Contra las pedagogías del odio

Contra las pedagogías del odio

Este 30 de enero celebraremos de nuevo el DENYP (Día Escolar por la Noviolencia y la Paz). Nuestros centros educativos no deberían limitarse a colgar palomas de la paz. Es necesario abrir un debate profundo sobre lo que está pasando en nuestras aulas y en este mundo globalizado en el que vivimos. Cuando la escuela es neutral no consigue la transformación social. Hay que tomar partido. Si no actuamos seremos cómplices.

Los resultados que ofrecen las pedagogías del odio los estamos viendo en el territorio de Gaza. Este genocidio televisado no lo podemos normalizar. El espanto no puede dejarnos indiferentes. No podemos seguir siendo esa mayoría silenciosa que mira hacia otro lado cuando la fabricación y el tráfico de armamento de guerra se apoya con nuestros impuestos. Esta vez no podremos decir que no lo sabíamos.

Según dicen las últimas encuestas un 20% de personas jóvenes de 18 a 24 años vota a partidos de extrema derecha. No es que se trate de la mayoría pero sí empieza a ser preocupante el hecho de que esta opción crezca tras cada elección. El auge de youtubers, influencers y creadores de contenido del espectro neoliberal salvaje copa nuestras redes sociales. El supremacismo blanco, el capitalismo y el nacionalismo hiperpatriótico se extienden por toda Europa.

Nuestros centros educativos presentan cada vez con más frecuencia aulas con entre 30 y 40 chicos y chicas adolescentes concentrados en asimilar curriculums inabordables que tendrán que vomitar en un examen final. Este sistema educativo saturado es incapaz de abordar todas las violencias que produce. Se deja a mucho alumnado fuera de las aulas que será captado por grupos donde la ideología del odio es la base de su fe. Tóxicas son también las aulas segregadas por el alto nivel socioeconómico de las familias donde se deshumaniza al diferente sin dejar espacio a la justicia social. Por otra parte tenemos familias, en muchos casos
monomarentales, trabajando sin descaso y aún así incapaces de llegar a fin de mes junto a otras completamente volcadas única y totalmente en su actividad mercantil emprendedora. En ambos casos se reduce completamente el tiempo de calidad que se puede dedicar a hijos e hijas. A esta juventud le quedan las redes sociales con TikTok al mando. No proponemos prohibir los móviles pero sí educar sobre su uso.
Acabar con las teorías conspiranoicas, con los mensajes que niegan la violencia de género o el cambio climático, con las opiniones de quienes no aceptan la diversidad en todas sus formas, no es tarea fácil. Es necesario que se ofrezca al alumnado una educación de calidad dirigida no solo a la adquisición de contenidos sino también a desarrollar su capacidad crítica.

En este mundo distópico en el que vivimos, personajes como Milei, Trump, Meloni, Orbán, Netanyahu, y en Madrid tenemos a la Presidenta de la Comunidad Autónoma, la Sra Díaz Ayuso nos roban el significado de la palabra «libertad» cuando lo único que defienden es la libertad económica de las grandes fortunas que financian sus partidos y los medios de comunicación que los apoyan. Qué se oiga nuestra voz con la que exigimos:

• Educación pública de calidad que respete las ratios y las horas lectivas del profesorado para que se pueda dar una atención personalizada y suficiente al alumnado.

• Políticas de conciliación familiar que permitan atender a hijos o hijas con tiempo de calidad

• Renta básica para personas que pasen por momentos difíciles

• Un salario mínimo interprofesional justo que no condene a la pobreza a personas con empleo

• Formación en valores para nuestro alumnado que haga realidad ese otro mundo posible con una vida digna para quienes lo habitamos.

• Un control riguroso con multas millonarias a aquellos medios o espacios creados para difundir bulos y odio entre jóvenes.

Mujeres de Negro contra la Guerra

mdnmadrid@mujerpalabra.net

BlueSky @mujeresdnegromadrid.bsky.social

http://www.mujeresdenegromadrid.blogspot.com/

Women in Black

/ http://madrid.womeninblack.org/

http://www.mujerpalabra.net/activismo/mdnmadrid/index.htm

30 de enero, Día Escolar por la Noviolencia y la Paz

Algunas ideas para trabajar en el aula temas relacionados con la Noviolencia

Taller sobre Noviolencia (2 horas)

https://educarueca.org/spip.php?article120

¿ Qué es la guerra? – Cortometraje para secundaria y bachillerato

https://vimeo.com/110860330

Canción: Desaprender la guerra

Foto: Chicos y chicas firmando sobre misiles que Israel dejará caer en Palestina

Dinámica / Juego de rol : El Ministerio de la Guerra pide aportaciónes a los otros ministerios para cubrir su presupuesto

===========

General, su tanque es un vehículo poderoso

Bertold Brecht

===========

Resulta mucho más fácil educar a los pueblos para la guerra que para la paz. Para educar en el espíritu bélico basta con apelar a los más bajos instintos. Educar para la paz implica enseñar a reconocer al otro, a escuchar sus argumentos, a entender sus limitaciones, a negociar con él, a llegar a acuerdos. Esa dificultad explica que los pacifistas nunca cuenten con la fuerza suficiente para ganar… las guerras.

“Israel es rentista del Holocausto”, en ¡Palestina existe!, Madrid, Foca, 2002 [Prólogo y edición de Javier Ortiz] [Entrevista de Javier Ortiz]

==========

Diversos recursos para trabajar la Noviolencia en el aula:

https://educarueca.org/spip.php?article700

=================

Un libro que se puede descargar: Educar para el desarme

Cuando Madrid era Sarajevo

Cuando Madrid era Sarajevo.

En Madrid llovía metralla,

llovía injusticia,

llovían muertos.

Me regalaron un cordero.

«Tienes para comer un mes» me
dijeron.

Los ojos del cordero me dijeron otra cosa.

Yo, por poco me muero de hambre.

El cordero se murió de viejo.

Nos cogimos cariño,

él y yo solos bajo los bombardeos.

Después iba a por hierba a los solares

para mi cordero.

Le enseñé a comer papel

con los partes de guerra

a mi cordero.

Poeta Gloria Fuertes.

Juego de Rol – Prohibido cantar vs libertad de expresión

En el Planeta Erebus hay dos culturas: La cultura glecovita y la cultura xanavita.

A los glecovitas les gusta mucho cantar. En la cultura xanavita se tiene la creencia de que si se canta en su presencia sus descendientes morirán. Cantar está prohibido. Nadie puede cantar en su presencia.

Un día un glecovita pasa cantando delante de la casa de xanavita. Ante este acto el xanavita saca un cuchillo y lo mata.

En el juego de rol vamos a ver la escena del juicio. Habrá representantes de las dos culturas más una persona que hará de juez. Nosotros somos la persona que ha acuchillado al xanavita. Nuestra intervención tiene que animar el debate: creencias frente a libertad de expresión.

Evaluación:

¿Cómo te has sentido con el rol que te ha tocado?
¿Esta situación se parece a nuestra realidad? ¿En qué se parece?
¿Qué intervenciones te han parecido importantes?
¿Qué cosas crees tú que no se han dicho?
¿Religión = creencia? ¿Estás de acuerdo?

Dinámica – Ni un euro para la guerra

Dividimos la clase en varios grupos que representan a los distintos ministerios a los que van dirigidos nuestros impuestos.

El gobierno comunica que tras un error informático el Ministerio de la Guerra, mal llamado Ministerio de Defensa, se ha quedado sin presupuesto. Un representante de este ministerio se va a dirigir a cada uno de los otros ministerios para pedirles que les cedan parte de su presupuesto.

Tras un breve periodo de reflexión y toma de decisiones en cada grupo se pasa a realizar este juego de rol.

Una vez terminada la ronda de petición a cada uno de los Ministerios se ponen en común los resultados obtenidos.

Comenzamos la evaluación del juego preguntándoles a lxs representantes del Ministerio de la Guerra cómo se han sentido en su papel. Igualmente habla el resto de representantes. Es conveniente pedirles que aclaren si ha sido un rol o han podido interpretar su propia opinión.

Manifestaciones «No a la guerra» en Madrid

A continuación publicamos dos convocatorias de manifestaciones contra la intervención militar en Libia.

Al final encontraréis también la referencia de dos artículos interesantes sobre el tema. El primero recoge las opiniones del ex-pacifista catalán Vicenç Fisas y el segundo la respuesta que le dio Cristobal Orellana, pacifista andaluz.

Contra la intervención militar internacional en Libia. En apoyo a las
mujeres del Norte de África y Oriente Medio

MUJERES DE NEGRO DE MADRID CONTRA LA GUERRA y ASAMBLEA
ANTIMILITARISTA DE MADRID
CONVOCAN A UNA CONCENTRACIÓN DE NEGRO Y EN SILENCIO

EL DOMINGO 27 DE
MARZO DE 2011

en la Plaza Mayor (junto al caballo), a las 12 horas

– Manifestamos nuestra total oposición a una intervención militar
internacional en Libia, pues llevará más dolor y destrucción a la
población civil.

– Nos oponemos a que se utilicen las bases militares aéreas y terrestres
españolas para esa intervención.

– Nos oponemos a que la respuesta militar sea la única solución al
conflicto.

– Pedimos bloqueo real y efectivo de la venta o suministro de armas a
las partes enfrentadas en Libia.

– Denunciamos la política internacional que permite que ciertos
gobiernos violen sistemáticamente los Derechos Humanos y/o sean
corruptos. Esa política deriva en situaciones como la actual, en que se
nos presenta la
intervención militar como única solución.

– Creemos que es un engaño plantear la intervención militar como una
obligación moral y humanitaria de la Comunidad Internacional.

– Decimos NO a la intervención militar en Libia y NO a la violencia de
Gadafi contra su pueblo.

– Decimos SÍ a las alternativas que no lleven mas violencia a la
población libia.

Expulsemos la guerra y la violencia de la Historia y de nuestras vidas.

COMUNICADO DE ALTERNATIVA ANTIMILITARISTA.MOC

No a la guerra. Otra vez
Contra la acción militar en Libia

Otra vez la comunidad internacional, bajo mandato de la ONU, decide
iniciar bombardeos contra un país con la excusa de defender la
democracia. Otra vez se ataca a un dictador que ha sido armado por los
países “salvadores”. Otra vez es un país con grandes riquezas
petrolíferas. Esta vez le ha tocado a Libia. Otra vez desde Alternativa
Antimilitarista MOC nos oponemos a una nueva intervención militar.

Porque:

consideramos que los conflictos no se resuelven de esta manera. La
experiencia y la historia nos han enseñado que sabemos cómo empieza una
guerra pero no cómo termina. Sí tenemos claro que como en Irak y
Afganistán la gente corriente es quien soporta casi todo el sufrimiento.

los intereses de la UE y de EEUU son claramente opuestos a los nuestros:
intereses económicos y geoestratégicos frente a intereses que mejoren la
vida de la gente. Porque es hipócrita establecer acuerdos comerciales en
la venta de petróleo con Libia desde hace años y no haber pensado en la
población civil ni en la democracia antes.

es irresponsable, por no decir criminal, vender armas a un país durante
años y luego bombardearlo. Europa es quien ha armado principalmente al
régimen de Gadafi y en concreto España ha vendido desde 2005 armas por
valor de 10,7 millones de euros. Durante el primer semestre de 2010,
España exportó a Libia equipamiento militar por valor de 6,8 millones de
euros. En AA.MOC entendemos que ante esta complicada situación la
guerra no es, ni ha sido, ni será la solución. Aquellos que han
provocado esta situación y que pretenden solucionarla de manera militar
no van a conseguir ni la paz ni la democracia.

Por eso, otra vez, decimos NO A LA GUERRA.

==================================

MANIFESTACIÓN 26 DE MARZO: 18 HORAS CIBELES – SOL

POR LA EMANCIPACIÓN DE LOS PUEBLOS ÁRABES. NI DICTADURAS NI
IMPERIALISMO.

En respuesta a la ofensiva política y mediática a favor de la llamada
“Operación Libia” que aboga por una invasión militar noroccidental en
ese país, y una vez conocida la aprobación por la ONU de una zona de
exclusión aérea en Libia, consideramos urgente puntualizar:

1º.- Cualquier intervención militar sobre Libia -y entendemos por tal el
bombardeo dirigido a crear una zona de exclusión aérea- ya sea ejecutada
por la OTAN, o por EE.UU. y algunos de sus aliados, constituye una
violación flagrante del Derecho Internacional y un acto de guerra
imperialista que merece el rechazo más absoluto por parte de los pueblos
del mundo y la realización de todas las movilizaciones posibles para
detener esta nueva guerra.

2º.- El ataque a Libia responde a un doble objetivo: por un lado, el
saqueo de sus riquezas naturales, sobre todo gas y petróleo, y por otro,
el control directo de los procesos en curso en Túnez y Egipto, si éstos
no se someten a los designios occidentales, así como de los
levantamientos populares contra las petromonarquías del Golfo Pérsico,
aliadas privilegiadas de EE.UU, la UE e Israel. La ocupación de Bahrein
por tropas de Arabia Saudí, a petición de su gobierno, con la
aquiescencia de EE. UU. y sin que ningún país – salvo Irán – haya
expresado rechazo alguno, es suficientemente significativa.

3º.- También ahora, con el mismo cinismo que en guerras anteriores, se
recurre desde los grandes medios de comunicación, al discurso de los
“Derechos Humanos”. Pero nadie con un nivel mínimo de información
debería creer a gobiernos que en tantas ocasiones han provocado masacres
sobre millones de personas y depuesto a gobernantes que no se plegaban
dócilmente a los intereses de sus multinacionales. El terrible
sufrimiento que vienen provocando en Iraq y Afganistán – con el pretexto
del burka o las armas de destrucción masiva – nos debe recordar que
siempre que hablan de “intervención humanitaria” están preparando un
gigantesco robo a mano armada.

4º.- Si el Gobierno Zapatero apoya y/o participa en una intervención de
la OTAN, con o sin el acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU–, tal y
como reclama la ministra guerrera Trinidad Jiménez, debe ser considerado
cómplice de un Crimen de Guerra.

Esa participación militar del Estado español será responsabilidad del
gobierno del PSOE, y constituirá la enésima muestra de sometimiento de
un Ejecutivo español al imperialismo euro-estadounidense y de su apoyo a
los intereses privados de grandes multinacionales españolas como REPSOL,
SACIR, ABENGOA, GAS NATURAL…etc. Y lo mismo habrá que decir de los
Grupos Parlamentarios que apoyen la participación en esta nueva acción
de guerra.

5º.- En momentos en que millones de trabajadoras y trabajadores
atraviesan situaciones dramáticas de supervivencia y se recortan por
todos lados derechos y prestaciones sociales, el dispendio económico de
una nueva guerra resulta INTOLERABLE. Hoy, más que nunca, hay que gritar
bien alto: ¡Ni un euro para la guerra!

Por todo ello, LLAMAMOS a todos los ciudadanos a manifestar su rechazo
frontal, si se consuma la intervención militar extranjera, el mismo día
en que ésta se produzca, concentrándonos todos a las 20.00 horas en la
Puerta del Sol.

De igual modo, invitamos a todos a sumarse al bloque antiimperialista
que formaremos en la Manifestación de solidaridad con el pueblo libio
convocada para el próximo sábado día 26, a las 18.00 h ., de Cibeles a Sol.

¡No a la guerra imperialista!

¡Por la soberanía de los pueblos!

¡OTAN no, Bases fuera!

ASAMBLEA CONTRA LA GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA Y LA GUERRA

===============================

Articulo aparecido en El País:

TRIBUNA: VICENÇ FISAS
La izquierda y la intervención militar en Libia

Respuesta al artículo anterior publicada por Cristobal Orellana:

En respuesta a Vicenç Fisas (sobre la guerra de Libia)

30 de enero – Día Escolar por la Noviolencia y la Paz

Aquí tienes una serie de actividades que te pueden ayudar en este día a reforzar el trabajo por la Paz y la Noviolencia. Como bien sabes, esto no es cosa para un sólo día, no obstante nunca viene mal encontrar fechas que nos faciliten el trabajo.


http://educarueca.org.noviolenciaypaz

“He transformado mi dolor en pasión por la paz y así he ampliado mi humanidad”.

Entrevista con Jo Berry, hija de una víctima del IRA,
y Pat Magee, militante del IRA

Versión completa de la entrevista con Jo Berry y Pat Magee aparecida en el
diario Público el 19 de junio de 2010. Realizada durante el encuentro en Bilbao

“Paz en positivo: un reto posible”, organizado por la Fundación Sabino Arana.

Juan Gutiérez y Juan Cordero me echaron una mano con todo, ¡gracias!

Jo Berry es hija de Sir Anthony Berry, miembro del Parlamento británico y del
partido conservador inglés asesinado por el IRA en el atentado del Grand Hotel
de Brighton de 1984. Pat Magee fue el militante del IRA que puso la bomba.

Tras
pasar 13 años en la cárcel, salió amnistiado gracias al Acuerdo de de Paz de
Viernes Santo en 1999. Ambos se encontraron en el año 2000 y exponen juntos
desde entonces su apuesta por la paz, el diálogo y la reconciliación.

Han realizado un documental para la BBC sobre su experiencia (Facing the enemy)
y ahora preparan un libro. Jo es presidenta de la organización Building Bridges
for Peace (Construyendo puentes para la paz) y de la Red Internacional por la
Paz. Pat es un defensor activo del proceso de paz en Irlanda del Norte. En el
veinticinco aniversario del atentado de Brighton, ambos fueron invitados a
hablar juntos en el Parlamento inglés.

No llevan nada apenas preparado cuando hablan en público. Parece como si en
realidad prosiguieran una larga conversación íntima. Cada encuentro es en carne
viva. No sólo se percibe el dolor, sino también una extraña alegría. Y sobre
todo la grandísima fuerza de una vulnerabilidad compartida.

¿Qué les ocurrió?

Jo. Cuando hace veinticinco años murió mi padre, a quien yo adoraba, decidí
emprender un viaje: renunciar a condenar a los demás, transformar mi dolor,
poner fin al ciclo de violencia y venganza. Una parte de mi anhelaba la paz.

Quería transformar mi trauma, pero ¿cómo? No lo sabía, me encontraba muy sola.
Pero tenía confianza para emprender el viaje, una semilla a la vez frágil y
fuerte.

Una noche, cuando volvía a casa en Londres, esperando el autobús me encontré con
un joven que venía de Belfast. Charlamos y cogimos finalmente un taxi juntos. Me
contó que su hermano había muerto a manos de soldados británicos. Entonces vi
claro qué tenía que hacer para transformar mi trauma en algo positivo:
convertirme en un puente. Construir un mundo en el que no estemos de pronto
divididos como ese chico y yo, sino donde podamos ser amigos.
Pat. Nunca es fácil hablar al lado de Jo, yo he dejado un legado terrible y
quiero reconocerlo. Crecí en una comunidad sin poder. Irlanda estaba dividida,
una minoría no era escuchada, todas las herramientas políticas estaban
proscritas. La violencia fue el resultado inevitable. No teníamos opciones y por
eso decidí participar en la lucha armada. En realidad, nuestra violencia surgió
de nuestra propia debilidad: no teníamos recursos políticos para cambiar la
realidad, sólo los encontramos mucho más tarde. Por eso no podíamos cerrar el
grifo del conflicto armado. Brighton fue un atentado importante dentro de una
campaña por llevar la guerra fuera de Irlanda, directamente a nuestros enemigos,
a las personas culpables del terrorismo de Estado. Entonces nos pareció la mejor
manera de actuar.

¿Cómo fue su encuentro?

J. En los años 80 y 90, visité muchas veces Irlanda del Norte. Era una auténtica
zona de guerra. Conocí a irlandeses que dormían totalmente vestidos porque esa
misma noche sus casas podrían ser asaltadas y ellos detenidos. En esas
condiciones era difícil dar con los espacios necesarios para elaborar mi trauma
emocional. Encontré mucha humanidad, pero era realmente difícil escuchar y ser
escuchada. Mi acento inglés sonaba como una amenaza para la gente. Tras el
acuerdo de paz, las condiciones cambiaron: entonces podía ser escuchada y
escuchar sin miedo.

Yo quería encontrarme con Pat para escuchar qué le llevó a asesinar a mi padre.
Pat salió de la cárcel gracias a los acuerdos de paz de Viernes Santo.

Cuando
escuché la noticia por televisión, sentí dolor e ira. Pero yo quería escucharle.
Algunos amigos intentaron organizarme una reunión con él. Un día, estando yo en
Irlanda del Norte en el año 2000, me llamaron y me dijeron: “¿quieres conocer a
Pat esta noche?” Yo me dije: “no estoy preparada, no tengo ganas en este
momento”, pero al final acudí. La reunión fue de una intensidad extraordinaria,
duró tres horas. Durante la primera hora y media, Pat se puso un sombrero
político: me daba razones y argumentos que justificaban el atentado que acabó
con mi padre. Yo no quería culparle, sino escuchar su historia, comprenderla.

Pero entonces algo sucedió y Pat me dijo: “me gustaría escuchar su dolor y su
ira, ¿qué puedo hacer para ayudarla?” Ahí empezó nuestro viaje.

P. Cuando salí de la cárcel, la situación era nueva. Yo me preguntaba qué nuevo
papel podía jugar. Un tiempo después, supe que Jo quería encontrarse conmigo.

Cuando me reuní con ella, yo llevaba puesto un sombrero político. Le explique
porqué había hecho lo que había hecho. Pero estar junto a alguien que escuchaba
me cambió profundamente. Entonces reconocí lo asombroso de aquel momento. Lo que
me dejó sin habla fue que Jo no expresaba ira. Todo hubiera sido más fácil para
mí si Jo se hubiese encolerizado o enfrentado conmigo. Pero su disponibilidad a
escuchar y conocer mi historia me desarmó. Y esa apertura ha motivado 10 años de
exploración conjunta.

¿Podría haberse usted acercado a Jo como ella lo hizo?

P. Habría sido un error que yo tomase la iniciativa de contactar con ella. Se
hubiese malinterpretado, habría sonado a autojustificación o a
instrumentalización. La iniciativa debe partir de la víctima, cuando ella siente
que el siguiente paso en su proceso es ir al encuentro del asesino.

¿Ha habido arrepentimiento o perdón?
J. Todo el mundo opina: “está bien que perdones”, “¿por qué no perdonas?” Perdón
es una palabra difícil. Hay un contexto cristiano de la palabra. ¿Y si perdono
pero más tarde siento de nuevo ira hacia Pat? En todo caso el perdón es un
viaje. Pero yo no tengo nada que perdonar. Yo no entré en este proceso para
cambiar a Pat. Para mí no se trata de perdón, sino de conocimiento. A veces,
después de escuchar la historia de Pat, creo que he comprendido con tanta
claridad su vida que no queda nada por perdonar y que de haberla vivido yo
habría hecho las mismas elecciones que él. Todos somos seres humanos
involucrados. Yo también estoy involucrada en el conflicto al formar parte de un
país que no escuchaba y diabolizaba al otro. Se trata de abrir otras opciones.

Ahora veo a Pat como a un ser humano, no como a un enemigo sin rostro.
P. Yo tomé mis decisiones conscientemente. No digo con ello que todas fueran
correctas. Pero mi exploración con Jo no tiene que ver con el arrepentimiento o
con la búsqueda del perdón. En todo caso trata de que haya menos conflicto
interior, menos dolor. Para mí esto no pasa por el perdón, sino por comprender.

Yo era responsable de tener una visión ciega del otro. No reconoces la
integridad de su posición, la legitimidad de sus argumentos. Hay que hacerlo.
Tener una imagen más completa, ese es mi aprendizaje. Conocer a Jo y a otras
víctimas ha ampliado mi visión.

¿Han sido criticados?
J. Sí, hay quien percibe este proceso de hacerse amigo del enemigo como una
amenaza. Los políticos lo temen. Pero recibo mucho apoyo, me siento cada vez más
fuerte en este camino y eso supera todas las críticas. Lo importante es
convertir el dolor en algo positivo, pero para las víctimas no hay dos caminos
idénticos, todos son distintos e íntimos. Mi transformación habría seguido sin
el encuentro con Pat, otros puentes pueden construirse. Cada cual debe hacer su
proceso y muchos no pasan por conocer directamente al asesino. Conozco a madres
que perdieron a sus hijos el atentado del 7 de julio en el metro de Londres y
emprenden otros caminos.

P. Yo siempre traté de proteger a mi familiares de las consecuencias de mis
decisiones. Me alejé deliberadamente de ellos. Sólo en los años recientes he
podido comprender cómo les afectaron mis decisiones. Mi familia no apoya las
decisiones que tomé, tengo un hijo comprometido con la no violencia. Pero apoyan
lo que hago ahora y eso ayuda. Creo que el documental que he hecho con Jo ha
ayudado a mi familia a entenderme. Cuanto lo estábamos rodando, algunas personas
de mi entorno se sintieron amenazadas. Me decían: “te han engañado”,
“¿de veras
que creías que podría salir en la BBC y justificar la lucha armada?” Pero en la
calle recibí muchas palabras de enhorabuena. Creo que ese documental sido muy
útil y ha contribuido al cambio de otras personas.

¿Se puede generalizar un caso tan excepcional?

P. Nuestra experiencia no es excepcional, odiaría pensar eso. De hecho, siempre
ha habido un proceso de diálogo por abajo en la sociedad que contribuyó a que
las comunidades estuvieran preparadas en su momento para la paz. Es más fácil la
reconciliación si hay proceso de paz, pero se puede dar antes.
Creo que en nuestra experiencia hay una lección aplicable a otros contextos y
situaciones: cualquier acuerdo debe ser incluyente, nadie debe quedar marginado,
todo el mundo debe ser escuchado. Cuando la gente se siente impotente recurre a
la violencia.
Yo no soy pacifista, pienso que en la situación en la que estábamos no teníamos
otra opción que la que elegimos, pero hoy es distinto, ahora podemos construir.
Dediqué casi treinta años de mi vida a esa lucha, diecisiete de ellos en la
cárcel que para nosotros era otro frente de lucha. Estoy encantado de haber
salido de este conflicto, de tener otras opciones ahora. Y sí, creo que el
conflicto armado abrió esas posibilidades, lo defiendo. Es muy duro decir esto
al lado de Jo. En el otro extremo está el lado humano del conflicto. Ahora estoy
en eso. Conocer a Jo ha amplíado mi visión. Y me hace estar menos en conflicto
conmigo mismo. Eso es lo mejor que puedo ofrecer ahora.

¿Cómo valoran los diez años de relación?

J. No se trata de valentía, sino de asumir un riesgo. Este proceso es como un
viaje en busca de respuestas. Es muy importante poder contar la propia historia.
Escuchar, ser escuchada, sin juicios. Que broten el odio y la ira, pero también
trabajar mucho internamente para canalizarlos de modo seguro. Sin embargo, en
este viaje hay que pagar un precio: no se puede olvidar. Cada vez que aparecemos
juntos, recuerdo muy vivamente la muerte de mi padre. Pero creo que el coste
personal es menor que la importancia de mi trabajo. Yo no puedo volver a ser una
persona normal. Para mí los encuentros merecen la pena, ensanchan mi humanidad.
Ahora hay más alegría en mi vida, más conexión profunda con el mundo.

Nuestra reconcilliación no es sólo emocional, tiene algo de político. Lo que hay
es una profunda transformación. Lo importante es que seguimos aprendiendo. Pat y
yo nos retamos cada vez que hablamos, tenemos opiniones muy diferentes, pero
seguimos comunicándonos. Es un desafío y a la vez un regalo. No es una
comunicación como la de los políticos: no se trata de juzgar qué posición es
correcta y cuál no. A mí me hace feliz por dentro hacer algo positivo con lo que
ocurrió. He transformado el dolor en pasión por la paz y así he ampliado mi
humanidad. Le agradezco a Pat haberme ayudado a hacer eso. No hay muchos hombres
del IRA capaces de escuchar a víctimas como Pat. Pat encontró la fuerza para
hacerse vulnerable. Y yo mantuve siempre la confianza en que él iba a hablar de
las emociones personales, también en público. Esa confianza nos hizo continuar
en esto. Ahora nos llamamos amigos.

P. Yo ya sabía en la cárcel que en el futuro tendría que sentarme con mis
enemigos de entonces: soldados británicos, lealistas, etc. Sabía que ellos
formarían parte conmigo del proceso de paz para Irlanda del Norte. Pero nunca
imaginé que pasaría diez años en este proceso con Jo. Desde la primera reunión,
me impactó su disponibilidad. Me emocionó. La sensibilidad, la capacidad de
escucha, la inteligencia… Veo todos esos dones en Jo y ahora pienso que
provienen de su padre, eso lo hace todo más duro. Encuentro muy difícil estar
junto a Jo, pero sé que he de hacerlo. Poco a poco las fronteras entre nosotros
se desdibujan, nos redescubrimos, pensamos juntos sobre el pasado y aprendemos
de él, entendemos mejor la medida de la pérdida, tenemos una mayor comprensión
del otro. Me siento muy honrado por la confianza de Jo durante todos estos años,
teniendo en cuenta que yo maté a su padre.

======================

Fuente original y comentarios: http://blogs.publico.es/fueradelugar/143/hacerse-amigo-del-enemigo

====================================

Os copiamos aquí una entrevista anterior publiicada en 2.006 enEl País

«Estoy dispuesto a oír tu dolor y tu indignación»

La reconciliación entre la hija de un diputado ‘tory’ y el militante del IRA que le asesinó

Jo Berry y Pat Magee, en San Sebastián.

«Nunca le diría a Jo ‘perdóname’, porque sé que no puedo desh acer el mal causado»

Ella se animó para su primera cita pensando que él tendría más miedo al encuentro.

Reconocen que la suya es una experiencia muy singular, pero se niegan a admitir que sea la única. En cualquier caso, es extraordinaria. Jo Berry es hija de sir Anthony Berry, miembro del Parlamento británico que fue asesinado junto a otras cuatro personas en 1984, durante el congreso que celebraba el Partido Conservador de Margaret Thatcher en el Gran Hotel de Brighton. Pat Magee es miembro de la célula del IRA que colocó la bomba. Ambos mantienen un contacto regular desde hace seis años, poco después de que Magee, que cumplía cadena perpetua por el atentado, fuese excarcelado tras los acuerdos de paz en el Ulster.

La iniciativa fue de Jo Berry, una joven lectora de Gandhi a quien el impacto del asesinato de su padre situó en una encrucijada cuando tenía 27 años. «Pensé que tenía dos opciones. Seguir la de la no violencia, que me salía del corazón, o la otra más normal. Opté sin dudar por la primera», explica Berry. Pero antes de llegar a la experiencia de su reconocimiento mutuo -hoy la relatarán en San Sebastián, como plato fuerte de las quintas Jornadas de No Violencia Activa que organiza la asociación vasca Bidea Helburu, defensora de la no violencia y el diálogo para la solución de conflictos-, Berry recorrió un largo camino que le llevó a crear la organización Construyendo Puentes de Paz para tratar de extender proyectos de paz en distintas zonas del mundo en conflicto.

«Quería encontrar un punto positivo en la tragedia que me había ocurrido», rememora Berry. Por eso, un año después del asesinato de su padre, fue a Irlanda del Norte a «escuchar historias» de gentes de la comunidad republicana. Por ejemplo, lo que significa tener el Ejército británico en las calles, o experiencias en las prisiones. «Empecé a comprender por qué se había matado a mi padre, y encontré que en Irlanda del Norte la gente tenía mucho deseo de oír mi historia, y en Inglaterra no tenían interés», explica.

El encuentro con Pat Magee no fue casual, sino trabajado con insistencia desde personas cercanas a ambos. Jo Berry recuerda que, de todos modos, se produjo cuando «ya estaba curado algo» de su dolor y tenía la impresión de que «podía sacar algo» de sí. Por parte de Magee existía la preocupación de que pudieran enfrentarse, pero sus temores se disiparon cuando le aseguraron que Berry sólo quería hablar con él y conocer sus motivos. «Aunque ahora no soy miembro del movimiento republicano, me considero republicano, y el que me encuentre con Jo y otras víctimas es una contribución al proceso de paz [de Irlanda], en el que hace falta una reconciliación», señala.

¿Y cómo fue el primer encuentro? Berry describe con detalle el estado de ánimo «terrible» con que cruzó en el ferry para ir a Irlanda. Y recuerda que se consoló pensando: «Pat tendrá más miedo que yo de encontrarnos». La cita duró tres horas. «La primera hora y media Pat tenía puesto su sombrero político, que yo conocía bien», relata Berry. Después de transcurrido ese tiempo de conversación, Pat Magee confesó a su interlocutora: «No sé qué decir. Nunca he estado delante de alguien con la dignidad que tú tienes. Estoy dispuesto a oír tu dolor y tu indignación».

«Fue un momento impresionante, porque estábamos empezando otro viaje. Éramos dos seres humanos vulnerables compartiendo nuestras experiencias. Le conté muchas cosas de mi padre, que era un ser humano muy dispuesto a hablar, cosa que era para mí muy importante». ¿Y cuál fue la utilidad de esta experiencia? Berry lo explica así: «Hoy me doy cuenta de que, si me hubiese tocado vivir en la piel de Pat, hubiese podido tener su propia experiencia. Pero sólo me di cuenta de eso al escucharle y al sentir empatía, un sentimiento que también he experimentado al hablar con ex militantes republicanos y constatar el mito que lleva dentro el definir a alguien como enemigo».

Pat, por su parte, explica que el primer paso que hay que dar para entenderse es «reconocer». Y valora, en este sentido, la importancia del testimonio de Berry cuando ésta afirma que «ha llegado a darse cuenta de que, si estuviera en la misma piel y con la misma vida que otro, probablemente hubiera tomado las mismas opciones». Magee cree que es clave «respetar la integridad y la posición del otro», porque no hay blanco y negro en los conflictos.

En este punto Jo Berry interviene para precisar a Magee: «Hay que respetar la actitud del otro, pero no aceptar la violencia. Yo he hablado con muchos hombres que han matado y coinciden en que lo han hecho porque se han sentido no escuchados. Yo intentaba crear más recursos, más capacidad de escuchar. Creo que la violencia nunca da resultados, que es muy fácil que una víctima sea un victimario, y así el círculo se pone a rodar. Me apasiona conocer las raíces del terrorismo y de la guerra. Así es como siento curación dentro de mí».

Sin embargo, Pat Magee no abomina de la lucha armada, incluso delante de una víctima de ella. Y tampoco admite la contradicción que supone esto con el hecho de reconocer el mal que ha causado, algo que sí acepta. «Cuando estás cara a cara con alguien a quien has dañado, se abre una nueva dimensión, y uno se da cuenta de la pérdida que ha causado y de que también ha perdido una parte de sí mismo y de su humanidad», asegura. Pero, a la vez, insiste en que cree que en circunstancias extremas la lucha armada «está justificada». «Nadie en su sano juicio elegiría la violencia como primera opción».

¿Quizás por eso no hablan de perdón en su discurso habitual? Jo Berry asegura que trata de evitar el uso de esta palabra por sus «connotaciones cristianas». «Me alejo de eso. Quiero hablar de experiencias humanas y no de experiencias cristianas», precisa.

Por su parte, Magee lo explica así: «Nunca he pedido perdón por mis acciones. Lo que pido es que se comprendan, pero no por mí. Si entendemos lo que provocó esos 30 años de violencia [en Irlanda del Norte], quizás puedan surgir otras opciones. He dicho lo siento, pero no es pedir perdón. Nunca le diría a Jo ‘perdóname’, porque me doy cuenta de que no puedo deshacer el mal causado. Eso sí, soy consciente de que mi humanidad ha descendido por haber destruido una vida humana».

Publicado en El País.es

Autora: Genoveva Gastaminza – El País-

Visto en: ACOMPAZ.ORG

CONVOCATORIA DE MUJERES DE NEGRO DE MADRID

El último domingo de mes

En la Plaza Mayor (junto al caballo), a las 12 horas

Mujeres de Negro

Invita

a una concentración de negro y en silencio.

EL 27 de Junio del 2010

MUJERES DE NEGRO POR LA NOVIOLENCIA

*

Mujeres de Negro contra la guerra trabajamos por la Noviolencia desde el Feminismo, el Pacifismo y el Antimilitarismo. Noviolencia no es sólo estar contra la violencia, sino buscar alternativas, abordar los conflictos con la convicción de que pueden resolverse sin agresión y sin guerras.

*

Creemos que se puede y debe seguir diciendo: Ninguna guerra en nuestro nombre; Presupuestos militares para gastos sociales; Desmilitarizar las conciencias; Otro mundo noviolento es posible.

Expulsemos la guerra y la violencia

de la historia

y de nuestras vidas.

LOS MESES DE JULIO Y AGOSTO NO HABRÁ CONVOCATORIA DE MUJERES DE NEGRO

C/ San Cosme y San Damián, Nº 24, 2º

28012 – Madrid

COMUNICADO:

MUJERES DE NEGRO POR LA NOVIOLENCIA

Mujeres de Negro contra la guerra trabajamos por la Noviolencia desde el Feminismo, el Pacifismo y el Antimilitarismo. Noviolencia no es sólo estar contra la violencia, sino buscar alternativas, abordar los conflictos con la convicción de que pueden resolverse sin agresión y sin guerras.
La Noviolencia es un camino, un proceso, un aprendizaje continuo, tanto en lo personal como en las relaciones humanas; es una herramienta ética de transformación social, que da fuerza a quienes la practican y quita poder a los violentos.

Como feministas, denunciamos la violencia específica contra las mujeres en las guerras; construimos redes solidarias por encima de fronteras, etnias, religiones; transmitimos las voces contra la guerra de las mujeres que viven en países en conflicto.
Decimos NO al patriarcado porque es un sistema de poder y de opresión contra las mujeres, pero también se vuelve en contra de muchos hombres al exaltar valores como la fuerza física, el heroísmo bélico, la victoria, la jerarquía. No queremos una igualdad que repita la violencia o el poder del patriarcado, no creemos que estar en los ejércitos sea un avance para nosotras.

Como pacifistas, consideramos que la paz no es sólo la ausencia de guerra, no es una paz en nombre de la cual y con pretextos como el terrorismo se sojuzga e invade países. No creemos que ningún ejército pueda ser una fuerza pacificadora. No creemos en ningún grupo armado insurgente de liberación. Ninguna guerra se hace por el bien o la defensa de la población sino por intereses económicos o políticos ocultos.

Expresamos por la necesidad de:
Ir a las causas profundas que generan los conflictos e intentar superarlos mediante transformaciones sociales y el fin de las injusticias, priorizando el bien de la sociedad civil.
Mantener la memoria histórica para que no se impongan el olvido, la mentira y la manipulación.
Defender la vigencia de los Derechos Humanos para proteger la dignidad de las personas.

Como antimilitaristas, decimos NO a los ejércitos y a la militarización social, porque su fin es el poder y el sometimiento; no creemos en conceptos como defensa nacional, disciplina, obediencia debida, patria.
No defendemos tampoco ningún tipo de lucha o grupo armado, o violencia que se justifique ideológicamente.
Vivimos un momento de grave crisis económica, de recortes de gastos sociales, y sin embargo, seguimos sin cuestionar la militarización de nuestros presupuestos, que destinan a defensa un dinero que cubriría con creces los recortes previstos por el Gobierno Español.

Mujeres de Negro contra la guerra manifestamos también que:
Cada vez que se da una respuesta noviolenta se produce una transformación.
Es importante construir un nuevo lenguaje desde la Noviolencia, sin usos machistas, xenófobos o militaristas.
Trabajamos por rescatar en la Historia los hechos y protagonistas de la Noviolencia, escasamente conocidos, y sobre todo el papel de las mujeres como resistentes activas contra la guerra.

Creemos que se puede y debe seguir diciendo: Ninguna guerra en nuestro nombre; Presupuestos militares para gastos sociales; Desmilitarizar las conciencias; Otro mundo noviolento es posible.

Mujeres de Negro contra la Guerra // mdnmadrid (ARROBA) mujerpalabra.net

http://www.mujerpalabra.net/activismo/mdnmadrid/index.htm#

http://www.mujeresdenegromadrid.blogspot.com/