Antes que rescatar una memoria proscrita, este libro se propone identificar la actualidad de una propuesta que reivindica la autogestión, la desmercantilización, la despatriarcalización y la descolonización de nuestras sociedades. En esa tarea, y más allá de la contestación de lo que significan el capital y el Estado, pretende colocar en un primer plano a las mujeres, a muchas de las poblaciones de los países del Sur, a los seres humanos integrantes de las generaciones venideras y a las demás especies con las que, sobre el papel, compartimos el planeta. El texto ofrece una cumplida síntesis de los trabajos que el autor ha dedicado, en el último cuarto de siglo, a materias como la crisis de los sistemas de tipo soviético, la globalización, la hegemonía norteamericana, el decrecimiento, el colapso que viene, la crisis de la izquierda que vive en las instituciones y la actualidad de las ideas y las prácticas libertarias.
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La Lotería de la Vida
La lotería de la vida. No dejes de entrar con tu nombre y apellido. Quizás te lleves una agradable sorpresa, o quizás no.
El día sin compra
El Día Sin Compra es algo parecido a un día de huelga del consumidor, una operación de boicot no contra un producto o una multinacional concreta, sino contra la sociedad de consumo en general. La propuesta consiste en escapar de la corriente consumista que las empresas y los publicistas nos imponen tanto en Navidad como en el resto del año. Para ello se invita a toda la población a no acudir a comercios y grandes almacenes, reducir al máximo las compras de esa jornada limitándolas a lo realmente necesario, o incluso anularlas, y salir a la calle para denunciar un sistema socioeconómico injusto, alienante y ambientalmente insostenible.
Desde que se comenzó a celebrar este día, en 1992, cada año son más los países que se suman a esta iniciativa. Las formas en que las diversas organizaciones internacionales se manifiestan son muy variadas, pero mantienen en común una crítica al modelo de consumo en el que estamos instalados, homogeneizador, despilfarrador, cínico e individualista, que contribuye, de forma decisiva, al mantenimiento de una situación que nos está conduciendo al colapso social y ambiental.
Este año Ecologistas en Acción están organizado distintas actividades en varias partes del Estado español. La temática central es una crítica al modelo de consumo que suponen las grandes superficies y, en torno a este eje, se están organizado, entre otras cosas, jornadas de cine anticonsumistas, visitas guiadas a locales y tiendas con proyectos de consumo crítico y responsable, exposiciones de contrapublicidad, charlas sobre alternativas y mercadillos de trueque.
La gente comienza a estar cansada, y busca un espacio para rebelarse contra el sistema establecido. El Día sin Compra no es una revolución, pero sí es uno de esos espacios en los que la ciudadanía busca un hueco para expresar su rabia y su descontento con el sistema socioeconómico imperante.
El día sin compra: 27 de noviembre de 2009
En la página de
http://www.ecologistasenaccion.org/diasincompras podrás encontrar el cartel y el programa para ese día.
Tú tienes el reloj, yo tengo el tiempo
No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!
Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier.. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo
– ¡Qué turbante tan hermoso…!-
Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.
– Es de un azul bellísimo…
– A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…
– ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?-
Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.
– ¿Por qué?-
Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.
– ¿Quiénes son los tuareg?-
Tuareg significa «abandonados», porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: «Señores del Desierto», nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.
– ¿Cuántos son?-
Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… «¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!», denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo..
– ¿A qué se dedican?-
Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…
– ¿De verdad tan silencioso es el desierto?-
Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón.. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.
– ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?-
Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!
– ¿Sí? No parece muy estimulante. ..-
Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.
– Saber eso es valioso, sin duda…-
Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!
– Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?-
Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!
– ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?-
Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro…
– Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja…-
Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿Por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté… Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua… y sentí ganas de llorar.
– Qué abundancia, qué derroche, ¿no?-
¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso…
– ¿Tanto como eso?-
Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos… Yo tendría unos doce años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.
– ¿Qué pasó con su familia?-
Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa… Entendí: mi madre estaba ayudándome…
– ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?-
De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo…
– Y lo logró.-
Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.
– ¡Un tuareg en la universidad…!-
Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra….
Aquí, por la noche, miráis la tele.
– Sí… ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?-
– Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa…
En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!
– Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.-
Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…
– Fascinante, desde luego…-
Es un momento mágico… Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor…
– Qué paz…-
Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo….
Entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA a MOUSSA AG ASSARID,
Enviado por: Pedro Tostado
El zumo del recreo
Llega la hora del recreo, a partir de los 16 años, si tienen autorización paterna o materna, no hace falta que se queden en el recinto escolar durante esa media hora: pueden salir fuera.
El bocadillo, bollito o similar, habitual en años anteriores, es sustituido por la compra de lo que sea (a veces, incluso un bocadillo similar al que traían de casa) en las tiendas cercanas al colegio.
Algunos (pocos) aun teniendo esta nueva opción, siguen trayéndose algo de casa. Si pudieran elegir lo tendrían claro: prefieren llevar dinero y comprar, pero en sus casas saben que es más barato, y también más sano, lo que se llevan que lo que compran. Así que sacan con desgana el zumo en “pack individual” y el bocata envuelto en papel de plata.
Cuando llega la hora del recreo todos salen corriendo, pero uno se queda siempre rezagado: en su casa el dinero no alcanza para mucho, así que cada día por la mañana saca un brik de zumo de 1 litro de la nevera de su casa y echa en una botellita la cantidad equivalente a la que viene en los packs individuales.
Le da vergüenza que le vean.
Vivimos en unos tiempos en los que se ocultan los comportamientos más sensatos.
FUENTE ORIGINAL: Consume hasta morir
“OTROS MUNDOS SON POSIBLES” JORNADAS DE INVESTIGACION COLECTIVA
Bueno tenemos ya mas o menos diseñadas estas jornadas, la verdad es que hemos disfrutado haciéndolo y sentimos que hemos preparado un marco estupendo para investigar y sacar a la luz todo tipo de trabas….. pero sobre todo tendremos tiempo y espacio para que el proceso creativo pueda darse y expandirse.
El punto de partida es esta especie resignación y de desazón que nos invade como un gran manto a casi toda la sociedad….
Nos están desposeyendo suavemente de cualquier derecho de gestión sobre nuestro futuro, nuestra economía, nuestra cultura y nuestro planeta.
Por otro lado, a estas alturas de nuestra vida como raza humana ya sabemos que nadie nos puede impedir el vivir nuestros derechos y responsabilidades, y nadie nos puede impedir el expresarnos y el incidir en nuestra propia vida sin nuestro permiso……(especifico aquí que estamos hablando del aquí y ahora en este estado español / Europa, en este siglo, con esta cultura…), independientemente del grado de presión social y de represión real que aun sufrimos.
Entonces… ¿qué pasa?
Porque se esta yendo todo al garete y parece que nada podamos hacer…
Aquí puede haber varios errores de enunciado, puede estar en juego un tipo de creencias que no nos deja movernos libremente por el escenario social, político o intimo!, puede ser que tengamos velos en los ojos, puede ser que ignoremos las reglas del juego, puede simplemente que no nos interese lo suficiente como para implicarnos, pero hay un momento en que una descubre que pertenece a un colectivo humano y que dicho colectivo (con ella dentro) se va a despeñar y quiere ¡hacer algo¡ benditas palabras ¡habría que hacer algo¡ pero El qué? Donde? Cuando? Quienes? Hacia donde?…..
Surgen mas preguntas que respuestas y el inmovilísimo es la consecuencia.
Nuestra propuesta de trabajo es esta:
Coger tres ejes como líneas de investigación que son: La economía, Lo social , La cultura
En la economía trabajaremos con el aquí y ahora, con nuestra capacidad para tomar decisiones que nos importan y nos comprometen. ¿cómo encontrar un sistema que beneficie a todas las partes implicadas?????
En lo social investigaremos el dilema sistema / no sistema, estamos fuera del sistema ¿ ¿ estamos dentro? Cómo se trabaja dentro o fuera?????
¿cómo materializar ilusiones nuevas, que sean resistentes para sostener lo creado, que puedan confrontarse al poder dominante y que no se deje aniquilar por las luchas de poder?????
Y por ultimo en cultura investigaremos y definiremos las cualidades sobre las que la nueva sociedad humana tiene que incidir…. es un cambio de paradigma radical….
La forma de trabajo que proponemos es dedicar una jornada completa a cada tema, en grupo grande con tiempo de trabajo por grupitos.
Potenciar un espacio donde la creatividad sea bienvenida, necesitaremos toda nuestra capacidad imaginativa para salirnos de lo conocido, y nuestra honestidad para reconocer lo repetitivo y los obstáculos que nosotras mismas nos colocamos delante
Tendremos un equipo de personas dispuestas a asesorarnos tanto en el plano ideologico/practico como en el método de trabajo y las dinámicas que se den o se creen.
Queremos un grupo numeroso para tener un amplio espectro de formas y maneras diferentes de abordar la vida y su expresión cotidiana.
CUESTIONES PRACTICAS:
El alojamiento es en habitaciones compartidas. Si alguna persona tiene necesita alojarse en habitaciones pequeñas que avise con mucha antelación, están muy solicitadas pues solo hay dos. De todas formas solo hay sitio en habitaciones como para 40 dependiendo de lo que nos apretemos, el resto en tiendas de campaña. Os alojáis en nuestra casa comunitaria y a medio día comemos tod@s junt@s. Luego el desayuno y la cena es solo para l@s que os alojáis en la casa comunitaria
En LAKABE, el 1-2-3- MAYO 2009
PRECIO:
INSCRIPCION: 20€
ALOJAMIENTO Y COMIDA: 60€ (los tres días)
SOLO COMIDA: 45€ (los tres días)
Telefono de contacto (mabel) 948392002
lakabeko (arroba) yahoo.es
FORMAS DE LLEGAR A LAKABE:
En autobús, COMPAÑÍA CONDA, LINEA ORBAICETA
De lunes a jueves a las 14, 30 desde Pamplona en bus hasta 400mtrs. de LAKABE.
Los viernes por la tarde sale un bus a las 19 horas desde Pamplona que os deja a 400mtrs.(CUIDADO POR SI CAMBIA EL HORARIO EN VERANO)
Los sábados es a las 13,30h y llega también hasta 400mtrs de Lakabe
LOS DIAS FESTIVOS NO HAY NINGUN BUS.
(En Pamplona solo hay una estación de autobuses y esta en el centro)
EN COCHES
En Pamplona buscar la salida Francia por Huarte, NA150, de color naranja. Llegar al pueblo de AOIZ, desde ahí coger la carreta NA172,verde, dirección OROZ BETELU, después de Nagore cambia de nombre, se llama NA2040, amarilla y pasáis un tercer túnel, justo a la salida se ve Lakabe a la izquierda y esta marcado el giro para subir.
Las personas que ya os habéis inscrito no es necesario que lo volváis a repetir.
Hasta enseguida
lakabe
La contrapublicidad como herramienta para una educación crítica en consumo
En las últimas décadas, nuestro consumo de recursos naturales, bienes y servicios ha aumentado de forma espectacular. Para casi 2000 millones de personas en el planeta, ser hoy ciudadano supone, sobre todo, ser cliente o consumidor, porque el consumo para clases medias vertebra buena parte de su actividad social. Sin embargo, cada vez es más evidente que este modelo de consumo no puede extenderse a todos los habitantes del planeta. Es social y ambientalmente insostenible.
En todo esto parece que la publicidad ha tenido un papel relevante, como uno de los canales más importantes de transmisión del consumismo, toda una ideología vertebrada por el ideal del crecimiento productivo ilimitado y el libre mercado como fuente de satisfacción plena de nuestras necesidades. La contrapublicidad aparece en este contexto, primero, como una forma de respuesta comunicativa que aprovecha su creatividad para difundir los límites de este modelo de consumo (todo aquello que nunca dicen los anuncios). Pero en un segundo paso, la contrapublicidad parte de un análisis crítico del papel de la publicidad y se muestra como una sugerente herramienta para la educación crítica de los consumidores y las consumidoras que no sólo deciden qué tetrabrick de leche compran sino también qué modelo de consumo quieren.
¿Cómo es nuestro modelo de consumo? Repasemos el escenario del que parte el análisis contrapublicitario.
La fábrica olvidada
A principios de siglo XX no era necesario insistir en la exclusividad del último modelo de automóvil porque todavía se elaboraban artesanalmente, uno a uno, y la posesión misma de un ejemplar era considerada un lujo. Pero en pocos años terminó por desenvolverse una transformación espectacular: la división del trabajo según teorías de Taylor y la cadena de montaje en la fábrica de Highland Park, permitió que Ford pasara de producir 10.000 vehículos en 1908 a producir 300.000 vehículos en 1916. Durante los 19 años que estuvo disponible en el mercado el resultado de esta revolución productiva, el Ford modelo T, se vendieron 15 millones de estos coches y su precio descendió hasta sólo un cuarto del inicial. Henry Ford dijo, por entonces, que sus trabajadores debían ser también clientes de la empresa y desarrolló una publicitaria subida de sueldos para tal fin. Había comenzado la etapa de expansión del consumo que hoy denominamos consumo de masas.
Sólo unas décadas después, en los años 50, una gran gama de lavadoras, aspiradoras, secadoras o tostadoras poblaba ya el imaginario mediático y el confort se convertía en el eje alrededor del que la actividad fabril giraba. Pero todavía el consumo de masas significaba, sobre todo, homogeneidad: la de los bienes y servicios que había que adquirir para no quedar fuera de esa naciente clase media consumidora. Es entonces cuando parece que la colección de objetos que el mercado ofrece tiene hasta una dimensión lingüística que satura la comunicación de alusiones comerciales: “en la Enciclopedia, el hombre pudo ofrecer un cuadro completo de los objetos prácticos y técnicos de que estaba rodeado. Después se rompió el equilibrio: los objetos cotidianos (no hablo de máquinas) proliferan, las necesidades se multiplican, la producción acelera su nacimiento y su muerte, nos falta un vocabulario para nombrarlos”, diría Baudrillard a finales de los 60.
El mercado de electrodomésticos del hogar, estandarte del consumo de masas en décadas anteriores, estaba en los 70 saturado de modelos y marcas. El automóvil, símbolo de bienestar de la clase media próspera, se había extendido en EEUU hasta llegar a la cifra de un automóvil por cada dos ciudadanos. Incluso las familias españolas, que dedicaban a principios de los 60 la mitad de su presupuesto a la alimentación, dos décadas después ya dedicaban el 30%.
Pronto la publicidad utilizará de forma normalizada eslóganes como “Porque yo lo valgo” o “Innovate, don’t imitate” y apuntará abiertamente al ego del consumidor como método. En vez de prometer el acceso a la clase media, el consumo se va presentando como la llave de su salida, como una herramienta de diferenciación. Pero esta vez, la diferenciación es para clases medias y la industria del lujo, reducida hasta ahora al compromiso con lo exclusivo, comienza a ser una aspiración asequible.
Por eso en el dominical de El País un anuncio de bolsos Louis Vuitton comparte hoja con uno de cereales Kellogg’s o una oferta de conexión a Internet de Movistar se encuentra entre una de Loewe y otra de Jean Paul Gaultier . Tampoco ya es novedad, en esta dura guerra por la sofisticación, que este último modista haya diseñado una edición limitada de botellas de agua Evian. La marca francesa no ha dudado en llamarle colección Prêt-à-porter.
Mientras, la cadena de producción fordista se ha ido sustituyendo por el más eficiente laboratorio de producción japonés, del que Toyota ha sido ejemplo destacado al vencer en 2007 el clásico patriotismo estadounidense vendiendo más coches en EEUU que Ford o que General Motors. Una cultura de eficiente practicidad oriental llamada “Lean management” recorre ahora la fabrica postfordista. Y sin embargo, la verdadera revolución productiva en el consumo de las clases medias es bastante más modesta: millones de personas trabajando durante 12 horas, con raquíticos sueldos y sin protección laboral ni miramientos ambientales. De momento y en una perspectiva global, el modelo maquila (taller manual en países del Sur) sigue triunfando sobre la fábrica automatizada de alta tecnología y, como resultado, el país más poblado de mano de obra barata, China, se ha convertido en pocas décadas en la fábrica del Mundo.
Así, relegada la producción por los países del Norte, sus empresas han preferido especializarse en la más rentable venta de esos productos que ya no fabrican y en la gestión de una nueva fuente de valor que ha venido a denominarse bien intangible. El producto pasa a ser sólo un momento dentro de un amplio proceso comunicativo; es el “instrumento más poderoso de marketing”, decía el presidente de Nike, Phil Knight, una empresa que no tiene ni una sola fábrica de zapatillas y que se ha centrado en el comercio vía exaltación épica de los deportistas de élite.
Como resultado, el mapa de objetos cotidianos del que hablaba Baudrillard es ahora una colección de productos todavía más difícil de nombrar. Pero en realidad, la idea no es tanto nombrarlos como sentirlos: “Hay pocos productos que se vendan dejando de lado la emoción. Existen pocas diferencias entre productos; la diferencia recae en el vínculo con la marca y en la confianza del consumidor. Eso se crea tras construir durante años un lazo emotivo que te haga elegir una marca y no otra”, dice el presidente de la agencia publicitaria BBDO . Es un lazo emotivo importante para las grandes marcas, pero imprescindible para el sector de los artículos de lujo accesible, principales rentistas del aspecto más simbólico del consumo.
A pesar del cotidiano esfuerzo publicitario por resaltar lo contrario, la globalización y la deslocalización productiva han ido incrementando la homogeneización entre los productos, así que “las diferencias específicas son producidas industrialmente y por ello, la elección que puede realizar [el cliente] está petrificada de antemano: lo que queda es sólo la ilusión de una distinción personal”, avisaba Baudrillard . Pero funciona. La propia Nike ha logrado que unas zapatillas fabricadas en maquilas termine como un producto de lujo expuesto con glamour en imponentes centros comerciales.
Gadgets electrónicos llenos de gigas, reproductores-grabadores de códecs MPEG con ranuras multi-card, aparatos de telecomunicación con conexión inalámbrica a través de novedosos protocolos informáticos; la colección de los electrodomésticos de los 60 ha dado paso a un enmarañado mapa de bienes de consumo para una exclusiva clase media mundial que cuenta con casi 2000 millones de personas. Buena parte de esos aparatos terminarán en montañas de trocitos de metal y plástico en manos de algunas de las restantes 4500 millones de personas. China, India o Pakistán son países expertos en la separación manual de chatarra tecnológica y en hacer más barata, no sólo la producción, sino también la eliminación de los productos que los países del Norte no saben casi nombrar.
El vertiginoso ritmo de producción para clases medias se asienta hoy en la muy eficiente maquinaria de las modas efímeras, la evolución constantemente mínima de los productos y en su calculada obsolescencia. El consumidor, más altivo y caprichoso que nunca pero también más saturado de información prescindible que nunca, no sabe aún cómo llamar a ese pequeño dispositivo portable de memoria que se conecta al ordenador mediante el puerto USB . Lo mismo ocurre con los zumos-lácteos con omegas, calcios y L-Caseis imunitass o con los ABS, ESP y E.B.V. del automóvil.
Justamente por eso, la empresa sentimental, especialmente simbolizada por las grandes empresas multinacionales, se caracteriza por su capacidad para expresar de forma sintética los valores emocionales que ofrece su producto, más allá de los gigas, centímetros cúbicos o watios que vende. Y para ello se reduce la información útil del producto a la promesa del papel que cumplirá en nuestra vida, mostrándose una empresa preocupada por el cliente, solidaria con los que le rodean y sostenible con el entorno. A pesar de que la empresa sentimental ha dejado de producir y, por lo tanto, de mantener las condiciones laborales de los que fabrican sus productos, de gestionar materias primas y de cumplir o incumplir las normativas ambientales que regían su actividad, su relación afectiva con el cliente le obliga a parecer cada vez más responsable de todo ello. En estos tiempos de relucientes memorias de Responsabilidad Social Corporativa viene bien recordar quiénes llevan tres décadas despidiendo trabajadores y trasladando su producción al Sur para que ese pequeño dispositivo portable de memoria que se conecta al ordenador mediante el puerto USB sea tan barato como para instalarse en nuestra cotidianidad, a pesar de no tener nombre.
A la empresa sentimental ya no le interesa producir y va camino de olvidarse hasta del producto. “Vuelve a ilusionarte por sólo 330 euros”, decía hace unos días el anuncio de una agencia de viajes en una marquesina de autobús. La actual Enciclopedia del consumo casi sólo maneja ilusionantes promesas, pero no puede dejar de mostrar sus propios fracasos: ¿Cómo definir si no al consumidor que en cada ocasión necesita volver a ilusionarse por 330 euros?
El vocabulario de la experiencia consumidora termina reduciéndose a palabras como ilusión, sueño, quiero… Ideas sencillas, comodines del mapa lingüístico del consumo desde hace décadas. Sólo que detrás de ese mapa ya no se encuentra la aspiración a una vida confortable, sino más bien la búsqueda de lo excitante a través de una vía interior, una ruta personal e intrasferible a través del consumo. Fundamentalmente porque el individualismo y la obsesión por mirarse las tripas del alma anima las ventas mientras que lo colectivo tiende al anticonsumismo.
El resultado de tanta oratoria de consumo sentimental es, sin embargo, un discurso sencillo con un recurrente argumento de fondo: el consumo es la solución. Si tienes problemas laborales ya no vas al sindicato: pagas un abogado; si estás estresado ya no te replanteas tu ritmo de vida: te tomas un Actimel; si sufres un desengaño amoroso ya no hablas con una persona amiga: vas al psicólogo o te vas de compras; si vas un día a colgar un cuadro en la pared ya no le pides la maquina taladradora al vecino: te compras la tuya.
Aprendiendo a leer spots
A pesar del importante papel formativo de la publicidad (transmitiendo valores consumistas, construyendo modelos monetarizados de comportamiento, señalando insistentemente el consumo como patrón del éxito social…) es una materia muy poco habitual en las aulas. En aquellos espacios donde se aprende a hacer publicidad sólo se aborda como un modelo práctico dentro de la cadena comercial. Ni rastro de su papel formativo o ideológico.
Sin embargo, al extraer de su contexto habitual un anuncio publicitario (30 segundos de estudiada narrativa a través de símbolos y sentidos) se despliegan fácilmente las distintas estrategias comerciales que lo sostienen. Algo parecido ocurre cuando reflexionamos sobre nuestros hábitos de consumo y sobre los efectos que estos hábitos tienen en otras personas y en nuestro medioambiente.
El análisis de anuncios publicitarios puede convertirse en una herramienta transversal en cuanto permite abordar temas tan distintos como los que aborda la propia publicidad: género, roles de poder, estereotipos del éxito social, exclusión y marginación, sostenibilidad ambiental… Podemos utilizar para ello un sencillo esquema que permite el análisis del anuncio propuesto en dos fases: 1. Análisis sintáctico y semántico del anuncio y 2. Análisis de veracidad.
1. Análisis sintáctico y semántico.
En esta fase se hace un doble análisis del anuncio propuesto: a) Por un lado, podemos analizar el uso del lenguaje gráfico a un nivel formal o sintáctico. b) Por otro, el sentido de estos recursos gráficos delimitando su papel semántico. En grupos pequeños trabajaremos y pondremos en común las siguientes cuestiones:
a) Plano sintáctico
– ¿Qué hacen los protagonistas del anuncio?
– ¿Qué colores y formas se utilizan en el anuncio?
– ¿Dónde y cómo aparece el producto anunciado?
– ¿Qué textos se utilizan en el anuncio y en que orden se destacan?
b) Plano semántico
– ¿Qué papel representa cada protagonista?
– ¿Qué nos ofrece el producto y la marca anunciados?
– ¿A quién crees que va preferentemente dirigido el anuncio?
2. Análisis de veracidad
Esta segunda fase completa el análisis anterior intentando responder a una sóla pregunta: Lo que en el anuncio dicen ofrecer el producto y la marca, ¿Hasta qué punto es cierto? Esta fase implica una labor mínima de investigación que refuerza el papel activo, en cuanto consumidores críticos, de quienes participan en el taller. El grado de profundización lo marcará el tiempo disponible y los objetivos del taller.
Contrapublicidad en el aula
En el último cuarto de siglo XX, mientras el consumo de la imitación da paso al consumo de la diferenciación, la crítica del modelo de sobreproducción y sobreconsumo se va constituyendo en una línea de trabajo más dentro de los colectivos sociales. A la vez, toman cuerpo tres tendencias en torno al consumo crítico: Las institucionales asociaciones de defensa del consumidor, el heterogéneo movimiento por la agricultura ecológica y el mundo rural, y las redes de comercio justo gestionadas por ONGs de cooperación al desarrollo.
Esto tuvo su propia expresión en el ámbito de la contracultura y el arte político, confluyendo en un entendimiento ocasional, pero fructífero, entre el vanguardista mundo de la contracultura y las heterogéneas plataformas sociales de finales de siglo XX. A finales de los 60 se había consolidado el arte POP, reacción frente al intelectualista expresionismo abstracto, reutilizando el lenguaje de la calle (los anuncios publicitarios, el cómic, las pintadas, el collage..). Mientras, las vallas publicitarias de las grandes urbes sufren alteraciones, más pasionales que otra cosa, a base de graffitis.
En los años 80, un colectivo de San Francisco llamado BLF (Frente de liberación de vallas publicitarias) modifica de forma insistente y a plena luz del día vallas e incluso luminosos publicitarios, una plataforma social llamada Recleim the streets organiza fiestas sorpresa en cualquier calle londinense, en Canadá se constituye la asociación Adbusters con un sitio web, carteles contrapublicitarios, una revista contracultural y hasta una fundación que realiza spots televisivos anticonsumistas. El movimiento contrapublicista comienza a tomar forma y su intervención en lo político se hace más evidente.
Poco a poco, la contrapublicidad se va mostrando como un tipo de respuesta social con un marcado sesgo ideológico, pero que al final también implica técnicas comunicativas y grandes dosis de creatividad. Es una herramienta que parte del análisis crítico de la sociedad de consumo y el papel ideológico de la comunicación comercial, pero se aprovecha de técnicas comunicativas y creativas innovadoras. Por ello, su espacio en el aula como herramienta educativa introduce ambos elementos: habilidades comunicativas y crítica social al modelo consumista.
Si queremos aprovechar el anterior trabajo de análisis publicitario, podemos aplicar una técnica contrapublicitaria a la primera fase de este ejercicio:
1. Guión contrapublicitario.
El guión de la contrapublicidad partirá de ese análisis publicitario que ya hemos hecho. Tenemos primero que apuntar aquellos aspectos negativos del producto a los que el anuncio no hace referencia y también aquellas características del producto que el anuncio remarca como verdaderas cuando hemos podido comprobar que no lo son (Análisis de veracidad). Este listado lo repasaremos en grupo y lo ordenaremos por orden de importancia.
2. Elaborando una respuesta gráfica.
Ahora habrá que buscar un eslogan adecuado para la idea o ideas más relevantes y plasmarlo en una imagen que sugiera el eslogan. El dibujo resultante será pues un boceto de cómo quedaría el contranuncio.
Para esta fase se puede utilizar una técnica de creatividad gráfica, que parte de la relación entre los conceptos clave del anuncio. Podéis ver cómo funciona acá>
Estos y otros recursos educativos puedes encontrarlos desarrollados en el Cederrón Didáctico de ConsumeHastaMorir:
www.cederron.org
Red social: Sindinero
El Cederrón Didáctico de Consume Hasta Morir
RECURSOS EDUCATIVOS CONTRAPUBLICITARIOS
El Cederrón didáctico es una recopilación en soporte CDROM de material educativo sobre los medios de comunicación, la publicidad y la contrapublicidad.
En estos momentos estamos difundiendo entre docentes la versión 1.0, una versión muy básica pero que pretende incentivar un trabajo en esta línea. La idea es que los propios educadores, según vayan trabajando con este material, aporten colaboraciones, sugerencias y experiencias, con el fin de ir mejorándolo y completándolo.
Hemos comenzado a hacer envíos de este CD a quienes nos lo han solicitado, si éste es tu caso y aún no te llegó, te pedimos paciencia. Os rogamos que nos ayudeis a distribuir este material, haciendo copias en vuestro ámbito y localidad para quienes estuvieran interesad@s.
INDICE DE CONTENIDOS DEL CEDERRÓN
CONTENIDOS
Presentación del CEDERRÓN
1. Información y comunicación
2. Lenguajes audiovisuales
3. La comunicación publicitaria
4. Estrategias publicitarias
5. La Ideología del consumo
6. Reutilizando lenguajes y signos
7. Alterando la comunicación
8. Respuestas comunicativas
MATERIAL PARA IMPRIMIR
Ejercicios y dinámicas
Contranuncios ConsumeHastaMorir
Textos y artículos de apoyo
SOBRE CONSUMEHASTAMORIR
Cortometraje introducción
Trayectoria de ConsumeHastaMorir
CRÉDITOS
Para comunicaros con ConsumeHastaMorir, escríbenos a:
consumehastamorir (arroba) letra.org
Fuente original: Consume Hasta Morir
INDOCUMENTA2 – Cambiar el mundo: Consumo responsable
En esta III Edición de la Muestra, hemos querido tomar el testigo del año pasado y poner de nuevo sobre la pantalla y las mesas redondas, temas que debatiremos con el público y los invitados… con todos los asistentes:
¿Qué podemos hacer como consumidores de esta parte del mundo?, ¿Podemos aprender a consumir mejor?…
Con su III Muestra, Indocumenta.2 “CAMBIAR EL MUNDO: CONSUMO RESPONSABLE”, intentará aportar herramientas para consumir de una manera más responsable, más reflexiva…
Además, a través de un concurso de cortos buscan la respuesta a estas preguntas:
1. «ENSÉÑAME QUÉ CONSUMES»
Reflexión sobre las maneras de consumir en el entorno propio.
¿Cuántos bolígrafos tienes?
¿Qué ropa no usas?
¿Cuánta comida tiras?
¿Cómo es tu basura?
¿Qué bombillas tienes?
¿Cuántas lavadoras pones?
2. «¿QUÉ TE CONSUME?»
Puesta en marcha de una acción previa de reflexión sobre cómo lo que consumimos nos absorbe de manera que invierte su acción y nos consume:
¿Uso el móvil o me usa él?
¿Veo un cartel o me observa él?
¿Quién decide qué?
¿Qué decide quién?
Si quieres saber más de esta importante muestra puedes visitar su página: