Juego de Rol – Prohibido cantar vs libertad de expresión

En el Planeta Erebus hay dos culturas: La cultura glecovita y la cultura xanavita.

A los glecovitas les gusta mucho cantar. En la cultura xanavita se tiene la creencia de que si se canta en su presencia sus descendientes morirán. Cantar está prohibido. Nadie puede cantar en su presencia.

Un día un glecovita pasa cantando delante de la casa de xanavita. Ante este acto el xanavita saca un cuchillo y lo mata.

En el juego de rol vamos a ver la escena del juicio. Habrá representantes de las dos culturas más una persona que hará de juez. Nosotros somos la persona que ha acuchillado al xanavita. Nuestra intervención tiene que animar el debate: creencias frente a libertad de expresión.

Evaluación:

¿Cómo te has sentido con el rol que te ha tocado?
¿Esta situación se parece a nuestra realidad? ¿En qué se parece?
¿Qué intervenciones te han parecido importantes?
¿Qué cosas crees tú que no se han dicho?
¿Religión = creencia? ¿Estás de acuerdo?

Dinámica – FIRMADO: LA MAESTRA

FIRMADO LA MAESTRA ¿Te has preguntado alguna vez qué efecto tienen los prejuicios en nuestras opiniones? Yo, cuando cada año recibo un nuevo grupo, suelo consultar a quien los tuvo el año anterior para que me diga cómo son esos chicos y chicas. Ese es mi punto de partida, ¿y el vuestro? Abre el artículo y mira antentamente la ficha que te adjuntamos al final. Coméntanos tus conclusiones. ¿Qué opinión tienen vuestrXs alumnXs sobre este método de conocerles? ¿Les agrada? ¿Les desagrada? ¿Es algo propio sólo del profesorado? ¿Les pasa también en su familia y vecindario? … ==================================================== NOTA DE EDUCARUECA: Últimamente estamos teniendo muchos envios de comentarios basura realizados por ordenadores muy potentes. Nos hemos visto obligadXs a cerrar los comentarios, temporalmente, en muchos artículos. Os rogamos que nos disculpéis. No obstante si deséais dejar algún comentario lo podéis dirigir a nuestra dirección de electrónica: yolajb (arroba) educarueca.org Yolanda jb

 

Manual Modelo para Armar – Nuevos desafíos de las masculinidades juveniles

Índice

PRESENTACIÓN 5

1. Este Cuadernillo 7

2. El género 8

3. UNA CUESTIÓN DE DOS 10

El hombre como aliado 10

La juventud como momento clave 10

Algunos desafíos 11

4. Masculinidades 12

5. Proceso de socialización de los jovenes 13

Espacios de hombres 13

Ritos de iniciación 14

6. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO 16

Consecuencias del modelo de masculinidad hegemónica 16

7. ¿La violencia es natural en los hombres? 21

Violencia de género contra las mujeres 22

El hombre contra el hombre 24

Nocturnidad y masculinidades jóvenes 25

Señales de transformación 27

8. Promoción de la convivencia 28

Promover para prevenir 28

Trabajar para el cambio 28

Cómo motivar a los chicos 29

9. Actividades para pensar y aprender 30

10. BIBLIOGRAFÍA 41

11. RECURSOS Y SITIOS web disponibles 42


Fuente original – Cuadernillo en .pdf: https://t.co/rxeXvPEy

Libro: La desgracia de ser mujer

Regás pide que ser mujer deje de ser una desgracia

Reclama solidaridad para que la realidad cambie hacia la igualdad. Afirma que contar con una carrera no implica abandonar a los hijos

La desgracia de ser mujer es el título del último libro de Rosa Regás, una realidad para cerca del 85% de las mujeres en el mundo, víctimas del machismo imperante y hacia las que nuestra «privilegiada» sociedad se muestra «insolidaria», en palabras de la autora. No hay que viajar mucho en el espacio ni en el tiempo para detectar machismo en nuestra sociedad, y Regás reconoce, en una entrevista con Efe que, «despacio» avanzamos por la senda de la igualdad sexual, porque «ni las instituciones ni el gobierno han hecho tanto como cabría esperar». «Faltan recursos que hagan cumplir las leyes aprobadas en los últimos ocho años en materia de igualdad y, también, mucha educación» comenta y, por eso, cree que «pasará mucho tiempo» hasta que «el machismo se borre de nuestra alma y nuestra piel».

La escritora cuenta en este libro su decisión de matricularse en Filosofía a los 23 años, cuando ya estaba casada y era madre de dos hijos, algo que no estaba bien visto ni por los hombres, ni por las mujeres. «La historia no ha cambiado tanto, todavía hay mujeres para las que lo más importante es celebrar su boda y tener una familia y renuncian a la libertad económica y a desarrollar una carrera profesional», señala. Tampoco ha cambiado la idea del amor romántico. «Las historias de amor de ahora son las mismas que me contaban a mí en los años 40 y 50, el cuento en el que la princesa renuncia a todo por su marido y sus hijos» y, por eso, la autora cree que persisten los remordimientos. «Temen no estar a la altura en su papel de madre o esposa y creen que han de renunciar a su vida por la familia, cuando la renuncia debería estar sancionada por ley», dice medio en broma. Así, afirma: «No creo que ningún hijo quiera que su madre renuncie a su vida, ni que tener una carrera implique abandonar a los hijos. Yo no abandoné a los míos», dice orgullosa.

FUENTE ORIGINAL: http://www.diariocordoba.com/noticias/cultura/regas-pide-que-ser-mujer-deje-de-ser-una-desgracia_683757.html

Más información:

http://www.europapress.es/cultura/libros-00132/noticia-rosa-regas-todas-mujeres-sufrido-alguna-vejacion-todo-si-tienen-cargo-publico-20111215165828.html

http://www.lavanguardia.com/cultura/20111215/54240230868/rosa-regas-mujeres-han-sufrido-vejacion.html

Nuevas masculinidades: «Si no mostraba agresividad y rabia, se reían de mí»

Cuántas veces le habrán mirado como a un bicho raro…

-Eso me recuerda cuando era niño… Si tenía que pelearme con un compañero me decían que no llorara, que luchara y aguantara el dolor.

-Y usted no quería pelearse.

-No. No quería que me hicieran daño, pero había otro dolor que no pude identificar hasta que fui mayor, el dolor de ser un niño que, si no mostraba agresividad y rabia, se reían de él, le llamaban blandengue…

-Y maricón, seguro.

-Marica, nenaza… No era lo bastante fuerte, no era lo bastante rápido, no era lo bastante valiente…

-No era lo bastante hombre.

-Yo era muy sentimental: si me emocionaba, lloraba, y si veía el vídeo de Thriller me asustaba y salía corriendo. No era lo que se esperaba de mí. No estaba cómodo, no podía ser libre porque, si era yo, se reían de mí.

-Y no solo los chicos.

-En el instituto me gustaba una chica, pero no me hacía caso. Un día una buena amiga me dijo: «¿Sabes qué te pasa? Que eres demasiado bueno, demasiado tierno. Mira ese, tiene un punto de cabroncete que nos gusta a las mujeres». A los 15 años aquello me impactó. No sé si me entiende.

-Perfectamente .¿Le sorprendió que aquello se lo dijera una mujer?

— Mucho. Yo había descubierto el feminismo a los 10 años. Mi madre me contó que el Día de la Mujer se celebraba el 8 de marzo en memoria de las obreras de una fábrica que murieron abrasadas por pedir mejoras laborales. ¡Era el único de la clase que lo sabía! Aquello me hizo tomar conciencia de la violencia contra las mujeres, de su lucha por lograr cosas como el derecho al voto. Es increíble que haya gente que piense que feminismo y machismo son lo mismo.

-¿Encontró respuestas a su malestar en el feminismo?

-Sí. El feminismo lleva décadas trabajando temas como la inteligencia emocional, que ahora se vende a las empresas e incluso se habla del método Guardiola. ¡Pero si gestionar bien las propias emociones y las del grupo teniendo en cuenta a todo el mundo es lo que hacen las madres! La auténtica revolución es cambiar la vida cotidiana, no la de fuera.

-Un momento… ¿Guardiola aplica valores considerados femeninos?

-Antes de ser entrenador del Bar-ça ya se veía que era una persona que no pasa por encima de los sentimientos de los demás porque aquí mando yo, sino que tiene en cuenta cómo está el otro y sabe que, para hacer cosas en equipo, hay que ponerse de acuerdo. Incluso la valentía, tradicionalmente muy masculina, la lleva de forma feminizada.

-¿Le cuesta hablar de esto con otros hombres?

-Al principio, encontré cierta libertad entre los hombres gays, pero no encajaba por mi orientación sexual y pensaba: «¿Es que no hay hombres heterosexuales que se sientan así?»

-¿Cómo los encontró?

-En Google di con la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género de Málaga y ellos me pusieron en contacto con Juanjo Compairé, la única persona afín que conocían en Barcelona. ¡Había otros como yo! A partir de entonces empecé a trabajar la expresión de las emociones con el grupo Homes Igualitaris.

-¿Cómo lo hacen?

-Nos reunimos de forma anónima e informal en Barcelona y Sabadell para hablar desde el plano emocional de lo que nos afecta cada día. Lo hacemos confidencialmente, porque lo que hablamos es muy íntimo.

-Suena casi clandestino.

-Es que no nos entenderían. A veces, cuando hablo de esto con otros hombres les advierto de que se lo tomen como si fuera ciencia ficción.

-Son ustedes tan pocos…

-Cada vez irá a más. Con el cambio de las mujeres, muchos hombres no saben bien qué les pasa, cuál es su lugar. Los hombres tenemos una revolución interna pendiente y precisamente de esto trata el Congreso Iberoamericano de Masculinidades y Equidad (www.cime2011.org) que se hará en Barcelona en octubre.

-¿Qué valores considerados masculinos debe asumir la mujer?

-Jamás me atrevería a decirles a las mujeres lo que deben hacer… ya se les ha dicho demasiadas veces a lo largo de la historia. Solo les pediría paciencia, porque los hombres venimos de donde venimos.

Fuente Original: http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/bernat-escudero-mostraba-agresividad-rabia-reian-1152561

El terrorista rubio de ojos azules

Los prejuicios, como las mentiras, nacen de la falta de información (ignorancia) y
el exceso de repetición. Si los padres de un niño blanco se refieren en términos
peyorativos a negros e indígenas, a judíos y homosexuales, difícilmente el niño,
cuando sea adulto, se librará del prejuicio.

Los medios usamericanos inyectaron en Occidente el sofisma de que todo musulmán es
un terrorista en potencia. Lo que indujo al papa Benedicto 16 a cometer la pifia de
declarar, en Alemania, que el Islam es originariamente violento y, en su primera
visita a los Estados Unidos, a visitar una sinagoga sin tener el cuidado de repetir
el mismo gesto en una mezquita.

En cualquier aeropuerto de los países desarrollados un pasajero con ropa islámica o
cuyo perfil fisonómico recuerde a un saudita, seguro que es apartado y
meticulosamente revisado. Ahí está el peligro… nos dice el prejuicio que se nos
metió.

Sin embargo el terrorismo no ha sido inventado por los fundamentalistas islámicos.
De él han sido víctimas los árabes atacados por las Cruzadas y los 70 millones de
indígenas muertos en América Latina en el transcurso del siglo 16, a causa de la
colonización ibérica.

El mayor atentado terrorista de la historia no fue el perpetrado contra las torres
gemelas de Nueva York hace diez años, y que causó la muerte de tres mil personas.
Fue el practicado por el gobierno de los EE.UU.: las bombas atómicas lanzadas contra
Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945. Murieron 242.437 civiles, sin contar las
muertes posteriores por efecto de la contaminación.

De repente la edificante Noruega -tan edificante que concede anualmente el premio
Nobel de la Paz- se ve como escenario de dos atentados terroristas que han dejado
decenas de muertos y muchos heridos. La imagen bucólica del país escandinavo es sólo
aparente. Tropas noruegas también intervienen en Afganistán y han dado apoyo a los
EE.UU. en la guerra de Iraq.

Tan pronto como dicha noticia recorrió el mundo, la sospecha recayó sobre los
islamistas. El doble atentado -contra la oficina del primer ministro y en la isla de
Utoeya- habría sido una réplica por el asesinato de Bin Laden y por las caricaturas
de Mahoma publicadas por la prensa escandinava. El prejuicio funcionó como coherente
en la lógica occidental.

La verdad, al ser conocida, desarboló a los prejuiciados. El autor de tan horrible
crimen fue el joven noruego Anders Behring Breivik, de 32 años, blanco, rubio, de
ojos azules, adepto al fisioculturismo y dueño de una granja de productos orgánicos.
El tipo de sujeto que jamás levantaría sospechas en una aduana de los EE.UU. Él “es
de los nuestros”, dirían los policías acostumbrados a sospechar de quien no tiene la
piel suficientemente clara ni los ojos azules o verdes.

Democracia es la diversidad de opiniones. ¿Pero qué sabe Occidente del concepto de
terrorismo que tienen en su cabeza un vietnamita, un iraquí o un afgano? ¿O lo que
piensa un libio expuesto a ser alcanzado por una bomba tirada por la OTAN sobre la
población civil de su país, como denunció el nuncio apostólico en Trípoli?
Anders es un típico escandinavo. Tiene la apariencia de un príncipe. Y alma de
vikingo. Es lo que los medios y la educación debieran preguntarse: ¿Qué estamos
metiendo en la cabeza de las personas? ¿ambiciones o valores? ¿prejuicios o
principios? ¿egocentrismo o ética?

El ser humano es el alma que lleva a cuestas. Amy Winehouse tenía apenas 27 años,
éxito mundial como compositora e intérprete, y una fortuna incalculable. Nada de
todo ello le sirvió para ser una mujer feliz. Lo que no encontró en sí misma lo
buscó en las drogas y en el alcohol. Murió prematuramente, solitaria, en su casa.
¿Qué se puede esperar de una sociedad en la que, de cada diez películas, 8 exaltan
la violencia; el padre abraza a su hijo en público y ambos son agredidos como
homosexuales; el conductor de un Porsche choca a 150 k/h con una joven abogada que
perece en el accidente y él continúa libre; el político se indigna con el malhechor
que asaltó a su hija y, por su parte, mete mano al dinero público y se extraña de
que sea expulsado?

Mientras que la diferencia genere divergencia permaneceremos en la prehistoria del
proyecto civilizatorio verdaderamente humano.

(Traducción de J.L.Burguet)

Cuento – La cenicienta que no quería comer perdices

Un breve cuento donde poder reflexionar sobre muchos temas: genero, diversidad, autoestima, toma de decisiones, prejuicios, … En definitiva toda una joya para divertirse trabajando valores.

Myriam Cameos Sierra y Nunila López Salamero son las autoras del cuento. A ellas les agradecemos su esfuerzo por hacernos pensar de una manera tan creativa.

https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&ved=2ahUKEwikxZ-P-NyBAxWKVaQEHRQuBDUQFnoECDcQAQ&url=https%3A%2F%2Fwww.mujeresenred.net%2FIMG%2Fpdf%2Flacenicientaquenoqueriacomerperdices.pdf&usg=AOvVaw10HY18oNJB3yyc9gXoVAz-&opi=89978449

Visto en: http://www.sindinero.ning.com

Y no os perdáis la versión radiofónica del cuento:

La Cenincienta que no quería comer perdices I

La Cenincienta que no quería comer perdices II

— 3ª Sesión para noviembre —

Autoafirmación-autoestima y comunicación libre de prejuicios serán los valores a trabajar en esta sesión.

1.- Los 5 sentidos


2.- Escucha pasiva

3.- El elefante y los 6 sabios

Según la edad y el nivel de cohesión que va desarrollando la clase veremos si nos da tiempo a hacer una dinámica, dos o incluso las 3. Desde Educarueca os proponemos 3 sólo a nivel orientativo. Somos conscientes que en muchas ocasiones una bien hecha, con silencio y tanquilidad puede ser más que suficiente y dejaremos las otras dos para las sesiones siguientes.

Seguimos esperando vuestros comentarios, vuestras sugerencias, vuestras versiones. ¿Sirven o no sirven las dinámicas? ¿Mejora progresivamente el nivel de cohesión grupal, retrocede o no muestra cambio alguno? Somos conscientes de que la propuesta que os hacemos desde esta página no es fácil. A pesar de ser dinámicas trabajadas a lo largo de muchos cursos en el primer ciclo de la ESO no todo funciona con todos los grupos por igual. Ánimo y a compartir que todXs queremos seguir aprendiendo.

A una señora de la limpieza

El comienzo de un curso nuevo es siempre una excelente ocasión para reavivar la reflexión y el entusiasmo compartido. Un curso nuevo es una invitación al análisis, al compromiso y, en definitiva, a la controlada alegría. La educación es una tarea de todos y de todas. Para todos y para todas. A las puertas de la nueva experiencia institucional de la educación, quiero dirigirme a uno de los personajes que suele mantenese en el más estricto anonimato. Voy a escribir una carta, como se verá, no a la señora ministra, no a un inspector o a una directora. No a una profesora ni a un alumno. Voy a escribir a una señora de la limpieza. Se verá por qué.

Estimada señora: Sabe tan bien como yo que todavía suena extraña la expresión “señor de la limpieza”, porque en nuestra cultura machista limpiar es una tarea casi exclusivamente femenina. Las mujeres se han hecho cargo de muchas actividades humildes, sencillas, escasamente remuneradas, que nadie quiere. Paradójicamente son tareas absolutamente indispensables. Para realizar esas tareas no se necesita tener estudios o certificados ni haber hecho carreras académicas de ningún tipo.
Algunos de forma ingenua y otros de forma maliciosa dicen que si una mujer ha podido llegar a Ministra o a Catedrática, todas pueden hacerlo. Falso argumento. Todavía queda mucha discriminación. Y si para unos pocos puestos hay muchos y muchas aspirantes y unos parten en mejores condiciones, es lógico que los otros (las otras en este caso), lleguen con mayor dificultad y en menor proporción. La cultura del delantal y la fregona todavía tienen mucha presencia entre nosotros.

Probablemente estará contenta y agradecida por tener un trabajo fijo, regularmente remunerado, en una institución docente. Un trabajo imprescindible para que la escuela funcione. ¿Podríamos imaginar un centro escolar en el que se fuese acumulando la porquería sin que unas manos enguantadas fueran limpiando lo que otros ensucian?

Si el Director (o la Directora, claro está) faltan un día, no se notará mucho, probablemente. El Centro seguirá funcionando con normalidad. Pero si falta ese “ejército de salvación” que son las señoras de la limpieza, armadas de sus fregonas y escobas, la escuela estará inhabitable.

En silencio, pacientemente, va moviendo las mesas, recogiendo el contenido de las papeleras, limpiando el polvo de las tizas, poniendo las cosas en su sitio. A la mañana siguiente, todo está colocado, todo está limpio. ¿Quién ha hecho ese milagro? Muchos alumnos (quizás también algunos profesores) no piensan en esa tarea cotidiana, indispensable.

Así una semana tras otra, una día tras otro, una hora tras otra. La suciedad nunca termina de aparecer, sobre todo en un Centro donde existe poco cuidado por la limpieza y la estética. Parece que la suciedad se regenera por sí sola y no acaba nunca de desaparecer por completo. Como decía aquel basurero al que oí en la madrugada del día primero del año gritar en plena calle: “Año nuevo, mierda nueva”.

Mientras está terminando de pasar la fregona siguen atravesando pasillos y escaleras diversas personas que sonríen y piden disculpas. Otra vez a limpiar, otra vez a responder cortésmente a la sonrisa, otra vez a intentar hacerlo bien. Estamos tan habituados a esa imagen que apenas le damos importancia. Y menos mal, si es así. Porque otras veces se pasa de manera desconsiderada por lo que se acaba de limpiar, haciendo interminable una tarea ya de por sí sacrificada.
Qué decir de algunos hechos (ya sé que excepcionales) a los que algunas veces se tienen que enfrentar: gamberradas inconcebibles en un centro educativo, como dejar los excrementos fuera del water, limpiar vómitos o devolver a la normalidad el Centro tras una fiesta en la que nadie piensa que después tendrá que venir usted para dejarlo todo inmaculado. Qué decir de los días especiales de inundación, de lluvia o de goteras inextinguibles.

Sé que usted realiza muchas tareas que no son remuneradas: recoge los objetos que se han perdido, hace encargos que le encomiendan alumnos y profesores, prolonga la jornada cuando hay acontecimientos extraordinarios…

Algunas veces se habrá encontrado con algún alumno displicente, que cree que tiene en el Colegio una sirvienta que se encarga de recoger los papeles que él tira de manera desconsiderada. “Para eso están las señoras de la limpieza”. ¿Están para eso? ¿Para arreglar lo que otros innecesariamente desarreglan? ¿Para colocar lo que algunos dejan desordenado, pudiendo ayudar a dejar las cosas como estaban? Algunos chicos pegan chicles debajo de la mesa, algunas chicas tiran las compresas al suelo en los servicios, muchos juegan (mal, muy mal) al baloncesto con las papeleras…(Alguien definió una papelera escolar como el lugar alrededor del cual se deposita todo tipo de basura).

Algún profesor, quizás, la mirará por encima del hombro, como si su titulación o su categoría profesional le diese alguna altura moral para mirar desde arriba a quien realiza tareas como la suya en la escuela. Creo que la educación de calidad se realiza y se manifiesta a través del respeto a todas las personas. Para mí este es un indicador clave de la categoría educativa de una institución: mantiene unas relaciones que se sustentan en la dignidad de las personas.

Mientras limpia, los alumnos van estudiando y al cabo de unos años sabrán mucho más que usted. La “señora de la limpieza” seguirá realizando su tarea, cargándose de años y repitiendo unas rutinas poco atractivas, poco sugerentes. Su trabajo hace posible que otros puedan estudiar, que puedan alcanzar un puesto más atractivo y mejor remunerado que el suyo.

Sé que se da importancia al Ministro de Educación, al Consejero, al Inspector, al Director, al Profesor. Y lo escribo todo en masculino. No por descuido. Sé que se reconocen los méritos de todos estos cualificados agentes. Y si se hace un homenaje probablemente se concedan los honores a quienes tienen puestos de relevancia en el sistema educativo. Muchos no piensan en usted, que sacrificadamente, cada día hace transitable y acogedora una escuela.

Gracias por su amabilidad, por su paciencia, por su silencio, por su trabajo. Gracias por hacer posible que la estancia en el centro sea más agradable, más hermosa, más eficaz. Gracias por contribuir a crear una sociedad más culta (ojalá que también más justa) a través de la formación de sus ciudadanos y ciudadanas.

http://blogs.epi.es/eladarve

Enviado por: Charo

Musulmanes y occidentales se miran con desconfianza

Una encuesta mundial muestra un abismo en la percepción del otro en ambas comunidades.

Para los musulmanes, los occidentales son sobre todo egoístas y arrogantes, mientras que para los occidentales, los musulmanes son fundamentalmente fanáticos y violentos. Ambas comunidades confiesan abiertamente sus malas relaciones en la encuesta realizada en 13 países por Proyecto Pew sobre Actitudes Globales. Sobre este profundo abismo que se levanta hay una esperanza: la visión más conciliadora de los islamistas europeos.

Entre los musulmanes se percibe amargura y rencor hacia Occidente, al que responsabilizan de muchos de los males que padecen sus países. En general, tienen una opinión bastante peor que hace un año y culpan a los occidentales del deterioro que padecen las relaciones (64% de los turcos). Sin embargo, hay una clara tendencia entre estas sociedades a rechazar el terrorismo y los ataques suicidas que afecten a civiles, sobre todo en Jordania.

La polémica desatada por las caricaturas de Mahoma, la continuidad de las guerras en Irak y Afganistán, el conflicto palestino-israelí y el ataque terrorista en Londres han marcado el año transcurrido desde que Pew Center realizó su anterior sondeo. Éste ha sido elaborado entre el 31 de marzo y el 14 de mayo en Alemania, Francia, India, EE UU, España, Reino Unido, Rusia, Turquía, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán y Nigeria.

Entre los datos más sorprendentes destaca que casi cinco años después del 11 de septiembre de 2001 todavía hay un alto número de islámicos que considera que no fueron árabes los que los cometieron los atentados en Nueva York y Washington.

Pero es la percepción del conflicto de las caricaturas lo que muestra con mayor nitidez el abismo que separa a musulmanes de occidentales. Para los primeros, revela la falta de respeto y el desprecio de Occidente hacia la religión que profesan más de mil millones de personas. Para los segundos, el fanatismo y la intolerancia de los musulmanes fue lo que desató el problema.

El único punto en que parecen estar de acuerdo los 14.000 encuestados es en que las naciones islámicas deben ser más prósperas económicamente. Sin embargo, los musulmanes culpan de su pobreza y su falta de desarrollo a la política de Estados Unidos y a Europa, mientras que Occidente apunta a la corrupción de esos gobiernos, a la falta de educación y al fundamentalismo islámico como las causas que frenan la prosperidad de esas sociedades.

Entre las tendencias positivas que se perciben en los países islámicos es que muchos encuestados considera que pueden tener sistemas de gobierno democráticos y plurales (74% de jordanos). En esto la respuesta occidental está bastante dividida, excepto Reino Unido y Francia, que opinan mayoritariamente lo mismo.

Los musulmanes que viven en Europa sostienen una visión equidistante de la de los ciudadanos con los que conviven y de la de los habitantes de países islámicos. Reconocen en sus vecinos de otra religión atributos como la tolerancia, la generosidad y el respeto a las mujeres, al tiempo que creen por un amplio margen que es posible la democracia en el mundo islámico (80% de musulmanes británicos). De ahí que Pew Center vea en los musulmanes europeos el puente de comunicación entre las dos civilizaciones.

España se radicaliza

Entre los países occidentales, España es el único en que se ha registrado un brusco descenso en la opinión de sus ciudadanos sobre los musulmanes. En 2005, el 46% de los encuestados tenía una visión positiva del mundo islámico, frente a sólo el 29% registrado en este año, en que también se ha producido un significativo descenso en la opinión que tienen los españoles sobre los judíos desde un 58% a un 45%.

Sin duda, la actitud más negativa de los españoles hacia los musulmanes es que el 83% considera a éstos unos «fanáticos».

Tal vez más sorprendente sea que el 41% de los españoles ha respondido que la mayoría o muchos de los musulmanes que residen en España apoyan a los extremistas islámicos, aunque, sin embargo, sólo el 12% de los musulmanes residentes considera que muchos o la mayoría de los que profesan en España la fe de Mahoma apoyan a radicales de Al Qaeda o de grupos semejantes.

Los españoles son también los más críticos a la hora de enjuiciar el trato de los musulmanes a sus mujeres. El 83% considera que no las respetan. Casi el mismo porcentaje de musulmanes residentes en España, el 82%, que opina que los occidentales respetan a las suyas, visión que no comparten ni jordanos ni egipcios.

La mayoría de españoles, el 58% -aunque en este punto los alemanes se llevan la palma, el 70%-, considera que hay un conflicto natural entre ser un musulmán devoto y vivir y adaptarse a una sociedad moderna.

En un síntoma de la poca confianza que tienen los españoles en la evolución hacia la modernidad de las sociedades islámicas, sólo un 37% opina que la democracia es un sistema de gobierno susceptible de dirigir los destinos de esos países. Mientras que un 60% de británicos y un 59% de franceses creen en la democratización de esas sociedades.

GEORGINA HIGUERAS – Madrid
EL PAÍS – Internacional – 24-06-2006


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