MARCHA PACIFISTA EN TEL AVIV

`Informe acelerado desde el frente pacifista israelí

El movimiento pacifista israelí ha sacado todos sus “Basta” para luchar por poner fin a esta guerra. Hay muchos grupos haciendo acciones y tuvimos una gran manifestación conjunta anoche: de al menos 5.000 personas (aunque los medios de comunicación dijeron que éramos 2.500). Marchar por las calles de Tel Aviv con pancartas que decían: “Fin a la guerra”, “Fin a la ocupación” nos alivió en este contexto demencial donde los medios de comunicación se pasan el día hablando a favor de la guerra.

Mujeres de Negro hicieron acciones el pasado viernes por todo Israel. Las reacciones en la calle fueron bastante violentas, la presencia policial fue importante, intentaban que quienes pasaran por allí (o más bien, gritaran por allí) no se acercaran. Después de la vigilia, leímos la lista de 55 (!) lugares (ver lista que sigue) que habían organizado algo para este mismo fin de semana. Unas eras Mujeres de Negro y otras/os, grupos simpatizantes. Nos animó muchísimo esta muestra de solidaridad internacional.

Termino con una nota de Hannah Safran de la vigilia de Haifa de Mujeres de Negro. La acción fue interrumpida porque bombardeaban donde estaban las mujeres, pero volvieron para terminarla. Después, aquel mismo día, con su recién formada “Mujeres Contra la Guerra”, volvieron a abandonar sus hogares para continuar con la protesta.

hola gila, qué tal? Hoy es un día horrible. Cuando estábamos en la plaza de siempre, donde se reúne Mujeres de negro, (éramos 30 o 40 personas), cayeron bombas de ambos bandos. Fue como ser objetivo desde muy cerca. Tuvimos que dejar la acción y buscar un refugio. Volvimos a los 20 minutos, para terminar la vigilia. Cuando volvíamos para casa, hubo un segundo ataque y tuvimos que parar el coche y buscar refugio. En casa, abrimos el periódico para leer cartas de mujeres de Líbano. La devastación es terrorífica. Se ha vuelto loco Israel o es que nunca habíamos notado que vivimos en un país que ha perdido la cabeza? Ahora son las 5:45 p.m. y desde entonces ha habido dos ataques más. Me voy ahora a nuestra mani diaria de Mujeres Contra la Guerra delante de la oficina de Asuntos Exteriores y de la prensa extranjera. No nos callarán. Tenemos que parar la guerra YA. Cada minuto cuenta, porque las vidas de las personas están en peligro. Haced todo lo posible para detener esta locura. Sólo alguien de fuera puede presionar a Israel para que pare. Me voy corriendo. Cuídate y recemos por que veamos días mejores.
Un abrazo, hannah

Os pedimos que sigáis protestando por todo el mundo.

Gila Svirsky

www.coalitionofwomen.org

Traducción: Traducciones Ilegales (aceleradas) 2006 (mujerpalabra.net), para Red de Mujeres de Negro contra la guerra

Manifestaciones y vigilias de este fin de semana 23 de julio (o de justo antes o después)

Adelaide, Australia
Albuquerque, NM, US
Amsterdam, Netherlands
Ann Arbor, MI, US
Armidale, Australia
Asheville, NC, US
Bainbridge Island, WA, US
Baltimore, MD, US
Barcelona, España
Bay Area, CA, US
Belgrade, Serbia
Bellevue, WA, US
Berlin, Germany
Bonn, Germany
Boston, MA, US
Brisbane, Australia
Burlington, VT, US
Calgary, Canada
Canberra, Australia
Caracas, Venezuela
Chicago, IL, US
Chile
Cologne, Germany
Concord, MA, US
Dakar, Senegal
Deadwood, SD, US
Dearborn, MI, US
Detroit (Royal Oak), MI, US
Edinburgh, Scotland, UK
Farmington, MA, US
Geneva, Switzerland
Göteborg, Sweden
Greece
Halmsted, Sweden
Hamilton, Ontario, Canada
Hunsrück, Germany
Indiannapolis, IN, US
Kitchener, Canada
Lancaster, PA, US
Lille, France
London, UK
London, Ontario, Canada
Los Angeles, CA, US
Malmö, Sweden
Madrid, España
Marseille, France
Medellín, Colombia
Melbourne, Australia
Minneapolis, MN, US
Montreal, Canada
Naples, Italy
New Orleans, LA, US
New Paltz, NY, US (near Woodstock)
New York, NY, US
Oslo, Norway
Olympia, WA, US
Ottawa, Canada
Oxford, UK
Padova, Italy
Palma de Mallorca, España
Philadelphia, PA, US
Phoenix, AZ, US
Piteå, Sweden
Paris, France
Port Townsend, WA, US
Pune, Marashtra, India
Rome, Italy
Salt Lake City, UT, US
San Luis Obispo, CA, US
Santa Fe, NM, US
Seattle, WA, US
Seville, España
South Dakota, US
Stockholm, Sweden
Strasbourg, France
Syracuse, NY, US
Toronto, Canada
Torrelavega, España
Tucson, AZ, US
Turin, Italy
Valencia, España
Vancouver, BC, Canada
Victoria, BC, Canada
Vienna, Austria
Washington, DC, US
Woodstock, NY, US

23.7.06

NI UN EURO, NI UNA PALABRA, NI UNA VIDA MÁS PARA LAS GUERRAS. NO EN MI NOMBRE.

AUTORA: Alicia Barbero Domeño

La tendencia del ciclo armamentístico internacional de estos últimos años muestra un
aumento del gasto militar mundial a unas cifras que ya superan el billón de dólares y se sitúan en los mismos niveles que la Guerra Fría. Por otro lado, la política de
exportaciones de las principales potencias también muestra una tendencia al alza, y es desalentador conocer que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU acumulan el 88% de estas. Otro aspecto a sumar es la proliferación ilícita de armamento ligero sin ningún tipo de legislación que controle este tipo de exportaciones.

Además, recientemente, la campaña “Armas Bajo Control” publicó un informe
denunciando las violaciones de embargos de armas impuesto por Naciones Unidas
durante la última década, sin haber llevado a tribunales a ninguno de sus infractores.

Esta tendencia armamentística mundial muchas veces viene justificada dentro del actual marco de la lucha antiterrorista cuando hasta el momento no se ha demostrado que la estrategia óptima de combatir este problema sea la militar.

Diversos organismos internacionales alertan que la inversión en gastos militares a nivel mundial es de media diez veces más que los gastos en ayuda humanitaria, dieciocho veces más que la ayuda al desarrollo transferida al tercer mundo desde los países de la OCDE (los económicamente más desarrollados) y siete veces más grande que los pagos que se exigen a los países del Sur en concepto de servicios (intereses y amortizaciones) de la deuda externa. Es decir, pareciera ser que los derechos básicos quedasen supeditados a cuestiones de defensa y de militarización. Esta tendencia de comportamiento que manejan los gobiernos plantea una concepción militarista de la seguridad que olvida por completo los paradigmas de seguridad humana promulgados hace una década por el PNUD, centrados en la satisfacción de las necesidades básicas y diarias de la población y en la expansión de sus oportunidades y libertades fundamentales.

El Estado Español, aunque no es uno de los países europeos que más destina en defensa, también se incluye en esta tendencia mundial militarista: su inversión en gasto militar estaría en torno al 2% de su PIB y dedica un 26% del total del fondo para I+D presupuestado para este año mientras que para grupos de investigación de las Universidades y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas dedica sólo el 9’2%. España es el segundo país que más porcentaje de su PIB destina a I+D militar, superado únicamente por los EEUU, mientras que estamos a la cola de países europeos en la inversión de educación, salud, cooperación al desarrollo, entre otros.

Pero por suerte, este actual y desalentador panorama que predomina en las altas esferas de decisiones políticas coexiste al lado de los inmensos esfuerzos ciudadanos que desde hace años de un lado a otro del mundo cuestionan esta concepción militarizada de la seguridad. Es esperanzador el incremento de iniciativas ciudadanas que realzan una seguridad basada en asegurar los derechos básicos y libertades fundamentales a la mayoría de la población. Por tanto, al lado de esta falsa concepción de la seguridad que nos imponen, siempre han convivido prácticas que hacen avanzar, por un lado, hacia la regulación del ciclo armamentístico y de proliferación de exportación de armas (la campaña Armas Bajo Control liderada por AI, IANSA y Oxfam sería un ejemplo), la existencia de códigos regionales vinculantes de control de exportaciones de armas, o el impulso a conseguir en el presente año la implementación de un Tratado Internacional de Comercio de Armas. Por otro lado, se incrementan las prácticas de desobediencia ciudadana a mantener las estructuras y gastos militares en los países mediante campañas de objeción de consciencia, objeción fiscal a los impuestos de guerra… insumisión a los ejércitos, así como de denuncia a la investigación armamentista, a la ocupación del cuerpo, mente y territorio, a la militarización de las fiestas y la vida civil tanto en tiempos de guerra como de paz.

Todas estas iniciativas pasan desapercibidas cuando están marcando otras concepciones de seguridad así como plantean estrategias diferentes de prevenir y/o resolver los conflictos, ambas desde una perspectiva humana y constructiva. En conclusión, las voluntades políticas deberían desempeñar un mayor papel en escuchar, promocionar y incorporar en sus decisiones los puntos de vista de todas estas iniciativas pacifistas y feministas que se fundamentan en el reconocimiento de las necesidades y fragilidades de las personas y de sus territorios como punto de partida para promover la sostenibilidad de la vida y el planeta. Desde una visión a largo plazo e incorporando las voces de mujeres palestinas, grandes víctimas de una doble militarización, “es importante la denuncia continuada en la oscuridad, pero a la vez, encender velas sin parar que nos guíen el camino para un mañana donde nuestras hijas e hijos puedan vivir en paz y con dignidad”.

Escola de Cultura de Pau (UAB)

Dones x Dones

FUENTE: Escola de Pau

Musulmanes y occidentales se miran con desconfianza

Una encuesta mundial muestra un abismo en la percepción del otro en ambas comunidades.

Para los musulmanes, los occidentales son sobre todo egoístas y arrogantes, mientras que para los occidentales, los musulmanes son fundamentalmente fanáticos y violentos. Ambas comunidades confiesan abiertamente sus malas relaciones en la encuesta realizada en 13 países por Proyecto Pew sobre Actitudes Globales. Sobre este profundo abismo que se levanta hay una esperanza: la visión más conciliadora de los islamistas europeos.

Entre los musulmanes se percibe amargura y rencor hacia Occidente, al que responsabilizan de muchos de los males que padecen sus países. En general, tienen una opinión bastante peor que hace un año y culpan a los occidentales del deterioro que padecen las relaciones (64% de los turcos). Sin embargo, hay una clara tendencia entre estas sociedades a rechazar el terrorismo y los ataques suicidas que afecten a civiles, sobre todo en Jordania.

La polémica desatada por las caricaturas de Mahoma, la continuidad de las guerras en Irak y Afganistán, el conflicto palestino-israelí y el ataque terrorista en Londres han marcado el año transcurrido desde que Pew Center realizó su anterior sondeo. Éste ha sido elaborado entre el 31 de marzo y el 14 de mayo en Alemania, Francia, India, EE UU, España, Reino Unido, Rusia, Turquía, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán y Nigeria.

Entre los datos más sorprendentes destaca que casi cinco años después del 11 de septiembre de 2001 todavía hay un alto número de islámicos que considera que no fueron árabes los que los cometieron los atentados en Nueva York y Washington.

Pero es la percepción del conflicto de las caricaturas lo que muestra con mayor nitidez el abismo que separa a musulmanes de occidentales. Para los primeros, revela la falta de respeto y el desprecio de Occidente hacia la religión que profesan más de mil millones de personas. Para los segundos, el fanatismo y la intolerancia de los musulmanes fue lo que desató el problema.

El único punto en que parecen estar de acuerdo los 14.000 encuestados es en que las naciones islámicas deben ser más prósperas económicamente. Sin embargo, los musulmanes culpan de su pobreza y su falta de desarrollo a la política de Estados Unidos y a Europa, mientras que Occidente apunta a la corrupción de esos gobiernos, a la falta de educación y al fundamentalismo islámico como las causas que frenan la prosperidad de esas sociedades.

Entre las tendencias positivas que se perciben en los países islámicos es que muchos encuestados considera que pueden tener sistemas de gobierno democráticos y plurales (74% de jordanos). En esto la respuesta occidental está bastante dividida, excepto Reino Unido y Francia, que opinan mayoritariamente lo mismo.

Los musulmanes que viven en Europa sostienen una visión equidistante de la de los ciudadanos con los que conviven y de la de los habitantes de países islámicos. Reconocen en sus vecinos de otra religión atributos como la tolerancia, la generosidad y el respeto a las mujeres, al tiempo que creen por un amplio margen que es posible la democracia en el mundo islámico (80% de musulmanes británicos). De ahí que Pew Center vea en los musulmanes europeos el puente de comunicación entre las dos civilizaciones.

España se radicaliza

Entre los países occidentales, España es el único en que se ha registrado un brusco descenso en la opinión de sus ciudadanos sobre los musulmanes. En 2005, el 46% de los encuestados tenía una visión positiva del mundo islámico, frente a sólo el 29% registrado en este año, en que también se ha producido un significativo descenso en la opinión que tienen los españoles sobre los judíos desde un 58% a un 45%.

Sin duda, la actitud más negativa de los españoles hacia los musulmanes es que el 83% considera a éstos unos «fanáticos».

Tal vez más sorprendente sea que el 41% de los españoles ha respondido que la mayoría o muchos de los musulmanes que residen en España apoyan a los extremistas islámicos, aunque, sin embargo, sólo el 12% de los musulmanes residentes considera que muchos o la mayoría de los que profesan en España la fe de Mahoma apoyan a radicales de Al Qaeda o de grupos semejantes.

Los españoles son también los más críticos a la hora de enjuiciar el trato de los musulmanes a sus mujeres. El 83% considera que no las respetan. Casi el mismo porcentaje de musulmanes residentes en España, el 82%, que opina que los occidentales respetan a las suyas, visión que no comparten ni jordanos ni egipcios.

La mayoría de españoles, el 58% -aunque en este punto los alemanes se llevan la palma, el 70%-, considera que hay un conflicto natural entre ser un musulmán devoto y vivir y adaptarse a una sociedad moderna.

En un síntoma de la poca confianza que tienen los españoles en la evolución hacia la modernidad de las sociedades islámicas, sólo un 37% opina que la democracia es un sistema de gobierno susceptible de dirigir los destinos de esos países. Mientras que un 60% de británicos y un 59% de franceses creen en la democratización de esas sociedades.

GEORGINA HIGUERAS – Madrid
EL PAÍS – Internacional – 24-06-2006


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CELEBRACIÓN DE LA SUBJETIVIDAD

Celebración de la subjetividad

Yo ya llevaba un buen rato escribiendo Memoria del fuego, y cuanto más escribía más adentro me metía en las historias que contaba. Ya me estaba costando distinguir el pasado del presente: lo que había sido estaba siendo, y estaba siendo a mi alrededor, y escribir era mi manera de golpear y de abrazar. Sin embargo, se supone que los libros de historia no son subjetivos.

Se lo comenté a don José Coronel Urtecho: en este libro que estoy escribiendo, al revés y al derecho, a luz y a trasluz, se mire como se mire, se me notan a simple vista mis broncas y mis amores.

Y a orillas del río San Juan, el viejo poeta me dijo que a los fanáticos de la objetividad no hay que hacerles ni puto caso:

-No te preocupés -me dijo-. Así debe ser. Los que hacen de la objetividad una religión, mienten. Ellos no quieren ser objetivos, mentira: quieren ser objetos, para salvarse del dolor humano.

http://www.patriagrande.net/uruguay/eduardo.galeano/el.libro.de.los.abrazos/index.html

Una niña y un niño no son dos niños.

Hemos sindicado una nueva página. Iréis encontrando sus novedades en la columna de la derecha de nuestra página de inicio:

Radialistas Apasionadas y Apasionados. Una maravilla de página en especial para la gente de las radios.

NIÑAS Y NIÑOS

Un niño y una niña no son dos niños.

Una niña no es el femenino de un niño.

Una niña cuidando a un niño no es una madre.

Un niño que crece no es un juguete.

Un niño que roba para comer no es un delincuente.

Un niño preso es una acusación para nuestra pretendida humanidad.

Un revólver de plástico no es un juguete, sigue siendo un revólver.

Una niña anoréxica no es una barbie.

Un niño o una niña desnutridos son un grito que no calla nunca. Nunca.

Un niño o una niña golpeados son nuestros sueños lastimados.

Una niña que prostituyen no es una prostituta. Es una víctima del abuso sexual. Una víctima también de nuestra indiferencia.

Un niño que trabaja no es un trabajador. Es una víctima del capitalismo.

Un niño que golpea a una niña, no es una sorpresa. Repite la antigua historia que aprendió de padres y abuelos y bisabuelos.

El maltrato hacia la mujer es tan antiguo como el patriarcado.

BIBLIOGRAFÍA
Liliana Daunes, Celebrando a niñas y a niños, Buenos Aires, 2005.

http://radialistas.net/clip2.php?id=1700094

LA GUERRA

EL PAÍS

¿Qué es la guerra? La muerte. El sonido de la muerte. Un golpe seco, terrible, como si con ese ruido se acabara el alma. Una tragedia con un porvenir trágico. Lo hemos vivido aquí, aunque lo vivieron otros, pero dejó la mancha de su ceniza hasta ahora mismo. Ni setenta años la han logrado borrar.

Maruja Torres ha venido contando aquí la guerra de estos días; el último domingo, mientras lo narraba por teléfono, sonó a su lado un bombardeo sobre Beirut. La muerte, la cercanía de la muerte, la probabilidad cierta de una matanza, en un simple sonido telefónico, y después el silencio. La gente en las trincheras, pero también en las casas; refugios de papel cebolla, y la muerte rondando, como una algarabía de ceniza y de nada. En medio -lo contaba también la periodista- la vida seguía como si la tristeza no fuera capaz de cerrar del todo los mercados.

La guerra, la muerte, los hombres organizando la muerte, y los presidentes atragantados por la comida mientras hablan de la muerte como si se tratara de un trámite administrativo, «esa mierda, la guerra», la mierda que ellos cultivan y estercolan… Y muertos: las primeras páginas, los telediarios, centenares de muertos como números en un supermercado.

La guerra es la muerte, un sonido seco; hablando del alma lo contaba César Vallejo, y hablando de la vida lo decía el mismo poeta: hay golpes en la vida tan fuertes… Qué sé yo. Los románticos que se atreven a decir que la guerra es bella tendrían que ver la guerra, y su larga mano de ruindad. Un día, en la posguerra española, encarcelaron a Pepe Hierro; muchos años después, ante un micrófono, el poeta escuchó el recuerdo de su propia prisión y de la oscura posguerra, y lloró como un adolescente huérfano en aquel estudio de radio. No era sólo su memoria, la del autor de Réquiem, era la memoria colectiva de una guerra que sembró de sombra incivil, de rabia, un país que aún no ha limpiado las cenizas.

La guerra suena de lejos ahora, como un clarín oscurecido que desprende una melodía siniestra que en seguida se evapora en las metralletas de otras guerras. Un sonido que luego ya nadie puede convertir en materia del olvido. Un golpe seco, tremendo. Inolvidable, tristemente inolvidable.

Juan Cruz

20 – 07 – 06


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LAS HEROÍNAS DEL DESIERTO – MUJERES MIGRANTES MEXICANAS

El pasado mes de junio 2006, dos integrantes de Ciepac viajaron a la
frontera de México con Estados Unidos, a fin de iniciar el rodaje de un
video-documental sobre las causas estructurales de la migración. Viajaron a la
frontera con el estado de Arizona, la zona de mayor peligro para los migrantes
indocumentados, pues se trata de atravesar durante 3, 4 ó más días un desierto
en donde las temperaturas durante los meses de mayo a septiembre pueden
alcanzar los 50 grados centígrados. Desde el 1 de octubre, 2005, hasta la
fecha de la redacción de estas líneas, 99 personas han muerto(1) (de las que
se tiene registro), tan sólo en las cercanías de los 626 km que dividen México
del estado de Arizona, de los 3,141 km que México comparte con EEUU. Desde
1994, han muerto más de 4 mil personas a lo largo de esta frontera, la mayor
parte en el estado de Arizona.

Ciepac pudo entrevistar a una veintena de personas, entre migrantes,
paramilitares, intelectuales, activistas en general. A continuación
presentamos los testimonios de dos mujeres extraordinarias, y al mismo tiempo
representativas del común de las historias que se escuchan de los migrantes
que han ingresado a EEUU sin documentos. Su historia es la de millones de
mexicanos y centroamericanos. La pregunta obligada al leer estos sencillos
pero sinceros relatos, ¿hasta cuándo aguantará la gente antes de que estalle
la ira?

Ciepac entrevistó a Sandra y Yanet del lado de Estados Unidos, horas antes de
que sus familiares, ya radicados en ese país, las condujeran a su destino
final. Es decir, habían sobrevivido la azarosa travesía por el desierto, pero
a duras penas. Sus relatos estremecen, no sólo por el temple demostrado en
condiciones de vida o muerte, sino además por los motivos que dan por haber
arriesgado su vida, por las opiniones que externan sobre la clase política de
su país y por la poca esperanza que demuestran en el futuro de México,
mientras esa clase política permanezca controlando el destino de la nación.
Sandra, de Michoacán, 28 años de edad, se vio obligada a viajar a EEUU, con
seis meses de embarazo, por la falta de oportunidades en su lugar de origen.
Pagó un terrible precio al perder a su bebé cuando, tras dos días de ambular
por el desierto, se le terminó el agua y sufrió deshidratación. Yanet, de
Escuintla, Chiapas, 32 años de edad, sobrevive milagrosamente 24 días en el
desierto, sola, abandonada por el coyote que la guiaba, tras una caída que le
significó la fractura del tobillo derecho. Logra salvarse, arrastrándose a
gatas durante semanas por las calientes y espinosas arenas del desierto hasta
llegar a una carretera.

Nos hemos reservado los apellidos de las mujeres para no arriesgar su
permanencia en EEUU.

Testimonio de Sandra

Sandra: Mi nombre es Sandra, vengo de Jacona, Michoacán. Quería, según yo,
conocer Estados Unidos [sonríe con tristeza] pero me fue muy mal, la pasada
está muy difícil. A uno le dicen que no está difícil, que nada más son dos
noches, que llevemos un garrafón de 4 litros de agua. Pero no, no alcanza, se
queda uno a veces sin agua. Así me pasó a mí. Nos quedamos 4 días caminando,
día y noche, y dos días nos quedamos sin agua. Yo venía embarazada y mi bebé
se me murió en el estómago. Seis meses tenía mi bebé.

Pregunta: Coméntanos ¿por qué tuviste que salir?.

Sandra: No hay trabajo. Teníamos que buscar cómo mantener a la familia. No hay
nada. El trabajo en la congeladoras nada más es temporal, dos o tres meses y
ya se acaba. Vivía con mi mamá, dos hermanas menores que yo y un bebé de ocho
meses. Yo, como era la mayor, tenía que ayudar a las menores. Mi mamá no
quería que viniera. Me estaba apoyando con lo del embarazo. Pero de todas
maneras era otra boca, otra carga, más gasto y yo sin trabajo, mis hermanas
estudiando y mi mamá era la única que trabajaba . Y lo que ella trabajaba no
nos alcanzaba. No hay hombres en la familia, somos puras mujeres, más que el
niño de ocho meses.

P: Platícanos ¿cómo te conectaste con la persona que te cruzó por el desierto?.

Sandra: Al dichoso coyote lo conocimos en Jacona, ahí nos conectó, a una
muchacha que venía de Zamora, a uno primo de ella y a mí. Nos trajeron más
adelante de Guanajuato a agarrar el autobús, ahí nos conocimos los 13 que
veníamos. Nos trajeron a Sonora, nos tuvieron en una casa en lo que restó del
día que llegamos. Nos dijeron que teníamos que comprar comida, que manzanas,
naranjas, muchos dulces y nada más el garrafón de agua y una botella de litro
y medio. Y que el camino iba a ser nada más de dos noches y un día. Resulta
que no, fue más. Nos quedamos sin agua. Yo me deshidraté y fui a dar al
hospital. Hasta eso no me dejaron a medio camino, me ayudaron a salir a la
carretera. Ahí vimos a la patrulla. Ellos corrieron, me jalaron mi mochila,
perdí mis documentos, todos los teléfonos de mi familia. Cuando desperté ya
estaba en el hospital. Fue ahí cuando los doctores me dijeron que el bebé ya
estaba muerto. Se había ahogado por la deshidratación. Está muy difícil la
pasada. Mucho mucho muy difícil.

P: ¿Te acuerdas por dónde pasaste?

Sandra: Por Altar, Sonora, nos trajeron por el cerro. Por donde, dicen,
descargan la droga. Por donde la traen dizque los «burros», [personas
contratadas por los narcotraficantes a fin de cargar droga a cuestas; es el
llamado «tráfico hormiga»], no sé qué sea eso [sonríe]. Por ahí nos pasaron.

P: ¿De Altar a Sásabe? [pueblo fronterizo]

Sandra: Sí, de hecho cuando íbamos a cruzar estaban pasando marihuana, que no
podíamos pasar, pero de todas manera los coyotes dijeron que no había
problema, y nos pasaron por ahí. De hecho, antes de salir de la casa, llegó la
noticia de que a un compañero de ellos, lo habían agarrado con una muchacha
que le había cortado los pies y los había golpeado a los otros dos coyotes. Y
ellos aún así nos arriesgaron a pasar así.

P: ¿Qué les dirías a las personas que vean este testimonio?

Sandra: Que lo piensen muy bien y que no les crean a los coyotes. Porque no
dicen la verdad. Ellos dicen que es muy facilito pasar, pero no es cierto, es
muy difícil. Mucho muy difícil es.

P: Cuéntanos un poco sobre la fábrica de Coca-Cola donde trabajabas.

Sandra: Bueno, en Coca-Cola nos pagaban poco pero era trabajo seguro, de aguas
y secas. Con eso le ayudaba a mi mamá, a pagar la renta, todo, con mis
hermanas. Ahí trabajé 7 años, 4 meses. Hasta que la cerraron. Ganaba 661 pesos
a la semana.(2) Pero si trabajábamos tiempo extra, otras ocho horas, nos salía
la semana 1,000, 1,100, 1,200 pesos, dependiendo del tiempo que trabajáramos.
Pero eso era de 6 de la mañana a 10 de la noche. Seis días a la semana. Y a
veces el domingo, de 6 de la mañana a 6 de la tarde. Pero eso lo pagaban un
poco más. Pero después cerraron la empresa, nos quedamos sin trabajo y ya no
teníamos dónde trabajar. Por eso me vine para acá.

P: Cuando cerraron la embotelladora ¿te indemnizaron?

Sandra: Sí, pero en eso se enfermó mi abuelito, tuve que usar la liquidación
para pagar la operación. Tenía cáncer de vesícula. En el Seguro Social nada
más me facilitaron lo que era el médico El hospital y demás medicamentos lo
tuve que pagar por fuera. Porque en el hospital me daban dos, tres meses para
operarlo y la operación era urgente. Y ahí se fue la liquidación que me dieron
en Coca-Cola. Fueron 16 mil pesos por dos días de cuarto nada más. No fue en
el Seguro, porque no había lugar. Y el medicamento para el cáncer cuesta caro.
2,400 pesos cada medicamento me costaba. .

P: ¿Qué piensas hacer ahora?

Sandra: Pues ya que estoy aquí echarle ganas a trabajar, juntar un poco de
dinero e irme a vivir con mi familia de nuevo. Pero no lo volvería a hacer. La
verdad, no.

P: La gente que vea este testimonio tuyo, pues tal vez diga que está muy
difícil cruzar y decida no hacerlo por arriesgado, pero, entonces, ¿qué hacer?

Sandra: Si el gobierno de allá, de México, nos apoyara, en abrir fuentes de
trabajo, a lo mejor no debe de pasar todo esto. Pero al contrario, se está
cerrando todo, el campo ya no produce nada, las fábricas están cerrando, todo
está cerrando. Los trabajos en tiendas pagan 450 pesos la semana, más uno
tiene que pagar pasaje y comida. No alcanza.

P: Cuéntanos un poco, de la decisión que tuviste, tan valiente, de venirte
para acá.

Sandra: Pues lo estuve pensando porque, mucha gente dice que aquí gana dinero
y muchas cosas, pero no nos dicen todo lo que tiene que pasar antes para ganar
dinero. La cruzada. Por el desierto, es muy difícil, muy pesada. Y lo que me
obligó fue la necesidad. No tenía trabajo. Lo que mi mamá trabajaba no nos
alcanzaba. Teníamos que pagar renta, luz, comida, no alcanzaba. Mi mamá
trabaja en casa con un doctor haciéndole el quehacer. Le paga 400 pesos la
semana. Es de lunes a sábado. De renta pagamos 1,500 pesos [al mes]. La luz
nos llega de 300, 200, dependiendo. Y con lo que ganaba mi mamá no alcanzaba.
Mis hermanas, una acaba de cumplir 15, la otra 16.. Ellas no trabajan, ganaron
una beca para seguir sus estudios. [Llora].

P: En otras partes de México, tal vez en la capital, ¿hay trabajo o tampoco
hay trabajo?

Sandra: No hay mucho, y lo que hay, piden estudios. Y yo con trabajos terminé
la primaria.

P: ¿Te hubiera gustado seguir estudiando?

Sandra: Sí, por eso la oportunidad que no tengo se la estamos dando a mis
hermanas. Una ya está en bachilleres, pero lo quiere dejar porque no alcanza.
Por eso tomé la decisión de venirme para acá. [Se seca las lágrimas con la
mano]. Mi mamá no quería que viniera. Mis hermanas, al contrario, también me
apoyaban. Pero de todos modos tenía que hacer algo, no podía estar sin
trabajo. Y luego pues el bebé de ocho meses necesitaba pañales, necesitaba
leche. Está todo eso muy caro allá. Por eso tenía que hacerlo y venirme para acá.

P: ¿Cuántos años tienes Sandra?

Sandra: 28. 28 años tengo. [Llora]

P: Sandra, ¿cuánto le pagaste al coyote?

Sandra: Gracias a Dios nada, porque se lo iba a pagar hasta que me entregaran
a mis tíos. Pero pues nada más lo que gasté en el pasaje de allá pa` acá y el
poquito de dinero que tenía en la mochila que se me perdió, nada más. Le tenía
que haber pagado 800 dólares, pero nada más me iba a llevar hasta Phoenix y
ahí iba a ir mi…familia a recogerme.

P: Cuéntanos eso que nos has contado antes, de por qué no quieres votar.

Sandra: Porque vota uno y de todas maneras el gobierno nos friega. Es lo único
que hacen. Quitarnos el poco trabajo que tenemos. Cada día nos aumentan más
las cosas y el salario no sube y si aumenta, aumenta un pesos o dos pesos al día.

P: ¿Qué vamos a hacer con el país, Sandra?

Sandra: Verlo cómo se destruye. No hay de otra. Porque aunque queramos hacer
algo el gobierno no nos deja. No nos ayuda, no nos apoya, en nada.

P: Sandra, ¿qué le dirías a Fox o a Lázaro Cárdenas [Batel, gobernador de
Michoacán] que decían que era tan bueno, si los tuvieras por delante?

Sandra: Que no fueran tan inhumanos y abrieran fuentes de trabajo. Y otras
cosas…[se ríe], que no nos robaran tanto, porque cada día nos aumentan más
los impuestos, suben las cosas y el salario sigue igual. No aumenta nada. En
lo que ellos sí comen bien, uno se tiene que traspasar.

P: ¿Qué les dirías a las personas de Estados Unidos que no tratan bien a los
migrantes, a los que se ponen en la frontera, has oído hablar de ellos?

Sandra: Sí. Que se pongan en nuestro lugar. Ellos están en un país donde sí
hay trabajo. Nosotros no. Y que no nos trataran tan mal cuando pasemos de este
lado. Aunque no todos son iguales, hay gente que trata bien a uno de inmigrante.

P: Allá en Michoacán, ¿se escucha hablar de una cosa que se llama el Tratado
de Libre Comercio?

Sandra: Muy poco.

P: No sé si has escuchado que Fox anda por el extranjero. Se da el lujo de ir
a muchos países y ahí canta loas de México, del progreso, del avance, las
fuentes de trabajo…

Sandra: ¿Cuáles? ¿Las que cerró? ¿Las empresas que ha cerrado? Solamente que
ésas Porque trabajo no lo hay..

P: Y ¿por qué anda diciendo esas cosas?

Sandra: Pues por mentiroso. Por quedar bien con los demás, aunque con su
propio país quede mal.

P: ¿Algún político no es mentiroso?

Sandra: Son los peores mentirosos, prometen muchas cosas y a la hora de llegar
a donde llegan, ya no cumplen nada, todo se les olvida.

P: ¿Por qué mienten tanto y por qué la gente los sigue votando, si siempre es
lo mismo?

Sandra: De todas maneras quede quien quede, siempre nos jode. Ahora, si no
votamos, de todas maneras nos agarran el voto.

P: ¿Quién?

Sandra: Muchos dicen que el PRI, otros que no. Pero sí es cierto, que hasta
los difuntitos votaron. Una vez. Sí, después de 10 años de muerto, salió a
votar. Mi bisabuelo. Pues llegó un papel a la casa de mi abuelita, diciendo
que mi abuelito fuera a votar, no sé qué, pero él ya tiene 10 años de muerto.
A la hora de la hora, resulta que sí votó.

P: Tu situación y de tu familia allá en Michoacán, ¿es compartida por mucha gente?

Sandra: Sí, hay mucha gente que está igual, o hasta peor se podría decir. Hay
mucha gente que se adeuda y la deuda la orilla a hacer muchas cosas. Como
venirse para acá, muchos se quitan la vida, nada más por las deudas. Ahí por
donde vivía se daba mucho en las pláticas. Entre los vecinos, dicen que
fulanito ya se mató, o que se fue para Estados Unidos porque las deudas lo
estaban acabando. Pero de todos modos no se podía hacer nada.

P: Sandra, ¿tú que le dirías al presidente de EEUU, que es el hombre más
poderoso del mundo?

Sandra: Pues que nos diera oportunidad de trabajar, nada más eso. Trabajar
aquí un tiempo y ya después regresar uno a su país, de donde uno fuera.

P: Sandra, y ¿por qué el gobierno de EEUU no deja abierta la frontera, para
que la gente pase, haga su dinero y luego se vuelva para ya no tener que venir
para acá?

Sandra: No sé.

P: Algo más que quieras decir?

Sandra. Nada más que lo piensen bien, antes de cruzar para acá, porque está
muy difícil. Uno viene a veces con la ilusión de que le va a ir bien, pero no
sabe uno con lo que se va a topar acá. Eso sería todo.

Testimonio de Yanet

Yanet: [comentando la entrevista a Sandra] Vivió más peor, porque perdió su
hijo, imagínese perder un hijo, ay no, ahí sí me muero yo, de llanto.

Pregunta: Dinos tu nombre, de dónde eres, por qué saliste de Chiapas.

Yanet: Primero que nada soy de Chiapas y me quiero dirigir en especial a las
mujeres, que… lo piensen más que nada… para decidir salir de sus casas
[llora]… que es muy difícil, salir del desierto y más cuando se padece de
alguna enfermedad, como la presión. Yo no pensé que esto me fuera a suceder a
mí, ya había intentado otras veces y nunca me había sucedido, que me dejaran
los coyotes, abandonada en unos cerros, que no conoce uno, y pasando día a
día, sin agua, rogándole a Dios encontrar agua. Y sobre todo fracturada del
pie. Días que encontraba [agua] y había días que no. Sobre todo el agua, que
había necesidad de buscar plantas, y gracias a Dios encontré, pues eran tunas
o no sé qué eran, pero yo las comía. De día era muy fuerte el sol, perdía
fuerza, no tener agua, pero gracias a Dios, con la ayuda de Él, fui
encontrando, aunque sea agua echada a perder. Hasta que llegue a un charco,
ahí estuve cinco días, con la esperanza de que pasara alguien, y no pasaba
[llora], a veces gritaba, que me ayudaran, y no había nadie [solloza]. Me
colocaba yo piedras en el estómago, porque no había agua, para volver a
agarrar fuerza, me acostaba yo en la arena, me trataba yo de enterrar, ya no
me importaba como venía, [llora] me espinaba. Y así pasaban los días. A lo
lejos escuchaba yo que pasaba el tren, veía yo luces, por eso me guiaba yo, y
volvía, así en el día a caminar, pero por mis rodillas, porque con los pies no
podía. Y es que me daba fiebre y me dolía mi pie de noche. Y bajaba yo a los
arroyos para buscar agua, entre la basura, lo que fuera, pero con la esperanza
de encontrar agua. Y así fui. No me daba por vencida. Hasta que llegué a
carretera, gracias a Dios. Así fue como estoy aquí.

P: Nos puedes decir cómo fracturaste…¿fue el tobillo?

Yanet: Sí, al bajar uno de los cerros, se me bajó la presión, vieron los
muchachos, que me agarraban, y me decía, uno de ellos, era uno de los coyotes,
me decía «¡ya señora!, usted no sirve para caminar..¡échele ganas caminando!»
Yo les decía que me soltaran, que yo iba a caminar a como yo pudiera. Y en una
de esas me jaloneó uno de ellos y pisé una piedra y se me dobló mi pie y me
tronó muy feo, y ahí ya no pude caminar. Ya no pude. Y me empezaron a decir
ellos que yo ni para caminar servía. Y así me dejaron en un arroyo, ahí me
quedé. Al siguiente día, con una botellita de agua de medio litro, se me
terminó el agua. Así decidí caminar con mis rodillas porque no tenía cómo,
porque con mi pie no podía, estaba muy inflamado, se me puso todo verde, todo
verde, conforme fueron pasando los días se me fueron poniendo moradas las
rodillas. Así caminaba en las piedras porque no me quedaba de otra. Como a los
tres días pasaron unos muchachos y me subieron a un cerro, una lomita, era
carretera de terracería, pero ni aún así me vio la migra. Era muy difícil,
para las mujeres es muy difícil.

P: Pero ¿esos hombre también te dejaron?

Yanet: Me dejaron, me dijeron que no me podían echar la mano, porque pesaba mucho.

P: Y los muchachos ¿también eran migrantes, o eran de acá?

Yanet: Eran migrantes también, pero no llevaban mucha agua, me dejaron
poquito. Tampoco ellos llevaban mucho agua. Me dijeron que no me podía ayudar
más porque iban muy lejos y no me podían cargar todo el camino, porque a ellos
les faltaba mucho.

P: Entonces ¿te quedaste al lado de un charco de agua, unos cinco días?

Yanet: Sí, cinco días con esperanza de que cruzara alguien, gritaba pidiendo
ayuda para que me escuchara alguien, pero nadie. De noche hacía yo fogatas,
para ver si me veían, pero no. Nadie me vio. Pasaban los aviones cerca, pero
nada, nadie me vio.

P: Y ¿cómo es que saliste entonces?

Yanet: Por todos los arroyos que venía yo pasando, salía yo hacia las partes
más altas a ver, por más o menos ver dónde estaban ubicados los ranchos que se
veían, así fue que me vine guiando, y el ruido de los camiones, porque esos se
oían lejos, y por medio de esos ruidos, y esas luces, según de la ciudad, con
eso me venía guiando.

P: ¿Y cuanto estuviste en el desierto?

Yanet: Pues desde el 2 de mayo hasta el 26 [de mayo] que me recogieron,

P: ¿Sola?

Yanet: Sola…sola, tratando de buscar agua, días que encontraba, días que no,
los garrafones vacíos, no había nada de comida, nada.

P: Cuéntanos cómo fue que te encontraron.

Yanet: Llegué a carretera, pasaban los carros y no, no, no me daban ayuda,
hasta que pasó un señor, mexicano también, y me preguntó si yo venía de
mojada, y le contesté que sí, pero que yo no podía caminar, y me dijo, «No se
preocupe m`hija, le voy a pedir ayuda a una ambulancia, y sí, llegó el señor
como a los 15 minutos, ahí estaba el señor, con su esposa y su hija, así fue
como llegué al hospital. Pero es muy difícil, el desierto, es muy difícil. A
mí ya no me importaba si hubiera piedras, espinas, lo que hubiera, …era
llegar. Es muy difícil.

P: ¿Qué mensaje les mandas a las mujeres de Chiapas, pues tampoco tienen mucha
esperanza allá en su tierra, qué les dirías?

Yanet: Que aunque sea dura la vida [empieza a llorar] sigan, que no lo
intenten, pues si esta vez me salvé ….ya no. Quizá fue un milagro de Dios,
no sé, pero ni tiempo me daba para llorar, yo no pensaba en …. yo lo que
quería era llegar, saber de mi mamá, de mis hermanos [llora], eso era lo que
me importaba, no me importaban ni las piedras, ni las espinas, quería llegar,
saber de mi mamá. Que aunque me volvieran a decir que me regalarían lo que
fuera, no sé qué, ya no pasaría, es muy duro. No. Los coyotes le hablan a uno
muy bonito, y a la hora hablan bien feo, bien grosero a uno.

P: ¿Cuáles son tus planes, te quieres quedar aquí, o regresar a Chiapas?

Yanet: Por el momento trabajar, no mucho tiempo, unos tres, cinco años, irme a
mi tierra y no volver jamás a Estados Unidos. Porque de ésta vez me salvé,
pues la otra no creo.

P: Nos puedes contar cómo fue que te decidiste a venir por acá?

Yanet: Bueno, ahora sí, el huracán, los desastres que ha pasado Chiapas. No
hay trabajo. Al menos yo no tenía dónde trabajar. En el campo, no se puede. Al
menos en mi casa sólo mi papá trabaja. Mis hermanos al campo se dedican,
ayudan a mi papá. Nosotros no podemos trabajar. ¿En qué trabajamos? No tenemos
dónde trabajar. Y luego mi papá ya está grande. Está enfermo. No toda la vida
estará él con nosotros, tenemos que aprender a trabajar. Por eso decidí
venirme a trabajar por acá, pero no pensé vivir lo que viví, en el desierto.
Es muy difícil.

P: Cuéntanos eso que viste una casa, una foto.

Yanet: Del rancho?

P: Sí.

Yanet: Sí, fue el primer rancho que me encontré, pensaba pedir ayuda ahí, pero
me dio miedo, porque empecé a buscar agua ahí, y llegué a dar a una foto que
tenía…habían tres hombres, pero estaban armados, tenían muchas armas…o sea
en la foto se veía que tenían muchos tiros, aquí [se señala el pecho], así,
[como si fueran cananas que cruzaran el pecho], como que eran cherifes, como
migración, pero se veían como muy malos en la foto, y me dio miedo. Pensaba
pedir ayuda ahí, quedarme ahí esa noche, pero me puse a pensar, quien quita y
era gente matona, no sé, mejor me salí, decidí caminar, y a partir de ahí, ya
habían muchos ranchos, así fue que salí a carretera, pero no, no sé, si sea
gente buena, no sé, no sé. Ahí [en la foto] tenía un hombre que se llamaba
¿qué? William, sí, William, porque estaba en inglés, William Robinson, algo
así tenían apellidos en inglés. O sea, yo por la foto me dio miedo. No sé qué
tipo de gente sería.

P: Y todo esto a gatas caminando ¿verdad?

Yanet: Sí, caminando de rodillas, como niño, lo que nunca hice de niña, ahora
de grande [se ríe].

P: ¿Y te ponías una cobija en las rodillas?

Yanet: Sí, la cobija, puse unas vendas, encontré unas vendas tiradas, usadas,
y me las puse en las rodillas para que no me lastimaran las piedritas de la
arena. Porque se me metían en las rodillas, se me clavaron y así fue como se
me fue formando la llaga.

P: ¿Nos puedes enseñar cómo te quedaron las rodillas?

Yanet: [descubre las rodillas y revela una enorme llaga redonda en cada una].
Pues ya se me cicatrizaron, todo esto [señala la rodilla] se me puso morado,
todo, todo, pero como fueron pasando los días [en el hospital] se me fue
borrando. Aquí [señala la pierna] se me hizo una herida también pero conforme
fueron los días se me fue cicatrizando. Y aquí [señala la pierna y el tobillo
enyesados] todavía me duele, porque al final ya no podía caminar con esto
también [señala las dos espinillas]. Traté de usar dos palos como muletas pero
me caí de espaldas, así decidí mejor ya no. Me dolía mucho mi rodilla. Pero
gracias a ellas estoy aquí. Esto también [señala el tobillo no enyesado] se me
fracturó al principio pero un señor que iba con nosotros de los emigrantes
sabía sobar, y el fue que el que me sobó, si no, se me hubieran quedado
fracturados los dos tobillos.

Posdata:

De Sandra supimos posteriormente que llegó bien a su destino. De Yanet no
supimos ya nada, aparte que habían llegado por ella personas de confianza y
que estaba en buenas manos. Subrayamos que de las tragedias aquí relatadas son
responsables los gobernantes de México y Estados Unidos. Las políticas
económicas impulsadas por ambos países desde mediados de los 80 han destruido
millones de empleos. Pero de las 4 mil muertes que han ocurrido a lo largo de
la frontera desde 1994, el responsable mayor es el gobierno de EEUU, y
específicamente la Patrulla Fronteriza, o Border Patrol, pues en ese año
comenzaron los operativos destinados a «sellar» ciertos puntos de cruce
frecuentados por migrantes indocumentados. Los operativos han tenido éxito y
han obligado a los migrantes, y a los coyotes que los guían, a buscar rutas
más alejadas de la vigilancia de la migra pero también más peligrosas.

Documentos dados a conocer a la opinión pública de parte de la Patulla
Fronteriza revelan que esta estrategia mortífera, que ha llevado a los
migrantes a cruzar montañas y desiertos inhóspitos, estaba fríamente
calculada, pues se sabía que las condiciones climáticas de extremo frío y
calor, acabarían con la vida de muchos de ellos. Pero que tales muertes serían
un «incentivo» a que otros no cruzaran.

Tan frío es el cálculo de costo-beneficio hecho por la Patrulla Fronteriza que
a menudo sus integrantes logran detectar la presencia de uno, dos o tres
migrantes, perdidos en el desierto y a punto de morir, pero no los rescatan,
según relatos de activistas estadounidenses, pues no vale la pena, ni el
esfuerzo, de «asegurar» a tan pocos migrantes. Sólo van detrás de grupos más
nutridos. De ahí se explica cómo Yanet pudo hacer fuegos durante la noche a
fin de que se notara su presencia, pero sin éxito, sorprendentemente, en una
de las fronteras más vigiladas del mundo.

La inhumanidad de esta cacería parece no tener límites cuando de la Patrulla
Fronteriza se trata. En ambos casos la migra trasladó a Sandra y Yanet a un
hospital de Arizona. Pero no regresó por ellas cuando fueron dadas de alta,
pues hubiera tenido que cubrir el costo de la hospitalización de cada una. El
frío cálculo de costo-beneficio que hace la migra permitió que salieran libres
Sandra y Yanet y continuaran su viaje a su destino final. Les deseamos mucha
suerte y un pronto y seguro retorno a México, para que ayuden a construir un
país donde el gobierno responda a las necesidades del pueblo y su gente goce
del derecho a no tener que migrar para sobrevivir.

Agradecemos profundamente el apoyo de Border Links, www.borderlinks.org, de
Tucson, Arizona, que hizo posible el viaje de CIEPAC a la frontera.

Miguel Pickard y José Gayà

Notas:

(1)http://regulus.azstarnet.com/borderdeaths/search.php. La página se consultó
para este boletín el 9 de julio, 2006.

(2)Equivalentes a unos US$57, con un tipo de cambio aproximado en estas fechas
de US$1 = MX$11.50.


C I E P A C
Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria, A.C.

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de la Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas – COMPA –

www.sitiocompa.org

Red por la Paz en Chiapas; de la Semana por la Diversidad Biológica y Cultural www.laneta.apc.org/biodiversidad y del
Foro Internacional «Ante la Globalización, el Pueblo es Primero», Alternativas
contra el PPP.

Boletín “Chiapas al Día” No. 510

CIEPAC, CHIAPAS; MÉXICO.

(10 de julio de 2006)

DESAPRENDIENDO EL MACHISMO

– Entrevista a Patrick Welsh, Vicepresidente de la Asociación de Hombres contra la Violencia en Nicaragua –

Patrick Welsh, nacido en 1960 en Irlanda del Norte, tiene experiencia de Cooperación Internacional en Nigeria y en América Central, y una larga trayectoria en la educación popular. Patrick es Vicepresidente de la Asociación de Hombres contra la Violencia en Nicaragua. A lo largo de diez años, un millar de hombres han pasado por los talleres que él dirige.

Si hablamos de machismo, ¿es distinta la situación en Centroamérica que en Europa?

El modelo de ser hombre es muy similar. A los hombres desde la familia, la escuela o la religión tradicionales y desde los medios de comunicación se nos han asignado unas actitudes, valores y conductas que no varían mucho de país a país. Nos han indicado y enseñado que debemos ser fuertes, tener poder y mandar. Ha habido y sigue habiendo, sistemas distintos de crianza y socialización para los niños y para las niñas, traducidos en símbolos, colores, valores, expectativas y atribución de derechos distintos. Los hombres no nacemos con el machismo en la sangre, es algo que aprendemos, y que, desde luego, podemos desaprender.

¿El machismo tiene diferentes manifestaciones según culturas o geografías?

Impresiona que el machismo sea algo tan universal y generalizado. Hay matices culturales, obviamente. Incluso en algunas culturas los hombres asumen tareas domésticas que en otras no son propias de los varones. Todo depende de cómo se construyen sobre el sexo biológico las diferentes identidades masculina y femenina, y de las creencias que se van inculcando.

¿Se puede pensar que algunas mujeres son machistas?

No es correcto plantear las cosas así. Lo que sucede es que las mujeres actúan dentro de los valores de un sistema machista. Hombres y mujeres tenemos roles asignados. Hasta que empecemos a reflexionar, analizar y hacer propuestas nuevas vamos a seguir en la misma situación.

En Nicaragua, ¿la revolución sandinista contribuyó a cambiar algo las cosas?

Las mujeres sandinistas lograron en la revolución muchos cambios y avances legales, pero la agenda feminista de género no fue incorporada. Al terminar la revolución, en el año 90, muchas mujeres se organizaron en diversos colectivos. Desde entonces el movimiento de mujeres ha sido el movimiento social más fuerte y organizado en Nicaragua.

Y los hombres ¿cómo reaccionan cuando se les invita a abandonar el machismo?

Nosotros les explicamos que eso del machismo es un asunto social, que no tiene nada que ver con la genética. Hay gente que cree que la valentía viene en la sangre. Algunos hombres nos han dicho: “yo soy agresivo, porque nací agresivo”. Nosotros les enseñamos a diferenciar lo que es agresividad de lo que es violencia. Sentimientos o emociones humanas que tenemos, como la ira por ejemplo, no deben orientarse hacia el uso de la violencia. Pero la reacción violenta es común en hombres que se sienten frustrados o que no tienen control de las situaciones. La violencia es la herramienta aprendida para manejar determinadas situaciones y conflictos entre personas o entre grupos.

¿La violencia es la más extrema manifestación del machismo?

Sin duda. La violencia de los hombres hacia las mujeres es, a menudo una violencia grave. Más de cien mujeres fueron asesinadas por sus compañeros el año 2004 en España. Pero hay violencia también entre los hombres. Un estudio que se hizo en México, hace ya unos años, identificó que las tres causas de muerte más frecuentes entre hombres en el Estado de Veracruz eran accidentes de tráfico y laborales, homicidios causados por otros hombres, y cirrosis hepática; y esas tres causas estaban relacionadas con hábitos típicos masculinos. Al conducir hay que ser el más veloz, no hay que ceder ni un centímetro a nadie. Al consumir alcohol se llega al límite para la salud, y aparece a menudo la bronca, no existe capacidad de escuchar o negociar. Hay un modo de ser hombre que no sólo es fuertemente negativo para las mujeres, sino que perjudica también a los propios hombres.

¿Crees posible la reeducación, la reinserción social de hombres maltratadores y de violadores?

Ese es un asunto polémico ahora en bastantes países. En los países del Norte los intentos de rehabilitación no han tenido los resultados esperados. Creo que eso ha tenido que ver con la doble opción que se ha ofrecido a los maltratadores: ir a la cárcel o pasar por un proceso de conciliación. Es claro que todos eligen el camino más fácil, nadie quiere acabar en la cárcel. Habría que buscar una manera de que esos hombres, voluntariamente, entren en un proceso de reflexión y cambio, analizando su forma de ser. Y no basta con contemplar cada caso individualmente, porque este es un asunto social y cultural que afecta a muchísimos hombres.

¿Qué métodos usáis para desaprender el machismo?

Trabajamos con una metodología de educación popular. Facilitamos espacios y procesos continuados en el tiempo, para que los hombres reflexionen sobre sus vivencias, sus valores y comportamientos. No les damos clases sobre género o masculinidad, nada de eso. Pondré un ejemplo: cuando trabajamos con los jóvenes sobre el tema de la violencia, hacen un listado de los juegos infantiles que practicaron y de sus formas de diversión actuales y analizan los elementos de agresividad, competitividad e incluso de violencia que hay en esos juegos. Luego, por grupos en la sala de capacitación, algunos juegan y los demás observan el juego. Sigue un análisis de lo que sucede y se toma conciencia de cómo lo juegos son un factor socializador de los valores pretendidamente masculinos. Es un aprendizaje vivencial. Se descubre la raíz social de muchos sentimientos y comportamientos. Cada grupo hace, al final, propuestas que suelen ser distintas.

¿Qué papel pueden jugar las mujeres para que los hombres desaprendan su machismo?

En Nicaragua comenzamos algunos grupos de hombres que deseábamos cambiar nuestras ideas y comportamiento. Pero hemos tenido una relación muy cercana con la Red de Mujeres contra la Violencia, que aglutina a más de 350 grupos de mujeres. Algunas participan en nuestro consejo asesor, nos dan apoyo y nos acompañan. Eso nos parece muy importante, porque nosotros queremos que lo que hacemos contribuya al bienestar de las mujeres.

¿Y qué ayudas y métodos aporta esa Red de Mujeres?

Hay Asociaciones de Mujeres en Nicaragua que ya tienen una experiencia de muchos años. Ellas nos facilitan la convocatoria, igual en la ciudad de Managua que en comunidades campesinas, para aglutinar a grupos de hombres y facilitan también después espacios mixtos de mujeres y hombres para que puedan compartir un trabajo conjunto. El trabajo de educación popular que habían iniciado en los años ochenta algunas mujeres los sistematizaron y nos ayuda mucho ahora al proponer adaptaciones para los hombres.

¿Cuesta mucho cambiar?

Cuesta descubrir en uno mismo actitudes, valores y conductas que anteriormente no tenía identificadas como machistas. Por ejemplo, muchos hombres nicaragüenses piensan que es la cosa más natural que sus mujeres les tengan que pedir permiso para salir de casa. Otros no entregan todo su salario en casa, se reservan una parte que gastan en beber y beber. Cuesta cambiar. Hay mucha resistencia interna y mucha presión externa para llegarlo a hacer.

¿Qué cambios trae este esfuerzo?

Unas relaciones más humanas y gratificantes, que no se basan en el dominio de los hombres y la subordinación de las mujeres, sino en la armonía y equidad. Buscamos juntos, hombres y mujeres, otro modo de ejercer el poder en la vida privada y en los espacios públicos, unas relaciones verdaderamente democráticas, donde exista capacidad de escuchar, de aportar, de construir colectivamente en libertad y sin miedo. Las mujeres ganan, sus derechos humanos son respetados. Pero, al abandonar el machismo, los hombres salimos ganando también: nos damos cuenta de que no tenemos siempre la razón ni la verdad, nos hacemos más sensibles, expresamos mejor nuestros sentimientos y emociones no sólo con nuestras mujeres, sino también con nuestras hijas e hijos.

¿Podemos entendernos, hombres y mujeres?

Los hombres, en primer lugar, tenemos que aprender a escuchar. La comunicación interpersonal es uno de los temas que más trabajamos. Equipamos a los hombres con herramientas prácticas, para que, cuando aparezca un conflicto en la pareja, puedan tener una conversación entre dos personas iguales y no acudan a la violencia, a los gritos y los golpes para resolverlo.

¿Hay algún termómetro para medir el cambio?

El compromiso con la justicia y la equidad de género es también un compromiso con la democracia. Ese compromiso no puede considerarse verdadero si no tiene su expresión práctica en el reparto equitativo del trabajo dentro de los espacios privados y públicos.

FUENTE: infosolidaria.org