Carta autobiográfica al patito feo

Querido patito:

Te debo esta carta desde hace muchísimos años: tantos, que entonces yo leía solamente libros dedicados a los niños y usaba en la escuela las cuentas de madera de un ábaco.

Por aquella época, el pueblo donde yo vivía era tan chiquito que con cuatro aguaceros se inundaba; cosa que las ranas aprovechaban para celebrar su festival de coros, dirigidos por Casilda, nuestra antigua conocida de Cantel. Durante esos días, el vecindario se animaba, los niños no perdíamos ninguno de los conciertos y las ranas de mi pueblo se hacían célebres.

Mi casa, de madera y techo de tejas, era muy espaciosa. Contaba con patio y traspatios y muchos árboles y flores. A la sombra de los árboles y ante el pasmo de gallinas y gallos, abría el pavorreal su cola de abanico, graznaban gansos, volaban palomas y trinaban pájaros. Pero mis preferidos eran otros: Miguelín, un cernícalo que adopté al caerse del nido, y el conejo Alfredo Molina.

Miguelín vivió siempre bajo el alero del corredor y, al crecer, resultó un camorrista desorejado. Aun estando harto, se lanzaba como un pirata contra lagartijas y guayabitos, sin hacer el menor caso a mis reprimendas. Miguelín sólo respetaba al gato. En cuanto al conejo, tenía muy buen carácter. Su gran debilidad se manifestaba ante una hoja de col: al recibirla pegaba tales saltos y triplesaltos que, más que un conejo, el joven Molina resultaba un gimnasta.

Quiero señalarte, patito, que yo era una niña fea. Cosa de suma importancia en esta historia. Me miraba al espejo de mala gana, pues, enseguida, aparecían en él mi nariz pecosa, el pelo, más que lacio, alicaído, y una figura delgaducha, desteñida, sin gracia, para la cual no valían galas ni modas.

La belleza, patito, es un precioso don de la naturaleza. Quien la posee parece llevar una luz que a todos encanta. De ella sólo recibí el leve destello de un fósforo.

Por todo lo expuesto comprenderás que yo era una muchachita triste, tímida y acomplejada; si bien trataba de ocultarlo al mostrarme risueña e indiferente. Emulaba con Miguelín, apelando al engaño de aparentar desenvoltura y formas de aventajado camorrista.

Para mantener tan vigorosa personalidad y en el intento por hacerme respetar, hasta donde fuera posible, de los burlones de la escuela y el barrio, aprendí a manejar el tirapiedras con igual destreza que manejara Robin Hood el arco y las flechas; a trepar a los árboles ágilmente y segura como un camaleón y, sobre todo, a sobresalir como lanzador en el equipo infantil de pelota. Lo que, en aquella lejana época y tratándose de una mujercita, dejaba boquiabiertos al resto de los jugadores, varones todos. Debo agregar que cabalgaba como un vaquero, ya que mi familia era gente de ganadería, y casi toda formada por excelentes jinetes.

Ya declaré la verdadera razón de semejante cartel de arrogancia, patito. Servía para encubrir mi apocamiento al conocer, desde muy temprano, que mi presencia despertaba la risa de los compañeros de escuela y de juegos, y un insufrible sentimiento de lástima en los mayores. Para sentirme en paz, buscaba casi todo el tiempo la compañía de los animalitos y los árboles. Ellos parecían no dar importancia a mi enclenque figura, mis larguísimas piernas de flamenco, mi voz ronca, mi carita fea… Me querían por mi leal apego: les daba de comer, los regaba, inventaba para ellos fabulosas historias que parecían escuchar respetuosos y entretenidos. Sin contar que, más bravía y resuelta que el cernícalo, siempre estaba dispuesta a defenderlos de quienes los maltrataran. Viejos y serviciales arrenquines, potros briosos, puerquitos, terneros y cabras, además de cuanto bicho con plumas habitaba el patio, me tenían por uno de los suyos.

Tal como lo describo eran las cosas para mí, cuando, al cumplir mis diez años y entre otros regalos, recibí un libro de cuentos. Uno de ellos refería la historia de un patito, feo como yo; amargado, como yo. ¡Tan sin nada los dos, patito! Decía el cuento que, junto a mamá-pata y sus lindos hermanitos, el pequeñuelo soportaba la pena de su fealdad. Al saberse motivo de burlas y bromas pesadas, recurría a la fuga para refugiarse en el campo y allí se amigaba a las codornices y a algún anciano buey sabio y comprensivo.

La lectura de esa narración, que realizaba instalada a mis anchas en las ramas cercanas a la copa de un añoso tamarindo, me hizo cavilar por tratarse de un caso que me afectaba directamente, y formularme una pregunta: ¿Por qué, dentro y fuera del libro, nadie parecía entender algo tan sencillo como que tanto el patito como yo no habíamos escogido nuestro lamentable aporte al ornato del mundo? Éramos feos, sin derecho a cambio o devolución, lo que se me figuraba una gran injusticia. Y lo peor: ignoraba a quién debíamos reclamar o cargar la culpa del desaguisado.

Mientras leía el cuento y razonaba de esa forma, lloraba a lágrima viva. Tu pena, patito, era la mía y te acompañaba y sufría contigo. Pero algo cambió al llegar al final del relato; al saber de qué modo dos grandes, bellísimas alas blancas te elevaron sobre el corral hasta situarte en el espacio azul, entre la luz más pura. Sentí con ello, pequeño amigo, algo suave y dulce penetrar en mi pecho y sosegarlo. En ese instante -nunca lo olvidaré- surgió en mí, con el deseo impetuoso de obtener tu misma suerte, mi primera esperanza.

Todavía mi memoria recoge la emoción de aquel nuevo sentimiento. Una idea seguía a la otra y presentí confusamente que toda ayuda debía esperarla de mí misma, de mis propias fuerzas y sin huir ni avergonzarme. En lo alto de mi silvestre lugar de lectura me afirmé en el propósito de hacerme valer, pese a mis muchas desventajas, entre los venturosos elegidos de la belleza. A los diez años comenzaba a entender lo que hoy afirmo: La vida es generosa y a todos ofrece cabida, caminos y horizonte, siempre que no perdamos el valor o no nos falle la voluntad.

Aquel día, al cerrar el libro, bajar del tamarindo y tomar tierra, me sentí otra. Lejos de atormentarme y sufrir por lo que no estaba a mi alcance componer o disimular, me dediqué a observar todo lo hermoso y bueno que iba descubriendo a mi alrededor, para luego tratar de describirlo en mi cuaderno escolar. Así llegué a muchacha, con la aspiración de ser escritora -que es otra manera de volar-, y, a pesar de no poder hacerlo bien al principio, no cejé; seguí adelante con firmeza y valor, sobreponiéndome a las muchas dificultades que hallara en el largo camino de los años.

Hoy, patito, creo ser una escritora hecha, aunque no muy derecha ya, que te escribe, recuerda y agradece de todo corazón.

Dora Alonso

Dora Alonso nació en Máximo Gómez, provincia de Matanzas, Cuba, en 1910. Su trayectoria como narradora, poetisa, dramaturga y periodista la hizo merecedora en 1988 del Premio Nacional de Literatura de su país. Su amplia producción destinada a los lectores infantiles y juveniles abarca diversos géneros: poesía (Los payasos, La flauta de chocolate, Palomar, El grillo caminante), cuento (El libro de Camilín, Tres lechuzas en un cuento, Ponolani), novela (El cochero azul, El valle de la pájara pinta, Juan Ligero y el gallo encantado), teatro (Teatro para niños, Doñita Abeja y doñita Bella) y testimonio (Gente de mar).

Enviado por: María José titiritera de SOL Y TIERRA: http://www.solytierra.com/

Fuente: CUATRO GATOS http://www.geocities.com/Cuatrogatos4/carta.html

Ilustración de Richard Bennett
It’s perflectly true and other stories
Hans Christian Andersen
New York: Harcoyrt, Brace & World, 1938

Dinámica – AUTORRETRATO ABSTRACTO

1.- Les vamos a pedir que se dibujen en un folio sin utilizar formas de figura humana. ¿De qué otra forma podemos definir nuestro Yo?

Es probable que en un principio se sientan bloqueadXs. Nos preguntarán, nos pedirán que ampliemos la propuesta pero debemos dejar que vayan pensando por sí mismXs cómo pueden definir sus cualidades, su personalidad, su estilo sin utilizar para ello el dibujo de una figura humana.

Este dibujo en un primer momento lo vamos a explicar a otra persona cualquiera de la clase. Nuestra compañera o compañero hará la presentanción de nuestro retrato al resto de la clase.

No es tan sencillo cómo parece. Necesitarán su tiempo. En un principio se suelen animar a dibujar aquello que les gusta pero lo que buscamos es más. Buscamos metáforas de sus actitudes, capacidades, intereses, etc..

En la evaluación lo primero que podemos preguntar es cómo se han sentido cuando otra persona habla de ellXs mismos. ¿Están contentXs con el resultado final? ¿Faltaba algo? ¿Sobraba algo?

Una vez más queremos insistir que no se puede establecer una verdadera evaluación y un verdadero diálogo si no estamos sentadXs en círculo. El diálogo no es sólo con la persona que dirige la dinámica, es con toda la frase y para eso es necesario comunicarse cara a cara y no hablando a la espalda de muchXs otrXs compañerXs.

DESAPRENDIENDO EL MACHISMO

– Entrevista a Patrick Welsh, Vicepresidente de la Asociación de Hombres contra la Violencia en Nicaragua –

Patrick Welsh, nacido en 1960 en Irlanda del Norte, tiene experiencia de Cooperación Internacional en Nigeria y en América Central, y una larga trayectoria en la educación popular. Patrick es Vicepresidente de la Asociación de Hombres contra la Violencia en Nicaragua. A lo largo de diez años, un millar de hombres han pasado por los talleres que él dirige.

Si hablamos de machismo, ¿es distinta la situación en Centroamérica que en Europa?

El modelo de ser hombre es muy similar. A los hombres desde la familia, la escuela o la religión tradicionales y desde los medios de comunicación se nos han asignado unas actitudes, valores y conductas que no varían mucho de país a país. Nos han indicado y enseñado que debemos ser fuertes, tener poder y mandar. Ha habido y sigue habiendo, sistemas distintos de crianza y socialización para los niños y para las niñas, traducidos en símbolos, colores, valores, expectativas y atribución de derechos distintos. Los hombres no nacemos con el machismo en la sangre, es algo que aprendemos, y que, desde luego, podemos desaprender.

¿El machismo tiene diferentes manifestaciones según culturas o geografías?

Impresiona que el machismo sea algo tan universal y generalizado. Hay matices culturales, obviamente. Incluso en algunas culturas los hombres asumen tareas domésticas que en otras no son propias de los varones. Todo depende de cómo se construyen sobre el sexo biológico las diferentes identidades masculina y femenina, y de las creencias que se van inculcando.

¿Se puede pensar que algunas mujeres son machistas?

No es correcto plantear las cosas así. Lo que sucede es que las mujeres actúan dentro de los valores de un sistema machista. Hombres y mujeres tenemos roles asignados. Hasta que empecemos a reflexionar, analizar y hacer propuestas nuevas vamos a seguir en la misma situación.

En Nicaragua, ¿la revolución sandinista contribuyó a cambiar algo las cosas?

Las mujeres sandinistas lograron en la revolución muchos cambios y avances legales, pero la agenda feminista de género no fue incorporada. Al terminar la revolución, en el año 90, muchas mujeres se organizaron en diversos colectivos. Desde entonces el movimiento de mujeres ha sido el movimiento social más fuerte y organizado en Nicaragua.

Y los hombres ¿cómo reaccionan cuando se les invita a abandonar el machismo?

Nosotros les explicamos que eso del machismo es un asunto social, que no tiene nada que ver con la genética. Hay gente que cree que la valentía viene en la sangre. Algunos hombres nos han dicho: “yo soy agresivo, porque nací agresivo”. Nosotros les enseñamos a diferenciar lo que es agresividad de lo que es violencia. Sentimientos o emociones humanas que tenemos, como la ira por ejemplo, no deben orientarse hacia el uso de la violencia. Pero la reacción violenta es común en hombres que se sienten frustrados o que no tienen control de las situaciones. La violencia es la herramienta aprendida para manejar determinadas situaciones y conflictos entre personas o entre grupos.

¿La violencia es la más extrema manifestación del machismo?

Sin duda. La violencia de los hombres hacia las mujeres es, a menudo una violencia grave. Más de cien mujeres fueron asesinadas por sus compañeros el año 2004 en España. Pero hay violencia también entre los hombres. Un estudio que se hizo en México, hace ya unos años, identificó que las tres causas de muerte más frecuentes entre hombres en el Estado de Veracruz eran accidentes de tráfico y laborales, homicidios causados por otros hombres, y cirrosis hepática; y esas tres causas estaban relacionadas con hábitos típicos masculinos. Al conducir hay que ser el más veloz, no hay que ceder ni un centímetro a nadie. Al consumir alcohol se llega al límite para la salud, y aparece a menudo la bronca, no existe capacidad de escuchar o negociar. Hay un modo de ser hombre que no sólo es fuertemente negativo para las mujeres, sino que perjudica también a los propios hombres.

¿Crees posible la reeducación, la reinserción social de hombres maltratadores y de violadores?

Ese es un asunto polémico ahora en bastantes países. En los países del Norte los intentos de rehabilitación no han tenido los resultados esperados. Creo que eso ha tenido que ver con la doble opción que se ha ofrecido a los maltratadores: ir a la cárcel o pasar por un proceso de conciliación. Es claro que todos eligen el camino más fácil, nadie quiere acabar en la cárcel. Habría que buscar una manera de que esos hombres, voluntariamente, entren en un proceso de reflexión y cambio, analizando su forma de ser. Y no basta con contemplar cada caso individualmente, porque este es un asunto social y cultural que afecta a muchísimos hombres.

¿Qué métodos usáis para desaprender el machismo?

Trabajamos con una metodología de educación popular. Facilitamos espacios y procesos continuados en el tiempo, para que los hombres reflexionen sobre sus vivencias, sus valores y comportamientos. No les damos clases sobre género o masculinidad, nada de eso. Pondré un ejemplo: cuando trabajamos con los jóvenes sobre el tema de la violencia, hacen un listado de los juegos infantiles que practicaron y de sus formas de diversión actuales y analizan los elementos de agresividad, competitividad e incluso de violencia que hay en esos juegos. Luego, por grupos en la sala de capacitación, algunos juegan y los demás observan el juego. Sigue un análisis de lo que sucede y se toma conciencia de cómo lo juegos son un factor socializador de los valores pretendidamente masculinos. Es un aprendizaje vivencial. Se descubre la raíz social de muchos sentimientos y comportamientos. Cada grupo hace, al final, propuestas que suelen ser distintas.

¿Qué papel pueden jugar las mujeres para que los hombres desaprendan su machismo?

En Nicaragua comenzamos algunos grupos de hombres que deseábamos cambiar nuestras ideas y comportamiento. Pero hemos tenido una relación muy cercana con la Red de Mujeres contra la Violencia, que aglutina a más de 350 grupos de mujeres. Algunas participan en nuestro consejo asesor, nos dan apoyo y nos acompañan. Eso nos parece muy importante, porque nosotros queremos que lo que hacemos contribuya al bienestar de las mujeres.

¿Y qué ayudas y métodos aporta esa Red de Mujeres?

Hay Asociaciones de Mujeres en Nicaragua que ya tienen una experiencia de muchos años. Ellas nos facilitan la convocatoria, igual en la ciudad de Managua que en comunidades campesinas, para aglutinar a grupos de hombres y facilitan también después espacios mixtos de mujeres y hombres para que puedan compartir un trabajo conjunto. El trabajo de educación popular que habían iniciado en los años ochenta algunas mujeres los sistematizaron y nos ayuda mucho ahora al proponer adaptaciones para los hombres.

¿Cuesta mucho cambiar?

Cuesta descubrir en uno mismo actitudes, valores y conductas que anteriormente no tenía identificadas como machistas. Por ejemplo, muchos hombres nicaragüenses piensan que es la cosa más natural que sus mujeres les tengan que pedir permiso para salir de casa. Otros no entregan todo su salario en casa, se reservan una parte que gastan en beber y beber. Cuesta cambiar. Hay mucha resistencia interna y mucha presión externa para llegarlo a hacer.

¿Qué cambios trae este esfuerzo?

Unas relaciones más humanas y gratificantes, que no se basan en el dominio de los hombres y la subordinación de las mujeres, sino en la armonía y equidad. Buscamos juntos, hombres y mujeres, otro modo de ejercer el poder en la vida privada y en los espacios públicos, unas relaciones verdaderamente democráticas, donde exista capacidad de escuchar, de aportar, de construir colectivamente en libertad y sin miedo. Las mujeres ganan, sus derechos humanos son respetados. Pero, al abandonar el machismo, los hombres salimos ganando también: nos damos cuenta de que no tenemos siempre la razón ni la verdad, nos hacemos más sensibles, expresamos mejor nuestros sentimientos y emociones no sólo con nuestras mujeres, sino también con nuestras hijas e hijos.

¿Podemos entendernos, hombres y mujeres?

Los hombres, en primer lugar, tenemos que aprender a escuchar. La comunicación interpersonal es uno de los temas que más trabajamos. Equipamos a los hombres con herramientas prácticas, para que, cuando aparezca un conflicto en la pareja, puedan tener una conversación entre dos personas iguales y no acudan a la violencia, a los gritos y los golpes para resolverlo.

¿Hay algún termómetro para medir el cambio?

El compromiso con la justicia y la equidad de género es también un compromiso con la democracia. Ese compromiso no puede considerarse verdadero si no tiene su expresión práctica en el reparto equitativo del trabajo dentro de los espacios privados y públicos.

FUENTE: infosolidaria.org

AHORA QUE EL CURSO TERMINA

AUTOR: Mag Castañón

Ahora que el curso llega a su fin, es tiempo de evaluaciones. Las prácticas evaluativas, bajo su apariencia de simplicidad, rigor y objetividad, son, en realidad, complejas, contradictorias, dogmáticas e incluso patológicas porque inciden en ellas multitud de factores y es posible que no determinen con objetividad lo que un alumno sabe y lo que desconoce. No sabemos lo que hay detrás de cada nota en un examen: ¿ Se evalúa un proceso de aprendizaje significativo y relevante o una recitación memorística de lo que viene en el libro o en los apuntes?.

Teóricamente la evaluación es una actividad que consiste en recoger información para emitir un juicio con el fin de tomar decisiones. Pero, generalmente no se toman decisiones de orientación, recuperación o ayuda, sino que tiene como objetivo la calificación selectiva expresada cuantitativamente.

El suspenso y/o el aprobado se considera generalmente como la medida del éxito o del fracaso en la escuela, pero no es más que un índice externo que puede deberse a muchas causas. Lo importante es entonces tratar de detectar cuáles son esas causas y ponerles remedio.

Los exámenes y los suspensos ( y los aprobados) son una forma de control social y de ordenación de los individuos. Detrás de cada suspenso hay varios problemas y debemos tratar de encontrar esos problemas si queremos que el alumno progrese. Las soluciones que habitualmente se buscan son hacerle que repita o enviarle a clases particulares.
Si un alumno aprueba una asignatura recibiendo clases particulares fuera del sistema académico esto puede deberse a tres causas: o bien a que el procedimiento de enseñanza en la escuela es abiertamente malo y entonces deberá cambiarse, o bien a que ese alumno lo que necesita es un contacto más personal y más directo con la persona y eso lo tiene con el profesor particular, pero no es entonces lo que éste le enseña, sino la atención que se le presta en esta situación y que probablemente no recibe por otros lados, lo que le ayuda a aprender; o finalmente a que lo que se le exige es un puro aprendizaje memorístico o de recetas y el profesor particular enseña esas recetas. En cualquiera de los tres casos la solución debería darse dentro de la institución educativa.
Un examen extremadamente riguroso de todas las investigaciones sobre la repetición de curso conduce a afirmar que los efectos negativos de la repetición de curso sobrepasan con mucho los beneficios que se pueden derivar de ella. ( C.T. Colmes y K.M. Maatthews). Los países escandinavos y también Japón que han abolido la repetición, se caracterizan generalmente por resultados superiores a la media internacional. Así pues, ineficaz, la repetición de curso a menudo es también resultado de una decisión subjetiva del docente, lo que convierte dicha práctica en injusta. Hoy día está demostrado que la repetición afecta a la confianza que tiene el alumno en su capacidad de aprendizaje. Para denunciar ese proceso C. Deck ha propuesto el concepto de learned helplessness (que podríamos traducir por sentimiento de incapacidad adquirida). Esta investigadora americana ha demostrado que la repetición es en sí misma portadora de una evaluación negativa que afecta a la persona. El perjuicio es más grave en la medida en que profesores, padres y compañeros imputan los problemas escolares a la capacidad intelectual del alumno y conciben la inteligencia como algo innato. En definitiva, el alumno aprende a interpretar las dificultades, no como obstáculos que superar, sino como la prueba misma de su ineptitud. El fatalismo y la renuncia están al final de este proceso.
Las repeticiones de curso y más aún las clases de recuperación son, por lo general, perfectamente inútiles si lo que queremos es que los alumnos aprendan y se desarrollen realmente. Si lo que pretendemos es tan sólo que aprendan de memoria una materia determinada, es evidente que cuantas más horas dediquen a un aprendizaje memorístico mas fácil es que se consiga, pero los resultados no serán buenos porque con igual velocidad se olvidará. Pero para entonces ya habrá pasado el examen y creeremos ilusamente que el alumno ha aprendido algo. Si queremos conseguir un auténtico aprendizaje en nuestros alumnos, debemos detectar las causas por las que no aprenden y ponerles remedio. La mayoría de las dificultades se deben a defectos en la forma de enseñar o en las relaciones en el aula o en casa. Darse cuenta de esto será un primer paso para remediarlo.

FUENTE: El cazurro ilustrado

VISTO EN: Docencia.es

Libro – LA CONSTANTE MACABRA

¿Por qué suspendes?

No sé si se habrán o habrían fijado que en su clase siempre solía suspender el mismo número de alumnos, daba igual la asignatura, el profesor… todo. Ese número de suspensos en clase eran una constante algo macabra, ¿verdad?

Resulta que algo tan evidente y cotidiano ha pasado por alto desde que existen los profesores, los alumnos y los exámenes, o sea, desde siempre. Pues bien, ahora un francés, André Antibi se ha percatado del problema, porque es un problema, y ha escrito un libro llamado La Constante Macabra. En él da a conocer su tesis sobre la fatídica constante que la achaca al prestigio de los profesores. Dice que éstos complican sus exámenes mediante preguntas excesivamente largas, limitaciones de tiempo o espacio injustificados con el fin de adquirir un cierto prestigio dado por el alto número de suspensos en sus clases. La consecuencia directa son alumnos desmotivados e incapaces de afrontar la asignatura que imparte este profesor.

Así que Antibi empezó a dar conferencias sobre el tema hace 16 años por toda Francia para hacer ver a los profesores galos que no les pagaban por suspender a sus alumnos, sino por enseñarles. Como secuela de todo esto que les cuento, 200 profesores franceses y 30 españoles están probando el método de evaluación por contrato de confianza que propone él mismo.

Antibi lo ejemplifica con una clase de matemáticas: una semana antes del examen, el profesor selecciona una serie de problemas que resumen todo lo aprendido hasta ese momento y que entrega en una lista a los alumnos, advirtiéndoles que extraerá de ella gran parte de la prueba. Entonces los alumnos estudian más y mejor, porque conocen y tienen la certeza de cómo será su examen. Y así es como se hace aquí, en el Manjón con la clase de matemáticas precisamente, donde cada uno de nosotros cuenta con un cuadernillo en el que tenemos detallados todos los ejercicios que puedan caer en el examen, que vienen a ser unos 40 por tema.

Quiero terminar aclarando que los profesores no hacen esto conscientemente. André Antibi afirma que es un problema social porque un profesor excelente con alumnos excelentes, si pone sólo notas buenas se considera como un mal profesor. Por ello hay que tratar de poner fin a esta irracionalidad que nos persigue desde hace tanto tiempo.

FUENTE: http://2dmanjon.blogia.com//2006/042901–por-que-suspendes-.php

CARTA DE UNA MADRE

Queridos todos:

Me voy. Volveré cuando sepáis dónde están guardadas las bolas de naftalina, cuando nuestra casa ya no tenga secretos para ninguno de vosotros, cuando seáis capaces de descifrar los códigos de los botones de la lavadora, cuando logréis reprimir el impulso de llamarme a gritos si se acaba la pasta de dientes o el papel higiénico. Volveré cuando estéis dispuestos a llevar conmigo la corona de reina de la casa. Cuando no me necesitéis más que para compartir.

Ya sé que me echaréis de menos, estoy segura. También yo a vosotros, pero sólo desapareciendo podré rellenar los huecos que vuestro cariño me produce… Sólo podré estar segura de que verdaderamente me queréis cuando no tengáis necesidad de mí para comer o para vestiros o para lavaros o para encontrar las tijeras. Ya no quiero ser la reina de la casa, estoy harta, me he cansado de tan gran responsabilidad y he caído en la cuenta de que si sigo jugando el papel de madre súper no lograré inculcaros más que una mentalidad de súbditos. Y yo os quiero libres y moderadamente suficientes y autónomos.

Ya sé que vuestro comportamiento conmigo no es más que un dejarse llevar por mi rutina; también por eso quiero poner tierra por medio. Si me quedo, seguiré poniéndoos todo al alcance de la mano, jugando mi papel de omnipresente para que me queráis más.

Sí, para que me queráis más. Me he dado cuanta de que todo lo que hago es para que me queráis más, y eso me parece tan peligroso para vosotros como para mí. Es una trampa para todos.

Palabra de honor que no me voy por cansancio, aunque sea una lata dormirse todas las noches pensando en la comida del día siguiente y hacer la compra a salto de mata cuando vienes del trabajo y, a la larga, pesa mucho la manía de ver siempre un velo de polvo en los muebles cuando me siento un rato en el sofá, y la perenne atracción hacia la bayeta y la cera. Pero no es sólo por eso. No. Tampoco me voy porque esté harta de poner la lavadora mientras me desabrocho el abrigo ni porque quiera estar más libre para hacer carrera en mi trabajo. No. Hace ya mucho tiempo que tuve que elegir una perpetua interinidad en mi profesión porque no podía compatibilizar una mayor dedicación mental al trabajo profesional con la lista de la compra. Me voy para enseñaros a compartir, pero sobre todo me voy para ver si aprendo a delegar.

Porque si lo consigo, no volveré nunca más a sentirme culpable cuando no saquéis notas brillantes o cuando se quemen las lentejas o cuando alguno no tenga camisa planchada que ponerse.

La culpa de que sea imprescindible en casa es sólo mía, así que desapareciendo yo por unos días, os daréis cuenta vosotros de que la monarquía doméstica es fácilmente derrocable y quizá yo pueda aprender la humildad necesaria para ser, cuando vuelva, una más entre la plebe.

Cuando encontréis la naftalina no dejéis de avisarme. Seguro que para entonces yo también habré aprendido a no ser tan excesivamente buena. Puede ser que ese día no nos queramos más, pero seguro que nos querremos mejor.

Besos. Mamá.

C. de Santos – «Ser Humano»

FUENTE: CEIP San Walabonso

VISTO EN:
http://menendezypelayo.bitacoras.com

Película – AGUA

La película AGUA de la directora india DEEPA MEHTA, cuenta una intimista, tierna y dura historia de amor a orillas del río Ganges, marcada por la presencia de las viudas hindúes que viven reclutadas y condenadas a todo tipo de privaciones.

En el año 2000, después de obtener todos los permisos necesarios y la aprobación del guión por parte del gobierno de la India, los actores y el equipo técnico viajaron a Varanasi para empezar el rodaje de Agua. A los dos días de comenzar a rodar, se desataron violentas protestas protagonizadas por fundamentalistas.

Se acusó a la película de ir contra la religión hindú, los decorados fueron destruidos y tirados al río, y las manifestaciones se sucedieron en las calles de Varanasi. Ante las crecientes protestas y amenazas, el rodaje tuvo que ser suspendido.

El proyecto tardó cuatro años en volver a ponerse en marcha, esta vez en Sri Lanka donde entre otras cosas, hubo que cambiar el reparto por completo.Tras rodar varias películas sobre la sociedad india (“Fuego”, “Tierra”), Deepa Mehta se convirtió en persona “non grata” en su país por haber enseñado al mundo imágenes rechazadas por la cultura india.

D.Mehta arremete contra la religión que fomenta ignorancia.

Chuyia tiene ocho años. Está en la edad en que otras niñas sólo piensan en jugar y, sin embargo, ella ya es viuda. Y, peor aún, en la India de 1938, lugar y tiempo en los que se sitúa la historia que cuenta Agua y que Chuyia protagoniza, su vida ya no vale nada.

Hasta que muera, de acuerdo con las creencias hindúes, permanecerá recluida en un ashram, una especie de lóbrego gineceo destinado a las viudas, y habrá de mendigar o, incluso, prostituirse para sobrevivir.

La sólida directora y guionista india instalada en Canadá Deepa Mehta (Amristar, 1950) ha recurrido a este personaje para denunciar con contundencia el fundamentalismo religioso.

En Agua -film con el que la cineasta concluye su trilogía iniciada con Fuego y continuada con Tierra- arremete contra lo que ella llama «el fomento de la ignorancia» a través de las religiones.

Una ignorancia que, en el país de origen de la directora, pervive por lo que respecta, entre otros, al asunto que aborda el filme. En la actualidad, explica Deepa Mehta, hay en India 34 millones de viudas, 11 millones de las cuales viven en ashrams en medio de una miseria absoluta.

Lo que sí ha cambiado, añade, es que los matrimonios de hombres mayores con niñas hoy están prohibidos. El drama de Chuyia, por tanto, en los tiempos que corren sigue siendo factible, con la salvedad de que la protagonista debería ser algo mayor.

Deepa Mehta, cuya mirada se encuentra entre las más comprometidas del nuevo cine indio, lamenta que, pese a las políticas sociales y sobre todo al trabajo «sobre el terreno» de activistas de organizaciones no gubernamentales, se mantengan en India tradiciones execrables como la de encerrar a las viudas.

«El problema, según lo veo yo», reflexiona la directora, «es de base. Son las propias mujeres las que se avienen a estas costumbres porque creen que si no lo hicieran traicionarían los textos sagrados, renegarían de su religión».

La cineasta, sin embargo, no quiere circunscribir la lacra del integrismo ni a su país, ni al hinduismo. «En todo el mundo», dice esta directora cuyo trabajo ha sido elogiado por Salman Rushdie, «continúa habiendo mucha dependencia de las religiones.

Basta con mirar, por ejemplo, qué está pasando en Estados Unidos con el fundamentalismo cristiano. A mi juicio, las grandes religiones del mundo han sido mal interpretadas, lo que conduce a unas reacciones que, personalmente, me asustan mucho».

La misma intransigencia que llevó a grupos fundamentalistas a boicotear las proyecciones de Fuego en Bombay y en Nueva Delhi, en 1998, porque el filme versaba sobre una relación homosexual entre dos mujeres, condujo a colectivos religiosos radicales de Benarés a entorpecer, en el 2000, el rodaje de Agua -que se estrenará en India a finales de este año-. Tanto que hubo que suspenderlo.

Cuatro años después, Deepa Mehta pudo filmar la película, pero en Sri Lanka, con un reparto distinto, en el que se mezclan actores profesionales con debutantes. De él destaca «el talento» de la actriz infantil, la cingalesa Sarala, de Seema Biswas -«una gran dama de la escena india»- y de John Abraham, estrella de Bollywood.

Fuentes: Eleusis y Ciudad de Mujeres. Allí podréis encontrar, además de otras muchas cosas interesantes, más información sobre la película.

HE APRENDIDO A AMARME SOLA

Alison Lapper, una pintora sin brazos. La vida no le ha sonreído a esta inglesa de 38 años. Nació sin ninguna de sus extremidades superiores y con las piernas más cortas de lo normal; sus padres la abandonaron y tuvo que pasar su infancia en un colegio junto a otros niños minusválidos, “éramos niños de exposición”. Sin embargo, no se resignó y, con 19 años, viajó sola a Londres donde consiguió diplomarse en Bellas Artes y convertirse en una pintora reconocida. Ha tenido que soportar exclusiones y miradas de rechazo por ser diferente, pero ha sabido ver el lado positivo y ahora es feliz junto a su hijo de tres años. “Vivo sin obligaciones, al día, ¿quién puede decir lo mismo?”.

Para saber más cosas sobre Alison aquí van dos enlaces:

http://www.el-mundo.es/magazine/2003/205/1062158306.html

http://www.rtve.es/tve/program/documentostv/gestor/entry.php?id=135

Dinámica / Juego de rol – PRESIÓN GRUPAL

Con este juego de rol queremos abordar la tan negativa presión grupal que muchos chicos y chicas tienen que soportar para no sentirse excluídos de lo que consideran su único grupo afín.

A través de una lluvia de ideas podemos hacer una lista en la pizarra con situaciones típicas en las que alguien se puede sentir obligadX a vivir una situación desagradable.

A continuación os relacionamos alguna de las más típicas:

Tener que robar un CD en unos grandes almacenes …

Ser incitadX a beber ó a beber más …

Tener que participar en una huelga o tener que hacer «pellas» …

Tener que montarse en una atracción de feria de mucho riesgo …

Tener que fumar …
……………

Seleccionamos las 4 situaciones que más relación puedan tener con la clase y las escribimos en cuatro papelitos. Dividimos la clase en cuatro grupos. Cada grupo toma un papelito y dispone de 15 minutos para debatir sobre cómo van a interpretar el juego de rol.

Probablemente con un juego de inicio para despertar más la primera lluvia de ideas y el debate en pequeños grupos para organizar el juego de rol hayamos consumido los 50 minutos de la sesión. Si no contamos con más tiempo es mejor que cortemos aquí para continuar el próximo día. Si han tomado nota sobre los acuerdos de los roles repartidos será bueno que nos las entreguen y en la próxima ocasión se las devolveremos para que puedan continuar.

Recomenzamos el trabajo con otra pequeña reunión en 4 grupos para repasar los acuerdos tomados en la anterior. Tendrán que decidir quién va a ser la persona que presiona y quién va a sentirse presionadX. El resto del grupo, que pueden ser hasta 5 ó 6 personas, tomará una de las dos partes. Es bueno dejarles que se organizen libremente, sin ninguna intervención por nuestra parte.

Tras la representación de cada grupo pasaremos a una detenida evaluación. Cómo se han sentido será la pregunta inevitable a cada una de las personas que han actuado. También es conveniente comentar en qué medida se ha representado la realidad y si conocen casos similares. Esto sacará a la luz, probablemente, situaciones reales que nos ayudarán a conocer mejor a nuestro alumnado.

Para una tercera sesión podemos realizar un nuevo juego de rol en el que la persona presionada o la que ejerció la presión tiene un encuentro con su padre y su madre en el que comentan sobre esa situación vivida. Aquí se puede determinar qué tipo de padre o madre tiene esa persona tratando de escenificar diversos modelos de padre o madre.

De nuevo daremos mucha importanticia a la evaluación, escuchando sentimientos y emociones sobre lo vivido y sobre su cercanía o no a su realidad. Huelga decir que nuestra función no es la de juzgarles, es simplemente la de escuchar, incitar al diálogo, a que expresen sus vivencias y sus situaciones. Valorar muy positivamente aquellas actitudes que indiquen voluntad de ser uno o una misma ante situaciones difíciles. Darles tiempo para madurar y un número importante de diferentes respuestas para que puedan elegir cuál es la quieren como propia.

Yolanda Juarros Barcenilla – EducaRueca.org

Algunas ideas más sobre el tema: http://abru5-6.blogspot.com

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