Dinámica – La fuerza de la sociedad civil

Frente a las invasiones y a la imposición de dictaduras, como está ocurriendo en Honduras en este momento, la sociedad civil es capaz de organizarse de forma noviolenta para terminar con esa situación de opresión. No es necesario declarar una guerra civil. Sabemos de iniciativas a lo largo de la historia donde la inteligencia y la voluntad de recuperar libertades han conseguido sus objetivos sin tener que recurrir a la violencia.

Os vamos a dar algunos títulos como sugerencia para que busquéis, en grupos. toda la información que podáis sobre estos casos:

.- Gandhi en la campaña por la independencia de la India – 1930 / 1931

.- Quisling y la resistencia de los maestros y maestras noruegos frente a la invasión fascista durante la segunda guerra mundial – 1942

.- El final de la segregación en los autobuses de Montgomery – 1955-1956

.- El pueblo checo y eslovaco frente a la invasión soviética – 1968 / 1969

.- Jóvenes estudiantes universitarios negros en Nashville (Sudáfrica) se enfrentan al apartheid – 1960

.- Las madres de la Plaza de Mayo en Argentina – 1977/1983

Tras una breve exposición sobre las situaciones de limitación de los derechos que se vivió en estos casos, se abre una lluvia de ideas para presentar alternativas civiles que debiliten y hagan dimitir al gobierno opresor de Honduras. Una vez que este gobierno haya reestablecido todos los derechos de la ciudadanía se podrán volver a celebrar elecciones con todos los representantes legítimos que había en el país antes del golpe de estado.

Jornada Internacionalista en Solidaridad con el pueblo de Honduras

Contra el golpe de Estado, por la restitución de la democracia y la asamblea constituyente.

Organizaciones y movimientos sociales, que integramos redes y campañas regionales y globales, indignados por el golpe de Estado en Honduras y la represión al pueblo hondureño por parte de la dictadura de facto, llamamos a una jornada internacionalista en solidaridad con el pueblo de Honduras, de manera simultánea, el próximo 2 de octubre, en continuidad con las acciones solidarias que hemos realizado desde el 28 de Junio. Les convocamos a:

1. Organizar acciones frente a las representaciones de la ONU, la embajada y consulados de los Estados Unidos y las representaciones del Consejo Empresarial de America Latina (ver ejecutivos y capitulos nacionales en http://www.ceal-int.org) en sus países.

2. Realizar marchas, conciertos, celebraciones ecuménicas, conferencias de prensa, eventos, etc involucrando a personalidades, activistas, intelectuales, parlamentarios, artistas, líderes religiosos que atraigan la atención de los medios de comunicación para compartir información y denunciar la situación en Honduras.

3. Denunciar y boicotear a las empresas relacionadas con los golpistas (ver más abajo)

4. Enviar cartas a la ONU, la Unión Europea, la OEA, Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), al Tribunal Penal Internacional para exigir acciones y una presión mayor en contra al gobierno golpista en Honduras y por la restitución inmediata de la democracia y el presidente legítimo Manuel Zelaya.

5. Aprovechar estas iniciativas y actividades en cada país para dejar constituidos comités nacionales, estaduales, municipales, locales, barriales de solidaridad con Honduras y contribuir con las campañas de información y comunicación, de presión política y recaudación de fondos en solidaridad con la resistencia (ver abajo).

Así mismo, los convocamos a movilizar hacia Honduras personalidades, activistas, intelectuales, parlamentarios, artistas, líderes religiosos con capacidad de convocatoria ante los medios de comunicación para acompañar solidariamente a nuestros hermanos y hermanas hondureñas en resistencia, con un esfuerzo especial, para estar presentes en el Primer Encuentro Internacionalista contra el Golpe y por la Asamblea Constituyente a celebrarse entre el 8 y 10 de octubre en Tegucigalpa (encuentrohonduras@gmail.com, ver anexo)

¡CONTRA EL GOLPE DE ESTADO Y POR LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE!
¡HONDURAS NO ESTA SOLA!

Informaciones adicionales y adhesiones enviar para alba@movimientos.org
Noticias sobre eventos e iniciativas contragolpedeestadohn@gmail.com y alba@movimientos.org

Primeras adhesiones

1 – Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra – Brasil

2 – Centro Memorial Martin Luther King – Cuba

3 – Marcha Mundial de las Mujeres

4 – Grito de los Excluidos Continental

5 – Grito de losExcluidos Mesoamerica

6 – Servicio de Paz y Justicia SERPAJ AL

7 – Campaña por la Desmilitarizacion de las Americas CADA

8 – Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía

9 – Feministas Inconvenientes – Argentina

10-Jubileo Sur – Jubilee South

11- Amigos de la Tierra

12 – Movimiento Nacional Campesiono Indigena

13 – MOCASE V.C Santiago del Estero

14 – MCC Movimiento campesino de Cordoba

15 – UST Union de trbajadores sin tierra de Mendoza

16 – Encuentro Calchaqui Salta

17 – Red Puna Jujuy

18 – Giros Rosario Santa Fe

19 – Mesa de pequeños productores del norte Neuquino Neuquen

20 – SERCUPO Buesno Aires

21 – Corriente Julio Antonio Mella – Argentina

22 – La Trifulca – Frente Cultural y Territorial

23 – Organización Estudiantil Lobo Suelto

24 – Consejo Mundial por la Paz – CMP

25 – Centro Brasileño de Solidariedad a los Pueblos y Lucha por la Paz – Cebrapaz

26 – Ecologistas en Acción

27 – Frente Popular Dario Santillan Argentina

28- Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas (COMPA)

29- Red Latinoamericana contra las Presas y en Defensa de los Ríos, sus Comunidades
y el Agua (REDLAR)

30- Otros Mundos, AC, México

40 -Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA)

41 – Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Rios (MAPDER)

42- Red Regional de Justicia y Paz -RedPaz

43- Grupo de Estudios sobre América Latina (GEAL) – Argentina

PARA DONACIONES SOLIDARIAS CON EL PUEBLO HONDUREÑO/ FOR SOLIDARITY DONATIONS TO THE HONDURAN PEOPLE/

En Bélgica/ In Belgium

François Houtart – FMA (Forum mondial des Alternatives)

Avenue Ste Gertrude 5

B- 1348 Louvain la Neuve

063-4193287-12

Avec mention: Honduras

Desde el extranjero/from abroad:

Banque DEXIA-Bruxelles – boulevard Pacheco, 1000 Bruxelles

IBAN:BE19 0634 1932 8712

BIC: GKCCBEBB

François Houtart

Avenue Sainte Gertrude 5,

1348 Louvain-la-Neuve

Tél : 32.476 31 50 53

Fax : 010/48.95.68

email : francoishoutart@yahoo.fr

Internacional de Resistentes a la Guerra: http://www.wri-irg.org

Listado de Empresas Golpistas

Boycot a Chiquita

Más información sobre la situación de Honduras en el artículo del periodista Decio Machado: Quienes apoyan al gobierno ilegítimo de Roberto Micheletti.

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[ENGLISH] International Day of Solidarity with the Honduran people: against the State Coup, for the restitution of democracy and the Constituent Assembly

Outraged by the State coup in Honduras and the repression of the Honduran people carried out by the de facto dictatorship, we – organizations and social movements, members of regional and global campaigns and networks – are calling for an International Day of Solidarity with the Honduran people, to be held simultaneously on the 2nd October, following on from the actions we have been carrying out since the 28th June. We call on all of you to:

1. Organise actions in front of United Nations (UN) bodies, the United States embassy or consulates as well as representations of the Latin American Business Council in your countries (check names of the board members and national chapter at http://www.ceal-int.org);

2. Carry out demonstrations, concerts, ecumenical celebrations, press conferences, events etc, engaging celebrities, activists, intellectuals, parliamentarians, artists, religious leaders and other people who can attract the attention of the mass media in order to share information and denounce the situation in Honduras;

3. Denounce and boycott the companies related to the coup leaders (see the list attached);

4. Send letters to the UN, the European Union, the Organisation of American States, the Interamerican Commission of Human Rights (ICHR) demanding urgent action and strong pressure against the coup government in Honduras and the immediate restitution of democracy and the legitimate president Manuel Zelaya;

5. To take advantage of these initiatives and activities in each country to constitute national, provincial, municipal, local and district solidarity committees with Honduras and contribute with campaigns of information and communication, of political pressure and of fundraising in solidarity with the resistance (see sapanish version)

We also call you to mobilise celebrities, activists, intellectuals, parliamentarians, artists, and religious leaders who can attract the attention of the mass media to follow in solidarity our Honduran brothers and sisters in resistance, making a special effort to participate in the First International Meeting against the State Coup and for the Constituent Assembly, to be held from the 8th to 10th October, in Tegucigalpa (encuentrohonduras@gmail.com, see attached).

AGAINST THE STATE COUP AND FOR THE CONSTITUENT ASSEMBLY!
HONDURAS IS NOT ALONE!

Send email to alba@movimientos.org for further information and adhesion to this call.

For news on the events and initiatives, write email to
contraelgolpedeestadohn@gmail.com and alba@movimientos.org

War Resisters International: http://www.wri-irg.org/

Brigadas Internacionales de Paz (PBI)

PBI es una ONG internacional que fomenta la no violencia y protege los derechos humanos desde 1981. Los fundadores de PBI compartían una profunda convicción: cualquier persona puede adoptar medidas que ayuden a detener guerras o violaciones de los derechos humanos, aún cuando sus gobiernos no puedan o no quieran.

Nuestro trabajo se basa en los principios de ser no-partidarios y de la no-interferencia en los asuntos internos de las organizaciones que acompañamos. Creemos que los cambios en los conflictos, para que sean duraderos, no pueden estar impuestos desde afuera sino que se deben basar en la capacidad y los deseos de la población local. Es por eso que no tomamos parte en el trabajo de las organizaciones que acompañamos. Más bien nuestro papel es el de abrir espacio político y proporcionar apoyo moral a los activistas locales para que puedan llevar adelante su trabajo sin miedo a la represión.

Ser no-partidario significa que estamos libres de las restricciones a las que se enfrentan las Naciones Unidas y los gobiernos. Esto nos permite construir relaciones de confianza con las organizaciones que acompañamos. Nuestro exclusivo acceso a la información y nuestra objetividad aumentan la confianza que cada una de las partes del conflicto deposita en nosotros, y nos da acceso a las autoridades a nivel nacional e internacional. Esto fortalece nuestra capacidad para exponer el caso cuando buscamos apoyo internacional para los defensores de los derechos humanos que están bajo amenaza.

Acompañamiento como protección

El principal enfoque de nuestro trabajo es el acompañamiento internacional, una técnica en la cual PBI fue pionera. Se utiliza para proteger a los defensores de los derechos humanos que están violentamente amenazados debido a su trabajo. Desde 1981 protegemos las vidas de cientos de activistas pertenecientes a nueve países, y así permitimos que lleven adelante su trabajo.

En 2006, PBI tenía un promedio de 65 voluntarios que provenían de 25 países y trabajaban en Indonesia, México, Guatemala, Colombia y Nepal. Una estructura internacional de 15 grupos de país apoyaba el trabajo.

Dentro de los grupos que acompañamos están las comunidades indígenas de México y Guatemala, las organizaciones ambientalistas de Guatemala e Indonesia, los abogados de Colombia y Nepal, las organizaciones de mujeres de Colombia e Indonesia, las organizaciones sindicales de Guatemala, y los familiares de desaparecidos de México, Colombia y Guatemala. Todos han sido perseguidos por grupos militares o paramilitares, y algunos han llegado a recibir amenazas de muerte debido a la índole de sus trabajos.

Para que se produzca un abuso de los derechos humanos hace falta la colaboración directa o indirecta de las autoridades locales, nacionales e internacionales. Es por eso que para lograr una protección eficaz se requieren mecanismos que influyan sobre los diferentes eslabones de la cadena, desde las autoridades militares locales hasta los gobiernos a nivel internacional.

Para que el acompañamiento como protección sea eficiente debe consistir en:

* equipos de voluntarios internacionales con base en el área de conflicto. Sus responsabilidades son:

o emprender un análisis minucioso de la situación política, acompañar a las organizaciones y comunidades amenazadas para impedir posibles ataques, y proporcionar apoyo moral. En algunos casos extremos deben acompañar al grupo todo el día. En otros casos, los voluntarios se quedan con las comunidades amenazadas, en las oficinas de las organizaciones o acompañan a los activistas cuando viajan.

o se reúnen con las autoridades civiles y militares locales y nacionales, y con las embajadas. El objetivo es dar más relieve a PBI y a las organizaciones que acompañamos, y hablar sobre lo concerniente a abusos de los derechos humanos.

o se usa nuestro profundo conocimiento sobre la situación política, y cómo ésta afecta a los derechos humanos, para proporcionar información objetiva que pueda circular por todo el mundo.

* una red internacional de grupos de país que trabaja con proyectos es responsable de construir redes de apoyo internacionales. Estas redes se pueden movilizar para ejercer presión sobre los gobiernos, así cumplen con los compromisos internacionales de proteger a sus propios ciudadanos.

Educación para la paz

En conjunto con el acompañamiento como protección, PBI trabaja con las organizaciones socias locales en los programas sobre educación para la paz para fortalecer la capacidad de cada sociedad de resolver conflictos sin utilizar la violencia. Nuestros programas se concentran en entrenamientos y talleres dirigidos a la transformar los conflictos.

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La tarea de Brigadas Internacionales de Paz.

Video Un día en la vida de un voluntario en Colombia.

Información más completa en este enclace. Cliquea aquí.

Tú tienes el reloj, yo tengo el tiempo

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!

Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier.. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo

– ¡Qué turbante tan hermoso…!-

Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

– Es de un azul bellísimo…

– A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…

– ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?-

Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

– ¿Por qué?-

Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

– ¿Quiénes son los tuareg?-

Tuareg significa «abandonados», porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: «Señores del Desierto», nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

– ¿Cuántos son?-

Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… «¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!», denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo..

– ¿A qué se dedican?-

Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…

– ¿De verdad tan silencioso es el desierto?-

Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón.. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

– ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?-

Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

– ¿Sí? No parece muy estimulante. ..-

Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

– Saber eso es valioso, sin duda…-

Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

– Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?-

Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

– ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?-

Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro…

– Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja…-

Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿Por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté… Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua… y sentí ganas de llorar.

– Qué abundancia, qué derroche, ¿no?-

¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso…

– ¿Tanto como eso?-

Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos… Yo tendría unos doce años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

– ¿Qué pasó con su familia?-

Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa… Entendí: mi madre estaba ayudándome…

– ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?-

De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo…

– Y lo logró.-

Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

– ¡Un tuareg en la universidad…!-

Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra….

Aquí, por la noche, miráis la tele.

– Sí… ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?-

– Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa…

En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

– Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.-

Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…

– Fascinante, desde luego…-

Es un momento mágico… Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor…

– Qué paz…-

Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo….

Entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA a MOUSSA AG ASSARID,

Enviado por: Pedro Tostado

¿Dónde están ahora las mujeres iraquíes?

Me encuentro en Bagdad, sentada a la orilla del Río Tigris, en medio de una calurosa tarde del mes de julio. El viento desfila parsimonioso, el polvo se ha asentado y la llamada a los fieles para la oración reverbera sobre las aguas del río donde se reflejan las luces de unos restaurantes relativamente nuevos. Ayer visité la tumba de mi madre y me enteré que hace dos años que su lápida quedó destruida por un misil lanzado en uno de tantos enfrentamientos mantenidos entre las milicias y las tropas estadounidenses. “Ni siquiera los muertos se libran de las bombas en Iraq”, pensé para mí. Pero al menos mi madre no ha tenido que presenciar el dolor que tantas mujeres iraquíes están soportando tratando de encontrar un espacio para ellas en el “nuevo Iraq”.

Muy pocas de las mujeres de la generación de mi madre –una generación de mujeres muy preparadas que trabajaron en todos los diferentes sectores del país- siguen aún en activo. Y son muy pocas porque muchas profesionales que eran doctoras, profesoras y periodistas han sido asesinadas en el transcurso de los últimos siete años como parte de lo que yo creo que era y es el objetivo estratégico principal de las milicias extremistas: “limpiar” la sociedad iraquí de su elite intelectual y profesional. Aquellas que sobrevivieron a las matanzas y a la tentación de escapar del país en busca de un lugar más seguro donde vivir, se han retirado al interior de sus hogares o aprovechan las cuotas que han abierto oportunidades para que las mujeres se conviertan en miembros del parlamento iraquí.

En el Iraq actual, las mujeres no tienen una realidad unificada. A la vez que algunas de ellas pueden incrementar su participación en el sector político –se exige que el Parlamento iraquí y los consejos locales tengan un 25% de representación femenina-, miles y miles de ellas sufren una dureza brutal y una pobreza extrema. Nunca como ahora ha habido tantas mujeres destituidas, estimándose que la cifra de viudas de guerra oscila entre uno y tres millones. Ellas, y otras mujeres económica y socialmente marginalizadas, son muy vulnerables al riesgo de acabar sometidas al tráfico de mujeres, a la prostitución forzosa organizada, a la poligamia, a la violencia doméstica y a ser también reclutadas como suicidas-bomba, un hecho que la sociedad sigue intentando aún encajar y comprender. En un único día de viaje alrededor de Bagdad, pueden observarse todas estas diversas y conflictivas realidades de las mujeres iraquíes, como me ha ocurrido hoy a mí.

Pasé una hora atrapada en un terrible atasco de tráfico, un fenómeno nuevo que tiene su origen en la construcción de la internacional “Zona Verde”, dotada de inmensas medidas de seguridad (y que ocupa ya la cuarta parte de la ciudad), y la imposición, por parte de la Autoridad Provisional de la Coalición, de un impuesto de un 5% sobre todos los productos importados, lo que ha provocado la importación de un aluvión de coches que no pasan inspección ni control algunos. En esa hora inútil, estuve leyendo un artículo sobre mujeres y niñas encarceladas y cómo la mayoría de ellas son víctimas de traficantes que han colocado anuncios ofreciendo la perspectiva de matrimonios concertados en Siria. Las mujeres dejan el país con las bendiciones de sus padres, quienes piensan que están librando así a sus hijas de la violencia que campa por doquier. Cuando las hijas se dan cuenta de que el mismo marido con el que se han casado es su captor y traficante es demasiado tarde. Están atrapadas, sin dinero, sin posibilidad de comunicarse y sin documentación. Cuando la enfermedad o algún otro trastorno incapacitan a las víctimas, los traficantes las devuelven a Iraq, donde son arrestadas por poseer documentación falsa o por prostitución. En ambos casos, los castigos suponen al menos seis años de cárcel. Mientras tanto, los traficantes siguen libres fuera del país y forzando a más mujeres a prostituirse, sobre todo en los países del Golfo, en el mismo Iraq o en sus prisiones.

Cuando llego a la oficina de Women for Women International, veo a una mujer de unos cincuenta años que está esperándome para que le haga una entrevista para un puesto de trabajo en la organización. Ha sido trabajadora social durante veinticinco años, ha trabajado en Ciudad Sadr durante la mayor parte de su carrera profesional y habla con pasión y amor de la gente de la Ciudad Sadr, sin plantearse jamás que es una mujer “sunní” que trabajaba en una barriada “chií”. Me dice: “Aquello era el viejo Iraq. Trabajábamos, conducíamos, viajábamos, íbamos a la universidad, hacíamos fiestas, nadie nos cuestionaba. Hoy en día resulta muy duro recuperar aquel espíritu. He tenido que ver demasiados cadáveres y demasiado sufrimiento. Nuestra propia guerra civil es peor que la guerra con Irán, peor que la Primera Guerra del Golfo, peor incluso que última Guerra del Golfo. A partir de ese momento fue cuando dejé de salir de casa. Ya no sé cómo volver encontrar sentido a las cosas”, explica suspirando.

Salí de la entrevista con el corazón en un puño y le pregunté a mi colega cómo se estaba sintiendo con todo lo que sucedía en el país. “Están tratando de debilitarnos”, dijo. “Con tantas bombas desde que las tropas estadounidenses se retiraron de las ciudades, lo que tratan es de conseguir es que perdamos la esperanza, pero no les permitiremos que se salgan con la suya. Mantendremos la esperanza contra viento y marea, Zainab”. Al responderme, me contó su frustración por las acciones de las diversas milicias, que son quienes están detrás del aumento en la colocación de bombas por todo el país. Me emociona ver su capacidad para mantener la esperanza. Pero no todo el mundo puede conseguirlo.

Al dejar la oficina, me reuní con una amiga para comer. Es una activista por la que siento un profundo respeto; nunca ha dejado Iraq, ha sobrevivido y perseverado haciendo frente a todos los desafíos. Continúa con su activismo y su trabajo para mantener y apoyar las voces de las mujeres, pero hoy la he visto deprimida. “No son sólo las bombas”, explica. “No es sólo la falta de electricidad, de todas las cosas que solíamos tener. Tiene más que ver con la corrupción que ves en el país, con la falta de visión, de liderazgo, de algo que nos mantenga unidos. Estoy viendo un país al que la corrupción está devorando vivo y se permite que las milicias lo destruyan aún más. Creo que he llegado a mi límite”. Puedo sentir la derrota en su voz; tan pocas de las antiguas y educadas mujeres de clase media están pudiendo aguantar sin venirse abajo, que siento el más profundo de los respetos por la integridad y la dedicación de las que lo consiguen.

Las hijas de mi amiga estaban escuchando nuestra conversación mientras comíamos. Son chicas universitarias de las pocas que no llevan velo en su universidad, la actual popularidad del pañuelo o velo entre las mujeres jóvenes es algo totalmente nuevo para mí y para los recuerdos de cuando crecí en Iraq. Aprovechan una pausa en la conversación para preguntarme por la vida que llevé en el Iraq de hace veinte años.

Ansiosamente, me inundan de preguntas que intentan confirmar las historias de su madre sobre una época menos conservadora en la que las mujeres se movían libremente en la esfera pública. “¿De verdad ibais conduciendo a la universidad? ¿Es verdad que la mayoría de las mujeres no llevaban pañuelo? ¿Es verdad que la mayor parte de las chicas no se casaban hasta que se habían licenciado en la universidad? ¿Es verdad que la mayor parte de las mujeres trabajaban?”.

Se me rompió el corazón al escuchar sus preguntas porque comprendí que hay ya toda una generación de mujeres y hombres que ni siquiera recuerdan que esa época de libertad y estabilidad existió una vez. Las hijas de mi amiga forman parte de las clases privilegiadas. Van a la universidad y no se cuestionan su derecho a hacerlo. Pero hay muchas chicas de su edad de diferentes sectores de la sociedad que ni siquiera van al colegio y que por tanto está creciendo analfabetas. Muchas se están casando aún adolescentes y dejando la escuela, a diferencia de lo que hacían sus madres. Muchas no recuerdan que sus madres viajaban, trabajaban, bailaban y cantaban en los años cincuenta, en los sesenta y en los setenta.

Acabé de comer para ir a visitar a una de las participantes en el programa de Women for Women International, una de las millones de viudas de Iraq. Su marido fue asesinado una tarde de un viernes mientras ella preparaba la comida en la cocina.

Estaba jugando con sus hijos. Oyeron una explosión fuera. Cuando corrieron para ver qué había sucedido, un misil le cayó encima, matándole instantáneamente e hiriendo a sus cuatro hijos. “Mi vida dio un vuelco en cuestión de un segundo convirtiéndome de una mujer felizmente casada en una viuda, una mujer pobre, sin apoyo de nadie”, explica. Le pregunté si aparte de Women for Women International había alguien más que la ayudara y me sorprendió su respuesta: “La pobreza ha cambiado muchos aspectos de nuestra cultura”, dice. “Mi familia política me dijo que eran demasiado pobres como para poder ayudarme a mí y a mis cuatro hijos. Mis propios padres me dijeron lo mismo. Por eso no tuve más remedio que arreglármelas sola. Aprendí técnicas básicas de enfermería para ahorrar dinero a la hora de atender las necesidades médicas de mis hijos después de cada intervención quirúrgica que tuvieron que sufrir para poder reparar los daños causados por la explosión. Vendí todo lo que tenía para abrir una pequeña tienda frente a mi casa donde mis hijos y yo trabajamos para poder ganar algún sustento. Con la ayuda de Women for Women tengo ahora un trabajo fabricando velas”.

Cuando le pregunté qué pensaba ella acerca de lo que necesitan las viudas iraquíes, me susurra despacito que no le gusta cuando la gente se refiere a ella como viuda. “Hace que me sienta como una víctima y no quiero sentirme así. Lucho cada día por no perder la sonrisa ante mis hijos. No quiero que la sociedad me victimice porque rechazo sentirme así. Todo lo que necesito son oportunidades para salir adelante y enviar a mis hijos al colegio y que puedan acabar sus estudios universitarios”. Me volví hacia su hijo de once años y vi cómo sus ojos estaban llenos de lágrimas. Recuerda el día en que asesinaron a su padre y cómo ha cambiado su vida, cómo su madre está luchando todo lo que puede por ellos. Me preguntó si quería leer uno de los poemas que ha escrito para su madre y todas las viudas de Iraq. Quizá sólo podamos confiar en los jóvenes para arañar la esperanza de un futuro mejor para Iraq, pensé para mí.

Al final decidí volver a casa. En cada ruta hay decenas de controles donde los soldados utilizan unos detectores para comprobar si el coche lleva o no una bomba. A menudo preguntan al conductor si lleva en el coche cualquier tipo de arma. Siempre pienso que es una pregunta extraña, ya que me sorprendería mucho que alguien admitiera que tiene armas que no están registradas. Casi todo el mundo tiene actualmente armas.

También se supone que no puedes utilizar el teléfono móvil cuando pasas por el control, una norma que olvidé y que los soldados se apresuraron a recordarme. Me pidieron que saliera del coche y me dirigiera al control de mujeres para que me registraran. Caminé con calma hacia una caseta al borde de la carretera donde había una mujer sentada en espera de registrar a las mujeres. Traté de comenzar una conversación banal con ella: “¿Por qué molestarse en registrar a las mujeres? Son los hombres de este país los que crean todos los problemas”. Dije esto con un tono superficial y me quedé sorprendida cuando me informó acerca de otra realidad de las mujeres iraquíes: “No, hermana”, me dijo con cara de tristeza. “Hay muchas mujeres estos días que se convierten en suicidas-bomba. Precisamente el otro día, dos mujeres se hicieron explotar delante de la mezquita, en dos sucesos diferentes. Yo misma vi los cadáveres en uno de los casos. Ví cómo volaban zapatos y chanclas de los niños que habían explotado, cuerpos despedazados… No pude comer durante días y todavía no consigo entender a esas mujeres”, me dice. Ni yo. Dejo el control con los ojos empañados de pena por el país y por lo que están teniendo que presenciar sus hombres y mujeres.

Hace muchos años, me encontraba con la mujer de mi primo, una mujer profundamente destrozada por la pérdida de su hijo en la guerra. Un helicóptero Black Hawk estaba sobrevolándonos mientras estábamos sentadas en su patio trasero sorbiendo unas tazas de té. Miró hacia el helicóptero y dijo: “Mátame. Mátame y líbrame de toda esta pena”. Nunca olvidaré aquel momento tan duro de tener que ser testigo de todo el desgarro de una madre doliente. Me veo recordándolo especialmente en días como el de hoy, un día en el que no sólo he oído a una madre doliente sino las voces de muchas mujeres dolientes, voces de corazones destrozados que expresan su lamento por ellas mismas, por sus familias, por su futuro y por su país.

Otra tormenta de arena más va envolviendo a la ciudad. Puedo verla en la distancia, apoderándose de las zonas, en otra época verdes, que rodeaban la ciudad, de sus árboles, de sus flores. Otro tipo de tormenta de arena parece que haberse adueñado de los apenados corazones de las mujeres iraquíes, impidiendo por todo el país la caricia del sol. Mejor me voy adentro, quizá mañana sea un buen día. Quizá las mujeres tengan la fuerza necesaria para levantarse de nuevo para luchar por ellas mismas, por sus familias y su nación. Necesitan fervientemente de una nueva realidad. El mundo debe apoyarlas. Debemos permanecer junto a nuestras hermanas iraquíes con todas nuestras fuerzas.

Where are Iraqui Women Today?

Zainab Salbi. The Huffington Post

I’m sitting by the Tigris River in Baghdad on a hot July evening. The air is still, the dust has settled, and the call for prayers is echoing over the river as it reflects lights from relatively new restaurants. I visited my mother’s grave yesterday and learned that her tombstone was destroyed by a missile two years ago in one of the clashes between the militias and the US troops. «Not even the dead are spared from the bombings in Iraq,» I thought to myself. But at least my mother is not witnessing the pain many Iraqi women are witnessing as they try to find space for themselves in the «new Iraq.»

Few of the women of my mother’s generation — a generation of educated women who have worked in all different sectors of the country — are still holding on. They are few — many professional women who were doctors, professors and journalists were assassinated in the past seven years as part of what I believe is a larger, strategic approach by extremist militias to «cleanse» Iraqi society of its intellectual and professional elite. Those who have survived the killings and the temptation to leave the country in search of a safer place to live have either retreated within the home or taken advantage of quotas that have opened opportunities for women to become members of the Iraqi parliament.

Today in Iraq, women have no one unified reality. At the same time as many women increase participation in the political sector — Iraq’s Parliament and local councils are required to have 25 percent female representation — thousands more are experiencing brutal hardship and extreme poverty. There are now more destitute women in Iraq than ever before — estimates of the number of war widows range from one to three million. These and other socially and economically marginalized women are vulnerable and at high risk of trafficking, organized and forced prostitution, polygamy, domestic violence, and being recruited as suicide bombers, something that the society is still trying to process and understand. In a single day’s journey around Baghdad, one can see all these many and conflicting realities of Iraqi women — that was my day today.

I spent an hour stuck in horrible traffic, a new phenomenon originating in the construction of the highly-secured, international «Green Zone» (which now occupies one quarter of the city) and the imposition of a 5 percent tax by the CPA (Coalition Provisional Authority) on all imported goods that led to a skyrocketing of imported cars without any inspection. In this useless hour, I read an article about women and girls in prison and how most of them are victims of trafficking advertised as the prospect of arranged marriages in Syria. They leave the country with their parents’ blessings, thinking they are sparing their daughters from the violence inside the country. By the time the daughters realize the very husband they married is actually their captor and trafficker, it is too late. They are trapped, with no money, no communication and no papers. When illness or some other ailment incapacitates the victims, the traffickers send them back to Iraq, where they are arrested either for false documents or prostitution. Both punishments lead to at least six years in prison. The traffickers are out free and more women are forced into prostitution, mostly in Gulf countries, in Iraq itself or its prisons.

By the time I arrive at Women for Women International’s office, I see a woman in her fifties waiting for me to interview her for a job at Women for Women International. She had been a social worker for 25 years, worked in Sadr City throughout most of her professional career and is passionate and loving about the people in Sadr city, never questioning the fact that she is a «Sunni» woman working in a «Shia» neighborhood. She tells me, «That was the old Iraq. We worked, drove, traveled, went to universities, to parties, no one questioned us. Today, I find it hard to get my spirit back. I saw too many dead bodies and too much suffering. It was worse than the war with Iran, worse than the first Gulf War, worse even than the last Gulf War is our own civil war. That’s when I stopped leaving my home. I don’t know how to make sense of things anymore,» she explains with a sigh.

I left the interview with a heavy heart, and asked my colleague about how she felt about what is happening in the country. «They are trying to shake us,» she said, «They are trying to make us lose hope with all the increases in bombings since the public withdrawal of American troops, but we won’t let them do that. We will hold on to our hope, Zainab.» In her response, I hear her frustration with the various militias who are behind the increase in bombings in the country. I’m inspired by her ability to hold on to hope. But not everyone is holding on to that hope.

Leaving the office, I met a friend for lunch. She is an activist for whom I have deep respect; she has never left Iraq, has survived and persevered through all of the challenges. She continues her activism and her work to sustain and support the voices of women, but today I see she is giving up. «It’s not only the bombing.» she explains. «It’s not only the lack of electricity. All of these things we got used to. It is much more about the corruption you see in the country, the lack of vision, of leadership, of something to hold us to each other, to the country. I am witnessing a country where the corruption is eating it alive and is giving a chance to militias to destroy it even further. I think I have hit my limit.» I can hear the defeat in her voice; so few of the older, educated, middle class women are holding on — I have the deepest respect for the integrity and the dedication of those who do.

My friend’s daughters were listening to our conversation at lunch. They are college kids, among the few in their universities who do not wear headscarves — the current-day popularity of the headscarf among young women is something entirely new to me and my memories growing up in Iraq. They took advantage of a pause in conversation to ask me about the life I had led in the Iraq of 20 years ago.

Eagerly, they peppered me with questions intended to confirm their mother’s stories of a less conservative time where women moved freely in the public sphere: «Did you really drive to college? Is it true that most women did not wear a headscarf? Is it true that most girls did not get married until they graduated from college? Is it true that most women were working?»

It broke my heart to hear their questions, for I realized that there is a whole generation of women and men who don’t even remember that this era of freedom and stability ever existed. My friend’s daughters are part of the privileged class. They are going to university and not questioning their rights to do so. But there are many girls their age from different sectors of society who are not even going to school, and hence are growing up illiterate. Many are getting married as teenagers and dropping out of school, while their mothers didn’t get married until they graduated from college. Many don’t remember how their mothers traveled, worked, danced, and sang in the 50s, and the 60s and 70s.

I leave my lunch to visit one of the participants in Women for Women International’s program, one of the millions of widows in Iraq. Her husband was killed on a Friday afternoon as she was preparing lunch in the kitchen.

He was playing with their sons. They heard an explosion outside. When they ran out to see what happened, a missile landed on him, killing him instantly and injuring all four sons. «My life was changed in a second from a happily married woman to a widow, a poor woman, with no support whatsoever,» she explains. I asked her if anybody besides Women for Women International is helping her, and I was surprised by her answer: «Poverty has changed much of our culture,» she says. «My in-laws told me they are too poor to help me and my four sons. My own parents told me the exact same thing. So I had no hope but to manage on my own. I taught myself basic nursing techniques to save money on my kids’ medical needs after each surgery they had to undergo to correct damage caused by the explosion. I sold all that I had to open a mini store in front of the house where my kids and I work so we can earn some living. With Women for Women’s help I now have a job as a candle maker.»

When I asked her what she thinks Iraqi widows need, she whispers slowly that she doesn’t like it when people refer to her as a widow. «It makes me feel like a victim and I don’t want to feel that. I struggle to keep my smile going for my boys every day. I don’t want the society to victimize me when I refuse to be victimized. All I need is opportunities to stand on my feet and send my boys to school so they may finish their college. They have seen a lot you know, and they are good boys.» I turn to her 11 year-old son and see tears in his eyes. He remembers the day his father was killed, how his life changed, how his mother is struggling to keep them all well. He asked me if I wanted to read one of the poems he wrote for his mother and all the widows of Iraq. Perhaps only in youth do we have such hope for a better future for Iraq, I think to myself.

I finally decide to return home. As with every drive, there are tens of check points where the soldiers are holding a machine to check if the car has a bomb or not. They often ask the driver if he has any arms in the car. I always find this question weird, as I would be surprised if anyone admitted they have weapons that are most likely not registered. Almost every one has weapons nowadays.

You are also not supposed to use your cell phone when passing the check point — a rule that I forgot and was quickly reminded of by the inspecting soldiers. They asked me to get out of the car and go to the women’s check point to be checked. I walked calmly to one room by the side road where there is a woman sitting inside, waiting to body search women sent by the soldiers outside. I try to start a light-hearted conversation: «Why bother to search women; it is the men in this country who are causing all the trouble.» I say this with a light tone, only to be surprised and informed of another reality of Iraqi women: «No sister,» she tells me with a sad face. «Many women are suicide bombers these days. Just the other day, two women exploded themselves in front of the mosque, on two separate occasions. I saw the dead bodies myself in one of the bombings. I saw flying shoes and slippers of kids who had exploded, body parts and all. I couldn’t eat for days and I still don’t know what to make out of these women,» she says. I don’t either. I leave the check point with a teary eye at the pain of the country and what it is witnessing from its men and women.
Many years ago, I was sitting next to my cousin’s wife, a woman aggrieved by the loss of her child in the war. A Black Hawk helicopter was flying on top of us as we were sitting in her backyard and sipping some tea. She looked up at the helicopter and said, «Kill me. Kill me and spare me from all the pain I am witnessing.» I never forgot that moment of the raw grief of a mourning mother. I find myself remembering it particularly on a day like today, a day in which I have heard not just a mourning mother but the voices of many mourning women, voices that lament hearts broken in pain for themselves, their families, their futures and their country.

Another sandstorm makes its way through the city one more time. I can see it in the distance, taking over the green that once surrounded the city, trees and flowers. Another kind of sandstorm seems to be overtaking the pained hearts of Iraqi women, blocking out the sun over the entire country. I better go inside — maybe tomorrow will be a better day. Maybe women will once again have the strength to keep themselves, their families and their nation going. They are in need of a new reality. The world must support them. We must stand with to our iraki sisters with all our strength.

Enviado por: Jose Ángel Paniego García

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

CONVOCATORIA DE MUJERES DE NEGRO DE MADRID y comunicado

CONVOCATORIA DE MUJERES DE NEGRO DE MADRID

El último domingo de mes

En la Plaza Mayor (junto al caballo), a las 12 horas

Mujeres de Negro,

Invita

a una concentración de negro y en silencio.

EL 27 DE SEPTIEMBRE DEL 2009

QUEREMOS RECORDAR

– La apuesta de la Red de Mujeres de Negro contra la guerra y la violencia

– El camino que tratamos de hacer juntas

– La Historia de Mujeres de Negro

Expulsemos la guerra y la violencia

de la historia

y de nuestras vidas.

C/ San Cosme y San Damián, Nº 24, 2º

28012 – Madrid

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COMUNICADO

MUJERES DE NEGRO contra la guerra

♀ Crean espacios para que se escuchen las voces de las mujeres contra la guerra y para transformar su indignación en resistencia activa y noviolenta a la guerra.

♀ Rechazan todo tipo de política de guerra, empezando por la del gobierno del Estado o comunidad en la que viven.

♀ Mantienen la memoria histórica para que no se imponga el olvido y la manipulación.
♀ Construyen redes solidarias entre las mujeres por encima de fronteras, etnias, religiones…

♀ Denuncian la interrelación entre la militarización cotidiana, local y global.

♀ Estrechan los vínculos entre las reflexiones y prácticas feministas y antimilitaristas.

♀ Impulsan la resistencia noviolenta de mujeres contra toda forma de control patriarcal a través de la imposición de uniformidad étnica.

♀ Apoyan la participación de mujeres en las negociaciones de paz a nivel local, regional y global.

♀ Trabajan, a través de la educación para la paz, la noviolencia y el antimilitarismo, desde espacios privados y públicos, buscando la reconstrucción de la convivencia rota.

Manifiestan que ante los conflictos existe una respuesta: la no cooperación, la desobediencia civil; que las guerras nunca se hacen por el bien o la defensa de la población sino por intereses económicos o políticos ocultos.

«Como mujer no tengo patria, el mundo entero es mi tierra» (V.Woolf )

Mujeres de Negro nació en 1988 en Israel, cuando mujeres judías salen a la calle en Jerusalén para decir NO A LA OCUPACIÓN.

En 1991, durante las guerras en la ex Yugoslavia, Mujeres de Belgrado salen a la calle para denunciar a su gobierno que ha empezado las guerras, el militarismo y la limpieza étnica, y dicen: NO EN MI NOMBRE. La Red Internacional de Mujeres de Negro se va formando a raíz de los Encuentros de la Red de Solidaridad entre Mujeres contra la guerra que se celebran en Serbia durante las guerras.

El movimiento se extiende por muchos países de los cinco continentes. En España se empiezan a formar grupos a partir de 1993.

Se forma así una Red Internacional que trabaja en crear lazos solidarios con los movimientos civiles que sufren guerra o conflicto, ser altavoz de sus denuncias, y reforzar un compromiso común ante las injusticias y violaciones de los DDHH.

De NEGRO, usando el SILENCIO, desde la NOVIOLENCIA, manifestamos nuestra oposición a la guerra y a todo tipo de violencias.

EXPULSEMOS LA GUERRA DE LA HISTORIA Y DE NUESTRAS VIDAS (MdN Belgrado)

Programa para salvar el planeta, la humanidad y la vida.

Descripción detallada de Los Diez Mandamientos de Evo Morales. Acabar con el capitalismo. Renunciar a la guerra. Un mundo sin imperialismos ni colonialismos. El agua como derecho de todos los seres vivos. Energías limpias y amigables con la naturaleza. Respeto a la Madre Tierra. Los servicios básicos como un derecho humano. Cosumir lo necesario y priorizar el consumo de lo que producimos localmente. Respeto a la diversidad de culturas y economías. Vivir bien.

Attached documents

«Aguirre o la cólera del autoritarismo»

No he tenido ninguna duda al colocar este artículo: «Aguirre o la cólera del autoritarismo» en la sección de militarismo. Lo que está sucendiendo en las escuelas de Madrid, aunque no lo queramos creer, es parte de la realidad social militarizada que nos envuelve con cada pequeño detalle.

Necesitamos releer a Bernanos para que la obediencia y la docilidad no se impongan sobre la rebeldía y la insubordinación.

Otro punto de vista de Pedro M. Uruñuela Nájera: http://bit.ly/4Fo7Xz

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Curioso, además, lo que ha sucedido con esta noticia. A los 20 minutos de colgarla en http://meneame.net ha sido descartada. ¿Querrá decir algo?