No me llames extranjero

En Orientaeduc.com
hemos encontrado el poema-canción de Rafael Amor: “No me llames extranjero”. Es una presentación pps montada por Lorenzo Pascua. Además encontraréis otros lugares con interesantes materiales para trabajar temas de interculturalidad.

La letra de la canción está sacada del Cancionero Pacifista recopilado por Emilio Arranz Bletrán que podéis encontrar aquí en EducaRueca.

NO ME LLAMES EXTRANJERO.

No me llames extranjero

porque haya nacido lejos

o porque tenga otro nombre la tierra

de donde vengo.

No me llames extranjero

porque fue distinto el seno

o porque acunó mi infancia

otro idioma de los cuentos.

No me llames extranjero

si en el amor de una madre

tuvimos la misma luz

en el canto y en el beso

con que nos suenan iguales

las madres contra su pecho.

No me llames extranjero

ni pienses de donde vengo.

Mejor saber dónde vamos,

a dónde nos lleva el tiempo.

No me llames extranjero

porque tu pan y tu fuego calman

mi hambre y mi frío

y me cobija tu techo.

No me llames extranjero.

Tu trigo es como mi trigo,

tu mano como la mía,

tu fuego como mi fuego,

y el hambre no avisa nunca,

vive cambiando de dueño.

Y me llamas extranjero,

porque me trajo un camino,

porque nací en otro pueblo,

porque conozco otros mares,

y un día zarpé de otro puerto.

Si siempre quedan iguales

en el adiós los pañuelos

y las pupilas borrosas

de los que dejamos lejos

los amigos que nos nombran

y son iguales los besos

y el amor de la que sueña

con el día del regreso.

No, no me llames extranjero.

Traemos el mismo grito,

el mismo cansancio viejo

que viene arrastrando el ser humano

desde el fondo de los tiempos

cuando no existían fronteras

antes que vinieran ellos;

los que dividen y matan,

los que roban, los que mienten,

los que venden nuestros sueños,

ellos son los que inventaron

esta palabra EXTRANJERO.

No me llames extranjero,

que es una palabra triste,

que es una palabra helada,

huele a olvido y a destierro.

No me llames extranjero. Mira

tu niño y el mío,

cómo corren de la mano

hasta el final del sendero.

No los llames extranjeros.

Ellos no saben de idiomas,

de límites, ni banderas. Míralos,

se van al cielo

con una risa paloma

que los reúne en el vuelo.

No me llames extranjero.

Piensa en tu hermano y

el mío,

el cuerpo lleno de balas

besando de muerte el suelo.

Ellos no eran extranjeros,

se conocían de siempre.

Por la libertad eterna

igual de libres murieron.

No me llames extranjero.

Mírame bien a los ojos

mucho más allá del odio,

del egoísmo y el miedo,

y verás que soy persona.

NO PUEDO SER EXTRANJERO.

Rafel Amor y Alberto Cortez.

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Hemos recibido este mensaje de la Oficina de Prensa de Rafael Amor:


Ante todo gracias por la difusión del poema canción “No me llames extranjero”, pero, sería justo hacer constar el nombre de su autor, en letra y música, Rafael Amor.

Este poema está registrado en la S.G.A.E. Sociedad General de Autores de España y ha sido grabado por artistas como Alberto Cortéz, Facundo Cabral, Los Sabandeños, Los 4 de Córdoba, Ricardo Montaner entre otros, pero su autor es Rafael Amor.

Atentamente,

Pilar Campos

prensa@rafaelamor.com

www.rafaelamor.com

Tel. 00 54 11 4240 5835

Formación de profesorado gratuita gracias al «Programas Norte Sur»

El Programa Norte-Sur que promueve SETEM Madrid junto a las organizaciones FERE-CECA Madrid e InteRed y con financiación de la Agencia Regional para la Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid, presenta el curso de formación de profesorado: “Programa Norte-Sur: Un viaje de ida y vuelta desde la interculturalidad, equidad de género y Comercio Justo-Consumo Responsable”

Este curso, con duración de 10 horas (1 crédito) se impartirá de manera gratuita en aquellos centros de la Comunidad de Madrid que lo soliciten y siempre que confirmen asistencia al menos 10 profesores/as .

* Para recibir más información se puede llamar al teléfono 91 328 80 07 y haz click aqui.

* Si deseas inscribirte haz click aqui y rellena la ficha y envíala por FAX al 91 328 80 03.

FUENTE: http://www.setem.org/

Dinámica – LA CIGÜEÑA

Prácticamente todos los libros de Ciencias Sociales de secundaria tienen unos gráficos en los que podemos recoger muchos datos sobre el nivel de vida en los diferentes continentes (índices de alfabetización, esperanza de vida, mortalidad infantil, …) . Les dejamos un tiempo para buscar qué gráficos son esos y a continuación pasamos a realizar un sorteo en la clase.

Nos ha llegado la hora de nacer y la cigüeña nos va a dejar caer a cada persona en un continente determinado (mejor si sólo son cuatro: Asia, Europa, África, América- pueden decidir en qué América quieren nacer).

Nos reunimos según los continentes en los que hemos nacido y abrimos un debate por grupos que nos ayude a componer el relato de nuestra vida.

Para finalizar escribiremos una carta en cada grupo dirigida a los otros continentes exponiendo nuestra situación y abriendo una comunicación que nos lleve a mejorar la vida de nuestro planeta Tierra.

Una vez hayamos terminado leemos las cartas en voz alta y pasamos a la valoración de la dinámica.

¿Cómo me he sentido? ¿Qué me ha parecido la carta de los otros continentes? ¿Esas cartas representan la realidad? ¿Me ha sorprendido algo? ….

Esperanza de vida al nacer en el mundo:

https://datos.bancomundial.org/indicador/SP.DYN.LE00.IN

La difícil tarea de aprender en la sociedad multicultural española

4 + 1 casos reales de inmigrantes en las aulas

Las siguientes crónicas proceden de la experiencia docente del autor con estudiantes extranjeros de trece y catorce años. Aunque por razones obvias los nombres han sido alterados, las historias aquí contadas son reales y ocurrieron durante el curso 2005-2006 en un instituto de las afueras de Valencia (España). Los relatos hablan por sí mismos y retratan la vida cotidiana en las aulas de un país «avanzado».

Alberto Torres Blandina

Profesor de Lengua y literatura castellana

albertukituk@yahoo.es

CARA A: 4 CANCIONES

Luis Eduardo quiere cumplir los 18 años para cortarse la coleta. Lo repite a menudo. Que quiere cortarse la coleta y que su madre no le deja. Ella cree que deben mantener las tradiciones de los saraguro aunque ya no vivan en Ecuador. Le dice que es la única forma de no olvidarse de lo que son. Pero Luis Eduardo odia su coleta. Los demás adolescentes se burlan de él. ¿Todos los peruanos son maricones como tú?, preguntan entre risas. Lo llaman «peruano». A todos los ecuatorianos los llaman «peruanos». Lo curioso es que en el instituto no ha habido nunca ni un solo peruano. Así que Luis Eduardo, el adolescente ecuatoriano, cuenta los días que le faltan para ser mayor de edad y dejar de ser un maricón peruano.

*

El profesor pregunta a Jin. Ella agacha la cabeza. En China es de muy mala educación mirar a los ojos al maestro. Niega tímidamente. No quiere hablar. El profesor insiste y consigue que conteste con un débil hilo de voz. La felicita entonces por sus avances. Los niños chinos son muy trabajadores. A veces demasiado. El profesor debe estar muy atento a Jin cada vez que manda tareas para casa. Esto no lo hagas Jin, todavía no tienes el nivel suficiente de español. Sea cual sea la dificultad la niña llevará todo acabado al día siguiente. Aunque esté la noche entera trabajando. Se esfuerza mucho y el profesor quiere animarla. Jin mira fijamente su cuaderno abierto sobre la mesa, muy seria, ajena a las elogios.

*

Juan Miguel es colombiano. Sus padres vinieron a trabajar a España hace dos años. Él se quedó en Colombia con su abuela. Un buen día dejó de ir a clase. Le gustaba, dice, pero prefería estar en la calle con los amigos. Finalmente ha podido venir a España, aunque nada es como esperaba. Al llegar ha descubierto que sus padres se han separado y viven en ciudades distintas. Muchos otros niños se encontraron con algo así al llegar. Su madre trabaja muchas horas y apenas puede ocuparse de él. Su padre ya tiene otra pareja y no sabe muy bien cómo hacer frente a un niño adolescente. Juan Miguel va de una casa a otra, sin mucha suerte en ambas. A veces no duerme en ninguna de las casas. Pero eso sus padres no lo saben.

*

Annika llegó desde uno de los países de la antigua URSS. Concretamente Lituania. No necesitó más que unos meses para convertirse en la primera de su clase. El nivel académico del antiguo bloque comunista sigue siendo estupendo a pesar de los problemas y conflictos político-sociales. En un tiempo récord su castellano es casi perfecto y su ortografía mejor que la de la mayoría de sus compañeros. Le sorprende, por ejemplo, que los otros alumnos no pongan tildes al escribir. Ella es muy severa al respecto. Le molesta equivocarse. Si le preguntas afirma sin dudar que le gustaba más el colegio de su país. Dice que aprendía más cosas y que los alumnos respetaban a los profesores. Se pone muy nerviosa cada vez que un alumno se enfrenta a un profesor. No puede entender que suceda algo así.

CARA B: LAS CUATRO DE ANTES, PERO ALGO DISTINTAS

Luis Eduardo dice que le gustaría volver a Ecuador. Porque allí su padre era un maestro respetado por el pueblo y aquí -eso no lo dice él pero lo dicen otros niños- un temporero que a veces se queda dormido en el banco del parque junto a una botella de vino. Porque en Loja tiene muchos amigos y aquí, sólo unos pocos ecuatorianos en su misma situación. Porque allí juega a fútbol en un buen equipo y todos le dicen que acabará jugando en el equipo nacional. Pero sobre todo porque aquí no dejan de insultarle, de llamarle maricón por llevar coleta. Un día el profesor pide a algunos de sus compañeros una foto de la comunión. Ellos la llevan a clase sin saber muy bien para qué la quiere. Las muestran orgullosos. Entonces el profesor se las enseña a Luis Eduardo, que no puede evitar reírse. Le dice que no debe preocuparse por su coleta. Le dice que todas las culturas son extrañas desde fuera. Los alumnos no entienden las risas de Luis Eduardo. ¿Qué hay de ridículo en comer el cuerpo de Cristo con un precioso traje de marinerito?

*

La hermana mayor de Jin ha ido a ver al profesor. Le pide que no siga felicitando a la niña delante de los otros alumnos. Cree que podrían tomarle manía. En su cultura no es conveniente alabar a un estudiante. Al hacerlo muestra la inferioridad de los otros y está convencida de que puede ser un problema para su hermana.

*

Juan Miguel no sabe cómo relacionarse con los demás. Los alumnos suelen reírse de él, de que apenas sabe leer y tiene problemas con operaciones básicas de matemáticas. Él responde con comentarios poco afortunados. No es mal chico, pero no sabe calcular sus palabras y siempre acaba enfureciendo a los otros. Como dirían los psicólogos, carece de las habilidades sociales básicas para su edad. El mes pasado lo tiraron por las escaleras de un empujón. Siempre le dan collejas y empujones cuando sube las escaleras, pero esta vez la cosa fue a más. Cuando le preguntaron no quiso decir quiénes eran los culpables de la agresión. Sus compañeros no lo saben, pero siempre los defiende cuando los profesores le preguntan. No es un chivato. El jefe de estudios le ha ofrecido cambiar de clase, pero se ha negado. Esa es su clase. Ni la esperanza ni el orgullo le permiten cambiarse.

*

A final de curso Annika ya no se esfuerza como al principio. Es una niña totalmente integrada -hasta «popular»diríamos, utilizando el término en su acepción más yanqui- y tiene muchos amigos, pero ha dejado de molestarle tener faltas de ortografía y suele llegar con los deberes sin hacer. Un día hasta se atreve a contestar mal al profesor. Cuando la expulsan de clase se pone tensa. Su madre probablemente la castigue. Su madre es lituana y siempre la ha educado en el respeto a los profesores.

*

Juan Miguel ha dejado de ir a clase. Un rumor dice que lo vieron durmiendo en el metro, que su padre lo ha echado de casa. Un buen día la Guardia Civil lo lleva al instituto. Lo pillaron haciendo grafitis con otros jóvenes latinoamericanos. Lleva un ojo morado. Hay quien afirma que su padre es el culpable de la agresión. Él dice que se metió en una pelea con otra banda y cuenta orgulloso que el otro recibió más. Sonríe. Dice que ha encontrado amigos con sangre latina, como la suya, y que no va a dejar que los blancos vuelvan a meterse con él. Al día siguiente no volvió al instituto. En realidad ya no volvimos a verlo.

CANCIÓN PARA LA ESPERANZA

Releyendo estas historias me han recordado demasiado a uno de esos guiones desesperanzados de Guillermo Arriaga. No quiero dar una visión catastrofista del asunto. Por último hablaré de Mohammed. El caso de Mohammed es más frecuente de lo que parece. Es un buen ejemplo para acabar: el del adolescente que se integra con bastante normalidad. Mohammed es hijo de un catedrático marroquí y educado en el Liceo Francés de Casablanca. Su don de gentes y su alto nivel académico (a todos los compañeros les fascinaba que hablase cinco lenguas) facilitaron su rápida integración. Casi todos los niños europeos, así como los uruguayos, chilenos, argentinos, etc. suelen integrarse sin demasiados problemas (los lógicos en una situación de cambio). El caso de Mohammed es tal vez un poco diferente por su nacionalidad pero, afortunadamente, no es nada extraño.

EPÍLOGO

En cuanto a las historias relatadas, podrían haber sido otros niños los escogidos. Sus historias hubieran sido muy similares. Conozco muchos adolescentes como Luis Eduardo. En Ecuador era una joven promesa del fútbol y aquí no puede ni siquiera jugar. Las palizas en los vestuarios hicieron que su padre le prohibiese seguir entrenando. Esa es la anécdota particular. Pero en la rabia contenida y en los ojos tristes se parece mucho a otros hijos de inmigrantes.

También he conocido varias chicas como Annika. Annika llegó desde Lituania. Pero sé de otras llegadas de Chile, Marruecos, Ucrania y la Argentina. Todas compartieron su sorpresa al descubrir que este país «avanzado» no lo era tanto. Por desgracia algunas se adaptaron a los avances demasiado deprisa.

El caso de Jin es casi un tópico de diferencia cultural en las aulas. Hay tantas Jin como estudiantes chinos.

Juan Miguel, en cambio, sólo conocí uno. Todavía a veces me descubro pensando en él, preguntándome dónde estará y qué estará haciendo. Quisiera creer que es un caso aislado. Pero sé que no es así.

FUENTE: http://www.revistateina.com

El caso van Gogh. Bouyeri y los límites de la tolerancia …

Theo van Gogh, asesinado el 2 de noviembre de 2004. Van Gogh se dirigía a su trabajo en bicicleta cuando un joven de barba, vestido con una camisa estilo oriental, le disparó varias veces. Van Gogh pidió clemencia y, según se informó, dijo una frase peculiarmente holandesa: “Sin duda, podemos hablarlo”. Entonces, el joven sacó un cuchillo, cortó la garganta de Van Gogh de oreja a oreja, pateó al moribundo y se fue. Al parecer, esperaba morir él mismo como mártir en su guerra santa, pero fue arrestado poco después del asesinato. Mientras tanto, Van Gogh yacía en la calle, con una carta clavada a su estómago con el cuchillo del asesino.

Mohammed Bouyeri -o Mohammed B., como se le llama en la prensa holandesa- no es un gran escritor, pero su carta está redactada en la prosa diáfana de un holandés educado. La carta comienza con un poema de despedida: “Ésta es mi última palabra, cifrada en balas, bautizada en sangre, como lo esperaba”. El poema continúa con eslóganes de la yihad y un mensaje dirigido a Ayaan Hirsi Ali, la política somalí natularizada holandesa, quien escribiera el guión para la última película de Theo van Gogh, Sumisión. Ahí, Ali es llamada una “fundamentalista incrédula” y una hereje al servicio de sus “maestros judíos” mentirosos, “producto del Talmud” que “domina la política holandesa”. Hirsi Ali, rezaba la carta, sería azotada contra el duro diamante del Islam. Estados Unidos, Europa y Holanda, todos estaban condenados.

Mohammed Bouyeri, de veintiséis años, nació en Amsterdam y creció en el viejo barrio de Max Pam. Sus antecedentes familiares son los típicos de un inmigrante marroquí de segunda generación. Su padre habla un holandés vacilante y ha quedado discapacitado tras años de tareas serviles. Puesto que ya no puede hincarse, reza sentado en una silla. Mohammed tiene tres hermanas y un hermano. Su madre murió de cáncer en 2002.

Mohammed nunca fue un vago. Todo lo contrario: tuvo una buena educación media y sus maestros lo consideraban un joven prometedor. Era, como dicen en su barrio, un positivo que sin duda tendría éxito en la sociedad holandesa. Con una ambición que iba más allá de sí mismo, Mohammed ayudaba cuanto podía a los chicos marroquíes en problemas, tenía planes para un programa de jóvenes en su antigua escuela y escribía artículos alentadores para un boletín del barrio. Era alguien que podía hablar con los concejales de la ciudad y con los trabajadores sociales. Conocía bien los intrincados pasadizos del generoso sistema de beneficencia holandés, donde solicitar subsidios requiere de una habilidad esencial.

Sin embargo, las cosas no marcharon como Mohammed esperaba. El subsidio que él mismo había perseguido para un centro comunitario fue rechazado. La promesa de un plan de renovación para la vivienda pública nunca se materializó. La muerte de su madre sobrevino como un duro golpe. Ese año, Mohammed abandonó sus estudios de trabajo social, comenzó a vivir de la beneficencia y se comportó de manera cada vez más rara. En una junta con funcionarios de la comunidad, proclamó a viva voz que Alá era el único dios. Dejó de beber, comenzó a rezar sin tregua, se negó a estrechar las manos de las mujeres y acabó en una mezquita fundamentalista: El Tauhid. Ahí, conoció a sirios y argelinos que habían llegado a Holanda a partir del 11 de septiembre, por lo general desde Francia o Alemania, para impartir educación religiosa. En un sitio de la red llamado marokko.nl, aparecieron mensajes supuestamente escritos por Mohammed que promovían posturas fundamentalistas en torno a temas como el lugar de la mujer en la sociedad.

Tal vez fue la muerte de su madre, o tal vez fue la serie de reveses y decepciones con los que se topó; en cualquier caso, Mohammed perdió su centro. En su diminuto apartamento sostenía juntas con un grupo extremista con sede en La Haya. Un clérigo sirio habló al grupo sobre la guerra santa. Dos de sus nuevos amigos eran occidentales conversos -uno de ellos, hijo de un estadounidense- que hicieron planes para volar el parlamento holandés. Mohammed Bouyeri, que alguna vez fuera un alumno modelo, aparentemente bien adaptado a la sociedad holandesa, se convirtió en un soldado de la guerra santa.

Dinámica – BienvenidXs

Llegan a nuestro país con su maleta llena de ilusiones. La acogida es muy similar a lo que refleja la imagen. ¿Podemos intentar definir con palabras cada uno de los ladrillos que cierran la puerta? Si lo escriben de forma anónima en un folio y al final leemos algunos en voz alta tendrán una imagen más clara de lo que se encuentran al llegar. ==================0 Otra dinámica posible para trabajar el tema de las migraciones: ¿Es cómo nos muestra el dibujo o lo vemos de otra manera en 2006? Poner un nombre propio y circunstancias personales a las personas que vienen de otros países nos ayuda a entender mucho mejor su situación. Si no encuentras una foto mejor te sugerimos este dibujo. Individualmente deben ponerle nombre y apellidos a la persona que llega con su maleta. Un pasado, una historia familiar, un entorno social, una procedencia, … Después de un tiempo para pensar individualmente se ponen en común las historias entre parejas; a continuación en grupos de 4 y por último se presentan al resto de la clase las coincidencias y las diferencias. ¿Qué significa la palabra «bienvenid@» que aparece en el felpudo? *********************** Hay actividades que sólo se pueden llevar a cabo cuando el grupo está preparado y maduro. Saber opinar y respetar las diferentes visiones es parte del proceso de creación de grupo en el que creemos. Es normal que aparezcan opiniones diversas y además es sano. Saber encauzar el debate es tarea nuestra para que tod@s podamos salir enriquecid@s con el tema.

 

Guía de Consumo Responsable: «Cómo vivir sin acabar con el planeta»

Acaba de editarse la Guía de Consumo Responsable «Cómo vivir sin acabar con el planeta: manual para jóvenes inquietos y adultos preocupados» realizada por SETEM Madrid dentro del Programa Norte-Sur: un viaje de ida y vuelta, programa de Educación para el Desarrollo que SETEM Madrid realiza en colaboración con FERE-CECA Madrid e InteRed y con la financiación de la Comunidad de Madrid.

Esta Guía de Consumo Responsable, de la que se han editado 8.000 ejemplares será distribuida en todos los centros escolares de la Comunidad de Madrid y supone un manual educativo muy útil y novedoso. En sus 32 páginas se proponen los contenidos con un lenguaje sencillo, claro y especialmente pensado para que los más jóvenes puedan entenderlo con facilidad. Además, en cada tema se proponen acciones concretas y fáciles de llevar a cabo.

Descarga la publicación en PDF desde su página: http://www.setem.org

Si necesitas ejemplares para tu Centro Educativo, puedes pedirlos a su Responsable de Educación para el Desarrollo, Carlos Pérez cperez(arroba)setem.org

CARTA DE UN INMIGRANTE AFRICANO A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA

Señoras y señores de la sociedad española, las palabras no sabrían transmitir lo que siento en este momento en el que me han obligado ¡a la fuerza a volver desde donde he venido! No me ha dado tiempo a decirles lo que me ha empujado a emprender este largo y penoso viaje durante el cual han muerto muchos de mis compañeros de infortunio. Pensaba contárselo en persona, una persona que muestra sobre sí los rastros de los malos tratos y de los sufrimientos de un pueblo oprimido y explotado. Pero este muro que ha sido levantado entre ustedes y yo, hace imposible cualquier encuentro verdaderamente humano entre nosotros y nos obliga a mirarnos desde lejos como el perro y el gato, aunque todos somos ciudadanos del mismo mundo. Dado que no podemos ya hablarnos, permítanme mirarles a los ojos, a través de este muro de separación en forma de alambrada, que ahora separa África de Europa y simboliza la falsedad de la relación que han creado nuestros gobernantes entre el norte y el sur. Este muro de separación, esta alambrada, refleja esta falsa relación en la que las materias primas que vienen del sur y los productos acabados del norte, entre ellos las armas, pueden circular, pero no los hombres. Ha sido totalmente imposible encontrarnos como verdaderos hermanos y hermanas.

Por ello, lean en mis ojos, señoras y señores, el sufrimiento y el dolor que llega de nuestras tierras en las que las multinaciones siembran la muerte y el desarraigo y quieren crear un campo de ruinas en el que sólo haya materias primas, bosques y animales salvajes, para el placer de los turistas. Es el único medio que me queda para que sepan todo lo que sufrimos en África y las causas que producen dichos sufrimientos. Ya sé que los medios de comunicación quizás no se harán eco de mi voz, ni los políticos hablarán en sus reuniones sobre los derechos humanos, porque en el fondo, mi vida como la de todos los pobres del mundo, no cuenta para ellos. ¡Nos sacrifican sin escrúpulos ni vergüenza!

Efectivamente, señoras y señores de la sociedad española, yo soy africano. Vengo de un país empobrecido; un país que ha sido saqueado por las multinacionales occidentales desde hace varios siglos y que ha sufrido guerras atroces, a menudo presentadas como guerras civiles, pero que en el fondo son guerras económicas montadas con el único objetivo de saquear nuestros países y enriquecerse al igual que los dirigentes africanos, desgraciadamente al precio de la muerte de millones de mis hermanos y hermanas. ¿De verdad no podemos construir otro mundo en el que cada persona pueda vivir en paz? Comprenden ustedes, somos víctimas de un empobrecimiento continuo, organizado desde occidente, y ejecutado a menudo por medio de nuestros propios dirigentes al servicio de las multinacionales. Son estas guerras de las que yo huyo y de la miseria que han engendrado en mi país. Quiero sobrevivir y ayudar a vivir a mi familia que se ha quedado en Africa. No quiero morir como una rata atrapada en un incendio. Por eso, como superviviente, vengo a denunciar ante ustedes esta situación inhumana y a pedirles que nos ayuden a construir un mundo justo y humano. Lo que deberíamos comer, lo que debería ayudarnos a desarrollar nuestros países, va a occidente, bien para pagar las deudas que no hemos contraído nunca, bien para comprar armas que nos matan y nos amputan los miembros, haciéndonos así incapaces de contribuir a nuestra propia subsistencia.

Por eso, nos encontramos en una situación tal que no podemos ni cultivar nuestros campos, ni dormir tranquilamente, ni pensar en el futuro de nuestros hijos y de nuestros hermanos. Todo lo que producen nuestros países, sirve a los intereses de las multinacionales apoyadas por los gobiernos europeos y americanos y por nuestros propios gobiernos; mientras que nosotros nos morimos de hambre. En nuestros países, la muerte se ha convertido en un hecho banal; se ve morir de hambre a los niños día tras día, pequeñas enfermedades que podrían curarse fácilmente con un poco de dinero, son causa de numerosas muertes… ¡Ese es nuestro día a día! Como pueden imaginarse, es muy doloroso ver morir de hambre a un niño entre tus brazos, como me ha ocurrido a veces; o haber visto morir a mi padre de una malaria sin importancia que se curaría con pocos medios en cualquier centro de salud. Verdaderamente, ustedes ven hechos parecidos en la televisión; nosotros, por desgracia, nos codeamos con estos horrores todos los días, e incluso entre estas víctimas se encuentran nuestros propios familiares. ¿Creen que se puede soportar una vida así?

Por la noche, mientras esperamos el momento oportuno para poder franquear este muro de separación, nos decimos adios los unos a los unos, por que, en el fondo, ninguno de nosotros sabe qué tipo de cartucho utilizarán los militares que vigilan la alambrada o si uno de nosotros recibirá un tiro o en qué parte del cuerpo. Tampoco sabemos cómo caeremos desde lo alto de una alambrada de seis metros… Y yo me pregunto, ¿será hoy mi último día? Y durante este tiempo, pienso en los compañeros que ya han muerto en este intento y ¡siento desfallecer mi corazón! Pienso en mi familiar, en mis amigos que siguen en África, ¡en mi futuro! ¿Qué futuro? No tengo ninguno… Me siento perdido; me siento inútil, inexistente, como si no tuviésemos ningún valor a los ojos de este mundo; como si no fuésemos más que bestias, sólo buenos para el holocausto y el sacrificio. Pero ¡eso es injusto! ¡Tengo que saltar la alambrada! ¡Me doy cuenta de que no tengo elección! Mientras tanto, pienso en mi país, pienso en todas las riquezas naturales que tenemos. ¿Qué riquezas, me pregunto? ¡Todo lo que hay en nuestros países no nos pertenece!

Todos los días asistimos impotentes a nuestro expolio; quien osa abrir la boca recibe un tiro en la nuca. Por el contrario, occidente nos regala armas y las matanzas continúan en nuestra tierra. ¿Por qué en lugar de ayudarnos a salir del agujero en el que nos encontramos, se nos hunde cada vez más? De hecho, la miseria en lugar de disminuir en nuestros países, aumenta día tras día… Nuestros hijos se encuentran así condenados a vivir con los traumas de la miseria y bajo la amenaza incesante de las guerras. Aquellos que consiguen escapar de la guerra, ¡mueren de hambre! ¡Estamos condenados a la miseria en países en los que el oro, los diamantes, el coltán, el cobre e incluso el petróleo fluyen a raudales! Y ¡siempre para el bienestar de otros! El mundo es malvado ¿verdad? No se sorprendan si lloro mientras hablo; es horrible lo que estamos viviendo. Por eso, con amargura intentaré escalar el muro cuando el momento sea favorable. Vivir o morir, ya me da igual. Nadie se preocupará de mi suerte… Díganme, señoras y señores de la sociedad española, ¿qué mal hemos hecho para merecer esta suerte?

Y mientras pasa el tiempo, siento surgir en mí otro sentimiento. No estamos malditos. ¡Este mundo puede cambiar, me digo! Nosotros también somos hijas e hijos de Dios, a pesar de la miseria y de las guerras. Por eso he decidido tentar a la suerte y venir aquí a su país, para ver si puedo encontrar un trabajo ¡con el fin de sobrevivir y ayudar a vivir a los huérfanos que mi padre me ha dejado! No, no crean que ha sido fácil dejar a nuestras familias, sin saber a dónde vamos, si llegaremos o si podremos regresar. No crean que ha sido fácil para mí dejar a mi madre enferma, sin saber si la volveré a ver con vida y sin saber qué ocurrirá a mis hermanos y hermanas. Pero, ¿qué puedo hacer? No tengo elección. Me hace falta imperativamente ganar lo necesario para comprar medicinas para mi madre enferma, por miedo a verla morir como a mi padre; me hace falta ganar dinero para poder escolarizar a mis hermanos pequeños para ver si mañana quizás pueden salir del grupo de los sacrificados. Quiero trabajar para poder comprar medicamentos para mi hermano que padece el sida. Sólo pedimos eso. Saben ustedes, ¡es penoso ver morir a tu familia ante tus ojos sin poder hacer nada! ¿Creen que es fácil vivir como yo?

He aquí porque he corrido el riesgo de desafiar todo tipo de dificultades de un largo y penoso viaje y que, por suerte, he podido sobrevivir y ahora me encuentro delante de este muro de separación, que me impide decirles cara a cara mi dolor. Pero me queda la posibilidad de que al mirarme lean ustedes a través de mis ojos todo lo que sufro. Les ruego no piensen que es normal que vivamos así. Porque es sencillamente el resultado de una injusticia establecida y sostenida por sistemas inhumanos que matan y empobrecen. Por eso, vengo a pedirles que no apoyen este sistema con su silencio; al contrario, que el sufrimiento que transpira mi piel les haga comprender que es imposible ser un ser humano y callar frente a estas atrocidades inhumanas.

Dios sabe que no soy ni un ladrón ni un bandido; soy simplemente el grito de una víctima, que como todo el mundo, quiere vivir con el sudor de su frente. Estoy seguro de que si conociesen mi historia y la de mis compañeros, no me obligarían a volver de donde vengo ni me abandonarían en un desierto sin ninguna posibilidad de supervivencia. Repito, quiero vivir y ayudar a vivir a mis hermanos, ¡sólo pido eso!

¡Tras los muros de separación de Melilla, Bashige Michel, inmigrante!

12/10/2005

LOS NADIES

Os proponemos esta poesía para leer mañana en clase y así recordar que en este día de los Derechos Humanos hay mucha gente esperando y trabajando para que las cosas cambien.

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres,

que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,

que llueva a cántaros la buena suerte;

pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca,

ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,

por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda,

o se levanten con el pie derecho,

o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Libros de E. Galeano publicados por Siglo XXI:

http://www.sigloxxieditores.com/galeano.html

http://www.patriagrande.net/uruguay/eduardo.galeano/el.libro.de.los.abrazos/index.html

¿Conocen a los mapuches? Pues deberían, porque consumen a diario la riqueza que sacan de nuestro pueblo.

Direcciones de apoyo a Juana y al pueblo Mapuche en la página de antimilitaristas.org

la fuerza de sus palabras y la realidad de lo que denunciaba les impactó tanto que la escucharon con tanta atención y concentración que me quedé sorprendida.

Vestida con sus ropas tradicionales, expectante ante cualquier pregunta que le hacían, les habló de la conquista de América desde el punto de vista de los pueblos que estaban allí cuando llegaron los españoles, de su lucha por defender su tierra y el legado de sus antepasados, de su relación con la naturaleza, de sus juegos tradicionales, de su modo de producción local, de cómo aprenden allí los adolescentes de un modo diferente porque no hay escuela, de la represión que sufren por parte del gobierno y el ejército y de su forma de responder ante la violencia que les acosa día a día.

Juana se sorprendió de la poca formación política que tienen los adolescentes que conoció en Madrid, se sorprendió de que no conocieran los efectos sociales y ambientales que producen las empresas multinacionales que están anunciadas por todos los rincones de la ciudad, se sorprendió del miedo de muchos docentes a formar críticamente a sus alumnos y alumnas, de que vivimos en una sociedad sin contrastes.

Yo también me sorprendo del rechazo que tenemos muchas veces los docentes para hablar sobre determinados temas, porque pensamos que la educación debe ser neutra, y que hablar de ciertas cosas supone manipular a los alumnos/as. Pero la educación nunca es neutra, no hablar de los efectos de las multinacionales, de los pueblos arrasados, de los problemas derivados del consumo, de las ciudades creadas para los coches o de las formas de ocio sostenibles también es educar políticamente, ya que supone marcar una ideología clara, la del pensamiento único, que tiene como aliados la supuesta “neutralidad” y “objetividad” de la educación para campar a sus anchas sin que nadie le ponga freno.

Fuente: CONSUME HASTA MORIR

Más información sobre el pueblo Mapuche:

http://www.emaus-navarra.com/Trapuberri/Mayo2005/tbmayo2005-5.htm

Mapuches acusan a Benetton de buscar oro en sus tierras