Excarcelada una pacifista israelí acusada de colaborar con milicianos de Al Fatah

«No me arrepiento de nada. No he cometido ningún delito contra la seguridad de mi país, al que amo. Ahora que vuelvo a ser libre, continuaré mi lucha contra la ocupación». Éstas fueron las primeras palabras de la israelí Tali Fahima, al salir de la cárcel de Ramle, cerca de Tel Aviv. El servicio penitenciario decidió ayer reducir en un tercio la pena de tres años de prisión de Fahima, condenada el año pasado por «colaborar con un grupo terrorista y pasar información al enemigo», en referencia a su amigo y líder de las milicias armadas de Al Fatah en Yenín, Zacaría Zubeidi. Gracias a «su buena conducta en la cárcel», la joven, de 29 años, ha recuperado la libertad, pero con limitaciones, y durante el próximo año no podrá viajar al extranjero ni a los territorios palestinos.

En 2004, Fahima fue detenida tras violar una prohibición militar israelí y reunirse con Zubeidi y otros milicianos de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa en Yenín. En ese momento afirmó estar «dispuesta a servir de escudo humano» para evitar la muerte de Zubeidi, perseguido por Israel, que lo acusa de «cometer atentados terroristas». Ayer, tras 877 días de prisión, Fahima dejó clara su postura: «Ha valido la pena pagar este precio para defender mis ideales. El sistema penitenciario y los servicios secretos (Shin Beit) están muy podridos». Y añadió: «No me encontraré con Zubeidi porque lo tengo prohibido, pero seguiré luchando para mejorar las condiciones de los presos palestinos». El propio Zubeidi -que, según muchos, en Yenín y Tel Aviv mantuvo una relación sentimental con Fahima- aplaudió su liberación: «Es una gran noticia para mí y para los palestinos. Ella fue condenada porque en Israel no quieren escuchar lo que ha visto y dicho, que vivimos bajo la ocupación».

Fahima fue recibida como una heroína por decenas de pacifistas israelíes y europeos que se dieron cita ayer en Ramle. «Ha sufrido una persecución política y ha sido castigada por mantener contactos humanos y políticos con los habitantes del campo de refugiados de Yenín», decía ayer Adi Dagan, portavoz del grupo Coalición de Mujeres a Favor de la Paz.

Su madre, boicoteada por muchos vecinos de la ciudad natal Kiriat Gat, expresaba su alegría: «Es un día muy emocionante. Somos una democracia que debe respetar a quien piensa diferente». Fahima es vista por gran parte de la opinión pública israelí como «una traidora» o, en el mejor de los casos, como «una mujer rara». Ayer, las web locales estaban desbordadas de reacciones airadas. Sus detractores se encuentran incluso entre sus familiares. Su padre la ignora y su abuela Esther no quiere saber nada de su polémica nieta: «La veo en televisión y no me interesa. Ya es mayorcita para saber lo que hace».

Fuente: El Pais 4-1-2007

EL AMOR Y LA TRANSFORMACION SOCIAL

Nos planteamos cambios, transformaciones, evoluciones y revoluciones y sin embargo descuidamos desde donde surgen estos anhelos y como los vamos a materializar aquí y ahora.

La construcción de sociedad, la gestión de todo un país, va a exigir de cada una de las personas un esfuerzo, una responsabilidad, una aportación consciente para que el crecimiento inherente a las sociedades humanas, sea armónico, justo, igualitario, equitativo, etcetcetc.

Lo normal es que desde instancias de poder se obvien estas cualidades y a la ciudadanía que desea forjar una sociedad basada en estos parámetros, a la ciudadanía solo le dan el papel de votar un candidato, después de un lavado de cerebro por la propaganda, y obedecer el resto de los años. Para evitar las protestas y rebeldías posibles se pone en marcha todo un proceso de inadecuación de las personas a esta sociedad, luego se condimenta esta inadecuación con aislamiento, y se reoga todo ello con abundante publicidad de dos tipos fundamentalmente, una de escape, viajes, paraísos, deporte, ocio, etc… y otra de mantener las cosas como están, como son y como siempre han sido..

Aun así siempre existen movimientos sociales que escapan a todos estos obstáculos y aunque no indemnes si consiguen salir a flote diversas causas sociales y políticas que se plantan en la sociedad como abscesos molestos que el poder siente la necesidad de extirpar, pero no puede porque surgen de espacios muy profundos de las personas y habría que eliminarlas a todas, lo cual hoy en día en el país que nos ha tocado vivir no cuela, en otros países aun pueden y no se cortan un pelo y así lo hacen pero, como estas rebeldías surgen de lo intimo de las personas surgirán una y otra vez.

Los estados del mal llamado primer mundo han encontrado otra formula para destruir el impacto social de estos movimientos, los han convertido en moda, los recuperan rápidamente, podemos ver al CHE en camisetas, llaveros etc. Y los llevarán personas que jamás se pondrían codo a codo con el Che en ningún lado, pero queda muy mono en nuestro cuerpo y es guay la sensación de “compromiso social” del que me siento imbuída desde que me pongo esta camiseta. Ese es el espacio de rebeldía permitido por los estados de poder.

Hay espacios paralelos de construcción social, pero los mas punzantes e hirientes para los estados sobreviven en terrenos marginales y tiene encima miles de años de jamadura de tarro en cantidades inmensas…o son tratados de manera demencial por las instancias de poder para evitar que la sociedad pueda sentir una simpatía y un acercamiento hacia esas áreas.

Buscar un elemento que no pueda ser absorbido por el sistema, que destruya a su paso todo condicionamiento social, que no quepan las corrupciones, que sea inmune a las falsedades y la podredumbre política. Que cree sin cesar y siempre en función del bien común, de la vida con mayúsculas, del reparto equitativo pase lo que pase, que sea capaz de reunir en la misma mesa a enemigos de todas las vidas y que todos salgan esperanzados, que todo lo que toca se transforma en posible, que desintegre la publicidad engañosa… ese elemento, esa cualidad, solo existe en el amor.

Sí, el amor es la mayor y mejor herramienta de transformación social y política, es inequívoca, generadora de vida, de plenitud, de dignidad. Destruye cualquier intento de manipulación, no puede ser absorbida por el poder sin transformarse, exige entereza, apertura, reflexión, acción, simplicidad. Es el sujeto activo de la transformación social. de dentro a afuera. No busca fuera excusas, encuentra dentro la energía y la fuerza. Es imaginativo, sorprendente, no entiende de normas ni de condicionamientos. Se plasma de muy diversas maneras y estados, no se deja engañar…hace, siempre esta haciendo, construyendo, materializando aquí y ahora lo que la humanidad, desde su anhelo mas profundo es capaz de intuir y sacar, aunque sea en cuenta gotas, hacia el exterior para su implantación inmediata.

Hay miles de escapes del gas del amor fluyendo a través de las capas de la tierra hacia la humanidad. O atravesando el infinito para llegar al corazón del planeta y desde allí desparramarse por el mundo… esta ahí y sólo necesita ser acogido e incorporado al cotidiano.

Desde ahí podemos sin duda alguna, trabajar para superan los enormes retos que como humanidad tenemos y como personas asumir la responsabilidad de sanar nuestras sociedades y este planeta que hemos torturado de muy diversas maneras.

FUENTE: http://www.bideahelburu.org

¿Defienden los sindicatos la permanencia de la religión en la escuela laica?

Nos envian del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Madrid estos comentarios sobre el posicionamiento de algunos sindicatos frente a la asignatura de religión y a los cambios que se van a producir en la situación laboral de ese profesorado.

Desde EducaRueca también nos preguntamos, como lo hace El Roto, si ha de primar esta situación laboral o deberemos poner por delante la calidad de esta escuela laica en la que creemos.

CSI-CSIF

9 de Noviembre de 2006: CSI*CSIF manifiesta su total oposición a la supresión de puestos de trabajo como consecuencia del proceso de implantación de la LOE. …
Los borradores de los Reales Decretos que regulan las enseñanzas mínimas de los diversos niveles, parece que entre otros muchos damnificados determinan la pérdida de miles de puestos de trabajo de profesores de Religión….
Por todo ello, CSI*CSIF exigirá el mantenimiento de los puestos de trabajo del profesorado de Religión.

CCOO. FE.

9 de Noviembre de 2006 : El borrador del Real Decreto que regula las enseñanzas mínimas en Secundaria propone una reducción de un tercio de horas de religión y que los alumnos que no cursen ni religión confesional ni historia de las religiones podrán irse a casa.
Frente a esta propuesta del MEC, CCOO con la misma contundencia que siempre ha defendido su modelo de escuela pública defenderá los derechos de los trabajadores y no permitirá costes laborales para los trabajadores apostando decididamente por la defensa de los más elementales derechos de los trabajadores y trabajadores, especialmente de los más vulnerables, en este caso de los profesores y profesoras de religión.

ANPE las Palmas

RECLAMAMOS AL MEC
1.. Se reconsidere la dedicación horaria de la materia de Religión en la ESO, asignándole un mínimo de 3 horas por ciclo al igual que sucede en Primaria.

2.. Que las Comunidades Autónomas completen el horario de Religión con su propia regulación.

3.. Se permita al profesorado de Religión completar horario con otras materias afines de tal manera que ninguno resulte despedido por la aplicación de la nueva normativa.

FETE-UGT (Galicia), a sus afiliados:

31 de Octubre de 2006: Ante as informacións aparecidas, en distintos medios, de comunicación, que fan referencia aó borrador do R.D. de secundaria, temos que facer fincapié, con forza e determinación, no seguinte.:
O voso sindicato está comprometido, desde o principio, na petición do respecto total á carga horaria da asignatura, a cal, repercute directamente nos traballadores/as da materia de relixión.
Por todo isto, vendo o desenvolvemento do borrador, que falla, gravemente, na carga lectiva, feito que non pode ser menos que reprobado polo voso sindicato e non asumido pola ruptura que conleva e por encamíñarnos na esfera do ámbito laboral a unha situación de precariedade.

USO-Unión Sindical Obrera

Un tercio de los cuatro mil profesores que imparten la Religión católica en la ESO en centros públicos podría perder su puesto de trabajo si finalmente se aprueba el borrador que el Ministerio de Educación presentó ayer a las comunidades autónomas. (…)
Desde USO, la entidad sindical que acoge a más profesores de Religión católica, la medida ministerial se contempla con preocupación. (…) esta pérdida de horas lectivas no sólo supondría una «reducción del número de contratos, sino que además aumentaría la precariedad laboral de estos profesores. (…)

stemstes(arroba)stemstes.org

Página web: www.stemstes.org

Fuente artículo original: http://www.europalaica.com/

Carta abierta a Bush de Michael Moore · · · · ·

Querido Señor Presidente:

Gracias por tu mensaje a la nación. Bueno es saber que todavía deseas hablarnos después de habernos comportado como lo hicimos el pasado noviembre.

Escucha, ¿puedo serte franco? Limitarse a mandar 20.000 soldados más no servirá de nada. Será solo reestablecer el nivel que teníamos ya el año pasado. ¡ Y el año pasado perdimos ! Cerca de un millón de soldados, todo sumado, han intervenido en Irak desde 2003. Unos pocos miles más no bastarán para hallar esas armas de destrucción masiva que andábamos buscando. Bueno, quiero decir… para llevar ante la justicia a los responsables del 9/11. No, olvídelo… Veamos… ¡ah sí!: para llevar la democracia al Oriente Medio. ¡Eso es!

Tienes que mostrar un poco de coraje, viejo. Ésta la tienes que ganar. Vamos, hombre, ¡capturaste a Sadam! ¡Lo colgaste! ¡Cómo me gustó el vídeo de la ejecución! Igualito que en el viejo y salvaje Oeste. El malo colgando de un árbol, verdugos no menos locos que el ejecutado, linchamientos a discreción y todo eso.

Mira, confieso que me siento muy entristecido con la fama que te has ganado allí. Como dijo Ricky Bobby una vez, “si no eres el primero, eres el último”. Y tu humillación ante el mundo entero no le hace bien a ningún americano.

Escúchame, jefe. Tienes que mandar millones de soldados a Irak, no unos cuantos miles. La única manera de sacar los pies del fango esta vez es inundar el Irak con millones de nosotros. Está bien, ya he comprendido que andas corto de soldados, pero mira un poco en torno. Tienes que meterte en el coco que la única manera de derrotar a una nación de 27 millones -Irak- es mandar al menos 28 millones. Podría funcionar así:

Los primeros 27 millones de americanos van y matan un iraquí cada uno. Eso acabará con cualquier insurgencia. Con el otro millón restante, nos quedamos y reconstruimos el país. Sencillísimo.

Te dirás, claro, ¿y dónde encuentro yo a esos 28 millones de americanos para enviar al Irak? Ahí van algunas sugerencias:

1) Más de 62 millones de americanos votaron por tí en la última elección presidencial (la que tuvo lugar hace un año y medio, en medio de una guerra que íbamos perdiendo). Estoy seguro de que al menos un tercio de esos electores estarían dispuestos a poner su cuerpo donde pusieron su voto firmando como voluntarios. Conozco a muchas de esas gentes, y aunque discrepamos políticamente, sé que no creen que tengan que ir otros a combatir en su lugar por una causa que es la suya, mientras ellos se esconden en América.

2) Pon en marcha una campaña de encuentros festivos en todas las ciudades del país con el lema de “Mata a un iraquí”. Ya sé que suena a idea muy comienzo del siglo XXI, pero una vez fui a una fiestecilla de Lou Dobbs, y te juro que algunas de las mejores ideas vinieron después del tercer mojito. Estoy seguro de que con esta iniciativa conseguirías otros 5 millones de alistados.

3) Manda a Irak a todos los miembros de los medios de comunicación del sistema. Después de todo, fueron tus más estrechos colaboradores en punto a meternos en esa guerra, ¡ y no pocos todavía se entrenan para ser “incrustados” en la tropa! Si con todo eso no se consiguen los anhelados 28 millones, ¡enrola a todos los espectadores de los noticiarios del canal de televisión Fox!

¡No aflojes, Presidente! ¡Es el momento de ser duro y recoger la cosecha! ¡No seas nena, enviando sólo unos pocos soldados sobeexigidos! ¡Pon firme a tu pueblo detrás de tí, y dirígelos como un verdadero Comandante en Jefe! ¡No dejes en la retaguardia a un solo conservador! ¡ Adelante a toda velocidad! En lo que a nosotros hace, los de izquierda, no os dejaremos del todo solos: ¡prometo escribiros!

¡Ve, y captúralos a todos, George¡

Tuyo afectísimo, Michael Moore

Enviado por Mikel a: INFOMOC

Los pobres y los muy ricos

“Poco antes de fin de año, el World Institute for Development Economics Research (WIDER) de la Universidad de las Naciones Unidas en Helsinski, ha publicado un nuevo estudio en el que por vez primera se investiga de manera detallada la distribución del ingreso, de la riqueza y su evolución hasta el año 2000, tomando en cuenta un 94% de la población mundial. Con ello empieza a cerrarse una gran laguna en la investigación, de la que se había justamente quejado el gobierno federal alemán en su informe sobre la pobreza de 2006. En el bienentendido de que una investigación sobre la riqueza de los ricos y superricos del mundo -y sobre los fortunas privadas y el capital, bases del poder en el mundo actual- es un hierro candente del que la ciencia social oficial ha querido inveteradamente apartar sus dedos”

Los pobres y los muy ricos

Ya hace algo más de 250 años que la Academia de Dijon (1754) lanzó una pregunta y ofreció un premio para quien lograra responderla de manera adecuada: ¿Cuál es el origen de la desigualdad entre los hombres? ¿Es acaso la consecuencia de una ley natural? Jean Jacques Rousseau se interesó por la cuestión y en respuesta escribió su obra Sobre el origen de la desigualdad entre los hombres. Como Rousseau dejó apuntado, la desigualdad social y política no es natural, no deriva de la voluntad divina, ni tampoco es una consecuencia de la desigualdad natural entre los hombres. Por el contrario, su origen es el resultado de la propiedad privada, de la apropiación privada de la riqueza del mundo entero y de los beneficios privados derivados de esa apropiación. Desde ese momento, tratar de explicar el origen de la desigualdad social se ha convertido en una cuestión central para las ciencias sociales, y también desde ese momento la crítica a la sociedad burguesa apunta a señalar tanto la estructura de la desigualdad social como la de la falta de libertad -íntimamente conectada con la desigualdad- de una inmensa mayoría de personas en todo el mundo.

Ya es harto sabido que actualmente miles de millones de personas están condenadas a subsistir con menos de un dólar por día, y que la mitad de la población mundial vive con apenas 2 dólares diarios. También sabemos que la desigualdad mundial aumenta rápidamente, y que también crece la desigualdad entre “pobres” y “ricos” en el interior de los países. En los tiempos de Rousseau -según dicen los datos- la desigualdad económica entre las distintas regiones del mundo era menor. Desde 1800 la situación ha variado radicalmente. A partir del año 1900, aproximadamente, se ensanchó el hiato entre el nivel de ingreso medio en los países ricos del “norte” y el de los países pobres del “sur”, hasta llegar a una proporción de 1 a 4. Un siglo después -en la era de la globalización, la proporción es de 1 a 30-.

El hierro candente

En consecuencia, en el mundo entero crece la brecha entre ricos y pobres, aun cuando en los últimos tiempos parezca que ha disminuido el número de pobres en términos absolutos. Y esto es principalmente consecuencia del ascenso de “países emergentes” como China, India, Brasil, Corea del Sur y Turquía. Sin embargo, ahora como antes, hay 2.8 mil millones de pobres en todo el mundo, y 1.3 mil millones viven en la miseria. En Alemania, uno de los países más ricos, creció el número de pobres hasta llegar a un 13,5 por ciento de la población, como han reconocido, entretanto, dos informes gubernamentales sobre la pobreza. Una buena prueba, ésta, de la infertilidad de siete años de gobierno roji-verde.

Los estudios científicos sobre la distribución de la riqueza y la pobreza son escasos. Los informes más actuales sobre la evolución de los ingresos datan de 1998. La medición de la desigualdad social mundial nunca ha sido un tema prioritario para el Banco Mundial y el FMI. Sí lo ha sido para las Naciones Unidas. En su informe sobre el Desarrollo Social Mundial del 2005, el Banco Mundial considera que la creciente desigualdad económica entre las distintas regiones del mundo y dentro de los mismos países, es una causa decisiva de la violencia y del peligro de guerra (civil), y duda de que sea posible acercarse y menos aún alcanzar la meta para el milenio fijada por la Conferencia Mundial de Copenhague de 1995: reducir a la mitad la pobreza mundial.

Poco antes de fin de año, el World Institute for Development Economics Research (WIDER) de la Universidad de las Naciones Unidas en Helsinski, ha publicado un nuevo estudio en el que por vez primera se investiga de manera detallada la distribución del ingreso, de la riqueza y su evolución hasta el año 2000, tomando en cuenta un 94% de la población mundial. Con ello empieza a cerrarse una gran laguna en la investigación, de la que se había justamente quejado el gobierno federal alemán en su informe sobre la pobreza de 2006. En el bienentendido de que una investigación sobre la riqueza de los ricos y superricos del mundo -y sobre los fortunas privadas y el capital, bases del poder en el mundo actual- es un hierro candente del que la ciencia social oficial ha querido inveteradamente apartar sus dedos.

Hace mucho que sabemos -por los estudios en los diferentes países- que por lo general la distribución de la riqueza es aún más desigual que la de los ingresos. Para tener un esquema acabado de la desigualdad económica real, es necesario analizar ambos parámetros. Los investigadores del estudio del WIDER lo han hecho por vez primera. Gracias a su trabajo pionero, contamos finalmente con datos medianamente fiables sobre la relación entre ricos y pobres, y sobre la riqueza en el mundo de hoy. Se investigó la distribución global de la riqueza en la población adulta en función del ingreso familiar (neto, luego de las deducciones. El estudio llega hasta el año 2000; datos más recientes no están disponibles a escala planetaria. WIDER sólo pudo contar con estadísticas completas para un número relativamente pequeño de 18 países. Para un buen número de otros países hubo que conformarse con datos de encuestas, los cuales, como es obvio, tienen un tremendo inconveniente: las deudas y el patrimonio financiero (particularmente inmobiliario) no se recogen por lo común de modo completo, o sólo a un nivel muy bajo. Eso se refleja en las estimaciones de los autores, que se vieron obligados a proyectar a 150 países los datos tomados de 38.

En la primera división de los ricos

Del material recogido se infiere lo siguiente: el 90 por ciento de la riqueza mundial (ingreso familiar neto) está concentrado en Norteamérica, Europa y en la región pacífico-asiática (Japón y Australia). Sólo a Norteamérica -con un seis por ciento de la población adulta del mundo- le corresponde un tercio del ingreso mundial; a la India, con más de un 15 por ciento de la población adulta mundial, en cambio, sólo corresponde un escaso uno por ciento. Pero también entre los países ricos del norte varía de modo considerable el nivel de riqueza. Del 1 por ciento mundial de los ingresos familiares privados más altos, a Irlanda le corresponde el 10,4 por ciento; a Suiza, no menos del 34,8 por ciento; y a los EEUU (a causa de la notoria incompletud de los datos acerca de los muy ricos), “solo” un 33 por ciento. A lo que hay que añadir que a los grupos situados en la cúspide del 10 por ciento de ingresos más altos en EEUU corresponde casi un 70 por ciento del ingreso familiar privado de todo el país; en China, el 10 % en la cúspide detenta exactamente un 40 por ciento.

Quien quiera pertenecer a la primera división de los ricos de este mundo, debe disponer de una fortuna superior a los 500.000 dólares. Este grupo de cabeza comprende en total unos 37 millones de adultos. Desde el año 2000, sin embargo, la suma mínima para ascender a esa categoría ha aumentado, según se estima, en un 32 por ciento.

De ahí se sigue que un buen 85 por ciento de la riqueza mundial pertenece al decil más elevado. Para contarse en ese grupo del 10% de los elegidos, hay que poseer, de promedio, cuarenta veces más que el ciudadano promedio del mundo. En la mitad baja de esa pirámide, sin embargo, la mitad de la población mundial adulta tiene que conformarse con un 1 por ciento de la riqueza mundial.

Tomemos la famosa tarta dilecta de damas y caballeros conservadores que quieren convencerse -y convencernos- de que cualquier redistribución es un sinsentido, puesto que, como es obvio, no se puede distribuir más de lo que se produce. Traslademos la estructura de la distribución mundial de la riqueza a un grupo de diez personas que se parten la consabida tarta. Tenemos entonces que imaginarnos a un caballero que exige para sí el 99% de la tarta, mientras que los otros nueve tienen que repartirse el resto. Si la tarta fuera redistribuida, el caballero no se moriría, y los otros nueve les iría visiblemente mejor.

¿Dónde están los ricos y los muy ricos de la Tierra? Norteamérica, Europa, Japón y Australia ya fueron mencionados. En EEUU, por ejemplo, viven el 37 por ciento de los muy ricos; luego viene Japón, con un 27%. A Brasil, India, Rusia, Turquía y Argentina, les corresponde, a cada uno, un escaso 1% del grupo de cabeza global; China tiene ya un 4.1 por ciento de los ciudadanos más ricos del mundo. Según el estudio WIDER, en el año 2000 había ya 13.5 millones de personas que tenían más de un millón de dólares (notoriamente más, pues, de lo que indican los estudios de los administradores de fortunas Merrill-Lynch y Forbes), y exactamente 499 fortunas de más de mil millones de dólares. Ahora serán bastantes más.

Michael R. Krätke es un analista político especializado en problemas sociales y económicos que escribe regularmente en el semanario alemán de izquierda Freitag

Traducción para www.sinpermiso.info: María Julia Bertomeu

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Freitag, 12 enero 2007

Padre Padrone. Sugerencias para una lectura desde la problemática de la autoridad

En Padre Padrone los Taviani ponen en imágenes la historia del escritor Gavino Ledda, un pastor analfabeto, hijo de una familia pobre de Cerdeña, que vive hasta los veinte años aislado de la sociedad y casi mudo, y que llegará a ser profesor de lingüística. Paolo y Vittorio Taviani llevan al lenguaje del cine el relato del escritor (me refiero al libro Padre, Padrone, l’educazione di un pastore). Ahora bien, este pasaje de la literatura al cine necesitó de un trabajo que podríamos llamar de «traducción». Recordaba en este sentido algo que Benjamin escribió alrededor de la tarea del traductor; las traducciones que intentan ser «literales» siempre amenazan con la incomprensión y el sinsentido. Por el contrario, decía: «como sucede cuando se pretender volver a juntar los fragmentos de una vasija rota que deben adaptarse en los menores detalles, aunque no sea obligada su exactitud, así también es preferible que la traducción, en vez de identificarse con el sentido del original, reconstituya hasta en los menores detalles el pensamiento de aquel en su propio idioma, para que ambos, del mismo modo que los trozos de la vasija, puedan reconocerse como fragmentos de un lenguaje superior»(1). Primer «gesto» básico, entonces, que ubica de entrada al film alrededor de la idea de autoridad.

Me interesa abrir dos entradas posibles a este concepto. Quisiera recurrir para esto a la primera escena de la película, que es también la escena final, ya que allí se muestra magníficamente el cruce de dos «autoridades» que históricamente se disputaron su lugar alrededor de la figura del niño: la autoridad de la escuela, legitimada a partir de una ley de obligatoriedad escolar, y la de un padre violento que no reconoce en esta Ley sino una forma de atentar contra su economía, ya que necesita los brazos, el trabajo de su hijo para su propia subsistencia y la de su familia. Si la familia y la escuela constituyen instituciones claves en la producción de subjetividad infantil; al separarlo de ambas el padre borra la diferencia entre su mundo adulto y el mundo de su hijo. Al obligarlo a compartir con él la lucha por la supervivencia, lo destituye de su lugar de niño; le impone su adultización. El primer concepto de autoridad que me interesa discutir está quizás más vinculado a la idea de dominación, y podemos pensarlo a partir de la figura del padre-patrón. Cuando pensamos en la operación de transmisión de la cultura como la forma misma de constitución de sujetos, reconocemos la necesidad de una autoridad, de un Padre que ordene, que autorice, que delimite y nombre; pero que al mismo tiempo «renuncie al orden de la omnipotencia», ya que es sólo en esta parte cedida que el otro podrá constituir un espacio para recibir lo trasmitido, que podrá instaurar una discontinuidad. Desde esta idea me interesa discutir la figura de la autoridad del padre-patrón y cuales son las inscripciones que propone o -en realidad- que impone, y si se deja algún espacio para la recreación de esa trasmisión-tradición.

Por eso, me parece útil diferenciar en esta primera «entrada», como hacen algunos autores, el concepto de autoridad de poder o coacción; ya que entendemos que el ejercicio de la «autoridad» excluye el uso de medios externos de coacción, y que precisamente se recurre a la fuerza cuando la autoridad fracasa.

Como podemos reconocerlo desde el título mismo del film, lo que tenemos aquí es una autoridad rígida, afirmada a partir de una jerarquía que se impone como incuestionable, y que inhabilita al niño reduciéndolo casi a una condición de animalidad. No es mi intención comparar al personaje de Padre Padrone con una especie de Kaspar Hauser o niño salvaje, sin embargo, algunas escenas del film (la vida solitaria en el monte, la comparación que el mismo personaje hace entre el ser pastor-campesino y ser siervo de la gleba con las condiciones de vida que esto implicaba, entre ellas el «no tener nombre», que nadie «te llame por tu nombre», sino ser siempre «el siervo de…») remiten a condiciones de vida, y a un «ofrecimiento» de un mundo que es demasiado limitado. Gavino está atravesado por la cultura y el lenguaje desde el limitado marco que prioriza su Padre, «el trabajo». En este sentido es demandado a aprender y a conocer «con el sudor de sus sovacos»; y hay alguien que le enseña, y que espera que él aprenda.

Pero como trataré de argumentar, es en el momento que su entorno cambia cuando puede poner sus aprendizajes en circulación, los anteriores en relación con los actuales y establecer una diferencia, diferencia que está vinculada a algo del orden de la humanidad -a la que accederá a través de una educación que le había sido negada-.

Aquí se abre entonces otra perspectiva para pensar el ejercicio de la autoridad, vinculada a la posibilidad misma de la constitución de lo humano. Aquí, la autoridad aparece vinculada a aquello que instituye, que determina un sentido de cambio, que le propone una ligazón, una inscripción en la cultura, autorizándolo a ser otra cosa que un pastor casi animal.

El psicoanálisis nos ha enseñado que la naturaleza «humana» no está determinada de por sí, que lo que nos hace ser «hombres» no es un dato dictado por la pertenencia genérica a la especie; que la humanidad es irreductible a una estructura biológica. Para que haya humanidad son necesarias una serie de marcas sobre la indeterminación de la cría sapiens.

Es en este sentido que, a lo largo del tiempo, las diversas sociedades se han preocupado por establecer distintos procedimientos de humanización, procedimientos para inscribir al individuo dentro de los cuadros sociales que serán, para él y los suyos, sus soportes principales(2).La educación es uno de los nombres de estas prácticas que operan sobre el cachorro instituyendo algo del orden de la humanidad faltante. La educación es, según la define Estanislao Antelo, «el conjunto que se reúne alrededor de las operaciones históricas tendientes a la acogida, cuidado, formación y modelado del cachorro humano a partir de la transmisión más o menos programada de un fondo cultural común de conocimientos. Sin esta vinculación entre cuidado y conocimiento (…) no hay humanidad(3).

Sabemos que no hubo educación que no instaurara una batalla contra el bárbaro, el salvaje, el inculto, el incivilizado. El padre del aula no ha dejado de informarnos sobre los avatares de esa lucha y sobre el papel casi siempre triunfante de la educación en esa batalla. Nos ha enseñado también, y es útil recordarlo aquí, la cercanía de los términos barbarie, animalidad e inhumanidad.
Me parece importante este planteo porque podría decirse que lo que la película pone a jugar desde las primeras imágenes -cuando el Padre lo saca de la escuela para recluirlo en la soledad de la vida del monte, donde vivirá hasta los veinte años enmudecido (4), hasta el momento en que aprende a leer y escribir y obtiene su título de profesor de filología, es esta estrecha vinculación entre el ser, la transformación del ser y la trasmisión de la cultura.

A mi entender no es casual que sea el encuentro con una música, y con el instrumento que la produce, un acordeón, -es decir el encuentro con la cultura-, lo que lo lleve a preguntarse, a querer saber, a querer ser otra cosa de lo que es; definición misma de la educación. Para el sociólogo Norbert Elías, la institución de humanidad es un proceso que se vincula claramente con el acceso al conocimiento, con lo que él denomina «ese conjunto de símbolos construidos por los hombres que tienen la capacidad de proporcionarnos a los humanos medios de orientación». Los seres humanos, dice Elías, tienen que adquirir de sus mayores y por medio del aprendizaje estos conjuntos de símbolos sociales con sus correspondientes significados. Elías aclara: «específicos conjuntos de símbolos sociales significativos tienen a la vez la función de medios de comunicación y de medios de orientación y sin el aprendizaje de los símbolos sociales dotados de esta doble función, no podemos convertirnos en humanos».(5)

Las imágenes de la película muestran con mucha fuerza que es el acceso a ese «fondo social de conocimientos» lo que le abre el acceso a la humanidad. En este sentido creo que es importante recordar como lo hace el filósofo Peter Sloterdijk que los humanizados no son en principio más que la secta de los alfabetizados. No hubo -hasta hoy dirá Sloterdijk- educación sin humanismo, es decir, sin el compromiso de rescatar a los hombres de la barbarie. «La cuestión del humanismo es de mucho mayor alcance que la bucólica suposición de que leer educa. Se trata nada menos que de una antropodicea, es decir, de una definición del hombre teniendo en cuenta su apertura biológica y su ambivalencia moral. Pero sobre todo, se trata de la pregunta por cómo puede el hombre convertirse en un ser humano verdadero o real, ineludiblemente planteada desde aquí como una cuestión mediática, si entendemos por medios aquellos instrumentos de comunicación y comunión a través de cuyo uso los propios hombres se conforman en eso que pueden ser y que serán» (6).
Gavino había sido obligado a vivir en un mundo sin palabras, no es entonces azaroso que sea la misma entrada a las palabras la vía que lo conduzca en cierta forma a la liberación (7); diríamos casi desde un punto de vista freireano, como forma de comprender el mundo. En este sentido, Hanna Arendt nos recuerda que la facultad del «habla» era lo que diferenciaba a los griegos de los bárbaros y al hombre libre del esclavo. Dice: «Los griegos, que vivían juntos en una polis trataban sus asuntos por medio del lenguaje, mediante la persuasión y no por la violencia, mediante la coerción sin palabras». En cambio «los bárbaros tenían gobiernos violentos y eran esclavos obligados a trabajar, y ya que la acción violenta y el trabajo pesado se semejan porque ninguno de los dos necesita del habla para concretarse, los bárbaros y los esclavos se definían como (…) seres que no vivían unos con otros primariamente gracias a las palabras» (8). Me parece importante rescatar la cita para poder pensar en su complejidad el significado de aprender las palabras, nuevamente como la posibilidad de humanizarse. Los esclavos y los bárbaros, podríamos agregar aquí a los niños, en tanto no tienen palabras no son aún humanos.

Quisiera destacar principalmente la escena donde la cámara recorre los espacios de su infancia y puede «poner nombres» a sus recuerdos: Niño, Párvulo, Salvaje, Agreste, Siervo, Lánguido, Frío, Entumecido, Masturbación, Exclusión, Deportación, y -una asociación desde mi punto de vista central y cruda- Obsceno, Padre-Patrón-Patrono-Padre nuestro-Patriarca-Padrino.

La asociaciones que hace con la palabra «Padre» dan cuenta del lugar que éste ocupaba en su vida, figuras todas de una autoridad imposible de cuestionar o desobedecer, que no acepta la duda. También las palabras le permitirán acceder a la cultura de su país. Algunos analistas nos recuerdan que el film es una crítica fuerte a la sociedad patriarcal de Cerdeña de los años 50 (el niño sólo conocía el dialecto local, el sardo); y que es en el servicio militar donde aprende la lengua de su país, y podríamos decir se pone en juego allí algo de la identidad nacional, allí aprenderá por ejemplo el sentido de la Bandera. Dejo abierta aquí la exploración alrededor de la relación entre la liberación y el servicio militar, lugar que le abrirá a Gavino el acceso a la civilización. Quizás una de las cuestiones que más se repite en el film es la lucha constante del personaje por correrse -en muchas escenas en un sentido literal de «salir corriendo»- del lugar que los mandatos, mandatos en tanto inapelables, le tienen asignado. La figura del padre-patrón quedará desdibujada frente al triunfo intelectual de su hijo que, aún asumiendo las marcas de la memoria, se puede autorizar un futuro diferente. Podríamos decir que algo del orden de una trasmisión se pone en juego en el momento en que Gavino puede «traicionar» la autoridad paterna (9). En el texto que citamos de Estanislao Antelo se explica una de las formas del invento pedagógico, como aquella que se arroga -de manera desmesurada- la posibilidad del pasaje, del intercambio de los palos (golpes) a los palotes (palabras). La educación como el pasaje de la violencia a las palabras. ¿No es este el pasaje que opera en el film a partir de la educación? Remarco la escena donde Gavino vuelve a su pueblo, ya sabiendo leer y escribir, y se enfrenta a su Padre en la calle. El Padre ya no podrá pegarle. Y si bien el hijo volverá a trabajar con él para seguir estudiando en Cerdeña, la relación ya no será la misma. Hay allí un pasaje que lo ubica de otro modo frente a la autoridad paterna. Incluso podríamos hipotetizar que el conocimiento lo ubica a él como autoridad frente a su Padre. El final del film me deja, sin embargo, una pregunta abierta; el propio escritor Gavino Ledda, de regreso en su pueblo para escribir su historia, aparece y nos dice: «Quizás sólo un cálculo egoísta me retiene aquí, el miedo a que lejos de mi cueva, de mi gente, vuelva a enmudecer, como cuando estaba en el redil…» Toda la película, y quizás con más fuerza esta imagen final, me remitieron a una frase de Freud: «Ocurre como si lo importante fuera ir más allá del padre y al mismo tiempo no poder superarlo». Esas dos fuerzas antagónicas, siempre en tensión, son las que se ponen continuamente en juego en el personaje.

[1] Benjamin, W. «La tarea del traductor», en Ensayos escogidos, Coyoacán, México, 2001.

[2] Puede verse una aproximación a estas ideas desde la historia de las subjetividades, en: Lewcowicz, I. y Corea, C.: ¿Se acabó la infancia? Ensayo sobre la destitución de la niñez. Lumen-Humanitas, Buenos Aires, 1999.

[3] Antelo, E., «Educar es inventar lo que no hay». Ponencia presentada en el V Seminario Internacional «Una educación que quiere cambiar el mundo, el derecho a inventar», organizado por el C.E.M., 2002, en : www.cemfundacion.org.ar

[4] Larrosa nos recuerda que muchas veces «El silencio (…) es ese callar intimidado que se produce cuando el poder es el único que habla (y el poder no es, muchas veces, otra cosa que un `hacer callar’ a través de un lenguaje que intimida y empequeñece)». En Pedagogía profana. Autentica: Belo Horizonte, 1999.

[5] Elías, N, Conocimiento y poder. La piqueta, Madrid.

[6] Sloterdijk, P. Reglas para el parque humano. Siruela, Madrid, 2000.

[7] Los mismos Taviani, en una entrevista publicada en la revista Ecran Nº 62, de octubre de 1977, dicen: «Antes de leer su libro, nos pareció muy extraño que aquel hombre hubiera elegido, como instrumento para su liberación, la palabra, la comunicación. Y lo vivimos como algo muy cercano, porque también nosotros nos dedicamos a la comunicación, aunque con otro tipo de lenguaje. En cierto modo, su autobiografía era la nuestra».

[8] Arendt, H. (1996) Entre pasado y presente. Ocho ejercicios sobre la reflexion política. Península: Barcelona.

[9] En este sentido, sería interesante confrontar el lugar del Padre en esta película y en Claroscuro, donde se ponen en juego finales diferentes.

Escuela de Capacitación – Centro de Pedagogías de Anticipación

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LA GESTIÓN DE LAS EMOCIONES EN EL AULA

Ponencia presentada en las Jornadas de Educación Integral, organizadas por
AEDEA, y celebradas en Septiembre de 2006 en Vitoria

La palabra vocación viene del latín “vocatio-onis” que quiere
decir “llamada”, “petición”. Me parece especialmente sugerente
esta etimología para este contexto en el que nos encontramos de la
educación. Como muchos de vosotros yo llegué a la enseñanza
porque sentí, efectivamente, una llamada. Pero también es
evocadora dicha etimología para entender en qué consiste
fundamentalmente la tarea de educar: en escuchar las peticiones
que nos hacen los alumnos a través de la manifestación de sus
necesidades.

Los autores del libro “Carta a los maestros que empiezan”,
recogen aquel fragmento de Frankenstein en que éste reclama a su
creador una mujer, una compañía. Le está exponiendo, pues, una
necesidad pero el Dr. Frankenstein se asusta y el miedo le hace
abdicar de su función educadora al no atreverse ni siquiera a mirar
aquella conmovedora petición de compañía. Lo que viene a
continuación todos lo conocemos: la criatura se pierde.
Es cierto que a veces es difícil atender esas peticiones cuando la
expresión de las mismas alcanza tal virulencia que devienen en
verdaderos conflictos y de estos voy a hablar un poco ahora.

Tenemos una visión negativa de los conflictos por muchos
motivos: porque cuando hablamos de ellos la imagen que aparece
es la de alguien vocinglero, exaltado, raptado y cautivo por el
problema; porque en la enseñanza nos vinieron conflictos nuevos
cuando ya habíamos aprendido a amansar los antiguos; porque
había una cierta sensación de estafa en todos aquéllos que, como
yo misma, habíamos elegido una carrera para trabajar y enseñar a
personas de una franja de edad y hemos acabado haciéndolo con
edades y en circunstancias que no eran las que deseábamos
porque además de que nos gustaba esa edad nos gustaba la idea de
preparar para la Universidad a chicos que habían elegido de
antemano que ése era su objetivo; y, finalmente, hay que
reconocer que se nos ponen los pelos de punta cuando hablamos
del tema porque como dicen Nardone y Fiorenza (2004) “el
cambio, cualquier cambio que se introduzca dentro de un sistema,
se encuentra, siempre y de todas formas con la resistencia al
cambio propia del sistema” e intuimos que éste tema de los
conflictos, más que otros, pone a prueba precisamente esta
resistencia nuestra al cambio.
Este punto de vista negativo sobre los conflictos puede ser
sustituido por otro positivo si:

1º) Los consideramos como una consecuencia inevitable de la
diversidad (no tanto escolar como humana). La realidad es plural
y, si bien, esa pluralidad es fuente de enriquecimiento, lo cierto es
que también es causa de contraste, divergencias y
enfrentamientos. Se diría que es consustancial a la naturaleza
humana y que no abominar de los conflictos, aceptarlos y
gestionarlos de forma beneficiosa para todos sea lo único que
podemos hacer desde un punto de vista casi de sentido común
pues como dice J.M. Carbó (2004) “quejarnos de los conflictos o
aborrecerlos no es una buena posición. ¿Qué pensaríamos de un
médico de guardia que se quejara de los enfermos que visitan la
sala de urgencias? Su obligación es atender a quienes sufren, por
muy lamentables que sean las circunstancias.”.

2º) En segundo lugar nos ayudará también el verlos como una
oportunidad de aprendizaje complejo pues la buena resolución de
los mismos requiere poner en marcha recursos que tienen que ver
tanto con la comprensión racional, como con el manejo de las
emociones que su aparición suscita, como con el control de los
procesos senso-motores que aparecen durante el mismo.
En etología se sabe que aquellos animales que tienen experiencia
en el combate, como por ejemplo los lobos, desarrollan rituales
pacíficos de resolución del mismo, al contrario de otros animales,
como los pájaros, cuya inexperiencia les conduce a no entender
otra salida para el enfrentamiento que no sea la de la huida o la
muerte del otro contrincante.
La escuela es un excelente “continente” para este aprendizaje tan
delicado que consiste en aprender a ver la alteridad del otro y en
aceptar dicha alteridad como una compañía y no como una
amenaza..
Una manera de intervenir, aunque indirectamente, en los
conflictos sería favoreciendo, precisamente, el desarrollo socio-
emocional del niño y esto se consigue creando espacios (la hora
de tutoría es uno y privilegiado) para el autoconocimiento y la
interacción con los demás.
J. M. Carbó (2004) realiza un interesante análisis de cómo ha
cambiado la población escolar en estos últimos años como
consecuencia de los cambios sociales que se han vivido (aumento
de la emigración, desintegración de la familia tradicional…). Estos
cambios han generado la aparición de un tipo de alumnado que
presentan en un primer plano lo que Maslow (citado por Carbó)
llamaba las motivaciones de déficit sin cubrir. Éstas son aquellas
necesidades que nos permiten sobrevivir y que son de dos tipos:
físicas (comida, descanso…) y emocionales (pertenencia a un
grupo y afecto). Sólo cuando éstas están cubiertas, la persona
puede entregarse a las necesidades de crecimiento y desarrollo.
Plantea Carbó que “los grupos humanos encargados de satisfacer
las necesidades de déficit han sido hasta ahora la familia y los
amigos, mientras que los encargados de cubrir las necesidades de
crecimiento eran la familia y la escuela”. El problema estribaría
en que ahora la situación ha cambiado y los alumnos llegan a la
escuela con esas necesidades básicas al descubierto y estamos
intentando satisfacer necesidades, las de crecimiento y desarrollo,
que ellos no tienen y al mismo estamos desatiendo las que ellos sí
presentan y, a su modo, manifiestan y es por este motivo por el
que plantea Carbó que “los alumnos conflictivos son a menudo
los que conservan suficiente salud mental como para oponerse a
un sistema que los margina”.
La autoridad sobre otro depende de la capacidad que tengas para
satisfacer sus necesidades y quizás deberíamos empezar a pensar
que hemos perdido autoridad sobre nuestros alumnos, entre otros
motivos, porque no estamos realmente satisfaciendo sus
necesidades sino que les ofrecemos recursos para solventar otras
que ellos no tienen.

El ya mencionado J. M Carbó piensa que parte de los disturbios
existentes en los colegios pueden ser explicados de este modo:
“No disponiendo de recursos para satisfacer estas necesidades en
el marco escolar (no tienen buena base ni conocimientos
intelectuales, ni hábitos de estudio, ni resistencia a la frustración,
etc.) deben destacar en otros ámbitos en los que sí son eficaces: la
indisciplina, el descaro, el atrevimiento, el boicot, la complicidad
en el delito, la amenaza… Es decir, que sólo sienten motivación
por los aspectos escolares que satisfacen sus necesidades de
déficit, y estos aspectos no se encuentran en el currículum ni en la
programación”.

Introducir estos aspectos no es tan difícil como pareciera al
principio. Yo lo hago mediante pequeñas experiencias. Algunas
veces, por ejemplo, les propongo que, voluntariamente, salga uno
y los otros, después de estar mirándolo durante unos minutos en
silencio, empiecen a levantar la mano para, voluntariamente
también, decir tres cosas que les gustan de la persona que ha
salido. Os leo uno de los testimonios que recogí. Se trata de un
chico muy tímido, de 2º de ESO, al que le cuesta relacionarse con
el resto de la clase:

“Espero que no te importe lo de las faltas de ortografía pero esto
me sale de un tirón y me saldrá más de una. Perdóname, porfa.
Me he sentido muy bien porque la gente te dice lo que piensa, así
te vas más contento a casa, con más alegría gracias a tus
compañeros, que esas cosas no te las dicen nunca pero cuando te
las dicen, puedes hacerte más amigo del compañero gracias al
ejercicio. Por eso pienso que podríamos hacer más ejercicios de
este tipo, había personas que lloraban al decirle unas cosas tan
bonitas y es que eso va tan bien…”

Como muestra de lo que podía ser este trabajo en el aula hemos
adjuntado unos materiales para que sirvan a modo de ejemplo y
que están extraídos de diversas fuentes.

La inclusión de estos “nuevos contenidos” requiere, en mi
opinión, algo a lo que los docentes, en general nos negamos o
sólo aceptamos resignadamente: descargar (¡aún más!, solemos
exclamar) los programas de contenidos académicos. Esto me
parece necesario, sobre todo, en 1º y 2º de ESO porque creo que
sólo así podríamos luego ofrecer un 3º y 4º de calidad. Sólo desde
la experiencia y elaboración de los vínculos personales (con los
profesores, compañeros…) tendríamos la receptividad de nuestros
alumnos abierta a todos aquellos otros contenidos que ya no son
de sobre vivencia sino de desarrollo y optimización de los
recursos.

¿Qué cosas podríamos hacer y que ahora no hacemos? Os seguiré
explicando algunas de las cosas que yo hago. En un pasaje de sus
memorias Jodorowsky explica que estando un día con un amigo,
se dieron cuenta de hasta qué punto el lenguaje dificulta a veces
la comunicación y se propusieron enmendar todos los entuertos
que su uso incorrecto comporta: “… el lenguaje que nos habían
enseñado transportaba ideas confusas… decidimos dar su propio
sentido a los conceptos, haciendo algunos cambio… en lugar de
“nunca”, [decir] “muy poca veces”. En lugar de “siempre”… “a
menudo”. [En lugar de] Infinito, [decir] extensión desconocida.
[Sustituir] Eternidad [por] “fin impensable”. “Fracasar” [por]
“volveré a intentarlo”. “Me desilusioné”: “lo imaginé
erróneamente”. “Yo sé”: “yo creo”. “Bello, feo”: “me gusta, no
me gusta”. “Así eres”: “así te percibo”. “Lo mío”: “lo que ahora
poseo”. “Morir”: “cambiar de forma”…

Son siete u ocho líneas y no pone más de una docena de ejemplos,
pero para mí fueron suficientes para proponer a mis alumnos
pequeñas modificaciones en aquello que decían. Algunos se
quedaban indiferentes, interpretando mi interrupción como una
“rareza” más de una profesora, pero otros parecían, por la
expresión de su rostro, sentir un gran alivio. Una sustitución que
suele tener efectos impactantes es cuando propongo sustituir el
“no puedo” por el “no quiero”. Cuando un alumno pronuncia un
“no puedo” siento que ha hecho una opción entre dos
posibilidades: el debilitamiento o la responsabilidad. Con el “no
puedo” ha elegido debilitarse pues la responsabilidad que
comporta decir “no quiero” le parece excesiva. Es sólo una
fantasía ya que cuando tienen la oportunidad de cambiar el “no
puedo” por “no quiero” se les ve que adquieren una mayor
conciencia de su poder y también les deja de asustar de un modo
tan irracional el ejercicio de la propia responsabilidad.
He experimentado esto con alumnos propios y también con
alumnos de otros centros. Recuerdo que fue especialmente
conmovedor tratar este tema con unos alumnos de un Instituto de
Enseñanza Media al que me invitaron durante el curso 2002-2003.
El taller era vivencial e iba precedido de una breve intervención
mía sobre el planteamiento de las psicologías humanista en
general y la gestalt en particular. Era un día de invierno y
lloviznaba desde hacía muchas horas. Llegué al instituto y entré al
gimnasio -pues yo había pedido un lugar cómodo donde
pudiéramos movernos en libertad. Allí me esperaban unos quince
adolescentes con caras expectantes y algo asustados. El trabajo se
iba desenvolviendo en varias fases. En una de ellas, y después de
haber leído en común un cuento titulado El elefante encadenado,
tenían que sentarse a solas e inducidos por mí pensar en tres o
cuatro cosas que ellos sintieran “que no podían con ellas”. Podían
ser dificultades de aquel momento u otras pero que se repitieran
con cierta insistencia en sus vidas (“no puedo aprobar el curso”,
“no puedo aguantar el carácter de Fulanito”…) Les pedí que
fueran levantándose y que caminasen tomando conciencia del
espacio, de su forma de caminar, etc. Luego les dije que llevasen
su atención hacia los otros compañeros, que se en encontrasen con
ellos visualmente y, finalmente, les dije que se pusieran delante
de un compañero y, mirándole a los ojos, le dijese uno de los “no
puedo” que hubiese elegido. El otro tenía sencillamente que
asentir o decirle: “No, no puedes”. Hicimos cuatro encuentros con
esta estructura. Una vez finalizado el cuarto encuentro, les pedí
que se volviesen a poner delante de otro compañero y cuando lo
hicieron les dije: “Ahora mira a tu compañero/a y dile
exactamente lo mismo que antes pero en lugar de decir “no
puedo…”, empieza la frase diciendo: “No quiero…. y añades lo
mismo que hayas dicho antes”. Así lo hicieron. Yo notaba que
algunos habían entrado en un lugar profundo y poco frecuentado
de sí mismos. Me llamó especialmente la atención uno de los
chicos al que se le veía especialmente afectado. Estaba diciendo
“No quiero ser gay”. Antes había dicho: “No puedo ser gay”.

Ahora al repetir “no quiero ser gay”, “no quiero ser gay”… se
estaba dando cuenta de que dependía de él, de que estaba en sus
manos seguir sin aceptarse a sí mismo sometiéndose al calvario
que estaba viviendo o bien convertirse en el auriga de carruaje.
Empezó a sollozar y finalmente empezó a gritar a todos : “yo soy
gay”, “yo soy gay”… Había decidido y parecía que eso le hacía
feliz y le quitaba un gran peso de encima. Todos empezamos a
reirnos y a llorar, celebrando aquella declaración tan gozosa.
Ha sido a partir de escenas vividas como ésta y de otras, por
supuesto, vividas a nivel personal en las que yo he sido la
protagonista, que me he dado cuenta de lo importante que es
hacer, como decía al principio, pequeñas intervenciones
destinadas a que nuestros alumnos tomen conciencia de que el uso
que hacen del lenguaje puede condicionar toda una vida (la
propia y la de las personas que nos rodean).

A través de la PNL comprendí que eliminar el uso de
cuantificadores universales como siempre, nunca, jamás, todo,
nada, nadie… haciendo propuestas de concreción es parte de
nuestra tarea. Si oímos a algún alumno decir “Nadie me hace
caso” sabremos que de este modo está invitando,
inconscientemente, a los que tiene a su alrededor a que se
conviertan en ese misterioso nadie que no le hace caso nunca.
Desactivar esa auto profecía supone que le incitemos a precisar
preguntando, ¿quién no te hace caso? o ¿quién te gustaría que te
hiciera caso en este momento? También es recomendable
desterrar la presentación de creencias como juicios irrevocables y
esto es tan bien aplicable a nuestro propio lenguaje. Decimos: “Es
malo dar demasiada confianza a los alumnos” Y lo decimos así,
como si fuera una verdad sagrada e inamovible cuando es sólo
una creencia fácilmente revocable desde la experiencia: yo, sin ir
más lejos, puedo oponer mi propia experiencia que contradice
dicha formulación. Desterremos también las imprecisiones del
tipo. “Prometo mejorar mi comportamiento”, dicho así esto es
sólo un conjunto de palabras, pidamos de nuevo que concrete:
¿qué significa para ti mejorar el comportamiento?, ¿cómo
veremos los demás que efectivamente has mejorado tu
comportamiento?. Asimismo es peligroso el uso de operadores
modales de imposibilidad y obligación. Si oímos decir “Es
imposible ir por la vida diciendo la verdad” quizás convendría
preguntar ¿qué verdad te gustaría decir ahora mismo…?
Del mismo modo es importante estar atento al estilo explicativo
de nuestros alumnos si lo que deseamos de verdad es enseñar a
vivir. Seligman en su ensayo Aprenda optimismo (1990) nos
habla de cómo llegó a la conclusión de que el comportamiento
humano se encuentra controlado no solamente por los refuerzos
que va recibiendo del medio a medida que interactúa con él, sino
también por un estado mental propio del individuo y que está
constituido por las explicaciones que cada uno nos damos a
nosotros mismos de lo que nos ocurre. Seligman concluyó que
estamos determinados por las explicaciones que nos damos de lo
que nos sucede y estas explicaciones, a su vez, están
determinadas por la opinión que tenemos con respecto al lugar
que ocupamos en el mundo, si pensamos que somos valiosos o,
por el contrario, desistimos hace ya tiempo de alcanzar ninguna
valía.

Él concluyó que hay tres dimensiones decisivas en la pauta
explicativa: la permanencia, la penetración y la personalización.

• La permanencia aquejaría a todos aquellos que interpretan
los contratiempos como algo que permanecerá en el tiempo
mientras que aquellos que se sobreponen a los fracasos son
aquellos que interpretan que la causa de estos fracasos es
temporal: no es lo mismo decir “siempre me fallas” que
decir “en esta ocasión sentí que me fallabas”, no es lo
mismo decir “siempre me pongo fatal en los exámenes” que
decir “el día en que hice este examen estaba cansado”.

• La penetración tiene que ver con el alcance que uno le da a
aquello que ocurre. Uno le puede dar un alcance universal o
particular. No es lo mismo decir “todos los profesores están
contra mí” que decir “parece que fulanito me tiene algo de
manía”. No es lo mismo decir frente a un examen
suspendido: “¡Qué tonto que soy!” Que decir “No estudié
suficientemente para este examen”.

• La personalización tiene que ver con el que delante de
cualquier situación negativa yo puedo buscar la
responsabilidad dentro (causa interna),“no tengo talento
para la lengua”, o fuera (causa externa) y diré entonces, por
ejemplo, “el examen era difícil”.

He tenido que comprimir por exigencia del tiempo aquello que
me gustaría transmitiros y creo que no sería completo si no dijera
que comparto plenamente lo que Claudio Naranjo nos enseña de
la necesidad de liberar la instintividad, entendido esto como una
despenalización del placer y un valoración de la espontaneidad
por encima de la necesidad de control que tanto y tan bien nos han
enseñado. Dicen los autores de Carta a los maestros que
empiezan que las personas somos homo sapiens y homo demens y
la educación de ningún modo puede consistir en domesticar la
locura sino en enseñar a vivir inmersos en la tensión del diálogo
entre sapiens y demens. Crear espacios y tiempos para ese homo
demens es también una tarea pendiente.

Todo lo que aquí estamos diciendo no tiene sentido si no se
aborda desde la perspectiva que propone Claudio Naranjo: desde
una enseñanza que se transmita por ósmosis, por contagio y que
sea sobre todo el contagio de una actitud. Decía Ángel Gabilondo
en un artículo recientemente publicado en El País que “no es
cierto que sólo se contagien las enfermedades, también se
contagia la salud. Quien ha tenido la suerte de conocer a alguien
así no lo olvida nunca”. Yo tuve esa suerte al conocer a Claudio
Naranjo y aquí estamos ahora todos los asistentes a estas jornadas
para extender la salud y que nuestros alumnos puedan decir
alguna vez que tuvieron la suerte de conocernos porque como ya
dijo Platón “la voz del maestro es mucho más decisiva que
cualquier libro”. Efectivamente parece que el conocimiento de la
humanidad, de aquello que es ser humano, sólo se puede
transmitir por contagio. Dicen Steiner que existe una especie de
“erotismo de las almas” y que toda tarea pedagógica para que sea
tal ha de estar impregnada de dicho erotismo, en el sentido de que
educar sea mostrar nuestra alma al alumno y que éste sienta la
atracción y el deseo de emularnos.

Se trata, en definitiva, de advertir la importancia de nuestra
profesión y empezar por nosotros pues somos nuestra mejor
herramienta de trabajo, pero también podemos ser la peor. En
Lecciones de los maestros el mismo Steiner lo expresa de este
modo: “Enseñar con seriedad es poner las manos en lo que tiene
de más vital el ser humano. Es buscar acceso a la carne viva, a lo
más íntimo de la integridad de un niño o de un adulto (…) Una
enseñanza deficiente, una rutina pedagógica, un estilo de
instrucción que, conscientemente o no, sea cínica en sus metas
meramente utilitarias, son destructivas. Arrancan de raíz la
esperanza. La mala enseñanza es, casi literalmente, asesina y,
metafóricamente, un pecado. Disminuye al alumno, reduce a la
gris inanidad el motivo que se presenta. Instila en la sensibilidad
del niño o del adulto el más corrosivo de los ácidos, el
aburrimiento, el gas metano del hastío”.

Por todo esto planteo allá donde voy la necesidad de incorporar a
los planes de formación del profesorado programas de
autoconocimiento para los docentes, de los cuales para mí el
programa que aquí presentamos es un buen ejemploTodas las
tareas que se realizan en una sociedad, como las que se realizan
en cualquier sistema, desde las más humildes a las más grandes,
desde las más oscuras a las más visibles, todas, digo, sin
excepción son necesarias y contribuyen al mantenimiento del
sistema. La tarea de educar aunque dure toda la vida se produce
más explícitamente en un periodo de la vida y la diferencia con
otras tareas es que en aquel espacio, en el del aula, está
escondido, como si de una pepita de oro se tratara, el futuro. No
puedo imaginar un futuro mejor que el de una sociedad de
individuos felices y por eso éste debería ser privilegiadamente
(también ha sido una enseñanza que me ha llegado a través de
Claudio Naranjo) el objetivo primero de nuestra tarea y yo creo
que la felicidad la obtiene uno cuando habita la casa del ser, del
atreverse a ser uno mismo y cuando esto nos facilita el contacto
amoroso con otros seres.

Nada de lo que aquí digo puede ser entendido como una
obligación a añadir al ya cargado equipaje del maestro, sino como
una posibilidad que las administraciones deberían favorecer para
que, aquellos que lo deseemos, podamos recuperar un poco la
ahora tan maltrecha dimensión utópica de mejora y evolución del
hombre con la que abordamos nuestra decisión primera de dedicar
nuestra vida a educarnos mientras educábamos a otros.

Juana Gallardo Díaz

jgallar4(arroba)xtec.cat

Uno de cada cuatro niños españoles bajo en umbral de la pobreza, según CARITAS

Cáritas Española reclama la puesta en marcha de un sistema de protección familiar mucho más amplio en nuestro país para poder combatir la elevada tasa de incidencia de los niveles de pobreza que se dan entre la población infantil.

De acuerdo con los datos recogidos en el informe “Familia, Infancia y Privación Social. Estudio de las situaciones de pobreza en España”, impulsado por la Fundación FOESSA y Cáritas Española, uno de cuatro niños españoles viven por debajo del umbral de la pobreza, lo que supone que alrededor de 1,8 millones de niños viven en familias cuya renta mensual está por debajo del umbral de pobreza, es decir, cada miembro vive con menos del 60% de la media de ingresos de los hogares españoles (alrededor de 523 euros mensuales).

El estudio ha sido elaborado por los investigadores Luis Ayala y Rosa Martínez, profesores de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos, y Mercedes Sastre, profesora de la misma disciplina en la Universidad Complutense de Madrid.

Mayor crecimiento, pobreza persistente

Algunas de las conclusiones de la investigación señaladas por Luis Ayala confirman que los altos niveles de crecimiento económico registrados en los últimos años tanto en el conjunto de la UE como en el caso específico de España, “no han bastado para reducir sustancialmente las condiciones de vulnerabilidad y riesgo social de los niños pertenecientes a núcleos familiares pobres”.

Según los autores del estudio, en el caso de nuestro país llama la atención que “pese a ser uno de los países del mundo desarrollado donde la incidencia de la pobreza infantil es más elevada, no se han diseñado programas específicos para rebajar su alcance ni se le ha dado a la lucha contra la pobreza y la exclusión social de los niños un lugar preeminente entre las prioridades de la intervención pública”.

Como paradigma de la lucha contra la pobreza infantil en Europa, destaca el caso del Reino Unido, donde la decidida política de protección familiar impulsada en la última década se ha traducido en una mejora notable de las condiciones de vida de la población infantil que estaba bajo el umbral de la pobreza.

Necesidad de un sistema de protección más extenso y eficaz
Los principales factores que fomentan esta situación de vulnerabilidad de la infancia “tienen que ver, sobre todo, con la fluctuación de estabilidad laboral de los sustentadores de la familia y con el sistema de prestaciones sociales, cuyo actual concede una menor protección relativa a la infancia que al resto de la población”, señala la organización.

Según el secretario general de Cáritas Española, Silverio Agea, el hecho de que estos resultados se hayan mantenido en un contexto general favorable para la mejora de las condiciones de los hogares con niños lleva a insistir en “la necesidad de dotar de una intensidad protectora mucho mayor a la red de servicios y prestaciones destinadas a mejorar el bienestar de la infancia”..

Datos del INE sobre la pobreza

– Uno de cada cinco residentes en España vive por debajo del umbral de la pobreza

– La tasa de pobreza es mayor en el caso de las mujeres (20,9%) que en el de los hombres (18,6%)

– Los grupos más afectados por la pobreza relativa son las personas de 65 o más años (con una tasa del 29,4%) y los menores de 16 años (cuya tasa es del 24,2%)
Datos de la Encuesta de Condiciones de Vida 2005 del Instituto Nacional de Estadística (INE).

¿Qué es el umbral de la pobreza?

Según el INE, la línea de pobreza o umbral de pobreza se fija en el 60% de la media de la distribución de los ingresos por unidad de consumo adjudicados a las personas.

En España, el valor del umbral de pobreza es de 6.278,7 euros al año

Un año desde las movilizaciones en los barrios franceses

Hace ya un año de esos días que, entre la sorpresa y esperanza, asistimos al proceso de revuelta popular de los jóvenes en los barrios franceses.

Por unos días, los chavales dejaron de ser víctimas del maltrato sistemático que sufrían, y sufren, y fueron capaces de sacar hacia fuera lo que les quema por dentro, y hacer que la sociedad satisfecha visualizara las condiciones de vida reales de los barrios y las situaciones de precariedad existencial a las que les condena a vivir.

Por unos días se puedieron poner rostros a la marginalidad, al hastío y la maltrato, sacando por fin, de los despachos de trabajadores sociales , gobiernos y ONGs, el drama humano que conlleva crecer sin nada y recibiendo hostias por todos lados.

En el periódico Diagonal se publica un artículo que valora lo acontecido durante este año de revueltas silenciadas y represión sitematizada.

Visto en la página de: Con los niños no se juega

Artículo en el periódico Diagonal: Un año más tarde, un año para nada…

Esta navidad es insostenible

Papa noel perdió la cabeza

Compre en su supermercado una pack individual en lata de 12 uvas sin pepita y dispóngase a disfrutar del fin de año.

El gasto familiar en todas las zonas del Estado español se dispara al llegar la navidad. Se ha conseguido instaurar en las cabezas de los consumidores un principio: celebrar la navidad requiere ineludiblemente ir de compras. Este principio debe ser sustituido por otros más responsables social y ambientalmente.

Durante el resto del año son varias las cuestiones por las cuales los/as consumidores/as nos quejamos del precio de los productos: por el gasto escolar al comienzo del curso en septiembre, por la subida de la gasolina… Sin embargo con la navidad se produce el efecto contrario, todo el mundo tiene asumido que celebrar la navidad significa comprar, así que se decide salir de compras justo en el momento del año en el que son más caros la mayoría de los productos.

Sin duda hay algo detrás que nos impulsa a comprar a pesar de que las economías familiares se resientan. La publicidad aprovecha estos momentos en los que afloran nuestros mejores deseos y sentimientos para reconducirlos hacia el consumo, y ese continuo mensaje cala en nuestra sociedad sin que echemos la vista atrás para ver que, no hace tanto tiempo, éramos felices celebrando la navidad de otro modo. Este continuo bombardeo publicitario empieza más de un mes antes de que llegue la navidad, y lo hace comenzando por meter en las cabecitas de los más pequeños de la casa un montón de anuncios de juguetes.

Muchos padres y madres, sometidos a la presión de sus hijos e hijas, acaban por convencerse de que para demostrar lo mucho que les quieren les tienen que comprar más regalos, y terminan sometiéndose a la dictadura de la publicidad olvidando alternativas de consumo más justas social y ambientalmente, como pueden ser buscar juguetes de artesanía local, sin embalajes innecesarios, no sexistas ni bélicos, que estimulen la creatividad, adecuados a cada tipo de edad, con materiales naturales y biodegradables, juguetes en los que se esté pagando el producto, y no su publicidad. Además, estamos olvidando incluso lo más importante: que es posible jugar sin juguetes.

Es importante recuperar la creatividad a la hora de celebrar estas fiestas, una creatividad que nos ayude, en definitiva, a no pasar la navidad persiguiendo los inalcanzables sueños que proponen los anuncios, sino que nos muestre un camino más certero de conseguir nuestros deseos, y que tenga como punto de partida una forma de celebración más justa social y ambientalmente.

María González

Fuente: ConsumeHastaMorir