Manual Modelo para Armar – Nuevos desafíos de las masculinidades juveniles

Índice

PRESENTACIÓN 5

1. Este Cuadernillo 7

2. El género 8

3. UNA CUESTIÓN DE DOS 10

El hombre como aliado 10

La juventud como momento clave 10

Algunos desafíos 11

4. Masculinidades 12

5. Proceso de socialización de los jovenes 13

Espacios de hombres 13

Ritos de iniciación 14

6. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO 16

Consecuencias del modelo de masculinidad hegemónica 16

7. ¿La violencia es natural en los hombres? 21

Violencia de género contra las mujeres 22

El hombre contra el hombre 24

Nocturnidad y masculinidades jóvenes 25

Señales de transformación 27

8. Promoción de la convivencia 28

Promover para prevenir 28

Trabajar para el cambio 28

Cómo motivar a los chicos 29

9. Actividades para pensar y aprender 30

10. BIBLIOGRAFÍA 41

11. RECURSOS Y SITIOS web disponibles 42


Fuente original – Cuadernillo en .pdf: https://t.co/rxeXvPEy

Nuevas masculinidades: «Si no mostraba agresividad y rabia, se reían de mí»

Cuántas veces le habrán mirado como a un bicho raro…

-Eso me recuerda cuando era niño… Si tenía que pelearme con un compañero me decían que no llorara, que luchara y aguantara el dolor.

-Y usted no quería pelearse.

-No. No quería que me hicieran daño, pero había otro dolor que no pude identificar hasta que fui mayor, el dolor de ser un niño que, si no mostraba agresividad y rabia, se reían de él, le llamaban blandengue…

-Y maricón, seguro.

-Marica, nenaza… No era lo bastante fuerte, no era lo bastante rápido, no era lo bastante valiente…

-No era lo bastante hombre.

-Yo era muy sentimental: si me emocionaba, lloraba, y si veía el vídeo de Thriller me asustaba y salía corriendo. No era lo que se esperaba de mí. No estaba cómodo, no podía ser libre porque, si era yo, se reían de mí.

-Y no solo los chicos.

-En el instituto me gustaba una chica, pero no me hacía caso. Un día una buena amiga me dijo: «¿Sabes qué te pasa? Que eres demasiado bueno, demasiado tierno. Mira ese, tiene un punto de cabroncete que nos gusta a las mujeres». A los 15 años aquello me impactó. No sé si me entiende.

-Perfectamente .¿Le sorprendió que aquello se lo dijera una mujer?

— Mucho. Yo había descubierto el feminismo a los 10 años. Mi madre me contó que el Día de la Mujer se celebraba el 8 de marzo en memoria de las obreras de una fábrica que murieron abrasadas por pedir mejoras laborales. ¡Era el único de la clase que lo sabía! Aquello me hizo tomar conciencia de la violencia contra las mujeres, de su lucha por lograr cosas como el derecho al voto. Es increíble que haya gente que piense que feminismo y machismo son lo mismo.

-¿Encontró respuestas a su malestar en el feminismo?

-Sí. El feminismo lleva décadas trabajando temas como la inteligencia emocional, que ahora se vende a las empresas e incluso se habla del método Guardiola. ¡Pero si gestionar bien las propias emociones y las del grupo teniendo en cuenta a todo el mundo es lo que hacen las madres! La auténtica revolución es cambiar la vida cotidiana, no la de fuera.

-Un momento… ¿Guardiola aplica valores considerados femeninos?

-Antes de ser entrenador del Bar-ça ya se veía que era una persona que no pasa por encima de los sentimientos de los demás porque aquí mando yo, sino que tiene en cuenta cómo está el otro y sabe que, para hacer cosas en equipo, hay que ponerse de acuerdo. Incluso la valentía, tradicionalmente muy masculina, la lleva de forma feminizada.

-¿Le cuesta hablar de esto con otros hombres?

-Al principio, encontré cierta libertad entre los hombres gays, pero no encajaba por mi orientación sexual y pensaba: «¿Es que no hay hombres heterosexuales que se sientan así?»

-¿Cómo los encontró?

-En Google di con la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género de Málaga y ellos me pusieron en contacto con Juanjo Compairé, la única persona afín que conocían en Barcelona. ¡Había otros como yo! A partir de entonces empecé a trabajar la expresión de las emociones con el grupo Homes Igualitaris.

-¿Cómo lo hacen?

-Nos reunimos de forma anónima e informal en Barcelona y Sabadell para hablar desde el plano emocional de lo que nos afecta cada día. Lo hacemos confidencialmente, porque lo que hablamos es muy íntimo.

-Suena casi clandestino.

-Es que no nos entenderían. A veces, cuando hablo de esto con otros hombres les advierto de que se lo tomen como si fuera ciencia ficción.

-Son ustedes tan pocos…

-Cada vez irá a más. Con el cambio de las mujeres, muchos hombres no saben bien qué les pasa, cuál es su lugar. Los hombres tenemos una revolución interna pendiente y precisamente de esto trata el Congreso Iberoamericano de Masculinidades y Equidad (www.cime2011.org) que se hará en Barcelona en octubre.

-¿Qué valores considerados masculinos debe asumir la mujer?

-Jamás me atrevería a decirles a las mujeres lo que deben hacer… ya se les ha dicho demasiadas veces a lo largo de la historia. Solo les pediría paciencia, porque los hombres venimos de donde venimos.

Fuente Original: http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/bernat-escudero-mostraba-agresividad-rabia-reian-1152561

PP, Opus Dei y sexismo en la escuela

En mis primeros años escolares tuve la poca fortuna de conocer la separación de géneros producto de la intransigencia religiosa que seguía muy vigente en los últimos años del franquismo. Recuerdo aquellas clases sólo de niñas, presididas por aquella maestra adoctrinada en el nacional-catolicismo que se esmeraba en formar a futuras mujeres beatas, anodinas expertas en costura y “sus labores”, diestras en aplacar con bordados, puntos de cruz y vainicas sus inquietudes vitales, y con una concepción monolítica, gris y cuadriculada del mundo y de la vida.

Me vienen a la mente los miedos que se fomentaban sobre los integrantes del sexo opuesto. Crecíamos muchas niñas pensando que los chicos eran poco menos que bárbaros despiadados que disfrutaban dándonos patadas y tirándonos de las coletas a la menor ocasión. Me viene también a la mente el primer chico al que supuestamente gusté (según mis compañeras), del que tenía que salir corriendo despavorida porque mostraba su supuesto afecto poniéndose colorado y lanzándome pedradas que, afortunadamente para mi integridad física, casi siempre conseguía esquivar.

Y me vienen estos añejos recuerdos a la mente a raíz de una noticia que, la verdad, no me sorprende en absoluto, pero me indigna como ciudadana convencida de que la segregación sexista y de cualquier tipo forma parte de un corpus ideológico retrógrado propio de un pasado que debería estar más que superado. Me refiero a la reciente cesión, por parte de la Comunidad de Madrid, de 15.000 metros cuadrados de suelo en Arroyomolinos al Opus Dei; suelo destinado para un colegio concertado en el que niños y niñas estudiarán por separado, por el módico precio, por cierto, de 170 euros mensuales por alumno.

La razón que esgrimen los responsables de esta operación económico-política para separar a los alumnos por sexo es “que las niñas maduran antes que los varones” y “…que en centros mixtos suelen presentarse más problemas de falta de motivación, frustración, ansiedad e incluso agresividad”. Ignoro las fuentes en que se basan tan absurdas afirmaciones, aunque es de imaginar que emanan de gentes desmotivadas, frustradas, ansiosas e, incluso, agresivas, probablemente por haber vivido a lo largo de su vida represiones y segregaciones varias.

Desde una perspectiva pedagógica es un absurdo descomunal discriminar a los alumnos por sexos en los centros escolares. De un lado supone una desigualdad inicial de acceso a la educación y a la cultura, de otro se niega la convivencia y la interacción de chicos y chicas en el ámbito del aprendizaje académico. Y de otro lado significa el desprecio a la educación en la igualdad de oportunidades y derechos entre hombres y mujeres, en la igualdad de trato y en la no discriminación. Es decir, un verdadero disparate que ataca las libertades fundamentales, disparate entendible en la edad de las cavernas, pero impensable en el siglo XXI.

No es menos disparatado el asunto si lo observamos desde el ámbito de la psicología. Separar a niños y niñas es negarles la posibilidad de compartir aprendizajes y vivencias en un contexto de igualdad que les induzca al conocimiento y al respeto de las personas del sexo contrario, asumiendo en positivo tanto semejanzas como diferencias. Es alentar la desigualdad social, y es alimentar una mentalidad arcaica que pretende alienar a los ciudadanos en roles sociales y emocionales específicos que les alejan de una visión universal, fraternal y solidaria del mundo.

Por otro lado, separar a hombres y mujeres desde la infancia es, en definitiva, una clara vulneración a los derechos humanos y una manera de impulsar y propagar los prejuicios sexistas, que son la raíz y el trasfondo principal de la violencia de género, tan utilizada en su beneficio por los mismos que la propagan.

Como es lo habitual, los esfuerzos de la Iglesia y sus ámbitos afines suelen ir encaminados a alejar a los seres humanos de la convivencia natural, del disfrute de la biodiversidad, de la alegría de sentir la vida en toda su riqueza y hermosa complejidad; y, en definitiva a constreñir la libertad y la felicidad humana. Los que gustan de justificar sus posturas retrógradas en base a la espiritualidad deberían percatarse de que lo verdaderamente espiritual no nos aleja de la realidad y de la vida, sino que nos acerca sanamente a ella.

Sea como fuere, cada quién es muy libre de educar a sus hijos en las ideas que considere; lo inadmisible es que una educación discriminatoria y contraria a los derechos humanos más básicos sea financiada con dinero público.

Coral Bravo es Doctora en Filología y miembro de Europa Laica

Fuente original: Elplural.com

Libro – Los Ejércitos Humanitarios y la Violencia Sexista Militar

Presentación del libro en Madrid:

Viernes 17 de octubre

a las 19:30

Traficantes de Sueños

C/ Embajadores 35,

Local 6

Contaremos con la
participación del
Colectivo Gasteizkoak,
autores del libro

================

Para daros una pequeña idea de lo tratado en este libro hemos recogido en esta página los siguientes apartados.

.- Contraportada

.- Índice

.- Introducción

.- Datos del libro y punto de venta

Pero lo mejor será leerlo al completo.

===================

CONTRAPORTADA

¿Cuál es la verdadera dimensión de la violencia sexual ejercida por los cascos azules y otros ejércitos humanitarios? ¿Es un hecho aislado como a menudo se nos presenta o, por el contrario, está presente en todas las misiones de paz promovidas internacionalmente y protagonizadas por soldados de todas las nacionalidades? ¿Es consciente la ONU de la dimensión del problema? ¿La publicitada política de Tolerancia Cero con la violencia sexual que ejercen las tropas de la Organización, está sirviendo para afrontar el problema, o es poco más que una enorme campaña de marketing que busca lavar la imagen de los ejércitos humanitarios mientras abandona a su suerte a las víctimas de la violencia y abusos sexuales?

El Colectivo Gasteizkoak aborda todas estas cuestiones en la primera parte del libro, realizando para ello un profuso análisis de documentos de la ONU, de informes elaborados por conocidas organizaciones y por noticias publicadas en medios de difusión.

Las conclusiones a que conduce la primera parte sientan las bases de la segunda: ¿es la violencia sexista un comportamiento habitual de cualquier ejército?, ¿se ejerce tanto en tiempos de paz como de guerra, contra las poblaciones, en los propios cuarteles…? Y, de ser así, ¿no será fruto del sexismo presente en la ideología militar —el militarismo— del que se nutren todos los ejércitos, humanitarios o no?

Los ejércitos humanitarios y la violencia sexista militar pretende ofrecer elementos para el análisis y la reflexión a aquellas personas que se interrogan sobre la contradicción existente entre ejércitos y humanitarismo; dar pruebas a quienes dudan de la terrible dimensión de la violencia sexista militar; y herramientas de denuncia para quienes defienden que la única manera de terminar con la violencia sexista militar es abolir los ejércitos.

=======================

Índice

PRIMERA PARTE: Violación, explotación y abusos sexuales: Una crónica de los “ejércitos humanitarios”

Capítulo I: Las denuncias públicas hacen emerger el problema
Los primeros datos y denuncias públicas surgen en Camboya
Explotación, abusos y violaciones en los Balcanes
El Informe Machel
La escandalosa situación en Somalia
La connivencia gubernamental: el ejemplo italiano
Nuevas denuncias en Angola y Balcanes
Comienza el siglo XXI: como nada ha cambiado, todo sigue igual
El Informe Coomaraswamy
El escándalo se intensifica: Eritrea, Etiopía, Kosovo, Liberia, Guinea, Sierra Leona…
Las investigaciones de Naciones Unidas

Primera ISLA: La intervención humanitaria: entre la ética global y la gestión imperial del caos

Capítulo II: La realidad de la política de “Tolerancia Cero”
Las primeras medidas preventivas de Naciones Unidas
La declaración política de Tolerancia Cero: el Boletín SGB/2003/13
Pederastia, prostitución, proxenetismo, trata de mujeres. El caso de Kosovo
Mercenarios humanitarios. El caso DynCorp
El contraste entre cifras oficiales y realidad
De nuevo el escándalo en la R.D. del Congo
Los apuros de Kofi Annan

Segunda ISLA: ¿Necesidad o nueva forma de legitimación de los ejércitos?

Capítulo III: A pesar de la claridad del “Informe Zeid”, la impunidad se impone
El demoledor Informe Zeid
La terca realidad
Como Naciones Unidas sigue sin abordar las raíces del problema, Zeid insiste
Los resortes jurídicos de la impunidad
La ocultación de datos, otra cara de la impunidad
La desidia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas
La Tolerancia Cero, poco más que papel mojado

Tercera ISLA: El espejismo humanitario

Capítulo IV: La explotación y abusos sexuales de los Cascos Azules, un problema aparentemente irresoluble
La explotación y el abuso sexual: Cosas de chicos
Transcurridos 15 años, nada fundamental ha cambiado
Nuevos escándalos en Liberia y Haití
El Parlamento Europeo debate sobre la cuestión
La Conferencia de Alto Nivel sobre la explotación y los abusos sexuales
El nuevo Secretario General, Ban Ki-moon, no entra con buen pie: violaciones en Sudán
Aparentar mano dura con cifras que distorsionan gravemente la realidad
La increíble realidad que muestra la segunda investigación de la OSSI en Bunia
De nuevo Costa de Marfil
Medidas desesperadas: haciendo virtud de la hipocresía
Haití una vez más

Cuarta ISLA: Los “ejércitos humanitarios”. El caso español

Capítulo V: Naciones Unidas opta por “lavarse las manos”
Las bases para la nueva estrategia de Naciones Unidas
El Informe del Comité Especial de Operaciones: el instrumento para lavarse las manos
Algunas posibles explicaciones a esta decisión de Naciones Unidas
Primeras consecuencias directas de la nueva estrategia
Las cifras de 2007: el aval definitivo a la política de lavarse las manos
La terca realidad explota en las manos de Naciones Unidas: Nuevo informe de Save the Children

Quinta ISLA: La cooperación civil-militar

Capítulo VI: Las víctimas de violencia sexual de los “Cascos Azules” y la doble moral de Naciones Unidas
Graça Machel y Zeid plantean la cuestión
La doble moral de Naciones Unidas

Sexta ISLA: ¿Qué es el intervencionismo humanitario? ¿una estrategia al servicio de las grandes potencias?

Capítulo VII: Las cifras oficiales como disfraz de la realidad
La cuestión de cómo conseguir la cifra más pequeña
Breve aclaración metodológica de nuestros análisis
Las primeras cifras oficiales. denuncias recibidas en 2003
Las cifras de Naciones Unidas para 2004
Cifras 2005: la ceremonia del caos
Y para 2006, un mar de contradicciones
Las cifras de 2007: la última gran jugada


SEGUNDA PARTE
: La violencia sexista militar

Capítulo VIII: Militarismo, violencia y machismo
La violencia en los ejércitos
Ejército y masculinidad

Capítulo IX: La violencia sexista militar
Violencia sexista militar
Violencia sexual en los ejércitos
Violencia sexual militar en las guerras
Patriarcado y violencia sexual militar tras la incorporación de las mujeres a los ejércitos
El debate ante los horrores de Abu Ghraib

Capítulo X: La violación como arma de guerra
La violación: un arma de guerra muy antigua
La actual dimensión de la violación como arma de guerra
Origen y objetivos
También contra hombres
Una muy elaborada estrategia de guerra
El acicate de la impunidad

Capítulo XI: Las víctimas de la violencia sexual de las guerras
Consecuencias físicas
Consecuencias psicológicas
Consecuencias sociales y económicas
No victimizar a las víctimas y supervivientes

Capítulo XII: Contra la impunidad: Justicia y reparación

Capítulo XIII: Recapitulación y Conclusiones
Recapitulación
Conclusiones

Anexo: La inmunidad e impunidad en los “ejércitos humanitarios”

Bibliografía utilizada
Bibliografía general
Documentos de Naciones Unidas

==================

Introducción

Hace ahora cinco años, con la publicación de La abominable cara oculta de los ejércitos humanitarios1, pretendíamos aportar al movimiento antimilitarista una herramienta para -sobre la base de la denuncia de hechos concretos- colaborar en la demostración palpable de muchos de los argumentos teóricos con los que desde el antimilitarismo cuestionamos el pretendido militarismo humanitario.

No obstante, al abordar ese trabajo nos percatamos de que entre los numerosos delitos y barbaridades cometidas por los soldados humanitarios había uno especialmente deleznable: la violencia sexista y, en particular la sexual. Y ello era así tanto por el hecho en sí mismo, como por su especial reiteración, las graves consecuencias y secuelas –físicas, psíquicas y socioeconómicas- que padecen las víctimas y supervivientes, como el abandono y falta de justicia y reparación a las que se les aboca, y la victimización que padecen en no pocas ocasiones.

Al mismo tiempo observábamos cómo a cada nuevo caso conocido de violencia sexual perpetrado por los Cascos Azules las máxima autoridades de Naciones Unidas –NNUU- respondían con rotundas declaraciones acerca de su firme decisión de practicar la Tolerancia Cero ante este tipo de delitos. Y, a pesar de ello, la aparición de nuevos y continuos casos ha sido y es la dura realidad que contradice sus palabras. Por todo ello consideramos que era una cuestión pendiente de profundización y sobre la que era necesario volver a incidir.

Para llevar a cabo ese análisis hemos considerado lógico buscar la posible relación entre la violencia sexual de los Cascos Azules y su condición de militares, ya que la violencia sexista militar está presente allá donde existen ejércitos, sean estos de la condición que sean. El hacernos conscientes a través de ese análisis de los orígenes y la dimensión de esa violencia sexista militar, hasta el punto de considerar la violación como una estrategia de guerra -además de para denunciar una terrible y a menudo silenciada realidad- nos va a conducir a unas conclusiones finales sobre lo que consideramos que puede ser el único modo real de acabar con la violencia sexista de los ejércitos humanitarios.

La necesidad de retomar la cuestión del papel de los llamados ejércitos humanitarios viene impulsada igualmente por el hecho de que desde los ámbitos institucionales y militares –tanto locales como internacionales- se ha seguido manteniendo y acrecentando -sin reparar en medios, e incluso utilizando ámbitos como el sistema educativo- una intensa campaña de impulso a la pretendida faceta humanitaria de los ejércitos actuales, acompañada de un hermético cierre de filas de los mass media que hace realmente difícil acercar a la población general cualquier posición o argumento que cuestione la idílica imagen con la que se pretende caracterizar hoy en día a los ejércitos.

Sin embargo, siendo conscientes de que nuestro anterior trabajo estaba dirigido principalmente al movimiento antimilitarista (y que por ello introducía afirmaciones y posicionamientos rotundos que considerábamos innecesario argumentar por ser fruto de debates y análisis abordados desde hacía mucho tiempo por los grupos antimilitaristas) nos ha parecido más oportuno en esta ocasión dirigirnos a otro espectro más amplio y heterogéneo de población: aquellas personas y grupos a quienes aún reconociendo que el propio concepto de ejército humanitario no termina de convencerles plenamente, tampoco consideran completamente obvia la imposibilidad de que los ejércitos –por su propia idiosincrasia- sean incompatibles con el humanitarismo.

Por ello la línea argumental de este libro no podía basarse en nuestras propias afirmaciones y hemos optado por construir su contenido sobre la base de la aportación de elementos de reflexión de otras gentes y nuevos datos que sirvan para que cada cual elabore sus propias conclusiones.

Mención especial merecen los apartados que hemos denominado Islas, que aparecen intercalados entre los diferentes capítulos de la primera parte, y que recogen -a través de extractos de trabajos suyos ya publicados- el punto de vista que sobre la cuestión de los ejércitos humanitarios nos ofrecen personas sobradamente conocidas de los campos de la acción humanitaria, la docencia universitaria, el análisis político o la militancia pacifista. Nos referimos a Karlos Pérez de Armiño, Itziar Ruiz-Giménez Arrieta, Jordi Raich, Alejandro Pozo, Carlos Taibo y Francisco Rey, a quienes desde aquí pedimos excusas si consideran que con nuestra selección de extractos hemos distorsionado sus mensajes originales, aunque evidentemente no haya sido esa nuestra intención.

La razón de incluir estas Islas reside en la indignación y desasosiego que probablemente provoque la dureza de lo narrado en esa primera parte y la conveniencia de intercalar pequeñas Islas que permitan recuperarse vitalmente antes de proseguir con el recorrido histórico propuesto. Esperamos haber acertado.

La primera parte del libro, para evitar centrarnos en nuestras propias opiniones o pareceres, utiliza como fuente principal los documentos oficiales de NNUU -así como de otras instituciones-, acompañados de noticias y artículos de opinión aparecidos en medios de difusión.

Esta primera parte es un relato cronológico de la violencia sexual –nos hemos limitado a este aspecto de la violencia sexista- cometida por los ejércitos humanitarios, de las medidas –o su ausencia- que se han tomado para tratar de hacerle frente y de los resultados de todo ello.

Así, el capítulo I comienza por abordar cuándo se inician –en los años 60 con la primera misión humanitaria en el Congo-, cómo emergen públicamente los primeros grandes escándalos –Camboya y Balcanes- y cómo ya en los primeros años 90 comienzan a escucharse valientes voces que denuncian públicamente lo que está ocurriendo –Informe Machel-. También observaremos cómo la actitud de NNUU durante estos años es la de prácticamente ignorar el problema, lo que propicia su multiplicación –Somalia, Angola, de nuevo Balcanes, Eritrea, Etiopía, Liberia, Guinea, Sierra Leona…-

No es hasta ya comenzado el actual siglo cuando NNUU decide abordar la cuestión, poniendo en marcha la que denomina política de Tolerancia Cero ante la violencia sexual de sus Cascos Azules. A analizar la realidad de esa Tolerancia Cero es a lo que se dedica el capítulo II del libro.

El capítulo III por su parte se inicia con el análisis sobre la realidad de la cuestión que efectúa otra de las valientes –pocas- voces que denuncian la situación incluso en la propia NNUU. Nos referimos en este caso al conocido como Informe Zeid. Como desgraciadamente las denuncias y recomendaciones del jordano Zeid son o bien directamente ignoradas o bien se estrellan contra los muros de la burocracia diplomática, el capítulo nos demostrará con datos que a pesar de sus esfuerzos la impunidad se sigue imponiendo.

Por eso lo que encontramos en el capítulo IV es un resultado desolador. Guiándonos cronológicamente -siempre de la mano de los documentos de la propia NNUU- vamos a contemplar que 15 años después de que emergieran las primeras denuncias públicas sobre la gravísima dimensión del abuso y la violencia sexual cometidas por los ejércitos humanitarios, a pesar de los detallados informes con que al respecto cuenta la Organización, de su pretendida Tolerancia Cero y, sobre todo, de los miles de víctimas que ya ha provocado, la realidad no ha variado sustancialmente de la que imperaba década y media antes: multiplicación de nuevos casos, connivencia e impunidad.

El análisis de lo que parece la actual política de NNUU ante el problema –lavarse las manos- es lo que aborda el capítulo V. En él se detallan las novedades introducidas tras la elección del nuevo Secretario General Ban Ki-moon y se analiza el nuevo Memorando de entendimiento entre NNUU y los países que aportan contingentes a las operaciones de paz, instrumento que deja en manos de los respectivos gobiernos las actuaciones e investigaciones de los delitos de sus Cascos Azules, aún a sabiendas de que la actitud al respecto hasta ahora mantenida por los gobiernos ha sido la de tratar de exculpar -cuando no encubrir o justificar- las barbaridades de sus muchachos. En este capítulo haciendo una excepción –y así se advierte- hay un apartado en el que sí dejamos plasmados nuestros análisis particulares sobre el porqué de esta nueva política de NNUU.

El capítulo VI se centra en las víctimas y supervivientes de las violaciones, abusos y otras violencias sexuales de los ejércitos humanitarios, analizando con cierto detenimiento cuál ha sido hasta ahora la actitud mostrada por NNUU ante la gravedad de las situaciones que deben abordar las víctimas de los pacificadores.

Finalmente, el extenso capítulo VII va a fijar su mirada en una delicada cuestión. Así, pone al descubierto –utilizando para ello los propios datos de la Organización- la falta de veracidad de las cifras que sobre casos de violencia sexual cometidos por Cascos Azules facilita NNUU. Y los tan burdos como denunciables intentos de maquillaje de esas cifras que pone en práctica. Todo ello para intentar minimizar o aminorar la terrible dimensión de los delitos cometidos por los ejércitos humanitarios.

La segunda parte de este libro, en la dinámica ya comentada de evitar como único argumento nuestras opiniones particulares, está construida principalmente con los análisis de personas, organizaciones y colectivos muy plurales, recogidos en su gran mayoría de trabajos publicados con anterioridad. Sin embargo pensamos que el engarzado de estas opiniones no sólo ofrece una perspectiva plural y enriquecedora sino que permite hacerse una visión de conjunto de las verdaderas dimensiones del problema de la violencia sexista militar. Somos conscientes no obstante, de que la construcción de ese discurso conjunto es únicamente responsabilidad nuestra.

El capítulo VIII se centra en las relaciones entre el militarismo, la violencia y el machismo. Parte de analizar las violencias –oficial y paralela- que conviven y se entrecruzan en los cuarteles, para plantearse luego la cuestión de cómo se consigue esa socialización de la violencia en los ejércitos. Finalmente aborda las estrechas relaciones entre ejército y masculinidad.

En el noveno capítulo se analiza el origen de la violencia militar sexista, para centrarse posteriormente en la violencia sexual en general dentro de los ejércitos, aportando datos que nos ayuden a comprobar cómo es una realidad presente en los cuarteles de la generalidad de los ejércitos y cómo ello es posible, en buena parte, por la impunidad y comprensión oficial con que es abordada esta cuestión por mandos militares y políticos. Este capítulo termina centrándose en el machismo y la violencia sexual militar tras la incorporación de mujeres a los ejércitos, deteniéndose especialmente en el debate suscitado en torno a la cuestión tras los horrores de Abu Ghraib.

La utilización de una concreta forma de violencia sexual, la violación, como arma de guerra es la cuestión que aborda el capítulo X. Comienza analizando su realidad histórica en todo tipo de ejércitos para centrarse posteriormente en la dimensión brutal que ha alcanzado en las últimas décadas, ello debido probablemente a que no ha sido hasta recientemente cuando han comenzado a realizarse algunas investigaciones al respecto. Más adelante se profundiza en sus orígenes y en los diversos objetivos con los que es utilizada como estrategia militar, concluyendo con una aportación de datos que demuestran, a nuestro entender, que violencia sexual militar e impunidad se retroalimentan.

El capítulo XI se dedica a las víctimas y supervivientes de la violencia sexual de las guerras, describiendo las principales consecuencias físicas, psicológicas y socio-económicas a las que han de enfrentarse, y que en la mayoría de los casos son totalmente ignoradas o minimizadas. De igual forma, aborda la cuestión de la victimización de las víctimas, indicando que en no pocas ocasiones éste es otro objetivo añadido de la estrategia militar que las ocasiona y que intenta con ello incapacitarlas socialmente.

Esta segunda parte concluye con un capítulo, el XII, dedicado a la denuncia de la impunidad y a la reclamación de la justicia y reparación para las víctimas y supervivientes, por ser cuestiones todas ellas tan básicas como normalmente ignoradas y, sin embargo, elementos centrales de toda iniciativa que pretenda hacer frente a la violencia sexual militar.

Finaliza el libro con un capítulo XIII de Recopilación y conclusiones en el que tras sintetizar lo visto sobre la violencia sexista militar y contrastarlo con lo analizado sobre los ejércitos humanitarios planteamos nuestras conclusiones sobre cuál parece que es la vía directa para acabar con la violencia sexista de los ejércitos humanitarios. Esperamos que tras la lectura del libro sea fácil compartir nuestras conclusiones.

Este trabajo no busca adoctrinar a nadie, ni hacer comulgar con las ruedas del molino del análisis antimilitarista. Por el contrario, no pretende sino aportar una herramienta más para la reflexión y el debate. Análisis y debate que, una vez efectuados, puedan servir para facilitar puntos de encuentro en el trabajo cotidiano de todas aquellas personas y organizaciones dispuestas a movilizarse para acabar con la terrible lacra de la violencia sexista de los ejércitos y, en particular de los ejércitos humanitarios. Hay mucho trabajo por hacer y este libro no es más que una pequeña contribución a ello.

=================

Los datos de libro son:

Los Ejércitos Humanitarios y la Violencia Sexista Militar

Autoría: Colectivo Gasteizkoak

Editorial: Zapateneo, Colección paperezko ZAPladak

Número de páginas: 365

Precio de venta: 10 euros

(pedidos de 5 ó más consultar a Zapateneo)

Forma de realizar pedidos:

zapateneo (arroba) gmail.com

o directamente en Zapateneo (Zapatería 95, Gasteiz)

LOS ANUNCIOS DE JUGUETES EN TELEVISIÓN.

El presente trabajo está hecho con grabaciones de anuncios de la televisión en las mañanas del sábado día 1 y el domingo día 2 de Diciembre de 2007 en la ciudad de Madrid (España). No es un estudio estadísticamente científico porque tuve dificultad para grabar algunos canales de televisión. Tiene las limitaciones temporales de que se hizo en un tiempo muy limitado. Falta saber si es representativo de todo el mes de Diciembre. Tampoco sé si hay anuncios que se reservan para momentos más específicos a lo largo del mes o en distintos momentos de la semana.

Los anuncios con los que he trabajado están tomados en horario de programación infantil aunque parece que el contenido de los programas circundantes parecía más bien para preadolescentes. Es de observar que en los momentos que yo grababa de la televisión, estos eran todos los anuncios que había. Es decir, en la televisión en horario infantil en Diciembre solamente anuncian juguetes. Será que las niñas y niños no tienen otras necesidades. O será que hay algún interés en crearles esa necesidad.

Había alguna excepción anunciando alguna película para adolescentes de carácter bailarín, divertida o de acción o algún disco. Entre los anuncios que tengo incluyo algunos que considero de juguetes aunque son algo diferentes. Hay uno que solamente anuncia un gran almacén vendedor de juguetes. Otro (que se repite) anuncia un huevo de chocolate que lleva un muñequito en el interior. Y otro (que también se repite) anuncia un restaurante de comida rápida en el que dan muñequitos.

Casi un 20% de los anuncios venden productos relacionados con alguna película infantil de manera que se hace anuncio indirecto de la película y cuando se ve la película, se está vendiendo el juguete.

Casi todos los juguetes tienen su nombre en inglés. ¡Qué extraño! ¿Nos quieren ocultar que se fabrican en China o en el País Valencia? Ah, bueno, será que se vende más en inglés.

He recopilado 64 anuncios y casi todos diferentes. Solamente se repitieron cuatro anuncios (un seis %). Lógicamente no les interesa repetir mucho un anuncio en el mismo día para que las niñas no se cansen de verlos. Ya tendrán tiempo de repetirlos en días posteriores. Tampoco insisten mucho en los nombres de la empresa, más bien en el nombre del juguete. Y cada empresa hace los anuncios de todos sus juguetes con estilos muy similares en cuanto escenario, música, colores, voz de las locutoras, . . . Puede haber más de doscientos anuncios diferentes en la pantalla a lo largo de un día.

En ninguno de los anuncios que vía había referencia alguna al precio. Esto debe ser habitual en las técnicas de ventas.

La verdad es que no vi mucha televisión. No llegué a ver ni una hora cada día. Esto me parece un detalle importante. Las niñas y niños se ven bombardeados por anuncios todo el mes de Diciembre. No sé cómo decirlo de otra manera menos belicosa. Pero la verdad es que los anuncios de juguetes caen sobre las niñas y niños como ráfagas de ametralladora, sin causarles heridas físicas pero dejando unas marcas muy profundas y duraderas.

Cada uno de estos anuncios está preparado y estudiado con un meticuloso trabajo. Un anuncio de dieciseis segundos puede estar elaborado a lo largo de seis meses por un equipo de gente superinteligente: psicólogas, músicas, pintoras, modistas, cineastas, . . . Y todo eso para que en media mañana te caigan más de cien anuncios de juguetes.

De los 64 anuncios, solamente uno duró un minuto. El 35% duró 20 segundos. El 20% duró 16 segundos. Y el 22% duró 10 segundos. El resto tenía duraciones intermedias. La duración media de los anuncios fue de 16 segundos. Y el 50% de los anuncios duró menos de 16 segundos. ¿Qué supone esto para una mente infantil que está frente al televisor y que recibe estas píldoras superelaborados?

Pero ¿qué es esto si os digo que al observar minuciosamente las grabaciones podemos comprobar que cada movimiento de cámara, cada toma, cada proyección de imagen dura entre nueve y once décimas de segundo mezcladas esporádicamente con alguna otra de segundo y medio? Esto solo se puede llamar una alucinación. Esto es lo que reciben nuestras hijas e hijos cuando están delante de la tele y les toca descansar. Claro, al final, muchas alucinan. Y desde luego se les queda grabado hasta la edad adulta.

Elementos técnicos.

Al hacer los anuncios a veces se utilizan dibujos animados, dibujos en tres dimensiones, algunos efectos especiales (explosiones, magia) y efectos digitales.
En muchos anuncios está la casa como escenario de fondo, en otros el campo, en unos pocos la ciudad y en ocasiones hay un fondo totalmente aséptico.

En ocho anuncios (14%) se mezclan imágenes del juguete con otras reales de un personaje muy similar intentando confundir el juguete con algo real: Muñeco, caballo, . . . .

24 juguetes (36%) son electrónicos. Hay muñecas que cada vez hacen y dicen cosas mucho más sofisticadas de manera robotizada. Me parece una novedad el amplio uso de los DVD y el intento de que las niñas usen videojuegos.

Las personas.

En 8 anuncios (el 13%) no aparece ninguna persona real en el anuncio. Se trata de anunciar juguetes mecánicos en los que se ve claramente a qué sexo va dirigido o que van dirigidos a ambos sexos. En cuatro anuncios más no se ve ninguna persona pero se vislumbran unos dedos manipulando el juguete.

En 12 anuncios (20%) aparecen tres o cuatro niñas / os. En un par de anuncios aparece una mamá junto con niñas o niños. En un par de anuncios aparece un papá. En dos anuncios aparecen varones adultos identificándose con el juguete agresivo. En un anuncio con dos niñas aparece un niño compitiendo.

En cincuenta anuncios (78%) solo aparece una niña o niño o dos.

¿Será esto reflejo de las familias tienen pocas hijas? ¿Será que los juguetes no tienen mayor capacidad? ¿Será que así podrán vender más cantidad de juguetes? ¿Será que es bueno jugar solas?

Edades.

La gran mayoría de niñas y niños que aparecen en los anuncios tienen una edad indefinida (porque se les ve muy poco) de 8 – 9 años. Hay algunos poquitos anuncios con niñas de cinco años; y alguno, muy pocos para bebés.
¿Por qué será? ¿Será que a las pequeñas se les compra lo que decide papá? ¿Será que en primaria son más exigentes? ¿Será que las adolescentes son más independientes?

Sexismo.

23 de los anuncios (37%) tienen algunas características comunes. Resaltan mucho los colores rosados (púrpura, violeta, fucsia) en las figuras principales. Todos ellos son presentados por una locutora con voz suave y dulce. Van acompañados de música suave y alegre. Por si hubiese alguna duda, la mitad de ellos se les acompaña en voz con palabras como: diseñadora, veterinaria y cocinera, niñera, moda, dulce, mami, secretos personales, belleza, mascota, vestidos . . No sé por qué será. Da la sensación que pretenden vendérselos a las niñas.

¿Será que no hay mujeres conduciendo coches? ¿O autobuses? ¿O construyendo una casa de ladrillo?

16 anuncios (25%) tienen otras características comunes. Resaltan mucho los colores rojo y azul intensos en las figuras principales. Todos ellos son presentados por un locutor con voz grave, fuerte, decidida, agresiva. En muchas ocasiones nos encontramos con la voz de Constantino Romero animando a los niños varones a comprar. Van acompañados de música rock. Por si hubiese alguna duda y por pura casualidad ,justamente la mitad de esos anuncios van acompañados de una alusión verbal expresa en palabras como: lanzamisiles, apunta y dispara, enemigos, luchadores, duelo, ataque . . . .. No sé por qué será. Da la sensación que pretenden vendérselos a los varoncitos.

¿Será que los hombres no hacen vestidos? ¿O que no cuidan a los bebés? ¿No habrá hombres cocineros?

Y ¿porqué hay más anuncios para niñas que para niños?

25 anuncios (38%) llevan colores variados y brillantes. Son presentados por voces infantiles, mujeres u hombres sin muchos matices. Van acompañados de música coral o con canciones explicativas. Supongo que intentan vendérselos tanto a niñas como niños.

Así que solamente el 38% de los juguetes (casi el mismo número que los juguetes para niñas) son para ambos sexos aunque algunos de ellos (cuatro) tienen algunas connotaciones más orientadas a un sexo que al otro.

Sensaciones.

Frecuentemente se observa en una gran parte de anuncios que no los intentan vender mediante la explicación de su uso sino a través de sensaciones, de emociones, de connotaciones afectivas. A las niñas se les transmite suavidad, cariño, tranquilidad, . . . A los niños se les transmite fuerza, agresividad, incluso violencia. El 50% de los juguetes dirigidos a varoncitos llevan un llamado explícito al uso de la violencia. El 18% del total de los juguetes.

Otro 18% de los anuncios llevan una estimulación explícita hacia la competitividad. Se estimula la rivalidad, el enfrentamiento, el ganar unas a otras, el sacar a alguien fuera, . . . .

Entre unas características y otras, solamente el 50% de los juguetes son asépticos, sin tener influencias sexistas, competitivas, agresivas, . . .

No hay ni un solo juguetes que promueva explícitamente algún valor positivo exceptuando los anuncios sexistas que piden a la niñas que cuiden a los bebés y a las mascotas. Hay un anuncio en que se anima a los varones a ser cirujanos.

Reflexión:

Está claro que el objetivo único de los anunciantes es vender. Y para ello pasan por encima de cualquier valor cívico. Eso no importa. La nueva religión es el capital.

Los porcentajes reflejan el nivel de sexismo que tenemos. Algo más de la mitad de anuncios son sexistas.

El sexismo está relacionado con otros valores que le acompañan. Competitividad, agresividad y violencia para el género masculino.

Es sorprendente la cantidad de movilizaciones que se realizan en contra de la violencia, de la guerra, del terrorismo, de la violencia de género, . . . . . y sin embargo se les indica a los niños que la violencia es un juego divertido. ¿Por qué no se hacen anuncios para fumar? Antes los había. ¿O para beber alcohol? O para . . . . . .

¿Las niñas no verán esto como una contradicción? ¿No será que esto puede afectar a las relaciones generales educativas entre niñas y adultas? Las adultas me dicen de palabra que tal cosa es mala y después me animan a que lo use como juego.

Todas tenemos experiencias sobre la influencia educativa de los juguetes y sacamos algunas conclusiones. ¿Realmente se compran los juguetes para que las niñas jueguen? ¿Se compran los juguetes más divertidos? Pues no. Creo que uno de los juguetes más divertidos es un globo. También es superdivertido tener en casa cajas de tamaños diferentes. El balón es el juguete por antonomasia y sin embargo no había ni un solo anuncio de pelotas (los anuncios son para crear necesidades). Las más pequeñas no van a encontrar un juguete más divertido que la arena del parque o hacer ríos en la tierra. Lo más divertido es jugar con mi papá y mi mamá. Y claro, juegan más con las amigas sin juguetes que con los juguetes.

¿Los anuncios son así porque eso es lo que quieren las niñas? O ¿las niñas quieren eso porque los anuncios son así? ¿No hay gente que desea otros juguetes? Algunas ONGs venden muñecos que son personas minusválidas.

¿Este tipo de anuncios influye en el comportamiento de las niñas y niños? ¿Tienen alguna influencia educativa? ¿Inciden en las niñas para modular su futuro?
Pero ¿y la libertad de expresión? ¿La libertad de mercado? ¿Es cierto que las empresas tienen derecho a anunciar lo que ellas quieran?

Está claro que las empresas hacen esto porque tienen poder económico para hacerlo. Quienes queremos otros valores no tenemos tanto poder económico pero ¿podríamos conseguir otro tipo de poder para manifestar nuestras alternativas?

Nos queda el día a día, en casa, en la escuela, en la relación con nuestras niñas . . . Podemos prestarnos juguetes, compartir juguetes. Podemos construir juguetes con materiales de desecho. Podemos inventarnos juguetes. Cortar, pegar, colorear, . . De paso evitamos llenar los contenedores con más cosas y podemos usar parte de nuestro dinero en acciones solidarias.

Bueno, me gustaría que me escribiéseis vuestros comentarios porque puedo haberme equivocado. Y me ayudáis a aclarar mis dudas. Lo he escrito muy deprisa y corriendo. Y si tenéis alguna iniciativa o propuesta, la podemos compartir.

emilio.arranz.beltran@gmail.com

3 de Diciembre 2007

Por si acaso a alguien le resulta útil, los datos sobre estos anuncios los puede descargar en la página de Juguetes y anuncios en televisión

ACTIVIDADES DIDÁCTICAS SOBRE LOS JUGUETES.

Como educadoras que somos, nosotras también estamos preocupadas por los efectos educativos que tienen los juguetes en la formación de la personalidad de las niñas y niños. Sin duda, los juguetes son uno de los elementos más importantes para la transmisión de valores en nuestra personalidad.

Nos preocupa el gran afán de consumismo exagerado, la globalización de la explotación en la mano de obra infantil, la influencia en los valores sexistas, el individualismo, la adición de hábitos violentos, el abuso del medio ambiente . . . .

Así que estamos dispuestas a trabajar estos aspectos en los lugares donde nos encontramos. Si tenéis alguna iniciativa, nos la contáis para compartir aprendizajes.

Os proponemos descargar este libro pdf que contiene numerosa información práctica para trabajar diversos aspectos educativos de los juguetes con unos materiales que os pueden servir en vuestras actividades. Aquí en word.doc.

.

Pinchando aquí podéis encontrar un BREVE CUADERNILLO.pdf sobre el tema para repartir fácilmente entre personas conocidas. Word.doc aquí.

Aquí encontraréis un TRÍPTICO de fácil difusión sobre aspectos educativos de los juguetes.

Y aquí encontraréis un modelo de OCTAVILLA sobre los juguetes para difundir masivamente.

Y aquí tenéis un trabajo sobre LOS ANUNCIOS DE JUGUETES EN TELEVISIÓN.

Dolce & Gabbana, la frivolidad llega a la violación

« Me dicen que lo peor es que lo venden con un envoltorio fashion. Todos insolentemente guapos, insultantemente jóvenes, adonis metrosexuales de los tiempos de la modernidad. También me dicen que lo peor es que es una marca de prestigio, bien pertrechada en su background de lujo y calidad. Y todo ello es cierto, hasta tal punto que lo más indignante del cacareado anuncio de Dolce & Gabbana podría centrarse en ese aspecto de riqueza sin alma, de comercio sin otro objetivo que multiplicar los beneficios de la marca.

Sin embargo, y aceptando los términos anteriores, creo que lo peor de este simulacro de violación colectiva, con decorado megapijo, es la banalidad con que se trata el mal. Es cierto que no hablo del mal puro en el sentido que Hannah Arendt retrató en su famoso libro, pero si el color negro contiene grises, el mal tiene diversas gradaciones hacia la oscuridad. Y la violencia de género es uno de esos negros tintados que manchan la realidad hasta sangrarla. No estamos, pues, ante un anuncio de mal gusto, sino ante el uso consciente de un drama social, para convertirlo en un reclamo comercial. Y todo ello entre el ji-ji, ja-ja de la moda frívola y el fru-fru del éxito.

POR SUPUESTO, ni me planteo la posibilidad de que la intención de Domenico Dolce y Stefano Gabbana no fuera exactamente la que es, crear polémica con un tema delicado, para conseguir un gran ruido mediático. Y, como bien sabe Risto Mejide, el primer mandamiento del catecismo publicitario es el de existir por encima de la masa. ¿Qué otro camino, en estos tiempos de saturación, que la provocación en estado puro? A la vez, como también estamos saturados de metáforas provocadoras, solo queda el minado territorio de las cuestiones sensibles, el paraíso de la incorrección. La divina pareja, pues, no ha patinado, ni ha cometido un error de manual, ni, perdidos por las sendas vaporosas de su mundo fashion, ha olvidado el barrizal de la tierra. Muy al contrario, este dueto empresarial sabe a qué juega, con qué juega, y qué daño hace. Por ello, mi principal preocupación, más allá del celofán con que se presenta la maldad, es la banalidad con que se trata. El todo vale para vender una colonia o una camiseta. Especialmente todo vale cuando se trata de banalizar el mal contra la mujer […]

HACE MUCHO más daño, en la lucha contra el maltrato, un anuncio como este, que cualquier proclama de machismo jurásico. Pero, además, hace daño porque la publicidad, por arte de magia y/o poder, parece gozar de indulgencias que no existen en otras formas de comunicación. ¿Se imaginan este anuncio en forma de artículo? Quizá se trate de eso, de acabar con ciertas formas de impunidad. Ya lo dijo Hannah Arendt hace mucho: la banalidad del mal parte de la irreflexión de quien lo comete. Es la nada moral. »

Extracto de La banalización del mal, Pilar Rahola. elperiodico.com – Opinión – 23/2/2007

Visto en: Consume hasta morir

Para entender de dónde venimos en materia de mujer y publicidad hay que ver esto:
http://blogs.lainformacion.com/strambotic/2013/07/29/anuncios-sexistas/

Cuento – Maternidad y lenguaje políticamente correcto

Un día fui a sacar un certificado al Registro y el señor que tomaba los datos, me
preguntó cual era mi ocupación. No supe cómo etiquetar mi trabajo de «madre» y
qué responder. Al percatarse de esto, el señor que tomaba los datos me dijo:»A lo
que me refiero es a ¿si trabaja usted o no hace nada…?» «Claro que tengo un
trabajo, le contesté, soy madre». A lo que el señor respondió, «No ponemos madre
como opción, vamos a ponerle ama de casa». Esa fue la respuesta enfática de este
señor.

Olvidé por completo esta historia hasta que un día me pasó exactamente lo mismo,
sólo que ésta vez, en la oficina de una Notaria Publica. La funcionaria era
obviamente una mujer de carrera y muy eficiente.»¿Cuál es su ocupación?», me
preguntó ella. No sé bien por qué… pero las palabras simplemente salieron de mi
boca…. «Soy una Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y las
Relaciones Humanas». La funcionaria se detuvo… el bolígrafo quedó congelado en
el aire y me miró como si no hubiese escuchado bien. Repetí el título lentamente…
poniendo énfasis en las palabras más importantes… Luego, observé asombrada
cómo mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial. «Me
permite preguntarle», dijo la funcionaria, con un aire de interés…»¿Qué es
exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?». Con una voz muy
calmada y pausada le contesté: «Tengo un programa continuo de investigación
(¿qué madre no lo tiene?) en el laboratorio y en el campo estoy trabajando para mi
maestría (la familia completa) y ya tengo dos créditos (mis hijos). Por supuesto que
el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades
(¿alguna madre está en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en
realidad son más, como 24). Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier
trabajo sencillo y las remuneraciones más que económicas, están ligadas al área de
la satisfacción personal.»

Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria mientras
completaba el formulario. Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y
personalmente me acompañó a la puerta.

Al llegar a mi casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salió a recibirme
uno de mis socios del laboratorio, el de 8 años de edad. También podía escuchar a
nuestro nuevo modelo experimental, en el programa de desarrollo infantil (de 2
años y 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en localización.
¡Me sentí triunfante! ¡Le había ganado a la burocracia! Había entrado en los
registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la
humanidad que sólo como «una madre más». La maternidad… que carrera más
gloriosa…

Fuente: http://kevinvazquez.blogspot.com/

Visto en: www.loquesomos.org

WANGARI MUTA MAATHAI: EL VIVERO DE LA DEMOCRACIA (Galardonada en 2004 con el Premio Nobel de la Paz)

WANGARI MUTA MAATHAI: EL VIVERO DE LA DEMOCRACIA

Entrevista realizada por Ethirajan Anbarasan, periodista del Correo de la UNESCO

“Plantar un árbol encierra un mensaje muy claro: con ese simple acto usted puede mejorar su hábitat. La población cobra así conciencia de que puede influir en su entorno, y ello es un primer paso hacia una mayor participación en la vida de la sociedad.”

El combate de una mujer africana

En un país en el que las mujeres quedan relegadas a un papel secundario en el plano político y social, la trayectoria de Wangari Muta Maathai, de 59 años de edad, constituye una excepción. Bióloga de formación, fue la primera mujer de Africa Oriental que obtuvo un doctorado, llegó a ser catedrática y dirigió un departamento universitario, todo ello en la Universidad de Nairobi.
Wangari Muta Maathai inició su acción en el Consejo Nacional de Mujeres de Kenya en 1976. A través de ese organismo lanzó el proyecto ”Harambee para salvar la tierra” (harambee significa en swahili ”actuar unidos”). Finalmente, en 1977, el proyecto recibió el nombre de Movimiento del Cinturón Verde.

Este movimiento lanzó programas para fomentar y salvaguardar la biodiversidad, proteger el suelo, crear puestos de trabajo especialmente en las zonas rurales, dar una imagen positiva de las mujeres ante la comunidad y afianzar las cualidades de éstas como dirigentes.

Su objetivo esencial era lograr que la población comprendiera la necesidad de proteger el medio ambiente, plantando árboles y aplicando políticas a largo plazo. Cerca de 80% de los 20 millones de árboles plantados aún está en pie. En la actualidad, Cinturón Verde tiene más de 3.000 viveros, con lo que da trabajo a unas 80.000 personas, en su mayoría mujeres campesinas.

En 1986, el movimiento fundó una Red Panafricana de Cinturones Verdes y organizó seminarios y programas de formación destinados a otros países africanos. Ello condujo a Tanzania, Uganda, Malawi, Lesotho, Etiopía y Zimbabwe a adoptar los métodos del Cinturón Verde.

Miembro de la Junta Consultiva en Asuntos de Desarme del Secretario General de las Naciones Unidas, Wangari Muta Maathai ha sido agraciada con 14 premios internacionales. Entre ellos fue galardonada con el prestigioso Right Livelihood Award, considerado como un Premio Nobel alternativo, como reconocimiento de su ”contribución al bienestar del género humano”.

En un país que durante decenios estuvo sometido a un régimen de partido único, a menudo fue duramente golpeada por la policía por participar en manifestaciones que exigían la protección de los bosques de Kenya. ”Los gobiernos piensan que amenazándome y agrediéndome van a hacerme callar”, dice Maathai. ”Pero tengo piel de elefante. Y alguien tiene que hacer oír su voz.”

Esta madre de tres hijos está empeñada actualmente en una batalla para salvar las 2.500 hectáreas de los bosques de Karura, al noroeste de Nairobi, donde el gobierno quiere edificar complejos de viviendas.

“Hubo parlamentarios que me reprocharon el hecho de estar divorciada. Creo que en el fondo esperaban que al poner en tela de juicio mi condición de mujer lograrían someterme. Después se dieron cuenta de su error.”

Datos y cifras

República de Kenya (Jamhuri ya Kenya):

Antigua colonia inglesa, obtuvo su independencia en 1963 y se convirtió en república el año siguiente.

Superficie: 582.646 km2

Capital: Nairobi

Población: 28,4 millones

Idiomas: kiswahili, inglés

Esperanza de vida al nacer: 52 años

Tasa de alfabetización de adultos: 79,3%

PNB per cápita: 372 dólares

Presidente: Daniel T. Arap Moi

Moneda: chelín de Kenya
(74 chelines = 1 dólar)

Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo , Informe sobre Desarrollo Humano 1999.

“Durante los últimos treinta años, Africa no ha tenido gobernantes visionarios y altruistas preocupados por el bienestar de su pueblo.”

Esta defensora keniana del medio ambiente y de la democracia espera que en el próximo milenio los dirigentes africanos se preocupen en primer lugar del pueblo.

Usted afirmó en una oportunidad que mejorar la calidad del medio ambiente sólo será posible si progresan las condiciones de vida de la población.
Si uno desea salvar el entorno, primero hay que proteger al pueblo. Si somos incapaces de preservar a la especie humana, ¿qué objeto tiene salvaguardar las especies vegetales?

A veces se tiene la impresión de que la gente pobre destruye el medio ambiente. Pero esas personas están tan agobiadas por la lucha por la vida que no pueden preocuparse por los daños a veces irreparables que están causando al entorno para satisfacer sus necesidades más esenciales.

Así, paradójicamente, los más desfavorecidos, cuya supervivencia depende de la naturaleza, son también en parte responsables de su destrucción. Por eso, insisto, si realmente queremos salvar nuestro entorno, habrá que mejorar las condiciones de vida de los pobres.

Por ejemplo, en algunas regiones de Kenya, las mujeres recorren kilómetros para procurarse leña en los bosques, pues en las cercanías de sus aldeas ya no quedan árboles. Cuando escasea el combustible, deben caminar cada vez más lejos para obtenerlo. El resultado es que se preparan menos comidas calientes, la nutrición se resiente y el hambre aumenta. Si esas mujeres dispusieran de medios, no tendrían que expoliar esos valiosos bosques.

¿Cuál es la importancia actual de los bosques de Kenya y de Africa Oriental?
Desde comienzos del siglo la tendencia fue reemplazar las especies autóctonas por especies exóticas comercializables. Hoy advertimos cuáles son las consecuencias de esa política. Hemos entendido que al talar los bosques originales estábamos destruyendo nuestra rica biodiversidad. Pero el daño ya estaba hecho.

Cuando en 1977 el Movimiento del Cinturón Verde (ver recuadro) inició su campaña de plantación de árboles, la cubierta forestal de Kenya era aproximadamente 2,9%. Hoy la superficie arbolada ha disminuido a un 2%, lo que significa que perdemos más árboles de los que plantamos.

El otro problema grave es que el medio natural de Africa Oriental es muy vulnerable. Estamos muy cerca del desierto del Sahara, y los expertos han advertido que si prosigue la tala indiscriminada, éste podría avanzar hacia el sur de manera incontenible, ya que son los árboles los que impiden la erosión del suelo causada por las lluvias y el viento. Al eliminar lo poco que nos queda de bosque, lo que hacemos es crear minidesiertos del Sahara. Ya hay pruebas fehacientes de este fenómeno.

Nuestro movimiento organiza seminarios de educación cívica para la población rural, especialmente los agricultores, en el marco de campañas de sensibilización a los problemas ambientales. Si se preguntara a cien campesinos cuántos han visto desaparecer un manantial o una corriente de agua en el transcurso de su vida, casi treinta levantarían la mano.

¿Qué resultados ha obtenido su movimiento y en qué medida ha impedido el deterioro del entorno en Kenya?

A mi juicio, el éxito más importante del Cinturón Verde ha sido crear mayor conciencia en los ciudadanos, y en especial en la población rural, acerca de los problemas ecológicos. Diversos sectores de la población se dan cuenta ahora de que la suerte del entorno concierne a todo el mundo y no sólo al gobierno. En parte gracias a esta sensibilización ahora podemos ejercer presión en los responsables políticos. Los ciudadanos les exigen que protejan el medio ambiente.

En segundo lugar, el Cinturón Verde introdujo la noción de preservación del medio ambiente gracias a los árboles pues éstos satisfacen muchas necesidades básicas de las comunidades rurales. En 1977 empezamos plantando siete árboles en un pequeño parque de Nairobi. En esa época no teníamos ni viveros, ni personal, ni fondos, sólo el convencimiento de que los campesinos tenían un papel que cumplir en la solución de los problemas ambientales. Proseguimos nuestra tarea y hoy día hemos plantado más de 20 millones de árboles en todo el país .

Plantar un árbol encierra un mensaje muy claro: con ese simple acto usted puede mejorar su hábitat. La población cobra así conciencia de que puede influir en su entorno, y ello es un primer paso hacia una mayor participación en la vida de la sociedad. Todo el mundo puede ver los árboles que hemos plantado, son por ello los mejores embajadores de nuestro movimiento.

Pese a la Cumbre de Río, en 1992, y la de Kioto sobre el clima, en 1997, no se han registrado grandes progresos en los programas y campañas de protección ambiental a nivel mundial. ¿Por qué?

Lamentablemente para muchos dirigentes del planeta el “desarrollo” es sinónimo de cultivos comerciales extensivos, presas hidroeléctricas onerosas, hoteles, supermercados y artículos de lujo, es decir de expoliación de los recursos humanos y naturales. Se trata de un enfoque a corto plazo que no atiende las necesidades básicas de la población -alimentación adecuada, agua potable, vivienda, atención hospitalaria, información y libertad.

Esta frenética carrera hacia un supuesto desarrollo ha dejado de lado la protección ambiental. El problema es que los gobernantes no sólo no asumen la dirección de las campañas de protección ambiental como deberían hacerlo, sino que son en buena medida responsables de la destrucción del medio ambiente.
Además, el poder político está ahora en manos de personas con intereses comerciales y que mantienen estrechas relaciones con las multinacionales, cuya única meta es obtener beneficios a expensas del medio ambiente y de la población.
También sabemos que las multinacionales han persuadido a muchos dirigentes políticos del mundo de que no tengan en cuenta las declaraciones formuladas en las conferencias internacionales sobre problemas ambientales. Estamos pues a merced de esas grandes empresas, que pueden ser implacables e inhumanas. Y creo que como ciudadanos deberíamos negarnos a ello.

Usted inició su carrera como académica. Más tarde empezó a luchar por el medio ambiente, y ahora se la considera una activista por la democracia. ¿Cómo explica esa evolución personal a lo largo de veinticinco años?

Pocos son los ecologistas que se preocupan sólo por la suerte de las abejas, las mariposas y los árboles, pues saben que es imposible preservar un entorno saludable sin un Estado que controle a las industrias contaminantes y la deforestación.

En Kenya, por ejemplo, se ha autorizado a grandes propietarios a construir lujosas residencias en medio de los bosques. Como individuos conscientes debemos oponernos a ello. Cuando alguien se inmiscuye en estos asuntos, entra en conflicto directo con los responsables políticos y se le tacha de agitador.

Cuando en los años setenta enseñaba en la universidad de Nairobi advertí que los derechos académicos de las profesoras no eran respetados por el hecho de ser mujeres. Mi primer combate consistió en reivindicar esos derechos.
Simultáneamente, me vi enfrentada a problemas relacionados con mi trabajo pero que al principio no había visto con claridad, como los derechos humanos. Fue así como empecé a participar en una campaña en pro de la democracia.

En los años setenta advertí que en una democracia joven como la nuestra era muy fácil que los dirigentes se convirtieran en dictadores. Una vez que lo eran, empezaban a utilizar los recursos nacionales como si fueran su propiedad personal. Me di cuenta de que la Constitución les daba atribuciones que les permitían hacer mal uso de las instituciones y los recursos del Estado.

Entonces me incorporé al movimiento en pro de la democracia y reclamé reformas constitucionales y la creación del espacio político necesario para garantizar la libertad de pensamiento y de expresión. No podemos vivir con un sistema político que mata la creatividad y atemoriza a los individuos.

Con sus calificaciones académicas usted podría haber vivido cómodamente en Estados Unidos o en cualquier otro país occidental. Pero decidió instalarse en Kenya. En los últimos veinticinco años ha sido insultada, amenazada, golpeada, encarcelada y en varias oportunidades se le prohibió abandonar el país. ¿Lamentó alguna vez haber regresado a Kenya para defender sus ideales con la acción directa?
No fue un acto de voluntad, pero nunca me arrepentí de haber regresado a Kenya y de contribuir al desarrollo de mi país y de mi región. Sé que mi acción no ha sido totalmente inútil.

Muchas personas vienen a verme y me dicen que mi labor ha sido un incentivo para ellas. Siento una gran satisfacción porque al comienzo, en especial durante la dictadura, era difícil hablar.

Hasta hace pocos años, había personas que se me acercaban en la calle y murmuraban: “Estoy con usted y rezo por usted.” Tenían tanto miedo que no querían que nadie las oyera. Sé de muchos que temían hablarme o que los vieran conmigo porque podían ser castigados.

Al quedarme en Kenya y enfrentar procesos y tribulaciones constituí una fuerza más positiva que si me hubiera marchado a otro país. Habría sido muy distinto si viviendo en Occidente hubiera alzado la voz para decir lo que había que hacer en Kenya. Al permanecer aquí doy aliento a mucha más gente.

¿Piensa que sufrió virulentos ataques y atropellos porque se opuso a decisiones tomadas por hombres?

Nuestros hombres piensan que las mujeres africanas deben ser obedientes y sumisas, y en ningún caso superiores a sus maridos. No cabe duda de que al comienzo mucha gente me combatió porque soy mujer y porque era intolerable que tuviera opiniones tan concluyentes.

Sé que en ocasiones ciertos varones con posiciones destacadas, entre ellos el Presidente Daniel Arap Moi, se burlaron de mí. Hubo parlamentarios que me reprocharon el hecho de estar divorciada. Creo que en el fondo esperaban que al poner en tela de juicio mi condición de mujer lograrían someterme. Después se dieron cuenta de su error.

En 1989, por ejemplo, nos enfrentamos seriamente a las autoridades para salvar el Parque Uhru, en Nairobi. Afirmé que sería absurdo destruir ese hermoso parque en el centro de la ciudad para reemplazarlo por un complejo de viviendas. El Parque Uhru era un lugar maravilloso, el único en Nairobi donde las familias podían pasar un rato al aire libre con toda tranquilidad.

Cuando lancé la campaña contra la construcción del “Monstruo del Parque”, nombre con el que más tarde se conoció al proyecto, se me ridiculizó y se me acusó de no entender el desarrollo. No he estudiado planificación del desarrollo, pero sé que una ciudad necesita espacios verdes. Felizmente otras organizaciones no gubernamentales y miles de ciudadanos se sumaron a nuestras protestas y logramos salvar el parque.

El gobierno, que quería destruirlo, lo declaró después patrimonio nacional. Podrían haberlo hecho sin atacarme y sin burlarse de mí.

¿Qué la movió a participar en las elecciones presidenciales de 1997? ¿Por qué, pese a su popularidad, no obtuvo un número apreciable de votos?

Decidí presentarme a las elecciones por varias razones. En 1992, cuando por primera vez se legalizó en Kenya un sistema multipartidista, procuré por todos los medios con otros grupos políticos formar una coalición de oposición, pero fue en vano. Como numerosos candidatos de oposición aspiraban a la presidencia, me retiré de la campaña.

Como era de esperar, la oposición perdió las elecciones y ahora todo el mundo acepta que la campaña que emprendimos para unirla era una buena idea. Desde 1992 queríamos formar un gobierno de unidad nacional en el seno de la oposición. Exactamente lo que ahora ésta proclama hoy día.

En las elecciones generales de 1997, traté de persuadir a la oposición de que se uniera y presentara un candidato de una comunidad étnica contra la KANU,1 el principal partido de Kenya. Pero algunos grupos de oposición me calificaron por ello de tribalista. Cuando todos mis esfuerzos para unir a la oposición fracasaron, decidí presentar mi candidatura a la presidencia.

Durante la campaña me di cuenta de que en este país es muy difícil ser elegido sin dinero, y yo no lo tengo. Advertí que por buena, honrada y demócrata que sea una persona, si no tiene cómo pagar a los electores no es elegida. Y perdí.

Todo esto constituyó una experiencia nueva para mí. Ahora puedo hablar con conocimiento de causa. Comprobé también que la población aún no está madura para la democracia y que es urgente emprender una labor de educación cívica y de formación de una conciencia política. La población todavía se deja guiar por motivaciones étnicas y vota en función de ellas. El problema étnico fue un factor clave durante las últimas elecciones.

Pese a sus inmensos recursos naturales, Africa va muy a la zaga de otros continentes en materia de desarrollo y crecimiento. ¿Por qué razón?
Sin lugar a dudas, por la ineficacia de sus gobernantes. Esta generación de dirigentes africanos pasará a la historia por su grave irresponsabilidad que ha puesto de rodillas al continente. Durante los últimos treinta años, Africa no ha tenido gobernantes visionarios y altruistas preocupados por el bienestar de su pueblo.

Hay razones históricas que lo explican. Poco antes de otorgar la independencia a muchos países africanos, el poder colonial promovió a jóvenes africanos situándolos en posiciones hasta ese momento inaccesibles para los nativos y los preparó para tomar el poder dejado por la administración colonial.

Esos nuevos administradores y esas flamantes elites africanas disfrutaron de un estilo de vida y de privilegios semejantes a los de las autoridades de los imperios coloniales. Y en cuanto a los objetivos para el país, nada diferenciaba a los nuevos dirigentes de los antiguos, salvo el color de la piel.

Fue así como los dirigentes africanos abandonaron a su pueblo. Para conservar el poder siguieron la misma receta que el sistema colonial, a saber, sembrar el antagonismo entre comunidades. Estos conflictos internos persistieron durante décadas en muchos países africanos, consumiendo sus escasos recursos.

Por consiguiente, lo que necesitamos son mejores dirigentes. Si no lo logramos, no hay esperanza. La historia enseña que si no sabemos proteger lo que nos pertenece, alguien vendrá y se apoderará de ello. Si nuestros pueblos no logran protegerse a sí mismos, seguirán siendo explotados, ellos y sus recursos.

También es cierto que las potencias occidentales, en especial los antiguos amos coloniales de la región, han seguido explotando a Africa y actuando en estrecha connivencia con sus dictadores y dirigentes irresponsables. Esa es la razón por la que estamos agobiados de deudas que no podemos reembolsar.

El continente africano necesita ayuda internacional para mejorar su situación económica. Pero la mayor parte de la ayuda exterior para Africa es más bien una terapia de supervivencia frente a flagelos sociales: programas de socorro contra el hambre, asistencia alimentaria, control de la natalidad, campamentos de refugiados, fuerzas de mantenimiento de la paz, misiones humanitarias. Apenas se destinan recursos para programas de desarrollo sostenible como formación y educación funcionales, creación de infraestructuras, producción de alimentos o estímulo a las empresas. No hay un solo centavo para iniciativas culturales y sociales que capacitarían a la población y liberarían su energía creadora.
Espero que en el próximo milenio surjan nuevos dirigentes en Africa. Confío en que éstos se preocuparán más de su pueblo y utilizarán los recursos del continente para ayudar a los africanos a salir de la pobreza.

1 Fundada en 1960, la Kenya African National Union (KANU Unión Nacional Africana de Kenya) ganó las primeras elecciones después de la independencia del país en 1963 y se mantiene en el poder desde entonces.

El Correo de la UNESCO: http://www.unesco.org

Visto en: http://www.radialistas.net

Otra entrevista: «Degradación ambiental y pobreza van juntas» http://elpais.com/diario/2004/12/10/sociedad/1102633205_850215.html

Fallece Wangari Maathai, la nobel que plantaba árboles: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/09/26/actualidad/1316988001_850215.html