LA DOBLE IGNORANCIA DEL ISLAM Y DE LA LIBERTAD

AUTOR: Soheib Bencheikh

A consecuencia de la publicación de unas caricaturas con respecto a la persona del Profeta, por razones probablemente malintencionadas, la reacción de ciertos musulmanes se sitúa más allá del surrealismo.

Unos regímenes “musulmanes” y ciertas organizaciones “islámicas” como la UOIF (Unión de las Organizaciones Islámicas de Francia) en Francia por ejemplo, llegan hasta la exigencia patética de excusas solemnes de los jefes de gobierno de los países donde se han publicado las caricaturas. En Francia el acontecimiento ha tomado grandes proporciones .

Esta reivindicación insólita desde tiempo remoto, nos plantea muchos interrogantes.

¿Ignoran estos musulmanes la enseñanza coránica que nos incita a trascender las polémicas? ¿No tienen en su corazón el versículo, ”y cuando ellos (los creyentes) son increpados por los ignorantes, dicen : Paz”? ¿No saben que el Profeta mismo sufrió las angustias y las injurias más humillantes? Cuando los politeístas de su época le calificaban de fabulador e impostor, no les torció el cuello sino que les respondió: “Dios será nuestro juez el día de la retribución.”

¿Ignoran estos musulmanes que el Islam que tradujo y estudió las filosofías más ateístas y que argumentó frente a las ideologías más temibles, destructoras y sembradoras de dudas, no puede temblar hoy frente a un dibujo caricaturesco y de mal gusto?

Sin embargo una religión segura de sí misma, convencida de su solidez, no puede huir de las críticas y los cuestionamientos. Entonces ¿cómo quieren que las bases del Islam vacilen hoy frente a una fútil provocación?

En cuanto a la otra ignorancia, es todavía más grave.

¿Ignoran estos musulmanes que la más completa libertad de expresión es un edificio común a todos los pensamientos, construido por todas las convicciones, incluso las más contradictorias e inasimilables? Todo humano tiene derecho de ser aceptado, que sea hermoso o feo, loco o cuerdo, provocador o responsable. ¿Hace falta recordar que es gracias a esta misma libertad de expresión que el Islam mismo puede hacerse oír en todo momento en los países democráticos? ¿Quien impide a un musulmán, en Francia o en otros sitio en Europa, de proponer sus valores? ¿Quien pone trabas a un creyente que quiere publicar sus convicciones? ¿No está permitido a todos los ciudadanos, incluido a los musulmanes, criticar cualquier proyecto o promover cualquier acción?

En el momento en que el Islam no tiene buena prensa en Occidente, es gracias a esta misma libertad de expresión que nosotros, los musulmanes, podemos defendernos plenamente.

Mi sorpresa es grande cuando veo que toda una movilización diplomática, inédita en la historia de los países musulmanes, se pone en marcha para presionar a jefes de Estados y de Gobiernos con el fin de obtener sus excusas y su mea culpa. No obstante, estos mismo gobiernos y estos mismos jefes de Estados no han estado fuera del alcance de la sátira más hiriente y de la caricatura más cáustica.

Cuando ciertos países árabes boicotean con medidas diplomáticas y económicas a Dinamarca, país tranquilo y pacifico, ¿qué pensar de su docilidad frente a los Estados Unidos a quien están desgraciadamente entregados, maniatados?

En cuanto al apoyo de los rabinos y la Iglesia en Francia, no puede más que suscitar los vivos y sinceros agradecimientos de los musulmanes por esta solidaridad abierta. Pero nos gustaría tenerla también para los hombres y mujeres, musulmanes de Palestina, Irak, Chechenia y de otras partes, privados de sus derechos fundamentales y víctimas de atropellos a su dignidad.

El verdadero debate está en otra parte. Se trata, en realidad de la yuxtaposición de dos derechos absolutos: el derecho a tener convicciones religiosa completamente respetadas, no fustigadas ni estigmatizadas y el derecho a expresarse en todo momento, principalmente para comentar o criticar proyectos sociales concretos y acciones políticas palpables. En cuanto a la convicción íntima o metafísica de la gente, no sé si es de la competencia de la liberta de expresión. ¡Reflexionemos!

Soheib Bencheikh
antiguo Muftí de Marsella
Director del Instituto Superior de las Ciencias Islámicas (ISSI)
Issi.institut@wanadoo.fr

I.S.S.I.
Institut Supérieur des Sciences Islamiques
Association loi 1901
17, Boulevard Maurice Bourdet- F13001 MARSEILLE
courriel : issi.institut@wanadoo.fr[

Women Living Under Muslim Laws/Femmes Sous Lois Musulmanes
Email: lists@wluml.org
Website: http://www.wluml.org

Si quieres leer el artículo en francés:

http://www.wluml.org/french/newsfulltxt.shtml?cmd[157]=x-157-508518

Traducción del francés: Yolanda Rouiller, Mujeres de Negro
La versión en inglés también está disponible.

El «rendimiento escolar» o la trampa del elefante

Mª Ángeles Llorente Cortés – MRPs País Valencià

Publicado por otros colaboradores/as | 26 de noviembre de 2005
Deberíamos aclarar muy bien de qué estamos hablando cuándo hablamos de “rendimiento escolar”.

Cuando una se encuentra con estas dos palabras “Rendimento Escolar”, cuando menos le invade una cierta sensación de malestar . Sin duda sabemos muy bien lo que esconden detrás:

– Una concepción mercantilista del Sistema educativo frente a una concepción humanista de la Educación.

– Una percepción del alumnado del profesorado y del sistema educativo como productos en los que se invierte para que sea rentables.

– Una concepción del saber basada en aprendizajes conceptuales, memorísticos y sin relevancia alguna : la instrucción frente a la educación global de la persona.

– Una tendencia uniformizadora y terriblemente injusta que busca medir a todos/as( alumnado , profesorado, centros …) por el mismo rasero, sea cuál sea su nivel de partida.

– Una concepción que busca segregar a un amplio sector de alumnado , excluyendo cuanto antes del sistema a aquellos/as que, según ellos, han fracasado, suspendido o no quieren aprender lo que las editoriales han decidido que tienen que aprender.

– Una tendencia clara a culpabilizar al alumno/a porque no se esfuerza y al profesor/a porque es un vago, no se forma, no trabaja lo suficiente o no es lo bastante autoritario.

– Un intento, en definitiva, de utilizar el “rendimiento escolar” como índice para valorar la calidad de los sistemas educativos, sin tener en cuenta otros factores mucho más relevantes como la estructura del sistema, los contenidos excesivos, la excesiva fragmentación curricular, la consideración del profesorado, los sistemas de acceso, la formación docente , la tipología del alumnado, los recursos con los que se cuenta, la inversión en educación, la falta de democracia en los centros, etc.

Y es que deberíamos aclarar muy bien de qué estamos hablando cuándo hablamos de “rendimiento escolar”. Las personas que estamos a diario en la escuela, trabajando con los alumnos/as y con sus familias, y que ya hace años que practicamos una evaluación continua, formativa y orientadora no sólo del alumno/a , sino de todo el proceso, sabemos que una cosa son las calificaciones que obtiene el alumno/a y otra su rendimiento. Vemos a diario como alumnos/as con necesidades educativas especiales, con problemas de aprendizaje concretos, con problemas de desescolarización o escolarización tardia, con problemas familiares…, por mucho que esfuercen dificilmente alcanzarán lo que se llaman “niveles mínimos” en el periodo de su escolarización obligatoria. Estos niños/as tienen un rendimiento excelente en función de su situación de partida y de sus posiblidades, porque se esfuerzan con ahínco para mejorar ; pero claro, esto no ocupa, ni preocupa a los expertos, inspectores/as teóricos de la Administración o políticos incapaces que se dedican a medir el rendimiento de los niños y niñas como si de máquinas de coser fabricadas en serie se tratase.

Y es que algunas personas deberían aclararnos cómo se puede medir el nivel de socialización que los niños y las niñas adquieren en los Centros, cómo miden el amplio abanico de valores que se transmiten en la escuela, cómo miden el esfuerzo que cada niño/a ha realizado para saber lo que sabe (eso suponiendo que se pueda medir lo que alguien aprende con una prueba de 10 páginas manuscritas). También deberían aclararnos como miden el esfuerzo que desarrollan los maestros/as para atender a todos y cada uno de sus alumnos/as y conseguir que cada día sepan algo más, y formen su personalidad, y aprendar a resolver los conflictos de forma pacífica y se acostumbren a participar democráticamente respetando opiniones, guardando turnos de palabra, y aprendan matemátticas , y a leer y entender un texto y ciencias de la nautaleza y educación vial y así sucesivamente

¿Se ha preguntado alguien cómo podemos en las escuelas tratar con profundidad y relevancia todos los contenidos de cada una de las áreas que integran el currículum de la enseñanza obligatoria?. ¿A alguien le preocupa cómo podemos acercar a nuestros alumnos a los saberes relevantes con un curriculum parcelado en asignaturas inconexas entre sí que poco tienen que ver con los problemas que van a tener que resolver en el mundo real?.

Es curioso que todas las leyes educativas y muchísismos de los libros que los más eminentes pedagogos y estudiosos de la educación se propugnen objetivos educativos de gran calado para después despachar sobre si los han conseguido o no , haciendo pruebas a los niños/as sobre lectura escritura y operaciones básicas y cuatro contenidos socionaturales de carácter meramente memorístico. Y eso sí, para todos los centros las mismas pruebas , sean centros privados de élite, centros privados concertados que seleccionan a su alumnado o centros públicos abarrotados de población desfavorecida…..!A eso se le llama hacer una evaluación cualitativa, de calidad y justa!

Creo que ya es hora de hablar de qué problemas reales tenemos en los centros y de cómo podemos solucionarlos. Todos los maestros y maestras de este país estaremos encantados de colaborar en un análisis de la situación que permita mejorar el Sistema educativo (de hecho llevamos años haciéndolo). Estaremos encantados de buscar estrategias para mejorar nuestras prácticas y de que de una vez por todas empiecen a abordarse los males endémicos que lo aquejan. Hay que mejorar el Sistema Educativo, sin duda.

Para ello en primer lugar, es necesario hacer un buen diagnóstico, determinar cuáles son los problemas fundamentales, con rigor, con seriedad y con voluntad de solucionarlos. Intentraré enumerar algunos de ellos:

– La organización social es injusta y genera desigualdades. Los niños/as llegan a la escuela todos diversos/as y algunos/as desiguales. La escuela por si sóla no puede compensar las desigualdades que la sociedad genera. Es imposible que en el mismo tiempo dos alumnos/as con desigualdes fuertes alcancen niveles de conocimientos similares. Por tanto tendrá que ser la sociedad entera la que genere mecanismos para favorecer la escolarización temprana de los grupos más desfavorecidos, tendrá que ser la Administración Educativa la que proporcione a los Centros recursos humanos y materiales para acoger al alumnado inmigrante, de minorías étnicas , de grupos sociales desfavorecidos..etc. También se deberán programar otros espacios fuera del horario lectivo común para que determinados alumnos/as completen su formación.

– El profesorado debe recuperar la voz y la palabra en la escuela. Debe atreverse a seleccionar aquellos contenidos más adecuados para trabajar con su alumnado y debe planificar su manera de trabajo. Ha de potenciar en el alumnado el gusto por saber , por aprender, Ha de diversificar los materiales con los que trabaja y huir del libro de texto que uniformiza y no permite atender a la diversidad del alumnado. Para eso necesitamos formación , pero formación de la buena. Una formación que parta de nuestras necesidades y que realicemos con nuestros compañeros/as , en nuestos centros. Una formación que una teoría y práctica . Una formación que precisa de tiempos y de espacios, que en la actualidad nos han secuestrado. Y necesitamos medios : medios materiales y humanos .

– La dirección de los Centros Escolares no puede ser un modelo profesional excluyente de “Cuerpo de Directores”. Un centro para que ofrezca una enseñanza de calidad , tiene que ser un centro vivo , en el que se implique todo el profesorado, participen las familias y se dé protagonismo al alumnado. Para ello es necesario un Proyecto educativo común, del que todos/as se sientan parte y se corresponsabilicen en su desarrollo. Los que llevamos más de 25 años trabajando en centros públicos sabemos que un director/a puede pasar años sin introducir ni una sóla mejora en sus centro, viviendo en la inercia y en la rutina. La innovaciones metodológicas , los procesos de formación en Centros, los Proyectos de atención a la diversidad, las semanas culturales, y cualquier otra iniciativa que suponga una mejora real del sistema, requieren del compromiso de todo el profesorado , de la participación de las familias y de un clima que favorezca una implicación del propio alumnado en su proceso de aprendizaje. Y eso ningún director/a por muchos cursos de carácter tecnocrático, de inteligendia emocional o de marketing que haya cursado, podrá lograrlo, porque lo que un grupo de personas necesita para asumir la dirección de un Centro es ilusión , ganas , compromiso social , conocimiento de la realidad en la que se mueve y formación en la práctica cotidiana de coordinación y gestión de los centros. Sería mucho mejor potenciar las experiencias positivas de funcionamiento democrático que se están dando en muchos centros y contribuir a un análisis de las mismas, que permita extrapolar elementos transferibles a otras realidades. Promover el intercambio y facilitar la innovación serían dos condiciones cuando menos a tener en cuenta.

– El modelo social imperante basado en el consumismo salvaje, nos lleva a unas jornadas laborales larguísimas, que condicionan el tiempo que las familias pueden compartir con sus hijos/as para orientarles en su proceso educativo y para participar en las escuelas en actividades de formación sobre la educación de sus hijos/as. La familia tiene que recuperar el papel que le corresponde, no puede delegar sus funciones en la escuela. La sociedad debe hacer una reflexión responsable sobre los espacios y los tiempos escolares y sobre los espacios y los tiempos familiares. Un niño no debería permanecer en un Centro más de 8 horas diarias (Ese es el tiempo escolar de un niño/a que se queda en el comedor ) y eso ya es una barbaridad porque supone equiparar su jornada laboral a la de un adulto.

– Los medios de comunicación transmiten continuamente valores que la escuela debe combatir. Así, es frecuente que se centre el éxito en el aspecto físico más que en la capacidad intelectual, se exalta el negocio del deporte en lugar de promover su uso, vende comportamientos sociales basados en el griterío , el insulto y la descalificación permanente, se fomenta el consumo de productos basura ..etc. Y luego se pide a la escuela que eduque en salud, que prevenga la obesidad, que favorezca la tolerancia, que eduque en las buenas maneras…. En suma, en la escuela debemos combatir todo lo que fuera se empeñan en transmitir. Es una actitud tremendamente hipócrita que algún día convendrá plantearse con seriedad.

Es necesario propiciar en nuestra sociedad un debate serio sobre LA EDUCACIÓN, sobre cómo ésta contribuye a que cada una de las personas que conviven en ella sean conscientes de su propia historia de vida y aprendan estrategias para su emancipación. Una educación liberadora que ayude a las personas a comprenderse a sí mismas, a comprender a los demás y a participar activamente en la sociedad que les ha tocado vivir para mejorarla. Si queremos un mundo mejor para nuestros hijos/as tendremos que cambiar el discurso social dominante: frente a tanto individualismo , mejor la colaboración y la sociedad; frente a la competitividad salvaje, mejor derechos laborales e igualdad social; frente al libre mercado , mejor justicia social y solidaridad; frente el culto al cuerpo, mejor la persona y sus valores ; frente al entretenimiento vacio de contenido, mejor el placer de la cultura. Y como bien moral: frente a la pluralidad de centros, la pluralidad en los centros. Defendamos la educación como derecho humano y la escuela como servico público. La educación no es una mercancía, la escuela no debería ser un negocio.
Mª Ángeles Llorente Cortés.
Directora del C.P.Cervantes de Buñol (Valencia). .
Miembro de la federación de MRPs del País Valencià.

NOTA: Título sugerido por José Luis Espada i Sáez,profesor del C.P. Cervantes


Nota de EDUCARUECA:

Este artículo lo hemos encontrado en varios sitios.
Aquí os enlazamos dos, por si os interesan otros temas similares:

CRA ALTA RIBAGORZA

CONCEJO EDUCATIVO C y L

LLAMAMIENTO INTERNACIONAL URGENTE PARA SALVAR A LOS PROFESORES IRAKÍES

La invasión de Irak sigue generando más odio y violencia. El colectivo del profesorado también se está convirtiendo en objetivo a destruir. Si te interesa saber más sobre el tema puedes abrir este artículo y pinchar en el enlace que te llevará a la página de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq.

Lamamiento internacional urgente para salvar a los profesores irakíes.

Ir creando una escuela sin religión

Por qué la religión no debe enseñarse en la escuela:

razones.

Otra vez está de actualidad el asunto de la religión en la escuela. Realmente no es la razón principal por la que los obispos han movilizado a sus feligreses, que esa razón es mucho más prosaica, pero es una de las razones y, desde luego, la principal excusa esgrimida para convencer a los fieles. Bien, pues yo tengo mil razones para que la religión no se enseñe en la escuela.

La primera es una razón pedagógica, de pedagogía social. Considero que la presencia de la religión en la escuela, su enseñanza y sus símbolos, constituye un obstáculo para construir solidaridad en la multiculturalidad. Y no se trata sólo de favorecer las buenas relaciones entre la diversidad étnica ahora existente, sino de garantizar la diferencia cultural existente dentro de cada una de las etnias distintas. Especialmente pienso en las personas que no tienen religión, que no creen en ningún Dios. Ni se me ocurre pensar que esas personas deberían organizar una clase de ateísmo, paralela a la de las otras religiones, pero sí es exigible que los ateos, los agnósticos y los creyentes que optan por vivir en la privacidad sus creencias, para favorecer la convivencia social o por cualquier otra razón, sean respetados en la escuela. Los símbolos religiosos y la clase de religión son un ataque ideológico para estas personas y, por lo tanto, un obstáculo para la buena convivencia escolar.

Visto desde otro lado, la religión en la escuela provoca insolidaridad, agresividad social, falta de cohesión ciudadana. Y esto no sólo porque al agrupar a los niños y a las niñas por sus creencias se les impide convivir y conocerse, de donde nace el afecto y la solidaridad, sino porque las religiones siempre y necesariamente se consideran las únicas verdaderas y consideran a las otras falsas y, en consecuencia, eliminables. Por eso, los niños y niñas educados aisladamente en una religión concreta son convertidos en enemigos de los niños y niñas de las otras religiones o de ninguna religión. Se ataca así a un derecho esencial de los niños, a los que corrompen su inmaculada y solidaria conciencia por decisión de los mayores.

Si esto es grave desde el punto de vista de los derechos individuales, es mucho peor desde el punto de vista social, porque esa educación sectaria avoca necesariamente a considerar enemigos a los miembros de otras religiones. Para que esto no fuese así, todas las religiones tendrían que unificarse en una sola (lo que tampoco habría de ser tan difícil, si creyesen lo que afirman sobre la existencia de un solo Dios), aunque entonces tampoco se resolvería el conflicto, porque pervivirían los ateos y ahí sí que la contradicción es irresoluble. Educar a los creyentes por un lado y a los ateos por otro les convertiría en enemigos irreconciliables, por el desconocimiento mutuo aunque sólo fuera. Todo esto no lo digo de memoria: me limito a rememorar aquello que me enseñaron de pequeño y a lo que he tenido que sobreponerme con no poco esfuerzo a lo largo de los años. Además, me lo enseña la historia y me lo confirma cada día la realidad en Yugoslavia, en Irak, en Palestina.

Tengo también razones teológicas para oponerme a la enseñanza de las religiones en la escuela, las he deducido de la lectura de los textos del Concilio Vaticano II sobre la autonomía humana, pero, sobre todo, las deduzco de la lectura del Evangelio por más vueltas que le doy buscando otra cosa. No obstante, dejaré esas razones para otra ocasión.

Renuncio, en consecuencia, a tratar de convencer a los que dicen ser creyentes, porque es una tarea imposible por definición; y recurro a las razones personales que me asisten para defenderme de la imposición de la religión (y de los símbolos religiosos) en la escuela. Acepto que cada uno estudie la religión que desee, también en la escuela, y que rece al Dios que desee, incluso en la escuela, pero no permito que quieran hacerme a mí rezar a otro Dios o estudiar otra religión, porque yo no quiero estudiar ninguna. Supongamos que asiste un derecho a las personas a recibir enseñanza escolar de su religión. Aceptémoslo, aunque no les asista el derecho, para evitar acentuar el conflicto. Pero eso no puede suponer la conculcación de mi derecho a no estudiar religión, como si me obligasen a ir a los toros los domingos por la tarde si renunciase a ir al fútbol. No puede haber alternativa a la religión, porque eso es obligarme a hacer lo que no quiero.

Ni puede haber alternativa, ni la religión puede decidir el currículo escolar en ninguna de sus partes. No se puede hacer renunciar a niños y niñas inocentes a dejar de aprender arte, lengua o matemáticas o cualquier saber escolar democráticamente decidido por que unos padres deseen que estudie religión. Que la estudie, pero fuera del currículo, porque la decisión de uno no puede decidir el currículo de los demás, ni la decisión de un padre puede decidir los estudios de los niños y niñas de España.

El estudio de la religión no es una opción de consenso, ni lo puede ser, porque la distancia entre creer y no creer es absoluta. Se trata de una contradicción irresoluble y, como no sería bueno que se enseñase ateísmo a los niños creyentes, tampoco se puede enseñar ninguna religión concreta o una amalgama de todas las existentes a los niños y niñas no creyentes. La mera propuesta de esa alternativa es ya un delito, pues obliga directa o indirectamente a confesar la creencia. Por lo tanto, si la religión no puede quedar fuera de la escuela, como sería lo lógico y lo deseable, es imprescindible que quede fuera del currículo por el respeto a los Derechos Humanos. Así de simple. Y esto no lo digo yo, lo dice el Tribunal Constitucional.

Fuente y valiosos comentarios: Concejo Educativo

EDUCAR A NIÑOS Y NIÑAS SINGULARES

EDUCAR A NIÑOS Y NIÑAS SINGULARES

AUTORA: Graciela Hernández Morales

Quiero centrar mi intervención sobre los objetivos de la coeducación y las líneas de acción necesarias para lograrlos. Quiero hacer previamente una pregunta que la dejaré en el aire: ¿es la igualdad el objetivo fundamental? Y si es así: ¿qué sentido y qué significado le damos a esa palabra?

Hay para mí dos grandes objetivos que deben ir unidos a la hora de hacer coeducación:

– Por un lado la justicia, que niños y niñas tengan iguales derechos y oportunidades.

– Por otro lado la libertad, que unos y otras puedan expresar su “ser hombre” o su “ser mujer” como quieran, sin violencia y sin clichés preconcebidos.

Para lograr estos objetivos es importante desarrollar o afianzar cuatro grandes líneas de acción. A continuación señalaré cada una de estas líneas y haré una reflexión sobre su puesta en marcha.

1.La superación de los estereotipos sexistas

Para hablar de este punto tengo que hacer referencia al cuerpo sexuado que todos y todas tenemos.

La gran mayoría de las criaturas aprenden antes los estereotipos que los significados reales de tener uno u otro sexo. Aprenden que ser niña es jugar con muñecas o tener vestidos, y que ser niño es tener pelo corto y jugar con camiones. Y, desde este planteamiento, un niño puede llegar a sentir miedo de dejar de ser niño cuando se maquilla o se pone una falda, y una niña puede llegar a temer dejar de ser niña cuando se corta el pelo. Eso pasa porque no saben que lo que les diferencia realmente es su cuerpo, sus genitales.

Si tuvieran la oportunidad de aprender desde temprano que:

– Los niños son niños porque tienen un pene y testículos.

– Las niñas son niñas porque tienen una vulva con su vagina, clítoris y meato. Y no porque carecen de pene (tal como llegan a representarse muchas).

– Se es de uno y otro sexo para siempre: que a una niña no le crecerá un pene en el futuro ni a un niño le saldrá una vulva.

– Los genitales no son algo oculto, prohibido ni sucio.
Podrán comprender más fácilmente que se puede ser niño y ser niña de muchas formas. Les resultará más fácil estar a gusto con su propio cuerpo y su propio sexo sin ver en ello restricciones.

Darles a conocer su propio cuerpo es un modo de allanar el camino para que nuestras alumnas no terminen sintiendo la necesidad de esconden sus cuerpos cuando vayan, por ejemplo, a una entrevista de trabajo, en un vano intento de ocultar que son mujeres, como hacía yo cuando era adolescente poniéndome jerseys y pantalones largos.

2.Reconocimiento y valor de las niñas y las mujeres

Para abordar este punto quiero hacer referencia a algunas prácticas que se llevan a cabo con el fin de visibilizar a las mujeres y que pueden resultar contraproducentes cuando no se atiende a sus trampas.

a.Cuando se hace hincapié en la injusticia y la discriminación sufrida por las mujeres.

Es necesario nombrar y visibilizar la injusticia vivida por muchas mujeres. Es importante que se sepa que muchas cobran menor salario que los hombres por el mismo trabajo, que muchas sufren violencia sólo por el hecho de ser mujeres, que a muchas se les niega su sexualidad y se les impone otra, etc.

Ahora bien, cuando hablamos de las mujeres sólo en términos de injusticia, la representación que una niña se hace de sí misma y de las demás es sólo de ser víctimas, de miseria, de esclavitud, etc. Y este tipo de representación, además de parcial, quita fuerza.

Esta forma de acercamiento a la realidad femenina se hace patente en los medios de comunicación. Parece como si las mujeres no aportáramos nada o aportáramos poco a la política, a la economía o a la cultura. Sin embargo, cada vez aparecemos más representadas como víctimas de maltratos o violaciones.

Un ejemplo de esto que digo, es cómo se ha visibilizado el trabajo doméstico desde diversas instancias. Es común hablar sobre el injusto reparto de esta tarea, cada vez se señala con más rotundidad las condiciones en las que es realizado por muchas mujeres (jornadas interminables, falta de valoración, sin vacaciones ni fines de semana, sin remuneración, etc.). Todo ello lleva, sin pretenderlo y de un modo sutil, a que ni niños ni niñas lo quieran realizar, de hecho pienso que ahora nos enfrentamos a un problema de salud grave por las consecuencias que el abandono de estas tareas supone.

Se habla poco, para mí gusto, de lo que estas tareas han supuesto para la civilización. No es frecuente reconocer su importancia para la supervivencia de la humanidad, más aún en momentos de guerras o de grandes catástrofes. Se habla poco de las aportaciones cotidianas de las mujeres al mundo, a la economía y a la historia. Y todo ello es un patrimonio de gran valor, no sólo para las mujeres, sino para hombres y mujeres.

b.Cuando se habla de mujeres ilustres

Es habitual que, con el afán de hacer visibles las aportaciones de las mujeres a la historia, se citen a unas cuantas mujeres ilustres que han sabido tener presencia en esa parte del mundo estipulada, pensada y gestionada por hombres.

Ahora bien, nombrar y valorar sólo a unas cuantas lleva a que una niña se quede con la sensación de que sólo algunas han hecho algo importante por el mundo. Además, si juntamos esta información con lo señalado en el punto anterior, esta niña llegaría a pensar que todas las demás mujeres estaban relegadas, marginadas y excluidas de la historia.

Pero, en realidad, siempre ha habido mujeres, algunas más anónimas que otras, haciendo ciencia, cultura, política, pedagogía… y creando mundo tanto dentro de las familias como en espacios diversos.

c.Cuando se habla de “las mujeres” como un añadido o un apartado

Tener presente a ambos sexos es afrontar el mundo, la historia y las diferentes disciplinas contemplando las aportaciones y las experiencias de unas y otros. No es contar la historia tal como la vivieron los hombres y añadir un “pero las mujeres también hicieron algunas cosas…”, restando fuerza y grandeza a todo eso que ellas han desarrollado.

Es, por ejemplo, hablar sobre las diferentes guerras que han existido señalando sus causas, los tratados de paz, el desarrollo armamentístico y las grandes batallas, pero señalando también y con igual fuerza (o si me apura, en este caso, con mayor fuerza) el trabajo de las enfermeras, de las amas de casa, de las mujeres en general que han hecho posible sanar heridos, enterrar muertos y evitar epidemias, buscar y gestionar alimentos evitando más muertes aún, etc.

d.Cuando se habla de “las otras mujeres”.

Es común hablar de las mujeres como si fueran una categoría diferente a las niñas y mujeres concretas que están en las escuelas y en las aulas. Pero, reconocer y valorar a las mujeres es dar crédito, valor e importancia a lo que hacen, dicen, sienten y desean las niñas, y también a lo que hacemos, sentimos y deseamos nosotras, sus maestras.

3.Erradicación del modelo de masculinidad violento

El patriarcado ha entendido que la masculinidad se expresa a través del poder sobre otros y otras, y que para obtener ese poder vale cualquier método, también la fuerza bruta.

A muchos niños se les sigue enseñando a ser competitivos, a ser violentos para hacerse valer, a vivir una sexualidad reducida al coito y a la conquista y, sobre todo, a no ser como las mujeres. Es un modelo que considera que reconocer a las mujeres y aprender de ellas es signo de debilidad, de falta de hombría y, para confundir todo aún más, de homosexualidad. Como si sólo hubiera una forma de ser homosexual y como si ser homosexual fuera algo negativo.

Se sigue considerando que aquellos niños que se desmarcan de este modelo de masculinidad tradicional, que se muestran dulces o sensibles, que les gusta jugar con muñecas, que no les gusta el fútbol o que les gusta adornarse, tienen un problema. Cuando en realidad son aquellos y aquellas que no son capaces de aceptar que la masculinidad se puede expresar de formas diversas, que no son capaces de dejar que los hombres y niños se expresen con libertad, quienes tienen realmente un problema.

Este es un modelo que resta libertad y produce mucho sufrimiento no sólo a los hombres, sino a toda la humanidad: la lógica del más fuerte, produce exclusión, miseria y violencia en gran parte del planeta.

Por todo ello, es importante reconocer y sacar a la luz la experiencia de aquellos hombres que no han necesitado de la fuerza bruta ni del poder para sentirse valiosos, ya que de ellos también tenemos mucho que aprender. No hay que irse muy lejos para encontrarlos, en todas las escuelas y pueblos existen niños, chicos y hombres que pueden servir de referente, aunque también son relevantes algunos nombres que han destacado en la política o en la cultura. Darles valor es hacer visible a los niños y a los chicos formas más sensatas y humanas de vivir la masculinidad.

Asimismo, no hay que olvidar que algunas formas de entender la igualdad entre los sexos han significado una presión para que las chicas se desplacen a lo que se ha entendido tradicionalmente como el mundo de los hombres, para que ellas también pudieran tener reconocimiento y valor.

De tal modo, que, si a las chicas se les mide con los chicos, y se les presenta como único horizonte ser iguales o más que ellos para ser consideradas valiosas, no es extraño que algunas lleguen a la conclusión que la fuerza bruta y la competitividad es un medio eficaz para dejar de ser víctimas y tener reconocimiento.

Este fenómeno sí suele ser noticia. Fue portada de algún periódico la primera mujer-bomba en Palestina, también se habló mucho de lo “masculina” que parecía Margaret Thatcher, o Condolezza Rice o las 500 milicianas que van a la guerra en el Kusdistán.

Ellas no son mujeres que se parecen a hombres. Son mujeres sin más, pero que han asumido como propio este modelo. Para mí, sus formas de romper estereotipos no suponen una conquista, más bien una pérdida.

4.Atención a la singularidad

Atender a la singularidad es facilitar el camino para que cada cual pueda expresar su ser niño o su ser niña de un modo propio y original, pueda realizar deseos propios y originales sin caricaturizar ni renunciar aquello que es (un hombre o una mujer).

Para ello es muy importante la escucha. La escucha implica interés por entender de verdad qué vive y quién es el niño o la niña con quien nos relacionamos.

Para escuchar hace falta tomarse muy en serio a la criatura y partir del hecho de que ella es quien mejor sabe lo que vive y lo que siente, aunque le falten las palabras y la experiencia para comprender esas vivencias y sensaciones. No se trata, por tanto, de interpretar, juzgar o anticiparse a lo que nos quiere expresar.

Muchas veces es más interesante escuchar que explicar, porque la escucha les ayuda a entenderse y a entender desde lo que son, viven y sienten, y eso les da confianza en sí, gusto por ser cómo son e interés por quienes les rodea.

La escucha es un camino para que salga a la luz lo nuevo que cada criatura lleva dentro, para que salga la libertad y, por tanto, formas originales e imprevisibles de ser hombres y de ser mujeres.

Para acabar, quiero recordar la pregunta inicial: ¿es la igualdad el objetivo fundamental de la coeducación? Creo que estaremos de acuerdo con la necesidad de fomentar la justicia, pero no de trabajar hacia una homologación, menos aún con una homologación a un modelo violento que no da libertad ni a hombres ni a mujeres.

Finalmente, quiero señalar que desarrollar con profundidad estas cuatro líneas de acción (y no sólo en educación) es dejar sin sentido cualquier guerra, como esta que se nos avecina, y hacer realmente posible otro mundo.

Vivamos esta Navidad sin Coca Cola

El SINALTRAINAL (Sindicato de Trabajadores de la industria de alimentos de Colombia) nos presenta esta campaña en contra de la multinacional Coca Cola. Es una buena ocasión para probar otras bebidas con menos efectos secundarios.

Si tienes interés por saber algo más sobre el tema puedes hacer click aquí: Vivamos esta Navidad sin Coca Cola

Harold Pinter: Arte, verdad y política

Tabla de contenidos:

* 1 Harold Pinter: Discurso de agradecimiento del Nobel de Literatura

* 2 Biografía

* 3 Enlaces de interés

* 4 Artículos en blogs sobre el discurso

Harold Pinter

En 1958, escribí lo siguiente: …..

….Si tienes interés en este Discurso entra en este artículo y pincha en el siguiente enlace de la página de escolar.net:

Harold Pinter: Nobel de Literatura

EL HOMBRE DE NEGRO

Probablemente os sorprenderá, como me sorprende a mi, ver con qué acilidad son capaces de poner ritmo de Rap a esta letra que habremos oído cantar a Loquillo.


EL HOMBRE THE NEGRO

(The man in black)

VOY DE NEGRO Y TE PREGUNTAS EL POR QUE

PORQUE NO VISTO OTROS COLORES SE MUY BIEN

QUE MI APARENCIA PUEDE RESULTAR SOMBRIA Y GRIS

TENGO RAZONES PARA VESTIR ASI.

LLEVO EL NEGRO POR LOS POBRES Y TAMBIEN

POR LOS VENCIDOS PUESTOS CONTRA LA PARED

LO LLEVO POR EL PRESO QUE PAGA EL SUELDO DE

UNA LEY ECHA A MEDIDA DEL PODER.

LLEVO EL NEGRO POR AQUELLOS QUE JAMAS

HICIERON CASO A CRISTO AL PROCLAMAR

QUE EXISTE UN CAMINO DE AMOR Y DE PIEDAD

HABLO CLARO, TU ME ENTENDERAS.

VOY DE NEGRO POR LA INJUSTA SOLEDAD

DE LOS VIEJOS Y DE LOS QUE ACABARAN

FRIOS COMO PIEDRAS DESPUES DE CABALGAR

MIENTRAS ALGUIEN SE HACE RICO EN SU SOFA.

VOY DE NEGRO POR EL JOVEN QUE CAERA EN LA GUERRA

CREYENDO TENER DETRAS

A DIOS Y A SU MADRE DE SU LADO Y NO ES VERDAD

ES LA CARNE DEL JUEGO DE UN GENERAL.

SE QUE HAY COSAS QUE NUNCA ESTARAN BIEN

PERO NADA ES IMPOSIBLE, MIRAME

YO CANTO ESTA CANCION, QUE PUEDES HACER TU

MIRA HACIA DENTRO Y CARGA CON TU CRUZ

QUIERO ENSEÑAR UN ARCO IRIS AL CANTAR

PERO EN MI ESPALDA CAE LA OSCURIDAD

Y HASTA QUE LA LUZ NO BRILLE DE VERDAD

VOY DE NEGRO, Y DE NEGRO ME VERAN.

J. Cash/Adaptación:G.Sopeña