Dinámica – LAS DOS SILLAS

Primero os vamos a presentar la dinámica como la hemos venido haciendo hasta que llegó el COVID-19. Al final os presentamos una versión adaptada a estos nuevos tiempos de distancia de seguridad, que nos permitirá analizar cómo piensan los negacionistas en este tiempo de pandemia.

Si la clase ya tiene algo de experiencia en el juego dentro del aula, ha puesto en práctica algún juego de rol y demandan seguir en esta línea es hora de apretarles un poquito más la tuerca y proponerles esta actividad de representación en la que sólo actúan dos personas.

Se colocan dos sillas en el frente de la clase. Sobre una se coloca un cartel de A FAVOR y sobre otra colocamos EN CONTRA.

Tenemos en papelitos varios temas para el debate

1º ESO

Bici o coche

Liempieza y tareas de casa

El castigo

Salir hasta las 11 noche fin de semana

La televisión

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2º ESO

El alcohol

Las drogas

El tabaco

El fútbol

Los novios/novias a los 13 años

La moda y la ropa de marca

………

O cualquier otro que entendáis es importante en su edad.

Pedimos que salgan dos personas voluntarias. Primero les ofrecemos que elijan, sin verlo, el cartel A FAVOR o el cartel EN CONTRA. A continuación tienen que elegir, también cogiendo papelitos secretos, el tema del debate.

Comienza la primera ronda. Deben interpretar el debate metiéndose en el rol que les ha tocado. No es necesario que sea largo. Cuando se vea que se van acabando las ideas es mejor cortar.

Inmediatamente después se cambian de silla y quien interpretó el rol A FAVOR tendrá que interpretar ahora el rol EN CONTRA sobre el mismo tema.

Hemos intentado ponernos en lugar de otras personas con pensamientos y actitudes probablemente, diferentes a las nuestras. Conocernos mejor y conocer a las personas que nos rodean nos ayudará en la convivencia.

Después de cada actuación procederemos a evaluar escuchando siempre lo primero cómo se han sentido durante la interpretación. Cómo les resultó el rol. A continuación el resto de la clase podrá opinar sobre lo real o irreal de la situación siempre, y no me cansaré de repetirlo, pensando en lo que se podría decir para mejorarlo. Partimos de que salir a una interpretación con ideas diferentes a las tuyas ya está muy, pero que muy bien y sólo se podrá mejorar.

En este caso también podemos analizar las tendencias teatrales de cada una de las personas que han participado. Posturas, gestos, tonos de voz, distintos elementos que dan mayor realismo a la interpretación.

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Apliquemos la dinámica de “Las dos Sillas” a estos nuevos tiempos de pandemia. Se trata de acercar al alumnado al debate de quienes niegan la existencia del virus y de aquellas otras personas verdaderamente conscientes de lo que significa una pandemia mundial.

El alumnado sale al frente de la clase con su silla. Sobre una de ellas colocaremos el cartel de: “A favor” y sobre la otra el cartel de: “En contra”. Les presentaremos al resto de la clase, con toda la parafernalia de micrófono ficticio, focos y programa TV directo a estas dos personas que representan a dos figuras completamente opuestas. Una de ellas negacionista de la pandemia y por supuesto contra la mascarilla. La otra persona actuará como alguien súperconcienciada y casi hasta extremadamente súperprotegida. Llevar las dos opiniones al extremo nos permitirá rebajar un poco la tensión y facilitar la interpretación del “personaje” frente a la opinión personal que cada cual pueda tener.

Hemos intentado ponernos en lugar de otras personas con pensamientos y actitudes probablemente, diferentes a las nuestras. Conocernos mejor y conocer a las personas que nos rodean nos ayudará en la convivencia.
Después de cada actuación procederemos a evaluar escuchando siempre lo primero cómo se han sentido durante la interpretación. Cómo les resultó el rol. A continuación el resto de la clase podrá opinar sobre lo real o irreal de la situación siempre, y no me cansaré de repetirlo, pensando en lo que se podría decir para mejorarlo. Partimos de que salir a una interpretación con ideas diferentes a las tuyas ya está muy, pero que muy bien y sólo se podrá mejorar.
En este caso también podemos analizar las tendencias teatrales de cada una de las personas que han participado. Posturas, gestos, tonos de voz, distintos elementos que dan mayor realismo a la interpretación.

32 SESIONES (de una hora) PARA TRABAJAR VALORES EN EL AULA

Sesiones con con cuatro o cinco dinámicas cada una, destinadas a trabajar valores en la hora de Tutoría o en la asignatura Educación para la Ciudadanía. Están cronológicamente ordenadas para que los valores se vayan asentando de forma lógica. Es evidente que no podemos cooperar si antes no hemos mejorado la comunicación o no podremos estimar positivamente a las personas que nos rodean si no somos capaces de sentir primero autoestima o que conocerse y conocer a otras personas supone algo más que compartir pupitre durante todo un curso. etc..

http://educarueca.org/spip.php?article460

Dibujando entre dos

Nos dividimos formando parejas. Cada pareja dispondrá de un solo lápiz y de un solo papel. Sin hablar ni ponerse de acuerdo de antemano deberemos intentar realizar un dibujo. Se admite todo tipo de surrealismo.

El objetivo es que salga un dibujo que nos guste.

Es muy importante que la tarea se realice en absoluto silencio. Más que fijarnos en la actitud de la otra persona estaremos muy atentxs a nuestra propia actitud.

Cambiamos de pareja tres veces. Es fundamental que prestemos atención desde el primer instante para analizar cómo hemos abordado la tarea y si ha sido igual en los tres casos.

Evaluación:

¿Cómo nos hemos sentido? ¿Cómo ha funcionado la comunicación? ¿Quién ha influido más? ¿Hemos aprendido algo sobre nuestra forma de abordar tareas complicadas? ¿Cuál es nuestro nivel de iniciativa o hemos mostrado cierta pasividad? ¿Has descubierto algo que no sabías sobre tu forma de actuar? ¿Hay posibilidades de comunicarse a pesar de no utilizar palabras? ¿Qué otros elementos influyen en la comunicación? ¿Cuál es mi actitud ante tareas con cierta dificultad?

Es seguro que tendremos mucho de lo que hablar.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor del fuego

Alguien me dijo que no es casual…que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.

Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.

Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.

Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un examen, o para cerrar una noche de cine. Las de “veníte el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.

El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo…detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.

Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.

Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.

Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.

Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.

Entonces…los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.

Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.

Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.

Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.

Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.

Juego de Rol: Quejas

Aprender a quejarnos es algo muy sano. No se trata de guardar un malestar dentro: provoca úlcera; tampoco se trata lanzarlo «a matar», es peor que la úlcera para quien lo recibe.

Vamos a poner en práctica unos cuantos juegos de rol que nos permitirán analizar y mejorar nuestras «formas». Seguro que tras esta experiencia nuestras críticas son más constructiva.

Estos son los temas que anotaremos en papelitos y que pasarán a interpretar de forma voluntaria escogiéndolos al azar. Iremos pidiendo que vayan saliendo personas voluntarias para la interpretación por parejas antes de elegir el papel que nos indica de qué va la queja.

1.- Un policía acaba de colocarnos una multa en nuestro parabrisas y trataremos de explicarle que no es justo ya que hemos aparcado en doble fila sólo durante unos minutos ???

2.- La comida que hoy hemos encontrado en nuestro plato no la podríamos definir precisamente como «deliciosa». No es la primera vez que nos pasa.

3.- Estamos en la cola del autobús a la hora punta y notamos que una persona se coloca en los primeros puestos sin respetar su turno de llegada.

4.- Nos acaban de entregar las notas. Los resultados son «catastróficos». El exámen era considerado por la mayoría muy difícil. Expresamos nuestras quejas al profesor o profesora que lo ha redactado.

5.- Una persona que va delante de nosotros acaba de comer unas galletas y vemos como tira el papel al suelo. Le expresamos nuestro desagrado por tal actitud.

Con estas 5 situaciones tendremos más que suficiente para una sesión completa.

Tras cada interpretación preguntaremos a las personas que han actuado CÓMO SE HAN SENTIDO. Esto, como ya hemos repetido en numerosas ocasiones, es muy importante y debemos prestarle la atención suficiente. Una vez que nos cuenten sus sentimientos y emociones durante la interpretación pasaremos al análisis.

¿Se dan situaciones como ésta en la realidad? ¿Hemos vivido alguna situación similar en primera persona? Aunque ha estado muy bien teniendo en cuenta la dificultad de la situación ¿se podría mejorar de alguna manera? ¿Se ha logrado convencer a la persona que recibe la queja o se ha creado un enfrentamiento mayor?

Esta serie de preguntas o algunas otras similares, la deberemos realizar tras cada interpretación. No se trata de tener tiempo para realizarl todos los juegos de rol propuestos, sino de analizarlos en profundidad para extraer el aprendizaje que facilite nuestras vidas (y las de las otras personas).

Dinámica – RUEDA DE NOMBRES DE ANIMALES

A principio de curso y para conocernos pusimos en práctica la dinámica Rueda de Nombres en la que debíamos repetir nuestro nombre y todos los que habíamos escuchado anteriormente.

En esta ocasión no se trata de repetir el nombre sino el animal favorito que cada persona, sentadXs en círculo, irá introduciendo progresivamente según vaya avanzando la dinámica.

Escucha, concentración y poner la memoria a trabajar, cosa no siempre frecuente.

¿Nos ha resultado fácil o difícil? ¿Fue más divertido cuando lo hicimos con los nombres? ¿Por cuánto tiempo podremos recordarlo? Intentaremos hacerlo al principio y al final de la sesión para ver si ha funcionado.

Si vemos que el grupo va a encontrar difícil recordar el nombre del animal podemos hacer una pequeña ronda en la que cada persona presenta a su animal favorito con una pequeña descripción sobre los motivos que le convierten en su favorito.

Dinámica – EL RELOJ

Nos sentamos en círculo y alguien tendrá que esconder en su espalda un reloj. Si podemos encontrar uno de esos mecánicos con campanilla y cuerda, mucho mejor. Se le pide a alguien del grupo (que no vió cómo se escondió el reloj) que con los ojos tapados y a distancia intente encontrarlo. Seremos conscientes de la necesidad de silencio para esta tarea.

Podemos intentar poner en práctica otras versiones más o menos difíciles. Con los ojos abiertos, con los ojos tapados y el reloj que gira por el círculo, … Cualquier versión que nos ayude a poner en práctica nuestra capacidad de controlar el silencio y de cooperar con alguien que busca una meta.

Durante la evaluación debemos atender a la persona que puede no haberlo pasado muy bien en la búsqueda. No se trata de que alguien salga ridiculizado sino todo lo contrario. Si vemos que el juego puede ir mal y el resultado no coincidir con lo que queremos trabajar debemos ser capaces de no correr el riesgo y no jugarlo en ese momento. Quizás en un futuro la clase esté mejor preparada para este tipo de actividades.

Dinámica – FOLIO EN CUATRO PARTES

Cada persona participante toma un folio. Lo dobla en cuatro partes y rellena, con letra grande y clara, en cada uno de los apartados la respuesta a las siguientes propuestas:

.- mi comida favorita

.- mis vacaciones ideales

.- mi inolvidable libro o película

.- mi animal de compañía preferido

EVALUACIÓN:

Damos un tiempo para que completen lo que se pide y a continuación nos movemos por el aula mostrando lo que hemos escrito.

Podemos hacer que se vayan levantando por filas y se desplacen por los pasillos entre las mesas con orden y tranquilidad dejando que las personas todavía sentadas vayan leyendo lo que se ha escrito. Cuando se llega al final del recorrido volvemos a tomar nuestro sitio evitando que haya demasiadas personas de pie en un mismo momento.

Esta puede considerarse como una de las primeras actividades en la que se necesita levantarnos de nuestro sitio y movernos por el aula. Tendremos bien presente cómo se realiza este proceso que en sí mismo ya es verdaderamente constructivo. Bien pronto descubriremos si están preparadXs para este tipo de actividades o si necesitamos trabajar más los objetivos que nos proponemos al llevar dinámicas al aula.

Si este deambular en silencio observando lo que han escrito el resto de compañerXs transcurre con normalidad habremos descubierto información y posibles coincidencias con la gente con la que vamos a compartir curso.

Una vez vistos todos los folios nos sentamos y hablamos de las dudas que hemos tenido al tener que elegir sólo un elemento. También nos agradará comentar coincidencias y sorpresas. Un tiempo para fomentar la participación, la escucha, la comunicación, …

La dinámica «Mis debilidades» es muy similar a la que presentamos aquí pero conviene proponerla en un segundo momento, probablemente sería buena para fechas de final del primer trimestre.

LOS 10 MANDAMIENTOS PARA SALVAR A SU HIJO DEL HECHIZO DE LA TV


A pesar del lenguaje sexista que se utiliza en este artículo, desde EDUCARUECA creemos que estos 10 consejos son una buena forma de limitar el efecto nocivo de la televisión.

El diario Avvenire ha ofrecido recientemente a sus lectores el siguiente
decálogo televisivo:

1. No deje nunca solos a los niños ante la TV.

La presencia de adultos permite a los niños hacer las preguntas que les pasen
por la mente. Se puede estar en la misma habitación realizando otras tareas:
leyendo, planchando, cosiendo, organizando apuntes…

2. Póngase de acuerdo con los niños sobre el tiempo que se va a dedicar cada
día a la TV.

Poner una «norma de familia» que todos respetan ayuda al niño a alcanzar una
cierta independencia. Cuando los niños no están habituados es difícil que se
adapten; por tanto, durante este período es importante ofrecerles actividades
que les tengan ocupados.

3. Evite que la televisión esté encendida durante las comidas

Sentarse en familia para comer es un momento de encuentro, de diálogo, de
intercambio de las propias actividades. La televisión encendida sofoca ese
interés y esa atención por los demás.

4. No les castigue a no ver la TV.

El niño podría pensar y convencerse de que se trata del mejor y más importante
pasatiempo y placer al que puede acceder.

5. Desaconseje el uso del mando a distancia. (Arg: control remoto)

La costumbre de hacer «zapping» en todo momento impide la posibilidad de
escoger un programa, pues el espectador se encuentra en una alternativa
continua. Con la búsqueda obsesiva del mejor programa, el niño se habitúa a una
visión recortada y no ejercita su capacidad de concentración.

6. Evite que los niños hagan las tareas con la televisión.

Es una de las costumbres más contraproducentes. La TV es una fuente de
estímulos audiovisuales y auditivos que exige esfuerzo mental. La televisión no
permite un esfuerzo paralelo de aprendizaje.

7. Evite que los niños tengan un televisor en su habitación.

Tener la TV en la habitación es el mejor sistema para que un niño se convierta
en un «teledependiente». Sentirá la invitación para encerrarse en su habitación
por horas y horas para contemplar la «caja mágica» con historias siempre
nuevas. Casi todos los niños que tienen una televisión en su cuarto la dejan
encendida hasta poco antes de dormirse; de este modo se arriesgan a asistir a
espectáculos para adultos que les pueden asustar o turbar.

8. Renuncie a ver TV en vacaciones.

Es un gran momento para entablar relaciones abiertas con los familiares y con
nuevos amigos. Supone una gran oportunidad para descubrir que se puede vivir
sin ver TV.

9. Utilice los programas televisivos que ven los niños para estimular
actividades que despierten en ellos la participación.

Sólo de este modo la TV podrá convertirse en un instrumento para aprender.
Además contribuirá a crear una continuidad entre el mundo de la televisión y la
vida real. Si no se desarrolla este aspecto se puede llegar a situaciones
crónicas en las que el niño no distingue la realidad de la ficción.

10. Dé buen ejemplo.

Este es el consejo más importante que alguien le puede dar. Los niños
comprenderán la importancia de la televisión según el lugar que ocupa en la
vida de los adultos. Sólo si los padres han aprendido a domesticar a la TV
podrán hacer comprender a sus hijos las ventajas de la «tele-educación».

REFLEXIÓN SOBRE LA INUTILIDAD DE DAR PATADAS A UNA VERJA DELANTE DE LA SALA DE PROFESORES

Álvar es un alumno de 4º de ESO especializado en percusión. Una de sus aficiones favoritas es aporrear el pupitre logrando toda clase de ritmos, especialmente durante los primeros minutos de clase, hasta que el profesor le lanza una mirada asesina. Luego suele hundirse en la inactividad o en la charla continua, otra de sus aficiones. Hace unos días vimos a través de las ventanas de la sala de profesores a un tipo intentando saltar la valla que rodea el instituto. Era Álvar. Como no podía entrar, no se le ocurrió otra cosa que dar unas cuantas patadas contra el alambre, a ver si cedía, sin pensar que estaba actuando en directo para nosotros, los profes. Nunca habíamos visto un interés tan grande de un alumno por entrar en un centro educativo, lo que nos llenó de emoción. Pero, por otra parte, como dijo una compañera, quizá en lugar de premiar su insistencia habría que castigarle por intento de invasión. Al fin se impuso lo último, y se le expulsó del centro una corta temporada. Se nos pidió que le pusiéramos trabajos o actividades a realizar en su casa durante ese tiempo para que no confundiera un castigo con unas vacaciones. Cuando, como profesor suyo de Ética, me llegó el turno de imponerle alguna tarea, pensé en su continua charla en clase, en su molesta percusión compulsiva y en su abulia habitual, y decidí mandarle algo que parecía imposible: una reflexión de 70 líneas «sobre la inutilidad de dar patadas a una verja delante de la sala de profesores». Sonreí ante mis compañeros pensando que Álvar quedaría desbordado y sería totalmente incapaz de pasar de diez líneas, si es que hacía algo. Sin embargo, a los pocos días me entregó el siguiente trabajo, que a continuación transcribo. Como se verá, no puede no aprobar mi asignatura. Aún hoy ignoro cómo ha podido aprender ética, pero es un hecho que la ha aprendido. En mi vanidad, pienso que algo he tenido que ver. Él sabrá.

Luis Fernández-Castañeda

FUENTE:http://www.lacavernadeplaton.com/actividadesbis/patadas0304.htm

REFLEXIÓN SOBRE LA INUTILIDAD DE DAR PATADAS A UNA VERJA DELANTE DE LA SALA DE PROFESORES

La mañana empezó malamente. No sonó el despertador, y en medio de un sueño profundo y tranquilo escucho a mi madre: «rápido, que nos hemos quedado dormidos, levántate enseguida». Por supuesto no quedaba tiempo para desayunar. Así que después de gimnasia, a segunda hora, creo que no me sentí con ánimos de dar matemáticas; todavía no había desayunado, vaya, y nos saltamos la clase. ¿Qué tiene que ver con las patadas contra la verja? Cuando a la hora del recreo quisimos volver a entrar (yo había encargado un bollo en el bar del instituto), no se podía. No pensé en reglas, ni en dónde estaba la sala de profesores, sólo que si no recogía el bollo en el recreo me quedaría sin él.

Las patadas en la alambrada eran para ver qué fuerte era y si podía saltar por allí. Inútil, claro que era inútil, aunque no me hubieran llamado la atención; por allí no se podía saltar, la alambrada no se doblaba, mi desayuno se desvanecía. Decidí no darme por vencido, por fin encontré otro sitio donde entrar y recogí mi desayuno.

Que fue inútil que le diera las patadas, está claro. Y no sólo inútil, fue tonto. Tendría que haber previsto que eso llamaría la atención y que si luego entraba tendría problemas. Problemas en el cole (la expulsión, la primera en toda mi carrera escolar, no sin altibajos pero hasta ahora sin expulsiones), problemas en casa (he tenido que ir a trabajar con mi padre y encima hacer los deberes) y todo por una alambrada que se interponía entre mi bocadillo y yo. Encima hasta eso lo había liado yo saliendo del patio sin pensar en cómo volver a entrar. Además alguna otra vez había funcionado, pero entonces no era importante entrar durante el recreo porque no tenía hambre.

Simbólicamente podría pensar que dar una patada a algo es por un impulso agresivo o por una frustración. También sé que cualquier agresión normalmente provoca una defensa, aunque sea un colegio. Mi enfado con el colegio solamente ha provocado el «enfado» de éste conmigo. Es mejor adaptarse a las circunstancias (ser unos mandados), pero resulta que a los jóvenes nos cuesta mucho trabajo (también a algunos no tan jóvenes) actuar según unas órdenes dadas por personas de autoridad. Pero claro, se comprende que en cualquier sitio como un instituto donde hay mucha gente tiene que haber reglas, si no no habría convivencia.

Podemos hasta verlo en el ejemplo de la alambrada. Si todo alumno del instituto le diera una patada a la valla una vez al día, ésta no duraría ni tres, y esto sin contar con los profesores de la sala de profesores que tendrían que presenciarlo. Se tendrían que pasar el día regañando a los niños que dañan la propiedad escolar. Creo que hasta aquí pueden llegar mis reflexiones, ya me había dado cuenta antes de escribir esto que ese tipo de comportamiento no lleva a ninguna parte. Pero en esta vida se cometen fallos para aprender de ellos, si no cometiéramos errores no podríamos ni mejorar ni evolucionar. Visto así, mi comportamiento ante la valla delante de la sala de profesores ha sido un fallo del que puedo aprender. Si no hubiera sido delante de los profesores, no me hubieran llamado la atención y no hubiera podido aprender nada de este asunto.

Álvar Brune Schmitz

4ºA, IES. Mar de Alborán, Estepona, Málaga.

FUENTE: lacavernadeplaton.com