Coeducación

Los entusiastas partidarios de la segregación argumentan su opinión hoy en día no en razones morales, sino en supuestas razones pedagógicas. Consideran superada la Ley de Educación Primaria de 1945 que decía que “la educación femenina debía preparar especialmente para la vida del hogar, la artesanía y las industrias domésticas” pero vienen a plantear que los niños, indisciplinados y agresivos por naturaleza precisan de una atención más constante que va en detrimento de las niñas, ignoradas por los profesores ante la exuberante problemática masculina. También alertan ante el peligro que trae la convivencia, “por la posibilidad de fomentar iniciaciones sexuales prematuras e indeseadas”, e incluso previenen de las distorsiones generadas en las conductas de los varoncitos que ante las nenas no tendrán más remedio que ser un poco más macarritas de lo necesario.

Sin embargo, su principal preocupación, justo es reconocerlo, es que las evidentes diferencias entre unos y otras hacen necesario un trato diferenciado. Porque es bien sabido que las niñas tienen su propio ritmo de aprendizaje, que es más rápido por cierto que el de los varones. Y es cierto también que ellas destacan en áreas como la comprensión lectora y la expresión verbal, mientras que los números y el espacio son para ellos pan comido.

Pero la cuestión es sin embargo, que ni todas las niñas, por serlo, son iguales, ni todos los niños, entre ellos, están cortados por el mismo patrón. Hay enormes y hermosas diferencias que hay que apreciar, respetar y tratar como precisen articulando todos los mecanismos necesarios para garantizar la atención a la individualidad y la diferencia. Porque también son diferentes los que provienen de otras culturas, los que gozan de una inteligencia privilegiada o los que provienen de familia de escasos recursos. Y la escuela, el sistema, ha de respetarlos para extraer de ellos las máximas capacidades, dando a cada cual lo que necesite, pero nunca jamás, ha de separarlos, clasificarlos, creando guetos y categorías estancas e injustas. Las niñas con las niñas, los tontos con los tontos, los ricos con los ricos, los musulmanes con los musulmanes….

Vivimos en una sociedad imperfecta que tiene como uno de sus mayores retos la desigualdad de derechos y oportunidades entre los hombres y las mujeres.

Serán las nuevas generaciones las que deben construir otra diferente y sólo podrán hacerlo si aquí y ahora les enseñamos a hacerlo. Donde? En la escuela, que es donde se forma a los ciudadanos y ciudadanas del mañana. Cómo? Juntos, para que se conozcan, se aprecien, se respeten. Enseñándoles a ser hombres y mujeres diferentes, exentos de los prejuicios que les impidan ser como quieran o vivir como decidan.

Y para las mujeres, que queremos un mundo diferente y mejor, donde hombres y mujeres lleguen lo más lejos que sus capacidades les permitan, apoyándose mutuamente y respetándose en cualquier circunstancia, es un insulto pretender que hay que separarnos para enseñarnos a vivir la vida que nos espera.

Entérense de una vez: a ser tierno y ser fuerte, a ser sensible y ser eficaz, a ser apasionado y a ser trabajador hay que enseñar a todas las personas, a los chicos y a las chicas para que todos aprendan juntos lo que les está prohibido y lo que les está permitido.

Aún con todo, estando en un país libre, hay que pedir respeto para los partidarios de la segregación. Pero por favor, que se lo paguen ellos, y no pretendan que seamos todos, con dinero público quienes financiemos sus colegios. En España hay 150 centros segregados, y 64 de ellos piden y obtienen subvenciones de la Administración, 6 en la Comunidad Valenciana. Ya está bien.

Fuente original: http://www.e-leusis.net/content/news/News_Item.asp?content_ID=1078

Coordinadora de igualdad en un centro educativo.

Coordinadora de igualdad del centro.

En la LOE se crea una figura encargada de la coordinación de actividades en torno a la igualdad de género. Se trata en el artículo de recoger la experiencia del IES Santo Tomás de Iscar (Valladolid) para ayudar a marcar pautas y evitar que acabe siendo una figura vacía.

En el BOCyL de 11 de septiembre de 2008 aparece, ¡por fin!, una normativa muy esperada y sin embargo olvidada en muchos centros que dice lo siguiente: “el Consejo Escolar del centro designará una persona que impulse medidas educativas que fomenten la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Para dicha designación se tendrá en cuenta lo establecido en la disposición adicional quinta de la L.O. 1/2004 de 28 diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.”

La designación de una persona encargada de coordinar las actividades relacionadas con los temas de igualdad entre hombres y mujeres demuestra una necesidad demandada por la sociedad de educar a los niños y niñas, desde pequeños, para un mundo sin discriminación por razón de género. Os contaré mi experiencia y como he organizado mi trabajo durante este curso escolar. Una vez nombrada por la Directora de mi centro me dediqué a recopilar información para saber exactamente qué quería y podía hacer.

Para mí era esencial fijar los objetivos, delimitar mi ámbito de actuación. Es importante adaptar el proyecto a la realidad, al entorno colectivo al que se dirige. También es importante tener en cuenta que las actividades que se programen deben formar parte de un Proyecto de Centro. Al igual que se fomentan valores como la tolerancia, el diálogo, la resolución pacífica de conflictos se deben trabajar temas de igualdad de hombres y mujeres. Por ello,la persona que coordine estos temas deberá trabajar en estrecha relación con la persona que se encargue de coordinar la convivencia del centro.

Los objetivos que me he propuesto como coordinadora de igualdad han sido fundamentalmente concienciar sobre la perspectiva de género, combatir la discriminación por razón de sexo y los estereotipos sexistas al mismo tiempo que transformamos las relaciones entre hombres y mujeres, superando la jerarquización sin olvidar la sensibilización contra la violencia machista.

Para desempeñar mis funciones era necesario la coordinación con el equipo directivo, el orientador y con la coordinadora de convivencia para ello tenemos una hora semanal. Intentamos aprovechar las actividades y cooperar con otras Administraciones y colectivos de la localidad donde está ubicado el centro. Tenemos muy claro que sólo los modelos transforman la realidad, por lo tanto, el equilibrio entre sexos en todos los órganos de participación del centro escolar es una meta imprescindible. Realizamos campañas de sensibilización y de mirada crítica sobre discriminación de género, con el fin de eliminar estereotipos y prejuicios.

Las actividades que hemos propuestos son muy variadas y a modo de resumen son las siguientes:

– Generales: es decir, para todo el centro en días señalados como el 25 de Noviembre (Día internacional contra los malos tratos) o el 9 de Marzo (Día Internacional de la Mujer.

– Concretas:

– En las Tutorías: películas, unidades didácticas, material diverso, canciones, publicidad.

– En los departamentos revisión libros sobre contenido de igualdad, textos sobre la visibilización de la mujer en la sociedad., mujeres y saber en las diferentes áreas de conocimiento. Análisis de los medios de comunicación y cómo tratan el tema del género.

– En la biblioteca pretendemos crear un fondo relativo al tema, lecturas, investigación sobre las mujeres que han pasado a la historia por su lucha de las causas del feminismo.

Durante el primer trimestre, a parte de reunir bastante material para utilizar en el aula, celebramos el 28 de Noviembre con un slogan “MachisNo” en camisetas que llevábamos los profesores y chapas de colores que llevaba el alumnado. Leímos en todas las clases un manifiesto que reflexionaba sobre VIVIR EN IGUALDAD. VIVIR SIN VIOLENCIA. Este manifiesto fue comentado por profesores y alumnos. También se elaboraron carteles para sensibilizar sobre el tema de la violencia machista.

Uno puede querer abarcar mucho y no es bueno. Es mejor poco pero interesante. No monopolizar en exceso el tema pues podríamos generar el efecto contrario.

Nos queda mucho por hacer pero nos sobra energía y entusiasmo. Somos conscientes y lo hemos comprobado, que un importante porcentaje de los problemas de convivencia en el centro son generados por prejuicios sexistas y una falta de equilibrio entre sexos, producto de una sociedad donde persisten ideas preconcebidas sobre los hombres y mujeres.

Desde aquí, os invito a no desperdiciar la oportunidad de esta normativa y llevarla a cabo en todos los centros educativos. Merece la pena. Si algo necesitáis, aquí estamos. ¡Ánimo!

Visto en: http://www.concejoeducativo.org/

http://centros5.pntic.mec.es/ies.de.iscar/

Maores

Os invitamos a leer este interesante artículo que Manuel Dios Diz ha escrito en gallego. Para las personas que no domináis este idioma os sugerimos hacer un pequeño esfuerzo e intentarlo. Nuestra visión sobre la interculturalidad nos dice que tratar de utilizar, en alguna medida, esas otras lenguas tan cercanas, abre nuestra visión sobre las demás personas con las que convivimos y con las que ya compartimos muchas otras cosas.

María Dolores, para os seus amigos, Maores, Sergi e Lluís eran compañeiros do Instituto de Can Mas en Ripollet, na zona do Vallés Occidental, moi preto de Barcelona. Tiñan 14 e 15 anos. Maores e Sergi estaban na mesma clase, en 2º da ESO. Chateaban, coqueteaban, relacionábanse, vivían coa intensidade propia da primeira adolescencia…

Din que a rapaza estaba namorada do rapaz, que colgou un vídeo en Internet gravado co seu móbil, bicándose. Que a Sergi non lle gustou nada.. Que si tiña outra moza, que si foi pedirlle explicacións…
Outros afirman que a Sergi gustáballe Maores. Que ela pasaba del…
Amores e desamores xuvenís, na noite de Haloween, o día de tódolos santos, asasinada, con moita brutalidade, parece un pesadelo de película de serie b. Outra vez a realidade supera a ficción. Unha traxedia, unha nena morta e familias desfeitas.

Pero, semellante crueldade por unha traizón?, por rebelar un secreto?, por quedar en evidencia?, por celos?, por non ser correspondido?, por un desengano?…

Comentan tamén que Sergi visitaba a un psicólogo…

Nos chats alguén escribe: “pero está claro que ella se lo buscó”…. Moitas e moitos colegas replícanlle, berran o seu desacordo na rede, a indignación e a rabia.

Algúns buscan explicacións racionais a unha violencia tan desproporcionada entre mozos, amigos e compañeiros. Os expertos falan de amor non correspondido, frustración polo rexeitamento, incapacidade para encaixar unha desilusión, vergoña diante do grupo de iguais…

Sen dúbida que existen exemplos de reaccións violentas entre adolescentes diante do desamor, neste caso, un acto brutal dun mozo, o agresor, sobre unha moza, a vítima, mesmo cun suposto espectador presente, Lluís, o triángulo perfecto da violencia entre iguais, e ten, ademais, tódalas características da violencia de xénero que, por suposto, tamén existe entre mozos e mozas.

O machismo, a pouco que observemos, está presente nas relacións entre nenos e nenas. Desde moi cedo imos aprendendo, sobre todo, dos comportamentos que observamos, na familia e na vida. Son esas condutas que ás veces deixamos pasar, ou aquelas que incitamos ou mesmo das que rimos a graza, segundo os casos. E temos que desaprendelas…

O acontecido en Ripollet debe facernos reflexionar a todos: familias, profesorado, autoridades, medios de comunicación, comunidade educativa. A escola necesita, a berros, non so persoal especializado en trastornos de conduta, equipos de mediación e tratamento de conflitos, plans integrais de mellora da convivencia, senón tamén convencemento, convicción, interese, compromiso, colaboración, apoio social, implicación… e estratexias concretas, pero sobre todo o que necesitamos son tempos e espazos para xestionar a convivencia e os conflitos interpersoais.

Sempre me chamou a atención que dediquemos tantos anos de escolaridade a ensinarlle ó noso alumnado a resolver complesíximos problemas matemáticos, físicos, químicos… pero a penas minutos a aprender a buscar solucións pacíficas ós seus propios problemas de relación interpersoal, o máis que facemos, ás veces, é sorrir cunha mestura de paternalismo, añoranza e complicidade. Cando non despachamos o asunto dicindo : Iso non é cousa miña…

O bo amigo José Antonio Marina, cando estudaba o que el denominaba como “Nova Intelixencia” identificaba unha característica que a definía, por riba doutras, era precisamente, a capacidade de aprender a resolver conflitos. Mesmo dunha maneira certamente provocadora, interpelaba directamente ó profesorado e preguntaba ¿queredes centros educativos intelixentes ou estúpidos?. E concluía que a escola actual non é intelixente porque aínda non se toma o suficientemente en serio a xestión e a resolución pacífica dos conflitos de convivencia…

E nas familias deberíamos tamén reflexionar sobre as consecuencias nefastas, para xeracións, dunha educación aínda moi machista e sobreprotectora, sobre esa obsesión case que enfermiza por evitarlle ós nosos fillos a máis mínima frustración ou contrariedade. Foi a gran pedagoga italiana María Montessori (1870-1952) a que dixo que cando axudas a un neno máis do que o necesita, estás impedindo que medre…

Probablemente non podamos impedir que casos como o de Maores se repitan. Sen embargo, estaremos poñendo as condicións para que acontezan aínda moito máis excepcionalmente. E un dos contidos máis relevantes da educación para a cidadanía e os dereitos humanos é este, a solución pacífica de conflitos e a prevención da violencia de xénero.¿Como é posible obxectar?.

Manuel Dios Diz é mestre, licenciado en Xeografía e Historia pola USC. Preside o Seminario Galego de Educación para a Paz.

Las mujeres tienen prohibida la entrada en la asamblea del pueblo

Una mexicana de Oaxaca encabeza la lucha contra los ‘usos y costumbres’ indígenas que anulan a la mujer

De los 570 municipios de Oaxaca, 418 se rigen por esas prácticas
milenarias, y en un centenar la palabra mujer no existe en las leyes
comunitarias, lo que le impide votar y participar como candidata en las
elecciones municipales. Contra viento y marea, Eufrosina quiso ser
alcalde de Santa María Quiegolani, un municipio donde el poder político
está exclusivamente en manos de los hombres. Lo intentó, inscribió su
candidatura al margen de la asamblea del pueblo, y sus papeletas
acabaron en la basura. La mujer no tira la toalla y ha puesto en pie el
Movimiento Quiegolani por la Equidad de Género, que crece como una
mancha de aceite en tierras indígenas de Oaxaca y amenaza con extenderse
a otros Estados.

En México existen 62 pueblos y comunidades indígenas, aunque en el país
se hablan más de 85 lenguas y sus respectivas variantes. La población
indígena asciende a 13 millones de personas, que representan el 12% de
todos los mexicanos. La mayoría se concentran en Oaxaca, Guerrero y
Chiapas, los Estados más pobres y con los índices de desarrollo humano y
social más bajos de toda la república. En Oaxaca hay más de 15 grupos
étnicos, como los zapotecos, chontales, mixtecos y triquis, y se hablan
16 lenguas indígenas.

Un municipio de 1.300 habitantes, oculto en el mapa, que está a seis
horas de la capital del Estado a través de una pista de tierra que se
encarama por la Sierra Sur, es hoy noticia en México. La atención de los
medios de comunicación aumentó cuando el pasado 18 de enero el
gobernador oaxaqueño, Ulises Ruiz, realizó una visita histórica a
Quiegolani. Era la primera vez que la máxima autoridad del Estado se
dejaba ver por aquellas tierras olvidadas. Eufrosina Cruz no
desaprovechó la oportunidad. Ni corta ni perezosa se plantó ante el
señor gobernador, y en tono firme le anunció que no reconocería jamás la
autoridad del alcalde que ganó la dudosa elección de noviembre. «No
respeto al alcalde, porque sería darle la razón a los abusos y
costumbres. Le dije al gobernador que vigilaré la actuación de las
nuevas autoridades y estaré atenta a que no se violen los derechos de mi
gente».

El jefe del Gobierno estatal exhortó al alcalde a impulsar la
participación activa de las mujeres en las elecciones municipales, y de
regreso a Oaxaca promovió una iniciativa de ley en este sentido, que la
diputada Sofía Castro, del Partido Revolucionario Institucional (PRI),
presentó el jueves pasado en el Congreso del Estado. Las autoridades se
empiezan a dar cuenta de que algo se mueve en las comunidades indígenas
oaxaqueñas, y ya hay quien habla de la revolución de los /alcatraces/
(denominación local de las flores calas), símbolo de las mujeres
indígenas de Quiegolani. Las puertas de los despachos oficiales ya se
abren para Eufrosina, que empieza a recibir promesas e invitaciones a
participar en foros internacionales.

«No me convertiré en uno de ellos, no traicionaré a mi gente», dice con
voz firme junto al fuego, mientras su madre prepara tortillas de maíz.
«Tengo a mis padres que viven allí, veo la tristeza, la injusticia en
las caras de las mujeres, veo sus manos endurecidas… Las tengo
grabadas en mi mente». El origen de la historia de Eufrosina Cruz tiene
que ver con la vida que le espera a toda mujer en esta aldea zapoteca:
levantarse a las tres de la madrugada, ir al campo a buscar leña, moler
maíz, preparar las tortillas, atender a los hijos y limpiar la casa. Y
así, día tras día. «Yo no quería vivir eso, por eso salí del pueblo».
Tenía 11 años. «Vi por primera vez un autobús, llegué a una comunidad
desconocida, y luego a una ciudad gigantesca. Escuché por primera vez
hablar español».

Obtuvo una beca a base de dar clases en una comunidad muy pobre y pudo
terminar una carrera universitaria. Cuando volvía a su pueblo de
vacaciones veía la misma situación. El reloj seguía parado en
Quiegolani. «Mi hermana no paraba de tener hijos. Tuvo nueve, aunque
murieron tres. Mi mamá seguía levantándose a las tres de la madrugada, y
mi papá caminaba dos horas para ir al ranchito». Quiso ser alcaldesa con
la esperanza de que las cosas podían cambiar. Pero aquel 4 de noviembre
tropezó con la dura realidad. «Ahí me di cuenta de que las mujeres somos
como una pared blanca. Nadie se arriesga por nosotras, empezando por los
maridos, los políticos y mucho menos las organizaciones. Somos una pared
blanca en la que nadie se atreve a escribir. Yo me arriesgué y me estoy
enfrentando a una cantidad inmensa de obstáculos que no sé cómo derribaré».

Sus enemigos en el pueblo difunden toda clase de chismes, dicen que la
china está loca, que sus padres no le hablan, que anda como perra
rabiosa y que hay que pararla como sea, con un balazo si es preciso. Y
doña Guadalupe Mendoza, 67 años, madre de Eufrosina, no logra conciliar
el sueño, porque el miedo se apodera del cuerpo. Sabe bien cómo las
gasta la gente mala. Al caer la noche, unas 50 mujeres se reúnen en una
casa de una vecina. Es la guarida. Asisten también algunos hombres que
apoyan el movimiento. «Queremos hacer ruido para que nos hagan caso como
mujeres», dice Eva Olivera, maestra chontal. «Sí se acuerdan de nosotras
cuando hay elecciones presidenciales, cuando los partidos necesitan
votos, pero no para elegir a nuestras autoridades».

«Este movimiento empezó en noviembre», recuerda Eufrosina, a quien todos
los asistentes escuchan con devoción. «Quizá no hemos logrado muchas
cosas, pero ahí vamos. Los usos y costumbres no pueden estar por encima
de la Constitución». Una de las mujeres cuenta las amenazas de muerte
que ha recibido, y Eufrosina recuerda que ha presentado denuncia ante la
fiscalía de la nación.

En la sede del Ayuntamiento, Eloy Mendoza, el nuevo alcalde que asumió
el 1 de enero, habla de una costumbre milenaria en el municipio. «Para
la señora Eufrosina, todo mi respeto», dice con un tono que suena a
sarcasmo. «Lamentablemente, sólo pudieron votar los hombres. En esta
ocasión, ella quiso competir y fue aceptada por un grupo de ciudadanos,
pero el detalle es que no vive en la comunidad. Uno de los puntos de los
usos y costumbres es que todo candidato debe vivir en la comunidad». «Yo
comparto mucho la idea de una participación activa de las mujeres en las
cuestiones políticas», añade. ¿No es hora de que los usos y costumbres
empiecen a cambiar? «Bien, muy bien, estoy de acuerdo», responde el
alcalde. «El cambio es un proceso gradual que tiene que desembocar en la
máxima autoridad, que es la asamblea del pueblo, que determinará qué
hacer». Las mujeres tienen prohibida la entrada en dicha asamblea.

La peruana Katya Salazar es la directora de programas de la Fundación
para el Debido Proceso Legal (DPLF, por sus siglas en inglés), con sede
en Washington. Desde hace tres años desarrolla una intensa actividad en
México, particularmente en el Estado de Oaxaca. «Es el único lugar del
mundo en que la ley reconoce la elección por usos y costumbres», dice.
«El código electoral de Oaxaca no prohíbe la participación de las
mujeres, son las propias reglas de algunas comunidades las que lo
prohíben». Salazar subraya que los usos y costumbres son Derecho
indígena. «Hay costumbres que tienen que cambiar, de igual modo que hay
leyes que tienen que cambiar», dice al recordar que «en América Latina,
la justicia formal, los poderes judiciales no llegan a todos los
rincones. Ni llegarán. No por mala fe, sino porque el poder judicial no
tiene capacidad suficiente. ¿Qué ocurre cuando se comete un delito?
Aparecen mecanismos espontáneos en el interior de las comunidades para
resolver conflictos. Lo que diga una autoridad comunal tiene más peso
que lo que diga Juan Pérez, que viene de la capital, que está a ocho
horas». La antropóloga Margarita Dalton, con un doctorado por la
Universidad de Barcelona, tiene documentados más de 30 casos de
obstáculos y amenazas a mujeres alcaldes o candidatas al cargo en
municipios regidos por los usos y costumbres, y en aquéllos gobernados
por los partidos políticos tradicionales. Tomasa de León, alcaldesa de
Yolomecatl, en la Mixteca, se vio obligada a renunciar ante la presión
de los hombres. En la costa oaxaqueña, Lupita Ávila Salina, del Partido
de la Revolución Democrática (PRD), prometió durante la campaña hacer
transparentar el uso de los recursos por parte del alcalde saliente, del
PRI. Después de ganar las elecciones, Ávila fue asesinada por su
antecesor, que sigue en libertad.

Eufrosina Cruz tiene ahora otro sueño: ser abogada «para poder
interpretar la ley como la interpretaron los diputados, y defenderme de
nuestros adversarios con sus mismas herramientas».

FUENTE ORIGINAL: [http://www.elpais.com/articulo/internacional->http://www.elpais.com/articulo/
internacional/rebelion/llama/Eufrosina/Cruz/elpepuint/20080210elpepiint_1/Tes]

ENVIADO POR: [http://webmail.unizar.es/mailman/listinfo/luchademujeres->http://webmail.unizar
.es/mailman/listinfo/luchademujeres]

Proyecto: AMERICA LATINA GENERA

Este portal se enmarca en el proyecto América Latina Genera: gestión del conocimiento para la equidad de género, una iniciativa del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que cuenta con apoyo del Gobierno de Japón. El proyecto forma parte del marco de cooperación regional del PNUD para América Latina aprobado por su Junta Ejecutiva para el período 2002-2005 y extendido por la misma hasta el 2008. Si quieres leer más sobre este proyecto: http://www.americalatinagenera.org

El portal pretende facilitar el acceso a la información y al conocimiento en temas de género en la región latinoamericana de habla hispana, así como promover un mayor intercambio y articulación entre los actores que trabajan en nuestros países y a nivel regional en favor de la igualdad de género. América Latina Genera está convencida de que el conocimiento es un medio indiscutible para lograr la igualdad de género, superar los obstáculos y mejorar nuestras prácticas en implementar la estrategia de gender mainstreaming adoptada en la Plataforma de Acción de Beijing (1995).

Una completa biblioteca, un bazar repleto de experiencias, la mejor oferta formativa de la región, datos e información sobre las desigualdades de género, la articulación entre género y algunos temas relevantes, arte que transforma las relaciones de género… Eso y mucho más es lo que puedes encontrar al recorrer las calles de América Latina Genera, la ciudad del conocimiento en género. Déjate envolver por la atmósfera que impregna esta ciudad. Acércate a la alcaldía para censarte y formar parte de su ciudadanía.

Te invitamos a vagar, a perderte en cada uno de los rincones de América Latina Genera… Disfruta del paseo. ¡Ojalá decidas quedarte a vivir en nuestra ciudad y contribuir a su desarrollo!

Una hora menos en Canarias

Hace unos días iba conduciendo mientras escuchaba la radio. Estaba a punto de comenzar un informativo y comenzaron como cada hora diciendo aquello de: “Son las ocho de la mañana, las siete, una hora menos en Canarias “.

Esa coletilla a la que todo el mundo nos hemos acostumbrado y que ya nos parece, incluso necesaria.

Una cuestión que en su momento las personas que viven en la Comunidad Canaria, reivindicaron debido a que cuando en los diferentes medios de comunicación se daba la hora oficial se sentían excluidas.

Hoy ya a nadie nos parece extraño que siempre que se da la hora oficial en cualquier medio (sobre todo los audiovisuales), se recuerde también la hora canaria.

Sabemos también que tanto en la radio y, sobre todo en la televisión, el tiempo es algo precioso y muy preciado. Y también muy caro. Pero eso no fue un obstáculo para que en todas las radios y en todas las televisiones se destinara un pequeño tiempo extra cada vez que se recordaba la hora, para hacer saber que en Canarias es una hora menos.

Me parece estupendo este esfuerzo de los medios por recordarnos esa diferencia dentro del estado español y que además el resto de la ciudadanía haya asumido este hecho diferencial con normalidad y sin conflictos de ninguna índole.

Ahora las personas que viven en Canarias supongo que se sentirán un poco más integradas que antes en el estado español, a pesar de la distancia física que les separa de la península.

Bueno esta reflexión sobre la hora canaria y su presencia en los medios es un buen ejemplo de superación de obstáculos a la hora de integrar las diferencias, y esta ha sido, como podemos comprobar, un éxito.

Pero yo quería utilizarla para sacar a la luz, una vez más, la poca voluntad que desde los diferentes estamentos implicados se hace para normalizar la lengua castellana y hacerla más inclusiva con respecto de las mujeres.

Seguimos haciendo un uso sexista del lenguaje de forma habitual sin que se haga ningún esfuerzo colectivo e importante para evitarlo.

Baste como muestra las definiciones que hace la Real Academia Española en su diccionario de las voces padre y madre. Es, sencillamente para echarse a llorar.

Y es este tipo de perpetuación de valores androcéntricos que además se transmiten y perviven a través de los diccionarios, lo que realmente hace que la lucha para evitar este uso sexista de la lengua sea titánica.

Ya no me convencen los discursos de que no es correcto el uso de repeticiones del tipo “niños y niñas”. Y no me convence puesto que habiendo como hay otro tipo de locuciones inclusivas, parece que exista un determinado interés es continuar utilizando los genéricos masculinos como identificativos de lo universal.

Y cuando al parecer existe ese interés en el uso del genérico masculino, hay detrás toda una serie de pensamientos androcéntricos y sexistas que lo que hacen es ayudar a pervivir a un sistema que oculta y por tanto no es justo ni igualitario con más del cincuenta y uno por ciento de la población: las mujeres.

Si con el tema de la hora canaria se hizo un esfuerzo para y por la normalidad, desde aquí exijo que se haga un esfuerzo similar para sacar a la luz y utilizar todos los vocablos inclusivos que tiene nuestra lengua.

Además también exijo que la Real Academia Española haga también el esfuerzo de eliminar del diccionario todas las connotaciones diferenciadoras y que puedan menospreciarnos a las mujeres.

Y un claro ejemplo son las voces madre y padre que otorga la capacidad de engendrar al padre mientras que las madres sólo parimos.

Por favor señores académicos, un poco más de respeto hacia las mujeres!!!
Ontinyent 22 de abril de 2007.

Tere Mollá; tmolla(arroba)teremolla.net

FUENTE: http://www.e-leusis.net/

Irak era un país. Las mujeres y la guerra

En febrero de 1999, un grupo de 130 personas fuimos a Irak. Nos llevaba hasta allí el deseo de solidarizarnos con un pueblo que venía siendo pisoteado con embargos y puniciones desde hacía mucho tiempo (sin contar bombardeos preventivos con sus famosos “daños colaterales” añadidos que venían sufriendo desde el 91). Un pueblo que tenía además una larga historia de sufrimientos bélicos ya que estuvieron muchos años en contienda con Irán.

Un pueblo, cuyo único delito, es el de estar asentado en un territorio rico en petróleo y ser por tanto objeto de deseo de los poderosos de este mundo.
Antes de comenzar a escribir estas líneas, estuve tentada a echar mano de los múltiples apuntes que tomé en esos días tan intensos. Horas de grabación, cientos de fotografías…

Y finalmente decidí rebuscar en mis recuerdos, en la percepción que tuve del contacto con la gente en las calles, en los mercados, en las escuelas, en los hospitales.

En estos días se cumplen cuatro años de unos de los disparates genocidas más grandes de nuestro tiempo: la invasión y la guerra contra Irak por dos de los ejércitos más funesta y sofisticadamente armados del planeta. Con carta blanca para asesinar, torturar, robar, humillar, violar, vejar, y pasarse por el forro todas las disposiciones y convenciones internacionales sobre el respeto en tiempos de guerra.

Decía antes que prefería recurrir a mis emociones por aquellos días porque me gustaría poder transmitir parte del calor con que fuimos recibidos por aquellas gentes sencillas, empobrecidas, humilladas pero resistentes y esperanzadas, que reconstruían día a día lo que el enemigo arteramente destruía.

También recuerdo que hace cuatro años, muchos millones de personas, con un mínimo de sentido común nos dejamos la garganta en las calles para que no se mezclara nuestro nombre, para que no nos involucraran en algo tan inmoral y absurdo como esa guerra inventada por intereses bien concretos.

Aquí es donde me pregunto si los Tribunales Internacionales tienen alguna función o si son solo una costosa institución decorativa. Me pregunto si ese tristemente célebre trío de las Azores, esperpénticos jinetes del Apocalipsis, no rendirán cuentas a nadie por sus actos.

Una de las imágenes más estúpidas de la historia, la expresión más repulsiva del patriarcado.

Irak, que alguna vez fue un país, incluso uno bastante avanzado en muchos aspectos, es hoy la escenografía de una mala película bélica, dónde, para colmo de males, tanto los efectos especiales, como las bajas, son reales.

Las mujeres en el país de las mil y una noches.

Las mujeres en Irak, antes del 91 tenían una situación que podríamos calificar de privilegiada dentro del mundo árabe, e incluso habían alcanzado cotas de paridad que muchos países de occidente desconocían.

Conocí allí, en el 99, a muchas mujeres independientes, emprendedoras, que accedían a la universidad, que tenían presencia en las instituciones (había más parlamentarias en Irak que en el estado español), en los hospitales, las escuelas, y las pocas empresas que se mantenían en pie.

Vi mujeres jóvenes conduciendo coches, en las cafeterías, por la calle y con una vestimenta alejada de burkas y chadors.

Irak era el único país árabe donde existía la escuela mixta, el matrimonio civil como único reconocido por el estado, e igualdad salarial legislada.

La Federación General de Mujeres Iraquíes, que agrupaba en ese momento a alrededor de un millón y medio de mujeres (el 30% de la población femenina adulta) era una organización popular de adscripción voluntaria sin discriminación por razones de raza, política o religión.

Uno de los momentos más emotivos que recuerdo de ese viaje a Irak fue precisamente la recepción de la que fuimos objeto en la sede de la Federación de Mujeres de Bagdad.

Allí entre un aromático té acompañado de exquisitos dulces árabes, la responsable de esa organización, Haifa A. Yassin, nos contó entre la frustración y la esperanza, cuales eran los alcances de su trabajo y cual el papel a que habían sido relegadas las mujeres a consecuencia de bombardeos y embargos.
Nos contó que en 1981, la Federación recibió una distinción de UNESCO por sus logros en el terreno de la alfabetización; algo de suma relevancia si tenemos en cuenta que antes de 1968, el 80% de las mujeres eran analfabetas. En 1986, esa cifra se había reducido apenas al 6%, convirtiéndose el “objetivo cero” de nuestras hermanas iraquíes, en otra de las víctimas “colaterales” del horror.
La federación de Mujeres era consultada y podía intervenir activamente en los procesos que involucraran o afectaran a las mujeres y gracias a eso, entre otras cosas, nuestras hermanas iraquíes gozaban de cuatro semanas de vacaciones antes del parto y 76 días posteriores a él, además de tener derecho a una excedencia por seis meses en su trabajo con el 100% del salario y de un año con el 50%. Parece increíble, pero así era realmente. No quiero ni pensar como será ahora.

El trabajo de “hormiguitas” de las mujeres de la Federación no dejaba lugar a dudas. Nos parecía tan admirable que trabajaran tan duro para reconstruir día adía lo destrozado; que se fijaran metas y objetivos como si la situación no fuera tan desastrosa, que recordaran solidarizarse con las mujeres palestinas y con todas las desposeídas de la Tierra, que nos contaran que Irak era un país laico, aunque el Corán no hablara de la subordinación de la mujer, y que ellas desde luego creían en la igualdad de posibilidades ente hombres y mujeres.

Nos contaron que tantos años de embargo, de ”petróleo por alimentos” (que realmente era petróleo a cambio de nada), de bombardeos discrecionales, de inspecciones continuas, no habían hecho casi mella en sus ánimos pero si las colocaban en la posición de vigías, en la obligación de estar alerta las 24 horas para conseguir la supervivencia de sus grupos familiares, a costa de interminables jornadas de trabajo, malvender sus escasas posesiones y partirse en mil pedazos para lograrlo.
No existían estadísticas ni registros sobre malos tratos antes del 91. El Islam, a su vez, prohíbe taxativamente el mal trato hacia la mujer, pero sin duda este fue creciendo en todos estos años como consecuencia de las situaciones vividas, con las secuelas de la angustia y neurosis de una guerra de estas características.

En la visita al refugio de Amirya, la representación terrenal de todos los infiernos, se hizo patente ante nuestra vista. Allí, una madre de siete hijos, una mujer aún joven notablemente envejecida, que había perdido seis de ellos en el ataque, nos contó con una entereza producto de tanto dolor acumulado, lo que sucedió en febrero de 1991.
El refugio de Amirya era una especie de bunker antiatómico construido en la época de la guerra entre Irán e Irak, cuyos planos fueron entregados a los llamados ”aliados”, por la empresa finlandesa que realizó la obra.

Una noche de febrero, en el refugio situado en un barrio periférico de Bagdad, pernoctaban unas 26 familias de inmigrantes jordanos, sirios y egipcios, además de por supuesto iraquíes. Un total de 400, de los cuales 142 eran menores de 10 años y el resto, excepto las madres, menores de 16, requisito indispensable para permanecer en el refugio.
El refugio convertido en objetivo militar para los aliados (así como escuelas, hospitales, etc.), se transformó en un horno donde literalmente fueron “cocidas” a más de 4000 grados, todas esas personas; niños y niñas y adolescentes con sus madres.
Como en Hiroshima y Nagasaki, los efectos térmicos del impacto hicieron que las personas quedaran recortadas como figuras fantasmales contra los muros, de forma indeleble, al igual que quedó esa imagen en nuestras retinas para siempre.
La mujer que nos contaba todo esto sin que se le escapara una lágrima (porque obviamente ya no le quedaban), había “salvado” su vida al salir un momento con su hijo más pequeño en busca de leche para alimentarle.

En el Museo e la Guerra, conocimos la historia terrible de otra mujer, Layla al-altar, una artista, plástica internacionalmente reconocida y que era demás Directora General del Centro Nacional de Arte de Irak. Un misil “inteligente” (como si en todo este despropósito pudiera encontrarse algo o alguien “inteligente”), destruyó su casa y sepultó con ella a Layla, su hija de 14 años y su marido.
Su delito había sido expresar como cualquier artista que se precie su sentir respecto a la invasión de su país a través de su obra. Como por ejemplo un gran retrato de Bush padre a la entrada del Hotel Hilton de Bagdad, en el suelo, hecho con mosaicos y con una inscripción que rezaba: asesino.
En el Hospital materno infantil de Bagdad, conocimos a decenas de niños y niñas, muchos de ellos bebés, con los días contados por los efectos del famoso ”uranio empobrecido”, que ostentaba el terrible privilegio de haber producido múltiples tipos de cáncer.

Las madres, impotentes y rabiosas, asistían desesperadamente maniatadas a la agonía de sus hijos e hijas. Nos pedían con la angustia reflejada en sus rostros que hiciéramos algo, que detuviéramos esa maquinaria del horror, como si aquello estuviera nuestro alcance.
Los médicos y el personal sanitario, bien preparados profesionalmente se veían absolutamente limitados por la falta de medicamentos tan básicos como antibióticos o calmantes. Veían morir ya por costumbre a niños y niñas que serían fácilmente curados en nuestro occidental mundo de privilegios.
En las escuelas, las maestras, daban verdaderas lecciones de vida; ayudaban a niños a niñas a elaborar estrategias cotidianas para que estos se concentraran en aprender, en jugar, en simplemente ser niños y niñas, cuando podían ver caer bombas solo con asomarse a las ventanas. Cuando no podían ni siquiera utilizar lápices de colores o lápices negros, los de grafito “de toda la vida”, porque a algún cerebro de guisante mandamás, se le había ocurrido que con no sés cuantos miles de toneladas de eso elementos” peligrosos”, se podían fabricar pequeñas bombas.
En el otrora maravilloso Zoco de Bagdad, del que a juzgar por las noticias debe quedar bien poco, nos dejamos cautivar por los olores y los sabores de la sensualidad árabe. Allí se concentraban muchas de las cosas destinadas infortunadamente a desaparecer por culpa de la furia, el despotismo, la avaricia, la cobardía y el sinsentido de los grupos de poder que gobiernan este mundo.

Hoy me cuesta, perdón debo decir, me duele pensar en Irak, me cuesta entender que clase de monstruo habita en el interior de los canallas. Me avergüenza pertenecer al mismo grupo animal que todos ellos.
Me duele pensar en una gente extremadamente amable y agradecida hacia quienes simplemente compartimos por un corto período de tiempo su dolor. Me duele pensar en el Barrio Antiguo de Bagdad, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, territorio de las mil y una noches, literalmente arrasado. Me duele pensar en la enorme cantidad de vidas perdidas estúpidamente. Me duele recordar que ese, que alguna vez fue un país, para su desgracia rico en petróleo, es hoy el escenario como decía al comienzo de una cutre película bélica, donde las víctimas, las verdaderas víctimas se cuentan siempre del mismo lado.

Luz Darriba

Abril de 2007

FUENTE: Revista Foeminas

De hogueras y mujeres

I.

Entre humo y llamas sus voces acallar pretendieron. Obreras de una fábrica, en Nueva York, entraron en huelga. Igual salario por igual trabajo, descanso dominical y jornada de 10 horas eran sus exigencias. Hoguera colectiva fue la respuesta. En ella ardieron las vidas de 129 mujeres. Sucedió un 8 de marzo, hace ya casi cien años. Otro 8 de marzo, en 1904, también en Nueva York, cerca de 40 mil trabajadoras textiles se habían declarado en huelga exigiendo jornada laboral de 12 horas y no de 16.

Iguales peticiones podríamos hoy presentar millones de mujeres colombianas. Podríamos, digo, si el miedo no rondara sobre nosotras y nosotros. Miedo al desempleo, a la pobreza, a la enfermedad, a la violencia común, familiar, social, a la guerra, a los estertores de la herida naturaleza cuyas catástrofes en aumento van, a la condena eterna con que, desde la infancia nos enseñan, pagaremos entre humo y llamas la osadía de intentar libertad y felicidad, a la muerte que tras cada esquina pareciera esperar si al mensaje de terror televisivo creemos.

Vender, vender, vender. Barato, barato, barato. ¿La fórmula? Salarios de menos de un dólar al día, en jornadas sin límite de tiempo e inhumanas condiciones. ¿A qué preocuparse por la sobrevivencia de la mano de obra? Siempre habrá a la espera alguien dispuesto a ganar menos. Mejor si es mujer. Mejor aún si es cabeza de familia. Sus «naturales cualidades» la convierten en especialmente apta para aguantar la flexibilización laboral, rimbombante nombre que oculta la vuelta a una esclavitud globalizada.

Aunque, nunca se sabe. Al fin de cuentos lo que entre humo y fuego intentaron acallar en Nueva Cork, casi cien años atrás, sigue en pie: la decisión de luchar por vida digna pervive hoy en millones de mujeres y hombres colombianos y colombianas que, levantándonos de entre el humo y el fuego de los últimos años empezamos a derrotar el miedo sembrado a punta de sangre y pólvora.

Que no sean rabia y desesperación las que se impongan, que sobre la sangre derramada sean semillas de vida y dignidad las que entre todas y todos hagamos germinar.

II.

Siglos atrás unos 9 millones de personas fueron juzgadas y ejecutadas por la Inquisición en Europa y América. Los nombres de Copérnico, Giordano Bruno, Galileo Galilei pasaron a la historia. Silencio en cambio se impuso sobre millones de mujeres poseedoras de conocimiento y habilidades curativas quienes, acusadas de brujería, ardieron en la hoguera. Sobre sus cenizas se abrió paso la práctica de una medicina que salud y vida en mercancía convirtieron.

Desde el «No desearás la mujer de tu prójimo» escrito a fuego en las tablas del Monte Sinaí, nuestros cuerpos de mujeres y nuestra capacidad reproductiva se convirtieron en la primera propiedad privada de la historia. Y en codiciado botín de guerra.

En los últimos veinte años, la guerra de “baja intensidad” impulsada en territorio colombiano, ha cobrado la vida de al menos setenta mil personas y ha significado el despojo de sus tierras para más de tres millones de campesinas y campesinos. La cifra y los nombres de mujeres violadas o asesinadas por ser “la mujer de”, nunca se sabrá.

Semillas y cuerpos de mujeres en el centro de la batalla por la vida. De las hogueras levantadas en la Inquisición y del recuerdo horrorizado de las chozas quemadas en miles de veredas de nuestra geografía, vientos soplan hoy animando a juntar hilos en cuyo tejido aniden florecientes semillas que humanidad y dignidad rescaten para todas y todos.

III.

1792. Francia. Tiempos de Revolución. «Igualdad, Libertad, Fraternidad» era consigna que los mares cruzaba. Olimpia de Gouges lo creyó. «¡Mujer despierta! … Descubre tus derechos… Está en vuestras manos liberaros a vosotras mismas. Solamente tenemos que desearlo», escribió y proclamó los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. Esta vez no hubo hoguera. Su cabeza cortada en la guillotina sería el precio a pagar. «Olvidó las virtudes de su sexo para mezclarse en los asuntos de la República» diría la sentencia.

Sin sentencia escrita, en cambio, machete, hacha o motosierra, en vez de guillotina han hecho y siguen haciendo rodar por tierras de Colombia cabezas mutiladas de campesinos y campesinas, convertidas incluso en macabras pelotas con las que, enfrente de familias y comunidades, juegan fútbol los asesinos. Para sembrar terror y propiciar la huida.
Esa que en oleadas inocultables al inicio y gota a gota en los últimos tiempos, sigue expulsando hacia los cerros de nuestras ciudades mujeres, hombres, niños, niñas sacrificados en el altar del libre mercado. Esclavitud laboral para algunas y algunos. Para la mayoría, rebusque callejero o ingreso a los bandos y bandas nacidos al calor de una publicitada «desmovilización» en impunidad cimentada e impulsada en cumplimiento del plan de control total territorial y poblacional. Ejércitos de reinsertados cuyo número compite con los numerosos partidos que en la contienda electoral sensación de participación vender pretenden y que, en muchos casos, cuentan y seguirán contando votos obtenidos a punta de terror.

Otro camino ofrece el libre mercado. En ejercicio del derecho de propiedad y gracias al mito de las dos mujeres: «la puta para el placer, la santa para criar los herederos», prostitución y trata de blancas figuran hoy, junto a venta de armamentos, narcotráfico y ganancias financieras, como las más rentables actividades en la economía mundial.

Con jubilosos titulares, prensa, radio, televisión pregonan satisfechos las ganancias de sus dueños y sus socios trasnacionales. Zigzagueando entre el capitalino tráfico, Camila recuerda lo perdido. Olor a tierra fresca, maíz, fríjol, trae a veces el viento. Humo y fuego también y alaridos y llanto. A sus diez años deambula, guiando un flaco burro por las céntricas calles capitalinas. En el carga desperdicios que, sacados de basureros, permiten a su familia sobrevivir.

De desechos viven los declarados desechables. Los que sobran y no importan porque basta con garantizar un porcentaje de población con ingresos y mentalidad de compradores de artículos desechables para seguir garantizando las ganancias. Los otros sobran. Que vivan de los desechos. O se mueran. Están excluidos.

Y excluidos con ellos el verde de la selva y de los bosques o el cambiante colorido de los campos de alimentos sembrados. Por si acaso la desmemoria cultivada a punto de espectacular inmediatez televisiva cubrió ya las imágenes de Tsunamis y Katrinas, las cada vez más cambiantes temperaturas capitalinas, son alertas que hasta nosotras y nosotros envía la amenazada madre tierra recodándonos que es común el destino que construyendo, o destruyendo, vamos.

Por eso continuando el llamado de Olimpia, y siguiendo la huella de las obreras neoyorkinas, miles de mujeres colombianas levantamos hoy propuestas de agricultura orgánica, organización local, soberanía alimentaria, sobre el agua y territorial, despenalización del aborto y soberanía de las mujeres sobre nuestros cuerpos y vidas, devolución de las tierras usurpadas a las comunidades campesinas, negras e indígenas. Y levantamos nuestra voz exigiendo y construyendo Verdad, Justicia y decisión de hacer realidad los derechos que han pretendido y pretenden arrasar.

Día a día inventando la sociedad que queremos construir. Ni abajo, ni arriba, ni detrás, ni delante de los hombres. Con unidad entre lo íntimo, lo privado y lo público. Con respeto a la Naturaleza. Rescatando el valor de la vida y el trabajo y con ellos desterrando injusticia y guerra.

Para que de nuevo en campos y ciudades sea vida plena para todas y todos la que acaricien los rayos de la luna amiga en noches florecidas de múltiples formas de amor, de expresión, de lenguajes y culturas….

Fuente: http://www.e-leusis.net/

NO TE CORTES: MUÉVETE POR QUIENES SUFREN LA A/MGF

A/MGF son las siglas de una práctica que es considerada una de las violaciones sistemáticas de derechos humanos más extendidas. Afecta cada año a 2 millones de menores de 10 años y actualmente hay unos 130 millones de personas que ya la han padecido. Sin embargo, las personas que hacen perdurar la A/MGF creen que es una práctica buena y saludable. ¿Qué es lo que significan las siglas A/MGF y qué es lo que hace que sea un tema difícil de tratar?

En 28 países de África y Oriente Medio hay muchos padres y madres que se enfrentan a un grave dilema social y de salud, a veces sin darse cuenta. Tienen que tomar una decisión sobre las personas que más quieren en el mundo. Pero esta decisión puede llegar a colocar a estos padres y madres entre la espada y la pared.

¿Quieres entender cuál es su dilema? Vamos a imaginarnos dos situaciones distintas: (…)

En la página de UNICEF puedes encontrar el resto de la noticia y propuestas para trabajarla.

Nota de EducaRueca.org

Este tema, como muchos otros que ponen en duda la positividad de las personas que habitamos el planeta, es necesario tratarlos con mucho respeto y sobre todo atendiendo a la edad de maduración del grupo con el que estamos trabajando. No se debe generar impotencia sino todo lo contrario. «Otro mundo es posible» y la llave para ello la tenemos siempre en nuestras manos. Desde EducaRueca no nos cansamos de repetir que el primer punto para cambiar las injusticias es querer conocerlas. A partir de ahí pasar a la acción sólo es cuestión de tiempo y de espacios que lo favorezcan. El instituto es sin duda uno de estos espacios transformadores.