Presentación libro: “1325 Mujeres tejiendo la Paz»

NOTA DE PRENSA

BUENAS NOTICIAS PARA LA PAZ

PRESENTACIÓN LIBRO “1325 MUJERES TEJIENDO LA PAZ”

Jueves, 26 de noviembre. Sala Blanquerna. Alcalá 44. Planta Baja. Madrid

El próximo 26 de noviembre la Fundación Cultura de Paz CEIPAZ presenta, a las 19:00 h.
en la sala Blanquerna de Madrid,
el libro «1235 Mujeres tejiendo la Paz».

Obra colectiva que nos propone conocer la relevante contribución de las mujeres en favor de la Paz en el mundo.

Cada día tenemos noticia de conflictos armados que asolan nuestro mundo, podemos conocer detalles de injusticias pasadas y presentes que atenazan a la población en muchos lugares del planeta, somos testigos de imágenes que muestran el deterioro de nuestro entorno natural como resultado de la acción humana, asistimos al enfrentamiento político que debilita una acción común en favor de la educación, la salud, el medio ambiente…

En esta sociedad de la información y de las nuevas tecnologías solemos dejar mucho espacio a la violencia y las calamidades y, sin embargo, prestamos menos atención a las buenas noticias que pueden movilizar a las personas hacia la acción, que pueden dar sustento al reconocimiento de quienes trabajan por causas justas o que pueden abrir caminos hacia la esperanza en un mundo mejor.

La publicación que se presenta el día 26 en la sala Blanquerna de Madrid
ofrece un espacio nuevo para el reconocimiento de la labor que han realizado y realizan muchas mujeres en el mundo en favor de la construcción de la paz y su mantenimiento. Este libro nos trae BUENAS NOTICIAS PARA LA PAZ mostrándonos a muchas mujeres que, superando el papel de víctimas que se les asigna tradicionalmente, ponen en juego su audacia y valentía para enfrentarse con creatividad a la violencia, la injusticia y los conflictos.

Este libro recorre las historias de vida o semblanzas de setenta mujeres,
algunas conocidas y otras anónimas, entre las que se encuentran: Bertha von Suttner, Cora Weiss, Rachel Corrie, Elizabeth Eidenbenz, Carla Del Ponte, Estela Barnes de Carlotto, Anna Politkóvskaya, Shirin Ebadi, Aung San Su Kyi, Marcela Lagarde, Rigoberta Menchú, Wangari Maathai, Arundhati Roy, Domitila Barrios, entre otras.

De marcado carácter divulgativo, esta obra presenta a las protagonistas en
cuatro bloques temáticos con los que se pretende abordar el concepto de paz en un sentido amplio:

Conflictos armados, negociaciones de paz y reconciliación

Derechos humanos y justicia

Participación política

Desarrollo, educación y medio ambiente

Cada semblanza va acompañada por una ilustración, con el deseo de invitar a un diálogo entre las palabras y las imágenes. Se trata de utilizar así diferentes formas de contar las historias de estas mujeres, también desde el color de la diversidad y la belleza de las líneas. Éstas han sido realizadas en colaboración con la Bienal Iberoamericana de Diseño (BID), que reúne a diseñadores de España y América Latina, y que bajo la coordinación de Unocomunicación han dado una mayor riqueza comunicativa a cada semblanza.

Esta publicación está inspirada en la Resolución 1325 del Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas que, diez años después de su aprobación, aún precisa de una mayor y mejor difusión para lograr la participación plena de las mujeres en las tareas de construcción y mantenimiento de la paz en el mundo.

www.1325mujerestejiendolapaz.org

Fundación Cultura de Paz:

Nace en marzo de 2000, a iniciativa de Federico Mayor Zaragoza, con el objetivo de contribuir a la construcción y consolidación de una cultura de paz por medio de la reflexión, la
investigación, la educación y la acción. El centro se guía en su labor por la Declaración y
Programa de Acción sobre una Cultura de Paz. Además, desde 2005 ha desarrollado una
importante labor en torno a la Alianza de Civilizaciones, organizando numerosos seminarios,

conferencias para promover el debate y la reflexión.

www.fund-culturadepaz.org


CEIPAZ, Centro de Educación e Investigación para la Paz de la Fundación Cultura de Paz

estudia y divulga desde una perspectiva multidisciplinar la relación entre conflictos, desarrollo y
educación. Analiza las principales tendencias en el sistema internacional, las raíces de los
conflictos armados y las principales propuestas para su resolución pacífica. Promueve la
educación para la paz, el desarrollo y la interculturalidad como una herramienta de
transformación basada en la solidaridad y la justicia social.


www.ceipaz.org

Más información: info (arroba) ceipaz.org // 636 41 98 30

No hay fotos pero el otro día me probé un burka.

ARCO IRIS

Torres Blasco

No hay fotos pero el otro día me probé un burka. Me puse un burka o, más concretamente, me encerré en un burka. Fue en la capilla de la Misericordia, donde hasta el próximo 30 de noviembre puede visitarse la exposición ‘Dones en Acció’, que organiza el Consell de Mallorca dentro del programa de actos con motivo del Día contra la violencia hacia las mujeres que se celebra el día 25 de este mes. Estaba a punto de cerrar, no había nadie y, junto a la salida, me percaté de la presencia de tres burkas. «¿Te lo quieres probar?», me preguntó Rosa, la mujer que esperaba mi marcha para echar el cierre a la exposición ese día. Miré a todos los lados de la sala por si había alguien. Le dije que sí y me lo introduje por la cabeza. La primera sensación fue de confusión, la segunda de opresión (hay una especie de goma que tiene que encajarte en la cabeza, como un gorro que te oprime), la tercera de terror. A través de los agujeros de una redecilla, entre la frente y los ojos, miré al espejo y me puse en el lugar de las miles de mujeres torturadas y anuladas. Que nadie me hable de multiculturalidad ni respeto ni zarandajas parecidas. El burka es una prisión ambulante, una forma de exterminio y humillación. De haber sido más fuerte quizá me habría atrevido a moverme por la sala y observar más. No pude. Me quede paralizado.

(Ultima Hora, 21 de noviembre)

La Guerra nunca será feminista ni humanitaria: por la abolición de los ejércitos

Durante la semana del 23 al 27 de noviembre tendrán lugar en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) una serie de conferencias acerca de las Fuerzas Armadas, la integración de la mujer en las mismas y las supuestas “misiones humanitarias” que el ejército español lleva a cabo por el mundo, a cargo del Ministerio de Defensa y el Instituto de la Mujer de la UAM.

Ante ello, desde nuestra posición planteamos un rechazo doble hacia estos planteamientos. Primeramente (1) ante el militarismo, entendiendo estas jornadas como un intento de legitimación y normalización de esta institución. Se trata de un paso más en la aceptación y obediencia voluntaria por parte de la sociedad de una serie de normas, formas e ideologías de la dominación militar y de la resolución violenta de los conflictos.

Durante siglos, esta institución se ha consolidado como la punta de lanza de la represión y el mantenimiento de las desigualdades sociales; ha sido y sigue siendo representativa de valores como el autoritarismo, la sumisión, la obediencia ciega, la jerarquización, la falta de actitud reflexiva…, valores todos ellos contrarios al desarrollo completo del ser humano, negando su autonomía y su capacidad de decisión.

Todas estas actitudes retrógradas son camufladas bajo falsas ideas de libertad, solidaridad, humanitarismo, etc.; tratando de ocultar los verdaderos fines de control social y económico a que responden guerras y demás parafernalia militarista.

Por otro lado, (2) el intento de asimilar la entrada de la mujer al ejército como una conquista de género nos resulta simplemente ridículo. La lucha de la mujer por la liberación y la superación de la sociedad patriarcal no puede reducirse a una simple ocupación de los cargos tradicionalmente ejercidos por hombres, sino que supone una lucha por la igualdad, la autonomía y el libre desarrollo de su personalidad; lucha totalmente contrapuesta al militarismo y su cultura de la dominación, que crea seres autoritarios, violentos e incapaces de una convivencia en igualdad.

Todo ello nos ha llevado a creer necesaria la configuración de unas jornadas en las que podamos plasmar estas y otras ideas acerca del tema en cuestión, a la vez que denunciar la creciente intromisión del ejército en la Universidad a través de investigación militar y masters sufragados por y para el Ministerio de Defensa.

Jornadas Antimilitaristas y Feministas

Martes 24 de noviembre

13:00 –Charla: «La feminización del Estado. La mujer en el ejército»

Ponente: Prado, militante de CNT

Miércoles 25 noviembre

13:00 -Charla: «La legalización de la Guerra en el Estado español y la relación entre el ejército y la universidad»

Ponente: Eduardo Melero, profesor de Derecho Administrativo de la UAM

-Charla: “Las misiones humanitarias”

Ponente: miembros de la Asamblea Antimilitarista de Madrid

*Ambos días las charlas se realizarán en el aula 104 del Módulo 2 de la Facultad de Ciencias Económicas de la UAM

LA GUERRA NUNCA SERÁ FEMINISTA NI HUMANITARIA: POR LA ABOLICIÓN DE LOS EJÉRCITOS.

Organiza:

Federación de Estudiantes Libertarixs – UAM
fel-web.org

Fuente: http://www.fel-web.org

¿Dónde están ahora las mujeres iraquíes?

Me encuentro en Bagdad, sentada a la orilla del Río Tigris, en medio de una calurosa tarde del mes de julio. El viento desfila parsimonioso, el polvo se ha asentado y la llamada a los fieles para la oración reverbera sobre las aguas del río donde se reflejan las luces de unos restaurantes relativamente nuevos. Ayer visité la tumba de mi madre y me enteré que hace dos años que su lápida quedó destruida por un misil lanzado en uno de tantos enfrentamientos mantenidos entre las milicias y las tropas estadounidenses. “Ni siquiera los muertos se libran de las bombas en Iraq”, pensé para mí. Pero al menos mi madre no ha tenido que presenciar el dolor que tantas mujeres iraquíes están soportando tratando de encontrar un espacio para ellas en el “nuevo Iraq”.

Muy pocas de las mujeres de la generación de mi madre –una generación de mujeres muy preparadas que trabajaron en todos los diferentes sectores del país- siguen aún en activo. Y son muy pocas porque muchas profesionales que eran doctoras, profesoras y periodistas han sido asesinadas en el transcurso de los últimos siete años como parte de lo que yo creo que era y es el objetivo estratégico principal de las milicias extremistas: “limpiar” la sociedad iraquí de su elite intelectual y profesional. Aquellas que sobrevivieron a las matanzas y a la tentación de escapar del país en busca de un lugar más seguro donde vivir, se han retirado al interior de sus hogares o aprovechan las cuotas que han abierto oportunidades para que las mujeres se conviertan en miembros del parlamento iraquí.

En el Iraq actual, las mujeres no tienen una realidad unificada. A la vez que algunas de ellas pueden incrementar su participación en el sector político –se exige que el Parlamento iraquí y los consejos locales tengan un 25% de representación femenina-, miles y miles de ellas sufren una dureza brutal y una pobreza extrema. Nunca como ahora ha habido tantas mujeres destituidas, estimándose que la cifra de viudas de guerra oscila entre uno y tres millones. Ellas, y otras mujeres económica y socialmente marginalizadas, son muy vulnerables al riesgo de acabar sometidas al tráfico de mujeres, a la prostitución forzosa organizada, a la poligamia, a la violencia doméstica y a ser también reclutadas como suicidas-bomba, un hecho que la sociedad sigue intentando aún encajar y comprender. En un único día de viaje alrededor de Bagdad, pueden observarse todas estas diversas y conflictivas realidades de las mujeres iraquíes, como me ha ocurrido hoy a mí.

Pasé una hora atrapada en un terrible atasco de tráfico, un fenómeno nuevo que tiene su origen en la construcción de la internacional “Zona Verde”, dotada de inmensas medidas de seguridad (y que ocupa ya la cuarta parte de la ciudad), y la imposición, por parte de la Autoridad Provisional de la Coalición, de un impuesto de un 5% sobre todos los productos importados, lo que ha provocado la importación de un aluvión de coches que no pasan inspección ni control algunos. En esa hora inútil, estuve leyendo un artículo sobre mujeres y niñas encarceladas y cómo la mayoría de ellas son víctimas de traficantes que han colocado anuncios ofreciendo la perspectiva de matrimonios concertados en Siria. Las mujeres dejan el país con las bendiciones de sus padres, quienes piensan que están librando así a sus hijas de la violencia que campa por doquier. Cuando las hijas se dan cuenta de que el mismo marido con el que se han casado es su captor y traficante es demasiado tarde. Están atrapadas, sin dinero, sin posibilidad de comunicarse y sin documentación. Cuando la enfermedad o algún otro trastorno incapacitan a las víctimas, los traficantes las devuelven a Iraq, donde son arrestadas por poseer documentación falsa o por prostitución. En ambos casos, los castigos suponen al menos seis años de cárcel. Mientras tanto, los traficantes siguen libres fuera del país y forzando a más mujeres a prostituirse, sobre todo en los países del Golfo, en el mismo Iraq o en sus prisiones.

Cuando llego a la oficina de Women for Women International, veo a una mujer de unos cincuenta años que está esperándome para que le haga una entrevista para un puesto de trabajo en la organización. Ha sido trabajadora social durante veinticinco años, ha trabajado en Ciudad Sadr durante la mayor parte de su carrera profesional y habla con pasión y amor de la gente de la Ciudad Sadr, sin plantearse jamás que es una mujer “sunní” que trabajaba en una barriada “chií”. Me dice: “Aquello era el viejo Iraq. Trabajábamos, conducíamos, viajábamos, íbamos a la universidad, hacíamos fiestas, nadie nos cuestionaba. Hoy en día resulta muy duro recuperar aquel espíritu. He tenido que ver demasiados cadáveres y demasiado sufrimiento. Nuestra propia guerra civil es peor que la guerra con Irán, peor que la Primera Guerra del Golfo, peor incluso que última Guerra del Golfo. A partir de ese momento fue cuando dejé de salir de casa. Ya no sé cómo volver encontrar sentido a las cosas”, explica suspirando.

Salí de la entrevista con el corazón en un puño y le pregunté a mi colega cómo se estaba sintiendo con todo lo que sucedía en el país. “Están tratando de debilitarnos”, dijo. “Con tantas bombas desde que las tropas estadounidenses se retiraron de las ciudades, lo que tratan es de conseguir es que perdamos la esperanza, pero no les permitiremos que se salgan con la suya. Mantendremos la esperanza contra viento y marea, Zainab”. Al responderme, me contó su frustración por las acciones de las diversas milicias, que son quienes están detrás del aumento en la colocación de bombas por todo el país. Me emociona ver su capacidad para mantener la esperanza. Pero no todo el mundo puede conseguirlo.

Al dejar la oficina, me reuní con una amiga para comer. Es una activista por la que siento un profundo respeto; nunca ha dejado Iraq, ha sobrevivido y perseverado haciendo frente a todos los desafíos. Continúa con su activismo y su trabajo para mantener y apoyar las voces de las mujeres, pero hoy la he visto deprimida. “No son sólo las bombas”, explica. “No es sólo la falta de electricidad, de todas las cosas que solíamos tener. Tiene más que ver con la corrupción que ves en el país, con la falta de visión, de liderazgo, de algo que nos mantenga unidos. Estoy viendo un país al que la corrupción está devorando vivo y se permite que las milicias lo destruyan aún más. Creo que he llegado a mi límite”. Puedo sentir la derrota en su voz; tan pocas de las antiguas y educadas mujeres de clase media están pudiendo aguantar sin venirse abajo, que siento el más profundo de los respetos por la integridad y la dedicación de las que lo consiguen.

Las hijas de mi amiga estaban escuchando nuestra conversación mientras comíamos. Son chicas universitarias de las pocas que no llevan velo en su universidad, la actual popularidad del pañuelo o velo entre las mujeres jóvenes es algo totalmente nuevo para mí y para los recuerdos de cuando crecí en Iraq. Aprovechan una pausa en la conversación para preguntarme por la vida que llevé en el Iraq de hace veinte años.

Ansiosamente, me inundan de preguntas que intentan confirmar las historias de su madre sobre una época menos conservadora en la que las mujeres se movían libremente en la esfera pública. “¿De verdad ibais conduciendo a la universidad? ¿Es verdad que la mayoría de las mujeres no llevaban pañuelo? ¿Es verdad que la mayor parte de las chicas no se casaban hasta que se habían licenciado en la universidad? ¿Es verdad que la mayor parte de las mujeres trabajaban?”.

Se me rompió el corazón al escuchar sus preguntas porque comprendí que hay ya toda una generación de mujeres y hombres que ni siquiera recuerdan que esa época de libertad y estabilidad existió una vez. Las hijas de mi amiga forman parte de las clases privilegiadas. Van a la universidad y no se cuestionan su derecho a hacerlo. Pero hay muchas chicas de su edad de diferentes sectores de la sociedad que ni siquiera van al colegio y que por tanto está creciendo analfabetas. Muchas se están casando aún adolescentes y dejando la escuela, a diferencia de lo que hacían sus madres. Muchas no recuerdan que sus madres viajaban, trabajaban, bailaban y cantaban en los años cincuenta, en los sesenta y en los setenta.

Acabé de comer para ir a visitar a una de las participantes en el programa de Women for Women International, una de las millones de viudas de Iraq. Su marido fue asesinado una tarde de un viernes mientras ella preparaba la comida en la cocina.

Estaba jugando con sus hijos. Oyeron una explosión fuera. Cuando corrieron para ver qué había sucedido, un misil le cayó encima, matándole instantáneamente e hiriendo a sus cuatro hijos. “Mi vida dio un vuelco en cuestión de un segundo convirtiéndome de una mujer felizmente casada en una viuda, una mujer pobre, sin apoyo de nadie”, explica. Le pregunté si aparte de Women for Women International había alguien más que la ayudara y me sorprendió su respuesta: “La pobreza ha cambiado muchos aspectos de nuestra cultura”, dice. “Mi familia política me dijo que eran demasiado pobres como para poder ayudarme a mí y a mis cuatro hijos. Mis propios padres me dijeron lo mismo. Por eso no tuve más remedio que arreglármelas sola. Aprendí técnicas básicas de enfermería para ahorrar dinero a la hora de atender las necesidades médicas de mis hijos después de cada intervención quirúrgica que tuvieron que sufrir para poder reparar los daños causados por la explosión. Vendí todo lo que tenía para abrir una pequeña tienda frente a mi casa donde mis hijos y yo trabajamos para poder ganar algún sustento. Con la ayuda de Women for Women tengo ahora un trabajo fabricando velas”.

Cuando le pregunté qué pensaba ella acerca de lo que necesitan las viudas iraquíes, me susurra despacito que no le gusta cuando la gente se refiere a ella como viuda. “Hace que me sienta como una víctima y no quiero sentirme así. Lucho cada día por no perder la sonrisa ante mis hijos. No quiero que la sociedad me victimice porque rechazo sentirme así. Todo lo que necesito son oportunidades para salir adelante y enviar a mis hijos al colegio y que puedan acabar sus estudios universitarios”. Me volví hacia su hijo de once años y vi cómo sus ojos estaban llenos de lágrimas. Recuerda el día en que asesinaron a su padre y cómo ha cambiado su vida, cómo su madre está luchando todo lo que puede por ellos. Me preguntó si quería leer uno de los poemas que ha escrito para su madre y todas las viudas de Iraq. Quizá sólo podamos confiar en los jóvenes para arañar la esperanza de un futuro mejor para Iraq, pensé para mí.

Al final decidí volver a casa. En cada ruta hay decenas de controles donde los soldados utilizan unos detectores para comprobar si el coche lleva o no una bomba. A menudo preguntan al conductor si lleva en el coche cualquier tipo de arma. Siempre pienso que es una pregunta extraña, ya que me sorprendería mucho que alguien admitiera que tiene armas que no están registradas. Casi todo el mundo tiene actualmente armas.

También se supone que no puedes utilizar el teléfono móvil cuando pasas por el control, una norma que olvidé y que los soldados se apresuraron a recordarme. Me pidieron que saliera del coche y me dirigiera al control de mujeres para que me registraran. Caminé con calma hacia una caseta al borde de la carretera donde había una mujer sentada en espera de registrar a las mujeres. Traté de comenzar una conversación banal con ella: “¿Por qué molestarse en registrar a las mujeres? Son los hombres de este país los que crean todos los problemas”. Dije esto con un tono superficial y me quedé sorprendida cuando me informó acerca de otra realidad de las mujeres iraquíes: “No, hermana”, me dijo con cara de tristeza. “Hay muchas mujeres estos días que se convierten en suicidas-bomba. Precisamente el otro día, dos mujeres se hicieron explotar delante de la mezquita, en dos sucesos diferentes. Yo misma vi los cadáveres en uno de los casos. Ví cómo volaban zapatos y chanclas de los niños que habían explotado, cuerpos despedazados… No pude comer durante días y todavía no consigo entender a esas mujeres”, me dice. Ni yo. Dejo el control con los ojos empañados de pena por el país y por lo que están teniendo que presenciar sus hombres y mujeres.

Hace muchos años, me encontraba con la mujer de mi primo, una mujer profundamente destrozada por la pérdida de su hijo en la guerra. Un helicóptero Black Hawk estaba sobrevolándonos mientras estábamos sentadas en su patio trasero sorbiendo unas tazas de té. Miró hacia el helicóptero y dijo: “Mátame. Mátame y líbrame de toda esta pena”. Nunca olvidaré aquel momento tan duro de tener que ser testigo de todo el desgarro de una madre doliente. Me veo recordándolo especialmente en días como el de hoy, un día en el que no sólo he oído a una madre doliente sino las voces de muchas mujeres dolientes, voces de corazones destrozados que expresan su lamento por ellas mismas, por sus familias, por su futuro y por su país.

Otra tormenta de arena más va envolviendo a la ciudad. Puedo verla en la distancia, apoderándose de las zonas, en otra época verdes, que rodeaban la ciudad, de sus árboles, de sus flores. Otro tipo de tormenta de arena parece que haberse adueñado de los apenados corazones de las mujeres iraquíes, impidiendo por todo el país la caricia del sol. Mejor me voy adentro, quizá mañana sea un buen día. Quizá las mujeres tengan la fuerza necesaria para levantarse de nuevo para luchar por ellas mismas, por sus familias y su nación. Necesitan fervientemente de una nueva realidad. El mundo debe apoyarlas. Debemos permanecer junto a nuestras hermanas iraquíes con todas nuestras fuerzas.

Where are Iraqui Women Today?

Zainab Salbi. The Huffington Post

I’m sitting by the Tigris River in Baghdad on a hot July evening. The air is still, the dust has settled, and the call for prayers is echoing over the river as it reflects lights from relatively new restaurants. I visited my mother’s grave yesterday and learned that her tombstone was destroyed by a missile two years ago in one of the clashes between the militias and the US troops. «Not even the dead are spared from the bombings in Iraq,» I thought to myself. But at least my mother is not witnessing the pain many Iraqi women are witnessing as they try to find space for themselves in the «new Iraq.»

Few of the women of my mother’s generation — a generation of educated women who have worked in all different sectors of the country — are still holding on. They are few — many professional women who were doctors, professors and journalists were assassinated in the past seven years as part of what I believe is a larger, strategic approach by extremist militias to «cleanse» Iraqi society of its intellectual and professional elite. Those who have survived the killings and the temptation to leave the country in search of a safer place to live have either retreated within the home or taken advantage of quotas that have opened opportunities for women to become members of the Iraqi parliament.

Today in Iraq, women have no one unified reality. At the same time as many women increase participation in the political sector — Iraq’s Parliament and local councils are required to have 25 percent female representation — thousands more are experiencing brutal hardship and extreme poverty. There are now more destitute women in Iraq than ever before — estimates of the number of war widows range from one to three million. These and other socially and economically marginalized women are vulnerable and at high risk of trafficking, organized and forced prostitution, polygamy, domestic violence, and being recruited as suicide bombers, something that the society is still trying to process and understand. In a single day’s journey around Baghdad, one can see all these many and conflicting realities of Iraqi women — that was my day today.

I spent an hour stuck in horrible traffic, a new phenomenon originating in the construction of the highly-secured, international «Green Zone» (which now occupies one quarter of the city) and the imposition of a 5 percent tax by the CPA (Coalition Provisional Authority) on all imported goods that led to a skyrocketing of imported cars without any inspection. In this useless hour, I read an article about women and girls in prison and how most of them are victims of trafficking advertised as the prospect of arranged marriages in Syria. They leave the country with their parents’ blessings, thinking they are sparing their daughters from the violence inside the country. By the time the daughters realize the very husband they married is actually their captor and trafficker, it is too late. They are trapped, with no money, no communication and no papers. When illness or some other ailment incapacitates the victims, the traffickers send them back to Iraq, where they are arrested either for false documents or prostitution. Both punishments lead to at least six years in prison. The traffickers are out free and more women are forced into prostitution, mostly in Gulf countries, in Iraq itself or its prisons.

By the time I arrive at Women for Women International’s office, I see a woman in her fifties waiting for me to interview her for a job at Women for Women International. She had been a social worker for 25 years, worked in Sadr City throughout most of her professional career and is passionate and loving about the people in Sadr city, never questioning the fact that she is a «Sunni» woman working in a «Shia» neighborhood. She tells me, «That was the old Iraq. We worked, drove, traveled, went to universities, to parties, no one questioned us. Today, I find it hard to get my spirit back. I saw too many dead bodies and too much suffering. It was worse than the war with Iran, worse than the first Gulf War, worse even than the last Gulf War is our own civil war. That’s when I stopped leaving my home. I don’t know how to make sense of things anymore,» she explains with a sigh.

I left the interview with a heavy heart, and asked my colleague about how she felt about what is happening in the country. «They are trying to shake us,» she said, «They are trying to make us lose hope with all the increases in bombings since the public withdrawal of American troops, but we won’t let them do that. We will hold on to our hope, Zainab.» In her response, I hear her frustration with the various militias who are behind the increase in bombings in the country. I’m inspired by her ability to hold on to hope. But not everyone is holding on to that hope.

Leaving the office, I met a friend for lunch. She is an activist for whom I have deep respect; she has never left Iraq, has survived and persevered through all of the challenges. She continues her activism and her work to sustain and support the voices of women, but today I see she is giving up. «It’s not only the bombing.» she explains. «It’s not only the lack of electricity. All of these things we got used to. It is much more about the corruption you see in the country, the lack of vision, of leadership, of something to hold us to each other, to the country. I am witnessing a country where the corruption is eating it alive and is giving a chance to militias to destroy it even further. I think I have hit my limit.» I can hear the defeat in her voice; so few of the older, educated, middle class women are holding on — I have the deepest respect for the integrity and the dedication of those who do.

My friend’s daughters were listening to our conversation at lunch. They are college kids, among the few in their universities who do not wear headscarves — the current-day popularity of the headscarf among young women is something entirely new to me and my memories growing up in Iraq. They took advantage of a pause in conversation to ask me about the life I had led in the Iraq of 20 years ago.

Eagerly, they peppered me with questions intended to confirm their mother’s stories of a less conservative time where women moved freely in the public sphere: «Did you really drive to college? Is it true that most women did not wear a headscarf? Is it true that most girls did not get married until they graduated from college? Is it true that most women were working?»

It broke my heart to hear their questions, for I realized that there is a whole generation of women and men who don’t even remember that this era of freedom and stability ever existed. My friend’s daughters are part of the privileged class. They are going to university and not questioning their rights to do so. But there are many girls their age from different sectors of society who are not even going to school, and hence are growing up illiterate. Many are getting married as teenagers and dropping out of school, while their mothers didn’t get married until they graduated from college. Many don’t remember how their mothers traveled, worked, danced, and sang in the 50s, and the 60s and 70s.

I leave my lunch to visit one of the participants in Women for Women International’s program, one of the millions of widows in Iraq. Her husband was killed on a Friday afternoon as she was preparing lunch in the kitchen.

He was playing with their sons. They heard an explosion outside. When they ran out to see what happened, a missile landed on him, killing him instantly and injuring all four sons. «My life was changed in a second from a happily married woman to a widow, a poor woman, with no support whatsoever,» she explains. I asked her if anybody besides Women for Women International is helping her, and I was surprised by her answer: «Poverty has changed much of our culture,» she says. «My in-laws told me they are too poor to help me and my four sons. My own parents told me the exact same thing. So I had no hope but to manage on my own. I taught myself basic nursing techniques to save money on my kids’ medical needs after each surgery they had to undergo to correct damage caused by the explosion. I sold all that I had to open a mini store in front of the house where my kids and I work so we can earn some living. With Women for Women’s help I now have a job as a candle maker.»

When I asked her what she thinks Iraqi widows need, she whispers slowly that she doesn’t like it when people refer to her as a widow. «It makes me feel like a victim and I don’t want to feel that. I struggle to keep my smile going for my boys every day. I don’t want the society to victimize me when I refuse to be victimized. All I need is opportunities to stand on my feet and send my boys to school so they may finish their college. They have seen a lot you know, and they are good boys.» I turn to her 11 year-old son and see tears in his eyes. He remembers the day his father was killed, how his life changed, how his mother is struggling to keep them all well. He asked me if I wanted to read one of the poems he wrote for his mother and all the widows of Iraq. Perhaps only in youth do we have such hope for a better future for Iraq, I think to myself.

I finally decide to return home. As with every drive, there are tens of check points where the soldiers are holding a machine to check if the car has a bomb or not. They often ask the driver if he has any arms in the car. I always find this question weird, as I would be surprised if anyone admitted they have weapons that are most likely not registered. Almost every one has weapons nowadays.

You are also not supposed to use your cell phone when passing the check point — a rule that I forgot and was quickly reminded of by the inspecting soldiers. They asked me to get out of the car and go to the women’s check point to be checked. I walked calmly to one room by the side road where there is a woman sitting inside, waiting to body search women sent by the soldiers outside. I try to start a light-hearted conversation: «Why bother to search women; it is the men in this country who are causing all the trouble.» I say this with a light tone, only to be surprised and informed of another reality of Iraqi women: «No sister,» she tells me with a sad face. «Many women are suicide bombers these days. Just the other day, two women exploded themselves in front of the mosque, on two separate occasions. I saw the dead bodies myself in one of the bombings. I saw flying shoes and slippers of kids who had exploded, body parts and all. I couldn’t eat for days and I still don’t know what to make out of these women,» she says. I don’t either. I leave the check point with a teary eye at the pain of the country and what it is witnessing from its men and women.
Many years ago, I was sitting next to my cousin’s wife, a woman aggrieved by the loss of her child in the war. A Black Hawk helicopter was flying on top of us as we were sitting in her backyard and sipping some tea. She looked up at the helicopter and said, «Kill me. Kill me and spare me from all the pain I am witnessing.» I never forgot that moment of the raw grief of a mourning mother. I find myself remembering it particularly on a day like today, a day in which I have heard not just a mourning mother but the voices of many mourning women, voices that lament hearts broken in pain for themselves, their families, their futures and their country.

Another sandstorm makes its way through the city one more time. I can see it in the distance, taking over the green that once surrounded the city, trees and flowers. Another kind of sandstorm seems to be overtaking the pained hearts of Iraqi women, blocking out the sun over the entire country. I better go inside — maybe tomorrow will be a better day. Maybe women will once again have the strength to keep themselves, their families and their nation going. They are in need of a new reality. The world must support them. We must stand with to our iraki sisters with all our strength.

Enviado por: Jose Ángel Paniego García

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

CONVOCATORIA DE MUJERES DE NEGRO DE MADRID y comunicado

CONVOCATORIA DE MUJERES DE NEGRO DE MADRID

El último domingo de mes

En la Plaza Mayor (junto al caballo), a las 12 horas

Mujeres de Negro,

Invita

a una concentración de negro y en silencio.

EL 27 DE SEPTIEMBRE DEL 2009

QUEREMOS RECORDAR

– La apuesta de la Red de Mujeres de Negro contra la guerra y la violencia

– El camino que tratamos de hacer juntas

– La Historia de Mujeres de Negro

Expulsemos la guerra y la violencia

de la historia

y de nuestras vidas.

C/ San Cosme y San Damián, Nº 24, 2º

28012 – Madrid

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COMUNICADO

MUJERES DE NEGRO contra la guerra

♀ Crean espacios para que se escuchen las voces de las mujeres contra la guerra y para transformar su indignación en resistencia activa y noviolenta a la guerra.

♀ Rechazan todo tipo de política de guerra, empezando por la del gobierno del Estado o comunidad en la que viven.

♀ Mantienen la memoria histórica para que no se imponga el olvido y la manipulación.
♀ Construyen redes solidarias entre las mujeres por encima de fronteras, etnias, religiones…

♀ Denuncian la interrelación entre la militarización cotidiana, local y global.

♀ Estrechan los vínculos entre las reflexiones y prácticas feministas y antimilitaristas.

♀ Impulsan la resistencia noviolenta de mujeres contra toda forma de control patriarcal a través de la imposición de uniformidad étnica.

♀ Apoyan la participación de mujeres en las negociaciones de paz a nivel local, regional y global.

♀ Trabajan, a través de la educación para la paz, la noviolencia y el antimilitarismo, desde espacios privados y públicos, buscando la reconstrucción de la convivencia rota.

Manifiestan que ante los conflictos existe una respuesta: la no cooperación, la desobediencia civil; que las guerras nunca se hacen por el bien o la defensa de la población sino por intereses económicos o políticos ocultos.

«Como mujer no tengo patria, el mundo entero es mi tierra» (V.Woolf )

Mujeres de Negro nació en 1988 en Israel, cuando mujeres judías salen a la calle en Jerusalén para decir NO A LA OCUPACIÓN.

En 1991, durante las guerras en la ex Yugoslavia, Mujeres de Belgrado salen a la calle para denunciar a su gobierno que ha empezado las guerras, el militarismo y la limpieza étnica, y dicen: NO EN MI NOMBRE. La Red Internacional de Mujeres de Negro se va formando a raíz de los Encuentros de la Red de Solidaridad entre Mujeres contra la guerra que se celebran en Serbia durante las guerras.

El movimiento se extiende por muchos países de los cinco continentes. En España se empiezan a formar grupos a partir de 1993.

Se forma así una Red Internacional que trabaja en crear lazos solidarios con los movimientos civiles que sufren guerra o conflicto, ser altavoz de sus denuncias, y reforzar un compromiso común ante las injusticias y violaciones de los DDHH.

De NEGRO, usando el SILENCIO, desde la NOVIOLENCIA, manifestamos nuestra oposición a la guerra y a todo tipo de violencias.

EXPULSEMOS LA GUERRA DE LA HISTORIA Y DE NUESTRAS VIDAS (MdN Belgrado)

Umoja, aldea de mujeres

Es la historia de una mujer, Rebecca Lolosoli, y de una aldea, Umoja, una «success story» de las que gustan por ser tan escasas y no llegar nunca a la primera página de los periódicos.

Hace unos diez años, unas mujeres de Kenia decidieron abandonar sus hogares y fundar una aldea. Sus motivos no eran faltos de peso. Todas habían sido violadas por soldados ingleses, abandonadas por sus maridos y desterradas de la comunidad según una ley muy común para este tipo de delito que quiere que la culpable sea la víctima. Una vez que la nueva aldea estuvo más o menos construida –un par de docenas de casitas de barro y paja dispuestas en círculo en lo alto de una colina cercana a la Reserva Nacional de Samburu, una región de enorme belleza, aunque más o menos abandonada a causa de la sequía y baja productividad–, las mujeres decidieron que allí jamás un hombre sería admitido y que la aldea se llamaría Umoja, que quiere decir “unidad” en Swahili.

Alentada por este primer éxito, Rebecca recorrió las aldeas de los alrededores para hablar a las mujeres de sus derechos y convencer a las apaleadas de que rehusasen toda relación sexual con un marido violento o polígamo. “Las mujeres han de exigir primero su derecho. El respeto vendrá después.” Refugio para las azotadas y lugar de asesoramiento para viudas sin recursos, la aldea da también cobijo a las que, como una niña de trece años, sobrina de la misma Rebecca, deben unirse en matrimonio con un hombre tres veces más viejo. En esta aldea, prohíbida a los hombres, no hay escisión para las pequeñas, no se las casa con viejos y los muchachos ayudan a las mujeres en el trabajo. Hoy, medio centenar de mujeres con sus 150 hijos viven y trabajan en Umoja. Emocionante resultado de la inteligencia, del coraje y de la determinación, aquello que no era sino un refugio de mujeres que comenzaban de cero se convirtió rápidamente en un lugar económicamente viable, próspero, pacífico y, si no temiéramos la palabra, feliz.

La región, una de las más espléndidas de Kenia, está surcada todo el año por autocares cargados de turistas que, empuñando las cámaras, llegan ávidos de artesanía. Las mujeres de Umoja comprendieron enseguida el provecho que podían sacarle a esto, y reciben a los turistas en un campamento muy cómodo, les enseña su centro cultural y venden en la tienda artesanal toda la muñequería que producen y que enloquece a los turistas .
Es aquí donde esta bella historia adquiere un carácter francamente cómico. Los maridos rechazados de la aldea cercana decidieron primero atacar. “Cuando los hombres nos arrojaron piedras decidí hacer caso omiso
–cuenta Rebecca–y preguntarles a las mujeres: ‘¿Estáis bien? ¿Vuestros hijos están bien? ¿Vuestras vacas están bien?”. Entonces intentaron crear un pueblo ahí cerca –digamos a distancia de un tiro de piedra– y copiar las recetas económicas de sus ex compañeras. ¡Ay! “En la comunidad de Samburu sigue siendo la mujer quien trabaja. Se despierta temprano, hacia las tres, trabaja todo el día y se acuesta tarde, hacia las 11 de la noche. El hombre duerme cuando y cuanto quiere. Al despertar reclama su desayuno, saca a veces el ganado del establo y se echa a dormir bajo un árbol. El resto del tiempo juega con sus amigos y exige que se le lleve la comida donde se encuentre”. El resultado era previsible y la aldea competidora fue abandonada.

Al haber fracasado en los hechos, el jefe de esta aldea rival, Sebastián Lesinik, intentó defenderse en el terreno de las ideas: “El hombre es la cabeza. La mujer es el cuello. Un hombre no puede recibir consejo de su cuello… Una mujer no es nada en nuestra comunidad. No tienen la posibilidad de contestar a los hombres o de hablar frente a ellos, tengan o no razón”. Y luego, con filosófica resignación: “Ella está cuestionando lo más profundo de nuestra cultura. Ese parece ser el asunto en estos tiempos modernos… las mujeres que causan problemas como Rebecca.” Pero las cosas tampoco resultan fáciles en el terreno de las ideas. Es así que otros grupos lograron presentar en el parlamento de Kenia proyectos de ley que prohíben los matrimonios abusivos y la mutilación genital y condenan la violación.
Centenares de mujeres viudas de maridos víctimas del sida se agrupan en torno de Margaret Auma Odhiambo, otra heroína que las defiende. En la vecina Uganda, miles de mujeres luchan contra la poligamia, fuente incontrolada para la propagación del sida. En el parlamento de Ruanda, país mártir de un genocidio con 800.000 víctimas, las mujeres ostentan hoy el 49% de los escaños. En Níger, las mujeres luchan por entrar en la política y piden la posibilidad de presentarse en las presidenciales: “Los hombres no han sabido gobernar correctamente este país”, explican.

Sin dudas, queda mucho camino por hacer, aunque sea en Derecho consuetudinario. En este continente tan paradójico, las africanas proveen el 70% de la producción de alimentos, pero no disponen de ningún derecho a bienes raíces, prerrogativa de los hombres. En Zambia, la mayor parte de las viudas tiene vedado el acceso a las tierras de familia. En Swazilandia, las mujeres no pueden ser propietarias de tierras por ser menores ante la ley. En Kenia, la ley estipula que hombres y mujeres tienen los mismos derechos en cuanto a la herencia, pero cuando un hombre muere sin testamento, lo que suele ser el caso general, la transmisión de la tierra se rige por la ley consuetudinaria del grupo. En la práctica, estima un estudio de Naciones Unidas, las mujeres no tienen ningún derecho en cuestiones de herencia.
“Estamos al principio de algo importante para las mujeres de África”, dijo Margaret Auma Odhiambo, de Kenia.
¡Insh’ Alá!

Nicole Thibon es periodista.

Ilustración de Miguel Ordoñez

Fuente original: http://blogs.publico.es/dominiopublico/1342/umoja-aldea-de-mujeres
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Visto en: http://lasdel8.blogia.com/

III ENCUENTRO “GENERO”

REDESCUBRIENDO EL GÉNERO LAS MUJERES Y EL PODER. LOS HOMBRES Y EL AMOR Los últimos cien años muestran el recorrido de las mujeres en su camino hacia una mayor igualdad, en las vidas personales, familiares, profesionales, sociales… una igualdad aún no lograda. Los hombres, todavía en minoría, inician un camino de transformación. De verse en lugares de privilegio a comprenderse en sus carencias. Mujeres y hombres ya no queremos vernos reflejadas en la imagen que éste sistema socioeconómico (patriarcal) nos devuelve, sobre quienes deberíamos ser y de cómo deberíamos actuar e interactuar. Ya tenemos suficientes datos del dolor, la soledad, la injusticia… Queremos explorarnos en dos ejes Las mujeres y el poder… poder para hacernos nuestras vidas, para participar donde y cuando queramos, ser reconocidas con todo nuestro potencial en todos los espacios. Los hombres y el amor…amor para reconocerse y reconocer al otr@, para expresarse y concretarse en el mundo, también a través de sus lazos, de sus sentimientos y emociones, de su amor. Y también en nuestros respectivos privilegios. Cuales son, como los usamos y para que, ¿somos conscientes de ello o los privilegios nos poseen sin que tengamos el menor control sobre ellos? Descubrir nuevos caminos desde los que construir nuestras vidas. Soñamos con dejarnos ser diferentes e iguales, integrarnos como personas en un camino de plenitud personal, creadoras de una comunidad humana diversa, capaz de gestionar las diferentes personas y grupos, en armonía con todas las naturalezas… en armonía con el planeta. Este encuentro quiere dar espacio para escuchar diferentes voces, abrir espacios para investigar y descubrirnos, para sentirnos de cerca y de lejos. Construir puentes, escuchar con y desde el corazón, Avance de la programación Talleres de dos días: Jueves 27 y viernes 28: Maternidad/ paternidad El de maternidad lo impartirá Maria Fuentes El de paternidad lo impartirá Rafa Sábado 29y domingo 30 Sexualidad, impartido por Maria Fuentes Taller de 4 días las mujeres y el poder los hombres y el amor Focalizado por hombres del colectivo contracorriente y Bernard Biais, para los grupos de hombres Focalizado por Mauge Cañada y Mabel Cañada para los grupos de mujeres HORARIOS El jueves por la mañana haremos la presentación de todo el taller. El jueves por la tarde a las 16.30h comienzan los diferentes talleres El viernes por la tarde terminan los de maternidad/ paternidad. El sábado por la mañana a las 11h comienza el de sexualidad y termina el domingo a las 13,30h, así mismo el de las mujeres y el poder los hombres y el amor acaba a las 13,30h. El domingo a las 16h haremos el cierre de todo el encuentro. 17,30h. despedida Al realizar la inscripción decir claramente a que taller se desea asistir, todos son por géneros con puestas en común mixtas salvo el de sexualidad que es mixto. INSCRIPCION 60€ (Que da opción a todas las actividades) FECHAS: DEL 27 AL 30 DE AGOSTO 09 LUGAR: COMUNIDAD de LAKABE LAKABE s/n 31439 ARCE – NAFARROA TELF. 948392002 lakabeko (arroba) yahoo.es FORMAS DE LLEGAR A LAKABE: En autobús, COMPAÑÍA CONDA, LINEA ORBAICETA De lunes a jueves a las 14, 30 desde Pamplona en bus hasta 400mtrs. de LAKABE.

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El 8 de marzo – Taller 4 horas –

En torno al 8 de marzo trabajaremos, aún más intensivamente si cabe, sobre temas de género.

Os proponemos una serie de actividades que, como mínimo, necesitan de 4 horas para su realización.

No os hemos propuesto ningún juego de distensión. Su utilización haría el taller más ameno. Creemos conveniente realizarlas cada 2 actividades de reflexión más seria o para dividir el tiempo en bloques más llevaderos.

Comenzamos el taller con algún juego de presentación y a continuación os proponemos la primera actividad sobre género:

1.- Empezamos el taller leyendo el segundo párrafo de la biografía de Benjamín Franklin que podéis encontrar en este enlace: http://www.sarasuati.com/benjamin-franklin/

A continuación leemos el texto Si él hubiera nacido mujer. Autor: Eduardo Galeano

2.- ¿Quién hace qué?

¿Estarán nuestras vidas, como la de la hermana de Benjamín Franklin lo estuvo, condicionadas por el tipo de tareas que tenemos que realizar según nos dice el diagrama de barras?

3.- Juego de Rol: PARA CHICOS/CHICAS – UNIDAD DIDÁCTICA

(Sistema sexo-género) Ciclo Medio y ESO.

FUENTE: [http://edualter.org/material/mujer/sedupaz.htm->http://edualter.org/material/mujer
/sedupaz.htm].

FICHA C8

REPARACÓN DE COCHES M.Y S.

Marta y Sonia son dos chicas que viven en Granollers. Tienen entre veinte y treinta años. Ambas acabaron una carrera técnica con un buen dominio de las ciencias , las matemáticas y la mecánica del automóvil. Desde entonces han trabajado en el taller de Roberto Sánchez. Tienen siete años de experiencia y una excelente fama como mecánicas de coches.

Marta y Sonia están en condiciones de instalar su propio taller: «Reparaciones de coches M. y S». Han ahorrado el dinero necesario para que su negocio funcione. Sonia habló con el dueño de un garaje y le preguntó si se alquilaba. El propietario contestó: «Naturalmente señorita. Diga a su jefe que puede venir cuando quiera. Estoy deseando alquilarlo».

Sonia fue por la tarde a hablar con él. Este le preguntó: «¿ Dónde está tu jefe?» Cuando Sonia le dijo que quería alquilarlo para ella el dueño se rió y comentó perplejo: «¿Qué? ¿Que tú quieres alquilar el garaje? ¡Que gracia!»

_»Yo no estoy casada. Soy mecánica de coches. Aquí tiene la fianza del alquiler.»

_»Mire señorita, no le voy a alquilar el garaje. Perdería dinero. Usted nunca
podrá pagar el alquiler. Nadie en este pueblo vendría a un garaje llevado por mujeres. ¡Ponga los pies en el suelo!

PREGUNTAS:

1. ¿Cómo te sentirías si fueras Sonia?
2. ¿Cuáles son los prejuicios del dueño del garaje hacia Sonia?
3. ¿Qué ideas previas sobre las mujeres tiene el dueño del garaje?
4. ¿Cómo perjudican estas ideas a Marta y a Sonia?
5. ¿Cómo perjudican estas ideas a los habitantes de Granollers?

* Este juego de rol lo hemos puesto en práctica en numerosas ocasiones y siempre con resultados estupendos. La reflexión y el debate que provoca son verdaderamente recomendables.

Entre las posibles otras versiones lo hemos hecho planteando la situación de otro modo:

Los dos socios propietarios de una autoescule quieren buscar un nuevo taller para el mantenimiento de todos sus coches. Cuando descubren que las especialistas en mecánica son 3 chicas les muestran su desconfianza y sus dudas.

En algunas ocasiones hemos pedido a los chicos que interpreten el papel de las chica y a las chicas que interpreten el de los chicos. Los resultados son siempre, como ya hemos dicho, sorpendentes.

* Nota de Educarueca.

4.- El Cuento de Pepa y Pepe

Ya tenemos experiencia con la construcción de un cuento colectivo así que esta vez lo aplicaremos a este tema de género en el que queremos centrar estas sesiones.

Como ya explicamos en la propia dinámica no es conveniente que se aluda en el cuento se traten de antemano otros temas como nivel socioeconómico, temas interculturales, etc.. Lo limitaremos a recomponer las vidas de un niño y una niña que nacen en una familia de nuestro barrio.

Atención a la elaboración de los 4 grupos. Si evitamos que el grupo se forme entre gente muy amiga y muy conocida estaremos vfavoreciendo la diversidad de opiniones y eso nos dará buenos resultados.

Os animamos a usar la dinámica Puzle por grupo para crear los grupos. Dejad todo el tiempo necesario para que escriban el cuento respetando que cada persona pueda aportar su idea cuando le toque y por último disfrutad con la lectura de los cuentos. Si además encontráis un espacio abierto (como por ejemplo EducaRueca) para su publicación, lograréis que el enriquecimiento alcance a un mayor número de personas.

5.- Publicidad:

Repartimos varias revistas de las que acompañan a periódicos dominicales entre grupos de cuatro personas (preferiblemente grupos mixtos)

Les damos 10 minutos para que analicen y definan si alguno de ellos va expresamente dirigido a la mujer o habla de ella.

¿Qué aspectos propios de la vida de la mujer tratan de resaltar? Debatir sobre estos aspectos y tratar de definir si son valores o son estereotipos que refuerzan prejuicios y limitan la libertad de la mujer.

Comparar si hay alguno que muestra situaciones parecidas en hombres. ¿Se asocian al mismo tipo de profesiones?

6.- Analizamos también el tratamiento que los libros de texto hacen de las cuestiones de género. Para ello podemos utilizar esta dinámica publicada en EducaRueca.org:

¿Son sexistas los libros de texto?

Si aún os queda tiempo aquí os enlazamos otras sugerencias que nos ayuden a poner un punto y seguido en el tema de género. Os recomendamos también visitar las numerosas propuestas que os hacemos desde EducaRueca.org en la sección con este mismo nombre.

7.- Un mundo al revés

8.- Poesía y Mujer

9.- Una niña y un niño no son dos niños

Esperamos vuestras opiniones, vuestras evaluaciones y sugerencias para mejorar esta propuesta.

Yolanda jb

Coordinadora de igualdad en un centro educativo.

Coordinadora de igualdad del centro.

En la LOE se crea una figura encargada de la coordinación de actividades en torno a la igualdad de género. Se trata en el artículo de recoger la experiencia del IES Santo Tomás de Iscar (Valladolid) para ayudar a marcar pautas y evitar que acabe siendo una figura vacía.

En el BOCyL de 11 de septiembre de 2008 aparece, ¡por fin!, una normativa muy esperada y sin embargo olvidada en muchos centros que dice lo siguiente: “el Consejo Escolar del centro designará una persona que impulse medidas educativas que fomenten la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Para dicha designación se tendrá en cuenta lo establecido en la disposición adicional quinta de la L.O. 1/2004 de 28 diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.”

La designación de una persona encargada de coordinar las actividades relacionadas con los temas de igualdad entre hombres y mujeres demuestra una necesidad demandada por la sociedad de educar a los niños y niñas, desde pequeños, para un mundo sin discriminación por razón de género. Os contaré mi experiencia y como he organizado mi trabajo durante este curso escolar. Una vez nombrada por la Directora de mi centro me dediqué a recopilar información para saber exactamente qué quería y podía hacer.

Para mí era esencial fijar los objetivos, delimitar mi ámbito de actuación. Es importante adaptar el proyecto a la realidad, al entorno colectivo al que se dirige. También es importante tener en cuenta que las actividades que se programen deben formar parte de un Proyecto de Centro. Al igual que se fomentan valores como la tolerancia, el diálogo, la resolución pacífica de conflictos se deben trabajar temas de igualdad de hombres y mujeres. Por ello,la persona que coordine estos temas deberá trabajar en estrecha relación con la persona que se encargue de coordinar la convivencia del centro.

Los objetivos que me he propuesto como coordinadora de igualdad han sido fundamentalmente concienciar sobre la perspectiva de género, combatir la discriminación por razón de sexo y los estereotipos sexistas al mismo tiempo que transformamos las relaciones entre hombres y mujeres, superando la jerarquización sin olvidar la sensibilización contra la violencia machista.

Para desempeñar mis funciones era necesario la coordinación con el equipo directivo, el orientador y con la coordinadora de convivencia para ello tenemos una hora semanal. Intentamos aprovechar las actividades y cooperar con otras Administraciones y colectivos de la localidad donde está ubicado el centro. Tenemos muy claro que sólo los modelos transforman la realidad, por lo tanto, el equilibrio entre sexos en todos los órganos de participación del centro escolar es una meta imprescindible. Realizamos campañas de sensibilización y de mirada crítica sobre discriminación de género, con el fin de eliminar estereotipos y prejuicios.

Las actividades que hemos propuestos son muy variadas y a modo de resumen son las siguientes:

– Generales: es decir, para todo el centro en días señalados como el 25 de Noviembre (Día internacional contra los malos tratos) o el 9 de Marzo (Día Internacional de la Mujer.

– Concretas:

– En las Tutorías: películas, unidades didácticas, material diverso, canciones, publicidad.

– En los departamentos revisión libros sobre contenido de igualdad, textos sobre la visibilización de la mujer en la sociedad., mujeres y saber en las diferentes áreas de conocimiento. Análisis de los medios de comunicación y cómo tratan el tema del género.

– En la biblioteca pretendemos crear un fondo relativo al tema, lecturas, investigación sobre las mujeres que han pasado a la historia por su lucha de las causas del feminismo.

Durante el primer trimestre, a parte de reunir bastante material para utilizar en el aula, celebramos el 28 de Noviembre con un slogan “MachisNo” en camisetas que llevábamos los profesores y chapas de colores que llevaba el alumnado. Leímos en todas las clases un manifiesto que reflexionaba sobre VIVIR EN IGUALDAD. VIVIR SIN VIOLENCIA. Este manifiesto fue comentado por profesores y alumnos. También se elaboraron carteles para sensibilizar sobre el tema de la violencia machista.

Uno puede querer abarcar mucho y no es bueno. Es mejor poco pero interesante. No monopolizar en exceso el tema pues podríamos generar el efecto contrario.

Nos queda mucho por hacer pero nos sobra energía y entusiasmo. Somos conscientes y lo hemos comprobado, que un importante porcentaje de los problemas de convivencia en el centro son generados por prejuicios sexistas y una falta de equilibrio entre sexos, producto de una sociedad donde persisten ideas preconcebidas sobre los hombres y mujeres.

Desde aquí, os invito a no desperdiciar la oportunidad de esta normativa y llevarla a cabo en todos los centros educativos. Merece la pena. Si algo necesitáis, aquí estamos. ¡Ánimo!

Visto en: http://www.concejoeducativo.org/

http://centros5.pntic.mec.es/ies.de.iscar/