Dinámica – CUENTOS COLECTIVOS

CUENTOS COLECTIVOS

Inventamos un cuento en grupitos de, cinco personas. Una dice qué personajes participan, otra dónde sucede la acción, otra qué sucede, otra cuándo sucede y otra cómo sucede.

Podemos inventarlo de otra manera: En grupo grande alguien comienza, el resto continúa y otras dicen cómo acaba.

Podemos inventar una historia con una serie de palabras conocidas y otra desconocida o ajena a la situación. A ver qué pasa. Ejemplo: Niña, bosque, flores, lobo, abuela y helicóptero. Podemos inventar otra secuencia con una palabra desconocida diferente.

Ver Cuentos para una convivencia sin violencia.

SI ÉL HUBIERA NACIDO MUJER – If he had been born a woman

SI ÉL HUBIERA NACIDO MUJER

If he had been born a woman – English version at the end.

De los 16 hermanos de Benjamín Franklin, Jane es la que más se le parece en cuanto a talento y fuerza de voluntad.

Pero a la edad que Benjamín se marchó de casa para abrirse camino, Jane se casó con un talabartero pobre, que la aceptó sin dote, y 10 meses después dio a luz a su primer hijo. Desde entonces, durante un cuarto de siglo, Jane tuvo un hijo cada dos años. Algunos niños murieron, y cada muerte le abrió un tajo en el pecho. Los que vivieron exigieron comida, abrigo, instrucción y consuelo. Jane paso noches en vela acunando a los que lloraban, lavó montañas de ropa, bañó montoneras de niños, corrió del mercado a la cocina, fregó torres de platos, enseñó abecedarios y oficios, trabajó codo a codo con su marido en el taller, y atendió a los huéspedes cuyo alquiler ayudaba a llenar la olla. Jane fue esposa devota y viuda ejemplar, y cuando ya estuvieron crecidos sus hijos se hizo cargo de sus propios padres achacosos y de sus hijas solteronas y de sus nietos sin amparo.

Jane jamás conoció el placer de dejarse flotar en un lago, llevada a la deriva por un hilo de cometa, como suele hacer Benjamín a pesar de sus años. Jane nunca tuvo tiempo de pensar, ni se permitió dudar. Benjamín sigue siendo un amante fervoroso, pero Jane ignora que el sexo puede producir algo mas que hijos.

Benjamín, fundador de una nación de inventores, es un gran hombre de todos los tiempos. Jane es una mujer de su tiempo, igual a casi todas las mujeres de todos los tiempos, que ha cumplido su deber en esta tierra y ha expiado su parte de culpa en la maldición bíblica. Ella ha echo lo posible por no volverse loca y ha buscado, en vano, un poco de silencio.

Su caso carecerá de interés para los historiadores.

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Eduardo Galeano

Memoria del fuego / Las caras y las máscaras

Publicado por: Editorial Siglo XXI

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If He Had Been Born a Woman

Of Benjamin Franklin’s sixteen brothers and sisters, Jane is the one most resembling him in talent and strength of will.

But at the age when Benjamin leaves home to make his own way, Jane
marries a poor saddler, who accepts her without dowry, and ten months later
bears her first child. From then on, for a quarter of a century, Jane has a child
every two years. Some of them die, and each death opens a wound in her
breast. Those that live demand food, shelter, instruction, and consolation. Jane
spends whole nights cradling those that cry, washes mountains of clothing,
bathes stacks of children, rushes from market to kitchen, washes piles of
dishes, teaches ABC’s and chores, toils elbow to elbow with her husband in
his workshop, and attends to the guests whose rent helps to fill the stewpot.
Jane is a devoted wife and exemplary widow; and when the children are
grown up, she takes charge of her own ailing parents and of her unmarried
daughters and her orphaned grandchildren.

Jane never knows the pleasure of letting herself float in a lake, drifting over
the surface hitched to the string of a kite, as Benjamin enjoys doing despite his
years. Jane never has time to think, nor allows herself to doubt. Benjamin
continues to be a fervent lover, but Jane doesn’t know that sex can produce
anything except children.

Benjamin, founder of a nation of inventors, is a great man of all the ages.
Jane is a woman of her age, like almost all women of all the ages, who has
done her duty on this earth and expiated her share of blame in the Biblical
curse. She has done all she could to keep from going mad and sought, in vain, a
little silence.

Her case will awaken no interest in historians.


En la misma línea tenemos otra historia que, tal vez, también os interese

Mileva Maric, la primera esposa del misógino Einstein.

Mileva Maric y Albert Einstein se conocieron en la Universidad Politécnica de Zürich a finales del siglo XIX. Maric era la única mujer que estudiaba matemáticas y física en aquella universidad. En 1896 iniciaron una relación sentimental y Einstein estaba fascinado por la intensa colaboración intelectual que recibía de parte de su compañera serbia. A la única persona que disgustaba aquella relación era a la madre del genio, una alemana misógina y xenófoba, que nunca vio con buenos ojos a la serbia: “Ella es un libro igual que tú, pero lo que tú necesitas es una mujer. Cuando tengas 30 años, ella será una vieja bruja”.

Como sea, la pareja estaba flechada porque ambos hablaban el mismo lenguaje: ella le dio clases de matemáticas (que nunca fueron el fuerte de Einstein), preparaban juntos sus exámenes y compartían el mismo interés por la ciencia y por la música. Einstein le escribió en 1900: “Estoy solo con todo el mundo, salvo contigo. Qué feliz soy por haberte encontrado a ti, alguien igual a mí en todos los aspectos, tan fuerte y autónoma como yo”.

En 1902, Einstein se trasladó a la ciudad de Berna, Suiza, donde consiguió empleo en una oficina de patentes. Tras cinco años de convivencia Albert y Mileva terminaron casándose a comienzos de 1903 y tuvieron su primer hijo al año siguiente. En sus ratos libres, Einstein desarrolló, entre otras cosas, la Teoría de la relatividad especial que habría de revolucionar la física moderna. Los frutos de su trabajo fueron publicados en 1905, en la -en aquel entonces- prestigiosa revista Annalen der Physik.

Cuando se le preguntaba a Mileva por qué no firmaba los artículos que elaboraba junto a su esposo, su respuesta era: «Wir sind ein Stein!» (Somos Einstein), que en alemán significa “somos una piedra”.

Esta es más o menos la historia oficial, la que todos sabemos; pero se puede ahondar un poco más en la vida privada del genio, en sus inicios y sobre todo, en la relación con su primera esposa.
Aunque Mileva fue una sobresaliente matemática, nunca terminó formalmente sus estudios, en cambio Albert pudo defender su tesis doctoral en 1905.
Para 1908, Einstein consiguió finalmente un puesto de profesor en la Universidad de Berna. En cuanto a Mileva, el matrimonio la obligó a abandonar definitivamente la universidad y la física.
Existen varias cartas del noviazgo en las que Einstein debate con ella sus ideas de la relatividad e inclusive se refiere a “nuestra teoría” y le da un trato de colega. A partir de estas evidencias hay estudiosos que concluyen que las ideas fundamentales de la teoría de la relatividad fueron de Mileva Maric, quien no pudo continuar con su carrera puesto que se hizo cargo del cuidado de los hijos, uno con retraso mental, lo que desde luego le exigió más cuidados maternales. Incluso ahora se sabe que engendraron una niña en 1902, antes de casarse, de la cual se sabe muy poco, sólo que la entregaron en adopción.
Mientras ella cuidaba de sus hijos y renunciaba a la ciencia, Einstein desde su puesto académico tuvo el tiempo suficiente para concluir sus estudios y desde luego para desarrollar la teoría, de la que se sabe ahora,
no todo el crédito era suyo. En esa pareja de físicos alguien tenía que cuidar a los niños, alguien tenía que lavar y preparar la comida; y ése fue el papel que Einstein y la sociedad patriarcal asignaron a Mileva, quien
subordinó todas sus aspiraciones a los objetivos de su esposo y puso todos sus conocimientos a su servicio.

«Mi gran Albert ha llegado a ser célebre, físico respetado por los expertos que se entusiasman por él. Trabaja incansablemente en sus problemas. Puedo decir que sólo para eso vive. Tengo que admitir, no sin vergüenza, que para él somos secundarios y poco importantes», escribía Mileva a unos amigos.
Einstein a su vez admitía: «Nuestra vida en común se ha vuelto imposible, hasta deprimente, aunque no sé decir por qué».

Con el paso del tiempo la relación se tornó disfuncional. Ella ya no le resultaba divertida y tampoco le aportaba nuevas ideas ni conocimientos.

Las “Reglas de conducta” que Albert Einstein le impuso por escrito en 1914 son una cruda muestra de su autoritarismo y, a su vez, del machismo y violencia sicológica que ejerció en contra de Mileva:

“A. Te encargarás de que:

mi ropa esté en orden,
que se me sirvan tres comidas regulares al día en mi habitación,

que mi dormitorio y mi estudio estén siempre en orden y

que mi escritorio no sea tocado por nadie, excepto yo.

B. Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales. En especial no solicitarás que:

me siente junto a ti en casa,

que salga o viaje contigo.

C. Prometerás explícitamente observar los siguientes puntos cuanto estés en contacto conmigo:
no deberás esperar ninguna muestra de afecto mía ni me reprocharás por ello,
deberás responder de inmediato cuando te hable,
deberás abandonar de inmediato el dormitorio o el estudio y sin protestar cuanto te lo diga.

D. Prometerás no denigrarme a los ojos de los niños, ya sea de palabra o de hecho.”

Con este tipo de imposiciones obviamente que las cosas no funcionarían nunca, por lo que los Einstein terminaron separándose en 1914. Einstein volvió a casarse en 1915 con una de sus primas, Elsa Einstein, quien también era divorciada y tenía dos hijas. Esta nueva relación marital fue como un necesario soplo de vida para el aún desconocido físico, ya que apenas un año después y con una inusual lucidez y energía dio a conocer su famosa Teoría General de la Relatividad.

Elsa fue la mujer sumisa que Einstein buscaba. En silencio y total sumisión supo mantenerse a prudente distancia, dedicada al hogar y facilitándole el trabajo de investigación. Su doméstica obediencia dio un paso más cuando aceptó organizarle la agenda y restringirle el número de visitantes que aspiraban hablar con él, a medida que crecía su fama.
De los hechos se desprende que Einstein nunca necesitó una esposa sino una secretaria, y que no quiso formar una pareja científica ni conceder crédito alguno en su teoría a su ex esposa Mileva. Quizá por eso, de alguna manera le pagó por su aporte, al otorgarle el dinero que ganó por el Premio Nobel de Física.
Un detalle bastante revelador aportado por la feminista alemana Senta Trömel-Plözt es que, cuando Albert y Mileva se separaron oficialmente en 1919, el documento del divorcio incluyó una cláusula de que, en caso de recibir Einstein algún premio por los artículos publicados en 1905 en los Annalen der Physik, debía entregárselo íntegramente a Mileva. ¿Tenía la esperanza Mileva que ese trabajo revolucionaría al mundo? ¿Cómo pudo saberlo si no fue parte del mismo? Fue en los años de su vida conjunta, hasta 1914, cuando nacieron las obras más importantes de Einstein, por lo que algunos creen que el papel de su mujer era significativo, sobre todo en matemáticas, materia en la que alguna vez brilló en su Facultad.

Mileva Maric
Y fue así que en 1921 Albert Einstein ganó el Nobel de Física por sus publicaciones de 1905, y un año después le entregó la totalidad del dinero del premio a su ex-esposa. Y también hay que decirlo: Einstein era un misógino empedernido. Estaba convencido de que “muy pocas mujeres son creativas. No enviaría a mi hija a estudiar física. Estoy contento de que mi segunda mujer no sepa nada de ciencia”. Decía también que “la ciencia agría a las mujeres”, de ahí la opinión que tenía de Marie Curie: “nunca ha escuchado cantar a los pájaros”. Aun así, dentro de ese machismo recalcitrante, fue quien acuñó la célebre frase: “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.
Mileva vivió hasta el último de sus días en Zúrich, en un apartamento con vista a la facultad en la que estudiaron juntos. El piso fue comprado justamente con el dinero del Premio Nobel.
Sirva este pequeño retrato de Mileva Maric como homenaje a esas miles, millones de abnegadas esposas y madres, que han sacrificado sus sueños,carreras e ideales, porque el instinto maternal y el amor han sido más fuertes que el estatus.
Escrito por Maria Suarez Toro. Todo nuestro agradecimiento hacia ella.
Parte de la tesis de María Suarez Toro de la Univ de Costa RIca, sobre el aporte invisibilizado de las mujeres. Esa tesis despues fue teatralizada por el grupo Alas de Mariposa


http://www.alasdemariposa.org/p_esp/10cartas_apoyo/10tesis_maria_s.htm

Gracias a Barbara Gil, Coca Trillini entre otras de las mujeres de la red Rima, que son lo Más


http://www.rimaweb.com.ar/

http://mujeresabordo.blogspot.com/

Fuente original del artículo: http://heroinas.blogspot.com.es/2012/08/mileva-maric-la-primera-esposa-del.html

Dinámica – MAR, MUR.

MAR , MUR.

Un pequeño juego de distensión para un grupo que ya ha pasado unos meses en el mismo curso.

Una persona hace de murciélago y otra de mariposa se mueven con los ojos cerrados; el murciélago tratando de cazar a la mariposa y la mariposa de esquivarle. El murciélago si no sabe dónde está la mariposa emite el sonido “mar” a lo que la mariposa tiene que contesta “mur”, lo que le permite orientarse por el sonido. Las demás personas forman un circulo, en silencio relativo, para delimitar el espacio donde se puede mover la mariposa y el murciélago.

Al final del juego, después de que hayan participado varias parajas voluntarias comentamos cómo nos hemos sentido. Los ojos tapados habrán producido distintas sensaciones a las personas que han hecho de murcielago y mariposa y será bueno comentarlo. Siría oportuno también escuchar las opiniones de la gente que no ha querido salir. ¿Por qué no lo han querido hacer? …

Película – LAS MUJERES DE VERDAD TIENEN CURVAS

Os podemos asegurar que pocas otras películas pueden tratar mejor estos temas:

– La maternidad y la función social de las mujeres

– El cuerpo y los cánones de belleza

– La virginidad y la sexualidad

Si os interesa saber más sobre esta película cuya versión original está producida mezclando el inglés y el castellano (lo cual la hace tadavía más recomendable) aquí va el enlace adecuado; encontraréis ficha didáctica y trabajo muy bien realizado por Edualter:

LAS MUJERES DE VERDAD TIENEN CURVAS

Más información: http://foeminas.lugo.es/

Dinámica – QUE SE CAMBIEN DE SITIO …

QUE SE CAMBIEN DE SITIO…

Colocamos las sillas en un círculo. Como ya hemos dicho en otras ocasiones lo ideal es poder hacer un círculo al final de la clase. Si el aula no lo permite porque es demasiado pequeña hay que aprovechar los laterales, que ya tienen sillas junto a las paredes. En el frente y parte posterior de la clase caben otras cuantas sillas con lo cual no necesitaremos arrastrar todas las mesas para hacer el círculo.

Este proceso tan incómodo, tiene mucho de dinámica en sí mismo si queremos que así sea. Está bien claro lo difícil que es hacer círculo los primeros días de curso y cómo se va mejorando con el paso de las semanas.

No debe ser fácil hacer una sesión de tutoría en la que haya un debate y los chicos y chicas tengan que seguir contemplando la nuca de sus compañeros o compañeras.

A muchos os sonará que una vez construído el círculo hay que recordarles, continuamente, que el debate no es hablar sólo con el o la profe, que el debate es entre toda la gente que está en la clase por lo que dirigirse siempre a la misma persona no es lo deseable.

Y vayamos a la dinámica tras este corto pero importante preámbulo:

Nos sentamos en cículo, decía, una persona se queda en el centro sin silla y dice:

«Que se cambien de sitio las personas a las que les gusten las lentejas»

Durante el cambio de sitio la persona que estaba en el centro intentará pillar silla y la que quede de pie tendrá que decir algo parecido:

«Que se cambien de sitio las personas a las que les guste el helado»

Y así continuamos durante unos pocos minutos. Con esto tendremos una dinámica de itroducción y la gente estará animada y preparada para temas más «sesudos»

Un poco más de conocimiento, un poco de distensión, un poco de comunicación opinando sobre la dinámica que acabamos de realizar, dará pie a una buena atmósfera, que siempre ayuda a la cohesión del grupo.

Una buena cohesión grupal será el mejor caldo de cultivo para la regulación espontánea de los conflictos que puedan surgir.

TIENDA ONLINE DE COMERCIO JUSTO

SETEM

Todos los productos que presenta SETEM en esta tienda on-line proceden de paises del Tercer Mundo y están producidos y comercializados con criterios de COMERCIO JUSTO: sin trabajo infantil, pagando salarios justos a los artesanos, retribuyendo por igual a mujeres y hombres, respetando el entorno, fomentando la participación de los trabajadores…

La Federación SETEM es una ONG de solidaridad internacional fundada en 1968, y formada hoy por 10 organizaciones autonómicas: Andalucía, Aragón, Catalunya, Comunidad Valenciana, Extremadura, Euskadi, Galicia, Madrid, Navarra, y Rioja.

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Libro – CONSUMO SOSTENIBLE

Navidad, santos, cumpleaños, fiestas.

Extracto del libro «Consumo sostenible» de Pilar Comín y Bet Font. Editorial Icaria / Milenrama.

De unas vacaciones a las siguientes hay una eternidad, así que nos hemos buscado distintas cosas que celebrar. El día de la Comunidad, el santo patrón de nuestra ciudad, nuestro cumpleaños, la Navidad o el Día del Trabajo. Son pequeños homenajes a nosotros mismos que solemos celebrar con los demás. Es saludable y civilizado; por una parte rompemos la rutina y, por otra, compartimos nuestra alegría con otras personas. Pero hay muchas formas de celebrar y de compartir, unas más personales y otras más materiales. A veces no recordamos que lo más importante de las fiestas es compartir y no mostrar lo mucho que tenemos o que podemos comprar.

Parece que nos alegramos más del cumpleaños de un amigo o de un hijo si se prepara mucha comida y mucha bebida. Además, esa comida y esa bebida suelen servirse en vasos y platos, y con cubiertos, manteles y servilletas desechables, casi siempre de colores y con dibujos. Es decir un montón de papel y de plástico que sólo se utilizará una vez y con ellos irán a cualquier vertedero un montón de materias primas derrochadas, tintas y otras sustancias contaminantes y una buena dosis de energía utilizada en la fabricación de estos elementos. La Navidad es, sin duda, el momento del año en que somos, casi por encima de todo, consumidores.

Un paseo por el centro de cualquier ciudad en el que nos situemos como si fuéramos una estatua observando los movimientos y escuchando las conversaciones de la gente es un buen ejercicio para comprobarlo. Quizás ya no lo recordemos pero la Navidad es una fiesta religiosa en la que los creyentes celebran el nacimiento de un niño en el lugar más pobre y de la manera más humilde que se pueda imaginar. Para los no creyentes la Navidad no es más que unos días festivos en los que no hay que ir a trabajar.

Pero a todos, sin pedirnos permiso, todos los años, durante más de un mes, la Navidad no sólo nos espera en la calle sino que, además se nos mete en casa. Bueno, en realidad no es la Navidad lo que nos persigue sino el consumo navideño que es otra cosa y que poco tiene que ver con el humilde portal de Belén. ¿Cómo puede ser que el besugo valga un día x y a la semana siguiente suba al doble?, ¿es normal que todos queramos comer langostinos el mismo día?, ¿cómo es que a todos nos hacen falta un jersey y un abrigo nuevos al mismo tiempo?

Los ayuntamientos que durante todo el año se quejan de tener poco dinero no parece que calculen lo que les va a costar llenar la ciudad de bombillas y cómo será la factura de la luz que pagarán con nuestro dinero. Mientras, las calles se llenan de músicas celestiales y los escaparates de colores que atraerán nuestras miradas hacia cosas que muchas veces no necesitamos. Una de las que no necesitamos pero siempre nos gusta es el turrón; de yema, de Jijona, de Alicante, guirlache o mazapán; pero ahora también de chocolate, de coco, con brandy y nuevas variedades que aparecen cada año; de la misma manera que cada año, las pastillas son un poco más pequeñas y la caja un poco más grande. Todas las cajas son un poco más grandes en Navidad, todo lleva una capa más de celofán y hasta al salchichón se le puede poner un lazo de colores. Parece que cuánto más pequeño es el regalo más grande es el envase y más embalaje hay que ponerle.

Los niños son el principal objetivo de la publicidad y el marketing navideño. Muchos padres pagarían porque se estropeara la tele a la hora de los anuncios que rodean a los programas infantiles de la tele porque saben que durante la Navidad la palabra más oída en la casa será “¿me comprarás…?”. Por si fuera poco, cada vez dura más la Navidad; empieza cuando todavía falta más de un mes y las tiendas permanecen abiertas mientras quede una sola persona por la calle buscando el videojuego que anuncian en televisión. Además aparecen celebraciones y costumbres que no sabemos de dónde han salido. Para muchos no había más noche mágica que la del 5 de enero pero los padres de hoy ven aparecer a Papá Noël o Santa Claus en un trineo tirado por renos y a los pocos días no les queda más remedio que poner comida para los camellos de los reyes magos. ¡Cualquiera les explica a los niños que por donde pasa un reno no puede pasar un camello!

Lo último en llegarnos, para alegría de las tiendas de lencería, es la costumbre de llevar ropa interior de color rojo en nochevieja, pensando que si no compramos alguna pieza de este color nos esperan 365 días de desgracias. Ya no nos acordamos que la pasada nochevieja también lo hicimos y durante el año ha habido de todo: días felices y otros menos. Debe ser cosa del mercado único y el mundo global pero si a un español le coge la Nochevieja en Egipto e insiste en comer 12 uvas, más de un egipcio va a pensar que estamos locos, a pesar de que también ellos hayan empezado a poner espumillón y bolas brillantes por las calles.

Se supone que en Navidad se trata de celebrar la humildad, la paz y la fraternidad, pero ni nos acordamos de los humildes, ni pensamos en todos los lugares donde hay guerra ni nos sentimos de aquellos que jamás recibirán una cesta llena de botellas y turrones. De repente todos somos más ricos de lo que éramos y empieza la gran fiesta del consumo. No nos importa derrochar, ya no pensamos en los envases ni en el ahorro energético y no nos acordamos de quel vertedero que no queremos pero que llenamos de residuos, entre otras cosas, con el árbol, el muérdago y el acebo que tan tranquilos estaban en sus bosques hasta que a nosotros nos ha dado por llenarnos de símbolos de paz en vez de paz de verdad.

Fuente: Extracto del libro «Consumo sostenible» de Pilar Comín y Bet Font. Editorial Icaria / Milenrama.

EDUCAR A NIÑOS Y NIÑAS SINGULARES

EDUCAR A NIÑOS Y NIÑAS SINGULARES

AUTORA: Graciela Hernández Morales

Quiero centrar mi intervención sobre los objetivos de la coeducación y las líneas de acción necesarias para lograrlos. Quiero hacer previamente una pregunta que la dejaré en el aire: ¿es la igualdad el objetivo fundamental? Y si es así: ¿qué sentido y qué significado le damos a esa palabra?

Hay para mí dos grandes objetivos que deben ir unidos a la hora de hacer coeducación:

– Por un lado la justicia, que niños y niñas tengan iguales derechos y oportunidades.

– Por otro lado la libertad, que unos y otras puedan expresar su “ser hombre” o su “ser mujer” como quieran, sin violencia y sin clichés preconcebidos.

Para lograr estos objetivos es importante desarrollar o afianzar cuatro grandes líneas de acción. A continuación señalaré cada una de estas líneas y haré una reflexión sobre su puesta en marcha.

1.La superación de los estereotipos sexistas

Para hablar de este punto tengo que hacer referencia al cuerpo sexuado que todos y todas tenemos.

La gran mayoría de las criaturas aprenden antes los estereotipos que los significados reales de tener uno u otro sexo. Aprenden que ser niña es jugar con muñecas o tener vestidos, y que ser niño es tener pelo corto y jugar con camiones. Y, desde este planteamiento, un niño puede llegar a sentir miedo de dejar de ser niño cuando se maquilla o se pone una falda, y una niña puede llegar a temer dejar de ser niña cuando se corta el pelo. Eso pasa porque no saben que lo que les diferencia realmente es su cuerpo, sus genitales.

Si tuvieran la oportunidad de aprender desde temprano que:

– Los niños son niños porque tienen un pene y testículos.

– Las niñas son niñas porque tienen una vulva con su vagina, clítoris y meato. Y no porque carecen de pene (tal como llegan a representarse muchas).

– Se es de uno y otro sexo para siempre: que a una niña no le crecerá un pene en el futuro ni a un niño le saldrá una vulva.

– Los genitales no son algo oculto, prohibido ni sucio.
Podrán comprender más fácilmente que se puede ser niño y ser niña de muchas formas. Les resultará más fácil estar a gusto con su propio cuerpo y su propio sexo sin ver en ello restricciones.

Darles a conocer su propio cuerpo es un modo de allanar el camino para que nuestras alumnas no terminen sintiendo la necesidad de esconden sus cuerpos cuando vayan, por ejemplo, a una entrevista de trabajo, en un vano intento de ocultar que son mujeres, como hacía yo cuando era adolescente poniéndome jerseys y pantalones largos.

2.Reconocimiento y valor de las niñas y las mujeres

Para abordar este punto quiero hacer referencia a algunas prácticas que se llevan a cabo con el fin de visibilizar a las mujeres y que pueden resultar contraproducentes cuando no se atiende a sus trampas.

a.Cuando se hace hincapié en la injusticia y la discriminación sufrida por las mujeres.

Es necesario nombrar y visibilizar la injusticia vivida por muchas mujeres. Es importante que se sepa que muchas cobran menor salario que los hombres por el mismo trabajo, que muchas sufren violencia sólo por el hecho de ser mujeres, que a muchas se les niega su sexualidad y se les impone otra, etc.

Ahora bien, cuando hablamos de las mujeres sólo en términos de injusticia, la representación que una niña se hace de sí misma y de las demás es sólo de ser víctimas, de miseria, de esclavitud, etc. Y este tipo de representación, además de parcial, quita fuerza.

Esta forma de acercamiento a la realidad femenina se hace patente en los medios de comunicación. Parece como si las mujeres no aportáramos nada o aportáramos poco a la política, a la economía o a la cultura. Sin embargo, cada vez aparecemos más representadas como víctimas de maltratos o violaciones.

Un ejemplo de esto que digo, es cómo se ha visibilizado el trabajo doméstico desde diversas instancias. Es común hablar sobre el injusto reparto de esta tarea, cada vez se señala con más rotundidad las condiciones en las que es realizado por muchas mujeres (jornadas interminables, falta de valoración, sin vacaciones ni fines de semana, sin remuneración, etc.). Todo ello lleva, sin pretenderlo y de un modo sutil, a que ni niños ni niñas lo quieran realizar, de hecho pienso que ahora nos enfrentamos a un problema de salud grave por las consecuencias que el abandono de estas tareas supone.

Se habla poco, para mí gusto, de lo que estas tareas han supuesto para la civilización. No es frecuente reconocer su importancia para la supervivencia de la humanidad, más aún en momentos de guerras o de grandes catástrofes. Se habla poco de las aportaciones cotidianas de las mujeres al mundo, a la economía y a la historia. Y todo ello es un patrimonio de gran valor, no sólo para las mujeres, sino para hombres y mujeres.

b.Cuando se habla de mujeres ilustres

Es habitual que, con el afán de hacer visibles las aportaciones de las mujeres a la historia, se citen a unas cuantas mujeres ilustres que han sabido tener presencia en esa parte del mundo estipulada, pensada y gestionada por hombres.

Ahora bien, nombrar y valorar sólo a unas cuantas lleva a que una niña se quede con la sensación de que sólo algunas han hecho algo importante por el mundo. Además, si juntamos esta información con lo señalado en el punto anterior, esta niña llegaría a pensar que todas las demás mujeres estaban relegadas, marginadas y excluidas de la historia.

Pero, en realidad, siempre ha habido mujeres, algunas más anónimas que otras, haciendo ciencia, cultura, política, pedagogía… y creando mundo tanto dentro de las familias como en espacios diversos.

c.Cuando se habla de “las mujeres” como un añadido o un apartado

Tener presente a ambos sexos es afrontar el mundo, la historia y las diferentes disciplinas contemplando las aportaciones y las experiencias de unas y otros. No es contar la historia tal como la vivieron los hombres y añadir un “pero las mujeres también hicieron algunas cosas…”, restando fuerza y grandeza a todo eso que ellas han desarrollado.

Es, por ejemplo, hablar sobre las diferentes guerras que han existido señalando sus causas, los tratados de paz, el desarrollo armamentístico y las grandes batallas, pero señalando también y con igual fuerza (o si me apura, en este caso, con mayor fuerza) el trabajo de las enfermeras, de las amas de casa, de las mujeres en general que han hecho posible sanar heridos, enterrar muertos y evitar epidemias, buscar y gestionar alimentos evitando más muertes aún, etc.

d.Cuando se habla de “las otras mujeres”.

Es común hablar de las mujeres como si fueran una categoría diferente a las niñas y mujeres concretas que están en las escuelas y en las aulas. Pero, reconocer y valorar a las mujeres es dar crédito, valor e importancia a lo que hacen, dicen, sienten y desean las niñas, y también a lo que hacemos, sentimos y deseamos nosotras, sus maestras.

3.Erradicación del modelo de masculinidad violento

El patriarcado ha entendido que la masculinidad se expresa a través del poder sobre otros y otras, y que para obtener ese poder vale cualquier método, también la fuerza bruta.

A muchos niños se les sigue enseñando a ser competitivos, a ser violentos para hacerse valer, a vivir una sexualidad reducida al coito y a la conquista y, sobre todo, a no ser como las mujeres. Es un modelo que considera que reconocer a las mujeres y aprender de ellas es signo de debilidad, de falta de hombría y, para confundir todo aún más, de homosexualidad. Como si sólo hubiera una forma de ser homosexual y como si ser homosexual fuera algo negativo.

Se sigue considerando que aquellos niños que se desmarcan de este modelo de masculinidad tradicional, que se muestran dulces o sensibles, que les gusta jugar con muñecas, que no les gusta el fútbol o que les gusta adornarse, tienen un problema. Cuando en realidad son aquellos y aquellas que no son capaces de aceptar que la masculinidad se puede expresar de formas diversas, que no son capaces de dejar que los hombres y niños se expresen con libertad, quienes tienen realmente un problema.

Este es un modelo que resta libertad y produce mucho sufrimiento no sólo a los hombres, sino a toda la humanidad: la lógica del más fuerte, produce exclusión, miseria y violencia en gran parte del planeta.

Por todo ello, es importante reconocer y sacar a la luz la experiencia de aquellos hombres que no han necesitado de la fuerza bruta ni del poder para sentirse valiosos, ya que de ellos también tenemos mucho que aprender. No hay que irse muy lejos para encontrarlos, en todas las escuelas y pueblos existen niños, chicos y hombres que pueden servir de referente, aunque también son relevantes algunos nombres que han destacado en la política o en la cultura. Darles valor es hacer visible a los niños y a los chicos formas más sensatas y humanas de vivir la masculinidad.

Asimismo, no hay que olvidar que algunas formas de entender la igualdad entre los sexos han significado una presión para que las chicas se desplacen a lo que se ha entendido tradicionalmente como el mundo de los hombres, para que ellas también pudieran tener reconocimiento y valor.

De tal modo, que, si a las chicas se les mide con los chicos, y se les presenta como único horizonte ser iguales o más que ellos para ser consideradas valiosas, no es extraño que algunas lleguen a la conclusión que la fuerza bruta y la competitividad es un medio eficaz para dejar de ser víctimas y tener reconocimiento.

Este fenómeno sí suele ser noticia. Fue portada de algún periódico la primera mujer-bomba en Palestina, también se habló mucho de lo “masculina” que parecía Margaret Thatcher, o Condolezza Rice o las 500 milicianas que van a la guerra en el Kusdistán.

Ellas no son mujeres que se parecen a hombres. Son mujeres sin más, pero que han asumido como propio este modelo. Para mí, sus formas de romper estereotipos no suponen una conquista, más bien una pérdida.

4.Atención a la singularidad

Atender a la singularidad es facilitar el camino para que cada cual pueda expresar su ser niño o su ser niña de un modo propio y original, pueda realizar deseos propios y originales sin caricaturizar ni renunciar aquello que es (un hombre o una mujer).

Para ello es muy importante la escucha. La escucha implica interés por entender de verdad qué vive y quién es el niño o la niña con quien nos relacionamos.

Para escuchar hace falta tomarse muy en serio a la criatura y partir del hecho de que ella es quien mejor sabe lo que vive y lo que siente, aunque le falten las palabras y la experiencia para comprender esas vivencias y sensaciones. No se trata, por tanto, de interpretar, juzgar o anticiparse a lo que nos quiere expresar.

Muchas veces es más interesante escuchar que explicar, porque la escucha les ayuda a entenderse y a entender desde lo que son, viven y sienten, y eso les da confianza en sí, gusto por ser cómo son e interés por quienes les rodea.

La escucha es un camino para que salga a la luz lo nuevo que cada criatura lleva dentro, para que salga la libertad y, por tanto, formas originales e imprevisibles de ser hombres y de ser mujeres.

Para acabar, quiero recordar la pregunta inicial: ¿es la igualdad el objetivo fundamental de la coeducación? Creo que estaremos de acuerdo con la necesidad de fomentar la justicia, pero no de trabajar hacia una homologación, menos aún con una homologación a un modelo violento que no da libertad ni a hombres ni a mujeres.

Finalmente, quiero señalar que desarrollar con profundidad estas cuatro líneas de acción (y no sólo en educación) es dejar sin sentido cualquier guerra, como esta que se nos avecina, y hacer realmente posible otro mundo.