Juicio a las Energías

Una webquest como instrumento para un proyecto colectivo

Esta unidad didáctica ha sido llevada a cabo con los dos grupos de 2º de ESO de la asignatura de Tecnología, impartida por Jorge Herrero García en el IES Catalina de Lancaster, de Santa María la Real de Nieva(Segovia)

La motivación pedagógica ha ido por una doble vía:

– Desarrollar la metodología Webquest en un entorno escolar donde el índice de uso de TIC’s no es tan alto como en otros. A pesar de que dicha herramienta lleva ya bastante tiempo en conocimiento y uso, en el Centro no se emplea. La especial motivación que provoca en el alumnado el trabajo con medios informáticos lo hace merecedor, a mi entender, de una mayor atención. Se ha pretendido aplicar a un aspecto esencial del currículo del área de Tecnología, como es el de las energías.

– Combinar esta herramienta con el empleo de técnicas de dinámica de grupos que la mejoren y complementen. A menudo las Webquest adolecen, a mi modo de ver, del defecto reduccionista de “copiar y pegar” información, de modo que el resultado final suele ser un mural, un informe resumen de lo obtenido, etc…Este tipo de trabajos, en su reiteración, pueden convertirse en una herramienta viciada. De ahí que la opción aquí elegida pasa por asimilar la información obtenida mediante una dinámica de roles, en la que los chicos y chicas tuvieron que desarrollar capacidades sintéticas y argumentales ante a sus compañeros.

Ver Webquest completa:

Más información sobre la dinámica:

http://www.concejoeducativo.org/2007/el-juicio-a-las-energias/

Manifiesto escrito por mujeres españolas en 1870 contra la guerra franco-prusiana,

A las mujeres de Francia y Prusia.

Somos mujeres españolas y hermanas vuestras. Hermanas, como vosotras lo sois naturalmente unas de otras todas; somos hermanas de cada una vosotras, que hoy, en momentos de una sangrienta enemistad de nación a nación, propia de pasadas y lamentables edades, nos dirigimos a todas vosotras sin excepción, para que os apercibáis del abismo que se abre ante vosotras y al cual podéis atraer las demás naciones, la sociedad toda.

Queridas hermanas nuestras: Hoy la guerra y la matanza es la deshonra humana. Hoy la guerra es la retrogradación, es el desprecio y el escarnio de todo cuanto de ilustre y sabio en hombres y mujeres distingue en todas las naciones la regeneradora época presente. ¡Hoy día no deber ser posible tal retroceso! ¿Para qué la razón y la moral hubieran adquirido tanto poder? ¿Para qué la mujer desarrollaría sus sublimes facultades y recobraría su dignidad?

Las mujeres heroicas de ayer lucharon por lo que creían ser verdad, pero… la verdad de ayer hoy es reconocidamente el absurdo, la sinrazón, la injusticia.

Ayer la mujer era esclava. Sumisa e ignorante, no era culpable de tanta inhumanidad; mas hoy día la mujer tiene amigablemente a su lado al dueño de la sociedad, tiene en sus manos el modo de ser y obrar del hombre. Hoy es cuando la mujer tiene el deber de ser en un todo humana, hoy no es como antes esclava y debe obrar según sus sentimientos de mujer, debe ser heroica la guerra.

El marido, el hijo, el hermano no deben abandonar a la mujer, porque la vida, la paz, la regeneración están en ella, y ella es representante y mantenedora de los más puros sentimientos humanos, habrá de reconocer en los que la abandonan para ir a la guerra no un hermano, un hijo, un esposo, solo un ciego y vil instrumento de poderosos asesinos que forzosamente han de desaparecer.

La mujer de hoy no es ya ignorante y fanática como la de ayer. Por esto no es esclava sino amiga del hombre; mira al hombre de todo país como a hermano y no le impulsa ciegamente a la muerte sino que le atrae a la vida, a la paz social, al progreso y bienestar de todos.

La mujer de hoy, no fanática, no ignorante, no servil como la de antes, sabe bien que al impulsar al hombre a la guerra da ejemplo a otra mujer, que aunque distante, que aun siendo natural de otro país es verdaderamente hermana suya, le da ejemplo para que sea a su vez ciegamente fratricida o parricida.

No, mil veces no. La mujer en la naturaleza no es el agente de muerte sino de vida. No debemos perder el hombre sino salvarle. No debemos cual la mitológica Eva engañarle, sino hacerle volver en sí cuando está punto de ser víctima, y hoy va a ser víctima de los vampiros de la sociedad, de las fieras coronadas.

Por otra parte, hermanas de Francia y Prusia, ved… que no es justo, que no es moral, que no es humano, siendo el hombre parte de nuestras entrañas, que él desafíe la muerte y nosotras no: si la causa interesa verdaderamente a la humanidad, nosotras debemos a la par de él luchar, debiéramos ir en busca de las mujeres del territorio que la ambición monárquica o imperial ha mantenido en la enemistad y debiéramos entre-matarnos…, no importa que llevemos fruto viviente en nuestras entrañas…, así se hace cuando la guerra adelanta; así se ha hecho, esto invocaban los jefes de las devastadoras tropas de César cuando el paso del Rubicón, esto lógicamente debiéramos hacer…

Pero no, afortunadamente hoy no estamos, no debemos estar bajo el despotismo militar de César alguno; hoy la humanidad no ha de sufrir, para que unos cuantos privilegiados triunfen y gocen, hoy no estamos en aquella era que desconocían la razón. Hoy apreciamos la Moral, estimamos la Justicia y queremos la Verdad; obramos según el sentimiento regenerador internacional. Ho no debemos consentir césares.

Esto es lo que interesa al mundo todo y para esto si que debemos acudir todos, sin exceptuar las mujeres. Pero si estamos todos, si convenimos todos en no sufrir déspotas que nos lleven a la muerte, que nos subyuguen, no necesitamos acudir a las armas, no necesitamos ametralladoras.

Las mujeres somos en conjunto la madre de la sociedad, ¡cómo hemos de consentir que nuestros hijos se maten! ¿Hemos de mirar impasiblemente el fratricidio?

Nosotras podemos y debemos oponernos a que los hombres tomen las armas. Nosotras podemos y debemos evitar las guerras. Nosotras somos las primeras en infundir en la conciencia del hombre estos u otros sentimientos; nosotras influimos directamente en los hombres…, nosotras somos, pues, culpables si hay más guerras, somos responsables, seremos criminales…

La religiosidad que nos infundieron por una falsa fe nos ha hecho ser inhumanas, nos ha hecho obrar contra nuestros naturales sentimientos; hoy que conocemos mejor la naturaleza, que nos conocemos más a nosotras mismas y que tenemos derecho a dejar sentir la elocuencia de nuestra razón y sensibilidad; hoy que la ciencia está por todas partes protestando contra las absurdas revelaciones que nos retenían a nombre de religión bajo un manto de estupidez, víctimas siempre del despotismo de mil redes, hoy las mujeres debemos volver por nuestra dignidad, debemos obrar según quienes somos, debemos obrar como hijas, como esposas, como madres; debemos mantener la paz sobre la tierra, y debemos reconocer quiénes son los déspotas que a la humanidad asesinan, y lejos de ser cómplices de su siniestro y monstruoso intento, debemos obtener el reducirles a la impotencia, haciendo que nuestros hijos les dejen aislados y, por consiguiente, destruidos.

Hermanas prusianas, hermanas francesas: Ved como los gobiernos despóticos de la tierra bajo el pretexto de las nacionalidades obtienen con nuestros hijos y esposos, ejércitos, con los que satisfacen su voracidad, dejándonos salvajemente a la vertiginosa acción de las ametralladoras, huérfanas o viudas, en la indigencia o sin vida.

Ved cómo para servir a un rey, para satisfacer la ambición y capricho de un tirano no sólo nos arrebatan nuestro apoyo y nuestra vida y nos privan de los seres más queridos, sino que viene además la desoladora exacción de impuestos a aniquilar el hogar falto de fuerza y consuelo.

Hermanas todas, opongámonos a la guerra, protestemos por todas partes y sin desperdiciar medio, no consintamos en ser cómplices de esa obra de los reyes. Evitemos con todas nuestras fuerzas esa guerra de hoy que no es sino la deshonra de nuestro siglo.

Si dejamos con nuestra indiferencia que la guerra se enseñoree en nuestros tiempos, consentimos… ¡oh vergüenza!, que nuestros hijos… no nos bendigan.

Madres e hijas de Francia, Prusia y demás países: queridas hermanas ¡a la obra todas sin cejar!, ¡no más guerras!

La aridez de los campos, los abandonados trabajos, la desolación del hogar llama a los que corren a una muerte culpable y cierta.

Trabajemos todas para que cese la guerra. Obremos todas en favor de la paz y la paz será.

Barcelona, 7 de Agosto de 1870.

Josefa Marsal Anglora, María Pineda, Eufemia Marsal, Clemencia Puig Espinal, Tadea Espinal, Teresa Buttini, Adelina Estivill, Petronila Pellicer, Consuelo Oliveras, Paula Dalmau Bofill, Baudilia Pi, Dolores Santos, Manuela Pucherbé, Luisa Mustich, Engracia Santos… Siguen muchas más firmas.

Visto en: http://www.nodo50.org/moc-carabanchel

Fuente original: http://www.asturiasrepublicana.com

5 Minutos de respiro al planeta

JUEVES 1 de Febrero,

ENTRE LAS 19,55 Y LAS 20,00 (1 HORA ANTES EN CANARIAS) APAGAMOS TODO, LUCES Y APARATOS ELECTRICOS.

Se trata de ahorrar cinco minutos de electricidad en todo el planeta para llamar la atención de los ciudadanos, de los medios de comunicación y de los que tienen el poder, sobre el derroche de energía y la urgencia de pasar a la acción.

5 minutos de respiro al planeta, no es mucho tiempo, no nos costará nada y mostrará a los candidatos a las próximas elecciones que el cambio climático es un tema en el que se debe pensar en el debate político.

¿Por qué el 1 de febrero? Ese día saldrá en París el nuevo informe del
grupo de expertos climáticos de las Naciones Unidas. Este evento tendrá
lugar en el país vecino: no hay que dejar pasar esta ocasión de torcer
los proyectos sobre la urgencia de la situación climática mundial.

Para más información: http://www.lalliance.fr

http://www.amisdelaterre.org/Participez-a-la-plus-grande.html

HISTORIA DE UNA BALA ESPECIAL

El texto que presentamos a continuación, de la periodista Oriana Fallaci, es una crónica enviada desde Vietnam durante la guerra de este pais donde se evoca el terrible poder de las armas y las responsabilidades compartidas en su creación y fabricación.

“Se trata de una pequeña bala del fusil M-16. Una, una sola, basta para matar a un hombre: no es necesario disparar a ráfagas. Ello es posible porque viaja a una velocidad muy cercana a la del sonido, y mientras viaja está siempre en el límite del equilibrio. Cuando llega a su destino no se para en la carne como hace una bala honesta, no, y ni siquiera atraviesa un brazo o una pierna no; ésta gira sobre si misma, se retuerce, rasga y corta y en bien pocos minutos vacía toda su sangre. ¿Sabes por qué hay tan pocos heridos entre los vietcong? Porque normalmente los vietcong resultan heridos por los M-16 y, por consiguiente, no permanecen demasiado tiempo heridos: mueren siempre. Ten, aquí tienes la balita: llévatela contigo a Nueva York, como recuerdo. Mientras la admiras piensa que fue estudiada durante mucho tiempo. Inicialmente no lograban encontrar la pólvora adecuada, pero luego la hallaron finalmente: se trata de pólvora Dupont, porque la Dupont no deja residuos dentro del fusil…”

“Coge la balita y admírala. Realmente está bien hecha. ¿Quién la habrá inventado? La inventó un hombre. Un día ese hombre se puso a ello con su paciencia, su ciencia, su fantasía, su tecnología calculó forma, peso, velocidad, trayectoria, momento de impacto, y tras todos esos cálculos realizó un diseño, escribió un proyecto y lo ofreció a un industrial. Y el industrial lo examinó con interés, llamó a sus técnicos y les pidió que realizaran un prototipo de prueba de la balita, pero con el mayor secreto, no fuera que otro industrial les robara la idea. Y lo hicieron, vaya si lo hicieron. Después, llevaron bien contentos la bala al industrial que la guardó como si fuera una esmeralda, un zafiro y dijo: Ahora, veamos si funciona. Se realizó el examen y se disparó la bala. ¿Contra quién? ¿Contra un perro, un gato, un trozo de chapa metálica? Ciertamente, no contra un hombre. Yo, sin embargo, hubiera escogido un hombre: el inventor por ejemplo, o el propio industrial, o a ambos. Y, no obstante, el inventor y el industrial están intactos; el industrial reunió alrededor de su mesa de caoba a su consejo de administración y les mostró la balita. Les propuso patentarla para producir miles de millones de balas para el ejército, que las usaría en Vietnam. Y el consejo de administración lo aprobó”.

Autora: Oriana Fallaci, Niente e cosi sia, Milán, Rizzoli, 1969.

ACTIVIDADES.

1) Lee El texto. A continuación realiza un debate con los compañeros y
compañeras de clase.

2) La bala del M-16 es el resultado final de muchísimos estudios e
inversiones. ¿Puedes imaginar los recursos en conocimientos, inteligencia,
capital y materias primas utilizados en objetivos militares?. Intenta hacer
una lista de estos recursos por prioridades. Compárala con las de tus
compañeros y compañeras y juntos cread una lista sintetizada y enviadla a
las autoridades.

3) O. Fallaci manifiesta que «habría probado» la bala en uno o dos hombres.
Que hubieses hecho tu para intentar convencer al inventor y al fabricante de
no continuar adelante con el proceso de creación de un instrumento mortal
como este?

4) Investiga sobre el papel de los científicos en la industria
armamentística, concretamente sobre el llamado «complejo militar
industrial».

Más información sobre investigación militar: http://www.antimilitaristas.org

FUENTE: http://www.edualter.org/

Hacia una cultura de paz: 25 argumentos

Presupuestos:

1. Les cosas pueden cambiar. La historia es abierta. El pasado y el presente determinan una parte del futuro, pero el futuro es parcialmente inventable y podemos y queremos incidir en él.

2. Los cambios históricos importantes son siempre un proceso largo y nunca episodios o reivindicaciones puntuales que puedan conseguirse de una vez. A menudo son el resultado del trabajo insistente de diferentes generaciones. Pero hace falta iniciarlos, mantenerlos y hacerlos crecer. Por este camino, a lo largo de la historia, la humanidad ha ganado retos gigantescos que han cambiado la vida sobre la tierra (desaparición del esclavismo, paso del sistema feudal al sistema democrático, sufragio universal, etc.).

3. La opinión pública es la herramienta más importante para provocar cualquier cambio. Una opinión pública bien informada, organizada y activa tiene una fuerza irresistible. Al final no son los gobiernos los que transforman la sociedad, sino las sociedades que transforman a los gobiernos.

4. Dónde hay personas hay conflictos. El problema no son los conflictos, sino la forma de resolverlos. Los conflictos, si se resuelven positivamente, sirven para el progreso de la humanidad. No es preocupante que los conflictos sean inevitables, lo que realmente importa es hacer evitable la violencia.

La violencia que hay que erradicar

5. La violencia es un criterio absurdo de resolución de conflictos. Con la violencia gana el más fuerte, no el más justo. No hay ninguna relación entre tener más fuerza y tener más razón. La violencia es la ley de los animales, no es la ley de la racionalidad.

6. La violencia es ineficaz: no resuelve los conflictos, sólo los tapa. No debemos confundir victoria con solución. Una solución impuesta por la fuerza, sólo se puede mantener con la fuerza y cuando la relación de fuerzas cambia, el conflicto resurge con un añadido de virulencia y resentimiento. La historia nos ofrece multitud de ejemplos de conflictos que reaparecen periódicamente.

7. El uso de la violencia ocasiona siempre males y sufrimiento. Como mínimo, representa causar un daño cierto para evitar uno de hipotético, y la mayoría de las veces ocasiona males infinitamente superiores a aquellos que pretende evitar. Siempre es un método cruel, inhumano y degradante de la dignidad de la persona humana, tanto de quien la padece como de quien la practica. La guerra es una de la causas de sufrimiento más grandes para la humanidad y, a diferencia de muchas otras, tiene su origen en una decisión directa tomada por alguien en un despacho. Hacer que esto resulte cada día más difícil es responsabilidad de todos.

8. Si en algún momento la guerra podía considerarse un mal menor, hoy en día es, con toda seguridad, un mal mayor. La aparición de la aviación, el bombardeo de ciudades y las armas de destrucción masiva han llevado a que en las guerras actuales el 90% de las víctimas sean civiles. ¿A quién protege, entonces, la guerra? ¿A quién defienden los ejércitos? Aunque sólo fuera por pura prudencia, e instinto de conservación, no podemos utilizar la tecnología y los medios de destrucción del siglo XX con la misma mentalidad de la prehistoria.

9. La obsesión por la seguridad crea inseguridad. El afán obsesivo para eliminar riesgos, acaba llevándonos a un estado neurótico de angustia crónica y a actuaciones irracionales que crean riesgos nuevos. El armamentismo és un ejemplo claro: disponemos de la capacidad de destruir la tierra varias veces!

10. El concepto exclusivamente militarista de la seguridad es caro e ineficaz. El gasto militar mundial es del orden del bilión de dólares al año. Con un 2% de esta cantidad sería posible eliminar el hambre de toda la tierra. Este inmenso esfuerzo, en el mejor de los casos, será inútil. Es mucho peor si se llega a utilizar. Hace falta preguntarse si todo esto nos hace sentir más seguros. Prevenir los conflictos y trabajar para erradicar aquellas situaciones que las hacen inevitables (hambre, desequilibrios económicos, subdesarrollo, desigualdad de oportunidades, falta de cobertura social, etc.) es mucho más barato y crea más seguridad. Además, es útil, ya que mejora las condiciones de vida sobre la tierra.

11. La fabricación y el comercio de armas alimenta y hace más graves los conflictos. Las causas de los conflictos son a menudo complejas y diferentes, pero el negocio de las armas alarga y agrava sus consecuencias, cuando no los provoca directamente. Es un escándalo intolerable el aprovechamiento de los conflictos para el enriquecimiento privado y que los estados consientan y promuevan este tráfico.

La paz que hace falta construir

12. La paz es un concepto positivo, que hace falta construir. La paz no es sólo ausencia de guerra. No es un hecho casual, sinó que es fruto de una serie de condiciones que no son fáciles, pero que son imprescindibles si queremos conseguirla y mantenerla. La paz es difícil y frágil, pero es posible. El respeto de los Derechos Humanos y un orden económico justo, que hagan posible unas condiciones de vida dignas para todo el mundo, son elementos inseparables del trabajo por la Paz. En este sentido, algunas críticas a los estallidos de violencia, a los actos terroristas, incluso a ciertas campañas «humanitaristas», si no van acompañadas de la firme disposición a actuar sobre sus causas y modificar las situaciones que las originan, se convierten en hipocresía.

13. Pedimos que se inicie el cambio, no que se acabe hoy mismo. No pedimos que mañana hayan desaparecido todos los ejércitos. El cambio que proponemos es un proceso histórico que no se improvisa. Pero sí que podemos escoger entre seguir por el mismo camino o empezar a caminar en sentido contrario e invertir poco a poco la tendencia. No es una cuestión de todo o nada, pero hace falta empezar a mover algo. Hay muchos pequeños pasos posibles ya desde ahora.

14. Cambio progresivo en las prioridades de uso de los recursos económicos y humanos. Hace falta desmilitarizar el concepto de seguridad y liberar así unos recursos que serán más útiles y crearán más seguridad invertidos en otras direcciones, como algunas de las que se apuntan más abajo.

15. De la inversión militar hacia la inversión en desarrollo social. Una sociedad con grandes desigualdades y con una injusticia social flagrante, sólo se puede aguantar con fuertes aparatos policiales y con el uso de la fuerza. Contrariamente, cuanta más cohesión, justicia y harmonía haya en una sociedad, menos necesitará de la fuerza para mantenerse. Hacer posibles unas condiciones de vida dignas para todo el mundo y en su mismo lugar de origen, evitaría muchos conflictos. La inversión en justicia, en desarrollo, en seguridad social, en solidaridad, en ecología, lleva mucha más seguridad que la inversión militar. Hace falta avanzar en este trasvase de recursos.

16. De la investigación para la guerra hacia la investigación para la paz. Hace falta avanzar en los estudios de análisis y prevención de conflictos, en escuelas de mediación, en la búsqueda de instrumentos alternativos de resolución de conflictos. Sólo con una pequeña parte de los recursos que se destinan a la investigación y preparación de la guerra, es seguro que se habría conseguido gran eficacia en este terreno.

17. Ya hay modelos alternativos de resolución de conflictos. Hace falta remarcar que la mayoría de conflictos no se resuelven por la violencia. El funcionamiento de los estados modernos se basa en la renuncia al uso de la violencia de sus ciudadanos, que la delegan al estado. Éste, a cambio, ofrece protección y un sistema de arbitraje ante los conflictos (policia y sistema judicial). Con todas las imperfecciones que queramos, este es un sistema más racional y civilizado que la ley del más fuerte. Sólo hace falta pedir a los estados que cumplan entre ellos lo que exigen a sus ciudadanos.

18. De la solución hacia la prevención de los conflictos. Hace falta destinar recursos a la creación y mantenimiento de una red de detección y prevención de conflictos. De la misma manera que la medicina preventiva no consiste en llenar el armario de medicamentos, la prevención de los conflictos no deber consistir en armarse más que el otro o estar atento sólo a las cuestiones militares. Es necesario atender a los factores económicos, políticos, sociales, culturales, étnicos, fronterizos, ecológicos, etc., que son previos al estallido de la violencia y que son su causa. La intervención es mucho más fácil i eficaz en las fases previas o iniciales del conflicto que cuando el conflicto ya está encendido con toda su virulencia.

19. De los ejércitos ofensivos a los ejércitos defensivos. La renuncia de los ejércitos a dotarse de armamento e infraestructura que haga posible su actuación fuera de su propio territorio, haría disminuir al desconfianza y la tensión internacionales. Este es un primer paso, perqueño pero posible, en el camino hacia la deseable desaparición de los ejércitos.

20. De la seguridad particular hacia la seguridad compartida. En materia de seguridad y conflictos internacionales, hace falta avanzar en la cesión de sobiranía y de competencias, des del estado a organismos supraestatales. Serían pasos en buena dirección:

– El desarrollo del Derecho Internacional.
– La creación de Tribunales Internacionales de Justicia o Arbitraje con sentencias vinculantes.
– El trasvase de medios humanos y económicos de los ejércitos estatales hacia unas fuerzas de interposición mundiales, algo parecido a la policia internacional, con formación e instrumentos adecuados y capacidades de interposición en zonas en conflicto. Este proceso debe cumplir dos condiciones:

1) Respeto al principio de subsidiariedad (lo que se puede resolver en un ámbito más reducido no debe resolverse en un ámbito más amplio).

2) Regulación y cuidado de su control (sólo hace falta fijarse en el distinto significado de la policia en país democrático o en una dictadura). Esto es inseparable del siguiente punto.

21. Perfeccionamiento de la estructura y del funcionamiento de la ONU. Las limitaciones y la escasa eficacia y transparencia de algunas acciones de la ONU son evidentes. Asímismo, su existencia es un paso importante y, sin su intervención, muchas cosas probablemente habrían ido peor. Pero, para que la ONU pueda asumir con garantías los puntos anteriores, hace falta avanzar en su representatividad, democratización, dotación de medios humanos, económicos y jurídicos.

22. Control de la fabricación y el comercio de armas. Ilegalizar las armas de destrucción masiva, restringir progresivamente la fabricación y el comercio de armas convencionales, y avanzar hasta la reconversión de la industria militar en civil.

23. Reconocimiento del pleno derecho a hacer la objeción de conciencia, en cualquier forma de colaboración en la preparación de la guerra. Objeción al servicio militar, insumisión, objeción fiscal, científica, etc., y cualquier forma de desmarcarse del militarismo, el armamentismo o la violencia, son aportaciones inestimables a la paz. Defendemos el pleno reconocimiento y la protección legales de estos derechos.

24. Difusión y promoción de la Noviolencia. La Noviolencia es la raíz del pacifismo. Sin ella es fácil encontrarse con contradicciones. Es a la vez una forma de vida y un método de acción y lucha. La búsqueda de la Verdad, la Justicia, el Amor y la Libertad, también para el adversario, hacen posible actuar de forma diferente ante los conflictos, tanto personales como colectivos. El noviolento excluye la neutralidad, la rendición, la huida y la violencia. El trabajo interior para adquirir estas actitudes e impregnar de él las acciones, es también trabajo por la paz.

25. La educación por la paz a toda la población en el camino de la instauración de una Cultura de Paz. La educación por la paz no es un tema exclusivamente escolar para los niños y niñas. Son los adultos los responsables de hacer los pasos que nos deben aproximar a un mundo en paz. Nadie puede cargar a los niños con unos problemas que los adultos no saben o no quieren resolver. Proyectar las frustaciones sobre ellos es una manera de crearles angustias inútiles i paralizantes. La educación por la paz comporta una presentación alternativa de la historia (remarcando como hechos positivos no las victorias militares sobre otros pueblos, sinó aquellos que han procurado una mejora en las condiciones de vida sobre la tierra). Los héroes históricos y de ficción, los modelos de identificación, los valores dominantes, etc., conviene revisarlos bajo esta óptica.

Nos proponemos llegar a toda la población, con el convencimiento de que no defendemos un bien o un interés particular en contra del bien o del interés de los demás, sinó que defendemos cosas posibles, que deben proporcionarnos una calidad de vida mejor para todo el mundo.

http://www.fundacioperlapau.org/

Taller Voces de Mujeres

FANTÁSTIKAS

Coordinación: Fernanda Romeu

Jueves 1 de febrero. 18: 30 h. Presentación del Taller y entrega de material. Angela Carter. La cámara sangrienta y otros relatos.

Jueves 8 de febrero. 18: 30 h. Mujeres en el imaginario masculino: La dama del alba, de Alejandro Casona.

Jueves 15 de febrero. 18: 30 h. Las mujeres que los hombres no ven: James Tiptree Jr. (seudónimo de Alice Sheldon)

Jueves 22 de febrero. 18: 30 h. Ursula K. Le Guin: Más vasto que los imperios y más lento (y otros relatos)

Jueves 1 de marzo. 18:30 h. Epílogo

Inscripción previa : lolarobles(arroba)hotmail.com

Coste del taller: 25 euros

Lugar: Casa de Valencia. Biblioteca. Paseo Pintor Rosales nº 58. Madrid. Metro Argüelles. Bus 21.

Libro – Dios mío… ¿por qué?

Nota de EducaRueca.org: Reponemos este artículo ya publicado, hoy que nos hemos enterado del fallecimiento del Abbé Pierre.

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Dios… ¿por qué la Iglesia no evoluciona a la velocidad de los tiempos ?

«Dios mío… ¿por qué?» es el título de la última obra que reúne las ideas del Abate Pierre, el personaje preferido del pueblo francés. Sacerdote progresista, ya en los años 50 revolucionó con sus interpelaciones a la donación, incitando a la solidaridad durante inviernos crudos de la post-guerra, pidiendo a la gente alojar a quienes estaban en la calle. Así ganó el respeto de Francia, creando el movimiento Emaús, tomando partido por pobres, sin techo y sufrientes de todo tipo. Hoy a los 93 años, habla por primera vez abiertamente de su experiencia sexual, su comprensión de la union homosexual, su apoyo a la ordenación de mujeres sacerdotisas. Critica a Juan Pablo II, sostiene que la Iglesia es machista y que debe evolucionar y confiesa su desconfianza en el nuevo Papa. Un libro que ya ha creado polémica en tierras galas, y que vale absolutamente la pena procurarse, para asegurarse que hoy dentro del catolicismo no todo son palabras vacías, sino que también hay acciones concretas y discursos revolucionarios.

FUENTE: [http://www.penelopes.org/Espagnol/xbreve.php3?id_article=1778->http://www.penelopes.
org/Espagnol/xbreve.php3?id_article=1778]

Más información sobre el libro:

[http://www.elcorreo.eu.org/esp/article.php3?id_article=6032->http://www.elcorreo.
eu.org/esp/article.php3?id_article=6032]

CARTA DE UN INMIGRANTE AFRICANO A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA

Señoras y señores de la sociedad española, las palabras no sabrían transmitir lo que siento en este momento en el que me han obligado ¡a la fuerza a volver desde donde he venido! No me ha dado tiempo a decirles lo que me ha empujado a emprender este largo y penoso viaje durante el cual han muerto muchos de mis compañeros de infortunio. Pensaba contárselo en persona, una persona que muestra sobre sí los rastros de los malos tratos y de los sufrimientos de un pueblo oprimido y explotado. Pero este muro que ha sido levantado entre ustedes y yo, hace imposible cualquier encuentro verdaderamente humano entre nosotros y nos obliga a mirarnos desde lejos como el perro y el gato, aunque todos somos ciudadanos del mismo mundo. Dado que no podemos ya hablarnos, permítanme mirarles a los ojos, a través de este muro de separación en forma de alambrada, que ahora separa África de Europa y simboliza la falsedad de la relación que han creado nuestros gobernantes entre el norte y el sur. Este muro de separación, esta alambrada, refleja esta falsa relación en la que las materias primas que vienen del sur y los productos acabados del norte, entre ellos las armas, pueden circular, pero no los hombres. Ha sido totalmente imposible encontrarnos como verdaderos hermanos y hermanas.

Por ello, lean en mis ojos, señoras y señores, el sufrimiento y el dolor que llega de nuestras tierras en las que las multinaciones siembran la muerte y el desarraigo y quieren crear un campo de ruinas en el que sólo haya materias primas, bosques y animales salvajes, para el placer de los turistas. Es el único medio que me queda para que sepan todo lo que sufrimos en África y las causas que producen dichos sufrimientos. Ya sé que los medios de comunicación quizás no se harán eco de mi voz, ni los políticos hablarán en sus reuniones sobre los derechos humanos, porque en el fondo, mi vida como la de todos los pobres del mundo, no cuenta para ellos. ¡Nos sacrifican sin escrúpulos ni vergüenza!

Efectivamente, señoras y señores de la sociedad española, yo soy africano. Vengo de un país empobrecido; un país que ha sido saqueado por las multinacionales occidentales desde hace varios siglos y que ha sufrido guerras atroces, a menudo presentadas como guerras civiles, pero que en el fondo son guerras económicas montadas con el único objetivo de saquear nuestros países y enriquecerse al igual que los dirigentes africanos, desgraciadamente al precio de la muerte de millones de mis hermanos y hermanas. ¿De verdad no podemos construir otro mundo en el que cada persona pueda vivir en paz? Comprenden ustedes, somos víctimas de un empobrecimiento continuo, organizado desde occidente, y ejecutado a menudo por medio de nuestros propios dirigentes al servicio de las multinacionales. Son estas guerras de las que yo huyo y de la miseria que han engendrado en mi país. Quiero sobrevivir y ayudar a vivir a mi familia que se ha quedado en Africa. No quiero morir como una rata atrapada en un incendio. Por eso, como superviviente, vengo a denunciar ante ustedes esta situación inhumana y a pedirles que nos ayuden a construir un mundo justo y humano. Lo que deberíamos comer, lo que debería ayudarnos a desarrollar nuestros países, va a occidente, bien para pagar las deudas que no hemos contraído nunca, bien para comprar armas que nos matan y nos amputan los miembros, haciéndonos así incapaces de contribuir a nuestra propia subsistencia.

Por eso, nos encontramos en una situación tal que no podemos ni cultivar nuestros campos, ni dormir tranquilamente, ni pensar en el futuro de nuestros hijos y de nuestros hermanos. Todo lo que producen nuestros países, sirve a los intereses de las multinacionales apoyadas por los gobiernos europeos y americanos y por nuestros propios gobiernos; mientras que nosotros nos morimos de hambre. En nuestros países, la muerte se ha convertido en un hecho banal; se ve morir de hambre a los niños día tras día, pequeñas enfermedades que podrían curarse fácilmente con un poco de dinero, son causa de numerosas muertes… ¡Ese es nuestro día a día! Como pueden imaginarse, es muy doloroso ver morir de hambre a un niño entre tus brazos, como me ha ocurrido a veces; o haber visto morir a mi padre de una malaria sin importancia que se curaría con pocos medios en cualquier centro de salud. Verdaderamente, ustedes ven hechos parecidos en la televisión; nosotros, por desgracia, nos codeamos con estos horrores todos los días, e incluso entre estas víctimas se encuentran nuestros propios familiares. ¿Creen que se puede soportar una vida así?

Por la noche, mientras esperamos el momento oportuno para poder franquear este muro de separación, nos decimos adios los unos a los unos, por que, en el fondo, ninguno de nosotros sabe qué tipo de cartucho utilizarán los militares que vigilan la alambrada o si uno de nosotros recibirá un tiro o en qué parte del cuerpo. Tampoco sabemos cómo caeremos desde lo alto de una alambrada de seis metros… Y yo me pregunto, ¿será hoy mi último día? Y durante este tiempo, pienso en los compañeros que ya han muerto en este intento y ¡siento desfallecer mi corazón! Pienso en mi familiar, en mis amigos que siguen en África, ¡en mi futuro! ¿Qué futuro? No tengo ninguno… Me siento perdido; me siento inútil, inexistente, como si no tuviésemos ningún valor a los ojos de este mundo; como si no fuésemos más que bestias, sólo buenos para el holocausto y el sacrificio. Pero ¡eso es injusto! ¡Tengo que saltar la alambrada! ¡Me doy cuenta de que no tengo elección! Mientras tanto, pienso en mi país, pienso en todas las riquezas naturales que tenemos. ¿Qué riquezas, me pregunto? ¡Todo lo que hay en nuestros países no nos pertenece!

Todos los días asistimos impotentes a nuestro expolio; quien osa abrir la boca recibe un tiro en la nuca. Por el contrario, occidente nos regala armas y las matanzas continúan en nuestra tierra. ¿Por qué en lugar de ayudarnos a salir del agujero en el que nos encontramos, se nos hunde cada vez más? De hecho, la miseria en lugar de disminuir en nuestros países, aumenta día tras día… Nuestros hijos se encuentran así condenados a vivir con los traumas de la miseria y bajo la amenaza incesante de las guerras. Aquellos que consiguen escapar de la guerra, ¡mueren de hambre! ¡Estamos condenados a la miseria en países en los que el oro, los diamantes, el coltán, el cobre e incluso el petróleo fluyen a raudales! Y ¡siempre para el bienestar de otros! El mundo es malvado ¿verdad? No se sorprendan si lloro mientras hablo; es horrible lo que estamos viviendo. Por eso, con amargura intentaré escalar el muro cuando el momento sea favorable. Vivir o morir, ya me da igual. Nadie se preocupará de mi suerte… Díganme, señoras y señores de la sociedad española, ¿qué mal hemos hecho para merecer esta suerte?

Y mientras pasa el tiempo, siento surgir en mí otro sentimiento. No estamos malditos. ¡Este mundo puede cambiar, me digo! Nosotros también somos hijas e hijos de Dios, a pesar de la miseria y de las guerras. Por eso he decidido tentar a la suerte y venir aquí a su país, para ver si puedo encontrar un trabajo ¡con el fin de sobrevivir y ayudar a vivir a los huérfanos que mi padre me ha dejado! No, no crean que ha sido fácil dejar a nuestras familias, sin saber a dónde vamos, si llegaremos o si podremos regresar. No crean que ha sido fácil para mí dejar a mi madre enferma, sin saber si la volveré a ver con vida y sin saber qué ocurrirá a mis hermanos y hermanas. Pero, ¿qué puedo hacer? No tengo elección. Me hace falta imperativamente ganar lo necesario para comprar medicinas para mi madre enferma, por miedo a verla morir como a mi padre; me hace falta ganar dinero para poder escolarizar a mis hermanos pequeños para ver si mañana quizás pueden salir del grupo de los sacrificados. Quiero trabajar para poder comprar medicamentos para mi hermano que padece el sida. Sólo pedimos eso. Saben ustedes, ¡es penoso ver morir a tu familia ante tus ojos sin poder hacer nada! ¿Creen que es fácil vivir como yo?

He aquí porque he corrido el riesgo de desafiar todo tipo de dificultades de un largo y penoso viaje y que, por suerte, he podido sobrevivir y ahora me encuentro delante de este muro de separación, que me impide decirles cara a cara mi dolor. Pero me queda la posibilidad de que al mirarme lean ustedes a través de mis ojos todo lo que sufro. Les ruego no piensen que es normal que vivamos así. Porque es sencillamente el resultado de una injusticia establecida y sostenida por sistemas inhumanos que matan y empobrecen. Por eso, vengo a pedirles que no apoyen este sistema con su silencio; al contrario, que el sufrimiento que transpira mi piel les haga comprender que es imposible ser un ser humano y callar frente a estas atrocidades inhumanas.

Dios sabe que no soy ni un ladrón ni un bandido; soy simplemente el grito de una víctima, que como todo el mundo, quiere vivir con el sudor de su frente. Estoy seguro de que si conociesen mi historia y la de mis compañeros, no me obligarían a volver de donde vengo ni me abandonarían en un desierto sin ninguna posibilidad de supervivencia. Repito, quiero vivir y ayudar a vivir a mis hermanos, ¡sólo pido eso!

¡Tras los muros de separación de Melilla, Bashige Michel, inmigrante!

12/10/2005

Dos reflexiones sobre la violencia hechas por mujeres

Creo interesante leer la entrevista a Adriana Faranda; nos puede ayudar a seguir la reflexión sobre violencia, víctimas, justicia transicional, etc.

También me llama la atención la entrevista a una ‘combatiente’ kurda que presenta la lucha como una liberación para las mujeres; Es un ejemplo de cómo se puede llegar a considerar la violencia, el martirio, el tomar las armas como una liberación para las mujeres.

Si leer a Reha Baran estremece, reconforta leer a Adriana Faranda.

Yolanda Rouiller

ADRIANA FARANDA, EX DIRIGENTE DE LAS BRIGADAS ROJAS

«Necesitas el apoyo de la otra parte para ir contra tu entorno y renegar de la violencia»

La secuestradora de Aldo Moro, fue de las primeras en desmarcarse del terrorismo y tras 16 años de cárcel culmina con un libro un largo camino de autocrítica


«La Iglesia fue fundamental para mediar con el exterior»
Las Brigadas y los ‘años de plomo’, dos décadas que sobrecogieron a Italia

Adriana Faranda, de 56 años, es uno de los rostros más conocidos de las extintas Brigadas Rojas (BR). Miembro de su Dirección Estratégica, participó en cinco atentados desde 1976 y formó parte del comando que secuestró y mató a Aldo Moro en 1978. Al año siguente fue detenida, aunque para entonces ya había abandonado la banda. Desde entonces sobre ella y su compañero de armas, Valerio Morucci, pesa una condena a muerte de la banda por su oposición a la ejecución del primer ministro italiano. En prisión promovió la disociación, el rechazo de la violencia sin colaborar con la Justicia.

Su proceso de autocrítica ha sido muy especial: encontró a las familias de las víctimas e incluso vendió su único patrimonio, un piso en Roma, para donar el dinero. Tras 16 años de cárcel, quedó libre en 1995. Actualmente es fotógrafa y acaba de publicar un libro, la novela ‘El vuelo de la mariposa’, en el que evoca sus años de prisión y ajusta cuentas con el pasado. Faranda reconoce que ese pasado en el País Vasco es aún presente y, desde su perspectiva, ha aceptado conversar sobre cómo se ve el terrorismo y su final cuando es algo que ocurrió hace 20 años, una envidiable y lejana posición, pero también muy útil en el actual momento que vive España.

-Adriana, usted tenía una hija de cinco años cuando entró en las BR.

-Fue la decisión más difícil de mi vida. Tenía un gran impulso emotivo por intentar regalarle un mundo diverso. Elegí la lucha armada y no me lo he perdonado nunca, obviamente. Creo que nada tiene el derecho de separar a una madre de sus hijos. Una de mis pesadillas era morir en un tiroteo y que a ella sólo le quedara la imagen de la combatiente dura, que yo no sentía ser. Vivía obsesionada con la idea de que no iba a poder explicarle todo.

-¿Y luego cómo se lo justificó?

-Es difícil. También su padre había tomado un camino análogo y huyó a Francia, y ella no conseguía entender nuestra ausencia. Luego he intentado explicarle, pero los traumas que ha sufrido no desaparecen, y yo siento que le he marcado la vida.

-A veces un joven llega a seguir los pasos de un familiar.

-Mi familia era humana y políticamente absolutamente contraria a mi decisión, y la educaron no según lo que yo pensaba, sino según lo que ellos creían justo, en una cultura democrática, de respeto a los demás y de no violencia. No ha tenido un ámbito familiar que me justificara. Me amaba, pero no me legitimaba.

-En el País Vasco hay casos así, aunque otras muchas familias comparten la decisión de un pariente. Usted ha escrito: «¿Por qué nadie me dijo simplemente: ‘Venga, volved a casa’?» ¿Cuánto influye el entorno para elegir la violencia y cuánto pesa para abandonarla?

-Éste es un punto fundamental. Es el mal de las ideologías integristas, como lo fue la nuestra: buscábamos nuestros iguales, todos aquellos que pudieran apoyar nuestro modo de pensar, que hablaban nuestro lenguaje. Al principio nos movimos en un humus social si no abiertamente favorable sí posibilista a la lucha armada. Tras el caso Moro se abrió una brecha con la sociedad, y luego se convirtió en una guerra privada entre las BR y el Estado. No todos se dieron cuenta.

-¿Pero por qué nadie le dijo: ‘Venga, vuelve a casa’?

-Para mí era difícil encontrar a alguien que me dijera eso… porque elegía ver y hablar con aquellos que jamás me lo habrían dicho. El camino hacia la lucha armada excluía el diálogo con quien pensaba de otra manera.

-Parece que habla de una secta.

-No me gusta esa palabra, pero hay elementos en común: un fuerte sentido místico de dedicación a la causa, un cierto dogmatismo, un sentimiento de hermandad con el grupo y el aislamiento del resto del mundo. Como las sectas, tienen una lengua propia y sienten como enemigo todo lo distinto, un rasgo integrista que es la muerte de un sentido de humanidad.

El escolta y la primavera

-Usted ha contado su crisis cuando vigilaba a los escoltas de Moro, preparando el secuestro, por un simple gesto: uno de ellos señaló al otro el paso de una bandada de golondrinas y se conmovió. ¿Allí descubrió la humanidad del otro?

-Me turbó muchísimo. Más que ver una sensibilidad hacia la vida o algo así, era por… el anuncio de la primavera. Lo que yo leí de terrible es que estas personas estaban esperando el futuro y pensé: ‘Estos hombres quizá van a morir’. En el secuestro de Moro uno de ellos sobrevivió y, esto no lo he dicho nunca públicamente, pero me vi en casa rezando para que se salvara. Aquel gesto de las golondrinas significó ser puesta ante la responsabilidad de poder decidir dar la muerte. Creo que es lo más terrible que pueda haber para un ser humano. Ésa fue mi primera duda, que se consolidó con el secuestro. En la lucha armada existe siempre la ambigüedad sobre el valor de la vida. La excusa es que estás obligado a matar porque si no el otro te mata a ti. Pero con Moro fue distinto: como prisionero pierde su identidad de símbolo y adquiere una dimensión humana.

-En su caso rechazar la lucha armada significó una condena a muerte de las BR. ¿Cuánto cuesta ir contra los compañeros, la autocrítica?

-Fue muy duro. Fue un acto rompedor porque nadie antes había desobedecido a la cúpula. La organización no se lo podía permitir y, como buenos estalinistas, se impuso la razón política sobre la vida. En prisión tuve una vida bastante dura, porque en los 80 hubo una matanza en las cárceles de ex brigadistas ‘arrepentidos’. Solían participar otros brigadistas que tenían que hacerse perdonar cosas por las BR y así podían salvarse ellos de represalias. Fue terrible.

-Después comenzó un lento proceso colectivo llamado ‘disociación’.

-Fue muy largo. Si yo llegaba a algunas conclusiones no podía expresarlas públicamente porque debía esperar a los demás, para hacer un proceso colectivo y dar una señal definitiva contra el terrorismo. Era fatigoso sacar adelante el debate, porque en la cárcel sólo tienes las cartas. Escribimos documentos que debían ser graduales, en pequeños pasos. La mayor dificultad fue la comunicación entre presos. Además nos acusaban de rendirnos y ordenaron el mismo castigo que a los ‘arrepentidos’: la eliminación.

-Entonces surgió la idea de las ‘áreas homogéneas’.

-Sí, pedimos que se instituyeran secciones de la prisión en las que pudieran confluir personas ‘homogéneas’, que empezaban a distanciarse de la lucha armada, para protegerles y que pudieran desarrollar una reflexión común.

-Más tarde llegó una fase de reconciliación. ¿Cómo nace la necesidad del contacto humano, del perdón?

-Nosotros no hicimos nunca una petición de perdón, es usar una violencia más contra quien ha sufrido ya la violencia del terrorismo, colocar al otro ante una decisión dramática, un problema de conciencia. Muchos de los parientes de las víctimas han dado luego su perdón, pero no es algo que se pueda pedir. Nosotros escribimos a casi todos expresando nuestro dolor por la responsabilidad terrible que habíamos tenido en la muerte de sus familiares. Aunque yo no maté materialmente a nadie, formé parte de una organización que lo hizo y me sentí igualmente responsable. Muchos de ellos nos respondieron. Algunos dijeron que no nos querían ver, y otros, como la hija de Aldo Moro, aceptó encontrarnos. Fue un momento muy importante de mi vida, del que no hablo, porque es muy privado.

-¿El perdón ayuda, alivia?

-Da una nueva apertura humana de posibilidades, pero no alivia de las responsabilidades, porque lo que se ha hecho es irremediable. El perdón significa que en la vida se pueden abrir relaciones que se creían inimaginables, y que te dan una gran fuerza para reafirmar el valor de la vida y de la paz.

-Usted fue más allá: vendió su piso para dar el dinero a las víctimas.

-El resarcimiento no puede compensar en absoluto una pérdida, pero yo también me sentía responsable de haber creado un posible problema económico, porque hubo fallos en las indemnizaciones. Esa casa era el único bien que yo poseía, y pensé que estas personas tenían derecho a él. Para no darles el dinero directamente, lo di a Cáritas, que se ocupó de todo.

El valor del diálogo

-Visto desde el País Vasco, parece a años luz. Quizá tienen que pasar muchos años.

-Sí, es un camino muy largo, muy sufrido, de pasos sucesivos, pero deben tener el apoyo de la otra parte. En el aislamiento total se puede tener, no sé, una conversión religiosa, pero yo creo sobre todo en la recuperación del diálogo y el contraste con el otro, con quien piensa de forma distinta, que te ayuda a poner en discusión tus posturas. Para casi todos nosotros fue fundamental. El diálogo no sólo con quien pensaba de forma similar y luego tomó caminos distintos, sino con quien siempre había pensado de forma diametralmente opuesta.

-Parece difícil. Hay un entorno que puede crear un vacío ante un cambio de rumbo.

-Nosotros también pasamos por esto. Es un problema trágico, porque te desarraigas completamente. Muchos compañeros tuvieron reacciones hostiles de su familia, de su ambiente y de un cierto tejido social que los había apoyado. Pero es entonces cuando la otra parte debe dar un paso al frente para dar apoyo y sustituirles o ayudar a cambiar lentamente la posición. Lo necesitas para ir contra tu entorno y renegar de la violencia. Porque es obvio que, emotivamente, un familiar de una persona tiende a sostenerla, pero paradójicamente cuanto mayor es la condena y el rechazo del resto de la sociedad, más se siente esta persona reconfirmada en su propio camino, porque sabe que si le falta su entorno, su familia, no habrá nadie más, estará solo.

-¿Qué piensa de aquellos compañeros suyos que, 20 años después, aún defienden la violencia?

-Son poquísimos, muchos son jóvenes, no participaron en la primera fase y no han visto la diferencia entre aquel período y el sucesivo, no pueden valorar los cambios que ha habido. Pienso que si la lucha armada en nuestros tiempos era el último residuo de una cultura, la revolución marxista-leninista, y estábamos ya un poco fuera de la historia, ellos están fuera de la historia mucho más que nosotros.

-«No es posible que de una hiena nazca una gacela», otra frase suya.

-No es posible desvincular el fin que se persigue de los medios que se usan. Si los medios no están a la altura, el fin queda reducido a algo vano.

Autor: ÍÑIGO DOMÍNGUEZ – Corresponsal de El Correo en Roma

http://www.elcorreodigital.com

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Las mujeres en la guerrilla kurda. El PKK y la mujer kurda

Autor: Paul Schemm

Las montañas Qandil, en pleno Kurdistan pero oficialmente en la frontera entre Irak e Iran, son el refugio del PKK, guerrilla kurda en la que la mujer juega un papel central. «Nosotras abrimos los ojos a la sociedad kurda», señala orgullosa la combatiente Arsehem Kurman.

Cuando una mujer abandona su hogar y toma las armas no estamos ante un hecho anodino. Es una revolución social. Nosotras abrimos los ojos a la sociedad kurda», asegura Arshem Kurman, mujer y guerrillera del PKK.

En una región del mundo donde también prima la sumisión de la mujer, las combatientes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) juegan un papel de primera línea en el movimiento de liberación kurdo, refugiado en las montañas del norte de Irak, cerca de la frontera con Irán.

Históricamente anclado en el marxismo ortodoxo, el PKK, que lucha por la independencia del Kurdistán Norte, mantiene una estructura militar que ha dado lugar a un feminismo guerrillero único. Pero no ha venido del cielo. Ha sido necesaria, y sigue siéndolo a día de hoy, la lucha constante contra los prejuicios de la sociedad, de los que participan muchos de sus camaradas varones, reconocen las guerrilleras.

«Ha sido sobre todo la cuestión del martirio lo que ha dado fuerza a nuestra causa», asegura Arshem Kurman, insistiendo en que han sido las mujeres caídas en combate o que llevaron a cabo atentados suicidas las que han forzado a los hombres de este movimiento armado a tomarlas en serio. «Las mujeres mueren todos los días, así que, cómo no va a calar nuestro mensaje», señala esta respetada instructora guerrillera, que recuerda cómo una kurda se inmoló en los años noventa causando la muerte a medio centenar de soldados de ocupación turcos.

A lo largo de sus años de lucha, el PKK ha llevado a cabo quince atentados suicidas. Once de ellos fueron protagonizados por mujeres.

En el campamento situado en las faldas del Monte Qandil, la mayor parte de los barracones muestran una fotografía de Vian Jaf, que se quemó a lo bonzo en febrero pasado para protestar por la opresión contra los kurdos por parte del Estado turco. Oficialmente, la dirección del movimiento no aprueba actualmente este tipo de acciones individuales.

Arrancar el respeto a los varones y lograr que les traten como iguales tampoco es fácil en las sociedades de Oriente Medio, reconocen las guerrilleras del PKK.

«Una mujer no puede reivindicarse en este contexto. En la sociedad tradicional kurda, sólo los varones tienen el derecho a la palabra. Si el marido no está en casa, es el hijo de más edad el que habla, sea cual sea su edad», asegura Reha Baran.

«En nuestras sociedades retrasadas, las mujeres son confinadas a los márgenes. Nuestro objetivo es resituarlas en el centro de la vida pública», añade.

Reha Baran muestra a un público compuesto por militantes feministas y responsables del PKK, en una escuela improvisada sobre la roca, cómo las mujeres han sido privadas de sus derechos y cómo pueden reconquistarlos.

Ella ha sido encargada por la guerrilla para transmitir estas ideas revolucionarias en sus aldeas y unidades guerrilleras, a fin de que se extiendan poco a poco en la sociedad kurda sin perder el inestimable apoyo por parte de la población.

La vida en el hogar familiar

Para las jóvenes combatientes del movimiento, vivir con el arma en la mano, al lado de sus camaradas masculinos, es mucho más interesante que la vida que les esperaba en sus pueblos y aldeas.

Una decena de entre ellas, con edades comprendidas entre los 15 y los 21 años, beben té contemplando la puesta de sol tras los montes Qandil, coronados por la nieve. Ellas estallan en carcajadas cuando se les pregunta si no hubieran preferido quedarse en sus casas y criar a sus hijos.

«Las mujeres que viven en la familia no tienen derecho a recibir instrucción. Muchas veces, el movimiento ayuda a adolescentes que no se resignan a ese futuro a escapar de casa y unirse a nosotras, particularmente en Irán», explica Rojbin Hajjar, una kurda llegada de Siria.

Hay que recordar que el Kurdistán está repartido en cuatro estados: Turquía, Irak, Siria e Irán.

Pero estas guerrilleras aseguran que su ejemplo va incluso más allá. «No somos tan sólo un modelo para las mujeres de Oriente Medio, sino para las del mundo entero», sentencia Sozdar Serbiliz, mujer y comandante guerrillera del PKK.

http://www.lahaine.org/index.php?blog=3&p=19034

Unidad Didáctica: Horizontes de Libertad

Una extensa red de vigilancia y de control se expande sobre la sociedad en nombre de una Seguridad vacía de contenido y de objetivos, para nada definida y, sobre todo, incuestionada. Miedos y peligros que acechan sin cesar, reales o construidos, sirven para legitimar este gran despliegue de recursos para el control y la represión. Para el castigo y el encarcelamiento.

Nos encontramos, efectivamente, ante una espiral de miedos e inseguridades gestionada desde el Estado que le sirve para legitimar el desarrollo de sus brazos represivos. Es por ello que vemos necesario debatir desde posiciones críticas sobre esta dinámica, de objetivos grises, para replantearnos este modelo social que nos conduce a una vida más impregnada de Cárcel que de Libertad.

Para ello Horizontes de Libertad se inicia con el artículo Entre el Miedo y la Violencia: Estrategias de Terror y de Represión para el Control Social donde se analiza el fenómeno del Miedo como instrumento del Estado para el control de la sociedad, y para legitimar el desarrollo de la violencia legalmente organizada.

Además se incluye ¡No Estamos Todos! , materiales que permiten trabajar el tema desde el punto de vista educativo, y cuyo objetivo es crear una concienciación sobre la problemática de la Represión y del Control en la actual sociedad.

Horizontes de Libertad es el tercer volumen de la serie de materiales titulados SIN FRONTERAS: Cuadernos de Comunicación, Educación y Sociedad . Esta colección está formada por Vientos del Sur: Para una Educación y una Sociedad Antirracista ; y por Los Senderos de la Guerra: Para una Educación y una Sociedad Antimilitarista. El objetivo es crear un escenario que permita la reflexión crítica sobre temas diversos. Desde este espacio se ofrecen ideas que colaboren en el desarrollo de una sociedad más libre, igual y justa.

Para más información del libro: escuelalibre(arroba)escuelalibre.org

http://www.escuelalibre.org/