25N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

En la guerra el cuerpo pierde sus derechos, sobre todo el cuerpo femenino. 25Nov-Contra la violencia machista.

Gaza: la guerra en la que los cuerpos de las mujeres perdieron sus derechos.

Este texto está extraido de la página https://www.lapluma.net/2025/05/30/79294/ y fue leido por Yolanda, una compañera de «Mujeres de Negro contra la guerra» en una acampada en Bruselas en la campaña «Sal de casa por Gaza» https://mujeresdenegro-mad.org/2025/11/01/diario-de-la-acampada-salir-de-casa-por-gaza/ en denuncia del genocidio del pueblo palestino. Puedes escucharlo de viva voz en un vídeo en la web de mujeres de negro o en youtube https://www.youtube.com/watch?v=PI-GxX2TdMU

El cuerpo de Gaza es un mapa de interrupción. Aprende rápidamente a luchar, a ocupar menos espacio, a estar alerta, a suprimir el deseo, el hambre, la hemorragia… No hay tienda de campaña para cadáveres en Gaza. No hay espacio seguro donde el cuerpo femenino pueda desarrollarse sin miedo. La guerra nos despoja – no sólo de nuestros hogares y posesiones, sino también de los rituales que nos hacen humanos: lavarse, tener menstruación, procesar el dolor en privado.

Mariam Al Khateeb, 30 mayo, 2025

La guerra en Gaza no es solo una historia de escombros y ataques aéreos. Es la historia de la niña que tiene su primer periodo bajo los bombardeos, de la madre que sangra en silencio y aborta en un suelo frío o da a luz bajo los drones.

Sangré durante diez días en octubre sin tener acceso a un baño real.

La casa en la que nos refugiamos, como la mayoría de los refugios en Gaza, no ofreció privacidad.

Cuarenta personas dormían en dos habitaciones. El baño no tenía puerta, solo una cortina rota.

Recuerdo esperar a que todos se durmieran para poder lavarme con una botella de agua y trozos de tela. Recuerdo haber rezado para no manchar el colchón que compartí con tres primos.

Recuerdo la vergüenza – no de mi cuerpo, sino de no poder cuidarlo.

En la guerra el cuerpo pierde sus derechos, sobre todo el cuerpo femenino.

Los titulares rara vez hablan de esto, lo que significa para una niña tener sus periodos bajo bombardeos, madres obligadas a sangrar en silencio y abortar en suelos fríos o a dar a luz bajo drones. La guerra en Gaza no es sólo una historia de escombros y ataques aéreos. Es una historia de cuerpos interrumpidos, invadidos y negados descanso. Y sin embargo, de alguna manera, estos cuerpos todavía existen.

Como mujer palestina y estudiante desplazada que ahora vive en Egipto, llevo conmigo este recuerdo corporal. No como una metáfora, sino como un hecho. Mi cuerpo todavía tiembla ante los ruidos fuertes. Mi digestión es loca. Mi sueño está destrozado. Conozco a muchas mujeres – amigas, parientes, vecinas – que desarrollaron enfermedades crónicas durante la guerra, que perdieron la menstruación durante meses, cuyos senos se secaron mientras trataban de amamantar en refugios. La guerra entra al cuerpo como una enfermedad y se queda.

El cuerpo de Gaza es un mapa de interrupción. Aprende rápidamente a luchar, a ocupar menos espacio, a estar alerta, a suprimir el deseo, el hambre, la hemorragia. La naturaleza pública del desplazamiento destruye la privacidad, mientras que el miedo constante agrava el sistema nervioso. Las mujeres que una vez apreciaron su castidad ahora se cambian de ropa delante de extraños. Las chicas dejan de hablar de sus periodos. La dignidad se convierte en una carga que nadie puede permitirse.

Esta es la paradoja de la supervivencia: el mismo cuerpo al que se le niega la seguridad se convierte en el instrumento de resistencia. Las mujeres hierven lentejas a la luz de las velas, calman a los niños en el sótano, acunan a los muertos. Estos actos no son pasivos, son radicales. Tener periodos, llevar, alimentar, calmar – en medio de la destrucción – significa insistir en la vida.

Vuelvo una y otra vez a la imagen de mi madre durante la guerra. Espalda curva en una olla, manos temblando, ojos rascando el techo con cada ruido. No comería hasta que todos los demás lo hicieran. No podía dormir hasta que los niños lo hicieran. Su cuerpo llevaba la arquitectura de la guerra y la maternidad al mismo tiempo. Ahora me doy cuenta de lo política que era su fatiga – cómo su trabajo, como el de tantas mujeres palestinas, desafió la lógica de la aniquilación.

No hay tienda de campaña para cadáveres en Gaza. No hay espacio seguro donde el cuerpo femenino pueda desarrollarse sin miedo. La guerra nos despoja – no sólo de nuestros hogares y posesiones, sino también de los rituales que nos hacen humanos: lavarse, tener menstruación, procesar el dolor en privado.

Pero incluso sin un refugio, nuestros cuerpos perduran. Se acuerdan. Ellos aguantan. Y tal vez, en su temblorosa perseverancia, escriben la historia más verdadera de todas.

Mariam Mohammed Al Khateeb es una escritora, poetisa y activista palestina de Gaza. Estudia odontología en Egipto, donde también continúa su labor literaria. Sus escritos, publicados en plataformas como This Week in Palestine, We Are Not Numbers y Avery Review, exploran temas como la memoria, la guerra y la resistencia, especialmente desde perspectivas feministas y existenciales. Utiliza la narración como forma de resistencia cultural, documentando la experiencia palestina y amplificando las voces de su pueblo.

Fuente: Huellas del Sur, 27 de mayo de 2025

Editado por María Piedad Ossaba

Traducción disponible: Français

Fuente original:
BLOG DEL AAMOC-ELAIA

Colectivo de Noviolencia ELAIA-Alternativa Antimilitarista.MOC. Miembro de RANA (Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía). El Puerto de Santa María, Cádiz. Local provisional en Bienestar Social, Calle Neverías. «La guerra es un crimen contra la humanidad. Nos comprometemos a no apoyar ningún tipo de guerra, y a luchar por la eliminación de todas sus causas”

https://blogdelmoc-elaia.blogspot.com/2025/11/en-la-guerra-el-cuerpo-pierde-sus.html?m=1

Todos los hombres son mortales. ¿Y las mujeres?

Cristina Peri Rossi -escritora uruguaya, ganadora en 2021 del Premio Cervantes- «Yo tenía cinco años. La maestra escribió en la pizarra: «Todos los hombres son mortales». Sentí un enorme alivio, un gran regocijo.

Esa tarde, cuando salí del colegio, corrí a mi casa y abracé muy estrechamente a mi madre.

«Qué suerte Mamita, tu no te vas a morir nunca!» le dije, arrebatadamente.

«Qué?» preguntó mi madre, sorprendida.

Me separé apenas de ella y le expliqué:

-La maestra escribió en la pizarra que los hombres son mortales.

Y tú eres mujer!. Por suerte, eres mujer, dije y volví a abrazarla.

Mi madre me separó tiernamente de sus brazos.
-Esa frase, querida mía, incluye a hombres y mujeres. Todos y todas moriremos algún día.

Me sentí completamente consternada y desilusionada.
-Entonces, por qué no escribió eso?: «Todos los hombres y mujeres son mortales»? pregunté.

Bueno- dijo mi madre, en realidad, para simplificar, las mujeres estamos encerradas en la palabra «hombres».
-Encerradas?- pregunté. Por qué?

-Porque somos mujeres- me contestó mi madre.
La respuesta me desconcertó.

Y por qué nos encierran? le pregunté.

Es muy largo de explicar, respondió mi madre. Pero acéptalo así. Hay cosas que no son fáciles de cambiar.
-Pero si digo «todas las mujeres son mortales»?también encierra a los hombres?

-No- contestó mi madre. Esa frase se refiere sólo a las mujeres.

Me entró una crisis de llanto.
Comprendí súbitamente muchas cosas y algunas muy desagradables, como que el lenguaje no era la realidad, sino una manera de encerrar a las cosas y a las personas, según su género, aunque apenas sabía qué era género: además de servir para hacer faldas, el género era una forma de prisión.»

Cristina Peri Rossi

#8marzo2024

Me llamo Efua y vivo en Somalia

Hola:

Me llamo Efua y vivo en Somalia, en África. Hoy es mi cumpleaños: cumplo
seis y estoy triste porque me gustaría no tener que crecer nunca, nunca. Tener seis
años para siempre, para toda la vida… Éste es mi único deseo.

Pero es un sueño imposible, lo sé. Y por eso, dentro de un año, cuando
cumpla siete, me van a hacer la ablación.* A lo mejor, tú ni siquiera has oído hablar
de esto, ¿verdad? ¡Qué suerte tienes! Quiere decir que vives en un país en el que no
se mutila a las niñas. En el mío, como en muchos otros de África o de Asia, por
culpa de la tradición, a las niñas, antes de que entremos en la pubertad, nos cortan
el clítoris.

Aunque yo no he pasado por esa experiencia, sé que es horrible. El año
pasado oí los chillidos de mi hermana Rosalie cuando se lo hacían. Después, me
explicó que había luchado como una fiera para que no pudieran cortárselo.
Finalmente, habían tenido que sujetarla entre siete mujeres para conseguirlo. De
noche fui a verla y no hacía más que llorar y sangrar. Continuó sangrando durante
muchos días. Yo temía que se muriera. Algunas niñas se mueren por culpa de la
hemorragia o por las infecciones.

Rosalie no se murió. Ahora ya hace meses que se lo hicieron, pero aún no
tiene la herida bien cerrada. Se ve obligada a caminar con las piernas abiertas
porque le duele. Además, cada vez que hace pipí, le escuece muchísimo y llora
aunque quiera aguantarse las lágrimas.

Mi prima, Zenebú, que tiene quince años, dice que hacer pipí es doloroso,
pero mucho más lo es cuando te tienes que meter en la cama con un hombre para
tener relaciones sexuales. Ella lo sabe porque cuando tenía doce años, Getu, un
hombre de treinta y dos años del pueblo, la raptó porque quería convertirla en su
mujer…

¡Vaya!, en la segunda mujer, porque, de hecho, ya tenía una, pero se ve que
no le gustaba. Abandonó a su primera mujer y negoció con los padres de Zenebú
para casarse con ella. Aunque ella no quería, los padres accedieron; la opinión de
Zenebú no contaba. A partir de aquella noche, Getu se mete en la cama con ella.
Dice que, por culpa de la ablación, las relaciones sexuales son muy dolorosas.
Además, también duele en el momento del parto. Zenebú lo sabe porque ya tiene
un hijo de un año y está esperando otro.

Le he preguntado a mi madre por qué tienen que hacerme la ablación.
Mamá dice que es la costumbre de nuestro país. Me consuela contándome que hay
países donde es peor, porque a las chicas, además de cortarles el clítoris, les cortan
los labios de la vulva y les cosen la vagina. Sólo las descosen cuando es hora de
casarlas; si no, sería imposible que tuvieran sexo con el marido.

Yo sé que mamá me lo cuenta para quitarme el miedo. Pero no lo consigue.
Tengo tanto… Tengo miedo de las manos de la mujer encargada de cortarme los
órganos sexuales. Tengo miedo de pensar en sus manos sosteniendo una navaja.
Miedo de pensar en el momento en que colocará la navaja entre mis piernas y,
¡zas!, me arrancará un trozo de carne. De mi carne. ¡Mía y de nadie más! Miedo del
dolor que voy a sentir el resto de mi vida. Y miedo de morirme de la hemorragia y
de una infección.

Me gustaría ser pequeña para siempre jamás.

Efua

. . . .

Y su abuela le dice que la pobre todavía no sabe, porque nadie se lo ha explicado, que además de
todas estas calamidades va a tener que soportar otra a lo largo de su vida: no poder
sentir placer durante las relaciones sexuales. Y ésa es otra estafa que sólo sufren las
mujeres.

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https://www.gemmalienas.com/collection/8/los-diarios-de-carlota

Ciclo de cortometrajes contra la violencia de género

El Ayuntamiento de Leganés, en colaboración con CortoEspaña, organiza este ciclo online de cortometrajes contra la violencia de género.

Se trata de seis trabajos, premiados nacional e internacionalmente, que abordan, desde diferentes perspectivas, la violencia de género y sus maneras de combatirla.

https://www.premiosfugaz.com/ciclo-de-cortometrajes-contra-la-violencia-de-genero-ayuntamiento-de-leganes/

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Fichas didácticas para trabajar con estos cortometrajes en un aula:

La Ronda de los Derechos

lA rondA dE loS dErEchoS

Esta actividad está inspirada en las propuestas del manual “de la violencia para la convivencia” Instituto Promundo Brasil y colaboradores 2006.

1.- Antes de que el grupo comience sus actividades, seleccione frases que crea que son las más apropiadas de acuerdo con la relación propuesta abajo. Escriba estas frases en una hoja de papel, seleccione un número suficiente de ellas que alcance para cada uno de los participantes. Si quiere, cree otras frases, otros ejemplos o repita algunos (si piensa que es necesario).

2. Pedí a los participantes que se sienten en círculo y cierren los ojos. Explicar que colocarás una hoja de papel en sus manos, donde estará escrita una palabra o una frase. Después de recibir el papel, los participantes deberán leer lo que está escrito sin hacer comentarios y reflexionar sobre lo que ellos harían si estuvieran en esa situación.

3. Pedí a cada uno que tome un pedazo de cinta papel y que peguen el papel en el pecho.

4. Pedí que todos se levanten y caminen despacio por la sala con el papel pegado, leyendo las frases que los otros participantes tienen escritas, saludándolos con gestos pero sin hablar.

5. Ahora pedí a los participantes que se queden en círculo mirándose uno a los otros. Explicar que cada uno va ser un personaje y que inventará una historia que tenga que ver con la frase que está en su papel –una historia que hable sobre su condición o realidad. Dales un tiempo para que puedan reflexionar sobre su historia, introduciendo la variable día o noche en su relato, y los cambios si los hay frente a esas modificaciones.

6. Pregunta si hay algún voluntario para comenzar. Entonces, cada uno, aleatoriamente, o en el orden del círculo, hablará sobre su historia hasta llegar al último de los participantes.

7. Una vez que todos hayan relatado su historia, invitar a regresar a sus lugares, permaneciendo con el papel pegado en sus pechos.

8. Pedí a los participantes que, a partir de sus personajes, se hagan preguntas unos a otros, sobre sus vidas, acerca de su sentir en aquel momento, de sus problemas y sobre sus realidades. Dales entre 20 a 30 minutos para discutir.

9. Proponer una reflexión a partir de las preguntas para la reflexión.

Soy seropositivo. Tengo VIH/sida

Soy un delincuente (miembro de una pandilla o traficante de drogas)

Soy bisexual Mi padre está en la cárcel

Mi novia me traicionó

Soy heterosexual

Mi madre es una trabajadora sexual

No sé leer

Soy un ejecutivo

Tuve relaciones sexuales con otro hombre, pero no soy gay

Soy practicante religioso de……………………

Soy descendiente de europeos (o soy blanco)

Soy gay

Soy de descendencia africana

Golpeé a mi novia

Ya traté de suicidarme

Soy adicto a la cocaína

Soy sordo

Soy un niño de la calle (sin casa)

Soy millonario

Perdí mi brazo en un accidente

Mi novia me golpea

Soy padre y cuido a mis hijos

Soy alcohólico

Estoy desempleado

N – 25 La Violencia Machista no es un Juego

25-N. La violencia machista no es un juego

El Servicio de Dinamización Vecinal Madrid nos propone este pequeño juego con varias preguntas y opciones de respuesta que se complementan con información de gran interés sobre el tema.

https://view.genial.ly/5f8ec8051f3bdb6ea379b09f/game-25-n-la-violencia-machista-no-es-un-juego

El Servicio de Dinamización Vecinal es un recurso municipal del Ayto de Madrid y la FRAVM, orientado a la promoción de la convivencia y la participación social de l@s vecinas de Madrid desde sus barrios.

RRSS:facebook: sdvmadrid twitter: sdvmadrid : instagram: sdvmadrid.

Juego de rol – Violencia de género

https://www.youtube.com/watch?v=llt2s1AFRAI

https://www.tiktok.com/@genesistov/video/6821241804424318214

Estos videos nos presentan una situación sencilla para darnos ideas sobre cómo improvisar un juego de rol en el aula. Interpretar el rol es mucho más efectivo que ver un vídeo.

A continuación podemos comentar cómo nos hemos sentido, en cada uno de los roles. Tanto el papel de chico o el de chica lo podemos intercambiar. Repetiremos el juego de rol varias veces para dar más oportunidades de meterse en el papel al alumnado que voluntariamente quiera hacerlo, sin forzar. Probablemente para algún chico o chica de la clase esta situación les resulte desgraciadamente familiar.

Muy importante cuidar las emociones tras el juego. No debemos permitir que se convierta en una pantomima, algo que sucede muchas veces cuando trabajamos con improvisaciones teatrales con la dinámica del juego de rol.

¿Dónde se habrá metido esta mujer?

Una propuesta musical para trabajar el 8 de marzo, el 25 de noviembre, el 10 de diciembre o cualquier otro día del año, con cualquier edad desde los primeros cursos de primaria hasta bachiller.

CANCIÓN: ¿Dónde se habrá metido esta mujer?

AUTOR: Javier Krahe PROPUESTA DE TRABAJO La propuesta de trabajo que voy a presentar se inscribe en ladirección de trabajar las canciones mediante el enfoque por tareas y además, como propuesta a la vez intercultural y literaria, es decir, la canción como texto que nos ayuda a conocer la cultura de un país. “¿DÓNDE SE HABRÁ METIDO………………….?”. Una canción para hablar del machismo. Aunque el tema sea archiconocido y ya forme parte de los típicos tópicos que se trabajan en las aulas, hemos elegido la canción de Javier Krahe para hablar de este tema por varias razones: 1. Se puede trabajar con estudiantes de un nivel muy elemental. 2. El tema está tratado con humor e ironía, hecho que la distingue y le aporta algo que no tienen otras canciones que tratan este tema. 3. Permite conocer y divulgar una de las canciones de un cantautor injustamente poco conocido. 4. Es una canción que pertenece a la década de los años ochenta, década en la que en España explotó, por así decirlo, la “bomba” del feminismo. El cantautor Javier Krahe APUNTE CULTURAL en España, con la “transición” a la democracia llegó la Ley del Divorcio(1981). Varias décadas de dictadura habían impedido a las parejas separarse y varias décadas de pasividad habían impedido a los hombres ver cómo sus compañeras evolucionaban al ritmo europeo, mientras ellos seguían anclados en las mentalidades y costumbres tradicionales. El resultado era inevitable. Con sana y afilada ironía, Krahe, recorre los detalles de las inesperadas (para el hombre) repercusiones domésticas del cambio de valores. La canción nos sirve para poder hablar de este tema. Propuesta de trabajo tomada de: https://www.encuentro-practico.com/pdfw06/canciones.pdf

 

150 canciones para trabajar la prevención de la violencia de género en el marco educativo.

Propuesta didáctica que presenta una serie de recursos materiales relacionados con la utilización de las canciones como herramienta didáctica para trabajar en el aula la igualdad y la violencia de género. Las canciones recogidas van desde el año 1963 hasta la actualidad y muestran en la mayoría las preferencias musicales (en lenguas oficiales habladas en territorio español) que tienen las y los jóvenes respecto a los géneros musicales.

Dirigido a: Docentes de todas las etapas educativas.