiles, dependientes de quien tiene que concedérnosla, arrastrándonos a vericuetos que nos alejan del camino. Tiene el valor de plasmar en una imagen lo que aquí y ahora no está bien, pero el que se resuelva depende de nosotros mismos, de nuestra actuación. Recuerdo de mi actuación en los grupos feministas las campañas contra la utilización del cuerpo de la mujer en la propaganda. Está bien, embadurnas un escaparate para reivindicar que retiren esa propaganda, pero no pasa de ser un acto propagandístico que nos ayude a entrarle al tema de fondo, el de la dignidad de las mujeres y de los hombres. Eso no se puede reivindicar.

Algo similar pasa con las guerras (el antimilitarismo era el otro campo en que desarrollé mi actividad en aquellos tiempos). Cierto que la guerra es un negocio, pero también es la expresión de la incapacidad de resolver las situaciones mediante el diálogo y de recurrir como solución a la aniquilación del contrario. Es una barbaridad, pero es una barbaridad cuya lógica impregna todas las relaciones sociales y está interiorizada en las personas: el ganar o perder, la jerarquía, la imposición… Eso no se resuelve reivindicándolo.

LP: ¿Cómo consideras a ese ser humano, capaz de interiorizar todos esos aspectos negativos?

Mabel: Es cierto que la persona es capaz de lo peor y creo que el tipo de sociedad en la que estamos montados: las ciudades, los trabajos, los ritmos y estilos de vida, etc. fomentan muchos de nuestros aspectos negativos. Pero también es cierto que las personas pueden cambiar el mundo. Puede ser que la humanidad diga basta; puede ser que lo existente no aguante, que se produzca un aldabonazo o llamada de atención que nos obligue a decir basta. Creo que estamos en una situación muy delicada. No sé lo que va a venir, ni si va a venir de un acto de decisión propia o a través de un proceso de caos y sufrimiento. Lo que más me preocupa es que no estemos preparados para aprovechar ese momento y volvamos a reproducir lo existente. Creo que la persona tiene capacidades increíbles tanto mentales como corporales, que desarrollamos si somos capaces de vivirnos en totalidad, de ser lo máximo de lo que podemos ser, de vivir cada segundo como si fuera el último. Es lo que me llega de mis mitos históricos, un Che o un Ghandi, una especie de grandeza, que conjuga una confianza absoluta con la sencillez del estar. Esa sencillez, esa naturalidad de vivir el momento nos capacita para vivir situaciones límite o muy densas.

Esas capacidades se nos mueren si nos dejamos atrapar en este modelo de desarrollo. Ni podemos cederle espacio, ni tampoco la palabra. El desarrollo no es lo que me proponen sino mi desarrollo, el desarrollo de mis capacidades, el que yo elijo y dirijo. El problema es nuestro propio miedo. El miedo es incompatible con la libertad. Mantengo la esperanza en la cantidad de gentes que, de formas muy diferentes, trabajan a favor de ese cambio, que cultivan su personalidad para ese cambio, en las personas que viven en África cuidando cabras en el más absoluto anonimato, en el movimiento indigenista que abre una línea política, no sé si espiritual, pero por lo menos más rica y abarcante. Mantener la esperanza es mantenerse abierta, dispuesta a responder. Nuestro cuerpo nos da una infinidad de información. La naturaleza , el universo, los astros y cualquier persona nos transmiten sus señales, nosotras debemos de encontrarnos en disposición de responder a su llamada. Ghandi no es sólo la persona de Ghandi, es el momento adecuado recogido por una sociedad y simbolizado en esa persona. Nuestra situación puede aparecer oscura, pero la situación no encierra el momento. Si no vivimos cada uno de los momentos de nuestra vida como si fuera el último, no aprovecharemos el que pudiera resultar adecuado.

Eso es lo que pienso y a eso procuro adecuar mi vida.

Fuente: Libre Pensamiento nº 60 (descargas)

Visto en: Nodo50.org

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III encuentro Género
Mabel Cañadas forma parte del Proyecto de Okupación y vida comunitaria del pueblo de Lakabe.

CONVOCATORIA DE MUJERES DE NEGRO DE MADRID y comunicado

CONVOCATORIA DE MUJERES DE NEGRO DE MADRID

El último domingo de mes

En la Plaza Mayor (junto al caballo), a las 12 horas

Mujeres de Negro,

Invita

a una concentración de negro y en silencio.

EL 27 DE SEPTIEMBRE DEL 2009

QUEREMOS RECORDAR

– La apuesta de la Red de Mujeres de Negro contra la guerra y la violencia

– El camino que tratamos de hacer juntas

– La Historia de Mujeres de Negro

Expulsemos la guerra y la violencia

de la historia

y de nuestras vidas.

C/ San Cosme y San Damián, Nº 24, 2º

28012 – Madrid

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COMUNICADO

MUJERES DE NEGRO contra la guerra

♀ Crean espacios para que se escuchen las voces de las mujeres contra la guerra y para transformar su indignación en resistencia activa y noviolenta a la guerra.

♀ Rechazan todo tipo de política de guerra, empezando por la del gobierno del Estado o comunidad en la que viven.

♀ Mantienen la memoria histórica para que no se imponga el olvido y la manipulación.
♀ Construyen redes solidarias entre las mujeres por encima de fronteras, etnias, religiones…

♀ Denuncian la interrelación entre la militarización cotidiana, local y global.

♀ Estrechan los vínculos entre las reflexiones y prácticas feministas y antimilitaristas.

♀ Impulsan la resistencia noviolenta de mujeres contra toda forma de control patriarcal a través de la imposición de uniformidad étnica.

♀ Apoyan la participación de mujeres en las negociaciones de paz a nivel local, regional y global.

♀ Trabajan, a través de la educación para la paz, la noviolencia y el antimilitarismo, desde espacios privados y públicos, buscando la reconstrucción de la convivencia rota.

Manifiestan que ante los conflictos existe una respuesta: la no cooperación, la desobediencia civil; que las guerras nunca se hacen por el bien o la defensa de la población sino por intereses económicos o políticos ocultos.

«Como mujer no tengo patria, el mundo entero es mi tierra» (V.Woolf )

Mujeres de Negro nació en 1988 en Israel, cuando mujeres judías salen a la calle en Jerusalén para decir NO A LA OCUPACIÓN.

En 1991, durante las guerras en la ex Yugoslavia, Mujeres de Belgrado salen a la calle para denunciar a su gobierno que ha empezado las guerras, el militarismo y la limpieza étnica, y dicen: NO EN MI NOMBRE. La Red Internacional de Mujeres de Negro se va formando a raíz de los Encuentros de la Red de Solidaridad entre Mujeres contra la guerra que se celebran en Serbia durante las guerras.

El movimiento se extiende por muchos países de los cinco continentes. En España se empiezan a formar grupos a partir de 1993.

Se forma así una Red Internacional que trabaja en crear lazos solidarios con los movimientos civiles que sufren guerra o conflicto, ser altavoz de sus denuncias, y reforzar un compromiso común ante las injusticias y violaciones de los DDHH.

De NEGRO, usando el SILENCIO, desde la NOVIOLENCIA, manifestamos nuestra oposición a la guerra y a todo tipo de violencias.

EXPULSEMOS LA GUERRA DE LA HISTORIA Y DE NUESTRAS VIDAS (MdN Belgrado)

Disculpen la molestia

Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.

¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés?

El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?

¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?

¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?

Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?

¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?

¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?

¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?

¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?

Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.

Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?

¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?

¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.

Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.

En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?

Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?

¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?

¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?

Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?

¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?

Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?

Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:

–Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.

En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.

El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?

A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.

Fuente Original: http://www.pagina12.com.ar

“OTROS MUNDOS SON POSIBLES” JORNADAS DE INVESTIGACION COLECTIVA

Bueno tenemos ya mas o menos diseñadas estas jornadas, la verdad es que hemos disfrutado haciéndolo y sentimos que hemos preparado un marco estupendo para investigar y sacar a la luz todo tipo de trabas….. pero sobre todo tendremos tiempo y espacio para que el proceso creativo pueda darse y expandirse.

El punto de partida es esta especie resignación y de desazón que nos invade como un gran manto a casi toda la sociedad….
Nos están desposeyendo suavemente de cualquier derecho de gestión sobre nuestro futuro, nuestra economía, nuestra cultura y nuestro planeta.

Por otro lado, a estas alturas de nuestra vida como raza humana ya sabemos que nadie nos puede impedir el vivir nuestros derechos y responsabilidades, y nadie nos puede impedir el expresarnos y el incidir en nuestra propia vida sin nuestro permiso……(especifico aquí que estamos hablando del aquí y ahora en este estado español / Europa, en este siglo, con esta cultura…), independientemente del grado de presión social y de represión real que aun sufrimos.

Entonces… ¿qué pasa?

Porque se esta yendo todo al garete y parece que nada podamos hacer…
Aquí puede haber varios errores de enunciado, puede estar en juego un tipo de creencias que no nos deja movernos libremente por el escenario social, político o intimo!, puede ser que tengamos velos en los ojos, puede ser que ignoremos las reglas del juego, puede simplemente que no nos interese lo suficiente como para implicarnos, pero hay un momento en que una descubre que pertenece a un colectivo humano y que dicho colectivo (con ella dentro) se va a despeñar y quiere ¡hacer algo¡ benditas palabras ¡habría que hacer algo¡ pero El qué? Donde? Cuando? Quienes? Hacia donde?…..

Surgen mas preguntas que respuestas y el inmovilísimo es la consecuencia.


Nuestra propuesta de trabajo es esta:

Coger tres ejes como líneas de investigación que son: La economía, Lo social , La cultura

En la economía trabajaremos con el aquí y ahora, con nuestra capacidad para tomar decisiones que nos importan y nos comprometen. ¿cómo encontrar un sistema que beneficie a todas las partes implicadas?????

En lo social investigaremos el dilema sistema / no sistema, estamos fuera del sistema ¿ ¿ estamos dentro? Cómo se trabaja dentro o fuera?????
¿cómo materializar ilusiones nuevas, que sean resistentes para sostener lo creado, que puedan confrontarse al poder dominante y que no se deje aniquilar por las luchas de poder?????

Y por ultimo en cultura investigaremos y definiremos las cualidades sobre las que la nueva sociedad humana tiene que incidir…. es un cambio de paradigma radical….

La forma de trabajo que proponemos es dedicar una jornada completa a cada tema, en grupo grande con tiempo de trabajo por grupitos.

Potenciar un espacio donde la creatividad sea bienvenida, necesitaremos toda nuestra capacidad imaginativa para salirnos de lo conocido, y nuestra honestidad para reconocer lo repetitivo y los obstáculos que nosotras mismas nos colocamos delante
Tendremos un equipo de personas dispuestas a asesorarnos tanto en el plano ideologico/practico como en el método de trabajo y las dinámicas que se den o se creen.

Queremos un grupo numeroso para tener un amplio espectro de formas y maneras diferentes de abordar la vida y su expresión cotidiana.

CUESTIONES PRACTICAS:

El alojamiento es en habitaciones compartidas. Si alguna persona tiene necesita alojarse en habitaciones pequeñas que avise con mucha antelación, están muy solicitadas pues solo hay dos. De todas formas solo hay sitio en habitaciones como para 40 dependiendo de lo que nos apretemos, el resto en tiendas de campaña. Os alojáis en nuestra casa comunitaria y a medio día comemos tod@s junt@s. Luego el desayuno y la cena es solo para l@s que os alojáis en la casa comunitaria

En LAKABE, el 1-2-3- MAYO 2009


PRECIO:

INSCRIPCION: 20€

ALOJAMIENTO Y COMIDA: 60€ (los tres días)

SOLO COMIDA: 45€ (los tres días)

Telefono de contacto (mabel) 948392002
lakabeko (arroba) yahoo.es


FORMAS DE LLEGAR A LAKABE:

En autobús, COMPAÑÍA CONDA, LINEA ORBAICETA

De lunes a jueves a las 14, 30 desde Pamplona en bus hasta 400mtrs. de LAKABE.

Los viernes por la tarde sale un bus a las 19 horas desde Pamplona que os deja a 400mtrs.(CUIDADO POR SI CAMBIA EL HORARIO EN VERANO)

Los sábados es a las 13,30h y llega también hasta 400mtrs de Lakabe

LOS DIAS FESTIVOS NO HAY NINGUN BUS.

(En Pamplona solo hay una estación de autobuses y esta en el centro)

EN COCHES

En Pamplona buscar la salida Francia por Huarte, NA150, de color naranja. Llegar al pueblo de AOIZ, desde ahí coger la carreta NA172,verde, dirección OROZ BETELU, después de Nagore cambia de nombre, se llama NA2040, amarilla y pasáis un tercer túnel, justo a la salida se ve Lakabe a la izquierda y esta marcado el giro para subir.

Las personas que ya os habéis inscrito no es necesario que lo volváis a repetir.

Hasta enseguida

lakabe

Esta sentada nos hace avanzar

Manifiesto de apoyo:
Esta sentada nos hace avanzar

Peticiones de cárcel contra la desobediencia y la ocupación

El próximo 26 de marzo serán juzgadas 12 personas por reivindicar el derecho a la construcción de espacios autogestionados y gaztetxes en la manifestación que tuvo lugar el 16 de mayo de 2007. Este acto formó parte de la campaña de desobediencia civil llamada “Iruñerria piztera goaz” desarrollada durante la semana previa a las elecciones municipales de aquel año. El propósito de aquella campaña fue denunciar públicamente el desalojo de 22 gaztetxes desde el 2004, mostrar una clara oposición al Pacto Cívico y exigir la libertad de Xabier Errea, encarcelado injustamente por su militancia en los movimientos sociales de la ciudad.

En aquella manifestación, dos jóvenes se encadenaron a un bidón en el cruce de la calle Amaya con Labrit con el propósito de detener la circulación de vehículos. Junto a ellos, cerca de cincuenta personas llevaron a cabo una sentada de apoyo en la misma calzada. Por estos hechos, tanto los dos jóvenes encadenados, como 10 de las personas que participaron en la sentada, se enfrentan a una petición fiscal de 2 años y medio de cárcel; estando tres de ellas en serio riesgo de ir a prisión por su participación en el desalojo del Euskal Jai.

Entendemos que todo esto es una vuelta de tuerca más en la política represiva planificada desde el Ayuntamiento, ejecutada por la policía municipal y concretada por la fiscalía, puesta en escena de manera patente desde el desalojo del gaztetxe Euskal Jai.

Desde este desalojo, llevado a cabo en verano de 2004, hemos visto cómo las peticiones punitivas a las que nos enfrentamos por nuestra militancia política han ido aumentando continuamente. Mientras el ayuntamiento promete “una ciudad plural y para todos”, la policía municipal nos deleita con multas, cacheos, registros, acosos y palizas, y la fiscalía nos persigue con penas de cárcel desorbitadas buscando castigos ejemplarizantes como el de Xabier Errea. Sin embargo, sabemos que no somos el único espacio social cercado ni los únicos perjudicados por el exceso de autoridad en el gobierno del espacio público; no nos olvidamos del tan sangrante como silenciado caso de la muerte de Maria Antonia Amador Jimenez, tras una brutal actuación de la policía municipal.

El ascenso en la escala represiva a la que nos referimos ha hecho que por los actos para los que hace 10 años se solicitaban simples multas, ahora las peticiones sean de hasta 4 años de cárcel, persiguiendo sentar jurisprudencia con condenas de ingreso en prisión por actos de desobediencia civil.

Además, la reincidencia de la propia fiscalía sitúa ante un riesgo real de ingreso en prisión a las personas que participaron en esta sentada, ya que todas ellas se enfrentan a peticiones superiores a 2 años por acciones de protesta pacíficas. Sin embargo, la gravedad de los hechos no está sólo ahí, ya que 3 de nosotras contamos con condenas de cárcel por nuestra participación en el desalojo del gaztetxe Euskal Jai que, en el caso de sumarse a estas peticiones, supondrían nuestra entrada en prisión, por el hecho de haber defendido, a través de la desobediencia civil, el derecho a la autogestión y la necesidad de gaztetxes o centros sociales.

Exigimos la absolución
Ante estos hechos, los colectivos sociales abajo firmantes queremos hacer público que:

1.Nos parece totalmente rechazable, desorbitado y desproporcionado imputar a dos jóvenes a 2 años y medio de cárcel por encadenarse a un bidón en la vía pública si, además, tenemos en cuenta que el proceso contra una acción idéntica llevada a cabo una semana después fue archivada en instancias policiales.

2.Pensamos que es igualmente rechazable imputar la misma pena a 10 personas por sentarse en el suelo como forma de protesta, más considerando que su acusación se llevó a cabo de manera selectiva, ya que fueron seleccionadas entre 50, y mediante videovigilancia. Y que se trata de personas reconocidas por su labor pública dentro del movimiento de ocupación, con lo que se prueba una vez más la clara intencionalidad política de este juicio.

3.Criminalizar de este modo la protesta colectiva y la desobediencia civil supone un ataque muy preocupante a las libertades civiles y al derecho a la movilización social. Enviar a prisión a personas por haber desarrollado acciones reivindicativas, públicas y noviolentas, coloca a las personas que defienden la okupación, como al resto de miembros de los movimientos sociales, en un marco de indefensión y de clara vulneración de derechos. Además, la arbitrariedad mencionada en los dos puntos anteriores resulta antagónica con respecto a cualquier concepto de justicia.

4.Nos reafirmamos en la utilidad y la necesidad de la desobediencia civil como herramienta de transformación social. Históricamente los movimientos sociales han funcionado como motor de cambio y la desobediencia ha sido una de sus herramientas. En este sentido, encarcelar a personas por actos de desobediencia pacífica, utilizar la sanción y la coacción para resolver conflictos y demandas sociales es un camino peligroso, porque consideramos que una sociedad que reprime toda disidencia está incapacitada para transformarse, pensar en sí misma y dar pasos hacia adelante.

5.El movimiento de ocupación ha conseguido poner de relieve varios de los problemas más graves de la reciente evolución urbanística: especulación, privatización de espacios públicos, destrucción del patrimonio cultural, aumento desorbitado del precio de la vivienda… Y son estas dinámicas, precisamente, las que están causando graves problemas sociales, tanto por poner en peligro el derecho a una vivienda y una ciudad pública y saludable, como por haber sido la base de una burbuja especulativa que está afectando al conjunto de la sociedad.

Por todas estas razones, entendemos que esta sentada nos hace avanzar hacia un modelo de ciudad más justo, nos solidarizamos con las personas encausadas por este acto de desobediencia civil pacífica, nos adherimos a la convocatoria de manifestación del día 14 de marzo y exigimos la absolución de las personas encausadas en el juicio del próximo 26 de marzo.

Alternativa Antimilitarista – Iruñeko KEM-MOC