DECLARACIÓN ANTE EL DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO. HOMBRES CONTRA LA DESIGUALDAD DE GÉNERO

POR SER HOMBRE NO SOY MÁS

POR SER «MACHO» SÍ SOY MENOS

El grupo de HOMBRES CONTRA LA DESIGUALDAD DE GÉNERO expresa su APOYO a los
diversos actos organizados con motivo de la celebración del DÍA
INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO.

LA VIOLENCIA DE GÉNERO ES TERRORISMO, en tanto que expresión extrema y
brutal de una voluntad de dominación demasiado extendida, en diverso grados,
entre nosotros, hombres.

Por ello, NOS URGIMOS Y URGIMOS a todos los HOMBRES a sumarse al empeño
ético y político por erradicar esta lacra social, asumiendo públicamente
nuestra responsabilidad:

– Participando activamente en dichas iniciativas y otras que tengan lugar en
el futuro

– Fomentando la libre convivencia basada en el respeto mútuo

– Indagando, reconociendo y corrigiendo comportamientos propios originados
por las injustas ventajas de una cultura machista en la que seguimos
acomodados. Porque postergaciones degradantes, superioridades vanas, chistes
necios y otros hábitos de conducta irresponsables, no son insignificantes
dificultando la convivencia armónica e igualitaria.

La LEY Integral contra la Violencia de Género supuso, y la Ley de Igualdad
supondrá, un avance hacia la IGUALDAD.

Pero HACE FALTA MÁS. Un esfuerzo político institucional aún mayor para hacer
de los derechos legales una realidad social y, sobre todo, nuestro propio
COMPROMISO PERSONAL para renunciar, en nuestra vida cotidiana, a los
injustificables y abusivos privilegios masculinos cuyo mantenimiento está en
la base del maltrato hacia las mujeres y de los que tantas veces todos los
hombres nos aprovechamos o pretendemos hacerlo, ya sea en la relación de
pareja, en el hogar o en la familia, en el trabajo o en la vida asociativa.

25 de noviembre, 19 h., Puerta del Sol de Madrid

junto a las mujeres, allí debemos estar
o en los actos similares que tendrán lugar en otros lugares de España

Si quieres ponerte en contacto con nosotros puedes escribirnos a:

stopmachismo(arroba)nonosresignamos.net

Hombre: participa y difunde este comunicado. Mujer: si te parece bien,
pásalo a tus amigos y conocidos.

Más información: http://www.nonosresignamos.net

WANGARI MUTA MAATHAI: EL VIVERO DE LA DEMOCRACIA (Galardonada en 2004 con el Premio Nobel de la Paz)

WANGARI MUTA MAATHAI: EL VIVERO DE LA DEMOCRACIA

Entrevista realizada por Ethirajan Anbarasan, periodista del Correo de la UNESCO

“Plantar un árbol encierra un mensaje muy claro: con ese simple acto usted puede mejorar su hábitat. La población cobra así conciencia de que puede influir en su entorno, y ello es un primer paso hacia una mayor participación en la vida de la sociedad.”

El combate de una mujer africana

En un país en el que las mujeres quedan relegadas a un papel secundario en el plano político y social, la trayectoria de Wangari Muta Maathai, de 59 años de edad, constituye una excepción. Bióloga de formación, fue la primera mujer de Africa Oriental que obtuvo un doctorado, llegó a ser catedrática y dirigió un departamento universitario, todo ello en la Universidad de Nairobi.
Wangari Muta Maathai inició su acción en el Consejo Nacional de Mujeres de Kenya en 1976. A través de ese organismo lanzó el proyecto ”Harambee para salvar la tierra” (harambee significa en swahili ”actuar unidos”). Finalmente, en 1977, el proyecto recibió el nombre de Movimiento del Cinturón Verde.

Este movimiento lanzó programas para fomentar y salvaguardar la biodiversidad, proteger el suelo, crear puestos de trabajo especialmente en las zonas rurales, dar una imagen positiva de las mujeres ante la comunidad y afianzar las cualidades de éstas como dirigentes.

Su objetivo esencial era lograr que la población comprendiera la necesidad de proteger el medio ambiente, plantando árboles y aplicando políticas a largo plazo. Cerca de 80% de los 20 millones de árboles plantados aún está en pie. En la actualidad, Cinturón Verde tiene más de 3.000 viveros, con lo que da trabajo a unas 80.000 personas, en su mayoría mujeres campesinas.

En 1986, el movimiento fundó una Red Panafricana de Cinturones Verdes y organizó seminarios y programas de formación destinados a otros países africanos. Ello condujo a Tanzania, Uganda, Malawi, Lesotho, Etiopía y Zimbabwe a adoptar los métodos del Cinturón Verde.

Miembro de la Junta Consultiva en Asuntos de Desarme del Secretario General de las Naciones Unidas, Wangari Muta Maathai ha sido agraciada con 14 premios internacionales. Entre ellos fue galardonada con el prestigioso Right Livelihood Award, considerado como un Premio Nobel alternativo, como reconocimiento de su ”contribución al bienestar del género humano”.

En un país que durante decenios estuvo sometido a un régimen de partido único, a menudo fue duramente golpeada por la policía por participar en manifestaciones que exigían la protección de los bosques de Kenya. ”Los gobiernos piensan que amenazándome y agrediéndome van a hacerme callar”, dice Maathai. ”Pero tengo piel de elefante. Y alguien tiene que hacer oír su voz.”

Esta madre de tres hijos está empeñada actualmente en una batalla para salvar las 2.500 hectáreas de los bosques de Karura, al noroeste de Nairobi, donde el gobierno quiere edificar complejos de viviendas.

“Hubo parlamentarios que me reprocharon el hecho de estar divorciada. Creo que en el fondo esperaban que al poner en tela de juicio mi condición de mujer lograrían someterme. Después se dieron cuenta de su error.”

Datos y cifras

República de Kenya (Jamhuri ya Kenya):

Antigua colonia inglesa, obtuvo su independencia en 1963 y se convirtió en república el año siguiente.

Superficie: 582.646 km2

Capital: Nairobi

Población: 28,4 millones

Idiomas: kiswahili, inglés

Esperanza de vida al nacer: 52 años

Tasa de alfabetización de adultos: 79,3%

PNB per cápita: 372 dólares

Presidente: Daniel T. Arap Moi

Moneda: chelín de Kenya
(74 chelines = 1 dólar)

Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo , Informe sobre Desarrollo Humano 1999.

“Durante los últimos treinta años, Africa no ha tenido gobernantes visionarios y altruistas preocupados por el bienestar de su pueblo.”

Esta defensora keniana del medio ambiente y de la democracia espera que en el próximo milenio los dirigentes africanos se preocupen en primer lugar del pueblo.

Usted afirmó en una oportunidad que mejorar la calidad del medio ambiente sólo será posible si progresan las condiciones de vida de la población.
Si uno desea salvar el entorno, primero hay que proteger al pueblo. Si somos incapaces de preservar a la especie humana, ¿qué objeto tiene salvaguardar las especies vegetales?

A veces se tiene la impresión de que la gente pobre destruye el medio ambiente. Pero esas personas están tan agobiadas por la lucha por la vida que no pueden preocuparse por los daños a veces irreparables que están causando al entorno para satisfacer sus necesidades más esenciales.

Así, paradójicamente, los más desfavorecidos, cuya supervivencia depende de la naturaleza, son también en parte responsables de su destrucción. Por eso, insisto, si realmente queremos salvar nuestro entorno, habrá que mejorar las condiciones de vida de los pobres.

Por ejemplo, en algunas regiones de Kenya, las mujeres recorren kilómetros para procurarse leña en los bosques, pues en las cercanías de sus aldeas ya no quedan árboles. Cuando escasea el combustible, deben caminar cada vez más lejos para obtenerlo. El resultado es que se preparan menos comidas calientes, la nutrición se resiente y el hambre aumenta. Si esas mujeres dispusieran de medios, no tendrían que expoliar esos valiosos bosques.

¿Cuál es la importancia actual de los bosques de Kenya y de Africa Oriental?
Desde comienzos del siglo la tendencia fue reemplazar las especies autóctonas por especies exóticas comercializables. Hoy advertimos cuáles son las consecuencias de esa política. Hemos entendido que al talar los bosques originales estábamos destruyendo nuestra rica biodiversidad. Pero el daño ya estaba hecho.

Cuando en 1977 el Movimiento del Cinturón Verde (ver recuadro) inició su campaña de plantación de árboles, la cubierta forestal de Kenya era aproximadamente 2,9%. Hoy la superficie arbolada ha disminuido a un 2%, lo que significa que perdemos más árboles de los que plantamos.

El otro problema grave es que el medio natural de Africa Oriental es muy vulnerable. Estamos muy cerca del desierto del Sahara, y los expertos han advertido que si prosigue la tala indiscriminada, éste podría avanzar hacia el sur de manera incontenible, ya que son los árboles los que impiden la erosión del suelo causada por las lluvias y el viento. Al eliminar lo poco que nos queda de bosque, lo que hacemos es crear minidesiertos del Sahara. Ya hay pruebas fehacientes de este fenómeno.

Nuestro movimiento organiza seminarios de educación cívica para la población rural, especialmente los agricultores, en el marco de campañas de sensibilización a los problemas ambientales. Si se preguntara a cien campesinos cuántos han visto desaparecer un manantial o una corriente de agua en el transcurso de su vida, casi treinta levantarían la mano.

¿Qué resultados ha obtenido su movimiento y en qué medida ha impedido el deterioro del entorno en Kenya?

A mi juicio, el éxito más importante del Cinturón Verde ha sido crear mayor conciencia en los ciudadanos, y en especial en la población rural, acerca de los problemas ecológicos. Diversos sectores de la población se dan cuenta ahora de que la suerte del entorno concierne a todo el mundo y no sólo al gobierno. En parte gracias a esta sensibilización ahora podemos ejercer presión en los responsables políticos. Los ciudadanos les exigen que protejan el medio ambiente.

En segundo lugar, el Cinturón Verde introdujo la noción de preservación del medio ambiente gracias a los árboles pues éstos satisfacen muchas necesidades básicas de las comunidades rurales. En 1977 empezamos plantando siete árboles en un pequeño parque de Nairobi. En esa época no teníamos ni viveros, ni personal, ni fondos, sólo el convencimiento de que los campesinos tenían un papel que cumplir en la solución de los problemas ambientales. Proseguimos nuestra tarea y hoy día hemos plantado más de 20 millones de árboles en todo el país .

Plantar un árbol encierra un mensaje muy claro: con ese simple acto usted puede mejorar su hábitat. La población cobra así conciencia de que puede influir en su entorno, y ello es un primer paso hacia una mayor participación en la vida de la sociedad. Todo el mundo puede ver los árboles que hemos plantado, son por ello los mejores embajadores de nuestro movimiento.

Pese a la Cumbre de Río, en 1992, y la de Kioto sobre el clima, en 1997, no se han registrado grandes progresos en los programas y campañas de protección ambiental a nivel mundial. ¿Por qué?

Lamentablemente para muchos dirigentes del planeta el “desarrollo” es sinónimo de cultivos comerciales extensivos, presas hidroeléctricas onerosas, hoteles, supermercados y artículos de lujo, es decir de expoliación de los recursos humanos y naturales. Se trata de un enfoque a corto plazo que no atiende las necesidades básicas de la población -alimentación adecuada, agua potable, vivienda, atención hospitalaria, información y libertad.

Esta frenética carrera hacia un supuesto desarrollo ha dejado de lado la protección ambiental. El problema es que los gobernantes no sólo no asumen la dirección de las campañas de protección ambiental como deberían hacerlo, sino que son en buena medida responsables de la destrucción del medio ambiente.
Además, el poder político está ahora en manos de personas con intereses comerciales y que mantienen estrechas relaciones con las multinacionales, cuya única meta es obtener beneficios a expensas del medio ambiente y de la población.
También sabemos que las multinacionales han persuadido a muchos dirigentes políticos del mundo de que no tengan en cuenta las declaraciones formuladas en las conferencias internacionales sobre problemas ambientales. Estamos pues a merced de esas grandes empresas, que pueden ser implacables e inhumanas. Y creo que como ciudadanos deberíamos negarnos a ello.

Usted inició su carrera como académica. Más tarde empezó a luchar por el medio ambiente, y ahora se la considera una activista por la democracia. ¿Cómo explica esa evolución personal a lo largo de veinticinco años?

Pocos son los ecologistas que se preocupan sólo por la suerte de las abejas, las mariposas y los árboles, pues saben que es imposible preservar un entorno saludable sin un Estado que controle a las industrias contaminantes y la deforestación.

En Kenya, por ejemplo, se ha autorizado a grandes propietarios a construir lujosas residencias en medio de los bosques. Como individuos conscientes debemos oponernos a ello. Cuando alguien se inmiscuye en estos asuntos, entra en conflicto directo con los responsables políticos y se le tacha de agitador.

Cuando en los años setenta enseñaba en la universidad de Nairobi advertí que los derechos académicos de las profesoras no eran respetados por el hecho de ser mujeres. Mi primer combate consistió en reivindicar esos derechos.
Simultáneamente, me vi enfrentada a problemas relacionados con mi trabajo pero que al principio no había visto con claridad, como los derechos humanos. Fue así como empecé a participar en una campaña en pro de la democracia.

En los años setenta advertí que en una democracia joven como la nuestra era muy fácil que los dirigentes se convirtieran en dictadores. Una vez que lo eran, empezaban a utilizar los recursos nacionales como si fueran su propiedad personal. Me di cuenta de que la Constitución les daba atribuciones que les permitían hacer mal uso de las instituciones y los recursos del Estado.

Entonces me incorporé al movimiento en pro de la democracia y reclamé reformas constitucionales y la creación del espacio político necesario para garantizar la libertad de pensamiento y de expresión. No podemos vivir con un sistema político que mata la creatividad y atemoriza a los individuos.

Con sus calificaciones académicas usted podría haber vivido cómodamente en Estados Unidos o en cualquier otro país occidental. Pero decidió instalarse en Kenya. En los últimos veinticinco años ha sido insultada, amenazada, golpeada, encarcelada y en varias oportunidades se le prohibió abandonar el país. ¿Lamentó alguna vez haber regresado a Kenya para defender sus ideales con la acción directa?
No fue un acto de voluntad, pero nunca me arrepentí de haber regresado a Kenya y de contribuir al desarrollo de mi país y de mi región. Sé que mi acción no ha sido totalmente inútil.

Muchas personas vienen a verme y me dicen que mi labor ha sido un incentivo para ellas. Siento una gran satisfacción porque al comienzo, en especial durante la dictadura, era difícil hablar.

Hasta hace pocos años, había personas que se me acercaban en la calle y murmuraban: “Estoy con usted y rezo por usted.” Tenían tanto miedo que no querían que nadie las oyera. Sé de muchos que temían hablarme o que los vieran conmigo porque podían ser castigados.

Al quedarme en Kenya y enfrentar procesos y tribulaciones constituí una fuerza más positiva que si me hubiera marchado a otro país. Habría sido muy distinto si viviendo en Occidente hubiera alzado la voz para decir lo que había que hacer en Kenya. Al permanecer aquí doy aliento a mucha más gente.

¿Piensa que sufrió virulentos ataques y atropellos porque se opuso a decisiones tomadas por hombres?

Nuestros hombres piensan que las mujeres africanas deben ser obedientes y sumisas, y en ningún caso superiores a sus maridos. No cabe duda de que al comienzo mucha gente me combatió porque soy mujer y porque era intolerable que tuviera opiniones tan concluyentes.

Sé que en ocasiones ciertos varones con posiciones destacadas, entre ellos el Presidente Daniel Arap Moi, se burlaron de mí. Hubo parlamentarios que me reprocharon el hecho de estar divorciada. Creo que en el fondo esperaban que al poner en tela de juicio mi condición de mujer lograrían someterme. Después se dieron cuenta de su error.

En 1989, por ejemplo, nos enfrentamos seriamente a las autoridades para salvar el Parque Uhru, en Nairobi. Afirmé que sería absurdo destruir ese hermoso parque en el centro de la ciudad para reemplazarlo por un complejo de viviendas. El Parque Uhru era un lugar maravilloso, el único en Nairobi donde las familias podían pasar un rato al aire libre con toda tranquilidad.

Cuando lancé la campaña contra la construcción del “Monstruo del Parque”, nombre con el que más tarde se conoció al proyecto, se me ridiculizó y se me acusó de no entender el desarrollo. No he estudiado planificación del desarrollo, pero sé que una ciudad necesita espacios verdes. Felizmente otras organizaciones no gubernamentales y miles de ciudadanos se sumaron a nuestras protestas y logramos salvar el parque.

El gobierno, que quería destruirlo, lo declaró después patrimonio nacional. Podrían haberlo hecho sin atacarme y sin burlarse de mí.

¿Qué la movió a participar en las elecciones presidenciales de 1997? ¿Por qué, pese a su popularidad, no obtuvo un número apreciable de votos?

Decidí presentarme a las elecciones por varias razones. En 1992, cuando por primera vez se legalizó en Kenya un sistema multipartidista, procuré por todos los medios con otros grupos políticos formar una coalición de oposición, pero fue en vano. Como numerosos candidatos de oposición aspiraban a la presidencia, me retiré de la campaña.

Como era de esperar, la oposición perdió las elecciones y ahora todo el mundo acepta que la campaña que emprendimos para unirla era una buena idea. Desde 1992 queríamos formar un gobierno de unidad nacional en el seno de la oposición. Exactamente lo que ahora ésta proclama hoy día.

En las elecciones generales de 1997, traté de persuadir a la oposición de que se uniera y presentara un candidato de una comunidad étnica contra la KANU,1 el principal partido de Kenya. Pero algunos grupos de oposición me calificaron por ello de tribalista. Cuando todos mis esfuerzos para unir a la oposición fracasaron, decidí presentar mi candidatura a la presidencia.

Durante la campaña me di cuenta de que en este país es muy difícil ser elegido sin dinero, y yo no lo tengo. Advertí que por buena, honrada y demócrata que sea una persona, si no tiene cómo pagar a los electores no es elegida. Y perdí.

Todo esto constituyó una experiencia nueva para mí. Ahora puedo hablar con conocimiento de causa. Comprobé también que la población aún no está madura para la democracia y que es urgente emprender una labor de educación cívica y de formación de una conciencia política. La población todavía se deja guiar por motivaciones étnicas y vota en función de ellas. El problema étnico fue un factor clave durante las últimas elecciones.

Pese a sus inmensos recursos naturales, Africa va muy a la zaga de otros continentes en materia de desarrollo y crecimiento. ¿Por qué razón?
Sin lugar a dudas, por la ineficacia de sus gobernantes. Esta generación de dirigentes africanos pasará a la historia por su grave irresponsabilidad que ha puesto de rodillas al continente. Durante los últimos treinta años, Africa no ha tenido gobernantes visionarios y altruistas preocupados por el bienestar de su pueblo.

Hay razones históricas que lo explican. Poco antes de otorgar la independencia a muchos países africanos, el poder colonial promovió a jóvenes africanos situándolos en posiciones hasta ese momento inaccesibles para los nativos y los preparó para tomar el poder dejado por la administración colonial.

Esos nuevos administradores y esas flamantes elites africanas disfrutaron de un estilo de vida y de privilegios semejantes a los de las autoridades de los imperios coloniales. Y en cuanto a los objetivos para el país, nada diferenciaba a los nuevos dirigentes de los antiguos, salvo el color de la piel.

Fue así como los dirigentes africanos abandonaron a su pueblo. Para conservar el poder siguieron la misma receta que el sistema colonial, a saber, sembrar el antagonismo entre comunidades. Estos conflictos internos persistieron durante décadas en muchos países africanos, consumiendo sus escasos recursos.

Por consiguiente, lo que necesitamos son mejores dirigentes. Si no lo logramos, no hay esperanza. La historia enseña que si no sabemos proteger lo que nos pertenece, alguien vendrá y se apoderará de ello. Si nuestros pueblos no logran protegerse a sí mismos, seguirán siendo explotados, ellos y sus recursos.

También es cierto que las potencias occidentales, en especial los antiguos amos coloniales de la región, han seguido explotando a Africa y actuando en estrecha connivencia con sus dictadores y dirigentes irresponsables. Esa es la razón por la que estamos agobiados de deudas que no podemos reembolsar.

El continente africano necesita ayuda internacional para mejorar su situación económica. Pero la mayor parte de la ayuda exterior para Africa es más bien una terapia de supervivencia frente a flagelos sociales: programas de socorro contra el hambre, asistencia alimentaria, control de la natalidad, campamentos de refugiados, fuerzas de mantenimiento de la paz, misiones humanitarias. Apenas se destinan recursos para programas de desarrollo sostenible como formación y educación funcionales, creación de infraestructuras, producción de alimentos o estímulo a las empresas. No hay un solo centavo para iniciativas culturales y sociales que capacitarían a la población y liberarían su energía creadora.
Espero que en el próximo milenio surjan nuevos dirigentes en Africa. Confío en que éstos se preocuparán más de su pueblo y utilizarán los recursos del continente para ayudar a los africanos a salir de la pobreza.

1 Fundada en 1960, la Kenya African National Union (KANU Unión Nacional Africana de Kenya) ganó las primeras elecciones después de la independencia del país en 1963 y se mantiene en el poder desde entonces.

El Correo de la UNESCO: http://www.unesco.org

Visto en: http://www.radialistas.net

Otra entrevista: «Degradación ambiental y pobreza van juntas» http://elpais.com/diario/2004/12/10/sociedad/1102633205_850215.html

Fallece Wangari Maathai, la nobel que plantaba árboles: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/09/26/actualidad/1316988001_850215.html

25 de noviembre – Día Internacional de Lucha contra la violencia de género.

En la página de “Educación en valores- Mi escuela y el mundo-” podréis encontrar una webquest (aunque pensada para el tercer ciclo de primaria es también adecuada para 1º y 2º de la ESO) que nos puede ayudar a trabajar los contenidos de este Día Internacional de Lucha contra la violencia de género.

Y si buscáis alguna sugerencia más para otra actividad que ayude a profundizar en el tema de este día podéis intentarlo con el Cuento de Pepe y Pepa.

O por si estas sugerencias no os interesan también os proponemos un juego de rol que nos ayude a analizar la situación y a crear nuestra propia opinión: http://educarueca.org/spip.php?article737

Y otra seríe importante de recursos para trabajar en este día y en el resto del año:

https://radialistas.net/category/genero/

Curso UNED: Cultura y Violencia de Género

Presentación y Objetivos

El objetivo del Curso es dar cuenta de la inmensa influencia de la cultura en la violencia de género. La erradicación de este tipo de violencia exige una educación global de la población que ha de partir necesariamente de la concienciación de los agentes educativos y sociales sobre los modelos de género que proporciona la cultura. Estos modelos, estructurados en una relación violentamente jerárquica, se transmiten por distintos medios siendo los más importantes en orden de eficacia los que más seducen por su poder de difusión (televisión, cine, videojuegos), su estética (arte), y retórica (literatura), todos ellos en un proceso de retroalimentación constante. Estos medios no son sólo vía de transmisión de discursos sino que a través de los modelos que proponen se convierten en factores esenciales de construcción de la subjetividad femenina y masculina, con su correspondiente asimetría en la asignación de papeles sociales. El programa atiende al estudio del impacto de esta asimetría en la violencia por razón de género.

Destinatarios

TITULACIÓN MÍNIMA: Licenciado. Excepcionalmente podrán realizar este curso Diplomados Universitarios. Para ello deberán incluir en el sobre de matrícula una carta solicitando la autorización del Vicerrectorado de Profesorado y Formación Contínua de la UNED, un curriculum vitae y la fotocopia COMPULSADA de la titulación con la que acceden al curso, o bien del certificado oficial donde consta que se ha cursado el primer ciclo completo de carrera.

Las personas con titulación extranjera o de universidades no oficiales, deberán solicitar previamente a la matrícula la autorización del Vicerrectorado de Profesorado y Formación Contínua de la UNED para poder acceder al curso. Para ello deben enviar a la Fundación gestora una carta de solicitud de admisión al curso, un breve curriculum vitae y la fotocopia COMPULSADA de la titulación con la que acceden al mismo. Una vez autorizados por el Vicerrectorado, podrán proceder a formalizar la matrícula.

NIVEL DE PREPARACIÓN: Diplomados y Licenciados relacionados con el ámbito de la educación: profesores (primaria, secundaria, bachillerato, FP, universidad), educadores y trabajadores sociales.

Mas información: FUNDACIÓN UNED

LISÍSTRATA

Comedia de Aristófanes (450-385 a. de C.),

Una matrona ateniense, la sagaz y enérgica Lisistrata, viendo lo poco que cabe esperar del buen juicio de los hombres y comprobando que todo marcha hacia la ruina (cuando la comedia fué estrenada estaba reciente el trágico fin de la empresa de Sicilia), tiene la convicción de que si se quieren remediar las desgracias que pesan sobre Grecia corresponde a las mujeres tomar la iniciativa y obligar a los contendientes a firmar la paz. Con tal fin reúne en una conjura a sus colegas de la ciudad en guerra y, sin dificultad, las convence para que adopten una actitud pasiva, negando a los maridos todo trato conyugal: ocupa la Acrópolis y cierra bajo llave el tesoro del Estado. Se desarrollan entonces una serie de episodios sazonados con una picante y maliciosa comicidad, en la que el poeta, sin dejarse dominar por rencores partidistas, asesta valientemente duros golpes contra amigos o enemigos, doquiera descubra debilidades y vicios. (…)

Os sorprenderá si os decimos que en Colombia un grupo de mujeres han decidido poner en práctica una estrategia similar.

El diario El Tiempo publica la iniciativa de un grupo de mujeres jóvenes que en la ciudad de Pereira han decidido suspender temporalmente las relaciones sexuales con sus compañeros, hasta tanto estos se comprometan a no participar más en la violencia que afecta a esta ciudad cafetera y a suspender sus conductas de violencia intrafamiliar. Factores como el desempleo, el machismo y los valores «guerreros» de los hombres que hacen parte de las pandillas de esta ciudad, hacen particularmente difícil llevar adelante la iniciativa.

LENGUAJE INCLUSIVO

Página crítica al lenguaje de la exclusión y la opresión por Mujer Palabra Nosotras, como feministas, aspiramos a una sociedad de hombres y mujeres que sean personas, donde no quede rastro de los aspectos injustos del ser femenino y ser masculino que hemos conocido, de esos patrones que se basan en la opresión, el desprecio y la explotación hacia todo un grupo humano, las mujeres. La lucha por el lenguaje inclusivo es la lucha por usar un lenguaje más justo, menos violento, esto es, un lenguaje que no sea utilizado contra nadie como arma de exclusión y opresión en la sociedad. Intentar ser sensibles a usar un lenguaje menos machista y masculinista neutralizando los usos del masculino singular al sustituirlos por otras expresiones o por la inclusión también del femenino singular es un gesto democrático y civilizado, fundamental, como dejar de usar expresiones que podrían herir a grupos que tradicionalmente han sido maltratados, como gente con rasgos físicos distintos a los del grupo dominante. El uso de lenguaje inclusivo se da de manera espontánea y también consciente, y no está exento de problemas, como veremos. No juzgamos a quienes se sienten incómodas/os con usar expresiones que aún no se han normalizado, pero consideramos absurdo que se ridiculice la búsqueda y el uso espontáneo de un lenguaje que incluya a las mujeres como personas. En el verano del 2004 nos han enviado casos de virulentos ataques antifeministas publicados en la prensa más reputada: continúan arremetiendo contra la búsqueda de un lenguaje no machista o masculinista. (No se aburrirán, como tampoco se aburren de facilitar que se vendan coches con anuncios donde se usa a las mujeres como objetos sexuales.) Machista, decimos, porque lo masculino -es decir, el modelo ideológico-biologicista imperante y no los hombres como personas- es producto de un sistema patriarcal que recibimos de una sólida tradición transcultural de siglos, sistema que hasta ahora contaba entre sus más preciadas herramientas (junto con la Iglesia, el Ejército y los Monstruosamente Ricos) con un lenguaje parcial, que no permitía que se visualizara o incluyera la percepción o existencia de la mujer como ser humano (tras la revolución francesa, Mary Wollstonecraft tuvo que escribir la declaración de los derechos de la mujer, para completar la que habían hecho del hombre). Un lenguaje además que reduce/reducía el ser hombre a un modelo de identidad, de comportamiento que sin duda alguna no le sirve a todo hombre que aspire a ser una persona. (Y más: que también le daña, si no es hombre de la Iglesia, militar o monstruosamente rico o, u hombre que, falto de todo poder mencionado porque se lo quedan sus congéneres, cree el ideal machista de que por ser hombre algún poder tiene como mínimo: derecho sobre las mujeres, la brutal promesa.) Qué irritante les parece que la gente busque soluciones para superar una omisión tan grave, omisión, por ejemplo, que se observa si se analiza el hecho de que en toda nuestra anterior historia sólo han accedido al conocimiento escrito sin restricciones no ya todos los hombres, sino los hombres vinculados al poder, como clase en sí, y que en los escritos, cuando creían hablar del ser humano, en realidad hablaban sólo de ellos, en realidad sólo los dirigían a hombres con su mismo estatus. Claro que se han filtrado obras de gente independiente, pero entendámonos, hablamos de lo imperante entonces (y en gran parte, ahora), no de las excepciones. (Por cierto, qué fácilmente se sacan excepciones frente a críticas feministas y qué fácilmente se aceptan generalizaciones en temas mucho más difíciles de generalizar.) Ciertamente, no sólo los hombres en el poder han mantenido la opresión. No sólo ellos se burlan de las feministas, del lenguaje inclusivo, de los hombres no machistas, de todo lo que cuestione el estatus quo. Incluso entre quienes parecen pasarlo tan bien y estar tan refrendados, hay buenas personas. No vamos a poner ejemplos brutales. Recordemos los amos de esclavos, por ejemplo, siempre habría alguno que tratara bien a su «mercancía», y habría más que serían incluso buenas personas, pero eso no invalida el hecho de que existía la esclavitud y la esclavitud era mala para la gente negra y posiblemente para esas mismas buenas personas, porque, quieras que no, con su «seguir la onda» se degradaban. La discriminación contra cualquier ser humano sólo nos aleja de lo que sería una sociedad inteligente y justa. Pensar que el lenguaje no tiene nada que aportar a la creación de una sociedad más justa, cuando el lenguaje conforma como poco gran parte de nuestros pensamientos (Los límites de mi lenguaje son los límites de mi conocimiento, decía el filósofo Wittgenstein) es idiota, o malintencionado. Esta omisión de la mujer como persona (y no como constructo desde el poder de lo que debe ser una mujer para que ese poder funcione como lo desean quienes lo detentan) se puede investigar analizando el uso del masculino singular en textos de todas las épocas. Podéis saber a qué nos referimos si hacéis el «Ejercicio» que proponemos en la columna de la derecha. Es un hecho constatable que el lenguaje está cambiando con la democratización de la vida social, que estos cambios son productos de nociones de libertad, solidaridad y justicia. En nuestra sociedad y en muchas otras, la incorporación de las mujeres a lugares distintos de la casa, el mercado y la peluquería, a actividades que siglo tras siglo sólo se le permitían a los hombres, tiene un impacto directo e inevitable en el lenguaje, guste o no guste a quienes se sienten tan molestos con este hecho. El lenguaje se amolda a esa nueva situación, se enriquece con ese avance social, y esto se manifiesta, por ejemplo, en la inclusión en el uso de los femeninos singulares. Hace diez años decir abogada, doctora, presidenta, ministra, jueza, cartera, licenciada… daba risa y hoy da tristeza, o incluso risa, oír que una mujer abogada se llama a sí misma abogado, o que una licenciada rellena sin rechistar (¿por irrelevante?) un documento oficial donde pone: licenciado, en lugar, por ejemplo, de licenciatura, o licenciado/a. Estas transformaciones del uso de las palabras para ajustarlas a una percepción más democrática o inclusiva de la estructura social, ocurrirán inevitablemente aunque las personas que tan nerviosas se ponen con el tema sigan burlándose en los medios de comunicación o dando órdenes que recuerdan al franquismo para evitar que los documentos oficiales se redacten correctamente, incluyendo opciones no masculinistas («licenciatura», allí donde escriben «licenciado»; «población refugiada» allí donde hablan de «los refugiados») o versiones «bilingües («licenciado/a», «las y los refugiados»). Además de los usos espontáneos, han sido precisamente las feministas conscientes de serlo y en general las mujeres librepensadoras que no podían constreñirse a los moldes femeninos quienes han identificado la problemática de un lenguaje no adecuado. Su lucha les ha reportado burlas, agresiones, pero ésta no ha hecho más que abrir, allanar el camino a un hecho social que despuntaba. (Desde aquí, un reconocimiento a nuestra dura tarea.) Corregir un hecho discriminatorio lingüístico puede parecer artificial, pero la costumbre se genera rápido cuando la población hablante percibe su necesidad, y eso ha sido lo que ha ocurrido y lo que está ocurriendo, si contamos a las mujeres, y sobre todo a las niñas, pues a medida que van incorporándose a la vida social, consciente o inconscientemente adaptan el lenguaje. Y es que las lenguas son maravillosas, y están vivas, por más empeño que ponga la Real Academia en fosilizar su uso. Como hemos mencionado, es cierto que sigue habiendo una resistencia ideológica que, como con todo lo que tenga que ver con cuestionar el estatus quo, ridiculiza y arremete con cualquier intento de mejorar la situación civilizadamente. Esa resistencia sirve como medida de la violencia que usan quienes se beneficiaban de esa situación. Es duro, lo comprendemos, pasar a tener que compartir las parcelas exclusivas con todo el mundo, pero la especie humana debe aspirar a algo más que la barbarie de la injusticia y la guerra, pensamos, y estamos en el grupo que así lo pretende y persigue. La cuestión de si la inclusión puede convertir el lenguaje en algo que no sirva para la comunicación es irrelevante, a nuestro modo de ver, primero porque lo importante es que las personas estén bien, no respetar la tradición (que el lenguaje sea como siempre ha sido), y segundo, porque el lenguaje se va regulando sólo, siempre en función de lo posible, de lo más fácil. Los avances que hacemos se combinan con casos difíciles de resolver, pero esto no invalida lo que se va resolviendo, y no debería crear ceguera sobre lo que se resuelve. Se hace lo que se puede, y tiene valor lo que se resuelve. (Podéis ver ejemplos en uno de los epígrafes de la columna de la derecha.) Es decir, nosotras rechazamos la criminalización, la tabuización (se entiende, ¿no?) del uso del lenguaje, lo que implica tolerancia, convivencia normalizada con quienes se sienten extrañadas/os del lenguaje si usaran el que a nosotras nos parece mejor, y nosotras estamos a favor de la crítica razonada de las actitudes que nada tienen que ver con esto de sentirse mal usando un lenguaje que no te sale natural, tenemos un compromiso con desenmascarar la «ofensiva de los machistas recalcitrantes», supuestamente velada. ¿Por qué no nos pone nerviosas que la gente no haga lo que nos parece importante hacer? Pues porque lo importante no es convencer, sino que la gente asuma cosas de manera natural, y eso lleva tiempo; en el caso del lenguaje, además, poco tiempo, porque muchas cosas con un poco de uso se asumen rápido, y si no lo creéis, fijaros en los femeninos singular de oficios antes «prohibidos» que hemos mencionado arriba. ¿Cuántos años han tardado en arraigar en el uso común? Las soluciones para democratizar el lenguaje las aplicamos todos los días, seamos conscientes de ello o también de manera inconsciente, y si lo observáis, lo podréis comprobar. Y está empezando a ocurrir que cuando no se aplican y seguimos hablando nos empezamos a sentir mal, como si el lenguaje nos forzara. Algo importante está ocurriendo en el lenguaje. Cuando la sociedad no conciba la omisión de la mujer, no tendremos que estar echando luz sobre estos hechos. A nosotras nos aburre tener que estar escribiendo sobre estas cosas, pero vemos que sigue siendo necesario, porque como sabe cualquier persona inteligente, a veces lo más difícil de ver es justamente lo evidente. La gente no tiende a querer ser consciente de todas las cosas que lleva encima «aprendidas por defecto», y como eso es parte de su constructo de identidad, se pone muy agresiva frente a cualquier cuestionamiento crítico, incluso aunque intuya que es justo. Daremos la bienvenida a reflexiones sobre este tema, sea en la forma de aforismo, listado, artículo, viñeta, audiovisual, etc. Esto quiere decir, colateralmente, que no dudaremos en no publicar falacias que se exhíben en todos los medios públicos y privados, escritos ideológicos basados en la oratoria y la fobia al contenido, ideas recalcitrantes que validen la violencia que se le hace a la gente y al lenguaje intentando fosilizarlo y perpetuar una situación injusta que se intenta superar. Las cosas buenas hay que defenderlas, porque siempre son las que menos espacio tienen y las más atacadas. Y es que estamos a favor de la libertad de expresión y cansadas de oír sandeces de quienes no pueden convivir si los demás no hacen lo que ellos o ellas quieren que hagamos, principalmente servirles. La Webmistress en nombre de Mujer Palabra © 2004. Se puede usar este artículo siempre que sea para fines no comerciales y se cite el vínculo a este sitio web: Mujer Palabra,www.mujerpalabra.net Más cuestiones… 2005 «Préstamos para la igualdad. Género; análisis conceptual, lingüístico y social», por Michelle Reñé. Análisis del discurso machista: «Machismo en Internet», por Flavia Limone. Campaña para sensibilizar a El País: 8 marzo 2005 ¿Machismo o sexismo? Nosotras hablamos de machismo y no de seximo (cuando se quiere decir machismo, jajaja…) -aunque sabemos que lo llamábamos sexismo para que no se pusiera la gente tan nerviosa- porque pensamos que ya se le puede llamar por su nombre, que ya hemos sido extremadamente cuidadosas mucho tiempo y que ya hay más gente que no se va a alarmar con la mención de un concepto tan real y operativo (a pesar de los importantes avances). Reflexiones en debate… Lenguaje y sexismo en Mujeres en Red Lenguaje no sexista de Mujeres Universia Lenguaje sexista en Federación de Mujeres Progresistas Educación no sexista en CEAPA Campaña por una educación no discriminatoria en América Latina A = O, por Moema L. Viezzer 21 de junio. Día por una educación humana no sexista, por Red de Educación Popular Entre Mujeres En nuestros foros, concretamente en el foro de debate titulado Sexo, género y rock-n-roles, hay varias aportaciones: Sobre el machismo en el lenguaje Sobre el machismo en el lenguaje 2 V.V. y su odio al feminismo Nota: Como en ellos se menciona la labor que desde el Instituto de la Mujer se hizo en el Parlamento para combatir el «sexismo en el lenguaje», quisiéramos anotar no obstante que a nosotras nos respondieron un día que el uso del masculino singular podía ser de neutro (será por eso que la UNED tiene toda su web en masculino singular), algo que sencillamente no es así, y si no, que se lo pregunten a las niñas, que gracias al momento social que viven ya desarrollan intuitivamente el uso de la inclusión del femenino. En cualquier caso, reconocemos la labor que hicieron en este sentido y animamos al IMU a seguir en ello Artículos antiguos pero aún útiles/interesantes: Hablar en femenino, por el colectivo feminista Ruda, Zaragoza, 1994. De la página web de Ruda. No queremos ser espectadoras de la vida, por el colectivo Dones Esmussades, 1992. De la sección Maldita Sociedad de la desaparecida web Flor de Loto. Ejercicio Cuando nos dicen que el masculino singular es neutro no nos preocupa nada, ya ni nos altera, porque sencillamente no es cierto. Para no extendernos, os proponemos que leáis el Manifiesto surrealista de Breton, por ejemplo. Aclaramos, adelantándonos a la gente que se precipita al hablar y lo hace sin fundamento, que respetamos y aplaudimos las contribuciones del movimiento surrealista a nuestras sociedades. Sabemos lo difícil que es, cuando se lucha por transformar la percepción de las realidades, identificar todas las claves, y comprendemos que estos esfuerzos no pueden ser perfectos. Se hace lo que se puede, y no pasa nada. Lo sucio es mentir, engañar, para manipular a la gente, lo que no tiene ninguna conexión con este manifiesto que nació, más bien, para abrir nuevos caminos de libertad. Ejemplos Los refugiados. Para evitar que la idea de gente refugiada no facilite la visualización de que el problema afecta a las mujeres, en lugar de hablar todo el tiempo de «los refugiados», se puede escribir «las refugiadas y los refugiados» al inicio del texto o párrafo y luego seguir con el masculino plural (que no es tan excluyente como el masculino singular) y al anotar una forma en singular volver a poner el morfema de los dos géneros o decir sencillamente «la población refugiada», «las personas refugiadas» o incluso, que ocurrirá, posiblemente, al final «la gente refugiada»… Soluciones así las aplicamos todos los días gente consciente de lo que hace y otra que lo hace inconscientemente, con naturalidad (un sector de este grupo fue gente consciente primero, esto hay que anotarlo porque se «olvida»). Webs que usan un lenguaje inclusivo. Si queréis ver un más ejemplos de lenguaje inclusivo, que demuestran que usarlo no tiene por qué resultar en algo pesado e impronunciable, podéis navegar por todo este sitio, Mujer Palabra, que como veis, no está lleno de arrobas. Podéis ver concretamente, por ejemplo, la Página web para estudiantes de secundaria. Incluso el título respeta este tema: «estudiantes» evita «alumnos», que es un término más «masculino» y menos neutro que «estudiante». De hecho, «alumnos» es un término con el que ya bastantes estudiantes se sienten mal o que lo sienten raro, y no sólo por el jerarquismo que parece emanar). Hablar en femenino, por el colectivo feminista Ruda, Zaragoza, 1994. De la página web de Ruda. No queremos ser espectadoras de la vida, por el colectivo Dones Esmussades, 1992. De la sección Maldita Sociedad de la desaparecida web Flor de Loto. Ejercicio Cuando nos dicen que el masculino singular es neutro no nos preocupa nada, ya ni nos altera, porque sencillamente no es cierto. Para no extendernos, os proponemos que leáis el Manifiesto surrealista de Breton, por ejemplo. Aclaramos, adelantándonos a la gente que se precipita al hablar y lo hace sin fundamento, que respetamos y aplaudimos las contribuciones del movimiento surrealista a nuestras sociedades. Sabemos lo difícil que es, cuando se lucha por transformar la percepción de las realidades, identificar todas las claves, y comprendemos que estos esfuerzos no pueden ser perfectos. Se hace lo que se puede, y no pasa nada. Lo sucio es mentir, engañar, para manipular a la gente, lo que no tiene ninguna conexión con este manifiesto que nació, más bien, para abrir nuevos caminos de libertad. Ejemplos Los refugiados. Para evitar que la idea de gente refugiada no facilite la visualización de que el problema afecta a las mujeres, en lugar de hablar todo el tiempo de «los refugiados», se puede escribir «las refugiadas y los refugiados» al inicio del texto o párrafo y luego seguir con el masculino plural (que no es tan excluyente como el masculino singular) y al anotar una forma en singular volver a poner el morfema de los dos géneros o decir sencillamente «la población refugiada», «las personas refugiadas» o incluso, que ocurrirá, posiblemente, al final «la gente refugiada»… Soluciones así las aplicamos todos los días gente consciente de lo que hace y otra que lo hace inconscientemente, con naturalidad (un sector de este grupo fue gente consciente primero, esto hay que anotarlo porque se «olvida»). Webs que usan un lenguaje inclusivo. Si queréis ver un más ejemplos de lenguaje inclusivo, que demuestran que usarlo no tiene por qué resultar en algo pesado e impronunciable, podéis navegar por todo este sitio, Mujer Palabra, que como veis, no está lleno de arrobas. Podéis ver concretamente, por ejemplo, la Página web para estudiantes de secundaria. Incluso el título respeta este tema: «estudiantes» evita «alumnos», que es un término más «masculino» y menos neutro que «estudiante». De hecho, «alumnos» es un término con el que ya bastantes estudiantes se sienten mal o que lo sienten raro, y no sólo por el jerarquismo que parece emanar). http://www.mujerpalabra.net/pensamiento/lenguaje/lenguaje_inclusivo.htm ================================ Manual del Lenguaje Integrador Nosexista editado por CGT:

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LA FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA

AUTORAS: Rosa Cobo y Luisa Posada

Hablar de feminización de la pobreza es hablar de una realidad que viene de lejos: el feminismo lleva tiempo utilizando esta expresión para connotar el creciente empobrecimiento material de las mujeres, el empeoramiento de sus condiciones de vida y la vulneración de sus derechos fundamentales. Cuando la impresión generalizada es la de que las vidas de las mujeres están mejorando en todo el mundo, las cifras desmienten este tópico. Es un hecho verificable, por ejemplo, que en las familias del Primer y del Tercer Mundo, el reparto de la renta no sigue pautas de igualdad, sino que sus miembros acceden a un orden jerárquico de reparto presidido por criterios de género.

También es un hecho palpable el que uno de los efectos más rotundos de los programas de ajuste estructural inherentes a las políticas neoliberales es el crecimiento del trabajo gratuito de las mujeres en el hogar, resultado de los recortes de los programas sociales por parte de los gobiernos: aquellas funciones de las que el Estado abdica -salud o nutrición o educación, entre otras- vuelven a recaer en la familia. La Ley de Dependencia, de reciente creación en España, tiene como objetivo precisamente reducir algunas cargas de las cuidadoras y cuidadores de las personas dependientes en las familias, ya que el trabajo no remunerado que realizan las mujeres en el hogar les impide acceder a trabajos que requieran dedicación exclusiva.

Hasta la fecha no se han encontrado otras políticas que debiliten tanto la explotación económica y la subordinación social que las medidas de acción positiva. Por eso, cuando de lo que se trata es de que el Estado abandone su papel redistribuidor de recursos sociales y lo deje en manos del mercado, criticar las políticas públicas con el argumento de que tutelan a quienes van dirigidas es cuanto menos un sarcasmo.
Si bien es cierto que está creciendo el segmento de mujeres que se insertan en el mercado de trabajo global, también lo es que este proceso se está realizando bajo condiciones laborales inimaginables hace sólo 30 años. Las mujeres reúnen las condiciones que pide el nuevo mercado laboral global: personas flexibles, con gran capacidad de adaptación, a las que se pueda despedir fácilmente, dispuestas a trabajar en horarios irregulares o parciales, a domicilio, etcétera. Saskia Sassen no sólo sostiene que se está feminizando la pobreza, sino que se está feminizando la supervivencia. En efecto, la producción alimenticia de subsistencia, el trabajo informal, la emigración o la prostitución son actividades económicas que han adquirido una importancia mucho mayor como opciones de supervivencia para las mujeres. Lo cierto es que las mujeres entran en las estrategias de desarrollo básicamente a través de la industria del sexo, del espectáculo y de las remesas de dinero que envían a sus países de origen. Y que éstas son las herramientas de los gobiernos para amortiguar el desempleo y la deuda externa.

La globalización, en su versión neoliberal, es un proceso que está ahondando cada vez más la brecha que separa a los pobres de los ricos. Sin embargo, no se puede desconocer que las grandes perdedoras de esta nueva política económica son las mujeres. En efecto, patriarcado y capitalismo se configuran como las dos macrorrealidades sociales que socavan los derechos de las mujeres, al propiciar la redistribución de los recursos asimétricamente, es decir, en interés de los varones.

Por eso no es de extrañar, ni tampoco es una casualidad, que uno de los lenguajes que habla el feminismo en la bisagra de los siglos XX y XXI sea el de las políticas públicas de igualdad, orientadas a reducir las desigualdades económicas y a debilitar las jerarquías. Las políticas públicas tienen una función redistribuidora en sociedades estratificadas y se manifiestan a través de acciones positivas. Este tipo de políticas sociales han vertebrado los Estados de bienestar europeos, aplicándose a diversos colectivos sociales y muy especialmente a la clase obrera: la educación, la salud y el sistema de pensiones, junto a otras políticas sociales, han sido la manifestación más explícita de una redistribución más justa de los recursos y del reconocimiento de nuevos derechos sociales para grandes sectores de la ciudadanía. Hasta la fecha no se han encontrado otras políticas que debiliten tanto la explotación económica y la subordinación social que las medidas de acción positiva. Por eso, cuando de lo que se trata es de que el Estado abandone su papel redistribuidor de recursos sociales y lo deje en manos del mercado, criticar las políticas públicas con el argumento de que tutelan a quienes van dirigidas es cuanto menos un sarcasmo.

En España hay ocho millones de pobres, de los cuales la mayoría son mujeres. Y la tendencia a la feminización de la pobreza es contrastable en los países del norte y en los de sur. Ese viejo sueño de deshacernos de la pobreza se ha convertido en una quimera. Frente a la pertinaz pobreza de las mujeres y frente a una inmigración femenina situada mayoritariamente en la prostitución, en el servicio doméstico y en otras tareas mal pagadas y definidas como nuevas clases de servidumbre, el feminismo no puede negar la necesidad de que se amplíen las políticas sociales. Lo contrario sería negar su dimensión vindicativa y emancipatoria.

Rosa Cobo es profesora de Sociología de la Universidad de A Coruña, y Luisa Posada, profesora de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

FUENTE: El País 15 de Junio de 2006

Visto en: Unidad Cívica por la República

LOS ELEGIDOS

A una semana de la inauguración de la Asamblea Constituyente en Bolivia A una loca no la puede tomar en serio nadie Petiso, moreno, gordito, borracho y maricón me confesaba una pasión incontenible mientras intentaba besarme cualquier parte del cuerpo, sujetándose apenas en mis caderas. Esta pasión la había desatado su hermana; madre soltera y homofóbica que había decidido votar por esta loca en las elecciones a la constituyente. Ese voto era simplemente inexplicable para él mismo, era la señal que había esperado por más de diez años, era el vínculo entre un hermano y una hermana separados por la más absurda de las incompresiones y necesitados el uno de la otra para mirarse en un mismo espejo, para compartir un domingo, para hacer antesala juntos en hospitales y velatorios. La pastelera, madre de dos niñas y un niño me utilizó en cambio para romper por fin el vínculo con su pareja; guardia de seguridad, celoso, violento y borracho también. Descaradamente me cuenta como me utilizó para desencadenar con él un conflicto con mis panfletos en mano, azuzar con mi cara su rabia para por fin decirle que se vaya de su vida. Exactamente como quien le tira un pedazo de carne fresca a un perro rabioso, para poder escapar de la jaula que compartían. El brillo de sus ojos era tan bonito que me olvidé preguntarle si realmente había votado por mí. Parece que el domingo aquel ella ni siquiera llegó a la urna, se quedó rumiando paralizada en una plazuela del barrio pensando por donde empezaría su vida nuevita y sin usar. Me usaron también sermoneros cristianos en sus salones de oración para anunciar el Apocalipsis, el castigo de Dios y la proximidad del fin del mundo, dejando la única posible salvación en los hombros cansados de mujeres sumisas, silenciosas y enfermas, sostenidas sobre dos columnas de estrías con várices en altorrelieve que son sus piernas. Sermón de domingo que ellas escuchan mientras esconden su boca entre mantas y sus manos entre mandiles, dejando en algunos casos que lágrimas amargas caigan, mientras ellas piden perdón al Señor por la candidatura de tan demoniaca pecadora. En cambio, en medio de un debate abierto entre ollas gigantes y platos repletos de donde se va derramando la sopa sobre la acera, una cocinera callejera me dice de frente que todo esta bien, que está de acuerdo con todo y que le gusta. Pero, pero menos la locura. Que a una loca no la puede tomar en serio nadie, ella tampoco. Ante frase tan contundente, dicha además con todo el cuerpo, como solo una hermosa y gorda cocinera lo puede hacer, yo no digo nada. Pero pienso, pienso y me sonrío y sé que si la sociedad fuese una olla, el único cucharón que movería la mermelada desde el fondo sería el de la locura. Ha ganado Evo, ha perdido Eva

Es así que los 1877 votos cayeron pesadamente dentro de las urnas para sedimentarse bien al fondo y transformarse en abono de rebeldías que nada, nada?, nada¡ tienen que ver con un proceso electoral. Son votos que hacen más bien de palanca para tomar decisiones existenciales. Son votos que no construyen representación. Los imagino bailando al fondo de las urnas, cantando y rompiendo el aburrimiento de los cientos de miles de votos que corean un sí y que tienen como contenido una renovada forma de clientelismo estatal, una renovada forma de caudillismo esta vez indígena.Los cientos de votos que en el fondo de la urna piden pegas, los cientos de miles de votos que suicidan dignidades y entierran disidencias. Como es el caso de mi comadre que eligió la gorrita azul y el grupo de choque [[los grupos de choque son grupos que organizan los partidos poĺíticos]] para insultar a sus adversarios políticos para conseguir la pega 1 que desde la campaña del 2002 le vienen ofreciendo. Ella claro no votó por mi, ni me saludó, ni me apoyó, ni siquiera me escucho. Yo era simplemente incómoda, inconveniente e inoportuna. Madre soltera como es, tiene que velar no por la dignidad de su maternidad, sino por la miseria de su propia maternidad.

A mis amigas que cada vez son más las que suman sin contar en las bases del MAS y a las que suman entre las funcionarias del MAS 2 que cada vez son más también les digo sinceramente que había que estar ahí. Había que ver como se hostigaba a nuestras delegadas con insultos escogidos del gran basurero de la homofobia, del racismo y del machismo.

Como se pegaban los busca-pegas por las actas. Como se impusieron los candidatos y las candidatas sin respetar la decisión de las organizaciones, como esos candidatos no asistieron a debates porque tenían como único discurso el “yo soy Evo”. Así se armo esta constituyente a la mala; sin aire para respirar, sin ideas para discutir y sin voluntad de cambiar nada de nada. Como dice el vicepresidente Alvaro García Linera, no se trata de cambiar la Constitución Política del Estado, se trata de reescribirla con otros protagonistas, reescribiendo, reiterando y copiando todos los odios. Reescribir tomando como base las formas de repartija del poder; sea este autonómico, regional o nacionalista. Sea este empresarial, militar, de color de piel, de sexo o de edad. Reescribir con omnipotencia y prepotencia las leyes patriarcales como quien dicta el génesis; no volarán los peces, ni nadarán los pájaros. Quedará cerrada con un pesado candado la puerta de ley una vez más y quien sabe por cuantos años. Cerrada esta la puerta a “los otros”, a los ajenos y a los impropios. Hemos quedado afuera, bien afuera tanto que nuestra voz resuena en el eco de los abismos, tanto que nuestras propuestas se gritan al “sordo cielo” porque no tienen en este proceso constituyente ninguna cabida. Se refundará el país en base a los elegidos. No son las leyes que nos devolverán nuestra maternidad a las mujeres, aunque son leyes y mandatos que nos la expropian. No son leyes que nos devolverán a las mujeres la soberanía sobre nuestros cuerpos aunque son leyes las que nos la arrebatan en violaciones, maternidades impuestas y formas de cosificacion varias que nos convierten en cosas sin decisión, ni dignidad. Nuestras familias sin padres seguirán siendo de segunda y de segunda nuestros hijos e hijas. En los colegios religiosos o no, religiosamente repetirán nuestras criaturas que mamá no trabaja , que papá es el que manda y que la patria se la defiende en los cuarteles. Seguirá proscrita del aula la poesía, proscritas las formas del amor entre hombres y entre mujeres. Vetadas las historias y las literaturas que no hagan referencia a héroes, vetadas las historias de quienes se rebelan contra las culturas “originarias” para plasmar peligrosas originalidades. Se refundará el país en base a los elegidos para reescribir las leyes a medida del poder y de los poderosos y a ese hecho y a ese acto se nombra hoy en Bolivia como Asamblea Constituyente.
  1. Pega es el nombre popular para un puesto de trabajo por lo general dentro de El Estado. ↩︎
  2. Movimiento al Socialismo ↩︎

Una niña y un niño no son dos niños.

Hemos sindicado una nueva página. Iréis encontrando sus novedades en la columna de la derecha de nuestra página de inicio:

Radialistas Apasionadas y Apasionados. Una maravilla de página en especial para la gente de las radios.

NIÑAS Y NIÑOS

Un niño y una niña no son dos niños.

Una niña no es el femenino de un niño.

Una niña cuidando a un niño no es una madre.

Un niño que crece no es un juguete.

Un niño que roba para comer no es un delincuente.

Un niño preso es una acusación para nuestra pretendida humanidad.

Un revólver de plástico no es un juguete, sigue siendo un revólver.

Una niña anoréxica no es una barbie.

Un niño o una niña desnutridos son un grito que no calla nunca. Nunca.

Un niño o una niña golpeados son nuestros sueños lastimados.

Una niña que prostituyen no es una prostituta. Es una víctima del abuso sexual. Una víctima también de nuestra indiferencia.

Un niño que trabaja no es un trabajador. Es una víctima del capitalismo.

Un niño que golpea a una niña, no es una sorpresa. Repite la antigua historia que aprendió de padres y abuelos y bisabuelos.

El maltrato hacia la mujer es tan antiguo como el patriarcado.

BIBLIOGRAFÍA
Liliana Daunes, Celebrando a niñas y a niños, Buenos Aires, 2005.

http://radialistas.net/clip2.php?id=1700094