La Ruta Pacífica de Mujeres – Masacre, nuevamente.

Ante los asesinatos en Colombia de la integrante de la Ruta Pacífica de Mujeres y de la Red Internacional de Mujeres de Negro: Olga Marian Vergara, su hijo, su nuera y su nieto de cinco años;

Las Mujeres de Negro nos convocan a una concentración

el lunes 29 de septiembre,

de 18 h a 19h

delante de la Embajada de Colombia en España

Pº Martínez Campos, nº 48 –

28010 Madrid.

De negro y en silencio,

(En caso de que no podáis asistir al final de este artículo encontraréis un listado de direcciones de Colombia donde podéis enviar vuestros mensajes de protesta)

Para manifestar públicamente:

Nuestro apoyo a la familia y a las mujeres de la Ruta

Nuestro dolor y repulsa por los asesinatos

Se entregará una carta al Embajador, Sr. Carlos Rodado Noriega pidiendo:

que se investigue y determine los móviles de lo sucedido

que los asesinatos no queden impunes.

Junto a la Ruta Pacífica manifestamos:

«Nuestro interés es establecer un compromiso ético y político para terminar con la impunidad y la permisividad social acerca de las violencias que se ejerce contra las mujeres y más en la situación de conflicto que enfrenta Colombia».

COMUNICADO DE PRENSA DE LA RUTA PACIFICA DE MUJERES DE COLOMBIA

No. 18 – 2008

Respeto por la vida y la integridad de las mujeres exige el movimiento social de mujeres feminista – pacifista

LA RUTA PACIFICA DE LAS MUJERES RECHAZA EL ASESINATO DE UNA DE SUS INTEGRANTES EN MEDELLIN

Paradójicamente, mientras La Ruta presentaba en Bogotá el libro ‘Las violencias contra las mujeres en una sociedad en guerra’, en Medellín una de sus integrantes fue masacrada junto a su hijo, nuera y nieto, un menor de cinco años de edad.

Bogotá, 25 de Septiembre de 2008. – En circunstancias que evidencian la ignominia de la violencia y la degradación de la sociedad, fue asesinada en Medellín la integrante de la Ruta Pacífica de las Mujeres, Olga Marina Vergara.

Esta líder feminista y pacifista, de amplia trayectoria en la capital antioqueña por su trabajo en favor de las mujeres, fue masacrada junto con su hijo, nuera y nieto en su propia casa en el sector de Prado – Centro este miércoles 24 de septiembre.

‘Estas muertes y esta masacre son inadmisibles. Es así como la Ruta Pacífica de las Mujeres, propuesta política feminista que trabaja por la visibilización de los efectos de la guerra en la vida de las mujeres, rechaza categóricamente estos hechos, que demuestran una vez más la degradación de la guerra y de la sociedad, pues las condiciones y las circunstancias en las que ocurrieron, son de suma gravedad. Es así como instamos a las autoridades a investigar y determinar los móviles de lo sucedido’, señaló Marina Gallego Zapata, coordinadora Nacional de la Ruta Pacífica de las Mujeres.

Asimismo, la Coordinadora del movimiento enfatizó que la Ruta Pacífica de las Mujeres continúa y persiste en la búsqueda para que el tema de las violencias contra las mujeres no se quede en agendas públicas de turno y como noticias circunstanciales. ‘Nuestro interés es establecer un compromiso ético y político para terminar con la impunidad y la permisividad social acerca de las violencias que se ejerce contra las mujeres y más en la situación de conflicto que enfrenta nuestro país’.

A este rechazo por el asesinato de Olga Marina Vergara y tres miembros de su familia se unen las organizaciones sociales feministas del país que convergen en la Ruta Pacífica de las Mujeres, las cuales trabajan conjuntamente por la tramitación negociada del conflicto armado en Colombia y por la visibilización de los efectos de la guerra en la vida de las mujeres.

Estas mismas organizaciones expresan su solidaridad y acompañamiento a la familia de Olga Marina Vergara.

Por un hogar, un país, un planeta libre de miedos, guerras y violencias
RUTA PACIFICA DE LAS MUJERES – *ANTIOQUIA – (4)2844079. *BOGOTA – (1)2229172/76 *BOLIVAR – (5)6663992 * CAUCA – (2)8317939. *CHOCO – (4)6713804. *PUTUMAYO – (8)4274058. *RISARALDA – (6)3332042. *SANTANDER – (7)6477559. *VALLE DEL CAUCA – (2)8854656. *COORDINACION EJECUTIVA NACIONAL – (1) 2229145 / 46 Fax: (1) 2229170

Pagina web: www..rutapacifica.org.co / E-mail: comunicaciones (ARROBA) rutapacifica.org.co

Contacto de Prensa

Ana Cecilia Muñoz R.

Comunicacioneds Ruta Pacífica de las Mujeres

Tel: (1) 222 91 45 – 46

Cel: 311 533 44 85

DIRECCIÓNES A LAS QUE PODÉIS ENVIAR VUESTROS MENSAJES DE PROTESTA:

Pinchad en el icono que aparece a continuación y podréis abrir un documento en el que aparecen varias direcciones de correo normal y electrónico a las que podéis enviar vuestras protesta:

Direcciones en Colombia

MUJERES: Pacifismo se viste de negro

Cuatro centenares de delegadas de 40 países, convocadas por la red no gubernamental Mujeres de Negro (MdN), a finales de agosto una reunión de cinco días en la ciudad de Valencia, España, en defensa de la paz y los derechos humanos.

En este encuentro, el decimocuarto que realiza MdN desde su fundación en 1988, se destacó la participación de delegadas de países que atraviesan graves conflictos internos: Colombia, Chechenia, Iraq, Israel y los territorios palestinos ocupados y Sudáfrica.

MdN fue creada en 1988 en Jerusalén, cuando siete mujeres comenzaron a manifestarse todos los viernes en los cruces de caminos vestidas de negro, en silencio y portando carteles contra la ocupación israelí. Meses después ya eran 39 los grupos diseminados por todo el territorio. En varios de ellos coincidían palestinas e israelíes.

A fines de 1990 el movimiento tuvo un fuerte crecimiento al salir a protestar en Alemania e Italia contra la Guerra del Golfo, el fundamentalismo religioso en India, la violencia doméstica en Australia y a favor de la protección de los pobres en Estados Unidos.

En ese mismo año el movimiento llegó a España. En la actualidad cuenta con filiales en esta capital y las ciudades de Santander, Sevilla, Vitoria y Valencia, donde se celebró esta decimocuarta reunión bajo el lema «Las relaciones entre mujeres como política alternativa para la paz».

Una de las organizadoras, la valenciana Charo Altable, declaró a IPS que lo fundamental ha sido la coincidencia en trabajar solidariamente para difundir una filosofía de paz, contra la guerra y el «feminicidio», como el que «sufren las mujeres en Guatemala y México».

«Hemos renovado nuestro compromiso de salir una vez al mes a la plaza central de las ciudades en todos los países donde tenemos presencia, vestidas de negro, en silencio y distribuyendo escritos a las ciudadanas y ciudadanos mostrando nuestra posición y convocándolos a seguir el mismo camino», agregó.

La discriminación fue un tema central en los debates, en especial en relación con el incumplimiento de las leyes que garantizan igualdad de derechos con independencia del género. La sudafricana Zulfa Abrahams, por ejemplo, señaló que aunque su país dejó de lado el régimen de supremacía blanca conocido como «apartheid» en 1994 las mujeres continúan marginadas aún hoy.

«No tienen voz, son las más afectadas por la pobreza y si bien hay una legislación para desarrollar políticas gubernamentales en su favor, no se aplica», destacó Abrahams.

Roaa Basil, una iraquí que vive en Bagdad, comentó que la invasión de su país por Estados Unidos en 2003 lejos de abrir las puertas a la democracia, como se aseguraba, aumentó la discriminación contra las mujeres.

«En nuestro país es cada día más fuerte la violencia contra nosotras. Yo misma, cuando voy hacia mi trabajo temo que no volveré a mi casa porque los militares pueden secuestrarme», dijo.

En muchos países se habla de progresos hacia la igualdad de género, que sólo quedan en el papel, lo que se suma a la inestabilidad interna.

La rusa Elena Vilenskoya destacó que «en Chechenia se vive ahora una situación similar» a de los tiempos de Yósif Stalin, el dictador que manejó con mano de hierro a la ex Unión Soviética entre 1924 y 1953. «Aunque todo el mundo cree que la guerra ha acabado, las torturas y los secuestros se siguen produciendo», alertó.

Moscú invadió Chechenia, república de la Federación Rusa, en 1994 para reprimir al movimiento separatista local. La guerra, en teoría, finalizó en 2002, aunque actos de terrorismo de insurgentes chechenos y acciones militares rusas continuaron a la orden del día.

El presidente ruso Vladimir Putin, indicó Vilenskoya, aseguró ante la Unión Europea que los enfrentamientos habían terminado, pero eso es falso, dijo. «Putin nombró a un presidente marioneta, un criminal que quiere reconstruir la paz con torturas», enfatizó.

Rusas y chechenas, israelíes y palestinas, asistieron juntas a la reunión y dieron testimonio de su compromiso común por la defensa de la paz, la libertad y los derechos humanos.

Una de las conclusiones del encuentro fue llevar adelante la iniciativa de «crear puentes entre las mujeres» para avanzar en la organización de la red más allá de sus reuniones periódicas. Para ello, postularon «reflexionar sobre el nuevo poder feminista, un poder que enriquezca, anime, respete la diferencia con cuidado y pasión».

Aunque las participantes en el encuentro no renunciaron a realizar acciones solidarias como respuesta a situaciones de crisis en otros países, destacaron que «a veces es más fácil para algunos grupos la lucha en conflictos lejanos que luchar en las propias contradicciones culturales».

En consecuencia, realizaron un llamado para concentrarse también en actividades locales.

En este aspecto, la declaración final propone «no tener miedo a los desacuerdos y defenderlos sin agresividad. Encontrar puntos comunes desde donde partir reconociendo la diversidad cultural y los estereotipos existentes».

También recomienda «crear una conciencia de defensa no violenta que tenga raíces en la sociedad civil y que incluya la visión de las mujeres, sus capacidades, sus planteamientos y sus prácticas».

La española Leonor Taboada señaló a IPS que «las mujeres tienen la capacidad para convertirse en una alternativa política y no seguir siendo las que soportan los conflictos en todo el mundo».

FUENTE ORIGINAL: Inter Press Service

VISTO EN: Educar en Igualdad

CHARLA CON MUJERES PACIFISTAS IRAQUIES DE LA RED DE NOVIOLENCIA (LAONF en árabe)

CONVOCATORIA DE ACTO PÚBLICO DE MUJERES DE NEGRO CONTRA LA GUERRA DE MADRID

El LUNES 27 de agosto del 2007 a las 19h 30.

EN APDH (Asociación Pro Derechos Humanos)
C/ José Ortega y Gasset, Nº 77, 2º A – Madrid

Intervendrán:

Layla de Mansul, Roaa de Bagdad y Tward de Najaf, de la Red LAONF.

La Red LAONF

fue creada a principios del año 2006. Se ha propuesto que las y los iraquíes retomen el dialogo y rechacen la violencia independientemente de su pertenencia a uno u otro origen sectario.

El objetivo de LAONF es:

«probar ante la comunidad internacional que la sociedad civil iraquí es capaz de organizar eventos unitarios sin limitaciones sectarias, rechazar la lógica de la guerra civil desafiando a los grupos armados, iniciar un proceso de concienciación de la sociedad civil sobre la posibilidad de renunciar al odio y la violencia y tratar de aumentar el numero de personas y organizaciones integrantes de la red LAONF.»

Layla, Roaa y Tward han participado en el XIV Encuentro Internacional de Mujeres de Negro celebrado en Valencia entre los días 16 y 20 de agosto.

Represión policial contra mujeres activistas en Zimbabue

Zimbabue: Las mujeres al frente de las protestas contra la política del gobierno se enfrentan a una represión cada vez mayor

Aumenta la represión contra las mujeres zimbabuenses que, con su activismo, plantan cara al gobierno ante la crisis cada vez más grave de derechos económicos y sociales de este país, según el informe publicado hoy, miércoles 25 de julio, por Amnistía Internacional.

El informe de la organización da a conocer los resultados de una misión de investigación de tres semanas durante las cuales los delegados de Amnistía Internacional entrevistaron a un gran número de mujeres de diversas edades residentes tanto en centros urbanos como en zonas rurales de todo Zimbabue.

«El gobierno de Zimbabue debe abordar los problemas económicos y sociales subyacentes que son lo que motiva las protestas de estas mujeres, y no atacarlas y criminalizar sus actividades legítimas en defensa de los derechos humanos», ha señalado Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional.

En Zimbabue, Amnistía Internacional habló con mujeres activistas que constituyen la mayor parte de los cientos de defensores y defensoras de derechos humanos zimbabuenses víctimas de detención y reclusión arbitrarias por haber participado en marchas o reuniones de protesta pacíficas en los dos últimos años. Los delegados hablaron con muchas mujeres que se convirtieron en defensoras de derechos humanos después de que el gobierno de Zimbabue violara reiteradamente los suyos.

Casi todas las mujeres entrevistadas por Amnistía Internacional declararon haber sufrido palizas y otros malos tratos, que en algunos casos equivalían a tortura, bajo custodia policial. Gran parte de los abusos incluye insultos sexistas y acusaciones despectivas destinadas a desprestigiar su reputación y su trabajo. Algunas han sido recluidas estando embarazadas o con sus hijos en unas condiciones deplorables, muy por debajo de las estipuladas por las normas internacionales de derechos humanos.

«Las mujeres zimbabuenses han demostrado poseer una resistencia, un valor y una determinación increíbles frente a la creciente represión impuesta por el gobierno. Son conscientes de los peligros que corren pero se niegan a dejarse intimidar y sucumbir a la sumisión», ha dicho Irene Khan.

Las mujeres activistas señalaron a Amnistía Internacional que la policía a menudo las acusaba de estar siendo utilizadas por los gobiernos británico y estadounidense para derrocar al gobierno de Zimbabue y de ser agentes de un cambio de régimen. A estas acusaciones a menudo le siguen palizas aleatorias y algunas mujeres han sufrido lesiones graves y fractura de miembros.

«El gobierno de Zimbabue no sólo acusa falsamente a las mujeres activistas: tampoco reconoce el papel que juega en la creación de la situación desesperada que viven estas mujeres», ha añadido Irene Khan. «Una de las formas en que el gobierno hace esto es negar una relación causal directa entre sus políticas y la pobreza cada vez más profunda y la crisis de derechos humanos cada vez más grave que se vive en el país».

Clara, viuda de 60 años de la provincia de Masvingo, pertenece a la Coalición de Mujeres (Women’s Coalition), una organización de derechos humanos de mujeres. Durante un acto celebrado en su comunidad en 2003, Clara denunció la discriminación contra los considerados simpatizantes de partidos de la oposición a la hora de distribuir ayuda alimentaria en su aldea. Representantes del partido en el poder local la acusaron de pertenecer al Movimiento por el Cambio Democrático (MDC, por sus siglas en inglés). Hasta hoy, Clara sigue sin poder comprar maíz a la Junta de Comercialización de Cereales (GMB, por sus siglas en inglés).

«Las mujeres de Zimbabue exigen el respeto y la protección de sus derechos humanos y de los derechos de los miembros de sus comunidades, lo que a menudo las expone a graves medidas represivas, entre ellas la detención arbitraria y la tortura», ha señalado Irene Khan.

«El trato dispensado a las mujeres defensoras de derechos humanos bajo custodia ha tenido consecuencias nefastas para las mujeres y sus familias, especialmente para los niños, que se quedan sin nadie que les cuide».

Las mujeres de zonas tanto rurales como urbanas de Zimbabue tienen cada vez más dificultades para comprar alimentos, para pagar la atención médica y para ganar un sueldo con que mantener a sus familias. La mayoría de las afectadas por la represión del gobierno en el sector empresarial no estructurado en 2005 eran mujeres pobres.

Los delegados de Amnistía Internacional fueron testigos de la desesperación causada por el aumento diario de los precios de artículos de primera necesidad como alimentos y transporte, al tiempo que los sueldos de la mayoría de las personas permanecen inalterados. En todos los lugares visitados por la organización, las mujeres intentaban desesperadamente vender sus productos y al mismo tiempo evitar ser detenidas y que la policía los confiscara.

Muchas mujeres defensoras de derechos humanos no pueden comprar maíz a la GMB simplemente porque pertenecen a organizaciones de derechos humanos o denuncian la discriminación u otras violaciones cometidas en sus comunidades, lo que conculca su derecho a una alimentación adecuada.

«Los jefes de Estado de la Comunidad de Desarrollo Económico del África Austral deben redoblar sus esfuerzos para poner fin a las violaciones de derechos humanos en Zimbabue», ha dicho Irene Khan. «En su próxima cumbre, que tendrá lugar en Zambia en agosto de 2007, los dirigentes de la Comunidad de Desarrollo deberían insistir en que el presidente Mugabe ponga fin de inmediato a la intimidación, los malos tratos, la tortura y el hostigamiento de personas que critican las políticas del gobierno».

«Las mujeres activistas son un recurso importante para el desarrollo de Zimbabue y así es como deben ser consideradas por el gobierno. Juegan un papel fundamental a la hora de abordar los muchos retos en materia de derechos humanos a los que se enfrenta el país. El gobierno debe reconocer la legimitidad de su trabajo y acabar con la discriminación contra las mujeres».

Nota para periodistas:
Delegados de Amnistía Internacional han efectuado reiteradas solicitudes -tanto en persona como por escrito- para reunirse con funcionarios del Estado y hablar de sus motivos de preocupación, pero en todas las ocasiones la entrevista les fue denegada.

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Documento público

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Si desean más información pónganse en contacto con la oficina de prensa de Amnistía Internacional en Londres, llamando al número + 44 20 7413 5566, o visiten http://news.amnesty.org

Fuente original: http://web.amnesty.org/library

Irak era un país. Las mujeres y la guerra

En febrero de 1999, un grupo de 130 personas fuimos a Irak. Nos llevaba hasta allí el deseo de solidarizarnos con un pueblo que venía siendo pisoteado con embargos y puniciones desde hacía mucho tiempo (sin contar bombardeos preventivos con sus famosos “daños colaterales” añadidos que venían sufriendo desde el 91). Un pueblo que tenía además una larga historia de sufrimientos bélicos ya que estuvieron muchos años en contienda con Irán.

Un pueblo, cuyo único delito, es el de estar asentado en un territorio rico en petróleo y ser por tanto objeto de deseo de los poderosos de este mundo.
Antes de comenzar a escribir estas líneas, estuve tentada a echar mano de los múltiples apuntes que tomé en esos días tan intensos. Horas de grabación, cientos de fotografías…

Y finalmente decidí rebuscar en mis recuerdos, en la percepción que tuve del contacto con la gente en las calles, en los mercados, en las escuelas, en los hospitales.

En estos días se cumplen cuatro años de unos de los disparates genocidas más grandes de nuestro tiempo: la invasión y la guerra contra Irak por dos de los ejércitos más funesta y sofisticadamente armados del planeta. Con carta blanca para asesinar, torturar, robar, humillar, violar, vejar, y pasarse por el forro todas las disposiciones y convenciones internacionales sobre el respeto en tiempos de guerra.

Decía antes que prefería recurrir a mis emociones por aquellos días porque me gustaría poder transmitir parte del calor con que fuimos recibidos por aquellas gentes sencillas, empobrecidas, humilladas pero resistentes y esperanzadas, que reconstruían día a día lo que el enemigo arteramente destruía.

También recuerdo que hace cuatro años, muchos millones de personas, con un mínimo de sentido común nos dejamos la garganta en las calles para que no se mezclara nuestro nombre, para que no nos involucraran en algo tan inmoral y absurdo como esa guerra inventada por intereses bien concretos.

Aquí es donde me pregunto si los Tribunales Internacionales tienen alguna función o si son solo una costosa institución decorativa. Me pregunto si ese tristemente célebre trío de las Azores, esperpénticos jinetes del Apocalipsis, no rendirán cuentas a nadie por sus actos.

Una de las imágenes más estúpidas de la historia, la expresión más repulsiva del patriarcado.

Irak, que alguna vez fue un país, incluso uno bastante avanzado en muchos aspectos, es hoy la escenografía de una mala película bélica, dónde, para colmo de males, tanto los efectos especiales, como las bajas, son reales.

Las mujeres en el país de las mil y una noches.

Las mujeres en Irak, antes del 91 tenían una situación que podríamos calificar de privilegiada dentro del mundo árabe, e incluso habían alcanzado cotas de paridad que muchos países de occidente desconocían.

Conocí allí, en el 99, a muchas mujeres independientes, emprendedoras, que accedían a la universidad, que tenían presencia en las instituciones (había más parlamentarias en Irak que en el estado español), en los hospitales, las escuelas, y las pocas empresas que se mantenían en pie.

Vi mujeres jóvenes conduciendo coches, en las cafeterías, por la calle y con una vestimenta alejada de burkas y chadors.

Irak era el único país árabe donde existía la escuela mixta, el matrimonio civil como único reconocido por el estado, e igualdad salarial legislada.

La Federación General de Mujeres Iraquíes, que agrupaba en ese momento a alrededor de un millón y medio de mujeres (el 30% de la población femenina adulta) era una organización popular de adscripción voluntaria sin discriminación por razones de raza, política o religión.

Uno de los momentos más emotivos que recuerdo de ese viaje a Irak fue precisamente la recepción de la que fuimos objeto en la sede de la Federación de Mujeres de Bagdad.

Allí entre un aromático té acompañado de exquisitos dulces árabes, la responsable de esa organización, Haifa A. Yassin, nos contó entre la frustración y la esperanza, cuales eran los alcances de su trabajo y cual el papel a que habían sido relegadas las mujeres a consecuencia de bombardeos y embargos.
Nos contó que en 1981, la Federación recibió una distinción de UNESCO por sus logros en el terreno de la alfabetización; algo de suma relevancia si tenemos en cuenta que antes de 1968, el 80% de las mujeres eran analfabetas. En 1986, esa cifra se había reducido apenas al 6%, convirtiéndose el “objetivo cero” de nuestras hermanas iraquíes, en otra de las víctimas “colaterales” del horror.
La federación de Mujeres era consultada y podía intervenir activamente en los procesos que involucraran o afectaran a las mujeres y gracias a eso, entre otras cosas, nuestras hermanas iraquíes gozaban de cuatro semanas de vacaciones antes del parto y 76 días posteriores a él, además de tener derecho a una excedencia por seis meses en su trabajo con el 100% del salario y de un año con el 50%. Parece increíble, pero así era realmente. No quiero ni pensar como será ahora.

El trabajo de “hormiguitas” de las mujeres de la Federación no dejaba lugar a dudas. Nos parecía tan admirable que trabajaran tan duro para reconstruir día adía lo destrozado; que se fijaran metas y objetivos como si la situación no fuera tan desastrosa, que recordaran solidarizarse con las mujeres palestinas y con todas las desposeídas de la Tierra, que nos contaran que Irak era un país laico, aunque el Corán no hablara de la subordinación de la mujer, y que ellas desde luego creían en la igualdad de posibilidades ente hombres y mujeres.

Nos contaron que tantos años de embargo, de ”petróleo por alimentos” (que realmente era petróleo a cambio de nada), de bombardeos discrecionales, de inspecciones continuas, no habían hecho casi mella en sus ánimos pero si las colocaban en la posición de vigías, en la obligación de estar alerta las 24 horas para conseguir la supervivencia de sus grupos familiares, a costa de interminables jornadas de trabajo, malvender sus escasas posesiones y partirse en mil pedazos para lograrlo.
No existían estadísticas ni registros sobre malos tratos antes del 91. El Islam, a su vez, prohíbe taxativamente el mal trato hacia la mujer, pero sin duda este fue creciendo en todos estos años como consecuencia de las situaciones vividas, con las secuelas de la angustia y neurosis de una guerra de estas características.

En la visita al refugio de Amirya, la representación terrenal de todos los infiernos, se hizo patente ante nuestra vista. Allí, una madre de siete hijos, una mujer aún joven notablemente envejecida, que había perdido seis de ellos en el ataque, nos contó con una entereza producto de tanto dolor acumulado, lo que sucedió en febrero de 1991.
El refugio de Amirya era una especie de bunker antiatómico construido en la época de la guerra entre Irán e Irak, cuyos planos fueron entregados a los llamados ”aliados”, por la empresa finlandesa que realizó la obra.

Una noche de febrero, en el refugio situado en un barrio periférico de Bagdad, pernoctaban unas 26 familias de inmigrantes jordanos, sirios y egipcios, además de por supuesto iraquíes. Un total de 400, de los cuales 142 eran menores de 10 años y el resto, excepto las madres, menores de 16, requisito indispensable para permanecer en el refugio.
El refugio convertido en objetivo militar para los aliados (así como escuelas, hospitales, etc.), se transformó en un horno donde literalmente fueron “cocidas” a más de 4000 grados, todas esas personas; niños y niñas y adolescentes con sus madres.
Como en Hiroshima y Nagasaki, los efectos térmicos del impacto hicieron que las personas quedaran recortadas como figuras fantasmales contra los muros, de forma indeleble, al igual que quedó esa imagen en nuestras retinas para siempre.
La mujer que nos contaba todo esto sin que se le escapara una lágrima (porque obviamente ya no le quedaban), había “salvado” su vida al salir un momento con su hijo más pequeño en busca de leche para alimentarle.

En el Museo e la Guerra, conocimos la historia terrible de otra mujer, Layla al-altar, una artista, plástica internacionalmente reconocida y que era demás Directora General del Centro Nacional de Arte de Irak. Un misil “inteligente” (como si en todo este despropósito pudiera encontrarse algo o alguien “inteligente”), destruyó su casa y sepultó con ella a Layla, su hija de 14 años y su marido.
Su delito había sido expresar como cualquier artista que se precie su sentir respecto a la invasión de su país a través de su obra. Como por ejemplo un gran retrato de Bush padre a la entrada del Hotel Hilton de Bagdad, en el suelo, hecho con mosaicos y con una inscripción que rezaba: asesino.
En el Hospital materno infantil de Bagdad, conocimos a decenas de niños y niñas, muchos de ellos bebés, con los días contados por los efectos del famoso ”uranio empobrecido”, que ostentaba el terrible privilegio de haber producido múltiples tipos de cáncer.

Las madres, impotentes y rabiosas, asistían desesperadamente maniatadas a la agonía de sus hijos e hijas. Nos pedían con la angustia reflejada en sus rostros que hiciéramos algo, que detuviéramos esa maquinaria del horror, como si aquello estuviera nuestro alcance.
Los médicos y el personal sanitario, bien preparados profesionalmente se veían absolutamente limitados por la falta de medicamentos tan básicos como antibióticos o calmantes. Veían morir ya por costumbre a niños y niñas que serían fácilmente curados en nuestro occidental mundo de privilegios.
En las escuelas, las maestras, daban verdaderas lecciones de vida; ayudaban a niños a niñas a elaborar estrategias cotidianas para que estos se concentraran en aprender, en jugar, en simplemente ser niños y niñas, cuando podían ver caer bombas solo con asomarse a las ventanas. Cuando no podían ni siquiera utilizar lápices de colores o lápices negros, los de grafito “de toda la vida”, porque a algún cerebro de guisante mandamás, se le había ocurrido que con no sés cuantos miles de toneladas de eso elementos” peligrosos”, se podían fabricar pequeñas bombas.
En el otrora maravilloso Zoco de Bagdad, del que a juzgar por las noticias debe quedar bien poco, nos dejamos cautivar por los olores y los sabores de la sensualidad árabe. Allí se concentraban muchas de las cosas destinadas infortunadamente a desaparecer por culpa de la furia, el despotismo, la avaricia, la cobardía y el sinsentido de los grupos de poder que gobiernan este mundo.

Hoy me cuesta, perdón debo decir, me duele pensar en Irak, me cuesta entender que clase de monstruo habita en el interior de los canallas. Me avergüenza pertenecer al mismo grupo animal que todos ellos.
Me duele pensar en una gente extremadamente amable y agradecida hacia quienes simplemente compartimos por un corto período de tiempo su dolor. Me duele pensar en el Barrio Antiguo de Bagdad, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, territorio de las mil y una noches, literalmente arrasado. Me duele pensar en la enorme cantidad de vidas perdidas estúpidamente. Me duele recordar que ese, que alguna vez fue un país, para su desgracia rico en petróleo, es hoy el escenario como decía al comienzo de una cutre película bélica, donde las víctimas, las verdaderas víctimas se cuentan siempre del mismo lado.

Luz Darriba

Abril de 2007

FUENTE: Revista Foeminas

¿Quién fue esta escritora y activista por los derechos de la mujer y de las personas más necesitadas?

Pistas:

1. Se tuvo que vestir de hombre para poder estudiar como oyente en la Universidad y asistir a tertulias políticas y literarias.

2. Fundó una sociedad que se dedicó a la construcción de casas baratas para las personas con menos recursos.

3. Fue la primera mujer premiada por la Academia de Ciencias Morales y Políticas.

4. Publicó numerosos libros de poesía y ensayo y numerosos artículos en contra de la esclavitud, la pena de muerte, las injusticias hacia la mujer y hacia las personas pobres, la situación de las cárceles,…

5. También fue la primera mujer que recibió el título de Visitadora de Cárceles de Mujeres.

El juego nos lo proponen en la página del CRA Alta Ribagorza. Animaros a entrar en su página y dejadles la solución.

Fuente: CRA Alta Ribagorza

XIV ENCUENTRO INTERNACIONAL DE MUJERES DE NEGRO del 16 al 20 de agosto en Valencia

Mujeres de Negro del estado español nos invitan a participar en el encuentro internacional que celebrarán este verano, del 16 al 20 de agosto, en Valencia.

Al igual que en las trece ocasiones anteriores en las que Mujeres de Negro de todo el mundo se reunieron en Belgrado, Novi Sad, Palic, Jerulalem, Bruselas, Marina di Massa, … este año el encuentro tendrá lugar en Valencia. Talleres, debates, encuentros, reflexiones, acciones y sobre todo tiempo para conocerse las unas a las otras y así tejer esa red que afiance el poder desmilitarizador que tiene la comunicación. Habrá, como no, también tiempo para la creatividad, para la cercanía, para la celebración, para el apoyo mutuo. Un espacio para enriquecerse con las aportaciones al encuentro de mujeres de los más variados puntos del planeta. El programa está abierto y esperan las propuestas de cada una de nosotras. Aquí va un enlace con su página:

http://www.mujeresdenegro.org/

“La dignidad es lo único que tenemos”


Ex concejala del Ayuntamiento de Belén y destacada activista feminista palestina, es miembro de la Unión de Mujeres Árabes y colabora con organizaciones pacifistas.
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Foto del artículo: JIHAM ANASTAS. Durante la entrevista concedida a DIAGONAL en Belén./J. R.

DIAGONAL: ¿En qué actividades estás implicada actualmente?

JIHAM ANASTAS: En los últimos años, he estado trabajando con el grupo español de Mujeres de Negro, desarrollando proyectos para las mujeres en la zona de Belén, en ciudades mixtas y campos de refugiados. El objetivo principal es abrir nuevos horizontes para las mujeres que no tienen acceso al mundo exterior, y crear contactos de forma local. Así que la tarea que nuestro grupo trata de desarrollar es poner en relación a todas las mujeres para que puedan hablar entre ellas, desarrollar proyectos, clases de alfabetización, de informática, cooperativas de trabajo… Cuando una mujer es económicamente independiente, lo va a ser también mentalmente. Al mismo tiempo, este trabajo les sirve como terapia, para tomar conciencia, para desarrollar nuestro status como mujeres.

D: ¿Cuál es el planteamiento del grupo?

J.A.: Estamos intentando construir algo desde lo pequeño, para ir haciendo algo cada vez más y más grande… Cuando hablo de esto, no me gusta referirme a ello como si fuera sólo nuestro proyecto, me gusta hablar de ello como de una condición general del pueblo palestino. En este último año, hemos visto un tipo de deformación en la actitud y el comportamiento de nuestros niños. Hay niños mendigando en la calle, ésta es una nueva situación, una nueva imagen, que, personalmente, no puedo aceptar ni vivir con ella, tener a los niños mendigando significa que estamos perdiendo la única cosa que tenemos, nuestra dignidad, si perdemos nuestra dignidad estamos perdiendo mucho. Podemos perder la tierra, pero no perder la dignidad, la tierra la podemos negociar, pero si perdemos nuestra dignidad ya no podemos ni negociar. Hay veces que pienso que es parte de la guerra psicológica que nos declara Israel, nos hacen vivir en la incertidumbre, en condiciones inestables, de clausura, de militarización, y de un montón de cosas, y más recientemente con este muro de la vergüenza, estamos encerrándonos todavía más en nuestras incertidumbres, en esta prisión.

D: ¿Crees que la comunidad internacional está interesada en que esta situación de desesperación llegue hasta un conflicto entre palestinos?

J.A.: No comprendo tu pregunta, para mí la comunidad internacional son los civiles como tú. ¿Por qué no decimos EE UU? Creo que el Gobierno de EE UU está llevando al mundo a una catástrofe y que todos estamos pagando el precio, pero pienso que no tenemos la capacidad de enfrentarnos al monstruo estadounidense… Sobre lo que respecta a la guerra civil, esperemos que no ocurra, pero nadie sabe… Frustración, rabia, negligencia… No me gusta hablar de la guerra civil, es una pregunta difícil, no te puedo responder porque mañana no sabes qué va a pasar aquí, está todo inestable y no se puede juzgar cuando todas tus condiciones son inestables. El futuro no sé, no tengo mucha esperanza en el futuro, pero nadie sabe… Quizá…

FUENTE: http://diagonalperiodico.net

Enviado por: Yolanda Rouiller – Mujeres de Negro de Cantabria

Dos reflexiones sobre la violencia hechas por mujeres

Creo interesante leer la entrevista a Adriana Faranda; nos puede ayudar a seguir la reflexión sobre violencia, víctimas, justicia transicional, etc.

También me llama la atención la entrevista a una ‘combatiente’ kurda que presenta la lucha como una liberación para las mujeres; Es un ejemplo de cómo se puede llegar a considerar la violencia, el martirio, el tomar las armas como una liberación para las mujeres.

Si leer a Reha Baran estremece, reconforta leer a Adriana Faranda.

Yolanda Rouiller

ADRIANA FARANDA, EX DIRIGENTE DE LAS BRIGADAS ROJAS

«Necesitas el apoyo de la otra parte para ir contra tu entorno y renegar de la violencia»

La secuestradora de Aldo Moro, fue de las primeras en desmarcarse del terrorismo y tras 16 años de cárcel culmina con un libro un largo camino de autocrítica


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Adriana Faranda, de 56 años, es uno de los rostros más conocidos de las extintas Brigadas Rojas (BR). Miembro de su Dirección Estratégica, participó en cinco atentados desde 1976 y formó parte del comando que secuestró y mató a Aldo Moro en 1978. Al año siguente fue detenida, aunque para entonces ya había abandonado la banda. Desde entonces sobre ella y su compañero de armas, Valerio Morucci, pesa una condena a muerte de la banda por su oposición a la ejecución del primer ministro italiano. En prisión promovió la disociación, el rechazo de la violencia sin colaborar con la Justicia.

Su proceso de autocrítica ha sido muy especial: encontró a las familias de las víctimas e incluso vendió su único patrimonio, un piso en Roma, para donar el dinero. Tras 16 años de cárcel, quedó libre en 1995. Actualmente es fotógrafa y acaba de publicar un libro, la novela ‘El vuelo de la mariposa’, en el que evoca sus años de prisión y ajusta cuentas con el pasado. Faranda reconoce que ese pasado en el País Vasco es aún presente y, desde su perspectiva, ha aceptado conversar sobre cómo se ve el terrorismo y su final cuando es algo que ocurrió hace 20 años, una envidiable y lejana posición, pero también muy útil en el actual momento que vive España.

-Adriana, usted tenía una hija de cinco años cuando entró en las BR.

-Fue la decisión más difícil de mi vida. Tenía un gran impulso emotivo por intentar regalarle un mundo diverso. Elegí la lucha armada y no me lo he perdonado nunca, obviamente. Creo que nada tiene el derecho de separar a una madre de sus hijos. Una de mis pesadillas era morir en un tiroteo y que a ella sólo le quedara la imagen de la combatiente dura, que yo no sentía ser. Vivía obsesionada con la idea de que no iba a poder explicarle todo.

-¿Y luego cómo se lo justificó?

-Es difícil. También su padre había tomado un camino análogo y huyó a Francia, y ella no conseguía entender nuestra ausencia. Luego he intentado explicarle, pero los traumas que ha sufrido no desaparecen, y yo siento que le he marcado la vida.

-A veces un joven llega a seguir los pasos de un familiar.

-Mi familia era humana y políticamente absolutamente contraria a mi decisión, y la educaron no según lo que yo pensaba, sino según lo que ellos creían justo, en una cultura democrática, de respeto a los demás y de no violencia. No ha tenido un ámbito familiar que me justificara. Me amaba, pero no me legitimaba.

-En el País Vasco hay casos así, aunque otras muchas familias comparten la decisión de un pariente. Usted ha escrito: «¿Por qué nadie me dijo simplemente: ‘Venga, volved a casa’?» ¿Cuánto influye el entorno para elegir la violencia y cuánto pesa para abandonarla?

-Éste es un punto fundamental. Es el mal de las ideologías integristas, como lo fue la nuestra: buscábamos nuestros iguales, todos aquellos que pudieran apoyar nuestro modo de pensar, que hablaban nuestro lenguaje. Al principio nos movimos en un humus social si no abiertamente favorable sí posibilista a la lucha armada. Tras el caso Moro se abrió una brecha con la sociedad, y luego se convirtió en una guerra privada entre las BR y el Estado. No todos se dieron cuenta.

-¿Pero por qué nadie le dijo: ‘Venga, vuelve a casa’?

-Para mí era difícil encontrar a alguien que me dijera eso… porque elegía ver y hablar con aquellos que jamás me lo habrían dicho. El camino hacia la lucha armada excluía el diálogo con quien pensaba de otra manera.

-Parece que habla de una secta.

-No me gusta esa palabra, pero hay elementos en común: un fuerte sentido místico de dedicación a la causa, un cierto dogmatismo, un sentimiento de hermandad con el grupo y el aislamiento del resto del mundo. Como las sectas, tienen una lengua propia y sienten como enemigo todo lo distinto, un rasgo integrista que es la muerte de un sentido de humanidad.

El escolta y la primavera

-Usted ha contado su crisis cuando vigilaba a los escoltas de Moro, preparando el secuestro, por un simple gesto: uno de ellos señaló al otro el paso de una bandada de golondrinas y se conmovió. ¿Allí descubrió la humanidad del otro?

-Me turbó muchísimo. Más que ver una sensibilidad hacia la vida o algo así, era por… el anuncio de la primavera. Lo que yo leí de terrible es que estas personas estaban esperando el futuro y pensé: ‘Estos hombres quizá van a morir’. En el secuestro de Moro uno de ellos sobrevivió y, esto no lo he dicho nunca públicamente, pero me vi en casa rezando para que se salvara. Aquel gesto de las golondrinas significó ser puesta ante la responsabilidad de poder decidir dar la muerte. Creo que es lo más terrible que pueda haber para un ser humano. Ésa fue mi primera duda, que se consolidó con el secuestro. En la lucha armada existe siempre la ambigüedad sobre el valor de la vida. La excusa es que estás obligado a matar porque si no el otro te mata a ti. Pero con Moro fue distinto: como prisionero pierde su identidad de símbolo y adquiere una dimensión humana.

-En su caso rechazar la lucha armada significó una condena a muerte de las BR. ¿Cuánto cuesta ir contra los compañeros, la autocrítica?

-Fue muy duro. Fue un acto rompedor porque nadie antes había desobedecido a la cúpula. La organización no se lo podía permitir y, como buenos estalinistas, se impuso la razón política sobre la vida. En prisión tuve una vida bastante dura, porque en los 80 hubo una matanza en las cárceles de ex brigadistas ‘arrepentidos’. Solían participar otros brigadistas que tenían que hacerse perdonar cosas por las BR y así podían salvarse ellos de represalias. Fue terrible.

-Después comenzó un lento proceso colectivo llamado ‘disociación’.

-Fue muy largo. Si yo llegaba a algunas conclusiones no podía expresarlas públicamente porque debía esperar a los demás, para hacer un proceso colectivo y dar una señal definitiva contra el terrorismo. Era fatigoso sacar adelante el debate, porque en la cárcel sólo tienes las cartas. Escribimos documentos que debían ser graduales, en pequeños pasos. La mayor dificultad fue la comunicación entre presos. Además nos acusaban de rendirnos y ordenaron el mismo castigo que a los ‘arrepentidos’: la eliminación.

-Entonces surgió la idea de las ‘áreas homogéneas’.

-Sí, pedimos que se instituyeran secciones de la prisión en las que pudieran confluir personas ‘homogéneas’, que empezaban a distanciarse de la lucha armada, para protegerles y que pudieran desarrollar una reflexión común.

-Más tarde llegó una fase de reconciliación. ¿Cómo nace la necesidad del contacto humano, del perdón?

-Nosotros no hicimos nunca una petición de perdón, es usar una violencia más contra quien ha sufrido ya la violencia del terrorismo, colocar al otro ante una decisión dramática, un problema de conciencia. Muchos de los parientes de las víctimas han dado luego su perdón, pero no es algo que se pueda pedir. Nosotros escribimos a casi todos expresando nuestro dolor por la responsabilidad terrible que habíamos tenido en la muerte de sus familiares. Aunque yo no maté materialmente a nadie, formé parte de una organización que lo hizo y me sentí igualmente responsable. Muchos de ellos nos respondieron. Algunos dijeron que no nos querían ver, y otros, como la hija de Aldo Moro, aceptó encontrarnos. Fue un momento muy importante de mi vida, del que no hablo, porque es muy privado.

-¿El perdón ayuda, alivia?

-Da una nueva apertura humana de posibilidades, pero no alivia de las responsabilidades, porque lo que se ha hecho es irremediable. El perdón significa que en la vida se pueden abrir relaciones que se creían inimaginables, y que te dan una gran fuerza para reafirmar el valor de la vida y de la paz.

-Usted fue más allá: vendió su piso para dar el dinero a las víctimas.

-El resarcimiento no puede compensar en absoluto una pérdida, pero yo también me sentía responsable de haber creado un posible problema económico, porque hubo fallos en las indemnizaciones. Esa casa era el único bien que yo poseía, y pensé que estas personas tenían derecho a él. Para no darles el dinero directamente, lo di a Cáritas, que se ocupó de todo.

El valor del diálogo

-Visto desde el País Vasco, parece a años luz. Quizá tienen que pasar muchos años.

-Sí, es un camino muy largo, muy sufrido, de pasos sucesivos, pero deben tener el apoyo de la otra parte. En el aislamiento total se puede tener, no sé, una conversión religiosa, pero yo creo sobre todo en la recuperación del diálogo y el contraste con el otro, con quien piensa de forma distinta, que te ayuda a poner en discusión tus posturas. Para casi todos nosotros fue fundamental. El diálogo no sólo con quien pensaba de forma similar y luego tomó caminos distintos, sino con quien siempre había pensado de forma diametralmente opuesta.

-Parece difícil. Hay un entorno que puede crear un vacío ante un cambio de rumbo.

-Nosotros también pasamos por esto. Es un problema trágico, porque te desarraigas completamente. Muchos compañeros tuvieron reacciones hostiles de su familia, de su ambiente y de un cierto tejido social que los había apoyado. Pero es entonces cuando la otra parte debe dar un paso al frente para dar apoyo y sustituirles o ayudar a cambiar lentamente la posición. Lo necesitas para ir contra tu entorno y renegar de la violencia. Porque es obvio que, emotivamente, un familiar de una persona tiende a sostenerla, pero paradójicamente cuanto mayor es la condena y el rechazo del resto de la sociedad, más se siente esta persona reconfirmada en su propio camino, porque sabe que si le falta su entorno, su familia, no habrá nadie más, estará solo.

-¿Qué piensa de aquellos compañeros suyos que, 20 años después, aún defienden la violencia?

-Son poquísimos, muchos son jóvenes, no participaron en la primera fase y no han visto la diferencia entre aquel período y el sucesivo, no pueden valorar los cambios que ha habido. Pienso que si la lucha armada en nuestros tiempos era el último residuo de una cultura, la revolución marxista-leninista, y estábamos ya un poco fuera de la historia, ellos están fuera de la historia mucho más que nosotros.

-«No es posible que de una hiena nazca una gacela», otra frase suya.

-No es posible desvincular el fin que se persigue de los medios que se usan. Si los medios no están a la altura, el fin queda reducido a algo vano.

Autor: ÍÑIGO DOMÍNGUEZ – Corresponsal de El Correo en Roma

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Las mujeres en la guerrilla kurda. El PKK y la mujer kurda

Autor: Paul Schemm

Las montañas Qandil, en pleno Kurdistan pero oficialmente en la frontera entre Irak e Iran, son el refugio del PKK, guerrilla kurda en la que la mujer juega un papel central. «Nosotras abrimos los ojos a la sociedad kurda», señala orgullosa la combatiente Arsehem Kurman.

Cuando una mujer abandona su hogar y toma las armas no estamos ante un hecho anodino. Es una revolución social. Nosotras abrimos los ojos a la sociedad kurda», asegura Arshem Kurman, mujer y guerrillera del PKK.

En una región del mundo donde también prima la sumisión de la mujer, las combatientes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) juegan un papel de primera línea en el movimiento de liberación kurdo, refugiado en las montañas del norte de Irak, cerca de la frontera con Irán.

Históricamente anclado en el marxismo ortodoxo, el PKK, que lucha por la independencia del Kurdistán Norte, mantiene una estructura militar que ha dado lugar a un feminismo guerrillero único. Pero no ha venido del cielo. Ha sido necesaria, y sigue siéndolo a día de hoy, la lucha constante contra los prejuicios de la sociedad, de los que participan muchos de sus camaradas varones, reconocen las guerrilleras.

«Ha sido sobre todo la cuestión del martirio lo que ha dado fuerza a nuestra causa», asegura Arshem Kurman, insistiendo en que han sido las mujeres caídas en combate o que llevaron a cabo atentados suicidas las que han forzado a los hombres de este movimiento armado a tomarlas en serio. «Las mujeres mueren todos los días, así que, cómo no va a calar nuestro mensaje», señala esta respetada instructora guerrillera, que recuerda cómo una kurda se inmoló en los años noventa causando la muerte a medio centenar de soldados de ocupación turcos.

A lo largo de sus años de lucha, el PKK ha llevado a cabo quince atentados suicidas. Once de ellos fueron protagonizados por mujeres.

En el campamento situado en las faldas del Monte Qandil, la mayor parte de los barracones muestran una fotografía de Vian Jaf, que se quemó a lo bonzo en febrero pasado para protestar por la opresión contra los kurdos por parte del Estado turco. Oficialmente, la dirección del movimiento no aprueba actualmente este tipo de acciones individuales.

Arrancar el respeto a los varones y lograr que les traten como iguales tampoco es fácil en las sociedades de Oriente Medio, reconocen las guerrilleras del PKK.

«Una mujer no puede reivindicarse en este contexto. En la sociedad tradicional kurda, sólo los varones tienen el derecho a la palabra. Si el marido no está en casa, es el hijo de más edad el que habla, sea cual sea su edad», asegura Reha Baran.

«En nuestras sociedades retrasadas, las mujeres son confinadas a los márgenes. Nuestro objetivo es resituarlas en el centro de la vida pública», añade.

Reha Baran muestra a un público compuesto por militantes feministas y responsables del PKK, en una escuela improvisada sobre la roca, cómo las mujeres han sido privadas de sus derechos y cómo pueden reconquistarlos.

Ella ha sido encargada por la guerrilla para transmitir estas ideas revolucionarias en sus aldeas y unidades guerrilleras, a fin de que se extiendan poco a poco en la sociedad kurda sin perder el inestimable apoyo por parte de la población.

La vida en el hogar familiar

Para las jóvenes combatientes del movimiento, vivir con el arma en la mano, al lado de sus camaradas masculinos, es mucho más interesante que la vida que les esperaba en sus pueblos y aldeas.

Una decena de entre ellas, con edades comprendidas entre los 15 y los 21 años, beben té contemplando la puesta de sol tras los montes Qandil, coronados por la nieve. Ellas estallan en carcajadas cuando se les pregunta si no hubieran preferido quedarse en sus casas y criar a sus hijos.

«Las mujeres que viven en la familia no tienen derecho a recibir instrucción. Muchas veces, el movimiento ayuda a adolescentes que no se resignan a ese futuro a escapar de casa y unirse a nosotras, particularmente en Irán», explica Rojbin Hajjar, una kurda llegada de Siria.

Hay que recordar que el Kurdistán está repartido en cuatro estados: Turquía, Irak, Siria e Irán.

Pero estas guerrilleras aseguran que su ejemplo va incluso más allá. «No somos tan sólo un modelo para las mujeres de Oriente Medio, sino para las del mundo entero», sentencia Sozdar Serbiliz, mujer y comandante guerrillera del PKK.

http://www.lahaine.org/index.php?blog=3&p=19034

10 de diciembre – Día Internacional por los Derechos Humanos

LA ESCULTURA HUMANA MÁS GRANDE QUE SE HAYA VISTO EN EL PAÍS

Cuatro mil mujeres, víctimas de la violencia en Colombia, conformarán el próximo 10 de diciembre la escultura humana más grande que se haya visto en el país, en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos.

Dichas mujeres se darán cita desde la Plaza de Bolívar hasta el Parque de la Calle 93, atravesando las principales calles de la capital, por la carrera séptima. Estarán protegidas simbólicamente por la guardia indígena que viene del departamento del Cauca, y tendrán en sus manos un ladrillo marcado con el nombre de la víctima que representan.

A lo largo de este recorrido se podrán encontrar también 8 galerías de la memoria, que traerán de regreso mediante imágenes, fotos, escritos, cuadernos, la historia de las víctimas de este país.

Sobre el medio día a partir de la calle 53 con carrera 7 estas 4 mil mujeres, vestidas de negro, se dirigirán a cada extremo de la ciudad establecido, la Plaza de Bolívar y el Parque de la 93, lugar donde se desarrollará un concierto.

Son más de 100 cuadras recorridas, más de 5 mil personas unidas bajo un mismo clamor, más de 5 mil voces exigiendo Verdad, Justicia y Reparación integral, en un acto en donde los corazones de mujeres, hombres, niños, niñas y jóvenes asumirán la magia del lenguaje simbólico como pretexto para exorcizar el dolor, la angustia y el miedo y para abrirle caminos a la posibilidad de construir el país que nos merecemos, un país más digno, más esperanzador y más humano.

El evento organizado por docenas de Organizaciones Sociales, defensoras de derechos humanos, nacionales e internacionales, promotores del tema de la Alcaldía Mayor de Bogotá y la Fundación Cultural Rayuela, contará con la presencia de Mujeres de la Asociación Trabajadores Campesinos del Carare ATCC (Premio Nóbel Alternativo de la Paz 1990), y las “Mujeres de la Candelaria” de Medellín (nominadas al Premio Nacional de Paz 2006), y cientos de hombres y mujeres del Distrito Capital, Villavicencio, Puerto Berrío, Líbano, Pereira, Ibagué, Buenaventura, Barrancabermeja, los Montes de María y varias ciudades del país.

Todos y todas en un mismo escenario y con una misma voz, para decir que prácticas como el secuestro, el homicidio, la desaparición forzada, las masacres y el desplazamiento, no pueden volver a repetirse, ni a tolerarse, NUNCA MAS!!!

Tomado de: página web del Colectivo de Abogados José Albear Restrepo.


www.colectivodeabogados.org