LA GUERRA

EL PAÍS

¿Qué es la guerra? La muerte. El sonido de la muerte. Un golpe seco, terrible, como si con ese ruido se acabara el alma. Una tragedia con un porvenir trágico. Lo hemos vivido aquí, aunque lo vivieron otros, pero dejó la mancha de su ceniza hasta ahora mismo. Ni setenta años la han logrado borrar.

Maruja Torres ha venido contando aquí la guerra de estos días; el último domingo, mientras lo narraba por teléfono, sonó a su lado un bombardeo sobre Beirut. La muerte, la cercanía de la muerte, la probabilidad cierta de una matanza, en un simple sonido telefónico, y después el silencio. La gente en las trincheras, pero también en las casas; refugios de papel cebolla, y la muerte rondando, como una algarabía de ceniza y de nada. En medio -lo contaba también la periodista- la vida seguía como si la tristeza no fuera capaz de cerrar del todo los mercados.

La guerra, la muerte, los hombres organizando la muerte, y los presidentes atragantados por la comida mientras hablan de la muerte como si se tratara de un trámite administrativo, «esa mierda, la guerra», la mierda que ellos cultivan y estercolan… Y muertos: las primeras páginas, los telediarios, centenares de muertos como números en un supermercado.

La guerra es la muerte, un sonido seco; hablando del alma lo contaba César Vallejo, y hablando de la vida lo decía el mismo poeta: hay golpes en la vida tan fuertes… Qué sé yo. Los románticos que se atreven a decir que la guerra es bella tendrían que ver la guerra, y su larga mano de ruindad. Un día, en la posguerra española, encarcelaron a Pepe Hierro; muchos años después, ante un micrófono, el poeta escuchó el recuerdo de su propia prisión y de la oscura posguerra, y lloró como un adolescente huérfano en aquel estudio de radio. No era sólo su memoria, la del autor de Réquiem, era la memoria colectiva de una guerra que sembró de sombra incivil, de rabia, un país que aún no ha limpiado las cenizas.

La guerra suena de lejos ahora, como un clarín oscurecido que desprende una melodía siniestra que en seguida se evapora en las metralletas de otras guerras. Un sonido que luego ya nadie puede convertir en materia del olvido. Un golpe seco, tremendo. Inolvidable, tristemente inolvidable.

Juan Cruz

20 – 07 – 06


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LAS HEROÍNAS DEL DESIERTO – MUJERES MIGRANTES MEXICANAS

El pasado mes de junio 2006, dos integrantes de Ciepac viajaron a la
frontera de México con Estados Unidos, a fin de iniciar el rodaje de un
video-documental sobre las causas estructurales de la migración. Viajaron a la
frontera con el estado de Arizona, la zona de mayor peligro para los migrantes
indocumentados, pues se trata de atravesar durante 3, 4 ó más días un desierto
en donde las temperaturas durante los meses de mayo a septiembre pueden
alcanzar los 50 grados centígrados. Desde el 1 de octubre, 2005, hasta la
fecha de la redacción de estas líneas, 99 personas han muerto(1) (de las que
se tiene registro), tan sólo en las cercanías de los 626 km que dividen México
del estado de Arizona, de los 3,141 km que México comparte con EEUU. Desde
1994, han muerto más de 4 mil personas a lo largo de esta frontera, la mayor
parte en el estado de Arizona.

Ciepac pudo entrevistar a una veintena de personas, entre migrantes,
paramilitares, intelectuales, activistas en general. A continuación
presentamos los testimonios de dos mujeres extraordinarias, y al mismo tiempo
representativas del común de las historias que se escuchan de los migrantes
que han ingresado a EEUU sin documentos. Su historia es la de millones de
mexicanos y centroamericanos. La pregunta obligada al leer estos sencillos
pero sinceros relatos, ¿hasta cuándo aguantará la gente antes de que estalle
la ira?

Ciepac entrevistó a Sandra y Yanet del lado de Estados Unidos, horas antes de
que sus familiares, ya radicados en ese país, las condujeran a su destino
final. Es decir, habían sobrevivido la azarosa travesía por el desierto, pero
a duras penas. Sus relatos estremecen, no sólo por el temple demostrado en
condiciones de vida o muerte, sino además por los motivos que dan por haber
arriesgado su vida, por las opiniones que externan sobre la clase política de
su país y por la poca esperanza que demuestran en el futuro de México,
mientras esa clase política permanezca controlando el destino de la nación.
Sandra, de Michoacán, 28 años de edad, se vio obligada a viajar a EEUU, con
seis meses de embarazo, por la falta de oportunidades en su lugar de origen.
Pagó un terrible precio al perder a su bebé cuando, tras dos días de ambular
por el desierto, se le terminó el agua y sufrió deshidratación. Yanet, de
Escuintla, Chiapas, 32 años de edad, sobrevive milagrosamente 24 días en el
desierto, sola, abandonada por el coyote que la guiaba, tras una caída que le
significó la fractura del tobillo derecho. Logra salvarse, arrastrándose a
gatas durante semanas por las calientes y espinosas arenas del desierto hasta
llegar a una carretera.

Nos hemos reservado los apellidos de las mujeres para no arriesgar su
permanencia en EEUU.

Testimonio de Sandra

Sandra: Mi nombre es Sandra, vengo de Jacona, Michoacán. Quería, según yo,
conocer Estados Unidos [sonríe con tristeza] pero me fue muy mal, la pasada
está muy difícil. A uno le dicen que no está difícil, que nada más son dos
noches, que llevemos un garrafón de 4 litros de agua. Pero no, no alcanza, se
queda uno a veces sin agua. Así me pasó a mí. Nos quedamos 4 días caminando,
día y noche, y dos días nos quedamos sin agua. Yo venía embarazada y mi bebé
se me murió en el estómago. Seis meses tenía mi bebé.

Pregunta: Coméntanos ¿por qué tuviste que salir?.

Sandra: No hay trabajo. Teníamos que buscar cómo mantener a la familia. No hay
nada. El trabajo en la congeladoras nada más es temporal, dos o tres meses y
ya se acaba. Vivía con mi mamá, dos hermanas menores que yo y un bebé de ocho
meses. Yo, como era la mayor, tenía que ayudar a las menores. Mi mamá no
quería que viniera. Me estaba apoyando con lo del embarazo. Pero de todas
maneras era otra boca, otra carga, más gasto y yo sin trabajo, mis hermanas
estudiando y mi mamá era la única que trabajaba . Y lo que ella trabajaba no
nos alcanzaba. No hay hombres en la familia, somos puras mujeres, más que el
niño de ocho meses.

P: Platícanos ¿cómo te conectaste con la persona que te cruzó por el desierto?.

Sandra: Al dichoso coyote lo conocimos en Jacona, ahí nos conectó, a una
muchacha que venía de Zamora, a uno primo de ella y a mí. Nos trajeron más
adelante de Guanajuato a agarrar el autobús, ahí nos conocimos los 13 que
veníamos. Nos trajeron a Sonora, nos tuvieron en una casa en lo que restó del
día que llegamos. Nos dijeron que teníamos que comprar comida, que manzanas,
naranjas, muchos dulces y nada más el garrafón de agua y una botella de litro
y medio. Y que el camino iba a ser nada más de dos noches y un día. Resulta
que no, fue más. Nos quedamos sin agua. Yo me deshidraté y fui a dar al
hospital. Hasta eso no me dejaron a medio camino, me ayudaron a salir a la
carretera. Ahí vimos a la patrulla. Ellos corrieron, me jalaron mi mochila,
perdí mis documentos, todos los teléfonos de mi familia. Cuando desperté ya
estaba en el hospital. Fue ahí cuando los doctores me dijeron que el bebé ya
estaba muerto. Se había ahogado por la deshidratación. Está muy difícil la
pasada. Mucho mucho muy difícil.

P: ¿Te acuerdas por dónde pasaste?

Sandra: Por Altar, Sonora, nos trajeron por el cerro. Por donde, dicen,
descargan la droga. Por donde la traen dizque los «burros», [personas
contratadas por los narcotraficantes a fin de cargar droga a cuestas; es el
llamado «tráfico hormiga»], no sé qué sea eso [sonríe]. Por ahí nos pasaron.

P: ¿De Altar a Sásabe? [pueblo fronterizo]

Sandra: Sí, de hecho cuando íbamos a cruzar estaban pasando marihuana, que no
podíamos pasar, pero de todas manera los coyotes dijeron que no había
problema, y nos pasaron por ahí. De hecho, antes de salir de la casa, llegó la
noticia de que a un compañero de ellos, lo habían agarrado con una muchacha
que le había cortado los pies y los había golpeado a los otros dos coyotes. Y
ellos aún así nos arriesgaron a pasar así.

P: ¿Qué les dirías a las personas que vean este testimonio?

Sandra: Que lo piensen muy bien y que no les crean a los coyotes. Porque no
dicen la verdad. Ellos dicen que es muy facilito pasar, pero no es cierto, es
muy difícil. Mucho muy difícil es.

P: Cuéntanos un poco sobre la fábrica de Coca-Cola donde trabajabas.

Sandra: Bueno, en Coca-Cola nos pagaban poco pero era trabajo seguro, de aguas
y secas. Con eso le ayudaba a mi mamá, a pagar la renta, todo, con mis
hermanas. Ahí trabajé 7 años, 4 meses. Hasta que la cerraron. Ganaba 661 pesos
a la semana.(2) Pero si trabajábamos tiempo extra, otras ocho horas, nos salía
la semana 1,000, 1,100, 1,200 pesos, dependiendo del tiempo que trabajáramos.
Pero eso era de 6 de la mañana a 10 de la noche. Seis días a la semana. Y a
veces el domingo, de 6 de la mañana a 6 de la tarde. Pero eso lo pagaban un
poco más. Pero después cerraron la empresa, nos quedamos sin trabajo y ya no
teníamos dónde trabajar. Por eso me vine para acá.

P: Cuando cerraron la embotelladora ¿te indemnizaron?

Sandra: Sí, pero en eso se enfermó mi abuelito, tuve que usar la liquidación
para pagar la operación. Tenía cáncer de vesícula. En el Seguro Social nada
más me facilitaron lo que era el médico El hospital y demás medicamentos lo
tuve que pagar por fuera. Porque en el hospital me daban dos, tres meses para
operarlo y la operación era urgente. Y ahí se fue la liquidación que me dieron
en Coca-Cola. Fueron 16 mil pesos por dos días de cuarto nada más. No fue en
el Seguro, porque no había lugar. Y el medicamento para el cáncer cuesta caro.
2,400 pesos cada medicamento me costaba. .

P: ¿Qué piensas hacer ahora?

Sandra: Pues ya que estoy aquí echarle ganas a trabajar, juntar un poco de
dinero e irme a vivir con mi familia de nuevo. Pero no lo volvería a hacer. La
verdad, no.

P: La gente que vea este testimonio tuyo, pues tal vez diga que está muy
difícil cruzar y decida no hacerlo por arriesgado, pero, entonces, ¿qué hacer?

Sandra: Si el gobierno de allá, de México, nos apoyara, en abrir fuentes de
trabajo, a lo mejor no debe de pasar todo esto. Pero al contrario, se está
cerrando todo, el campo ya no produce nada, las fábricas están cerrando, todo
está cerrando. Los trabajos en tiendas pagan 450 pesos la semana, más uno
tiene que pagar pasaje y comida. No alcanza.

P: Cuéntanos un poco, de la decisión que tuviste, tan valiente, de venirte
para acá.

Sandra: Pues lo estuve pensando porque, mucha gente dice que aquí gana dinero
y muchas cosas, pero no nos dicen todo lo que tiene que pasar antes para ganar
dinero. La cruzada. Por el desierto, es muy difícil, muy pesada. Y lo que me
obligó fue la necesidad. No tenía trabajo. Lo que mi mamá trabajaba no nos
alcanzaba. Teníamos que pagar renta, luz, comida, no alcanzaba. Mi mamá
trabaja en casa con un doctor haciéndole el quehacer. Le paga 400 pesos la
semana. Es de lunes a sábado. De renta pagamos 1,500 pesos [al mes]. La luz
nos llega de 300, 200, dependiendo. Y con lo que ganaba mi mamá no alcanzaba.
Mis hermanas, una acaba de cumplir 15, la otra 16.. Ellas no trabajan, ganaron
una beca para seguir sus estudios. [Llora].

P: En otras partes de México, tal vez en la capital, ¿hay trabajo o tampoco
hay trabajo?

Sandra: No hay mucho, y lo que hay, piden estudios. Y yo con trabajos terminé
la primaria.

P: ¿Te hubiera gustado seguir estudiando?

Sandra: Sí, por eso la oportunidad que no tengo se la estamos dando a mis
hermanas. Una ya está en bachilleres, pero lo quiere dejar porque no alcanza.
Por eso tomé la decisión de venirme para acá. [Se seca las lágrimas con la
mano]. Mi mamá no quería que viniera. Mis hermanas, al contrario, también me
apoyaban. Pero de todos modos tenía que hacer algo, no podía estar sin
trabajo. Y luego pues el bebé de ocho meses necesitaba pañales, necesitaba
leche. Está todo eso muy caro allá. Por eso tenía que hacerlo y venirme para acá.

P: ¿Cuántos años tienes Sandra?

Sandra: 28. 28 años tengo. [Llora]

P: Sandra, ¿cuánto le pagaste al coyote?

Sandra: Gracias a Dios nada, porque se lo iba a pagar hasta que me entregaran
a mis tíos. Pero pues nada más lo que gasté en el pasaje de allá pa` acá y el
poquito de dinero que tenía en la mochila que se me perdió, nada más. Le tenía
que haber pagado 800 dólares, pero nada más me iba a llevar hasta Phoenix y
ahí iba a ir mi…familia a recogerme.

P: Cuéntanos eso que nos has contado antes, de por qué no quieres votar.

Sandra: Porque vota uno y de todas maneras el gobierno nos friega. Es lo único
que hacen. Quitarnos el poco trabajo que tenemos. Cada día nos aumentan más
las cosas y el salario no sube y si aumenta, aumenta un pesos o dos pesos al día.

P: ¿Qué vamos a hacer con el país, Sandra?

Sandra: Verlo cómo se destruye. No hay de otra. Porque aunque queramos hacer
algo el gobierno no nos deja. No nos ayuda, no nos apoya, en nada.

P: Sandra, ¿qué le dirías a Fox o a Lázaro Cárdenas [Batel, gobernador de
Michoacán] que decían que era tan bueno, si los tuvieras por delante?

Sandra: Que no fueran tan inhumanos y abrieran fuentes de trabajo. Y otras
cosas…[se ríe], que no nos robaran tanto, porque cada día nos aumentan más
los impuestos, suben las cosas y el salario sigue igual. No aumenta nada. En
lo que ellos sí comen bien, uno se tiene que traspasar.

P: ¿Qué les dirías a las personas de Estados Unidos que no tratan bien a los
migrantes, a los que se ponen en la frontera, has oído hablar de ellos?

Sandra: Sí. Que se pongan en nuestro lugar. Ellos están en un país donde sí
hay trabajo. Nosotros no. Y que no nos trataran tan mal cuando pasemos de este
lado. Aunque no todos son iguales, hay gente que trata bien a uno de inmigrante.

P: Allá en Michoacán, ¿se escucha hablar de una cosa que se llama el Tratado
de Libre Comercio?

Sandra: Muy poco.

P: No sé si has escuchado que Fox anda por el extranjero. Se da el lujo de ir
a muchos países y ahí canta loas de México, del progreso, del avance, las
fuentes de trabajo…

Sandra: ¿Cuáles? ¿Las que cerró? ¿Las empresas que ha cerrado? Solamente que
ésas Porque trabajo no lo hay..

P: Y ¿por qué anda diciendo esas cosas?

Sandra: Pues por mentiroso. Por quedar bien con los demás, aunque con su
propio país quede mal.

P: ¿Algún político no es mentiroso?

Sandra: Son los peores mentirosos, prometen muchas cosas y a la hora de llegar
a donde llegan, ya no cumplen nada, todo se les olvida.

P: ¿Por qué mienten tanto y por qué la gente los sigue votando, si siempre es
lo mismo?

Sandra: De todas maneras quede quien quede, siempre nos jode. Ahora, si no
votamos, de todas maneras nos agarran el voto.

P: ¿Quién?

Sandra: Muchos dicen que el PRI, otros que no. Pero sí es cierto, que hasta
los difuntitos votaron. Una vez. Sí, después de 10 años de muerto, salió a
votar. Mi bisabuelo. Pues llegó un papel a la casa de mi abuelita, diciendo
que mi abuelito fuera a votar, no sé qué, pero él ya tiene 10 años de muerto.
A la hora de la hora, resulta que sí votó.

P: Tu situación y de tu familia allá en Michoacán, ¿es compartida por mucha gente?

Sandra: Sí, hay mucha gente que está igual, o hasta peor se podría decir. Hay
mucha gente que se adeuda y la deuda la orilla a hacer muchas cosas. Como
venirse para acá, muchos se quitan la vida, nada más por las deudas. Ahí por
donde vivía se daba mucho en las pláticas. Entre los vecinos, dicen que
fulanito ya se mató, o que se fue para Estados Unidos porque las deudas lo
estaban acabando. Pero de todos modos no se podía hacer nada.

P: Sandra, ¿tú que le dirías al presidente de EEUU, que es el hombre más
poderoso del mundo?

Sandra: Pues que nos diera oportunidad de trabajar, nada más eso. Trabajar
aquí un tiempo y ya después regresar uno a su país, de donde uno fuera.

P: Sandra, y ¿por qué el gobierno de EEUU no deja abierta la frontera, para
que la gente pase, haga su dinero y luego se vuelva para ya no tener que venir
para acá?

Sandra: No sé.

P: Algo más que quieras decir?

Sandra. Nada más que lo piensen bien, antes de cruzar para acá, porque está
muy difícil. Uno viene a veces con la ilusión de que le va a ir bien, pero no
sabe uno con lo que se va a topar acá. Eso sería todo.

Testimonio de Yanet

Yanet: [comentando la entrevista a Sandra] Vivió más peor, porque perdió su
hijo, imagínese perder un hijo, ay no, ahí sí me muero yo, de llanto.

Pregunta: Dinos tu nombre, de dónde eres, por qué saliste de Chiapas.

Yanet: Primero que nada soy de Chiapas y me quiero dirigir en especial a las
mujeres, que… lo piensen más que nada… para decidir salir de sus casas
[llora]… que es muy difícil, salir del desierto y más cuando se padece de
alguna enfermedad, como la presión. Yo no pensé que esto me fuera a suceder a
mí, ya había intentado otras veces y nunca me había sucedido, que me dejaran
los coyotes, abandonada en unos cerros, que no conoce uno, y pasando día a
día, sin agua, rogándole a Dios encontrar agua. Y sobre todo fracturada del
pie. Días que encontraba [agua] y había días que no. Sobre todo el agua, que
había necesidad de buscar plantas, y gracias a Dios encontré, pues eran tunas
o no sé qué eran, pero yo las comía. De día era muy fuerte el sol, perdía
fuerza, no tener agua, pero gracias a Dios, con la ayuda de Él, fui
encontrando, aunque sea agua echada a perder. Hasta que llegue a un charco,
ahí estuve cinco días, con la esperanza de que pasara alguien, y no pasaba
[llora], a veces gritaba, que me ayudaran, y no había nadie [solloza]. Me
colocaba yo piedras en el estómago, porque no había agua, para volver a
agarrar fuerza, me acostaba yo en la arena, me trataba yo de enterrar, ya no
me importaba como venía, [llora] me espinaba. Y así pasaban los días. A lo
lejos escuchaba yo que pasaba el tren, veía yo luces, por eso me guiaba yo, y
volvía, así en el día a caminar, pero por mis rodillas, porque con los pies no
podía. Y es que me daba fiebre y me dolía mi pie de noche. Y bajaba yo a los
arroyos para buscar agua, entre la basura, lo que fuera, pero con la esperanza
de encontrar agua. Y así fui. No me daba por vencida. Hasta que llegué a
carretera, gracias a Dios. Así fue como estoy aquí.

P: Nos puedes decir cómo fracturaste…¿fue el tobillo?

Yanet: Sí, al bajar uno de los cerros, se me bajó la presión, vieron los
muchachos, que me agarraban, y me decía, uno de ellos, era uno de los coyotes,
me decía «¡ya señora!, usted no sirve para caminar..¡échele ganas caminando!»
Yo les decía que me soltaran, que yo iba a caminar a como yo pudiera. Y en una
de esas me jaloneó uno de ellos y pisé una piedra y se me dobló mi pie y me
tronó muy feo, y ahí ya no pude caminar. Ya no pude. Y me empezaron a decir
ellos que yo ni para caminar servía. Y así me dejaron en un arroyo, ahí me
quedé. Al siguiente día, con una botellita de agua de medio litro, se me
terminó el agua. Así decidí caminar con mis rodillas porque no tenía cómo,
porque con mi pie no podía, estaba muy inflamado, se me puso todo verde, todo
verde, conforme fueron pasando los días se me fueron poniendo moradas las
rodillas. Así caminaba en las piedras porque no me quedaba de otra. Como a los
tres días pasaron unos muchachos y me subieron a un cerro, una lomita, era
carretera de terracería, pero ni aún así me vio la migra. Era muy difícil,
para las mujeres es muy difícil.

P: Pero ¿esos hombre también te dejaron?

Yanet: Me dejaron, me dijeron que no me podían echar la mano, porque pesaba mucho.

P: Y los muchachos ¿también eran migrantes, o eran de acá?

Yanet: Eran migrantes también, pero no llevaban mucha agua, me dejaron
poquito. Tampoco ellos llevaban mucho agua. Me dijeron que no me podía ayudar
más porque iban muy lejos y no me podían cargar todo el camino, porque a ellos
les faltaba mucho.

P: Entonces ¿te quedaste al lado de un charco de agua, unos cinco días?

Yanet: Sí, cinco días con esperanza de que cruzara alguien, gritaba pidiendo
ayuda para que me escuchara alguien, pero nadie. De noche hacía yo fogatas,
para ver si me veían, pero no. Nadie me vio. Pasaban los aviones cerca, pero
nada, nadie me vio.

P: Y ¿cómo es que saliste entonces?

Yanet: Por todos los arroyos que venía yo pasando, salía yo hacia las partes
más altas a ver, por más o menos ver dónde estaban ubicados los ranchos que se
veían, así fue que me vine guiando, y el ruido de los camiones, porque esos se
oían lejos, y por medio de esos ruidos, y esas luces, según de la ciudad, con
eso me venía guiando.

P: ¿Y cuanto estuviste en el desierto?

Yanet: Pues desde el 2 de mayo hasta el 26 [de mayo] que me recogieron,

P: ¿Sola?

Yanet: Sola…sola, tratando de buscar agua, días que encontraba, días que no,
los garrafones vacíos, no había nada de comida, nada.

P: Cuéntanos cómo fue que te encontraron.

Yanet: Llegué a carretera, pasaban los carros y no, no, no me daban ayuda,
hasta que pasó un señor, mexicano también, y me preguntó si yo venía de
mojada, y le contesté que sí, pero que yo no podía caminar, y me dijo, «No se
preocupe m`hija, le voy a pedir ayuda a una ambulancia, y sí, llegó el señor
como a los 15 minutos, ahí estaba el señor, con su esposa y su hija, así fue
como llegué al hospital. Pero es muy difícil, el desierto, es muy difícil. A
mí ya no me importaba si hubiera piedras, espinas, lo que hubiera, …era
llegar. Es muy difícil.

P: ¿Qué mensaje les mandas a las mujeres de Chiapas, pues tampoco tienen mucha
esperanza allá en su tierra, qué les dirías?

Yanet: Que aunque sea dura la vida [empieza a llorar] sigan, que no lo
intenten, pues si esta vez me salvé ….ya no. Quizá fue un milagro de Dios,
no sé, pero ni tiempo me daba para llorar, yo no pensaba en …. yo lo que
quería era llegar, saber de mi mamá, de mis hermanos [llora], eso era lo que
me importaba, no me importaban ni las piedras, ni las espinas, quería llegar,
saber de mi mamá. Que aunque me volvieran a decir que me regalarían lo que
fuera, no sé qué, ya no pasaría, es muy duro. No. Los coyotes le hablan a uno
muy bonito, y a la hora hablan bien feo, bien grosero a uno.

P: ¿Cuáles son tus planes, te quieres quedar aquí, o regresar a Chiapas?

Yanet: Por el momento trabajar, no mucho tiempo, unos tres, cinco años, irme a
mi tierra y no volver jamás a Estados Unidos. Porque de ésta vez me salvé,
pues la otra no creo.

P: Nos puedes contar cómo fue que te decidiste a venir por acá?

Yanet: Bueno, ahora sí, el huracán, los desastres que ha pasado Chiapas. No
hay trabajo. Al menos yo no tenía dónde trabajar. En el campo, no se puede. Al
menos en mi casa sólo mi papá trabaja. Mis hermanos al campo se dedican,
ayudan a mi papá. Nosotros no podemos trabajar. ¿En qué trabajamos? No tenemos
dónde trabajar. Y luego mi papá ya está grande. Está enfermo. No toda la vida
estará él con nosotros, tenemos que aprender a trabajar. Por eso decidí
venirme a trabajar por acá, pero no pensé vivir lo que viví, en el desierto.
Es muy difícil.

P: Cuéntanos eso que viste una casa, una foto.

Yanet: Del rancho?

P: Sí.

Yanet: Sí, fue el primer rancho que me encontré, pensaba pedir ayuda ahí, pero
me dio miedo, porque empecé a buscar agua ahí, y llegué a dar a una foto que
tenía…habían tres hombres, pero estaban armados, tenían muchas armas…o sea
en la foto se veía que tenían muchos tiros, aquí [se señala el pecho], así,
[como si fueran cananas que cruzaran el pecho], como que eran cherifes, como
migración, pero se veían como muy malos en la foto, y me dio miedo. Pensaba
pedir ayuda ahí, quedarme ahí esa noche, pero me puse a pensar, quien quita y
era gente matona, no sé, mejor me salí, decidí caminar, y a partir de ahí, ya
habían muchos ranchos, así fue que salí a carretera, pero no, no sé, si sea
gente buena, no sé, no sé. Ahí [en la foto] tenía un hombre que se llamaba
¿qué? William, sí, William, porque estaba en inglés, William Robinson, algo
así tenían apellidos en inglés. O sea, yo por la foto me dio miedo. No sé qué
tipo de gente sería.

P: Y todo esto a gatas caminando ¿verdad?

Yanet: Sí, caminando de rodillas, como niño, lo que nunca hice de niña, ahora
de grande [se ríe].

P: ¿Y te ponías una cobija en las rodillas?

Yanet: Sí, la cobija, puse unas vendas, encontré unas vendas tiradas, usadas,
y me las puse en las rodillas para que no me lastimaran las piedritas de la
arena. Porque se me metían en las rodillas, se me clavaron y así fue como se
me fue formando la llaga.

P: ¿Nos puedes enseñar cómo te quedaron las rodillas?

Yanet: [descubre las rodillas y revela una enorme llaga redonda en cada una].
Pues ya se me cicatrizaron, todo esto [señala la rodilla] se me puso morado,
todo, todo, pero como fueron pasando los días [en el hospital] se me fue
borrando. Aquí [señala la pierna] se me hizo una herida también pero conforme
fueron los días se me fue cicatrizando. Y aquí [señala la pierna y el tobillo
enyesados] todavía me duele, porque al final ya no podía caminar con esto
también [señala las dos espinillas]. Traté de usar dos palos como muletas pero
me caí de espaldas, así decidí mejor ya no. Me dolía mucho mi rodilla. Pero
gracias a ellas estoy aquí. Esto también [señala el tobillo no enyesado] se me
fracturó al principio pero un señor que iba con nosotros de los emigrantes
sabía sobar, y el fue que el que me sobó, si no, se me hubieran quedado
fracturados los dos tobillos.

Posdata:

De Sandra supimos posteriormente que llegó bien a su destino. De Yanet no
supimos ya nada, aparte que habían llegado por ella personas de confianza y
que estaba en buenas manos. Subrayamos que de las tragedias aquí relatadas son
responsables los gobernantes de México y Estados Unidos. Las políticas
económicas impulsadas por ambos países desde mediados de los 80 han destruido
millones de empleos. Pero de las 4 mil muertes que han ocurrido a lo largo de
la frontera desde 1994, el responsable mayor es el gobierno de EEUU, y
específicamente la Patrulla Fronteriza, o Border Patrol, pues en ese año
comenzaron los operativos destinados a «sellar» ciertos puntos de cruce
frecuentados por migrantes indocumentados. Los operativos han tenido éxito y
han obligado a los migrantes, y a los coyotes que los guían, a buscar rutas
más alejadas de la vigilancia de la migra pero también más peligrosas.

Documentos dados a conocer a la opinión pública de parte de la Patulla
Fronteriza revelan que esta estrategia mortífera, que ha llevado a los
migrantes a cruzar montañas y desiertos inhóspitos, estaba fríamente
calculada, pues se sabía que las condiciones climáticas de extremo frío y
calor, acabarían con la vida de muchos de ellos. Pero que tales muertes serían
un «incentivo» a que otros no cruzaran.

Tan frío es el cálculo de costo-beneficio hecho por la Patrulla Fronteriza que
a menudo sus integrantes logran detectar la presencia de uno, dos o tres
migrantes, perdidos en el desierto y a punto de morir, pero no los rescatan,
según relatos de activistas estadounidenses, pues no vale la pena, ni el
esfuerzo, de «asegurar» a tan pocos migrantes. Sólo van detrás de grupos más
nutridos. De ahí se explica cómo Yanet pudo hacer fuegos durante la noche a
fin de que se notara su presencia, pero sin éxito, sorprendentemente, en una
de las fronteras más vigiladas del mundo.

La inhumanidad de esta cacería parece no tener límites cuando de la Patrulla
Fronteriza se trata. En ambos casos la migra trasladó a Sandra y Yanet a un
hospital de Arizona. Pero no regresó por ellas cuando fueron dadas de alta,
pues hubiera tenido que cubrir el costo de la hospitalización de cada una. El
frío cálculo de costo-beneficio que hace la migra permitió que salieran libres
Sandra y Yanet y continuaran su viaje a su destino final. Les deseamos mucha
suerte y un pronto y seguro retorno a México, para que ayuden a construir un
país donde el gobierno responda a las necesidades del pueblo y su gente goce
del derecho a no tener que migrar para sobrevivir.

Agradecemos profundamente el apoyo de Border Links, www.borderlinks.org, de
Tucson, Arizona, que hizo posible el viaje de CIEPAC a la frontera.

Miguel Pickard y José Gayà

Notas:

(1)http://regulus.azstarnet.com/borderdeaths/search.php. La página se consultó
para este boletín el 9 de julio, 2006.

(2)Equivalentes a unos US$57, con un tipo de cambio aproximado en estas fechas
de US$1 = MX$11.50.


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Foro Internacional «Ante la Globalización, el Pueblo es Primero», Alternativas
contra el PPP.

Boletín “Chiapas al Día” No. 510

CIEPAC, CHIAPAS; MÉXICO.

(10 de julio de 2006)

DESAPRENDIENDO EL MACHISMO

– Entrevista a Patrick Welsh, Vicepresidente de la Asociación de Hombres contra la Violencia en Nicaragua –

Patrick Welsh, nacido en 1960 en Irlanda del Norte, tiene experiencia de Cooperación Internacional en Nigeria y en América Central, y una larga trayectoria en la educación popular. Patrick es Vicepresidente de la Asociación de Hombres contra la Violencia en Nicaragua. A lo largo de diez años, un millar de hombres han pasado por los talleres que él dirige.

Si hablamos de machismo, ¿es distinta la situación en Centroamérica que en Europa?

El modelo de ser hombre es muy similar. A los hombres desde la familia, la escuela o la religión tradicionales y desde los medios de comunicación se nos han asignado unas actitudes, valores y conductas que no varían mucho de país a país. Nos han indicado y enseñado que debemos ser fuertes, tener poder y mandar. Ha habido y sigue habiendo, sistemas distintos de crianza y socialización para los niños y para las niñas, traducidos en símbolos, colores, valores, expectativas y atribución de derechos distintos. Los hombres no nacemos con el machismo en la sangre, es algo que aprendemos, y que, desde luego, podemos desaprender.

¿El machismo tiene diferentes manifestaciones según culturas o geografías?

Impresiona que el machismo sea algo tan universal y generalizado. Hay matices culturales, obviamente. Incluso en algunas culturas los hombres asumen tareas domésticas que en otras no son propias de los varones. Todo depende de cómo se construyen sobre el sexo biológico las diferentes identidades masculina y femenina, y de las creencias que se van inculcando.

¿Se puede pensar que algunas mujeres son machistas?

No es correcto plantear las cosas así. Lo que sucede es que las mujeres actúan dentro de los valores de un sistema machista. Hombres y mujeres tenemos roles asignados. Hasta que empecemos a reflexionar, analizar y hacer propuestas nuevas vamos a seguir en la misma situación.

En Nicaragua, ¿la revolución sandinista contribuyó a cambiar algo las cosas?

Las mujeres sandinistas lograron en la revolución muchos cambios y avances legales, pero la agenda feminista de género no fue incorporada. Al terminar la revolución, en el año 90, muchas mujeres se organizaron en diversos colectivos. Desde entonces el movimiento de mujeres ha sido el movimiento social más fuerte y organizado en Nicaragua.

Y los hombres ¿cómo reaccionan cuando se les invita a abandonar el machismo?

Nosotros les explicamos que eso del machismo es un asunto social, que no tiene nada que ver con la genética. Hay gente que cree que la valentía viene en la sangre. Algunos hombres nos han dicho: “yo soy agresivo, porque nací agresivo”. Nosotros les enseñamos a diferenciar lo que es agresividad de lo que es violencia. Sentimientos o emociones humanas que tenemos, como la ira por ejemplo, no deben orientarse hacia el uso de la violencia. Pero la reacción violenta es común en hombres que se sienten frustrados o que no tienen control de las situaciones. La violencia es la herramienta aprendida para manejar determinadas situaciones y conflictos entre personas o entre grupos.

¿La violencia es la más extrema manifestación del machismo?

Sin duda. La violencia de los hombres hacia las mujeres es, a menudo una violencia grave. Más de cien mujeres fueron asesinadas por sus compañeros el año 2004 en España. Pero hay violencia también entre los hombres. Un estudio que se hizo en México, hace ya unos años, identificó que las tres causas de muerte más frecuentes entre hombres en el Estado de Veracruz eran accidentes de tráfico y laborales, homicidios causados por otros hombres, y cirrosis hepática; y esas tres causas estaban relacionadas con hábitos típicos masculinos. Al conducir hay que ser el más veloz, no hay que ceder ni un centímetro a nadie. Al consumir alcohol se llega al límite para la salud, y aparece a menudo la bronca, no existe capacidad de escuchar o negociar. Hay un modo de ser hombre que no sólo es fuertemente negativo para las mujeres, sino que perjudica también a los propios hombres.

¿Crees posible la reeducación, la reinserción social de hombres maltratadores y de violadores?

Ese es un asunto polémico ahora en bastantes países. En los países del Norte los intentos de rehabilitación no han tenido los resultados esperados. Creo que eso ha tenido que ver con la doble opción que se ha ofrecido a los maltratadores: ir a la cárcel o pasar por un proceso de conciliación. Es claro que todos eligen el camino más fácil, nadie quiere acabar en la cárcel. Habría que buscar una manera de que esos hombres, voluntariamente, entren en un proceso de reflexión y cambio, analizando su forma de ser. Y no basta con contemplar cada caso individualmente, porque este es un asunto social y cultural que afecta a muchísimos hombres.

¿Qué métodos usáis para desaprender el machismo?

Trabajamos con una metodología de educación popular. Facilitamos espacios y procesos continuados en el tiempo, para que los hombres reflexionen sobre sus vivencias, sus valores y comportamientos. No les damos clases sobre género o masculinidad, nada de eso. Pondré un ejemplo: cuando trabajamos con los jóvenes sobre el tema de la violencia, hacen un listado de los juegos infantiles que practicaron y de sus formas de diversión actuales y analizan los elementos de agresividad, competitividad e incluso de violencia que hay en esos juegos. Luego, por grupos en la sala de capacitación, algunos juegan y los demás observan el juego. Sigue un análisis de lo que sucede y se toma conciencia de cómo lo juegos son un factor socializador de los valores pretendidamente masculinos. Es un aprendizaje vivencial. Se descubre la raíz social de muchos sentimientos y comportamientos. Cada grupo hace, al final, propuestas que suelen ser distintas.

¿Qué papel pueden jugar las mujeres para que los hombres desaprendan su machismo?

En Nicaragua comenzamos algunos grupos de hombres que deseábamos cambiar nuestras ideas y comportamiento. Pero hemos tenido una relación muy cercana con la Red de Mujeres contra la Violencia, que aglutina a más de 350 grupos de mujeres. Algunas participan en nuestro consejo asesor, nos dan apoyo y nos acompañan. Eso nos parece muy importante, porque nosotros queremos que lo que hacemos contribuya al bienestar de las mujeres.

¿Y qué ayudas y métodos aporta esa Red de Mujeres?

Hay Asociaciones de Mujeres en Nicaragua que ya tienen una experiencia de muchos años. Ellas nos facilitan la convocatoria, igual en la ciudad de Managua que en comunidades campesinas, para aglutinar a grupos de hombres y facilitan también después espacios mixtos de mujeres y hombres para que puedan compartir un trabajo conjunto. El trabajo de educación popular que habían iniciado en los años ochenta algunas mujeres los sistematizaron y nos ayuda mucho ahora al proponer adaptaciones para los hombres.

¿Cuesta mucho cambiar?

Cuesta descubrir en uno mismo actitudes, valores y conductas que anteriormente no tenía identificadas como machistas. Por ejemplo, muchos hombres nicaragüenses piensan que es la cosa más natural que sus mujeres les tengan que pedir permiso para salir de casa. Otros no entregan todo su salario en casa, se reservan una parte que gastan en beber y beber. Cuesta cambiar. Hay mucha resistencia interna y mucha presión externa para llegarlo a hacer.

¿Qué cambios trae este esfuerzo?

Unas relaciones más humanas y gratificantes, que no se basan en el dominio de los hombres y la subordinación de las mujeres, sino en la armonía y equidad. Buscamos juntos, hombres y mujeres, otro modo de ejercer el poder en la vida privada y en los espacios públicos, unas relaciones verdaderamente democráticas, donde exista capacidad de escuchar, de aportar, de construir colectivamente en libertad y sin miedo. Las mujeres ganan, sus derechos humanos son respetados. Pero, al abandonar el machismo, los hombres salimos ganando también: nos damos cuenta de que no tenemos siempre la razón ni la verdad, nos hacemos más sensibles, expresamos mejor nuestros sentimientos y emociones no sólo con nuestras mujeres, sino también con nuestras hijas e hijos.

¿Podemos entendernos, hombres y mujeres?

Los hombres, en primer lugar, tenemos que aprender a escuchar. La comunicación interpersonal es uno de los temas que más trabajamos. Equipamos a los hombres con herramientas prácticas, para que, cuando aparezca un conflicto en la pareja, puedan tener una conversación entre dos personas iguales y no acudan a la violencia, a los gritos y los golpes para resolverlo.

¿Hay algún termómetro para medir el cambio?

El compromiso con la justicia y la equidad de género es también un compromiso con la democracia. Ese compromiso no puede considerarse verdadero si no tiene su expresión práctica en el reparto equitativo del trabajo dentro de los espacios privados y públicos.

FUENTE: infosolidaria.org

DECLARACIÓN del Sexto Encuentro Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres

Lima, 9 de julio de 2006. Nosotras, mujeres de la Marcha Mundial,
venidas de 31 países de todo el mundo, reunidas en nuestro Sexto
Encuentro Internacional en Lima, Perú, del 2 al 9 de julio 2006,
rechazamos la globalización neoliberal y patriarcal, la militarización
y la imposición de los acuerdos dichos de “libre comercio” por sus
efectos devastadores sobre las mujeres y los hombres, los pueblos y el
planeta.

Nosotras luchamos por erradicar la pobreza y la violencia y por la
construcción de un mundo basado en la libertad, igualdad, justicia,
solidaridad y paz. Unimos nuestras fuerzas para contrarrestar la
impunidad, las intervenciones y agresiones extranjeras y para lograr
nuestra soberanía alimentaria. Actuamos en alianza con otros
movimientos sociales, que como nosotras, están resistiendo y tomando
acciones en todos los rincones del mundo. Nosotras creemos que es
posible crear este mundo.

Para las mujeres esta globalización neoliberal y patriarcal se traduce
en un retroceso en todas las esferas de su vida, tanto en lo público
como lo privado. Se vive un aumento, del sexismo, de los
fundamentalismos religiosos, del conservadurismo, de la xenofobia y del
racismo. Los derechos sociales, sexuales y reproductivos que las
mujeres han logrado en los últimos años, por ejemplo el acceso legal y
seguro al aborto, están siendo son cuestionados en varios Estados. Las
mujeres tienen cada vez menos acceso a obtener un trabajo digno, de
justa remuneración, mientras continúan haciendo el trabajo doméstico.
Se incrementan las discriminaciones contra las lesbianas, mujeres
migrantes, mujeres que viven con incapacidades de todo tipo y contra
otras mujeres marginadas. La pobreza de las mujeres aumenta, incluso
dentro de los países llamados “ricos”.

Nosotras denunciamos que, para satisfacer el consumo desenfrenado de
recursos de los Estados Unidos y sus aliados en Europa o en otras
partes del mundo, impulsan guerras a través del mundo e imponen
tratados económicos que impiden la soberanía alimentaria de los
pueblos, confrontan su autonomía política, la paz y el derecho de las
personas a circular libremente. Ellos hacen esto en nombre de la guerra
contra el terrorismo. Usan las organizaciones financieras
internacionales (FMI, BM, OMC), imponen los tratados y crean áreas
dichas de « libre comercio » para las transnacionales quienes sacan de
estas guerras enormes ganancias.

Estas políticas causan el agotamiento de los recursos naturales, que
son propiedad de los pueblos que siempre las han valorado y usado para
producir alimentos y medicinas. Estas guerras se acompañan de múltiples
formas de violencias, particularmente hacia las mujeres, las cuales son
violadas, violentadas, prostituidas, usadas como esclavas sexuales y
asesinadas; las mujeres sufren traumas físicos (mutilaciones, heridas y
el incremento del VIH/SIDA) y traumas sociológicos profundos.

Denunciamos los feminicidios y la utilización del cuerpo de las mujeres
como terreno de batalla y botín de guerra.

Estas políticas aumentan también el tráfico de seres humanos,
particularmente de niñas y mujeres a las que se les considera su cuerpo
como mercancía, fuente de ganancias para las organizaciones criminales.
Hoy en día, las ganancias adquiridas de la trata de mujeres y de la
prostitución constituyen la tercera fuente de ganancias en el mundo,
después del tráfico de armas y de drogas.

Estas guerras destruyen las poblaciones civiles, causan
desplazamientos, privan a las campesinas y campesinos del acceso a la
tierra, al agua y, por lo tanto, les impide la producción de alimentos
necesarios para su sobrevivencia. Por varios años, existe la
circulación de una gran cantidad de armas, como en la región de los
Grandes Lagos Africanos, en Colombia y, a través del mundo donde
existen conflictos armados desde muchos años.

Además, hemos visto la instalación de bases militares y de bloqueos
políticos y económicos, como en las Filipinas y en Cuba
respectivamente, así como en otros países del mundo. Hay territorios
ocupados e invadidos por fuerzas extranjeras en donde los gobiernos
pierden la posibilidad de su soberanía. Nosotras, denunciamos
particularmente las intervenciones militares de EE.UU. en Irak y
Afganistán, las agresiones y la ocupación de Israel en Palestina y en
otros países árabes. Nosotras exigimos el retiro de todas las fuerzas
que ocupan estos países, el desmantelamiento de todas las bases
militares, la destrucción de las armas y el fin de los bloqueos
políticos y económicos.

Nosotras reconocemos que las mujeres de los pueblos indígenas,
populaciones indígenas, populaciones tradicionales y afrodescendientes
son sabias y protectoras de la naturaleza. Exigimos respeto de sus
territorios y culturas. La privatización de los recursos naturales, el
agua, el aire, la biodiversidad y la propiedad intelectual causan una
pérdida de soberanía y el empobrecimiento generalizado de los pueblos y
las naciones.

Las guerras y los ataques a la soberanía de los pueblos son fruto del
modelo patriarcal y capitalista que denunciamos y rechazamos. También
denunciamos el deterioro de las responsabilidades sociales de los
Estados, la pérdida de soberanía y de legitimidad de los gobiernos, en
donde la corrupción y la impunidad reinan. Cuando un gobierno se somete
a los dictámenes de otro país o de una institución financiera y cuando
la búsqueda de ganancias se hace en detrimento del bienestar de las
mujeres, de los hombres y de los pueblos constatamos un retroceso
enorme en el respeto a sus derechos.

Nosotras apelamos a nuestras aliadas y aliados a unirse en esta lucha.
¡Juntas y juntos podremos cambiar la vida de las mujeres.
Cambiaremos el mundo!

Dinámica – LOBOS Y CORDEROS

Antes de proponer este juego tenemos que tener muy en cuenta el momento en el que se encuentra el grupo. Para esta dinámica es necesario que haya un nivel de confianza bastante desarrollado. Siendo así, quizás no es necesario aclarar que en este juego queremos divertirnos y que nadie sufra daño alguno.

Dividimos el grupo entre lobos y corderos. Sólo una o dos personas serán los lobos al comenzar el juego. Las personas nombradas corderos se agarrarán fuertemente para evitar que los lobos les squen del grupo. Si los lobos lobran su objetivo los corderos se convertirán en lobos. Así hasta que no quede ningún cordero.

Una vez terminado el juego la evaluación será muy importante. ¿Hemos sabido divertirnos por igual? ¿Alguien ha sufrido algún daño? ¿Ha sucedido de forma involuntaria? ¿Cómo nos hemos sentido cuando nos han sacado de nuestro grupo por la fuerza? ¿Quiénes se han organizado más y mejor, lobos o corderos? ¿Es más fácil cooperar en el ataque o en la defensa? ¿Conocemos alguna situación de la vida real donde se saca a la gente de su grupo por la fuerza?
Abrimos un debate.

BAGDAD EN LLAMAS

Queremos presentaros esta bitácora de una chica irakí. Es la traducción al español de la bitácora BAGHDAD BURNING creada y mantenida por Riverbend desde Irak.

Hablemos de guerra, de política y de ocupación… dice en su portada.

Y del libro: Bagdad en llamas

La editorial Laertes ya tiene en su web el anuncio de la salida del libro «Bagdad en llamas». Es una recopilación del primer año del blog Baghdad Burning, escrito por la joven iraquí que se esconde bajo el seudónimo de Riverbend. Supongo que aparecerá muy pronto en las librerías, si no lo ha hecho ya.

Me pidieron un breve texto para la edición española del libro, que aparece junto a otros artículos encargados para la ocasión o publicados con la edición en inglés. Les gustó y lo han colocado en la contraportada. Así que más que hablar del libro, será mejor que os pegue aquí el artículo:

Riverbend está furiosa. Y, desgraciadamente para ella, pasará tiempo hasta que tenga motivos de alegrarse. En los dos años y medio que lleva escribiendo su blog, esta joven iraquí de 26 años no ha encontrado muchas razones para sentir esperanza. Perdió su trabajo y ya no cree que pueda recuperarlo (no ese empleo, sino cualquier otro). Salvo en contadas y peligrosas ocasiones, no puede salir de casa. Teme a los integristas que son cada día más poderosos. Sabe de gente que ha muerto, demasiada gente. Su hermano pequeño, que debería estar trabajando y quizá pensando pronto en formar su propia familia, pasea por la casa con una pistola al cinto por el miedo a los robos y los secuestros. Su casa ha sido asaltada por soldados norteamericanos en redadas en las que si tienes suerte, sólo eres humillado. Y su país está ocupado por tropas extranjeras, gobernado por políticos corruptos e incompetentes y hundido en un ciclo infinito de violencia.

«He asistido a más velatorios y funerales este último año que en toda mi vida», nos cuenta.

Y sin embargo, Riverbend no parece que vaya a rendirse, al menos mientras tenga fuerzas y electricidad suficientes como para seguir alimentando su blog. Desde el primer día, hemos sabido gracias a ella qué significa vivir bajo ocupación en un país que está destruyéndose ante nuestros ojos. En otro tiempo, la única información oficial que hubiéramos recibido de un lugar como Irak habría consistido en comunicados oficiales y algunas crónicas periodísticas. Los blogs han cambiado las reglas del juego. Ahora hay gente que no se resigna a llorar o callarse y que quiere contarnos su historia.

Los textos de este blog son una denuncia, contrastada con hechos, de lo que de verdad ha significado la liberación de Irak. La mayoría de los héroes de Riverbend no son los políticos o los militares, sino la gente sencilla que lucha por sobrevivir. Los que entierran a sus familiares muertos. Los que se esconden en una habitación interior para resguardarse de las explosiones. Los que consuelan a los que han perdido a alguien. Los que sufren porque es de noche y un hermano o primo no ha vuelto a casa.

Cada día es más habitual ver cómo los políticos intentan saltarse ese filtro molesto que son los periodistas. Dicen que quieren llegar directamente a la gente. Menudo descaro. Quizás algún día tengan éxito, pero quiero creer que, gracias a blogs como Baghdad Burning, siempre habrá alguien a quien no conozcamos que podrá desmentir esas mentiras y contarnos lo que verdad ocurre en la calle. Eso que llaman la realidad.

En este enlace podréis encontrar algunos artículos en castellano:

http://bagdadenllamas.blogspot.com/

El siguiente enlace os llevará a la página en inglés:

http://riverbendblog.blogspot.com/

Posted by Iñigo at Mayo 17, 2006 10:39 AM

FUENTE: [http://www.guerraeterna.com/archives/2006/05/riverbend.html->http://www.
guerraeterna.com/archives/2006/05/riverbend.html]

VOCES DE MUJERES – ACCION URGENTE

En Colombia están amenazadas nuestra democracia, nuestras libertades, nuestros derechos…

Los enemigos de la verdad y la justicia continúan intimidando nuestra organización y nuestros procesos. Denunciamos las amenazas contra MARIA JACKELINE ROJAS CASTAÑEDA, integrante de la Organización Femenina Popular desde hace 18 años, miembro del equipo de dirección, directora del programa radial la Mohana. Este hecho se suma a la reciente denuncia por amenazas contra nuestra compañera GLORIA AMPARO SUAREZ.

Como sabemos, hay en el país un ambiente de persecución contra las organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos que hacemos denuncia. En Barrancabermeja, luego de la circulación del panfleto “Barrancabermeja libre de guerrilleros”, ya son dos las acciones directas contra integrantes de la OFP, durante el mes de junio.

Esta nueva amenaza presenta una triple connotación: contra JACKELINE ROJAS, contra LA Organización Femenina Popular y contra nuestro medio de comunicación radial MOHANA Realidad con ojos de mujer. Denunciamos esta situación, rechazamos estas presiones y exigimos garantías para el libre desarrollo de nuestro proceso organizativo así como para la libertad de expresión y de opinión.

LOS HECHOS

El pasado miércoles 21 de junio 2006, hacia las 10:00 a.m una llamada telefónica, al parecer desde un celular, fue recibida por el control master de la emisora Radio UNO, de la cadena radial RCN, donde realizamos un programa diario de 10 min. de duración. La voz de un hombre dijo al control “Dígale a esa perra hijueputa de la Mohana que la estamos oyendo y que prepare un cajón para la lengua”.

Nos preocupa el seguimiento que pueda estar teniendo nuestra compañera JACKELINE ROJAS.

Nos preocupa la intimidación que se ejerce sobre terceros por la amenaza indirecta, por medio de razones.

EXIGENCIAS

Exigimos protección para nuestra compañera JACKELINE ROJAS y demás integrantes de la Organización Femenina Popular.

Exigimos Garantías por parte de las autoridades civiles, militares y de policía para el libre desarrollo del derecho a la organización y el derecho de opinión.

Exigimos investigación y desarticulación de los grupos auto denominados de limpieza social.

LAMAMOS

A las Organizaciones sociales para que fortalezcamos el trabajo social y la denuncia en medio de las fuertes presiones sobre nosotras y sobre todas las personas integrantes.

A la comunidad Internacional para que haga seguimiento de estos hechos que afectan la vida y la organización de las y los habitantes de Barrancabermeja y la región del Magdalena Medio, y a pronunciarse ante el gobierno sobre estos hechos.

Direcciones.

Dr. Alvaro Uribe Vélez, presidente dela república, Cra. 8 # 7 – 26, Palacio de Nariño, Santa Fe de Bogotá. Fax: +57.1.566.20.71:

auribe@presidencia.gov.co

Dr. Carlos Franco. Director Programa Derechos Humanos Vice-Presidencia de la República. Teléfono: 565 97 97 ext. 744. E. mail:

cefaro@presidencia.gov.co

Doctor Edgardo José Maya Villazón, Procurador general de la nación, Cra 5 #15-80, Bogotá. Fax: +57.1.342.97.23; E-mail:

cap@procuraduria.gov.co

Dr. Camilo Ospina Bernal, Ministerio de la Defensa, Av. El Dorado con Cra. 52 CAN, Bogotá. Fax: +57.1.222.18.74; E- mail:

siden@mindefensa.gov.co

Dr. Volmar Pérez Ortiz. Defensor Nacional del Pueblo. Teléfono: 314 73 00

E.mail:

defensoria@defensoria.org.co

Dr. Edgar Cote Gravino, Alcalde de Barrancabermeja. Teléfono 6 22 29 72. E- mail:

ecote@barrancabermeja.gov.co

Coronel Efraín Oswaldo Aragón. Director Programa Derechos Humanos de la Policía. Teléfono: 315 94 38. E.mail:

efrainaragon@gmail.com

Coronel Enrique Garay Saleg. Jefe Oficina de Derechos Humanos del Ejército Nacional. Teléfono: 266 03 16. E.mail:

alie@ejercito.gov.co

Coronel Oscar A. Torres. Comandante policía Magdalena Medio .Email:

comandeman@policia.gov.co

.

ORGANIZACIÓN FEMNINA POPULAR

Barrancabermeja – Magdalena Medio Colombia