Los pobres y los muy ricos

“Poco antes de fin de año, el World Institute for Development Economics Research (WIDER) de la Universidad de las Naciones Unidas en Helsinski, ha publicado un nuevo estudio en el que por vez primera se investiga de manera detallada la distribución del ingreso, de la riqueza y su evolución hasta el año 2000, tomando en cuenta un 94% de la población mundial. Con ello empieza a cerrarse una gran laguna en la investigación, de la que se había justamente quejado el gobierno federal alemán en su informe sobre la pobreza de 2006. En el bienentendido de que una investigación sobre la riqueza de los ricos y superricos del mundo -y sobre los fortunas privadas y el capital, bases del poder en el mundo actual- es un hierro candente del que la ciencia social oficial ha querido inveteradamente apartar sus dedos”

Los pobres y los muy ricos

Ya hace algo más de 250 años que la Academia de Dijon (1754) lanzó una pregunta y ofreció un premio para quien lograra responderla de manera adecuada: ¿Cuál es el origen de la desigualdad entre los hombres? ¿Es acaso la consecuencia de una ley natural? Jean Jacques Rousseau se interesó por la cuestión y en respuesta escribió su obra Sobre el origen de la desigualdad entre los hombres. Como Rousseau dejó apuntado, la desigualdad social y política no es natural, no deriva de la voluntad divina, ni tampoco es una consecuencia de la desigualdad natural entre los hombres. Por el contrario, su origen es el resultado de la propiedad privada, de la apropiación privada de la riqueza del mundo entero y de los beneficios privados derivados de esa apropiación. Desde ese momento, tratar de explicar el origen de la desigualdad social se ha convertido en una cuestión central para las ciencias sociales, y también desde ese momento la crítica a la sociedad burguesa apunta a señalar tanto la estructura de la desigualdad social como la de la falta de libertad -íntimamente conectada con la desigualdad- de una inmensa mayoría de personas en todo el mundo.

Ya es harto sabido que actualmente miles de millones de personas están condenadas a subsistir con menos de un dólar por día, y que la mitad de la población mundial vive con apenas 2 dólares diarios. También sabemos que la desigualdad mundial aumenta rápidamente, y que también crece la desigualdad entre “pobres” y “ricos” en el interior de los países. En los tiempos de Rousseau -según dicen los datos- la desigualdad económica entre las distintas regiones del mundo era menor. Desde 1800 la situación ha variado radicalmente. A partir del año 1900, aproximadamente, se ensanchó el hiato entre el nivel de ingreso medio en los países ricos del “norte” y el de los países pobres del “sur”, hasta llegar a una proporción de 1 a 4. Un siglo después -en la era de la globalización, la proporción es de 1 a 30-.

El hierro candente

En consecuencia, en el mundo entero crece la brecha entre ricos y pobres, aun cuando en los últimos tiempos parezca que ha disminuido el número de pobres en términos absolutos. Y esto es principalmente consecuencia del ascenso de “países emergentes” como China, India, Brasil, Corea del Sur y Turquía. Sin embargo, ahora como antes, hay 2.8 mil millones de pobres en todo el mundo, y 1.3 mil millones viven en la miseria. En Alemania, uno de los países más ricos, creció el número de pobres hasta llegar a un 13,5 por ciento de la población, como han reconocido, entretanto, dos informes gubernamentales sobre la pobreza. Una buena prueba, ésta, de la infertilidad de siete años de gobierno roji-verde.

Los estudios científicos sobre la distribución de la riqueza y la pobreza son escasos. Los informes más actuales sobre la evolución de los ingresos datan de 1998. La medición de la desigualdad social mundial nunca ha sido un tema prioritario para el Banco Mundial y el FMI. Sí lo ha sido para las Naciones Unidas. En su informe sobre el Desarrollo Social Mundial del 2005, el Banco Mundial considera que la creciente desigualdad económica entre las distintas regiones del mundo y dentro de los mismos países, es una causa decisiva de la violencia y del peligro de guerra (civil), y duda de que sea posible acercarse y menos aún alcanzar la meta para el milenio fijada por la Conferencia Mundial de Copenhague de 1995: reducir a la mitad la pobreza mundial.

Poco antes de fin de año, el World Institute for Development Economics Research (WIDER) de la Universidad de las Naciones Unidas en Helsinski, ha publicado un nuevo estudio en el que por vez primera se investiga de manera detallada la distribución del ingreso, de la riqueza y su evolución hasta el año 2000, tomando en cuenta un 94% de la población mundial. Con ello empieza a cerrarse una gran laguna en la investigación, de la que se había justamente quejado el gobierno federal alemán en su informe sobre la pobreza de 2006. En el bienentendido de que una investigación sobre la riqueza de los ricos y superricos del mundo -y sobre los fortunas privadas y el capital, bases del poder en el mundo actual- es un hierro candente del que la ciencia social oficial ha querido inveteradamente apartar sus dedos.

Hace mucho que sabemos -por los estudios en los diferentes países- que por lo general la distribución de la riqueza es aún más desigual que la de los ingresos. Para tener un esquema acabado de la desigualdad económica real, es necesario analizar ambos parámetros. Los investigadores del estudio del WIDER lo han hecho por vez primera. Gracias a su trabajo pionero, contamos finalmente con datos medianamente fiables sobre la relación entre ricos y pobres, y sobre la riqueza en el mundo de hoy. Se investigó la distribución global de la riqueza en la población adulta en función del ingreso familiar (neto, luego de las deducciones. El estudio llega hasta el año 2000; datos más recientes no están disponibles a escala planetaria. WIDER sólo pudo contar con estadísticas completas para un número relativamente pequeño de 18 países. Para un buen número de otros países hubo que conformarse con datos de encuestas, los cuales, como es obvio, tienen un tremendo inconveniente: las deudas y el patrimonio financiero (particularmente inmobiliario) no se recogen por lo común de modo completo, o sólo a un nivel muy bajo. Eso se refleja en las estimaciones de los autores, que se vieron obligados a proyectar a 150 países los datos tomados de 38.

En la primera división de los ricos

Del material recogido se infiere lo siguiente: el 90 por ciento de la riqueza mundial (ingreso familiar neto) está concentrado en Norteamérica, Europa y en la región pacífico-asiática (Japón y Australia). Sólo a Norteamérica -con un seis por ciento de la población adulta del mundo- le corresponde un tercio del ingreso mundial; a la India, con más de un 15 por ciento de la población adulta mundial, en cambio, sólo corresponde un escaso uno por ciento. Pero también entre los países ricos del norte varía de modo considerable el nivel de riqueza. Del 1 por ciento mundial de los ingresos familiares privados más altos, a Irlanda le corresponde el 10,4 por ciento; a Suiza, no menos del 34,8 por ciento; y a los EEUU (a causa de la notoria incompletud de los datos acerca de los muy ricos), “solo” un 33 por ciento. A lo que hay que añadir que a los grupos situados en la cúspide del 10 por ciento de ingresos más altos en EEUU corresponde casi un 70 por ciento del ingreso familiar privado de todo el país; en China, el 10 % en la cúspide detenta exactamente un 40 por ciento.

Quien quiera pertenecer a la primera división de los ricos de este mundo, debe disponer de una fortuna superior a los 500.000 dólares. Este grupo de cabeza comprende en total unos 37 millones de adultos. Desde el año 2000, sin embargo, la suma mínima para ascender a esa categoría ha aumentado, según se estima, en un 32 por ciento.

De ahí se sigue que un buen 85 por ciento de la riqueza mundial pertenece al decil más elevado. Para contarse en ese grupo del 10% de los elegidos, hay que poseer, de promedio, cuarenta veces más que el ciudadano promedio del mundo. En la mitad baja de esa pirámide, sin embargo, la mitad de la población mundial adulta tiene que conformarse con un 1 por ciento de la riqueza mundial.

Tomemos la famosa tarta dilecta de damas y caballeros conservadores que quieren convencerse -y convencernos- de que cualquier redistribución es un sinsentido, puesto que, como es obvio, no se puede distribuir más de lo que se produce. Traslademos la estructura de la distribución mundial de la riqueza a un grupo de diez personas que se parten la consabida tarta. Tenemos entonces que imaginarnos a un caballero que exige para sí el 99% de la tarta, mientras que los otros nueve tienen que repartirse el resto. Si la tarta fuera redistribuida, el caballero no se moriría, y los otros nueve les iría visiblemente mejor.

¿Dónde están los ricos y los muy ricos de la Tierra? Norteamérica, Europa, Japón y Australia ya fueron mencionados. En EEUU, por ejemplo, viven el 37 por ciento de los muy ricos; luego viene Japón, con un 27%. A Brasil, India, Rusia, Turquía y Argentina, les corresponde, a cada uno, un escaso 1% del grupo de cabeza global; China tiene ya un 4.1 por ciento de los ciudadanos más ricos del mundo. Según el estudio WIDER, en el año 2000 había ya 13.5 millones de personas que tenían más de un millón de dólares (notoriamente más, pues, de lo que indican los estudios de los administradores de fortunas Merrill-Lynch y Forbes), y exactamente 499 fortunas de más de mil millones de dólares. Ahora serán bastantes más.

Michael R. Krätke es un analista político especializado en problemas sociales y económicos que escribe regularmente en el semanario alemán de izquierda Freitag

Traducción para www.sinpermiso.info: María Julia Bertomeu

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Freitag, 12 enero 2007

Hay que decir lo que hay que decir pronto,

Hay que decir lo que hay que decir pronto,

de pronto,

visceral

del tronco;

con las menos palabras posibles

que sean posibles los imposibles.

Hay que hablar poco y decir mucho

hay que hacer mucho

y que nos parezca poco:

Arrancar el gatillo a las armas,

por ejemplo.


(Gloria Fuertes)

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Copiado de Lola Robles, coeditora de:

MujerPalabra.net

Cuento – Maternidad y lenguaje políticamente correcto

Un día fui a sacar un certificado al Registro y el señor que tomaba los datos, me
preguntó cual era mi ocupación. No supe cómo etiquetar mi trabajo de «madre» y
qué responder. Al percatarse de esto, el señor que tomaba los datos me dijo:»A lo
que me refiero es a ¿si trabaja usted o no hace nada…?» «Claro que tengo un
trabajo, le contesté, soy madre». A lo que el señor respondió, «No ponemos madre
como opción, vamos a ponerle ama de casa». Esa fue la respuesta enfática de este
señor.

Olvidé por completo esta historia hasta que un día me pasó exactamente lo mismo,
sólo que ésta vez, en la oficina de una Notaria Publica. La funcionaria era
obviamente una mujer de carrera y muy eficiente.»¿Cuál es su ocupación?», me
preguntó ella. No sé bien por qué… pero las palabras simplemente salieron de mi
boca…. «Soy una Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y las
Relaciones Humanas». La funcionaria se detuvo… el bolígrafo quedó congelado en
el aire y me miró como si no hubiese escuchado bien. Repetí el título lentamente…
poniendo énfasis en las palabras más importantes… Luego, observé asombrada
cómo mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial. «Me
permite preguntarle», dijo la funcionaria, con un aire de interés…»¿Qué es
exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?». Con una voz muy
calmada y pausada le contesté: «Tengo un programa continuo de investigación
(¿qué madre no lo tiene?) en el laboratorio y en el campo estoy trabajando para mi
maestría (la familia completa) y ya tengo dos créditos (mis hijos). Por supuesto que
el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades
(¿alguna madre está en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en
realidad son más, como 24). Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier
trabajo sencillo y las remuneraciones más que económicas, están ligadas al área de
la satisfacción personal.»

Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria mientras
completaba el formulario. Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y
personalmente me acompañó a la puerta.

Al llegar a mi casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salió a recibirme
uno de mis socios del laboratorio, el de 8 años de edad. También podía escuchar a
nuestro nuevo modelo experimental, en el programa de desarrollo infantil (de 2
años y 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en localización.
¡Me sentí triunfante! ¡Le había ganado a la burocracia! Había entrado en los
registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la
humanidad que sólo como «una madre más». La maternidad… que carrera más
gloriosa…

Fuente: http://kevinvazquez.blogspot.com/

Visto en: www.loquesomos.org

Padre Padrone. Sugerencias para una lectura desde la problemática de la autoridad

En Padre Padrone los Taviani ponen en imágenes la historia del escritor Gavino Ledda, un pastor analfabeto, hijo de una familia pobre de Cerdeña, que vive hasta los veinte años aislado de la sociedad y casi mudo, y que llegará a ser profesor de lingüística. Paolo y Vittorio Taviani llevan al lenguaje del cine el relato del escritor (me refiero al libro Padre, Padrone, l’educazione di un pastore). Ahora bien, este pasaje de la literatura al cine necesitó de un trabajo que podríamos llamar de «traducción». Recordaba en este sentido algo que Benjamin escribió alrededor de la tarea del traductor; las traducciones que intentan ser «literales» siempre amenazan con la incomprensión y el sinsentido. Por el contrario, decía: «como sucede cuando se pretender volver a juntar los fragmentos de una vasija rota que deben adaptarse en los menores detalles, aunque no sea obligada su exactitud, así también es preferible que la traducción, en vez de identificarse con el sentido del original, reconstituya hasta en los menores detalles el pensamiento de aquel en su propio idioma, para que ambos, del mismo modo que los trozos de la vasija, puedan reconocerse como fragmentos de un lenguaje superior»(1). Primer «gesto» básico, entonces, que ubica de entrada al film alrededor de la idea de autoridad.

Me interesa abrir dos entradas posibles a este concepto. Quisiera recurrir para esto a la primera escena de la película, que es también la escena final, ya que allí se muestra magníficamente el cruce de dos «autoridades» que históricamente se disputaron su lugar alrededor de la figura del niño: la autoridad de la escuela, legitimada a partir de una ley de obligatoriedad escolar, y la de un padre violento que no reconoce en esta Ley sino una forma de atentar contra su economía, ya que necesita los brazos, el trabajo de su hijo para su propia subsistencia y la de su familia. Si la familia y la escuela constituyen instituciones claves en la producción de subjetividad infantil; al separarlo de ambas el padre borra la diferencia entre su mundo adulto y el mundo de su hijo. Al obligarlo a compartir con él la lucha por la supervivencia, lo destituye de su lugar de niño; le impone su adultización. El primer concepto de autoridad que me interesa discutir está quizás más vinculado a la idea de dominación, y podemos pensarlo a partir de la figura del padre-patrón. Cuando pensamos en la operación de transmisión de la cultura como la forma misma de constitución de sujetos, reconocemos la necesidad de una autoridad, de un Padre que ordene, que autorice, que delimite y nombre; pero que al mismo tiempo «renuncie al orden de la omnipotencia», ya que es sólo en esta parte cedida que el otro podrá constituir un espacio para recibir lo trasmitido, que podrá instaurar una discontinuidad. Desde esta idea me interesa discutir la figura de la autoridad del padre-patrón y cuales son las inscripciones que propone o -en realidad- que impone, y si se deja algún espacio para la recreación de esa trasmisión-tradición.

Por eso, me parece útil diferenciar en esta primera «entrada», como hacen algunos autores, el concepto de autoridad de poder o coacción; ya que entendemos que el ejercicio de la «autoridad» excluye el uso de medios externos de coacción, y que precisamente se recurre a la fuerza cuando la autoridad fracasa.

Como podemos reconocerlo desde el título mismo del film, lo que tenemos aquí es una autoridad rígida, afirmada a partir de una jerarquía que se impone como incuestionable, y que inhabilita al niño reduciéndolo casi a una condición de animalidad. No es mi intención comparar al personaje de Padre Padrone con una especie de Kaspar Hauser o niño salvaje, sin embargo, algunas escenas del film (la vida solitaria en el monte, la comparación que el mismo personaje hace entre el ser pastor-campesino y ser siervo de la gleba con las condiciones de vida que esto implicaba, entre ellas el «no tener nombre», que nadie «te llame por tu nombre», sino ser siempre «el siervo de…») remiten a condiciones de vida, y a un «ofrecimiento» de un mundo que es demasiado limitado. Gavino está atravesado por la cultura y el lenguaje desde el limitado marco que prioriza su Padre, «el trabajo». En este sentido es demandado a aprender y a conocer «con el sudor de sus sovacos»; y hay alguien que le enseña, y que espera que él aprenda.

Pero como trataré de argumentar, es en el momento que su entorno cambia cuando puede poner sus aprendizajes en circulación, los anteriores en relación con los actuales y establecer una diferencia, diferencia que está vinculada a algo del orden de la humanidad -a la que accederá a través de una educación que le había sido negada-.

Aquí se abre entonces otra perspectiva para pensar el ejercicio de la autoridad, vinculada a la posibilidad misma de la constitución de lo humano. Aquí, la autoridad aparece vinculada a aquello que instituye, que determina un sentido de cambio, que le propone una ligazón, una inscripción en la cultura, autorizándolo a ser otra cosa que un pastor casi animal.

El psicoanálisis nos ha enseñado que la naturaleza «humana» no está determinada de por sí, que lo que nos hace ser «hombres» no es un dato dictado por la pertenencia genérica a la especie; que la humanidad es irreductible a una estructura biológica. Para que haya humanidad son necesarias una serie de marcas sobre la indeterminación de la cría sapiens.

Es en este sentido que, a lo largo del tiempo, las diversas sociedades se han preocupado por establecer distintos procedimientos de humanización, procedimientos para inscribir al individuo dentro de los cuadros sociales que serán, para él y los suyos, sus soportes principales(2).La educación es uno de los nombres de estas prácticas que operan sobre el cachorro instituyendo algo del orden de la humanidad faltante. La educación es, según la define Estanislao Antelo, «el conjunto que se reúne alrededor de las operaciones históricas tendientes a la acogida, cuidado, formación y modelado del cachorro humano a partir de la transmisión más o menos programada de un fondo cultural común de conocimientos. Sin esta vinculación entre cuidado y conocimiento (…) no hay humanidad(3).

Sabemos que no hubo educación que no instaurara una batalla contra el bárbaro, el salvaje, el inculto, el incivilizado. El padre del aula no ha dejado de informarnos sobre los avatares de esa lucha y sobre el papel casi siempre triunfante de la educación en esa batalla. Nos ha enseñado también, y es útil recordarlo aquí, la cercanía de los términos barbarie, animalidad e inhumanidad.
Me parece importante este planteo porque podría decirse que lo que la película pone a jugar desde las primeras imágenes -cuando el Padre lo saca de la escuela para recluirlo en la soledad de la vida del monte, donde vivirá hasta los veinte años enmudecido (4), hasta el momento en que aprende a leer y escribir y obtiene su título de profesor de filología, es esta estrecha vinculación entre el ser, la transformación del ser y la trasmisión de la cultura.

A mi entender no es casual que sea el encuentro con una música, y con el instrumento que la produce, un acordeón, -es decir el encuentro con la cultura-, lo que lo lleve a preguntarse, a querer saber, a querer ser otra cosa de lo que es; definición misma de la educación. Para el sociólogo Norbert Elías, la institución de humanidad es un proceso que se vincula claramente con el acceso al conocimiento, con lo que él denomina «ese conjunto de símbolos construidos por los hombres que tienen la capacidad de proporcionarnos a los humanos medios de orientación». Los seres humanos, dice Elías, tienen que adquirir de sus mayores y por medio del aprendizaje estos conjuntos de símbolos sociales con sus correspondientes significados. Elías aclara: «específicos conjuntos de símbolos sociales significativos tienen a la vez la función de medios de comunicación y de medios de orientación y sin el aprendizaje de los símbolos sociales dotados de esta doble función, no podemos convertirnos en humanos».(5)

Las imágenes de la película muestran con mucha fuerza que es el acceso a ese «fondo social de conocimientos» lo que le abre el acceso a la humanidad. En este sentido creo que es importante recordar como lo hace el filósofo Peter Sloterdijk que los humanizados no son en principio más que la secta de los alfabetizados. No hubo -hasta hoy dirá Sloterdijk- educación sin humanismo, es decir, sin el compromiso de rescatar a los hombres de la barbarie. «La cuestión del humanismo es de mucho mayor alcance que la bucólica suposición de que leer educa. Se trata nada menos que de una antropodicea, es decir, de una definición del hombre teniendo en cuenta su apertura biológica y su ambivalencia moral. Pero sobre todo, se trata de la pregunta por cómo puede el hombre convertirse en un ser humano verdadero o real, ineludiblemente planteada desde aquí como una cuestión mediática, si entendemos por medios aquellos instrumentos de comunicación y comunión a través de cuyo uso los propios hombres se conforman en eso que pueden ser y que serán» (6).
Gavino había sido obligado a vivir en un mundo sin palabras, no es entonces azaroso que sea la misma entrada a las palabras la vía que lo conduzca en cierta forma a la liberación (7); diríamos casi desde un punto de vista freireano, como forma de comprender el mundo. En este sentido, Hanna Arendt nos recuerda que la facultad del «habla» era lo que diferenciaba a los griegos de los bárbaros y al hombre libre del esclavo. Dice: «Los griegos, que vivían juntos en una polis trataban sus asuntos por medio del lenguaje, mediante la persuasión y no por la violencia, mediante la coerción sin palabras». En cambio «los bárbaros tenían gobiernos violentos y eran esclavos obligados a trabajar, y ya que la acción violenta y el trabajo pesado se semejan porque ninguno de los dos necesita del habla para concretarse, los bárbaros y los esclavos se definían como (…) seres que no vivían unos con otros primariamente gracias a las palabras» (8). Me parece importante rescatar la cita para poder pensar en su complejidad el significado de aprender las palabras, nuevamente como la posibilidad de humanizarse. Los esclavos y los bárbaros, podríamos agregar aquí a los niños, en tanto no tienen palabras no son aún humanos.

Quisiera destacar principalmente la escena donde la cámara recorre los espacios de su infancia y puede «poner nombres» a sus recuerdos: Niño, Párvulo, Salvaje, Agreste, Siervo, Lánguido, Frío, Entumecido, Masturbación, Exclusión, Deportación, y -una asociación desde mi punto de vista central y cruda- Obsceno, Padre-Patrón-Patrono-Padre nuestro-Patriarca-Padrino.

La asociaciones que hace con la palabra «Padre» dan cuenta del lugar que éste ocupaba en su vida, figuras todas de una autoridad imposible de cuestionar o desobedecer, que no acepta la duda. También las palabras le permitirán acceder a la cultura de su país. Algunos analistas nos recuerdan que el film es una crítica fuerte a la sociedad patriarcal de Cerdeña de los años 50 (el niño sólo conocía el dialecto local, el sardo); y que es en el servicio militar donde aprende la lengua de su país, y podríamos decir se pone en juego allí algo de la identidad nacional, allí aprenderá por ejemplo el sentido de la Bandera. Dejo abierta aquí la exploración alrededor de la relación entre la liberación y el servicio militar, lugar que le abrirá a Gavino el acceso a la civilización. Quizás una de las cuestiones que más se repite en el film es la lucha constante del personaje por correrse -en muchas escenas en un sentido literal de «salir corriendo»- del lugar que los mandatos, mandatos en tanto inapelables, le tienen asignado. La figura del padre-patrón quedará desdibujada frente al triunfo intelectual de su hijo que, aún asumiendo las marcas de la memoria, se puede autorizar un futuro diferente. Podríamos decir que algo del orden de una trasmisión se pone en juego en el momento en que Gavino puede «traicionar» la autoridad paterna (9). En el texto que citamos de Estanislao Antelo se explica una de las formas del invento pedagógico, como aquella que se arroga -de manera desmesurada- la posibilidad del pasaje, del intercambio de los palos (golpes) a los palotes (palabras). La educación como el pasaje de la violencia a las palabras. ¿No es este el pasaje que opera en el film a partir de la educación? Remarco la escena donde Gavino vuelve a su pueblo, ya sabiendo leer y escribir, y se enfrenta a su Padre en la calle. El Padre ya no podrá pegarle. Y si bien el hijo volverá a trabajar con él para seguir estudiando en Cerdeña, la relación ya no será la misma. Hay allí un pasaje que lo ubica de otro modo frente a la autoridad paterna. Incluso podríamos hipotetizar que el conocimiento lo ubica a él como autoridad frente a su Padre. El final del film me deja, sin embargo, una pregunta abierta; el propio escritor Gavino Ledda, de regreso en su pueblo para escribir su historia, aparece y nos dice: «Quizás sólo un cálculo egoísta me retiene aquí, el miedo a que lejos de mi cueva, de mi gente, vuelva a enmudecer, como cuando estaba en el redil…» Toda la película, y quizás con más fuerza esta imagen final, me remitieron a una frase de Freud: «Ocurre como si lo importante fuera ir más allá del padre y al mismo tiempo no poder superarlo». Esas dos fuerzas antagónicas, siempre en tensión, son las que se ponen continuamente en juego en el personaje.

[1] Benjamin, W. «La tarea del traductor», en Ensayos escogidos, Coyoacán, México, 2001.

[2] Puede verse una aproximación a estas ideas desde la historia de las subjetividades, en: Lewcowicz, I. y Corea, C.: ¿Se acabó la infancia? Ensayo sobre la destitución de la niñez. Lumen-Humanitas, Buenos Aires, 1999.

[3] Antelo, E., «Educar es inventar lo que no hay». Ponencia presentada en el V Seminario Internacional «Una educación que quiere cambiar el mundo, el derecho a inventar», organizado por el C.E.M., 2002, en : www.cemfundacion.org.ar

[4] Larrosa nos recuerda que muchas veces «El silencio (…) es ese callar intimidado que se produce cuando el poder es el único que habla (y el poder no es, muchas veces, otra cosa que un `hacer callar’ a través de un lenguaje que intimida y empequeñece)». En Pedagogía profana. Autentica: Belo Horizonte, 1999.

[5] Elías, N, Conocimiento y poder. La piqueta, Madrid.

[6] Sloterdijk, P. Reglas para el parque humano. Siruela, Madrid, 2000.

[7] Los mismos Taviani, en una entrevista publicada en la revista Ecran Nº 62, de octubre de 1977, dicen: «Antes de leer su libro, nos pareció muy extraño que aquel hombre hubiera elegido, como instrumento para su liberación, la palabra, la comunicación. Y lo vivimos como algo muy cercano, porque también nosotros nos dedicamos a la comunicación, aunque con otro tipo de lenguaje. En cierto modo, su autobiografía era la nuestra».

[8] Arendt, H. (1996) Entre pasado y presente. Ocho ejercicios sobre la reflexion política. Península: Barcelona.

[9] En este sentido, sería interesante confrontar el lugar del Padre en esta película y en Claroscuro, donde se ponen en juego finales diferentes.

Escuela de Capacitación – Centro de Pedagogías de Anticipación

Av. Santa Fe 4360 5º piso. Teléfonos: 4772-4028 / 4039 / 3768

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* Premio MATE.AR de oro 2005

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* Premio MATE.AR 2004/05/06 por buenosairesjoven.gov.ar

MAMÁ NOEL Y LAS TRES REINAS MAGAS

Un poco de humor nunca viene mal.

Ya hemos tratado el sexismo desde varios puntos de vista: el lenguaje, la política, internet, etc. Pero, es tan grande la tarea que prácticamente no existe una manifestación de nuestra cultura que no esté cargada de ese enorme lastre que nos avergüenza.

El antropólogo británico Edward B. Taylor define la cultura como «aquel todo complejo que incluye conocimientos, creencias, arte, leyes, moral, costumbres y cualquier otra capacidad y hábitos adquiridos por el hombre (este hombre y no persona es del antropólogo, no nuestro) en cuanto miembro de una sociedad». Luego en sociedades sexistas adquirimos hábitos sexistas que incorporamos a nuestra sexista cultura.

Un ejemplo de esto son las celebraciones populares y ahora es el turno de las fiestas navideñas. A nuestr@s hij@s se les educa en esa tradición según la cual «UNOS HOMBRES» son los encargados de llenarnos de regalos al inicio del nuevo año, ¡guayyyyyyy!

¿Qué os parece iniciar desde el próximo 2007 la tradición de las tres reinas magas? ¿Y Mamá Noel, no suena genial? Si queremos nos podemos reír de esto, pero en el fondo las cosas ni son inocentes ni son accidentales, más bien responden a ese modo de situar al hombre y no a la mujer en los papeles relevantes de la cultura.
Incluso hay mujeres que afirman que todas estas cuestiones (las que planteamos en Iguales en las Tres Mil) no sirven para lo fundamental; impedir la violencia por razón de sexo. El lenguaje no sexista, la educación no sexista, la navidad no sexista, en fin, la cultura no sexista, ¿son o no herramientas contra la violencia?

Vamos animaros a dejarnos vuestros comentarios.

FUENTE: http://igualdad3000.blogspot.com

Desde Educarueca.org os animamos a entrar en su página y participar. Hay montones de comentarios …

La maldición de ‘Dumbo’

Recuerda a la famosa película de dibujos animados, pero es real. ‘Petita’, una elefanta asiática del parque Terra Natura, en Benidorm, sufre a diario el rechazo de sus semejantes, especialmente el de los machos y a veces el de las hembras, «por no responder a los cánones de belleza» de estos animales. Con sólo 2.900 kilos de peso -la media entre sus compañeras es de 4.000 kilos-, los huesos de la mandíbula y la órbita craneal muy marcados y sus patas excesivamente largas, ‘Petita’, de 34 años, pasa mucho tiempo sola e, incluso, debe correr para evitar las agresiones de algunos machos.

Éstos la repudian y optan por hembras más sanas para relacionarse y procrear, como ‘Tania’, ‘Yasmin’ y ‘Motki’, las más ‘guapas’ por su constitución fuerte, atlética y con carácter, según el biólogo conservador de Terra Natura, Daniel Sánchez. Éste prefiere no llamar fea a ‘Petita’, aunque reconoce que es marginada por sus congéneres, que la consideran «un ejemplar débil», si bien al ojo humano nada la distingue de las otras doce hembras que integran la manada de Terra Natura, la más grande de esta especie en Europa.

A ‘Baba’, un elefante de 5.800 kilos, no le gusta su presencia, la repele y cuando él sale a la pradera -narró Sánchez-, «ella corre hacia las partes más elevadas del recinto, pues sabe que al macho le cuesta llegar por su gran corpulencia». Pero ‘Petita’ no está sola. Su única amiga se llama ‘Kaisoso’, una elefanta procedente de Birmania que, por esas cuestiones del destino y 25 años después, coincidió en Terra Natura con dos amigas de su infancia, ‘La Grande’ y ‘Momo’. Cuando estas tres hembras se vieron de nuevo mostraron «signos evidentes de un efusivo y cálido reencuentro», relata el biólogo. «Está comprobado que los elefantes mantienen comportamientos sociales complejos y que poseen una gran memoria».

Idéntica situación se produjo con ‘Baby’ y ‘Cita’. Compartieron su infancia y juventud en un circo europeo y después de 15 años volvieron a verse. Fue un momento «de especial emoción», recuerda Sánchez. «El reconocimiento fue inmediato, tanto olfativo y visual como sonoro, y desde entonces son inseparables, incluso de noche».

Estas «amistades» son miradas con envidia por ‘Petita’, quien observa cómo ‘Momo’ y ‘La Grande’ rinden pleitesía al macho ‘Baba’, a quien acarician, huelen y barritan. Y aunque ‘Kaisoso’, la amiga de ‘Petita’, también bebe los vientos por ‘Baba’, siempre tiene tiempo para acudir junto a la pobre elefanta solitaria para demostrarle su cariño.

ALBERTO SANTACRUZ/BENIDORM

Fuente:http://www.elcorreodigital.com

Visto en: Bloge@ndo – Donde además encontraréis una interesante propuesta didáctia para trabajar este artículo

LA GESTIÓN DE LAS EMOCIONES EN EL AULA

Ponencia presentada en las Jornadas de Educación Integral, organizadas por
AEDEA, y celebradas en Septiembre de 2006 en Vitoria

La palabra vocación viene del latín “vocatio-onis” que quiere
decir “llamada”, “petición”. Me parece especialmente sugerente
esta etimología para este contexto en el que nos encontramos de la
educación. Como muchos de vosotros yo llegué a la enseñanza
porque sentí, efectivamente, una llamada. Pero también es
evocadora dicha etimología para entender en qué consiste
fundamentalmente la tarea de educar: en escuchar las peticiones
que nos hacen los alumnos a través de la manifestación de sus
necesidades.

Los autores del libro “Carta a los maestros que empiezan”,
recogen aquel fragmento de Frankenstein en que éste reclama a su
creador una mujer, una compañía. Le está exponiendo, pues, una
necesidad pero el Dr. Frankenstein se asusta y el miedo le hace
abdicar de su función educadora al no atreverse ni siquiera a mirar
aquella conmovedora petición de compañía. Lo que viene a
continuación todos lo conocemos: la criatura se pierde.
Es cierto que a veces es difícil atender esas peticiones cuando la
expresión de las mismas alcanza tal virulencia que devienen en
verdaderos conflictos y de estos voy a hablar un poco ahora.

Tenemos una visión negativa de los conflictos por muchos
motivos: porque cuando hablamos de ellos la imagen que aparece
es la de alguien vocinglero, exaltado, raptado y cautivo por el
problema; porque en la enseñanza nos vinieron conflictos nuevos
cuando ya habíamos aprendido a amansar los antiguos; porque
había una cierta sensación de estafa en todos aquéllos que, como
yo misma, habíamos elegido una carrera para trabajar y enseñar a
personas de una franja de edad y hemos acabado haciéndolo con
edades y en circunstancias que no eran las que deseábamos
porque además de que nos gustaba esa edad nos gustaba la idea de
preparar para la Universidad a chicos que habían elegido de
antemano que ése era su objetivo; y, finalmente, hay que
reconocer que se nos ponen los pelos de punta cuando hablamos
del tema porque como dicen Nardone y Fiorenza (2004) “el
cambio, cualquier cambio que se introduzca dentro de un sistema,
se encuentra, siempre y de todas formas con la resistencia al
cambio propia del sistema” e intuimos que éste tema de los
conflictos, más que otros, pone a prueba precisamente esta
resistencia nuestra al cambio.
Este punto de vista negativo sobre los conflictos puede ser
sustituido por otro positivo si:

1º) Los consideramos como una consecuencia inevitable de la
diversidad (no tanto escolar como humana). La realidad es plural
y, si bien, esa pluralidad es fuente de enriquecimiento, lo cierto es
que también es causa de contraste, divergencias y
enfrentamientos. Se diría que es consustancial a la naturaleza
humana y que no abominar de los conflictos, aceptarlos y
gestionarlos de forma beneficiosa para todos sea lo único que
podemos hacer desde un punto de vista casi de sentido común
pues como dice J.M. Carbó (2004) “quejarnos de los conflictos o
aborrecerlos no es una buena posición. ¿Qué pensaríamos de un
médico de guardia que se quejara de los enfermos que visitan la
sala de urgencias? Su obligación es atender a quienes sufren, por
muy lamentables que sean las circunstancias.”.

2º) En segundo lugar nos ayudará también el verlos como una
oportunidad de aprendizaje complejo pues la buena resolución de
los mismos requiere poner en marcha recursos que tienen que ver
tanto con la comprensión racional, como con el manejo de las
emociones que su aparición suscita, como con el control de los
procesos senso-motores que aparecen durante el mismo.
En etología se sabe que aquellos animales que tienen experiencia
en el combate, como por ejemplo los lobos, desarrollan rituales
pacíficos de resolución del mismo, al contrario de otros animales,
como los pájaros, cuya inexperiencia les conduce a no entender
otra salida para el enfrentamiento que no sea la de la huida o la
muerte del otro contrincante.
La escuela es un excelente “continente” para este aprendizaje tan
delicado que consiste en aprender a ver la alteridad del otro y en
aceptar dicha alteridad como una compañía y no como una
amenaza..
Una manera de intervenir, aunque indirectamente, en los
conflictos sería favoreciendo, precisamente, el desarrollo socio-
emocional del niño y esto se consigue creando espacios (la hora
de tutoría es uno y privilegiado) para el autoconocimiento y la
interacción con los demás.
J. M. Carbó (2004) realiza un interesante análisis de cómo ha
cambiado la población escolar en estos últimos años como
consecuencia de los cambios sociales que se han vivido (aumento
de la emigración, desintegración de la familia tradicional…). Estos
cambios han generado la aparición de un tipo de alumnado que
presentan en un primer plano lo que Maslow (citado por Carbó)
llamaba las motivaciones de déficit sin cubrir. Éstas son aquellas
necesidades que nos permiten sobrevivir y que son de dos tipos:
físicas (comida, descanso…) y emocionales (pertenencia a un
grupo y afecto). Sólo cuando éstas están cubiertas, la persona
puede entregarse a las necesidades de crecimiento y desarrollo.
Plantea Carbó que “los grupos humanos encargados de satisfacer
las necesidades de déficit han sido hasta ahora la familia y los
amigos, mientras que los encargados de cubrir las necesidades de
crecimiento eran la familia y la escuela”. El problema estribaría
en que ahora la situación ha cambiado y los alumnos llegan a la
escuela con esas necesidades básicas al descubierto y estamos
intentando satisfacer necesidades, las de crecimiento y desarrollo,
que ellos no tienen y al mismo estamos desatiendo las que ellos sí
presentan y, a su modo, manifiestan y es por este motivo por el
que plantea Carbó que “los alumnos conflictivos son a menudo
los que conservan suficiente salud mental como para oponerse a
un sistema que los margina”.
La autoridad sobre otro depende de la capacidad que tengas para
satisfacer sus necesidades y quizás deberíamos empezar a pensar
que hemos perdido autoridad sobre nuestros alumnos, entre otros
motivos, porque no estamos realmente satisfaciendo sus
necesidades sino que les ofrecemos recursos para solventar otras
que ellos no tienen.

El ya mencionado J. M Carbó piensa que parte de los disturbios
existentes en los colegios pueden ser explicados de este modo:
“No disponiendo de recursos para satisfacer estas necesidades en
el marco escolar (no tienen buena base ni conocimientos
intelectuales, ni hábitos de estudio, ni resistencia a la frustración,
etc.) deben destacar en otros ámbitos en los que sí son eficaces: la
indisciplina, el descaro, el atrevimiento, el boicot, la complicidad
en el delito, la amenaza… Es decir, que sólo sienten motivación
por los aspectos escolares que satisfacen sus necesidades de
déficit, y estos aspectos no se encuentran en el currículum ni en la
programación”.

Introducir estos aspectos no es tan difícil como pareciera al
principio. Yo lo hago mediante pequeñas experiencias. Algunas
veces, por ejemplo, les propongo que, voluntariamente, salga uno
y los otros, después de estar mirándolo durante unos minutos en
silencio, empiecen a levantar la mano para, voluntariamente
también, decir tres cosas que les gustan de la persona que ha
salido. Os leo uno de los testimonios que recogí. Se trata de un
chico muy tímido, de 2º de ESO, al que le cuesta relacionarse con
el resto de la clase:

“Espero que no te importe lo de las faltas de ortografía pero esto
me sale de un tirón y me saldrá más de una. Perdóname, porfa.
Me he sentido muy bien porque la gente te dice lo que piensa, así
te vas más contento a casa, con más alegría gracias a tus
compañeros, que esas cosas no te las dicen nunca pero cuando te
las dicen, puedes hacerte más amigo del compañero gracias al
ejercicio. Por eso pienso que podríamos hacer más ejercicios de
este tipo, había personas que lloraban al decirle unas cosas tan
bonitas y es que eso va tan bien…”

Como muestra de lo que podía ser este trabajo en el aula hemos
adjuntado unos materiales para que sirvan a modo de ejemplo y
que están extraídos de diversas fuentes.

La inclusión de estos “nuevos contenidos” requiere, en mi
opinión, algo a lo que los docentes, en general nos negamos o
sólo aceptamos resignadamente: descargar (¡aún más!, solemos
exclamar) los programas de contenidos académicos. Esto me
parece necesario, sobre todo, en 1º y 2º de ESO porque creo que
sólo así podríamos luego ofrecer un 3º y 4º de calidad. Sólo desde
la experiencia y elaboración de los vínculos personales (con los
profesores, compañeros…) tendríamos la receptividad de nuestros
alumnos abierta a todos aquellos otros contenidos que ya no son
de sobre vivencia sino de desarrollo y optimización de los
recursos.

¿Qué cosas podríamos hacer y que ahora no hacemos? Os seguiré
explicando algunas de las cosas que yo hago. En un pasaje de sus
memorias Jodorowsky explica que estando un día con un amigo,
se dieron cuenta de hasta qué punto el lenguaje dificulta a veces
la comunicación y se propusieron enmendar todos los entuertos
que su uso incorrecto comporta: “… el lenguaje que nos habían
enseñado transportaba ideas confusas… decidimos dar su propio
sentido a los conceptos, haciendo algunos cambio… en lugar de
“nunca”, [decir] “muy poca veces”. En lugar de “siempre”… “a
menudo”. [En lugar de] Infinito, [decir] extensión desconocida.
[Sustituir] Eternidad [por] “fin impensable”. “Fracasar” [por]
“volveré a intentarlo”. “Me desilusioné”: “lo imaginé
erróneamente”. “Yo sé”: “yo creo”. “Bello, feo”: “me gusta, no
me gusta”. “Así eres”: “así te percibo”. “Lo mío”: “lo que ahora
poseo”. “Morir”: “cambiar de forma”…

Son siete u ocho líneas y no pone más de una docena de ejemplos,
pero para mí fueron suficientes para proponer a mis alumnos
pequeñas modificaciones en aquello que decían. Algunos se
quedaban indiferentes, interpretando mi interrupción como una
“rareza” más de una profesora, pero otros parecían, por la
expresión de su rostro, sentir un gran alivio. Una sustitución que
suele tener efectos impactantes es cuando propongo sustituir el
“no puedo” por el “no quiero”. Cuando un alumno pronuncia un
“no puedo” siento que ha hecho una opción entre dos
posibilidades: el debilitamiento o la responsabilidad. Con el “no
puedo” ha elegido debilitarse pues la responsabilidad que
comporta decir “no quiero” le parece excesiva. Es sólo una
fantasía ya que cuando tienen la oportunidad de cambiar el “no
puedo” por “no quiero” se les ve que adquieren una mayor
conciencia de su poder y también les deja de asustar de un modo
tan irracional el ejercicio de la propia responsabilidad.
He experimentado esto con alumnos propios y también con
alumnos de otros centros. Recuerdo que fue especialmente
conmovedor tratar este tema con unos alumnos de un Instituto de
Enseñanza Media al que me invitaron durante el curso 2002-2003.
El taller era vivencial e iba precedido de una breve intervención
mía sobre el planteamiento de las psicologías humanista en
general y la gestalt en particular. Era un día de invierno y
lloviznaba desde hacía muchas horas. Llegué al instituto y entré al
gimnasio -pues yo había pedido un lugar cómodo donde
pudiéramos movernos en libertad. Allí me esperaban unos quince
adolescentes con caras expectantes y algo asustados. El trabajo se
iba desenvolviendo en varias fases. En una de ellas, y después de
haber leído en común un cuento titulado El elefante encadenado,
tenían que sentarse a solas e inducidos por mí pensar en tres o
cuatro cosas que ellos sintieran “que no podían con ellas”. Podían
ser dificultades de aquel momento u otras pero que se repitieran
con cierta insistencia en sus vidas (“no puedo aprobar el curso”,
“no puedo aguantar el carácter de Fulanito”…) Les pedí que
fueran levantándose y que caminasen tomando conciencia del
espacio, de su forma de caminar, etc. Luego les dije que llevasen
su atención hacia los otros compañeros, que se en encontrasen con
ellos visualmente y, finalmente, les dije que se pusieran delante
de un compañero y, mirándole a los ojos, le dijese uno de los “no
puedo” que hubiese elegido. El otro tenía sencillamente que
asentir o decirle: “No, no puedes”. Hicimos cuatro encuentros con
esta estructura. Una vez finalizado el cuarto encuentro, les pedí
que se volviesen a poner delante de otro compañero y cuando lo
hicieron les dije: “Ahora mira a tu compañero/a y dile
exactamente lo mismo que antes pero en lugar de decir “no
puedo…”, empieza la frase diciendo: “No quiero…. y añades lo
mismo que hayas dicho antes”. Así lo hicieron. Yo notaba que
algunos habían entrado en un lugar profundo y poco frecuentado
de sí mismos. Me llamó especialmente la atención uno de los
chicos al que se le veía especialmente afectado. Estaba diciendo
“No quiero ser gay”. Antes había dicho: “No puedo ser gay”.

Ahora al repetir “no quiero ser gay”, “no quiero ser gay”… se
estaba dando cuenta de que dependía de él, de que estaba en sus
manos seguir sin aceptarse a sí mismo sometiéndose al calvario
que estaba viviendo o bien convertirse en el auriga de carruaje.
Empezó a sollozar y finalmente empezó a gritar a todos : “yo soy
gay”, “yo soy gay”… Había decidido y parecía que eso le hacía
feliz y le quitaba un gran peso de encima. Todos empezamos a
reirnos y a llorar, celebrando aquella declaración tan gozosa.
Ha sido a partir de escenas vividas como ésta y de otras, por
supuesto, vividas a nivel personal en las que yo he sido la
protagonista, que me he dado cuenta de lo importante que es
hacer, como decía al principio, pequeñas intervenciones
destinadas a que nuestros alumnos tomen conciencia de que el uso
que hacen del lenguaje puede condicionar toda una vida (la
propia y la de las personas que nos rodean).

A través de la PNL comprendí que eliminar el uso de
cuantificadores universales como siempre, nunca, jamás, todo,
nada, nadie… haciendo propuestas de concreción es parte de
nuestra tarea. Si oímos a algún alumno decir “Nadie me hace
caso” sabremos que de este modo está invitando,
inconscientemente, a los que tiene a su alrededor a que se
conviertan en ese misterioso nadie que no le hace caso nunca.
Desactivar esa auto profecía supone que le incitemos a precisar
preguntando, ¿quién no te hace caso? o ¿quién te gustaría que te
hiciera caso en este momento? También es recomendable
desterrar la presentación de creencias como juicios irrevocables y
esto es tan bien aplicable a nuestro propio lenguaje. Decimos: “Es
malo dar demasiada confianza a los alumnos” Y lo decimos así,
como si fuera una verdad sagrada e inamovible cuando es sólo
una creencia fácilmente revocable desde la experiencia: yo, sin ir
más lejos, puedo oponer mi propia experiencia que contradice
dicha formulación. Desterremos también las imprecisiones del
tipo. “Prometo mejorar mi comportamiento”, dicho así esto es
sólo un conjunto de palabras, pidamos de nuevo que concrete:
¿qué significa para ti mejorar el comportamiento?, ¿cómo
veremos los demás que efectivamente has mejorado tu
comportamiento?. Asimismo es peligroso el uso de operadores
modales de imposibilidad y obligación. Si oímos decir “Es
imposible ir por la vida diciendo la verdad” quizás convendría
preguntar ¿qué verdad te gustaría decir ahora mismo…?
Del mismo modo es importante estar atento al estilo explicativo
de nuestros alumnos si lo que deseamos de verdad es enseñar a
vivir. Seligman en su ensayo Aprenda optimismo (1990) nos
habla de cómo llegó a la conclusión de que el comportamiento
humano se encuentra controlado no solamente por los refuerzos
que va recibiendo del medio a medida que interactúa con él, sino
también por un estado mental propio del individuo y que está
constituido por las explicaciones que cada uno nos damos a
nosotros mismos de lo que nos ocurre. Seligman concluyó que
estamos determinados por las explicaciones que nos damos de lo
que nos sucede y estas explicaciones, a su vez, están
determinadas por la opinión que tenemos con respecto al lugar
que ocupamos en el mundo, si pensamos que somos valiosos o,
por el contrario, desistimos hace ya tiempo de alcanzar ninguna
valía.

Él concluyó que hay tres dimensiones decisivas en la pauta
explicativa: la permanencia, la penetración y la personalización.

• La permanencia aquejaría a todos aquellos que interpretan
los contratiempos como algo que permanecerá en el tiempo
mientras que aquellos que se sobreponen a los fracasos son
aquellos que interpretan que la causa de estos fracasos es
temporal: no es lo mismo decir “siempre me fallas” que
decir “en esta ocasión sentí que me fallabas”, no es lo
mismo decir “siempre me pongo fatal en los exámenes” que
decir “el día en que hice este examen estaba cansado”.

• La penetración tiene que ver con el alcance que uno le da a
aquello que ocurre. Uno le puede dar un alcance universal o
particular. No es lo mismo decir “todos los profesores están
contra mí” que decir “parece que fulanito me tiene algo de
manía”. No es lo mismo decir frente a un examen
suspendido: “¡Qué tonto que soy!” Que decir “No estudié
suficientemente para este examen”.

• La personalización tiene que ver con el que delante de
cualquier situación negativa yo puedo buscar la
responsabilidad dentro (causa interna),“no tengo talento
para la lengua”, o fuera (causa externa) y diré entonces, por
ejemplo, “el examen era difícil”.

He tenido que comprimir por exigencia del tiempo aquello que
me gustaría transmitiros y creo que no sería completo si no dijera
que comparto plenamente lo que Claudio Naranjo nos enseña de
la necesidad de liberar la instintividad, entendido esto como una
despenalización del placer y un valoración de la espontaneidad
por encima de la necesidad de control que tanto y tan bien nos han
enseñado. Dicen los autores de Carta a los maestros que
empiezan que las personas somos homo sapiens y homo demens y
la educación de ningún modo puede consistir en domesticar la
locura sino en enseñar a vivir inmersos en la tensión del diálogo
entre sapiens y demens. Crear espacios y tiempos para ese homo
demens es también una tarea pendiente.

Todo lo que aquí estamos diciendo no tiene sentido si no se
aborda desde la perspectiva que propone Claudio Naranjo: desde
una enseñanza que se transmita por ósmosis, por contagio y que
sea sobre todo el contagio de una actitud. Decía Ángel Gabilondo
en un artículo recientemente publicado en El País que “no es
cierto que sólo se contagien las enfermedades, también se
contagia la salud. Quien ha tenido la suerte de conocer a alguien
así no lo olvida nunca”. Yo tuve esa suerte al conocer a Claudio
Naranjo y aquí estamos ahora todos los asistentes a estas jornadas
para extender la salud y que nuestros alumnos puedan decir
alguna vez que tuvieron la suerte de conocernos porque como ya
dijo Platón “la voz del maestro es mucho más decisiva que
cualquier libro”. Efectivamente parece que el conocimiento de la
humanidad, de aquello que es ser humano, sólo se puede
transmitir por contagio. Dicen Steiner que existe una especie de
“erotismo de las almas” y que toda tarea pedagógica para que sea
tal ha de estar impregnada de dicho erotismo, en el sentido de que
educar sea mostrar nuestra alma al alumno y que éste sienta la
atracción y el deseo de emularnos.

Se trata, en definitiva, de advertir la importancia de nuestra
profesión y empezar por nosotros pues somos nuestra mejor
herramienta de trabajo, pero también podemos ser la peor. En
Lecciones de los maestros el mismo Steiner lo expresa de este
modo: “Enseñar con seriedad es poner las manos en lo que tiene
de más vital el ser humano. Es buscar acceso a la carne viva, a lo
más íntimo de la integridad de un niño o de un adulto (…) Una
enseñanza deficiente, una rutina pedagógica, un estilo de
instrucción que, conscientemente o no, sea cínica en sus metas
meramente utilitarias, son destructivas. Arrancan de raíz la
esperanza. La mala enseñanza es, casi literalmente, asesina y,
metafóricamente, un pecado. Disminuye al alumno, reduce a la
gris inanidad el motivo que se presenta. Instila en la sensibilidad
del niño o del adulto el más corrosivo de los ácidos, el
aburrimiento, el gas metano del hastío”.

Por todo esto planteo allá donde voy la necesidad de incorporar a
los planes de formación del profesorado programas de
autoconocimiento para los docentes, de los cuales para mí el
programa que aquí presentamos es un buen ejemploTodas las
tareas que se realizan en una sociedad, como las que se realizan
en cualquier sistema, desde las más humildes a las más grandes,
desde las más oscuras a las más visibles, todas, digo, sin
excepción son necesarias y contribuyen al mantenimiento del
sistema. La tarea de educar aunque dure toda la vida se produce
más explícitamente en un periodo de la vida y la diferencia con
otras tareas es que en aquel espacio, en el del aula, está
escondido, como si de una pepita de oro se tratara, el futuro. No
puedo imaginar un futuro mejor que el de una sociedad de
individuos felices y por eso éste debería ser privilegiadamente
(también ha sido una enseñanza que me ha llegado a través de
Claudio Naranjo) el objetivo primero de nuestra tarea y yo creo
que la felicidad la obtiene uno cuando habita la casa del ser, del
atreverse a ser uno mismo y cuando esto nos facilita el contacto
amoroso con otros seres.

Nada de lo que aquí digo puede ser entendido como una
obligación a añadir al ya cargado equipaje del maestro, sino como
una posibilidad que las administraciones deberían favorecer para
que, aquellos que lo deseemos, podamos recuperar un poco la
ahora tan maltrecha dimensión utópica de mejora y evolución del
hombre con la que abordamos nuestra decisión primera de dedicar
nuestra vida a educarnos mientras educábamos a otros.

Juana Gallardo Díaz

jgallar4(arroba)xtec.cat

30 de enero – Día Escolar por la Noviolencia y la Paz (DENYP)

Aniversario de la muerte de Gandhi.

Os sugerimos algunos enlaces que os pueden dar ideas para trabajar este día tan señalado.

EducaRueca.org – Taller sobre Noviolencia (2 horas)

Materiales y dinámicas variadas que encontraréis sobre EducaRueca en el tema: Educación para la Paz

Intermon / Oxfam – DENYP

Wikipedia – La Independencia de la India – La generación de Gandhi –

Carta a los educadores y educadoras por la Casa de la Paz de Sevilla con motivo del día 30 de ENero.

La Fundación Carolina convoca más de 1.500 becas para estudiantes latinoamericanos

Las becas de la Fundación Carolina tienen como objetivo facilitar y promover la ampliación de estudios de licenciados universitarios, postgraduados, profesores, investigadores procedentes de América Latina. En esta edición se quiere impulsar el incremento de becarios de aquellos países prioritarios para la cooperación española, o de regiones con menores índices de desarrollo humano, y el equilibrio de género.

Fundacíon Carolina

A partir del 20 de diciembre y hasta el próximo 4 de marzo con carácter general, se abre el plazo de la Convocatoria de becas 2007-2008 de la Fundación Carolina. En esta nueva edición el número de becas ofertadas es de 1.650, ciento cincuenta más que el año pasado, y cinco veces más que en 2001. De ellas, 1.114 serán para estudios de postgrado, 361 para doctorados y estancias cortas postdoctorales y 175 de formación permanente. Esta última modalidad está abierta indistintamente a ciudadanos latinoamericanos y españoles.

El programa de Becas de la Fundación Carolina tiene por objetivo facilitar y promover la ampliación de estudios de licenciados universitarios, así como la especialización y actualización de conocimientos de postgraduados, profesores, investigadores, artistas y profesionales procedentes de América Latina.

Desde el año 2004, con la incorporación de un nuevo equipo directivo, el programa de becas de la Fundación Carolina descansa en el principio democrático de igualdad de oportunidades de la ciudadanía iberoamericana. Su nueva línea estratégica apuesta por un mayor apoyo a la universidad pública, la diversificación geográfica, el incremento de becarios de aquellos países prioritarios para la cooperación española, de regiones con menores índices de desarrollo humano, potenciando el equilibrio de género.

La convocatoria de becas tiene entre sus objetivos de cara al futuro llegar a un mayor número de potenciales becarios/as; pero sobre todo, a aquellos con menores oportunidades que proceden de países prioritarios o de zonas de menor desarrollo. El compromiso de la Fundación Carolina es ofrecer a los profesionales latinoamericanos oportunidades que garanticen una formación de calidad para que ellos puedan luego contribuir al desarrollo de sus países de origen.

Con el objetivo de ir adaptando más la oferta de becas y selección de becarios a los objetivos de desarrollo y equidad, para esta convocatoria 2007-2008 se realizarán tres estudios: uno sobre las necesidades formativas en materia de educación terciaria en América Latina, otro sobre opiniones, expectativas, motivaciones y valoraciones de los becarios, y un último orientado a definir una estrategia para selección de becarios/as: formación con equidad para el desarrollo de países.

Una de las novedades introducidas este año para propiciar la igualdad de oportunidades en las becas de doctorado de los países de menor renta, es la negociación con entidades de crédito en origen y, por otra parte, una mayor aportación por parte de la Fundación en los gastos de manutención y alojamiento, que permitirá conceder un máximo de diez becas en un porcentaje del 80% frente al 50%-60% que se realiza en otros países».

Según Rosa Conde, directora de la Fundación Carolina, “durante el 2007 se contarán con nuevas ideas estratégicas para ir incorporando en la oferta educativa programas que respondan mejor a las necesidades en educación terciaria y de desarrollo humano de los países latinoamericanos, así como criterios de equidad en los procesos de selección. Queremos contribuir a formar a mejores profesionales de futuro en América Latina”.

Los candidatos/as a una beca de la Fundación Carolina deberán dirigirse a la página www.fundacioncarolina.es para complementar la solicitud electrónicamente. El proceso de selección de los becarios/as, que dura aproximadamente hasta el mes de septiembre, consta de una primera fase de selección de Currículo Vitae por las instituciones o universidades que ofrecen los cursos, un comité mixto entre universidades e instituciones, la Fundación Carolina y distintos expertos y una ronda de entrevistas personales desarrolladas por personal del Programa de Becas de la Fundación en los países de origen de los candidatos/as. En la convocatoria del año pasado, de un total de 111.948 solicitudes se entrevistaron a más de 1.700 aspirantes de postgrado.

En lo que se refiere a los plazos, los aspirantes a una beca de postgrado tendrán hasta el 4 de marzo de 2007, plazo que se alargará hasta el 7 de abril en el caso de las becas de doctorado, que sólo pueden ser presentadas por las instituciones o universidades que tienen suscrito un convenio de cooperación con la Fundación. Para becas de formación permanente, se podrá rellenar la solicitud hasta el 8 de septiembre.

El 65% del presupuesto del programa de becas proviene de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), y el 35% restante de los patronos privados de la Fundación, entre los que se encuentran las mayores empresas españolas con intereses en América Latina. Por su naturaleza, mandato y funciones la Fundación Carolina es una institución singular en el sistema español de cooperación al desarrollo, así como en el marco de la Comunidad Iberoamericana de Naciones[.

FUENTE:

http://www.fundacioncarolina.es

VISTO EN:

http://www.e-leusis.net

Película -LECCIONES INOLVIDABLES

Sinopsis – Drama: Jaime Escalante es el nuevo profesor de matemáticas en un instituto para jóvenes de origen hispano en un barrio de Los Angeles. Son alumnos dificiles que no esperan llegar a la universidad y aspiran tan sólo a algún trabajo que apenas les permita sobrevivir. Jaime tendrá que hacerles cambiar de opinión y exigirles fuertes sacrificios. Lo conseguirá a costa de graves riesgos para su salud por el exceso de trabajo al que se somete. (FILMAFFINITY)

Más información y muchas otras recomendaciones sobre buen cine:
http://www.pdipas.us.es/extracurriculares