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Safo
Viví una larga vida en la belleza apacible de mi isla, Lesbos.
Y tuve que inventar un lenguaje nuevo para cantar los valores de la paz que yo y mis pupilas, las mujeres que habían venido a que les enseñara como conseguir la sabiduría, teníamos en la mayor estima.
No me valía la tradición literaria de mis antepasados, aunque éstos fueran tan ilustres como Homero. En la Grecia de mi época sólo se sabía cantar las hazañas de los guerreros que conquistaban ciudades y hacían esclavos a sus habitantes.
Los cantos épicos de la destrucción de Troya, que enervaban los ánimos de mis contemporáneos, a mí sólo me producían dolor. Lloraba de compasión por las mujeres troyanas: por Hécuba que había perdido a todos sus hijos y a la que los dioses, compadecidos por los aullidos de dolor que daba, transformaron en perra. Lloraba también por Casandra que había advertido de las desgracias que traería la guerra sin que nadie le hiciera caso. Y por Andrómaca, que vio morir a su marido y a su hijo a manos del enemigo…
Yo me negué a seguir esa tradición épica. Los valores de la guerra no eran los míos. Ni tampoco eran los de las mujeres que venían a mí a que les enseñara.
Para ellas compuse cantos de amor y de bodas: epitalamios, odas, pártenos, composiciones llenas de pasión en las que la única nota triste era la nostalgia.
Fuera de mi isla, los griegos seguían haciendo la guerra.
Yo resistía. Me oponía a los valores dominantes con el único, y para mí el más preciado, valor de la palabra.
Las mujeres de Lesbos, las lesbianas, no participamos en ninguna guerra, antes bien, cultivamos los afectos y la amistad entre mujeres.
Dejé que Alceo y Arquíloco hicieran el elogio de los valores masculinos: batallas políticas y conquistas bélicas. Yo elogié el amor, la belleza y la sabiduría. Esos valores eran nuestra resistencia allí, en Lesbos.
Imaginábamos que algún día lejano, también serían enarbolados por otras mujeres de lugares lejanos y que con ellos acabarían con la violencia de las guerras y los terrorismos.
Para esas mujeres del futuro, herederas nuestras, compuse el “Himno a Afrodita”:
“Acúdeme también ahora -le pedía –
Líbrame de mis congojas, diosa del amor,
Cúmpleme que logre cuanto mi ánimo ansía,
Y sé en esta batalla, para que me amen,
tú misma mi aliada.”
No alabé a ningún hombre, sólo al dios Apolo por ser el más excelso amante. Y entre las mujeres elogié a las más sabias, las que manifestaban mayor ternura, aquellas cuya mayor dignidad era asemejarse no a un dios ni a un héroe, sino a una diosa.
Describí en mis versos bellos jardines iluminados por la luna, huertos de sabrosas manzanas y olorosos rosales, campos de violetas silvestres por los que me perdía junto a mis amigas.
Escuchadme uno, tan sólo uno. Se titula :”Lo más bello es lo que uno ama”. Tiene veinticinco siglos de antigüedad. Escuchadlo. Aunque solo fuera por eso, por esos dos mil quinientos años de historia que han transcurrido desde entonces, es valioso.
Mujeres, yo creía que el cambio que iniciamos en nuestra isla iba a dar sus frutos muy pronto, que íbamos a conseguir un mundo en que se respetaran nuestros valores femeninos…Pero no, triunfó la épica, triunfaron los que cantaron a Aquiles y a Menelao.
El mundo conoce los nombres de muchos héroes: Héctor, Ulises, Ayas, Paris, todos unos asesinos. Sin embargo, de nosotras, no se sabe nada. Solo se nos nombra para designar una opción sexual ¡como si eso hubiera sido lo único importante en nuestra isla! ¡cómo si nuestra resistencia a la cultura dominante no hubiera tenido lugar! ¡como si nuestros escritos no tuviesen valor!
Nos menosprecian.
Han intentado borrarnos de la historia y casi lo han conseguido. Porque ¿qué sabe la gente de la calle de aquellas mujeres que habitaron Lesbos? Muy pocas mujeres se enorgullecen hoy de tenernos como sus antepasadas.
Es cierto que Aristóteles habló de mí en su “Retórica”, tengo que reconocerlo, pero ¿recuerdan cómo lo hizo? Me parece que me hizo un flaco favor. Y si no, juzguen ustedes por sí mismos. Explicaba que había lugares en los que se honraba a los sabios. Decía que así como los habitantes de Quíos honraban a Homero, los de Mitilene, aquella ciudad de Lesbos, honraba a Safo “aunque fue una mujer”. Sí, con esa sorpresa suya, los habitantes de Lesbos honraban a una mujer. Pero duró poco ese tiempo porque una cultura patriarcal se encargó de ensuciar mi imagen ya que no podían borrarla dela faz de la tierra.
Se ha dicho de mí que he sido lasciva, promiscua, una prostituta…Fue Séneca el que me llamó así. En su disculpa hay que decir que sólo se hacía eco de lo que otros escritores anteriores habían dicho. Él, tan íntegro para otras cosas, no se detuvo a averiguar si eran verdad o no los bulos que corrían de mí.
En otro escritor posterior, el latino Ovidio, pueden leerse todas estas grotescas leyendas que se han inventado sobre mi inmoralidad. ¿Inmoral? No tienen vergüenza. Inmoral porque mi moral no era la suya, porque para mí lo inmoral es la guerra.
Sólo a Platón tengo que mostrarle agradecimiento, dijo de mí en un epigrama que era la décima musa.
¡Ah, y al sabio Solón!. Se me llenan los ojos de dulzura cuando recuerdo al anciano sabio alejado de las intrigas cortesanas y las disputas jurídicas pidiéndole a su nieta que le enseñara mis canciones para aprenderlas antes de morir. ¡Que gran satisfacción ser estimada por un hombre tan sabio! Cuando la muerte se acerca y llega la hora de dedicarse a lo que realmente importa, entonces, un hombre sabio considera que vale la pena entretener su tiempo en aprender mis canciones.
Que la diosa me perdone si caigo en el pecado del orgullo al recordar mi pasado glorioso.
Porque hubo un tiempo en el que gocé de tal renombre que se me representaba en medallas y monedas. Mi figura aparecía en vasos y se me hacían estatuas.
Después se me fue olvidando. Se destruyó mi obra. O se fue perdiendo.
Pero no, no han conseguido borrarme del todo. No se conserva ninguna obra completa mía sólo quedan fragmentos de algunos poemas. Escuchen, escuchen y reflexionen.
“Dicen unos que un tropel de jinetes, otros
que el ejército a pie, y otros que la marina de guerra
es en la oscura tierra lo más bello,
pero yo afirmo que lo más bello es lo que uno ama.”
A lo mejor nuestra existencia no ha sido en vano.
A lo mejor esos veinticinco siglos han sido un puente en el tiempo, un paréntesis en la historia en el que la humanidad ha avanzado cojeando porque ha negado la presencia de su otra mitad.
A lo mejor, las mujeres de hoy reciben nuestro mensaje y comparten nuestros valores de belleza, sabiduría y amor.
A lo mejor, también ellas, hoy, proponen resistir a las guerras creando remansos de paz donde ir descubriendo los misterios de la vida.
Vislumbro grupos de mujeres, pequeños al principio, numerosos después, saliendo a las calles de sus ciudades, en silencio, vestidas de negro en señal de luto, con velas encendidas en la noche y grandes pancartas a la luz del día en las que se lee: “Saquemos la guerra de la historia y de nuestras vidas”
Oh, Afrodita, diosa del amor, no nos falles esta vez, no retires tu ayuda a las mujeres.
@ Luz González. Relato cedido por la autora.
Más información sobre esta autora: Luz González
http://escritorasfantastikas.blogspot.com/
Fotografía: Safo de Lesbos – Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Safo
Cuento – Música de laúd en la placeta
La placeta hoy, como ha ocurrido con la plaza, se ha quedado sin gente. En verano tiene algunos vecinos más, pero en invierno no se ve salir humo de ninguna chimenea. Pasas por las puertas, cerradas a cal canto, y parece un lugar desierto. Bajas la cuesta hacia las escuelas, donde, afortunadamente, todavía se oyen voces de niños en el recreo, y ahí, a la derecha, a veces, a las horas más insospechadas, se oye la música de un laúd.
Las notas salen de la única casa habitada en invierno.
¿Sabéis por qué?
No, no os voy a desvelar todo el misterio. No quiero quitarle encanto a la placeta. Solamente, os voy a contar una historia que explica esa música ahí, en ese lugar del pueblo. Una historia que, aunque os parezca un tanto fantástica, pudo ser verdad.
Los hechos se remontan a un pasado de siglos, cuando el pueblo todavía no era una villa, cuando el señor Diego López de Haro aún no había construido el castillo que lleva su nombre al lado del río, ni su apellido había pasado a formar parte del nombre de Villaescusa y de los pueblos de alrededor.
Era un tiempo en que Villaescussa ( no sé cómo se llamaba entonces) se movía todavía al ritmo del canto del almuédano. Lo mismo pasaba en Tresjuncos, Alconchel, La Almarcha, Almonacid, Albacete (Al Bazit),Alcázar, pueblos y ciudades de por aquí, que, con pequeñas modificaciones, han conservado sus nombres de aquella época.
Eran años de paz y prosperidad, aunque no hubiera los lujos ni riquezas de las ciudades importantes del Califato, ciudades situadas al Sur, como Córdoba.
Durante siglos habían convivido musulmanes, judíos y cristianos en perfecta armonía. Cada uno practicaba su religión respetando la del vecino, todos pagaban sus impuestos y hacía mucho, mucho tiempo que habían dejado de temer las escaramuzas de los africanos. A los Reyes Cristianos todavía no se les había ocurrido eso de la Reconquista y Villaescusa era una aldea del Andalus donde se mezclaban las razas y las religiones.
Aunque la mayoría iba a la mezquita, y a los mozárabes no les estaba permitido levantar iglesias, sino sólo conservar las que ya estaban construidas desde el tiempo de los visigodos, por la zona había unas cuentas ermitas y allí acudían a oír misa.
Los nombres de estas ermitas recordaban la clase de milagros que la gente iba a pedir allí con sus rezos y exvotos: la ermita de la Salud, la de Santa Bárbara, protectora de las tormentas, etc.
En ese lugar de donde sale hoy la música, vivía una familia de artistas muy respetados en el pueblo. Su trabajo era amenizar las fiestas, los bautizos, las bodas y los entierros. Tenían un amplio repertorio, distinto para cada ocasión. Y como eran muy buenos, la gente los contrataba siempre que había un acontecimiento.
Actuaban gratis, aunque lo normal era que la gente les pagara en especie: una docena de huevos, un saco de trigo, un anafre de aceite, un cesto de frutas o vegetales del tiempo. Incluso había algún rico que les pagaba con dinero. Pero ellos tocaban igual de bien les dieran poco o mucho. Tocaban por amor al arte. La música era sagrada para ellos y hubiera sido un sacrilegio tener tratos de favor con algunos por el solo hecho de que pagaran mejor.
Con tantos regalos no tenían que ocuparse de trabajar en el campo o en otros oficios para poder comer, así que siempre estaban dispuestos a tocar cuando se lo pedían.
Durante muchos, muchos años, todo el pueblo pudo disfrutar con su música que alegraba los corazones de la gente, los consolaba en los entierros y los animaba a bailar unos con otros y hacerse amigos.
Pero un día alguno de los que trabajaba en la atalaya de los pinos vino diciendo que en otros pueblos había soldados y que aquí, en este, también había que formar un ejército por si acaso atacaban los de los otros pueblos. Este señor convenció a las autoridades, que hasta entonces habían vivido en paz, para que llamasen a unos soldados de fuera y les enseñase a manejar las armas con las que poder matar a los posibles enemigos.
Vinieron los soldados y los tuvieron que alimentar y alojar en sus casas. Venían con uniformes muy bonitos, así que las chicas los preferían a ellos en vez de a los chicas del pueblo.
Estos dejaron sus trabajos y se dedicaron a aprender el arte de la guerra que es el arte de matar tú primero para que no te puedan matar a ti. Con el dinero que tenían se hicieron vistosos uniformes y tuvieron que pedir prestado para comprar las armas.
El pueblo se fue empobreciendo poco a poco. Ya no había gente para trabajar porque los jóvenes se pasaban el tiempo entretenidos con las armas. Apenas quedaban cereales, ni frutas ni vegetales, ni gallinas ni huevos….
Con los soldados en el pueblo, la gente se olvidó de celebrar las fiestas como antes y ya no llamaban a los músicos. Ni les llevaban huevos, ni vegetales, ni trigo….
Una mañana, la familia de artistas decidió irse del pueblo dónde habían vivido siempre y buscar otro sitio dónde poder vivir sin traicionar su arte. Se fueron todos menos los abuelos a los que las piernas no les permitían grandes caminatas. Y como ninguno en esa familia podía vivir sin tocar cada día algo de música, se quedaron con un viejo laúd para entretener la espera hasta que los hijos regresaran.
Llegaron al pueblo de al lado (no se sabe cuál fue) y cual no sería la frustración de la familia de músicos al ver que también allí se estaban armando para la guerra. Al ver que venían del Villaescusa, los detuvieron como enemigos y menos mal que como las armas de verdad aún no les habían llegado no los pudieron matar. Los llevaron a la cárcel y los acusaron de pertenecer al pueblo que quería invadirlos ¿por qué si no habían comprado tantas armas? Ellos no se iban a quedar atrás. Si querían guerra, iban a tenerla. Para defenderse, estaban preparando un ejército mucho mayor que el de sus vecinos.
Cuando llegaron las armas, mataron a los músicos, por precaución, no fuera ser que fueran espías de los otros. O a lo mejor fue para probar si funcionaban o no. Después, como estaban mejor armados, tomaron la decisión de atacar ellos primero, por si acaso. Lo llamaron guerra preventiva, y dijeron que lo hacían en defensa propia.
Cuando llegaron las tropas vecinas a Villaescusa, los abuelos, como todos los días, estaban sentados junto a la ventana tocando el laúd. Dicen que ese día la música sonaba mejor que nunca. Que incluso los soldados que vinieron a prender fuego a la casa se quedaron quietos un momento antes de echar la tea encendida sobre el techo de paja. Y que las notas eran sublimes. Tanto que uno de los soldados se arrepintió y tuvo la debilidad de intentar apagar el fuego incipiente con su turbante. Pero el oficial al mando, que lo vio todo, lo acusó de traición y de faltar a su deber. Sacó su sable y lo ajustició allí mismo.
Entonces, dicen, cambió el tono de la música que, sin dejar de ser alegre, se tornó compasiva.
El techo empezó a arder y los viejecitos siguieron tocando cada vez con más energía. El resplandor de las llamas iluminaba sus siluetas, uno al lado del otro, con el laúd en los brazos. Poco a poco, las llamas fueron cubriéndolo todo y todavía se oía su música.
La casa se derrumbó, todo se redujo a cenizas y escombros y aún así, se les seguía escuchando. Dicen que se siguió oyendo durante mucho tiempo y que todavía hoy, en ese lugar, puede oírse a veces, a las horas más insospechadas.
Luz González
Dinámica – La fuerza de la sociedad civil
Frente a las invasiones y a la imposición de dictaduras, como está ocurriendo en Honduras en este momento, la sociedad civil es capaz de organizarse de forma noviolenta para terminar con esa situación de opresión. No es necesario declarar una guerra civil. Sabemos de iniciativas a lo largo de la historia donde la inteligencia y la voluntad de recuperar libertades han conseguido sus objetivos sin tener que recurrir a la violencia.
Os vamos a dar algunos títulos como sugerencia para que busquéis, en grupos. toda la información que podáis sobre estos casos:
.- Gandhi en la campaña por la independencia de la India – 1930 / 1931
.- Quisling y la resistencia de los maestros y maestras noruegos frente a la invasión fascista durante la segunda guerra mundial – 1942
.- El final de la segregación en los autobuses de Montgomery – 1955-1956
.- El pueblo checo y eslovaco frente a la invasión soviética – 1968 / 1969
.- Jóvenes estudiantes universitarios negros en Nashville (Sudáfrica) se enfrentan al apartheid – 1960
.- Las madres de la Plaza de Mayo en Argentina – 1977/1983
Tras una breve exposición sobre las situaciones de limitación de los derechos que se vivió en estos casos, se abre una lluvia de ideas para presentar alternativas civiles que debiliten y hagan dimitir al gobierno opresor de Honduras. Una vez que este gobierno haya reestablecido todos los derechos de la ciudadanía se podrán volver a celebrar elecciones con todos los representantes legítimos que había en el país antes del golpe de estado.
Jornada Internacionalista en Solidaridad con el pueblo de Honduras
Contra el golpe de Estado, por la restitución de la democracia y la asamblea constituyente.
Organizaciones y movimientos sociales, que integramos redes y campañas regionales y globales, indignados por el golpe de Estado en Honduras y la represión al pueblo hondureño por parte de la dictadura de facto, llamamos a una jornada internacionalista en solidaridad con el pueblo de Honduras, de manera simultánea, el próximo 2 de octubre, en continuidad con las acciones solidarias que hemos realizado desde el 28 de Junio. Les convocamos a:
1. Organizar acciones frente a las representaciones de la ONU, la embajada y consulados de los Estados Unidos y las representaciones del Consejo Empresarial de America Latina (ver ejecutivos y capitulos nacionales en http://www.ceal-int.org) en sus países.
2. Realizar marchas, conciertos, celebraciones ecuménicas, conferencias de prensa, eventos, etc involucrando a personalidades, activistas, intelectuales, parlamentarios, artistas, líderes religiosos que atraigan la atención de los medios de comunicación para compartir información y denunciar la situación en Honduras.
3. Denunciar y boicotear a las empresas relacionadas con los golpistas (ver más abajo)
4. Enviar cartas a la ONU, la Unión Europea, la OEA, Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), al Tribunal Penal Internacional para exigir acciones y una presión mayor en contra al gobierno golpista en Honduras y por la restitución inmediata de la democracia y el presidente legítimo Manuel Zelaya.
5. Aprovechar estas iniciativas y actividades en cada país para dejar constituidos comités nacionales, estaduales, municipales, locales, barriales de solidaridad con Honduras y contribuir con las campañas de información y comunicación, de presión política y recaudación de fondos en solidaridad con la resistencia (ver abajo).
Así mismo, los convocamos a movilizar hacia Honduras personalidades, activistas, intelectuales, parlamentarios, artistas, líderes religiosos con capacidad de convocatoria ante los medios de comunicación para acompañar solidariamente a nuestros hermanos y hermanas hondureñas en resistencia, con un esfuerzo especial, para estar presentes en el Primer Encuentro Internacionalista contra el Golpe y por la Asamblea Constituyente a celebrarse entre el 8 y 10 de octubre en Tegucigalpa (encuentrohonduras@gmail.com, ver anexo)
¡CONTRA EL GOLPE DE ESTADO Y POR LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE!
¡HONDURAS NO ESTA SOLA!
Informaciones adicionales y adhesiones enviar para alba@movimientos.org
Noticias sobre eventos e iniciativas contragolpedeestadohn@gmail.com y alba@movimientos.org
Primeras adhesiones
1 – Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra – Brasil
2 – Centro Memorial Martin Luther King – Cuba
3 – Marcha Mundial de las Mujeres
4 – Grito de los Excluidos Continental
5 – Grito de losExcluidos Mesoamerica
6 – Servicio de Paz y Justicia SERPAJ AL
7 – Campaña por la Desmilitarizacion de las Americas CADA
8 – Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía
9 – Feministas Inconvenientes – Argentina
10-Jubileo Sur – Jubilee South
11- Amigos de la Tierra
12 – Movimiento Nacional Campesiono Indigena
13 – MOCASE V.C Santiago del Estero
14 – MCC Movimiento campesino de Cordoba
15 – UST Union de trbajadores sin tierra de Mendoza
16 – Encuentro Calchaqui Salta
17 – Red Puna Jujuy
18 – Giros Rosario Santa Fe
19 – Mesa de pequeños productores del norte Neuquino Neuquen
20 – SERCUPO Buesno Aires
21 – Corriente Julio Antonio Mella – Argentina
22 – La Trifulca – Frente Cultural y Territorial
23 – Organización Estudiantil Lobo Suelto
24 – Consejo Mundial por la Paz – CMP
25 – Centro Brasileño de Solidariedad a los Pueblos y Lucha por la Paz – Cebrapaz
26 – Ecologistas en Acción
27 – Frente Popular Dario Santillan Argentina
28- Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas (COMPA)
29- Red Latinoamericana contra las Presas y en Defensa de los Ríos, sus Comunidades
y el Agua (REDLAR)
30- Otros Mundos, AC, México
40 -Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA)
41 – Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Rios (MAPDER)
42- Red Regional de Justicia y Paz -RedPaz
43- Grupo de Estudios sobre América Latina (GEAL) – Argentina
PARA DONACIONES SOLIDARIAS CON EL PUEBLO HONDUREÑO/ FOR SOLIDARITY DONATIONS TO THE HONDURAN PEOPLE/
En Bélgica/ In Belgium
François Houtart – FMA (Forum mondial des Alternatives)
Avenue Ste Gertrude 5
B- 1348 Louvain la Neuve
063-4193287-12
Avec mention: Honduras
Desde el extranjero/from abroad:
Banque DEXIA-Bruxelles – boulevard Pacheco, 1000 Bruxelles
IBAN:BE19 0634 1932 8712
BIC: GKCCBEBB
François Houtart
Avenue Sainte Gertrude 5,
1348 Louvain-la-Neuve
Tél : 32.476 31 50 53
Fax : 010/48.95.68
email : francoishoutart@yahoo.fr
Internacional de Resistentes a la Guerra: http://www.wri-irg.org
Más información sobre la situación de Honduras en el artículo del periodista Decio Machado: Quienes apoyan al gobierno ilegítimo de Roberto Micheletti.
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[ENGLISH] International Day of Solidarity with the Honduran people: against the State Coup, for the restitution of democracy and the Constituent Assembly
Outraged by the State coup in Honduras and the repression of the Honduran people carried out by the de facto dictatorship, we – organizations and social movements, members of regional and global campaigns and networks – are calling for an International Day of Solidarity with the Honduran people, to be held simultaneously on the 2nd October, following on from the actions we have been carrying out since the 28th June. We call on all of you to:
1. Organise actions in front of United Nations (UN) bodies, the United States embassy or consulates as well as representations of the Latin American Business Council in your countries (check names of the board members and national chapter at http://www.ceal-int.org);
2. Carry out demonstrations, concerts, ecumenical celebrations, press conferences, events etc, engaging celebrities, activists, intellectuals, parliamentarians, artists, religious leaders and other people who can attract the attention of the mass media in order to share information and denounce the situation in Honduras;
3. Denounce and boycott the companies related to the coup leaders (see the list attached);
4. Send letters to the UN, the European Union, the Organisation of American States, the Interamerican Commission of Human Rights (ICHR) demanding urgent action and strong pressure against the coup government in Honduras and the immediate restitution of democracy and the legitimate president Manuel Zelaya;
5. To take advantage of these initiatives and activities in each country to constitute national, provincial, municipal, local and district solidarity committees with Honduras and contribute with campaigns of information and communication, of political pressure and of fundraising in solidarity with the resistance (see sapanish version)
We also call you to mobilise celebrities, activists, intellectuals, parliamentarians, artists, and religious leaders who can attract the attention of the mass media to follow in solidarity our Honduran brothers and sisters in resistance, making a special effort to participate in the First International Meeting against the State Coup and for the Constituent Assembly, to be held from the 8th to 10th October, in Tegucigalpa (encuentrohonduras@gmail.com, see attached).
AGAINST THE STATE COUP AND FOR THE CONSTITUENT ASSEMBLY!
HONDURAS IS NOT ALONE!
Send email to alba@movimientos.org for further information and adhesion to this call.
For news on the events and initiatives, write email to
contraelgolpedeestadohn@gmail.com and alba@movimientos.org
War Resisters International: http://www.wri-irg.org/
Seguimos Desobedeciendo – 20 años de Insumisión –

Tenemos el cartel en un tamaño más grande, y en colores, por si te apetece colaborar en la difusión de este acto. (nota EducaRueca)
Mesa redonda, exposición de vídeos y de «reliquias antimilitaristas» y
cómo no …fiesta
20 de febrero a las 19 horas
Asociación cultural «La casa del barrio»
.
Avda. de Carabanchel Alto nº 64
Metro Carabanchel Alto
Autobuses: 35 y 47
Convocan:
Grupo Antimilitarista de Carabanchel
Asamblea Antimilitarista de Madrid
AA.MOC Madrid
Más información, nota de prensa y cartel:
http://www.nodo50.org/moc-carabanchel/campa%F1as/20_Aniversario.htm
Nota de prensa
Seguimos desobedeciendo: 20 Aniversario de la Campaña de Insumisión
AA. MOC Madrid y Asamblea Antimilitarista de Madrid convocan una mesa redonda, muestra de videos, exposición de “reliquias antimilitaristas” y fiesta el próximo 20 de febrero a las 19.00 horas en la Asociación cultural «La casa del barrio» (Avda de Carabanchel Alto, 64).
El 20 de febrero de 1989, 57 jóvenes pusieron en marcha la Campaña de Insumisión organizada por el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC). Los jóvenes se declararon insumisos ante diferentes Gobiernos Militares del Estado español. Se negaban a hacer la mili y la prestación social sustitutoria (PSS) de 18 meses como alternativa al servicio militar obligatorio. Once fueron detenidos e ingresados en diferentes prisiones militares.
Se trataba del inicio de lo que iba a ser la más exitosa campaña de desobediencia civil en el Estado español y en Europa. A lo largo de los 12 años que duró la lucha, 50.000 jóvenes se declararon insumisos y 1.670 terminaron en la cárcel por defender su derecho a no hacer la mili ni la PSS. La fortaleza de esta estrategia de desobediencia civil se basó en el desarrollo de un colchón social potente: por cada insumiso, 4 personas de diversa condición social (abogados, obreros, periodistas, profesores…) se autoinculpaban de cometer el mismo delito; cada desobediente generaba la movilización de un grupo de apoyo y su entorno; movimientos sociales, sindicatos, partidos políticos y ONGs se unieron al boicot a la PSS. Las redes de solidaridad se extendían: el virus de la insumisión infectaba ya todo el tejido social.
La insumisión es la heredera de la objeción de conciencia al servicio militar de los años 80 y del trabajo de grupos de mujeres antimilitaristas. Aquellos objetores procesados fueron amnistiados y quedaron libres de sus obligaciones militares. Sin embargo, algunos de ellos creían que la mayor duración de la PSS penalizaba a los objetores y que se trataba de un trabajo esclavo que eliminaba puestos de trabajo remunerados. El objetivo debía ser la desaparición total del servicio militar. Con la renuncia a la amnistía, podían volver a ser llamados a filas. Cuando esto ocurrió, se declararon insumisos.
El primer juicio militar contra insumisos se celebró el 16 de noviembre de 1989 y también se produjeron las primeras condenas de cárcel que los insumisos tuvieron que cumplir en cárceles militares ya que la jurisdicción era militar. En 1991, los casos de insumisión al servicio militar pasaron a la jurisdicción civil. Si el Código Penal Militar fijaba la pena mínima para los insumisos a la mili en un año de prisión, el Código Civil establecía unas penas más altas para los dos tipos de insumisión: de dos años, cuatro meses y un día hasta seis años.
En 1995 se aprueba un Nuevo Código Penal que mantiene la penas de prisión para los insumisos, cuando la oposición a estas condenas está extendida en la sociedad española. En 1998 se rebajan las penas y unos meses más tarde se aprueba una nueva ley de regulación de la PSS. El Gobierno anuncia que el último reemplazo de la mili dejará los cuarteles en diciembre de 2001. En el año 2002, el Gobierno se ve forzado a reformar el Código Penal y el Código Penal Militar para eliminar los delitos relacionados con la insumisión: se produce una amnistía para cerca de 4000 insumisos procesados y unos 20 insumisos en los cuarteles.
El movimiento antimilitarista sigue trabajando para profundizar en la desmilitarización de nuestra sociedad, en frentes como las movilizaciones en contra de las guerras, la desobediencia al gasto militar, el desmantelamiento de las instalaciones militares y su reconversión a uso civil, la denuncia del comercio de armas, la participación en las nuevas movilizaciones contra la OTAN… Y todo ello en un nuevo contexto social, político y económico, que es el de la existencia de unas Fuerzas Armadas «profesionales», que intentan ser vendidas y legitimadas como una opción laboral más, como una ONG vestida de caqui. Como decíamos no hace tanto tiempo: acabar con la mili fue divertido, abolir los ejércitos será un fiestón.
Para más información: José Manuel 91 8945876 / 630 62 50 89
Grupo Antimilitarista de Carabanchel
Asamblea Antimilitarista – MOC
Convocatoria y comunicado de Mujeres de Negro
CONVOCATORIA DE MUJERES DE NEGRO DE MADRID
El último domingo de mes
En la Plaza Mayor (junto al caballo), a las 12 horas
Mujeres de Negro,
Invita
a una concentración de negro y en silencio.
EL 22 DE FEBRERO DEL 2009
Mujeres de Negro contra la guerra – de Madrid
Manifestamos nuestro rechazo:
A todos los fundamentalismos religiosos, políticos, económicos, y estamos en contra de todo tipo de discriminación por raza, etnia, nacionalidad o género.
De la misma forma:
Siempre valoraremos a las personas que desean que su fe o creencia religiosa sirva para reconocer y acercarse a l@s otr@s, para oponerse a las guerras, para hacer un mundo mas humano.
Expulsemos la guerra y la violencia
de la historia
y de nuestras vidas.
C/ San Cosme y San Damián, Nº 24, 2º
28012 – Madrid
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COMUNICADO
Mujeres de Negro contra la Guerra _ Comunicado Fundamentalismos_ 22 de febrero 2009
RECHAZAMOS TODOS LOS FUNDAMENTALISMOS
Mujeres de Negro de Madrid rechaza los fundamentalismos religiosos, políticos, económicos, y está en contra de todo tipo de discriminación por raza, etnia, nacionalidad o género.
El fundamentalismo es una forma de exclusión
por parte de la clase dominante, tratando de imponer lo que se debe hacer, ser o decir en lo religioso, político, económico o incluso en lo personal. En muchos casos, el fundamentalismo religioso viene atado a la interpretación de una Sagrada Escritura presentándola como infalible, atemporal y universalmente válida.
Acostumbramos a creer que los fundamentalistas son los otros, pero la Historia nos demuestra que existen en todas las religiones. Por nuestra parte, nos toca denunciar el propio de la sociedad en que vivimos, el fundamentalismo católico.
En España, la parte más reaccionaria de la Iglesia Católica ha hecho durante mucho tiempo que la religión dirigiera y condicionara nuestra sociedad y nuestra vida personal. Es un poder que desean seguir teniendo y no se resignan a perder, de ahí su rechazo a una sociedad fundamentalmente laica.
El fundamentalismo católico se ha caracterizado por ideas muy conservadoras y contrarias al divorcio, al sexo no matrimonial, los anticonceptivos, el derecho al aborto, las relaciones homosexuales y bisexuales, la transexualidad, entre otras cuestiones. También nos preguntamos y nos gustaría que se reflexionara si realmente La Iglesia ha apoyado al débil, al diferente ideológica o sexualmente, o se ha opuesto a las guerras. Una omisión que ha alimentado la pervivencia de la discriminación y la violencia. Más aún, la historia de nuestro mundo ha girado demasiadas veces en torno a guerras de religiones.
Las Mujeres padecemos los fundamentalismos religiosos porque el catolicismo nos ha querido imponer un estereotipo de comportamiento femenino sumiso, discreto, de inferioridad ante el hombre. Eso quiere decir que debemos ceñirnos a una existencia invisible y colaboradora con el patriarcado existente. En España, aunque se predica como un Estado Moderno, sin embargo existen aún convenios con la Iglesia Católica, y se permite que se ejerza un poder ideológico sobre la educación, que es elemento básico para erradicar ese tipo de valores del patriarcado.
Pero también somos fundamentalistas cuando en nuestro entorno cercano no respetamos las diferencias de pensamiento, credo, raza; se manifiesta en nuestras actitudes xenófobas.
Siempre valoraremos a las personas que desean que su fe o creencia religiosa sirva para reconocer y acercarse a l@s otr@s, para oponerse a las guerras, para hacer un mundo mas humano.
Invitamos a reflexionar sobre todos los fundamentalismos y a poner nuestro grano de arena rechazando este tipo de actitudes.
Fabricada en España, lanzada en Gaza
Si no existiera armamento no habría guerras. Un informe oficial del Gobierno español admite la exportación de material bélico a Israel por valor de más de 1.550.000 euros durante el primer semestre de 2008. Quizás no podamos influir en las decisiones del gobierno genocida israelí, pero si podemos influir en el gobierno colaboracionista del país en el que vivimos. Aquí van unas fotos de la concentración en la madrileña puerta del Sol el sábado 17 de enero. Desde Sol se llevó al ministerio de Asuntos Exteriores la exigencia de ruptura de relaciones con el gobierno israelí.
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Para ver dos fotos más:
Facebook de Jesús Bartolomé
Hasta los árboles sufren en Palestina
Nota de Presentación de Luisa Morgantini en Italia de la película
LOS LIMONEROS dirigida por Eran Riklis
¿Cuántas emociones contiene esta película? ¿Cuántas verdades? Hasta los árboles sufren en Palestina. Cuando “Teodora Movies” me contactó para escribir sobre la nueva película de Eran Riklis titulada Los Limoneros, evoqué otra historia contada en un libro sobre un anciano palestino que, gravemente enfermo, decidió ir a visitar su casa en Ramleh, de donde fue obligado a huir en 1948. Su hijo lo acompañó. Una mujer abrió la puerta del hogar de su infancia y no lo echó; al contrario, lo dejó entrar y él le preguntó si podría ver el limonero del jardín: aún estaba allí, pidió un limón y lo apretó con fuerza. El limón seguía en su mano una semana después, cuando falleció. La mujer, que en realidad existe, se llama Dalia, y actualmente la casa se ha transformado en una escuela para estudiantes israelíes de origen palestino y para israelíes judíos.
Y yo, en mi pequeño jardín, he plantado un limonero y un olivo. Y lo hice pensando en todos esos campesinos, mujeres y hombres, a los que vi llorando durante todos estos años, gritando o sollozando en silencio. Todos ellos llorando de dolor al ver sus árboles arrancados y muertos, y también robados y vendidos en los mercados de Tel Aviv, como los olivos arrancados de Kalkilia. Miles y miles de árboles han sido arrancados y reemplazados por el muro o las carreteras que cruzan los territorios ocupados que pueden ser utilizadas exclusivamente por israelíes, como en un auténtico sistema de apartheid.
Como Dalia, Mira en “Los Limoneros”, en su papel de mujer del Ministro de Defensa, también percibe el dolor y la injusticia que sufre Salma, y no soporta vivir ni un minuto más en la casa desde la que no puede ver los limoneros sino un enorme muro gris. Marchará con el peso de su soledad y su sufrimiento, pero orgullosa, mientras en el otro lado Salma quema cosas de su pasado. Esto ilustra la locura de esa tierra. Gracias a Eran por esta película que reaviva los sentimientos y muestra las debilidades, las hipocresías, pero también la humanidad de ambas partes, así como la asimetría de aquellos que detentan el poder y la fuerza militar y los que sufren humillación y desposeimiento. Y arroja luz sobre la gran dignidad y resistencia de ambas mujeres.
Como las Mujeres de Negro israelíes que, desde la primera “Intifada”, han permanecido en silencio, vestidas de negro cada viernes en una plaza de Jerusalén diciendo “NO” a la ocupación militar, y que junto a un puñado de mujeres palestinas, unidas en el ‘Jerusalén Link’, rechazan ser “enemigas” e intentan construir algo juntas en reconocimiento de los derechos de libertad y emancipación de la mujer. En Italia también hemos contribuido a este movimiento y a la construcción de una red internacional de Women in Black (Mujeres de Negro) en contra de la guerra y la violencia, que actúa en tiempos de conflicto y construye relaciones e intercambios entre mujeres en zonas de guerra y violencia, como en Colombia, en la antigua Yugoslavia, Afganistán, India, Congo, Kurdistán y muchos otros lugares. E igualmente, junto con Palestinas, Israelíes y mujeres internacionales, hemos creado la primera Comisión Internacional de Mujeres, con el objetivo de poner en práctica la resolución 1325 de Naciones Unidas para la participación de mujeres en negociaciones. Esta comisión está compuesta por 20 mujeres palestinas, 20 israelíes y 20 internacionales. Entre esas mujeres, entre nosotras, hay mujeres que desempeñan importantes responsabilidades institucionales, y hay también activistas, mujeres que quieren la paz, pero una paz que incluya justicia. Hay mucha gente en Palestina e Israel, y no solamente los movimientos de mujeres, que cree en la paz y rechaza la violencia: las acciones llevadas a cabo por esos movimientos representan esperanza, fuerza, humanidad. Nuestros gobiernos y la Comunidad Internacional deberían escucharles para poner fin a la ocupación israelí y asegurar que palestinos e israelíes pueden vivir en paz y seguridad, sin muros, sin colonos, y de esa manera los limoneros, los olivos y todas las demás especies podrán florecer sin ser sujeto/objeto de disputas.
Este fue también el deseo de Hagar, una de las fundadoras de las Mujeres de Negro israelíes, que murió en una isla griega. La víspera de su muerte, estuvimos contemplando los olivos, hermosos y exuberantes. “Es maravilloso –dijo Hagar con tristeza- contemplar los olivos sin el temor a que una excavadora les arranque para construir un asentamiento o una carretera para colonos”. Nosotras, como mujeres de negro, renombramos la plaza de Jerusalén en la que nos manifestamos cada viernes durante los últimos 20 años, Plaza Hagar Roublev.
Sinceramente deseo que todos, hombres y mujeres, vean esta película
Por Luisa Morgantini
Vice-presidenta del Parlamento Europeo
Una de las fundadoras de la red internacional Mujeres de Negro contra la guerra y la violencia y de la Comisión Internacional de Mujeres
Traducción del inglés: Cesar Martínez
SOBRE LA PELÍCULA:
«Los limoneros» es una película estimulante sobre la esperanza, capaz de captar la realidad y el sufrimiento de aquellos que viven en Israel y Palestina. El director es el israelí Eran Riklis y nos ofrecer el escaso, casi nulo contacto entre estados comunidades que tienen tantas cosas en común y, a la vez, tan pocas. El examen de esta película es un reto y una forma de olvidar todo lo que uno ha visto o escuchado de Israel y Palestina y empezar de nuevo. Los responsables de la cinta tienen una mente muy abierta, y solo hablan de pueblo, no de la guerra, el terrorismo o la política. La actuación la fotografía, la edición y la muestra que nos aporta de Israel y Palestina merece una mención especial. Eran Riklis consigue una potente historia de ficción. «Los limoneros» se ha llevado el premio a la mejor película en el festival de cine de Berlín.
Más información: http://www.hoycinema.com/Los-limoneros-2008.htm
Libro – Los Ejércitos Humanitarios y la Violencia Sexista Militar
Presentación del libro en Madrid:
Viernes 17 de octubre
a las 19:30
Traficantes de Sueños
C/ Embajadores 35,
Local 6
Contaremos con la
participación del
Colectivo Gasteizkoak,
autores del libro
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Para daros una pequeña idea de lo tratado en este libro hemos recogido en esta página los siguientes apartados.
.- Contraportada
.- Índice
.- Introducción
.- Datos del libro y punto de venta
Pero lo mejor será leerlo al completo.
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CONTRAPORTADA
¿Cuál es la verdadera dimensión de la violencia sexual ejercida por los cascos azules y otros ejércitos humanitarios? ¿Es un hecho aislado como a menudo se nos presenta o, por el contrario, está presente en todas las misiones de paz promovidas internacionalmente y protagonizadas por soldados de todas las nacionalidades? ¿Es consciente la ONU de la dimensión del problema? ¿La publicitada política de Tolerancia Cero con la violencia sexual que ejercen las tropas de la Organización, está sirviendo para afrontar el problema, o es poco más que una enorme campaña de marketing que busca lavar la imagen de los ejércitos humanitarios mientras abandona a su suerte a las víctimas de la violencia y abusos sexuales?
El Colectivo Gasteizkoak aborda todas estas cuestiones en la primera parte del libro, realizando para ello un profuso análisis de documentos de la ONU, de informes elaborados por conocidas organizaciones y por noticias publicadas en medios de difusión.
Las conclusiones a que conduce la primera parte sientan las bases de la segunda: ¿es la violencia sexista un comportamiento habitual de cualquier ejército?, ¿se ejerce tanto en tiempos de paz como de guerra, contra las poblaciones, en los propios cuarteles…? Y, de ser así, ¿no será fruto del sexismo presente en la ideología militar —el militarismo— del que se nutren todos los ejércitos, humanitarios o no?
Los ejércitos humanitarios y la violencia sexista militar pretende ofrecer elementos para el análisis y la reflexión a aquellas personas que se interrogan sobre la contradicción existente entre ejércitos y humanitarismo; dar pruebas a quienes dudan de la terrible dimensión de la violencia sexista militar; y herramientas de denuncia para quienes defienden que la única manera de terminar con la violencia sexista militar es abolir los ejércitos.
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Índice
PRIMERA PARTE: Violación, explotación y abusos sexuales: Una crónica de los “ejércitos humanitarios”
Capítulo I: Las denuncias públicas hacen emerger el problema
Los primeros datos y denuncias públicas surgen en Camboya
Explotación, abusos y violaciones en los Balcanes
El Informe Machel
La escandalosa situación en Somalia
La connivencia gubernamental: el ejemplo italiano
Nuevas denuncias en Angola y Balcanes
Comienza el siglo XXI: como nada ha cambiado, todo sigue igual
El Informe Coomaraswamy
El escándalo se intensifica: Eritrea, Etiopía, Kosovo, Liberia, Guinea, Sierra Leona…
Las investigaciones de Naciones Unidas
Primera ISLA: La intervención humanitaria: entre la ética global y la gestión imperial del caos
Capítulo II: La realidad de la política de “Tolerancia Cero”
Las primeras medidas preventivas de Naciones Unidas
La declaración política de Tolerancia Cero: el Boletín SGB/2003/13
Pederastia, prostitución, proxenetismo, trata de mujeres. El caso de Kosovo
Mercenarios humanitarios. El caso DynCorp
El contraste entre cifras oficiales y realidad
De nuevo el escándalo en la R.D. del Congo
Los apuros de Kofi Annan
Segunda ISLA: ¿Necesidad o nueva forma de legitimación de los ejércitos?
Capítulo III: A pesar de la claridad del “Informe Zeid”, la impunidad se impone
El demoledor Informe Zeid
La terca realidad
Como Naciones Unidas sigue sin abordar las raíces del problema, Zeid insiste
Los resortes jurídicos de la impunidad
La ocultación de datos, otra cara de la impunidad
La desidia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas
La Tolerancia Cero, poco más que papel mojado
Tercera ISLA: El espejismo humanitario
Capítulo IV: La explotación y abusos sexuales de los Cascos Azules, un problema aparentemente irresoluble
La explotación y el abuso sexual: Cosas de chicos
Transcurridos 15 años, nada fundamental ha cambiado
Nuevos escándalos en Liberia y Haití
El Parlamento Europeo debate sobre la cuestión
La Conferencia de Alto Nivel sobre la explotación y los abusos sexuales
El nuevo Secretario General, Ban Ki-moon, no entra con buen pie: violaciones en Sudán
Aparentar mano dura con cifras que distorsionan gravemente la realidad
La increíble realidad que muestra la segunda investigación de la OSSI en Bunia
De nuevo Costa de Marfil
Medidas desesperadas: haciendo virtud de la hipocresía
Haití una vez más
Cuarta ISLA: Los “ejércitos humanitarios”. El caso español
Capítulo V: Naciones Unidas opta por “lavarse las manos”
Las bases para la nueva estrategia de Naciones Unidas
El Informe del Comité Especial de Operaciones: el instrumento para lavarse las manos
Algunas posibles explicaciones a esta decisión de Naciones Unidas
Primeras consecuencias directas de la nueva estrategia
Las cifras de 2007: el aval definitivo a la política de lavarse las manos
La terca realidad explota en las manos de Naciones Unidas: Nuevo informe de Save the Children
Quinta ISLA: La cooperación civil-militar
Capítulo VI: Las víctimas de violencia sexual de los “Cascos Azules” y la doble moral de Naciones Unidas
Graça Machel y Zeid plantean la cuestión
La doble moral de Naciones Unidas
Sexta ISLA: ¿Qué es el intervencionismo humanitario? ¿una estrategia al servicio de las grandes potencias?
Capítulo VII: Las cifras oficiales como disfraz de la realidad
La cuestión de cómo conseguir la cifra más pequeña
Breve aclaración metodológica de nuestros análisis
Las primeras cifras oficiales. denuncias recibidas en 2003
Las cifras de Naciones Unidas para 2004
Cifras 2005: la ceremonia del caos
Y para 2006, un mar de contradicciones
Las cifras de 2007: la última gran jugada
SEGUNDA PARTE: La violencia sexista militar
Capítulo VIII: Militarismo, violencia y machismo
La violencia en los ejércitos
Ejército y masculinidad
Capítulo IX: La violencia sexista militar
Violencia sexista militar
Violencia sexual en los ejércitos
Violencia sexual militar en las guerras
Patriarcado y violencia sexual militar tras la incorporación de las mujeres a los ejércitos
El debate ante los horrores de Abu Ghraib
Capítulo X: La violación como arma de guerra
La violación: un arma de guerra muy antigua
La actual dimensión de la violación como arma de guerra
Origen y objetivos
También contra hombres
Una muy elaborada estrategia de guerra
El acicate de la impunidad
Capítulo XI: Las víctimas de la violencia sexual de las guerras
Consecuencias físicas
Consecuencias psicológicas
Consecuencias sociales y económicas
No victimizar a las víctimas y supervivientes
Capítulo XII: Contra la impunidad: Justicia y reparación
Capítulo XIII: Recapitulación y Conclusiones
Recapitulación
Conclusiones
Anexo: La inmunidad e impunidad en los “ejércitos humanitarios”
Bibliografía utilizada
Bibliografía general
Documentos de Naciones Unidas
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Introducción
Hace ahora cinco años, con la publicación de La abominable cara oculta de los ejércitos humanitarios1, pretendíamos aportar al movimiento antimilitarista una herramienta para -sobre la base de la denuncia de hechos concretos- colaborar en la demostración palpable de muchos de los argumentos teóricos con los que desde el antimilitarismo cuestionamos el pretendido militarismo humanitario.
No obstante, al abordar ese trabajo nos percatamos de que entre los numerosos delitos y barbaridades cometidas por los soldados humanitarios había uno especialmente deleznable: la violencia sexista y, en particular la sexual. Y ello era así tanto por el hecho en sí mismo, como por su especial reiteración, las graves consecuencias y secuelas –físicas, psíquicas y socioeconómicas- que padecen las víctimas y supervivientes, como el abandono y falta de justicia y reparación a las que se les aboca, y la victimización que padecen en no pocas ocasiones.
Al mismo tiempo observábamos cómo a cada nuevo caso conocido de violencia sexual perpetrado por los Cascos Azules las máxima autoridades de Naciones Unidas –NNUU- respondían con rotundas declaraciones acerca de su firme decisión de practicar la Tolerancia Cero ante este tipo de delitos. Y, a pesar de ello, la aparición de nuevos y continuos casos ha sido y es la dura realidad que contradice sus palabras. Por todo ello consideramos que era una cuestión pendiente de profundización y sobre la que era necesario volver a incidir.
Para llevar a cabo ese análisis hemos considerado lógico buscar la posible relación entre la violencia sexual de los Cascos Azules y su condición de militares, ya que la violencia sexista militar está presente allá donde existen ejércitos, sean estos de la condición que sean. El hacernos conscientes a través de ese análisis de los orígenes y la dimensión de esa violencia sexista militar, hasta el punto de considerar la violación como una estrategia de guerra -además de para denunciar una terrible y a menudo silenciada realidad- nos va a conducir a unas conclusiones finales sobre lo que consideramos que puede ser el único modo real de acabar con la violencia sexista de los ejércitos humanitarios.
La necesidad de retomar la cuestión del papel de los llamados ejércitos humanitarios viene impulsada igualmente por el hecho de que desde los ámbitos institucionales y militares –tanto locales como internacionales- se ha seguido manteniendo y acrecentando -sin reparar en medios, e incluso utilizando ámbitos como el sistema educativo- una intensa campaña de impulso a la pretendida faceta humanitaria de los ejércitos actuales, acompañada de un hermético cierre de filas de los mass media que hace realmente difícil acercar a la población general cualquier posición o argumento que cuestione la idílica imagen con la que se pretende caracterizar hoy en día a los ejércitos.
Sin embargo, siendo conscientes de que nuestro anterior trabajo estaba dirigido principalmente al movimiento antimilitarista (y que por ello introducía afirmaciones y posicionamientos rotundos que considerábamos innecesario argumentar por ser fruto de debates y análisis abordados desde hacía mucho tiempo por los grupos antimilitaristas) nos ha parecido más oportuno en esta ocasión dirigirnos a otro espectro más amplio y heterogéneo de población: aquellas personas y grupos a quienes aún reconociendo que el propio concepto de ejército humanitario no termina de convencerles plenamente, tampoco consideran completamente obvia la imposibilidad de que los ejércitos –por su propia idiosincrasia- sean incompatibles con el humanitarismo.
Por ello la línea argumental de este libro no podía basarse en nuestras propias afirmaciones y hemos optado por construir su contenido sobre la base de la aportación de elementos de reflexión de otras gentes y nuevos datos que sirvan para que cada cual elabore sus propias conclusiones.
Mención especial merecen los apartados que hemos denominado Islas, que aparecen intercalados entre los diferentes capítulos de la primera parte, y que recogen -a través de extractos de trabajos suyos ya publicados- el punto de vista que sobre la cuestión de los ejércitos humanitarios nos ofrecen personas sobradamente conocidas de los campos de la acción humanitaria, la docencia universitaria, el análisis político o la militancia pacifista. Nos referimos a Karlos Pérez de Armiño, Itziar Ruiz-Giménez Arrieta, Jordi Raich, Alejandro Pozo, Carlos Taibo y Francisco Rey, a quienes desde aquí pedimos excusas si consideran que con nuestra selección de extractos hemos distorsionado sus mensajes originales, aunque evidentemente no haya sido esa nuestra intención.
La razón de incluir estas Islas reside en la indignación y desasosiego que probablemente provoque la dureza de lo narrado en esa primera parte y la conveniencia de intercalar pequeñas Islas que permitan recuperarse vitalmente antes de proseguir con el recorrido histórico propuesto. Esperamos haber acertado.
La primera parte del libro, para evitar centrarnos en nuestras propias opiniones o pareceres, utiliza como fuente principal los documentos oficiales de NNUU -así como de otras instituciones-, acompañados de noticias y artículos de opinión aparecidos en medios de difusión.
Esta primera parte es un relato cronológico de la violencia sexual –nos hemos limitado a este aspecto de la violencia sexista- cometida por los ejércitos humanitarios, de las medidas –o su ausencia- que se han tomado para tratar de hacerle frente y de los resultados de todo ello.
Así, el capítulo I comienza por abordar cuándo se inician –en los años 60 con la primera misión humanitaria en el Congo-, cómo emergen públicamente los primeros grandes escándalos –Camboya y Balcanes- y cómo ya en los primeros años 90 comienzan a escucharse valientes voces que denuncian públicamente lo que está ocurriendo –Informe Machel-. También observaremos cómo la actitud de NNUU durante estos años es la de prácticamente ignorar el problema, lo que propicia su multiplicación –Somalia, Angola, de nuevo Balcanes, Eritrea, Etiopía, Liberia, Guinea, Sierra Leona…-
No es hasta ya comenzado el actual siglo cuando NNUU decide abordar la cuestión, poniendo en marcha la que denomina política de Tolerancia Cero ante la violencia sexual de sus Cascos Azules. A analizar la realidad de esa Tolerancia Cero es a lo que se dedica el capítulo II del libro.
El capítulo III por su parte se inicia con el análisis sobre la realidad de la cuestión que efectúa otra de las valientes –pocas- voces que denuncian la situación incluso en la propia NNUU. Nos referimos en este caso al conocido como Informe Zeid. Como desgraciadamente las denuncias y recomendaciones del jordano Zeid son o bien directamente ignoradas o bien se estrellan contra los muros de la burocracia diplomática, el capítulo nos demostrará con datos que a pesar de sus esfuerzos la impunidad se sigue imponiendo.
Por eso lo que encontramos en el capítulo IV es un resultado desolador. Guiándonos cronológicamente -siempre de la mano de los documentos de la propia NNUU- vamos a contemplar que 15 años después de que emergieran las primeras denuncias públicas sobre la gravísima dimensión del abuso y la violencia sexual cometidas por los ejércitos humanitarios, a pesar de los detallados informes con que al respecto cuenta la Organización, de su pretendida Tolerancia Cero y, sobre todo, de los miles de víctimas que ya ha provocado, la realidad no ha variado sustancialmente de la que imperaba década y media antes: multiplicación de nuevos casos, connivencia e impunidad.
El análisis de lo que parece la actual política de NNUU ante el problema –lavarse las manos- es lo que aborda el capítulo V. En él se detallan las novedades introducidas tras la elección del nuevo Secretario General Ban Ki-moon y se analiza el nuevo Memorando de entendimiento entre NNUU y los países que aportan contingentes a las operaciones de paz, instrumento que deja en manos de los respectivos gobiernos las actuaciones e investigaciones de los delitos de sus Cascos Azules, aún a sabiendas de que la actitud al respecto hasta ahora mantenida por los gobiernos ha sido la de tratar de exculpar -cuando no encubrir o justificar- las barbaridades de sus muchachos. En este capítulo haciendo una excepción –y así se advierte- hay un apartado en el que sí dejamos plasmados nuestros análisis particulares sobre el porqué de esta nueva política de NNUU.
El capítulo VI se centra en las víctimas y supervivientes de las violaciones, abusos y otras violencias sexuales de los ejércitos humanitarios, analizando con cierto detenimiento cuál ha sido hasta ahora la actitud mostrada por NNUU ante la gravedad de las situaciones que deben abordar las víctimas de los pacificadores.
Finalmente, el extenso capítulo VII va a fijar su mirada en una delicada cuestión. Así, pone al descubierto –utilizando para ello los propios datos de la Organización- la falta de veracidad de las cifras que sobre casos de violencia sexual cometidos por Cascos Azules facilita NNUU. Y los tan burdos como denunciables intentos de maquillaje de esas cifras que pone en práctica. Todo ello para intentar minimizar o aminorar la terrible dimensión de los delitos cometidos por los ejércitos humanitarios.
La segunda parte de este libro, en la dinámica ya comentada de evitar como único argumento nuestras opiniones particulares, está construida principalmente con los análisis de personas, organizaciones y colectivos muy plurales, recogidos en su gran mayoría de trabajos publicados con anterioridad. Sin embargo pensamos que el engarzado de estas opiniones no sólo ofrece una perspectiva plural y enriquecedora sino que permite hacerse una visión de conjunto de las verdaderas dimensiones del problema de la violencia sexista militar. Somos conscientes no obstante, de que la construcción de ese discurso conjunto es únicamente responsabilidad nuestra.
El capítulo VIII se centra en las relaciones entre el militarismo, la violencia y el machismo. Parte de analizar las violencias –oficial y paralela- que conviven y se entrecruzan en los cuarteles, para plantearse luego la cuestión de cómo se consigue esa socialización de la violencia en los ejércitos. Finalmente aborda las estrechas relaciones entre ejército y masculinidad.
En el noveno capítulo se analiza el origen de la violencia militar sexista, para centrarse posteriormente en la violencia sexual en general dentro de los ejércitos, aportando datos que nos ayuden a comprobar cómo es una realidad presente en los cuarteles de la generalidad de los ejércitos y cómo ello es posible, en buena parte, por la impunidad y comprensión oficial con que es abordada esta cuestión por mandos militares y políticos. Este capítulo termina centrándose en el machismo y la violencia sexual militar tras la incorporación de mujeres a los ejércitos, deteniéndose especialmente en el debate suscitado en torno a la cuestión tras los horrores de Abu Ghraib.
La utilización de una concreta forma de violencia sexual, la violación, como arma de guerra es la cuestión que aborda el capítulo X. Comienza analizando su realidad histórica en todo tipo de ejércitos para centrarse posteriormente en la dimensión brutal que ha alcanzado en las últimas décadas, ello debido probablemente a que no ha sido hasta recientemente cuando han comenzado a realizarse algunas investigaciones al respecto. Más adelante se profundiza en sus orígenes y en los diversos objetivos con los que es utilizada como estrategia militar, concluyendo con una aportación de datos que demuestran, a nuestro entender, que violencia sexual militar e impunidad se retroalimentan.
El capítulo XI se dedica a las víctimas y supervivientes de la violencia sexual de las guerras, describiendo las principales consecuencias físicas, psicológicas y socio-económicas a las que han de enfrentarse, y que en la mayoría de los casos son totalmente ignoradas o minimizadas. De igual forma, aborda la cuestión de la victimización de las víctimas, indicando que en no pocas ocasiones éste es otro objetivo añadido de la estrategia militar que las ocasiona y que intenta con ello incapacitarlas socialmente.
Esta segunda parte concluye con un capítulo, el XII, dedicado a la denuncia de la impunidad y a la reclamación de la justicia y reparación para las víctimas y supervivientes, por ser cuestiones todas ellas tan básicas como normalmente ignoradas y, sin embargo, elementos centrales de toda iniciativa que pretenda hacer frente a la violencia sexual militar.
Finaliza el libro con un capítulo XIII de Recopilación y conclusiones en el que tras sintetizar lo visto sobre la violencia sexista militar y contrastarlo con lo analizado sobre los ejércitos humanitarios planteamos nuestras conclusiones sobre cuál parece que es la vía directa para acabar con la violencia sexista de los ejércitos humanitarios. Esperamos que tras la lectura del libro sea fácil compartir nuestras conclusiones.
Este trabajo no busca adoctrinar a nadie, ni hacer comulgar con las ruedas del molino del análisis antimilitarista. Por el contrario, no pretende sino aportar una herramienta más para la reflexión y el debate. Análisis y debate que, una vez efectuados, puedan servir para facilitar puntos de encuentro en el trabajo cotidiano de todas aquellas personas y organizaciones dispuestas a movilizarse para acabar con la terrible lacra de la violencia sexista de los ejércitos y, en particular de los ejércitos humanitarios. Hay mucho trabajo por hacer y este libro no es más que una pequeña contribución a ello.
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Los datos de libro son:
Los Ejércitos Humanitarios y la Violencia Sexista Militar
Autoría: Colectivo Gasteizkoak
Editorial: Zapateneo, Colección paperezko ZAPladak
Número de páginas: 365
Precio de venta: 10 euros
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