=http://es.wikipedia.org/wiki/Hikikomori
¿POR QUÉ NO SE PUDIERON ENCONTRAR LAS ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA?- Con un poco de humor, si todavía es posible.
=http://www.noseencuentra.com/adm404.htm
POR LA LIBERTAD EN PALESTINA – Campaña de Verano
Organizada por: Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM)
El ISM (Movimiento de Solidaridad Internacional) es un movimiento de
resistencia no violenta encabezado por palestinos y con participación
de internacionales que pretende llamar la atención sobre la ocupación militar israelí de los territorios de Gaza y Cisjordania. En estos momentos se preparan varias campañas de acción directa contra la ocupación israelí que
tendrán lugar sobre el terreno en los próximos meses y para las cuales son
necesariosvoluntarios internacionales. La sección del Estado español del ISM
manda un llamamiento invitando y organizando grupos de activistas del Estado
español para participar en la campaña de verano por la Libertad en Palestina.
Ahora más que nunca – ¡Lucha por la libertad en Palestina!
Mientras que el mundo cree que el conflicto palestino-israelí esta siendo
resuelto y que Israel se ha convertido en un estado de la paz, cada día y
sobre el terreno en la Palestina ocupada, lo que se está construyendo es un
apartheid y no la paz. ¡Es más importante que nunca venir a Palestina para
participar en la resistencia no-violenta contra la ocupación militar de Israel!
El Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM) necesita de la
participación de activistas que deseen comprometerse con los principios de la
acción no violenta en la defensa de los Derechos Humanos y la justicia.
Convocamos urgentemente tu presencia aquí, en Palestina, junto a nosotros,
para apoyar la continúa resistencia no-violenta por el pueblo palestino contra
la ocupaciónisraelí y participar en la campaña de Verano 2006 por la Libertad
que comienza en el mes de Junio.
Las comunidades palestinas están demandando a los activistas del ISM que les
apoyen en sus manifestaciones no-violentas contra la construcción del muro del
apartheid y en sus diversos esfuerzos para quedarse en la tierra de sus
antecesores a pesar del continuo robo de la tierra y la constante violencia
del ejército israelí y los colonos ilegales.
Con el fin de eliminar posibles testigos de los crímenes de guerra
cometidos por el ejército israelí y los colonos armados, las autoridades
israelíes han denegado el acceso a Gaza y Cisjordania a activistas defensores
de los Derechos Humanos. ¡No podemos permitirles que consigan aislar al pueblo
palestino!
Organizaremos entrenamientos para los activistas que quieran ir a Palestina
este verano a finales de Junio en Barcelona y Madrid. Si estás pensando en
unirte a la campaña, por favor, contacta con nosotros tan pronto como te sea
posible con el fin de organizar los entrenamientos.
Para más información y para registrarse, por favor contacta con nosotros en:
www.internacionalesporpalestina.org
info@internacionalesporpalestina.org
ism_catalunya@yahoo.es
En solidaridad y resistencia
El Movimiento de Solidaridad internacional-sección del Estado español.
Dínámica – PONERLE LA COLA AL BURRO
Dibujamos algo, lo más parecido a un burro, en un folio.
El burrito, el pobre, no tiene cola. Alguíen va a salir de forma voluntaria y le va a pegar una que hemos dibujado o fabricado con lana.
Sólo hay un pequeño inconveniente. La persona que sale a la pizarra tedrá los ojos tapados y no ha visto dónde hemos colocado el dibujo del burro.
La clase tendrá que organizarse para que aquello no se convierta en un griterío sin efectividad.
Pasamos a la evaluación. Como siempre preguntaremos a la persona que ha salido voluntaria cómo se ha sentido. ¿Qué le ha ayudado más y por qué?
A pesar de que lo hemos propuesto como un juego de distensión es una buena herramienta para analizar los roles del alumnado. ¿Quién ha asumido los roles más protagonistas? ¿Quén ha preferido esperar? ¿Por qué?
Podemos buscar alguna situación de la vida real en la que las consignas que nos dan tampoco están muy claras o fáciles de interpretar. ¿Qué hacemos en esos casos?
Cuento – UN NIÑO
«Esto que cuenta la historia, nos diréis, en secundaria no pasa. En secundaria cuidamos más esos detalles … Habrá también quien no esté, para nada, de acuerdo. EDUCARUECA»
“Una vez el pequeño niño fue a la escuela. Era muy pequeñito y la escuela muy grande. Pero cuando el pequeño niño descubrió que podía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintió feliz.
Una mañana, estando el pequeño niño en la escuela, su maestra dijo:
-Hoy vamos a hacer un dibujo.
-Qué bueno- pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, él podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes. Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.
Pero la maestra dijo: – Esperen, no es hora de empezar, y ella esperó a que todos estuvieran preparados.
-Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar flores.
-¡Qué bueno! – pensó el niño, – me gusta mucho dibujar flores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.
Pero la maestra dijo: – Esperen, yo les enseñaré cómo, y dibujó una flor roja con un tallo verde.
El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la maestra, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.
Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la maestra dijo:
-Hoy vamos a hacer algo con barro.
-¡Qué bueno! pensó el niño, me gusta mucho el barro. Él podía hacer muchas cosas con el barro: serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y carros y comenzó a estirar su bola de barro.
Pero la maestra dijo: – Esperen, no es hora de comenzar y luego esperó a que todos estuvieran preparados.
-Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar un plato.
-¡Qué bueno! pensó el niño. A mí me gusta mucho hacer platos y comenzó a construir platos de distintas formas y tamaños.
Pero la maestra dijo: -Esperen, yo les enseñaré cómo y ella les enseñó a todos cómo hacer un profundo plato. -Aquí tienen, dijo la maestra, ahora pueden comenzar.
El pequeño niño miró el plato de la maestra y después miró el suyo. A él le gustaba más su plato, pero no dijo nada y comenzó a hacer uno igual al de su maestra.
Y muy pronto el pequeño niño aprendió a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgían de sus propias ideas.
Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño comenzó a ir a otra escuela.
En su primer día de clase, la maestra dijo:
-Hoy vamos a hacer un dibujo.
-Qué bueno pensó el pequeño niño y esperó que la maestra le dijera qué hacer.
Pero la maestra no dijo nada, sólo caminaba dentro del salón.
Cuando llegó hasta el pequeño niño ella dijo:
-¿No quieres empezar tu dibujo?
-Sí, dijo el pequeño ¿qué vamos a hacer?
-No sé hasta que tú no lo hagas, dijo la maestra.
-¿Y cómo lo hago? – preguntó.
-Como tú quieras contestó.
-¿Y de cualquier color?
-De cualquier color dijo la maestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismos colores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo?
-Yo no sé, dijo el pequeño niño, y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde.”
Helen Buckley
FUENTE: http://www.lafabricadelaparticipacion.org/un-nino.htm
Enlace con otra actividad en EDUCARUECA sobre el tema –
Firmado: La maestra
English version:
THE LITTLE BOY by Helen Buckley
Once a little boy went to school
One morning,
When the little boy had been in school awhile,
The teacher said
“Today we are going to make a picture.”
“Good!” thought the little boy.
He liked to make pictures.
He could make all kinds.
Lions and tigers,
Chickens and cows, trains and boats.
He took out his box of crayons
And began to draw.
But the teacher said, “Wait!
It is not time to begin!”
And she waited until everyone looked ready.
“Now,” said the teacher,
“We are going to make flowers.’
“Good!” thought the little boy.
He liked to make flowers,
And he began to make beautiful ones
With his pink and orange and blue crayons.
But teacher said, ”Wait!
And I will show you how.”
And it was red, with a green stem.
“‘There,” said the teacher.
“Now you may begin.
The little boy looked at the teacher.
Then he looked at his own flower
He liked his flower better than the teacher’s.
But he did not say this.
He just turned his paper over
And made a flower like the teacher’s.
It was red, with a green stem.
On another day, the teacher said,
“Today we are going to make something with clay.”
“Good!” thought the little boy.
He liked clay.
He could make all kinds of things with clay.
Snakes and snowmen,
Elephants and mice, cars and trucks,
And he began to pull and pinch
His ball of clay.
But the teacher said,
“Wait! It is not time to begin!”
And she waited until everyone looked ready
“Now, “ said the teacher,
“We are going to make a dish.”
He liked to make dishes.
And he began to make some
That were all shapes and sizes.
But the teacher said, “Wait!
And I will show you how.”
And she showed everyone how to make
One deep dish..
There,” said the teacher.
“Now you may begin
The little boy look at the teacher’s dish.
Then he looked at his own.
He liked his dishes better than the teachers
But he did not say this.
He just rolled his clay in to a big ball again
And made a dish like the teacher’s.
It was a deep dish.
And pretty soon
The little boy learned to wait
And to watch,
And to make things just like his teacher.
And pretty soon
He didn’t make things of his own anymore
Then it happened
That the little boy and his family
Moved to another house
In another city,
And the little boy
Had to go to another school.
And the very first day
He was there,
The teacher said:
“Today we are going to make a picture
“Good! thought the little boy,
And he waited for the teacher
To tell him what to do.
But the teacher didn’t say anything.
She just walked round the room.
When she came to the little boy
She said, Don’t you want to make a picture?”
“Yes,” Said the little boy,
“What are we going to make?”
“I don’t know until you make it,”
Said the teacher.
“How shall I make it?” asked the little boy.
“Any way you like,” said the teacher.
“And any color?” asked the little boy.
“Any color,” said the teacher.
“If everyone made the same picture,
And used the same colors,
How would I know who made what,
And which is which?”
“I don’t know,” said the little boy,
And he began to make a red flower with a green stem.
LA OTRA CARA DE LA INFANCIA
Autora: Marisol García Camargo
Jacqueline Zavala, «acomodadora de nubes»
Es una niña disfrazada de mujer. Aunque su físico corresponde a una joven de 22 años, no así su voz y sus gestos. Junto a la “niña que sueña con comerse las nubes”, vive un pasado de violencia, maltrato, falta de cariño y abuso infantil.
Como los seis millones de niños, niñas y adolescentes en América Latina que son objeto de agresiones de acuerdo con la UNICEF (www.unicef.org), Jacqueline navegó por los malsanos mares de los golpes físicos y de aquellos cuya recuperación es lenta, dolorosa, incierta…
A sus poco más de 20 años, las heridas de Jacqueline Zavala permanecen abiertas, los recuerdos intactos y la nostalgia agazapada. Su sombría infancia no es un hecho aislado, es más bien el retrato de una situación que se resiste a morir y por la que atraviesan miles de niños mexicanos.
Pese a que las experiencias de la infancia son clave en la conformación de la personalidad adulta, lo cierto es que los niños son víctimas de pobreza, explotación laboral, agresiones sexuales, prostitución, guerras y violencia.
Niñez al son de la música…
La cajita de pandora se abre. De ella brota esperanza, rabia y llanto, sentimientos que se expresan a través de una voz dulce, casi infantil, que en ocasiones se pierden entre los sonidos cadenciosos del móvil que pende del cortinero.
“Desde pequeña tuve que trabajar. Mis padres toda la vida se han dedicado al comercio. Entonces, toda la vida conocí la dinámica de los mercados, pues esa era mi vida. Lo que recuerdo, y no me gusta, es que sufrí muchas cosas que como niña nunca esperaba”.
Sentada en la acogedora sala de su departamento, rodeada de velas aromáticas, ángeles de resina y paredes de color pastel; Jacqui, como la llaman los amigos, clava sus enormes ojos cafés y continúa:
“Suena trágico decirlo, pero esa es la patética realidad. Desde que yo nací mi mamá me llevaba en brazos al tianguis porque ella tenía que estar atendiendo al cliente. Tú sabes, ofreciendo el producto y pues desde niña yo me crié en un mercado, al igual que mis otras hermanas.”
Fue precisamente este entorno el que le impidió tener una infancia “normal”, pues aunque esta vida la hizo ser responsable de sus actos, la privó de juegos y de la compañía de otros niños. “De niña lo que quieres es jugar, correr y ja, ja, ja, ji, ji, ji, pero esa parte de mi vida yo no la pude disfrutar.”
“Esas cosas pasan…”
El entorno del mercado y sus escasos seis años la hicieron víctima de acoso sexual por parte de un anciano. Acoso que se extendió por poco más de un lustro: “Nunca pude decir nada y el día que lo hice se armó una revolución…”
“Cuando los comerciantes se enteraron, casi linchan al tipo y casi lo matan. Y no te digo que fue feliz, pero bendito sea Dios, nunca lo volví a ver”.
– ¿Cómo era el acoso?
Su mirada se vuelve evasiva. Su manos, pequeñas y afables se tornan nerviosas; imparables retuercen las cintas de su sudadera roja.
“A veces tenía que levantarme temprano para poner el puesto, acomodar los casetes, limpiarlos. (…). Entonces yo toda desvelada me iba a dormir al carro y el hecho de que (éstos) se estacionen en la parte trasera de los tianguis le dio la oportunidad a esa persona para que en repetidas ocasiones me fuera a buscar…”
Su voz quebrada, continúa relatando: “Es muy sucio recordarlo, pero primero empezó con que me veía, me seguía, me buscaba, me veía, me veía. Así recuerdo que empezó.”
Después de estos ataques a baja escala, inexplicables para una niña, el acoso subió de tono. El señor “iba a comprar fruta y normalmente iba comiendo plátano, y el hecho de cómo se lo comía más bien era una referencia fálica. Ahora entiendo lo que hacía, pero en ese entonces a mí me daba mucho asco y eso fue el principio de lo más grotesco”.
El acoso no paró allí y llegó a límites insoportables cuando el anciano tocaba el cristal del carro y “se sacaba el pene y lo manipulaba”.
“Eso me originó un problema para ver a la gente de la tercera edad. No puedo tolerar ver gente de la tercera edad, me dan miedo y siento que en algún nivel los repudio”.
– ¿Cómo reaccionaron tus padres?
– Pues después de seis años creo que lo recibí yo mejor que ellos. Mi mamá, no sé si me entendió lo que le expliqué o necesitaba que se lo explicara de otro modo, me dijo que ese tipo de cosas pasaban.
“Cuando se enteró mi papá me dijo que a lo mejor yo lo provocaba. Durante mucho tiempo de mi vida creí que yo era la culpable de todo”.
Estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación, Jacqueline dice que ha superado esta parte gris de su biografía. “Ahora ya puedo tolerar que un anciano se siente a mi lado, sin sentir la necesidad de levantarme o golpearlo”.
La letra con sangre entra…
La violencia intrafamiliar ocurre en el 30.4% de los hogares capitalinos en forma de maltrato emocional, intimidación o abuso físico o sexual (www.unicef.org/mexico/programas/violencia). En esta estadística estuvo hace algún tiempo Jacqueline.
A ratos, como ahora, pareciera como si se desmoronara. Sus risas se asoman con menos frecuencia. Sus ojos de ciruela se tornan rojizos cuando habla de sus relaciones familiares.
La admiradora de Gabriel García Márquez, la “escuintla” como se autonombra, habla sobre el maltrato físico y emocional del que fue víctima cuando tenía entre seis y siete años. Los victimarios: sus padres, practicantes adictos de la premisa “la letra con sangre entra”.
“En el caso de mi hermana, la más grandes, pues si era que la ponían a leer y si leía mal pues le daban su jalón de cabellos ¿no?, pero conmigo era muy distinto. Conmigo eran horas enteras (en las) que mi papá se sentaba ahí y (era) golpe seguro si me equivocaba.
“Era de llegar al otro día con las calcetas arriba de las rodillas, con la falda todavía cubriendo las calcetas y con el suéter y, aunque hiciera el calor que hiciera, no me lo podía quitar porque traía los brazos moreteados, las piernas moreteadas.
“Un día traía un raspón de aquí a acá -señala las piernas-, pero era porque me caí de las escaleras cuando mi papá me pegó. Eran golpes muy notorios”.
Los hechos dejaron el ámbito privado del hogar para terminar en el departamento de trabajo social de la primaria. Los pleitos entre los padres y la profesora. Las amenazas del progenitor de Jacqueline de sacarla de la escuela para “evitarse la bronca”.
Tal situación se descubrió cuando, en medio de la clase, la entonces niña gritó por el dolor que le causó un roce en su pierna golpeada. En ese momento, la profesora la interrogó y la llevó al baño. “Ahí me pidió que me levantara la falda, yo me esperaba lo peor… Aparte yo era víctima de acoso en otro lado.”
Él me ordenó: acuéstate
Jacqueline solloza. Las palabras seguras se humedecen por las lágrimas que escurren tímidamente por sus mejillas rellenitas. Las seca rápidamente.
Esta vez, el golpe fue más duro. Hablar de daño en un abuso es pleonasmo, pero el que éste provenga de “un amigo”, aumenta su potencia.
Como en innumerables casos, el intento de violación se dio en la casa de un conocido. El festejo por el cumpleaños de un amigo, Martín, al que sus padres y ella misma fueron invitados, fue el escenario.
“El primo de Martín era mi amigo. Él, junto con un compañero, me llevó a su habitación”, cuenta Jacqueline.
El abuso sexual lo protagonizó un adolescente de 14 años. “Entre juego y juego me dijo acuéstate y yo le dije que no. Él me ordenó: acuéstate. Lo que hizo su amigo fue agarrarme de las muñecas contra la cama. Recuerdo perfectamente como alzó la falda de mi vestido, y me jaló mis pantaletas. Hasta la fecha odio ese tipo de pantaletas”.
Su voz baja de volumen al describir la imagen, para siempre congelada en la memoria: “Eran unos calzoncitos de corte competo que tenían encaje en todo el borde, en las orillas y abajo, y en la parte de atrás un moñito de encaje. Me acuerdo que nada más me los vi en los tobillos. Comencé a temblar y a llorar.
“Pero te digo que si de algo tengo que agradecer en este vida es de tener suerte. No tiene otro nombre, es suerte. Me acuerdo que en ese instante, oí que iba subiendo alguien. Era Carmelita (la madre de Martín). Cuando vio lo que pasaba, golpeó a su sobrino y al otro pendejo lo corrió de su casa. Le dijo mil cosas, le dijo: ¡pendejo!, ¿qué le hiciste a la niña?”.
Sus últimos imágenes de esa hiriente escena se remiten a Carmelita levantándola de la cama, secándole las lágrimas, peinándola y pidiéndole que nunca dijera nada.
“Son cosas que una nunca olvida. Las haces parte de tu vida. Y ese tipo de cosas de algún modo te aconsejan qué hacer en un futuro”. Producto de esas dos experiencias traumáticas, Jacqueline durante mucho tiempo no soportó ser tocada de las piernas, ni sentarse sobre las piernas de su abuelo o ver ese tipo de ropa interior.
– ¿Tus padres se enteraron?
– Hasta la fecha no lo saben…
Tú eres demasiado pendeja
El maltrato emocional en los niños es la forma de violencia más recurrente. No se expresa en brazos o piernas marcadas, sino en el alma, allí donde los analgésicos son inservibles.
A pesar de que Jacqueline dice no odiar a sus padres por las heridas hechas, abiertas y vueltas a abrir, “es mucho lo que les reprocharía a mis padres, porque nunca quisieron taparle el ojo al macho. Porque nunca quisieron taparme uno de los ojos para que yo no me diera cuenta de toda la verdad”.
Las preferencias por las otras dos hermanas, la mayor y la más pequeña, eran evidentes. Recuerda: “A veces cuando yo me veía con los zapatos rotos y les decía a mis padres que ya no tenía, ellos sí tenían palabras en la boca para decirme ‘¡no tengo dinero!’, pero al otro día a mi hermana la más chica le compraban un par de zapatos teniendo ya tres“.
Su vida transcurrió entre los deseos y anhelos de ser como su hermana Claudia, la mayor. Ella era el ejemplo, el orgullo de sus padres. Claudia “fue la niña abanderada, fue la niña que cada año se sacaba el primer lugar en el salón… la niña a la que si a papi le decía cómprame unos zapatos se los compraba.. fueron muchas cosas.
“Siempre creí que me trataban diferente porque yo era demasiada tonta. Me acuerdo que ella dijo que de grande iba a ser doctora y yo con el afán de parecerme a ella, dije lo mismo”.
Su madre, tajante, corto sin aspavientos sus aspiraciones, diciéndole: “¡no! Porque tú eres demasiado pendeja para poder ser doctora. ¿Por qué no te dedicas a otra cosa?”.
Actualmente Jacqueline vive en un departamento compartido. Sin embargo, la primera salida del hogar paterno ocurrió a los cuatro años, cuando, en medio de una pelea, su hermana mayor la corrió de la casa:
“De hecho ni siquiera salieron a buscarme. Yo regresé sola. Tres horas después, yo regresé. Era de noche, no recuerdo la hora, pero sé que era de noche y me quedé sentada en la esquina”.
El trato desigual “entre mi hermana y yo, era muy evidente. Yo sé que hay muchas personas que pueden decir que es mi paranoia, que estoy loca y mil cosas más, pero cuando sabes que es cierto y que tu locura no puede más que la realidad, entonces ahí es cuando sabes que no es cierto.”
Sus corazonadas se convirtieron en certezas cuando su madre, hace algunos años, se lo confirmó: “Un día platicando con mi mamá le dije que yo quería saber cómo decidieron tener una segunda hija, refiriéndome a mí, por supuesto.
Secamente, la madre le contó que ella, Jacqueline, había sido el “amarre” para retener al esposo que la iba abandonar por otra mujer. Sin la menor muestra de inhibición, la abofeteó con la dureza de las palabras: “Un día decidí que la mejor opción era amarrarlo con otra hija y ¿adivina quién fue el amarre?”
El remedio telenovelesco surtió efecto.
En busca de un padre
“¿Qué cómo me afectaron estas experiencias?, creo que (sólo) hace falta ver las actitudes que tengo a esta altura de mi vida. Una de las terapeutas me dijo: pues nada más te digo que vas a repetir cánones, pero necesito que estés consciente de ello; cuando busques una pareja, no vas a buscar una pareja con la cual vivir, vas a buscar a un padre.”
La profecía se autocumplió. Jacqueline se declara capaz de todo cuando se siente protegida por un hombre. Se muestra, también, inclinada a buscar amigas que la apapachen y se conviertan en una especie de madre. “No sé que tan bueno o malo sea, pero es real”.
Las relaciones de pareja se vieron también trastocadas por estas experiencias. En el caso de su vida sexual, Jacqueline se enfrentó con muchos miedos. “Físicamente me sentía sucia, decía que era fea, imperfecta… bueno (me ponía) adjetivos al derecho y al revés”.
La primera vez que tuvo relaciones sexuales fue una prueba decisiva: “llore, no porque me haya dolido, no porque haya sentido algo. De hecho no sentí nada. Pero lloré porque yo sabía que me estaba sometiendo a algo que me había hecho daño tanto tiempo”.
Esas son pendejadas…
La Convención de los Derechos del Niño, ratificada por el Senado de nuestro país, establece el derecho al respeto, a la comprensión y al amor de los padres (Convención de los derechos del niño hacia el siglo XXI, p.416).
“A pesar de que lo único que tengo hasta la fecha es el bautizo, mis papás siempre fueron de la idea de que su hija tenía que llegar virgen al matrimonio. De hecho hasta la fecha mi mamá me dice: es que yo quiero que llegues virgen al matrimonio. Pues el día que se entere, se va a infartar ¿no?, pero la verdad no me interesa si se entera o no, y si se infarta no es mi problema.
“Mi papá un día me dijo que tenía que recordar, y recordarlo para siempre, que las mujeres en algunos casos no sirven para otra cosa que para coger. Hace dos años eso me lo dijo”.
Pese a ello, “ya no les reprocho nada. Ya todo se los reproche. Hace cuatro años (…) me peleé con mi padre y le grité que por qué nunca me había dado un beso en la frente o por qué nunca me llevó un regalo del día del niño o de mi cumpleaños, lo que fuera. Él me respondió que esas eran pendejadas”.
De la bulimia a la anorexia
Resultado de la violencia intrafamiliar, la carencia de afecto y el trato desigual, sobrevinieron problemas alimenticios.
Éstos iniciaron cuando el peso de Jacqueline se fue por los aires. Sin embargo, el verdadero problema “fueron todos los ataques de violencia intrafamiliar que acontecieron”.
Los apodos, insultos y chistes alusivos a su complexión no se hicieron esperar. Así, durante un año, el provocarse el vómito después de comer se volvió en práctica obligatoria: “Era normal para mí el hecho de que comiera y terminara hincada en el inodoro volviendo el estómago”.
Al ver los resultados expresados en 15 kilos perdidos durante dos meses, “se me ocurrió dejar de comer”. Su integridad física pendía de un hilo.
Su incursión en los caminos de la bulimia y la anorexia terminó en la sala de un hospital, hecho al que le precedió un desgaste físico y emocional, el despostille de sus uñas, la caída de su pelo, la palidez y la suspensión por más de seis meses de la menstruación.
Los siguientes días fueron difíciles. A los rigurosos hábitos alimenticios, le siguieron terapias interminables, cuatro psicólogos, culpas y, sobre todo, miedos. “Ahora te lo puedo contar y te puedo decir que yo fui bulímica, yo fui anoréxica”.
Acomodadora de nubes
A los 17 años comenzó a trabajar formalmente en una panadería, en una “fábrica de sueños” como ella la llama. “A mí me encantaba un pan, no por su sabor, sino por su nombre y por lo que representaba. Me encantaba acomodar las nubes”.
Ahora Jacqueline se come las nubes, pero no las hechas de harina, sino de sueños. Después de vivir en un núcleo familiar inseguro, violeto y que la rechazaba, “la extravagante” se dice feliz:
“Jacqueline es una niña que se resiste a morir y que nunca va a envejecer porque es la que me da la vida que tengo, la que me hace ser tan efusiva, la que me hace buscar la felicidad”. Después de todo, “las sonrisas no caducan”.
FUENTE: http://www.tintero.org/ver.php3?id_article=47
Tintero: quienes somos
Presentación del proyecto
Autor/es: Tintero / Publicado: Martes 11 de abril de 2006
Entre la cotidianidad, cabe lo nuevo, lo que anhela nacer de pronto. Ante la necesidad de escribir y publicar, Tintero es una propuesta de periodismo universitario independiente, con el objetivo de informar de manera distinta a la de los medios, sobre el acontecer social.
Dentro de este esfuerzo colectivo hay una necesidad de crecimiento, de aprendizaje, pero sobre todo de ejercer de una manera creativa el periodismo.
Los autores de los escritos que se encuentran aquí, hemos estado en el anonimato por largo tiempo; queremos que este espacio sea un laboratorio experimental en donde tú también participes, dándonos críticas y sugerencias.
Libro – LA CONSTANTE MACABRA
¿Por qué suspendes?
No sé si se habrán o habrían fijado que en su clase siempre solía suspender el mismo número de alumnos, daba igual la asignatura, el profesor… todo. Ese número de suspensos en clase eran una constante algo macabra, ¿verdad?
Resulta que algo tan evidente y cotidiano ha pasado por alto desde que existen los profesores, los alumnos y los exámenes, o sea, desde siempre. Pues bien, ahora un francés, André Antibi se ha percatado del problema, porque es un problema, y ha escrito un libro llamado La Constante Macabra. En él da a conocer su tesis sobre la fatídica constante que la achaca al prestigio de los profesores. Dice que éstos complican sus exámenes mediante preguntas excesivamente largas, limitaciones de tiempo o espacio injustificados con el fin de adquirir un cierto prestigio dado por el alto número de suspensos en sus clases. La consecuencia directa son alumnos desmotivados e incapaces de afrontar la asignatura que imparte este profesor.
Así que Antibi empezó a dar conferencias sobre el tema hace 16 años por toda Francia para hacer ver a los profesores galos que no les pagaban por suspender a sus alumnos, sino por enseñarles. Como secuela de todo esto que les cuento, 200 profesores franceses y 30 españoles están probando el método de evaluación por contrato de confianza que propone él mismo.
Antibi lo ejemplifica con una clase de matemáticas: una semana antes del examen, el profesor selecciona una serie de problemas que resumen todo lo aprendido hasta ese momento y que entrega en una lista a los alumnos, advirtiéndoles que extraerá de ella gran parte de la prueba. Entonces los alumnos estudian más y mejor, porque conocen y tienen la certeza de cómo será su examen. Y así es como se hace aquí, en el Manjón con la clase de matemáticas precisamente, donde cada uno de nosotros cuenta con un cuadernillo en el que tenemos detallados todos los ejercicios que puedan caer en el examen, que vienen a ser unos 40 por tema.
Quiero terminar aclarando que los profesores no hacen esto conscientemente. André Antibi afirma que es un problema social porque un profesor excelente con alumnos excelentes, si pone sólo notas buenas se considera como un mal profesor. Por ello hay que tratar de poner fin a esta irracionalidad que nos persigue desde hace tanto tiempo.
FUENTE: http://2dmanjon.blogia.com//2006/042901–por-que-suspendes-.php
¿QUÉ ES ESO DE LA IDENTIDAD MASCULINA?
AUTOR: José Angel Lozoya Gómez
La identidad, entendida como un modo personal de identificarnos y diferenciarnos de los y las demás, es un concepto teórico que puede ayudar a conocernos, pero cuando hablamos de identidad masculina nos estamos refiriendo inevitablemente al concepto de identidad de genero, es decir, a las características adjudicadas a la masculinidad, en un momento histórico, o geográfico, y en un contexto cultural y social determinado.
Lo masculino no es ninguna esencia, el hombre nace y el varón se hace. Las características que solemos identificar como masculinas no son innatas, sino consecuencia de un proceso de socialización que pretende relaciones de dominación entre los sexos. La identidad o mejor dicho, la condición masculina es por tanto un producto social, un resultado que podemos modificar en uso de nuestra libertad, si deseamos una sociedad en la que ningún sexo oprima al otro.
Las diferencias biológicas entre la mujer y el hombre son naturales y no modificables, y aunque no las conozcamos en toda su extensión, porque serian necesarias unas condiciones de libertad inexistentes para que pudieran expresarse, los trabajos de John Money y Anke Ehrhardt demostraron que del mismo sustrato biológico, se pueden producir diferencias muy marcadas en lo qué respecta a la masculinidad y la feminidad, a partir de etiquetar a un niño como chico o chica y educarlo en consecuencia. Al menos desde entonces parece haber consenso en que las diferencias observables entre mujeres y hombres se deben fundamentalmente a la socialización, que es la encargada de fomentar o reprimir las actitudes e intereses que se considera adecuados a cada sexo.
No conozco ningún defecto o virtud, de comportamiento o carácter, que lo sea sólo en un sexo. Tampoco sé de ninguna corriente de pensamiento, que al defender la existencia de diferencias no resalte estas y minimice las semejanzas, y como consecuencia vea la necesidad de educar de forma diferente a niñas y niños, enfrentándonos a la tendencia de las dicotomías a la jerarquización, es decir, al peligro de reproducir relaciones de poder entre los sexos.
COMO SE CONSTRUYE LA SUBJETIVIDAD DEL GENERO MASCULINO.(Apuntes inconclusos).
Los hombres son una parte de la humanidad pero han venido presentándose como modelo de toda ella, evitando de esta forma la necesidad de que ellos o su poder se vean cuestionados. Esta situación explica porqué para muchos, ser hombre sea ser importante, y para todos suponga privilegios, aunque estar a la altura de las circunstancias conlleve unos costes personales y sociales tan grandes que obliguen a cuestionar si merecen la pena.
La importancia del sexo desde antes del nacimiento es patente en muchas culturas (china, India,…) y en los deseos de no pocos padres y madres. Cuando se interroga a alguien sobre si prefiere niño o niña, además, se le está preguntando implícitamente, por la disposición a asumir las diferencias que implica convivir con y criar a una u otra persona: cosas que habrá que reforzar, problemas que habrá que prevenir, etc.
En cuanto nacemos, o la ecografía permite conocer el sexo del feto, la familia empieza a hacer proyectos y dar pasos que tengan en cuenta esta circunstancia, que determina el nombre y condiciona casi todo lo que tenga que ver con él: la ropa, los colores, los juguetes, etc.
Desde que nace se trata de fomentarle unos comportamientos y reprimirle otros, al tiempo que se le transmiten ciertas convicciones de lo que significa ser varón. Esto es así incluso en el caso de los hijos de madres feministas y padres por la igualdad, porque el propósito de educar un niño no sexista, obliga a reforzar valores poco frecuentes entre sus iguales e inculcar una actitud critica frente a las manifestaciones más censurables del modelo masculino tradicional, que inevitablemente le llegaran en forma de exigencias a través de múltiples canales: la familia, la escuela, la televisión, sus iguales, etc.
El proceso de construcción de la subjetividad masculinidad se prolonga a lo largo de toda la vida (no termina nunca,) e intenta reducir las diferencias potenciales entre los hombres para ajustarlos a un modelo preexistente, que trata de aumentar las diferencias que podrían tener con las mujeres, a las que se unifica en torno a otro modelo. Aunque no se consigue evitar diferencias entre los hombres, ni el parecido de muchos a bastantes mujeres, la sociedad actúa como si lo hubiese conseguido.
El problema no reside en decirle a un niño que es biológicamente diferente de una niña, el conflicto radica en como hacerle ver, a pesar de lo que escucha y observa, que no tienen porque ser socialmente desiguales, ni son justas la cantidad de implicaciones que los roles tienen en el plano de los derechos y las obligaciones.
Se percibe que ser hombre es SER IMPORTANTE, porque al menos se es ante la pareja y la descendencia. Pero sobre todo llama la atención que «todos» tengamos sensación de transcendencia, como si estuviéramos en este mundo para cumplir una misión, no se sabe cual, que depende de nosotros y para la que debemos preservar el grado de autonomía necesario, sensación que contribuye a reforzar el temor a perdernos en la relación de pareja.
El AISLAMIENTO es otra de las claves de la educación masculina. Es una característica típica del poder y por tanto de los grupos que lo ejercen, que dicen sentirse incomprendidos y poco considerados para evitar atender a las criticas e intentar conservar el poder. Pero en el caso de los hombres, este recurso tiene como contrapartida hacer mas dolorosa cualquier angustia por el hecho de no poder compartirla. Todos -y todas- sabemos lo que alivia, el solo hecho de contar un problema. Pero es frecuente en los hombres, la sensación de no poder o no saber compartir: «los problemas gordos me los trago solo».
Educados para COMPETIR y triunfar se les presenta la confianza como peligrosa, (somos esclavos de lo qué decimos y dueños de lo que callamos). No es recomendable comentar las propias dudas sobre algo que pensamos hacer o defender a nuestros rivales (en el trabajo, la política,…) por que lo pueden usar para vencernos.
El VALOR se nos supone al tiempo que se nos exige reiteradamente demostrarlo.
Hay quien dice que ocultamos los SENTIMIENTOS y puede que algunos lo hagan para evitar comprometerse, pero mas bien parece que a fuerza de negarlos, de no reconocerlos ni expresarlos, como todo lo que no se utiliza se atrofian y acaban siendo como bonsáis, tan graciosos como pequeños.
Los niños nacen con capacidad para expresar sus emociones pero se les socializa fuera de ellas o se les enseña a expresar la ternura a través de la rudeza, (apretones de mano, palmadas en la espalda, exigencia,…).
Nos dijeron que los hombres no lloran y aprendimos a controlar las lagrimas (y el resto de los sentimientos) para lograr el reconocimiento, hasta el punto de pedir excusas cuando no lo conseguimos (perdón no pude controlarme,) aunque luego y en determinadas circunstancias, te echen en cara que no sepas hacerlo. Los privilegios cuestan caros y en el campo de los sentimientos, todo lo que ganamos en poder lo pagamos en represión emocional.
Hace poco discutíamos en el grupo de hombres de Sevilla, si nos parecíamos mas a caballeros dentro de una armadura oxidada, que nos impedía contactar emocionalmente con los y las demás o a Pinocho, un muñeco de madera luchando por humanizarse, al que le crece la nariz con cada mentira.
Orientados hacia una META que dé forma y sentido a sus esfuerzos. Los hombres son entrenados entre la exhortación y la humillación (ganador o perdedor) buscando que sean competitivos, controlados e independientes.
La necesidad de una meta les acompaña siempre, por eso se dice que padecen el síndrome de Ulises, el héroe mitológico que se pasó la vida intentando llegar a Itaca sin darse cuenta que la vida era el camino. Recuerdo una entrevista al primer astronauta hijo de españoles (Michael López Díaz Alegría,) cuando le preguntaron cual era su meta después de conseguir aquella por la que tanto había luchado, ser astronauta, se hizo un silencio tenso, hasta que encontró la respuesta, «buscar otra meta». En las relaciones de pareja no es extraño que cuando ella dice sí, empiecen los problemas, si no hay otra meta el interés del hombre decrece y con él, el deseo.
Diversos autores coinciden en señalar que la identidad masculina se construye por oposición, por un proceso de diferenciación de lo femenino, más que como resultado de un proceso de identificación con otros hombres. Ser hombre es no ser mujer ni homosexual (al que se imagina como afeminado).Es mas frecuente que se diga a los niños que eso es cosa de niñas, que eso no es cosa de hombres.
La identidad de género no determina LA ORIENTACIÓN DEL DESEO SEXUAL, ni la homosexualidad tiene porque significar que la identidad de género no esté perfectamente asumida e interiorizada. Pero es curioso como muchos padres y madres que piensan que la orientación del deseo es de origen biológico, sospechando que de todas formas la educación es muy importante, tratan de prevenir una posible homosexualidad a través de una educación muy masculina, llegando a condicionar el contacto afectivo corporal, sobre todo, entre el padre y el hijo, abundando los padres y madres que tratan a sus hijos con más brusquedad, o los acarician y miman menos que a sus hijas.
Sobre un tema tan de moda como la IMPORTANCIA DEL PADRE, Corsi nos recuerda que desde el campo de la psicología evolutiva, se tiende a analizar casi exclusivamente el vinculo materno filial, ignorando casi por completo la figura del padre, a quien le adjudican un papel regulador en momentos posteriores. Como el vinculo primario del varón es con su madre, el proceso de construcción de la identidad masculina pasaría por el eje de separación-diferenciación, de modo que para llegar a ser varón en un mundo androcéntrico y homofóbico tendrá que reprimir las identificaciones femeninas y demostrar que él no es una mujer ni un homosexual.
Uno de los temas más discutidos, últimamente, es la importancia de que el niño (y la niña) crezcan con un padre presente qué les sirva de modelo de identificación, (qué haya más hombres entre el profesorado de preescolar y de educación primaria,…). Parece razonable que, aquí y ahora, es al menos mas cómodo tener ambos modelos como referentes, pero, coincidiremos en que es mejor no tener un padre presente que tener uno malo. Esto ultimo lo digo porque históricamente y hasta fechas muy recientes lo normal era tener a ese padre presente y no parece que sea casualidad, que la crisis del patriarcado haya coincidido con su alejamiento relativo. No obstante ahora se habla de la diferencia entre ser padre y hacer de padre, lo primero no tiene ningún mérito pero lo segundo implica la asunción de esa responsabilidad. También se habla de padre faltante frente a la idea de padre ausente, para aclarar que el padre presente no tiene porque incluir intercambio corporal y afectivo, ni el cumplimiento de la función de maternaje que es la que crea el vinculo que puede servir como modelo alternativo.
La COEDUCACIÓN se nos ha presentado desde la enseñanza como la formula para combatir el sexismo, pero lo masculino y sus valores sigue tomándose como ejemplo de normalidad, madurez, cordura y autonomía olvidando que los hombres tienen los problemas psicosociales de salud mas relevantes, relacionados con los estilos de vida, drogodependencias y violencias. En lugar de cuestionar el modelo masculino lo han convertido en «café para todos y todas». Una de las consecuencias mas llamativas es que se espera que para el año 2020 las expectativas de vida de las mujeres hayan retrocedido hasta igualarse a las de los hombres. Parece que seria más lógico caminar hacia un modelo «unisex» que tomando lo mejor de cada genero contribuyera a alargar la expectativas y la calidad de vida para todas y todos.
Aunque la ADAPTACIÓN DE LOS HOMBRES A LOS CAMBIOS impulsados por las mujeres, la hemos iniciado cada uno a nivel personal, presionados por las circunstancias y las mujeres con que nos hemos relacionado, desde mediados de los 70 en los países escandinavos y de los 80 en distintas ciudades españolas han ido apareciendo grupos de hombres que buscan compartir aquellas inquietudes que difícilmente surgen en las conversaciones entre varones, ni son fáciles de tener en presencia de las mujeres .En ellos se cuestiona la vigencia del modelo tradicional, se habla de los malestares masculinos o se analiza críticamente, (no en todos los grupos,) cómo contribuimos a reproducir relaciones de dominación.
En España, los primeros hombres que se plantearon, en voz alta, la necesidad de organizarse para el cambio, estaban vinculados afectivamente a mujeres feministas e interesados en el estudio de la sexualidad, y la primera vez que grupos de hombres han decidido pronunciarse públicamente contra el sexismo lo han hecho contra la violencia masculina en la pareja a raíz del asesinato de Ana Orantes. Lo primero es lógico tratándose de hombres que a pesar de todas las dificultades quieren compartir la vida intima con mujeres que exigen condiciones de igualdad y reciprocidad, lo segundo es la consecuencia de entender el amor como una buena amistad con momentos eróticos, en el que resulta inaguantable la contradicción masculina entre el placer y el cumplir, y lo ultimo porque era cómplice el silencio del colectivo masculino ante la forma mas sangrante de intentar evitar el derecho de las mujeres a la libertad.
BIBLIOGRAFIA:
• Corsi, Jorge,Violencia masculina en la pareja, Paidós, Barcelona,1995.
• Beauvoir, Simone de, El Segundo Sexo.
• Bonino, Luis, Deconstruyendo la «normalidad» masculina.(Apuntes para una «psicopatología» de género masculino.
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• López, Teresa, «El hecho de ser mujer», El País, Madrid. 24-1-1999.
• Lozoya, José Angel, «Política de Alianzas: El Movimiento de Hombres y el Feminismo», Jornadas Feministas, Almuñecar (Granada), Julio 1999.
• Marques, Josep Vicent. y Osborne, Raquel, Sexualidad y Sexismo, UNED, Fundación Universidad Empresa, Madrid, 1991.
• Naifeh, Steven y White, Gregory, Por qué los hombres ocultan sus sentimientos, Javier Vergara, Buenos Aires, 1990.
• Parker, Mac. Los hombres el aislamiento y el sexo, Vermont, 1985.
• Sau, Victoria, Diccionario Ideológico Feminista, Icaria. Barcelona 1990.
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• Valle del, Teresa y Sanz Carmela, Genero y Sexualidad,UNED Fundación Universidad u Empresa. Madrid 1991.
* Comunicación presentada en las Jornadas sobre MUJER Y SALUD, Jerez de la Frontera, febrero de 1999. José Ángel Lozoya Gómez es miembro del Colectivo de Salud SPECULUM. Tel. 954228294.
ENLACES SOBRE EL TEMA: Artículos sobre masculinidad en Edualter:
– José Ángel Lozoyola: ¿Qué es eso de la identidad masculina?
– José Ángel Lozoyola: Los hombres ante el cambio de las mujeres
– Laura E. Asturias: Construcción de la masculinidad
– Luis Bonino: El problema de la violencia masculina
– Luis Bonino: Los varones frente al cambio de las mujeres
– Daniel Cazés: El feminismo y los hombres
– George Marx: Interacción de hombres profeministas con mujeres feministas
– Oswaldo Montoya: Entre machos nos entendemos: la complicidad masculina
– Tod Sloan y Rubén Reyes: La deconstrucción masculina
– Ana Criquillón: La cuestión masculina: ¿otro problema femenino?
– Jennie Ruby: De tal palo, tal astilla: Cómo los niños se hacen hombres
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Dinámica – DIBUJAMOS SENTIMIENTOS
Les pedimos que saquen un folio. Tienen 10 minutos para dibujar cómo se sienten. El dibujo representará un objeto cualquiera. Cualquier cosa sirve. Tiene que ser algo muy concretito. Nada de abstracciones surrealistas.
Ejemplo: Alguien dibuja una fuente porque se siente con muchas ganas de hablar y de sacar fuera todas las preocupaciones que lleva dentro.
No es fácil y encontraremos gente con bloqueo así que habrá que poner en práctica nuestras mejores capacidades para que la cosa fluya libremente.
Pasados los 10 minutos nos levantamos en silencio y os movemos por el aula llevando el papel a la vista para que lo pueda ver el resto de la clase. Si en el paseo se encuentran con algún dibujo que no entiende pueden pedir a su autor o autora que lo explique un poquito.
Evaluamos la actividad. Hablamos un poco de las dificultades que tenemos para expresar nuestros sentimientos. Podemos referirnos a los dibujos en general pero mejor sin hablar de las personas que los portaban.
No es necesario recordar que este tipo de juegos si no se hacen en el momento adecuado sirven para todo lo contrario de su propósito inicial. Nadie mejor que su profe para saber cuál es el momento del grupo y si esta dinámica es apropiada o no. Lo que sí es cierto es que llegado un momento y para mejorar la cohesión grupal necesitaremos poner en práctica ejercicios que vayan más allá de la mera diversión.
Esta actividad con chicos y chicas de 12 a 14 años y a finales, casi ya, del curso da muy buenos resultados. No me atrevería a sugerirla ni para otras edades ni para otros grupos si no estoy bien segura de que el grupo se conoce lo suficiente y se respeta lo suficiente también.
Mirarnos por dentro y dejar que nos vean un poquito, con mucho respeto, nos acercará más -sin ningún lugar a dudas.