Dinámica – HACIA ATRÁS

Todos las personas que participan se colocan en dos filas dándose la espalda, pareja por pareja, con una separación de medio metro entre parejas. Dada la señal de empezar, cada persona ha de intentar llegar a la pared contraria marchando hacia atrás e intentando, al mismo tiempo, impedir el paso a la persona contraria.

Este juego se puede hacer de frente, empujando con las manos extendidas, siempre que tengan madurez suficiente para no agredirse.

Al evaluar les preguntaremos cómo se han sentido, cómo estaban sus fuerzas de equilibradas, cómo podemos relacionar esta dinámica con la vida real… ¿Dónde está la comunicación?

LA GRAN MANSIÓN.

Había una vez un campesino que con gran esfuerzo y mucho tiempo construyó una grande y confortable mansión. Cierto día salió para un largo viaje y se la dio a sus cuatro hijos para que vivieran en ella.

El primer hermano que entró en la casa ocupó todas las habitaciones del piso de arriba para él mismo. La primera hermana que entró tomó todas las habitaciones de abajo para ella. Los dos tuvieron largas discusiones y argumentaciones porque cada uno quería toda la casa para sí mismo. Cuando el segundo hermano y la segunda hermana llegaron, ya no quedaban habitaciones libres para ellos.

«Como soy muy amable», dijo el primer hermano al más joven, «te dejaré una de mis habitaciones si realizas todo el trabajo en el campo y cultivas todos los alimentos».

«Yo también soy muy amable», dijo la primera hermana a la más joven, «así que yo te daré una de mis habitaciones si cocinas siempre, limpias la casa y lavas la ropa».

Por supuesto, las habitaciones eran las más pequeñas entre muchas de la gran mansión, pero el hermano y la hermana más pequeños no tenían otra opción si querían un tejado sobre sus cabezas. Por eso trabajaban todo el día cultivando el campo, cocinando, limpiando y lavando. Ellos sabían que esto no era lo que su padre hubiera querido para ellos cuando construyó la gran y confortable mansión, porque él quería a sus cuatro hijos de la misma manera. Pero el trabajo era tan duro que estaban demasiado cansados para quejarse a su hermana y a su hermano mayores.

Cuando el hermano mayor vio que el más joven se ponía enfermo de tanto trabajar le dijo: «Te daré alguna medicina para que te pongas mejor. Seguro que mi padre estará satisfecho de mi amabilidad».

Cuando la hermana mayor vio que la más joven cogió catarro porque su ropa era fina y estaba gastada, ella le dijo: «Te daré mi abrigo negro que se me ha quedado pequeño. Seguro que mi padre estará satisfecho de mi amabilidad».

Después de muchos meses, un día, cuando nadie le esperaba, el campesino llegó a la mansión.

PAUTAS PARA EL ANÁLISIS:

Esta historia está sin terminar. Hay dos posibles formas de completarla:

1º Pregunta a las personas participantes cómo piensan que terminó. ¿El campesino se puso contento con la forma como habían repartido la mansión sus hijas? ¿Cómo explicaron la hermana y el hermano mayor su comportamiento al padre? ¿Cómo reaccionó el padre?

2º El grupo puede inventar diferentes terminaciones y dramatizarlas o leerlas en voz alta a todo el grupo. Se puede ilustrar y hacer viñetas de dibujos por secuencias proyectándolas con un retroproyector sobre acetato.

3º Se puede debatir cuál debiera haber sido el comportamiento justo. ¿Los hermanos mayores fueron caritativos? ¿Crees que ellos eran conscientes? ¿Quienes son en realidad los personajes de esta historia? ¿Qué representa la mansión encantada?

Si fueses el hermano y la hermana jóvenes ¿qué harías para que cambiasen las cosas a mejor? ¿Qué papel deben jugar los padres y profesores para prevenir comportamientos injustos?

4º Busca ejemplos en los que alguien te ha tratado injustamente. ¿Conoces a alguien a quien se trata injustamente? En nuestro país, en otras partes del mundo. ¿Por qué sucede eso? ¿Cómo se puede arreglar?

Tomado del libro SOLIDARIDAD ENTRE LOS PUEBLOS recopilado por Emilio Arranz Beltrán, emilio.arranz.beltran(arroba)gmail.com

Cuento – ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA

¿Os gusta un martillo? ¿Os parece bueno? ¿Tiene algo malo?
¿Os gusta el tornillo, … la lija, … el metro, ….? ¿Os parecen buenos? ¿Tienen algo malo?

Preparo siete fotocopias del cuento.
Las reparto entre siete personas que interpretarán cada uno de los personajes.

NARRADORA:

Un día en la carpintería de mi pueblo se reunieron las herramientas para hablar de su cualidades.
Para coordinar la reunión se puso al frente el martillo.

MARTILLO:
– Hola, herramientas. Yo soy el martillo y nos hemos reunido aquí . . .

TODAS LAS HERRAMIENTAS:
– No. No queremos que tú estés al frente de la reunión. Haces mucho ruido.

TORNILLO:
– Hola. Yo soy el tornillo y nos hemos reunido aquí para hablar . . .

TODAS LAS HERRAMIENTAS:
– No. No queremos que tú estés al frente de la reunión. Siempre das muchas vueltas.

LIJA:
– Hola. Yo soy la lija y nos hemos reunido aquí para hablar de nuestras . . .

TODAS LAS HERRAMIENTAS:
– No queremos que tú estés al frente de la reunión. Eres muy áspera y siempre te rozas con nosotras.

METRO:
– Yo soy el metro y nos hemos reunido aquí para hablar de nuestras cualidades . . .

CARPINTERA:
– Hola, chicas. Me pongo el delantal y voy a trabajar en la carpintería. Voy a utilizar el metro para medir, el tornillo para sujetar, el martillo para golpear, la lija para que quede suave. Así con las cualidades de cada herramienta tendré un mueble muy útil.

NARRADORA:

Al anochecer la carpintería se quedó sola y las herramientas se reunieron de nuevo. Entonces se puso al frente del grupo el serrucho y dijo:

SERRUCHO:
«Señoras, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero la carpintera trabaja con lo mejor de nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosas. El martillo es fuerte. El tornillo une y da fuerza. La lija es especial para afinar y limar asperezas. El metro era preciso y exacto.»

Se sintieron entonces orgullosas de sus fortalezas y de trabajar juntas.

Reflexión:

¿Qué os parece? ¿Qué pasó? ¿Qué habéis entendido?

Aquí ¿hay alguna persona valiosa? ¿Tú para qué vales? ¿Qué haces bien?

Escribimos: YO TENGO MUCHAS CUALIDADES POSITIVAS.

*

Hay muchas versiones de este cuento en youtube.

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Más cuentos para una convivencia sin violencia.

Otras versiones:

A

B

Dinámica – CUENTOS COLECTIVOS

CUENTOS COLECTIVOS

Inventamos un cuento en grupitos de, cinco personas. Una dice qué personajes participan, otra dónde sucede la acción, otra qué sucede, otra cuándo sucede y otra cómo sucede.

Podemos inventarlo de otra manera: En grupo grande alguien comienza, el resto continúa y otras dicen cómo acaba.

Podemos inventar una historia con una serie de palabras conocidas y otra desconocida o ajena a la situación. A ver qué pasa. Ejemplo: Niña, bosque, flores, lobo, abuela y helicóptero. Podemos inventar otra secuencia con una palabra desconocida diferente.

Ver Cuentos para una convivencia sin violencia.

Dinámica – CONFLICTO

CONFLICTO

Presentar la opinión de un compañero o compañera

Habla con alguien de tu clase durante unos minutos. Pregúntale sobre el significado de la palabra “conflicto” , si es algo positivo o negativo, etc.

Pídele que te cuente algo sobre una experiencia propia relacionada con un conflicto que vivió en su escuela (si no encuentra ninguno ampliar el campo) antes de los 10 años.

Presenta a la clase la información obtenida en la entrevista.

¿Qué se puede sacar en conclusión? ¿Es el conflicto la fuerza de personas creativas con personalidad propia? ¿Cómo sería un mundo sin conflicto ninguno, de ningún tipo, ni en la familia, o escuela, o grupo de amistades, etc.? ¿mediación, regulación, autoregulación, castigo, …? …

Más actividades sobre Regulación de Conflictos Interpersonales aquí.

Educación para el conflicto y la convivencia: http://www.fundacionbica.org.ar/conflicto-y-convivencia/

Recursos para le Educación para Regular Conflictos: http://pacoc.blog.pangea.org/documentos/

Dinámica – ESCENAS DE LA VIDA COTIDIANA

Escenas de la vida cotidiana

Con esta dinámica trataremos de poner en practica la toma de decisiones rápida: la predisposición al acuerdo puede aprenderse y desarrollarse.

Pedimos 4 pequeños grupos de personas voluntarias.

Tenemos 3 minutos para ponernos de acuerdo y decidir una escena de foto fija (puede haber algo de movimiento pero preferiblemente poco) y, por supuesto, muda; una especie de foto colectiva que represente una acción habitual de nuestra vida en sociedad.

Representamos las escenas una detrás de otra y pedimos a las personas que están observando que apunten sus opiniones sobre cada una de las escenas, lo que creen que se ha representado y cualquier otra opinión sobre lo visto.

Nos reunimos toda la clase, mejor si lo hacemos formando un círculo rápido y silencioso. Si ha funcionado seguimos con el debate sobre la dinámica.

¿Cómo me he sentido? ¿Cómo nos hemos sentido? ¿Qué podemos mejorar en la próxima interpretación de un rol?

¿Puede alguien adivinar de qué trata la escena? ¿Si hubiera podido pensar más qué habría pasado? ¿Ha sido un consenso forzado por la presión del tiempo? ¿Cómo son nuestras tomas de decisiones en la vida real?

Cuento: El elefante y los seis sabios

EL ELEFANTE Y LOS SEIS SABIOS

Érase una vez seis hombres sabios que vivían en una pequeña aldea.
Los seis sabios eran ciegos. Un día alguien llevó un elefante a la aldea. Los seis sabios buscaban la manera de saber cómo era un elefante, ya que no lo podían ver.

«Ya lo sé», dijo uno de ellos. «¡Palpémoslo!». «Buena idea», dijeron los demás. «Ahora sabremos como es un elefante». Así, los seis sabios fueron a «ver» al elefante. El primero palpó una de las grandes orejas del elefante. La tocaba lentamente hacia adelante y hacia atrás. «El elefante es como un gran abanico», gritó el primer hombre. El segundo tanteó las patas del elefante. «Es como un árbol», exclamó. «Ambos estáis equivocados», dijo el tercer hombre. «El elefante es como una soga». Éste le había examinado la cola.

Justamente entonces el cuarto hombre que examinaba los finos colmillos, habló:

«El elefante es como una lanza».

«No, no», gritó el quinto hombre. «Él es como un alto muro», había estado palpando el costado del elefante. El sexto hombre tenía cogida la trompa del elefante.

«Estáis todos equivocados», dijo. «El elefante es como una serpiente».
«No, no, como una soga».

«Serpiente».

«Un muro».

«Estáis equivocados».

«Estoy en lo cierto».

Los seis hombres se ensalzaron en una interminable discusión durante horas sin ponerse de acuerdo sobre cómo era el elefante.

Probablemente esta historia te ha hecho sonreír, ya que, ¿Cuál es el problema? ¡Eso es! Cada hombre podía «ver» en su mente sólo lo que podía sentir con sus manos. Como resultado cada uno se reafirmaba en que el elefante era como él lo sentía. Ninguno escuchaba a los demás.

Esos hombres estaban inmersos en un conflicto basado en la percepción (lo que creían «ver»).

Afortunadamente su conflicto no tuvo un final violento. Aunque, desafortunadamente todavía no saben como son los elefantes.

El conflicto es tan viejo como la historia misma. El ser humano siempre ha intentado conocer su mundo y comunicarse con los demás. Aunque esto no es fácil ya que no todas las personas ven los problemas de la misma forma. Si lees este viejo cuento de la India descubrirás una de las causas de la falta de entendimiento entre las personas.

O TODxS O NINGUNx …

PARTES DEL CUERPO

Un día la mano izquierda le dijo a la derecha que ellas
trabajaban todo el día, mientras que el estómago no hacía nada.
Las piernas escucharon y le dieron la razón;
dijeron que ellas también estaban cansadas,
caminando todo el día para comprarle alimento al estómago,
quien sólo comía y no hacía nada para conseguirlo.
La mano derecha pidió que hicieran huelga
y que no le dieran más comida al estómago.
El estómago les dijo que estaban pensando mal,
pues sus trabajos y aptitudes eran muy diferentes,
y los unos dependían de los otros.
Los brazos le dijeron que esos eran los argumentos de un vago
y que desde ese momento no comería nada.
Pasaron unos días y un brazo le dijo al otro que se sentía muy débil;
lo mismo les ocurrió a las piernas y a todas las partes del cuerpo.
Entonces el estómago dijo que también se sentía débil
y que si lo alimentaban, todos se sentirían mejor.
Lo hicieron y comprendieron que todos los miembros del cuerpo
debían cooperar para conservarse con buena salud.
Y el estómago entendió que de él dependía el trabajo de los miembros
y que debía repartir todo lo que le llegaba.