Juego de Rol – LA FAMILIA

CONFLICTO EN LA FAMILIA

Muy al principio de curso, es bueno comenzar a introducir el juego de rol. Un conflicto en la familia es una situación fácil de improvisar y nos ayudará a dar nuestros primeros pasos en el conocimiento de esta forma de dramatización que es el Juego de Rol.

Suelo pedir en clase que hagan una lluvia de ideas sobre los conflictos más representativos de su familia. Salen temas de peleas entre hermanos o hermanas, la paga del fin de semana, horas de salir a la calle, momentos de ordenador y otras maquinitas, etc.. Cualquiera es bueno para iniciarnos.

El primer día doy yo los papeles ya redactados. El segundo día dividimos la clase en 4 grupos y cada grupo ha de interpretar una familia. En esta segunda ocasión sólamente les haré coger un papelito por el que sabrán qué miembro de la familia les ha tocado interpretar. El resto se lo tienen que imaginar según sea el conflicto que les ha tocado. Tienen unos 10 minutos para preparar su actuación. A continuación vemos los grupos que tienen el juego preparado y quieren interpretarlo públicamente.

Os transcribiré los roles del primer juego que vamos a interpretar. Estos roles son secretos. Los reciben en papelitos que solamente leerán para sí mismas las personas que van a interpretar ese rol.

MADRE

Trabajas en un hospital y cuando llegas a casa tu marido no colabora con las tareas domésticas. Esta situación no es nueva. Es así desde que os casasteis. Has decidido tomar una decisión que ponga fin a esta situación de injusticia en la que vives.

PADRE

Cuando llegas de trabajar te sientes demasiado cansado como para colaborar en las tares de la casa por lo que dejas todo para tu mujer.

HIJO

Sabes que en casa hay un problema por la poca colaboración de tu padre en las tareas de las casa. Tu tienes tu propia opinión.

HIJA

Sabes que en casa hay un problema por la poca colaboración de tu padre en las tareas de la casa. Tú tienes tu propia opinión.

ABUELO

Vives con tu hijo y su familia. En la casa hay un conflicto porque el padre no colabora con las tareas del hogar. Le entiendes perfectamente y le apoyas. Siempre ha sido así y no estás dispuesto a que nada cambie

ABUELA

Vives con tu hijo y su familia. En la casa hay un conflicto porque el padre no colabora con las tareas del hogar. Con tu marido las cosas fueron aún peor y tú sufriste esa misma situación. Ahora quieres que cambie esta situación de injusticia hacia la mujer.

UN MUNDO AL REVÉS

UN MUNDO AL REVÉS

-Vengo por lo del anuncio, señora.
-Bien-dice la jefe de personal-. Siéntese.
¿Cómo se llama usted?
-Bernardo…
-¿Señor o señorito?
-Señor.
-Déme su nombre completo.
-Bernardo Delgado, señor de Pérez.
-Debo decirle, señor de Perez que,
actualmente, a nuestra direcci6n no le gusta
emplear varones casados. En el departa-
mento de la señora Moreno, para el cual
nosotros contratamos al personal, hay varias
personas de baja por paternidad. Es legítimo
que las parejas jóvenes deseen tener niños
-nuestra empresa, que fabrica ropa de
bebé, les anima a tener hijos-,pero el
absentismo de los futuros padres y de los
padres jóvenes constituye un duro handicap
para la marcha de un negocio.
-Lo comprendo, señora, pero ya tenemos
dos niños y no quiero más. Además
-el señor de Perez se ruboriza y habla en
voz baja-,tomo la píldora.
-Bien, en ese caso sigamos. ¿Qué
estudios tiene usted?
-Tengo el certificado escolar y el primer
grado de formacion profesional de
administrativo. Me habría gustado terminar el
bachillerato, pero en mi família éramos cuatro
y mis padres dieron prioridad a las chicas,
lo que es muy normal. Tengo una hermana
coronela y otra mecánica.
-¿En qué ha trabajado usted últimamente?
-Básicamente he hecho sustituciones,
ya que me permitía ocuparme de los niños
mientras eran pequeños.
-¿Qué profesión desempeña su esposa?
-Es jefa de obras de una empresa de
construcciones metálicas. Pero está
estudiando ingenieria, ya que en un
futuro tendrá que sustituir a su madre,
que es la que creó el negocio.
-Volviendo a usted. ¿Cuáles son sus
pretensiones?
-Pues…
-Evidentemente con un puesto de trabajo
como el de su esposa y con sus perspectivas
de futuro, usted deseará un sueldo
de complemento. Unos duros para gastos
personales, como todo varón desea tener,
para sus caprichos, sus trajes. Le ofrecemos
42.000 pesetas para empezar, una
paga extra y una prima de asiduidad. Fíjese
en este punto, señor de Pérez, la asiduidad
es absolutamente indispensable en todos
los puestos. Ha sido necesario que nuestra
directora crease esta prima para animar al
personal a no faltar por tonterías. Hemos
conseguido disminuir el absentismo masculino
a la mitad; sin embargo, hay señores
que faltan con el pretexto de que el niño
tose o que hay una huelga en la escuela.
¿Cuántos años tienen sus hijos?
-La niña seis y el niño cuatro. Los dos
van a clase y los recojo por la tarde cuando
salgo del trabajo, antes de hacer la compra.
-Y si se ponen enfermos, ¿tiene usted
algo previsto?
-Su abuelo puede cuidarlos. Vive cerca.
-Muy bien, gracias, señor de Pérez. Ya
le comunicaremos nuestra respuesta dentro
de unos días.
El señor de Pérez salió de la oficina lleno
de esperanza. La jefa de personal se fijó en
él al marcharse. Tenia las piernas cortas, la
espalda un poco encorvada y apenas tenía
cabello. «La señora Moreno detesta los calvos»,
recordó la responsable de la contratación.
Y, además, le había dicho: «Más bien
uno alto, rubio, con buena presencia y soltero».
Y la señora Moreno será la directora
del grupo el año próximo.
Bernardo Delgado, señor de Pérez, recibió
tres días más tarde una carta que
empezaba diciendo: «Lamentamos…».

France de Lagarde

LE MONDE, 28-29 septiembre 1975
(texto recogido por Enriqueta García
y Aguas Vivas Català)

Ficha C7 (Unidad Didáctica – Sistema sexo-género (APDH)

SI ÉL HUBIERA NACIDO MUJER – If he had been born a woman

SI ÉL HUBIERA NACIDO MUJER

If he had been born a woman – English version at the end.

De los 16 hermanos de Benjamín Franklin, Jane es la que más se le parece en cuanto a talento y fuerza de voluntad.

Pero a la edad que Benjamín se marchó de casa para abrirse camino, Jane se casó con un talabartero pobre, que la aceptó sin dote, y 10 meses después dio a luz a su primer hijo. Desde entonces, durante un cuarto de siglo, Jane tuvo un hijo cada dos años. Algunos niños murieron, y cada muerte le abrió un tajo en el pecho. Los que vivieron exigieron comida, abrigo, instrucción y consuelo. Jane paso noches en vela acunando a los que lloraban, lavó montañas de ropa, bañó montoneras de niños, corrió del mercado a la cocina, fregó torres de platos, enseñó abecedarios y oficios, trabajó codo a codo con su marido en el taller, y atendió a los huéspedes cuyo alquiler ayudaba a llenar la olla. Jane fue esposa devota y viuda ejemplar, y cuando ya estuvieron crecidos sus hijos se hizo cargo de sus propios padres achacosos y de sus hijas solteronas y de sus nietos sin amparo.

Jane jamás conoció el placer de dejarse flotar en un lago, llevada a la deriva por un hilo de cometa, como suele hacer Benjamín a pesar de sus años. Jane nunca tuvo tiempo de pensar, ni se permitió dudar. Benjamín sigue siendo un amante fervoroso, pero Jane ignora que el sexo puede producir algo mas que hijos.

Benjamín, fundador de una nación de inventores, es un gran hombre de todos los tiempos. Jane es una mujer de su tiempo, igual a casi todas las mujeres de todos los tiempos, que ha cumplido su deber en esta tierra y ha expiado su parte de culpa en la maldición bíblica. Ella ha echo lo posible por no volverse loca y ha buscado, en vano, un poco de silencio.

Su caso carecerá de interés para los historiadores.

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Eduardo Galeano

Memoria del fuego / Las caras y las máscaras

Publicado por: Editorial Siglo XXI

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If He Had Been Born a Woman

Of Benjamin Franklin’s sixteen brothers and sisters, Jane is the one most resembling him in talent and strength of will.

But at the age when Benjamin leaves home to make his own way, Jane
marries a poor saddler, who accepts her without dowry, and ten months later
bears her first child. From then on, for a quarter of a century, Jane has a child
every two years. Some of them die, and each death opens a wound in her
breast. Those that live demand food, shelter, instruction, and consolation. Jane
spends whole nights cradling those that cry, washes mountains of clothing,
bathes stacks of children, rushes from market to kitchen, washes piles of
dishes, teaches ABC’s and chores, toils elbow to elbow with her husband in
his workshop, and attends to the guests whose rent helps to fill the stewpot.
Jane is a devoted wife and exemplary widow; and when the children are
grown up, she takes charge of her own ailing parents and of her unmarried
daughters and her orphaned grandchildren.

Jane never knows the pleasure of letting herself float in a lake, drifting over
the surface hitched to the string of a kite, as Benjamin enjoys doing despite his
years. Jane never has time to think, nor allows herself to doubt. Benjamin
continues to be a fervent lover, but Jane doesn’t know that sex can produce
anything except children.

Benjamin, founder of a nation of inventors, is a great man of all the ages.
Jane is a woman of her age, like almost all women of all the ages, who has
done her duty on this earth and expiated her share of blame in the Biblical
curse. She has done all she could to keep from going mad and sought, in vain, a
little silence.

Her case will awaken no interest in historians.


En la misma línea tenemos otra historia que, tal vez, también os interese

Mileva Maric, la primera esposa del misógino Einstein.

Mileva Maric y Albert Einstein se conocieron en la Universidad Politécnica de Zürich a finales del siglo XIX. Maric era la única mujer que estudiaba matemáticas y física en aquella universidad. En 1896 iniciaron una relación sentimental y Einstein estaba fascinado por la intensa colaboración intelectual que recibía de parte de su compañera serbia. A la única persona que disgustaba aquella relación era a la madre del genio, una alemana misógina y xenófoba, que nunca vio con buenos ojos a la serbia: “Ella es un libro igual que tú, pero lo que tú necesitas es una mujer. Cuando tengas 30 años, ella será una vieja bruja”.

Como sea, la pareja estaba flechada porque ambos hablaban el mismo lenguaje: ella le dio clases de matemáticas (que nunca fueron el fuerte de Einstein), preparaban juntos sus exámenes y compartían el mismo interés por la ciencia y por la música. Einstein le escribió en 1900: “Estoy solo con todo el mundo, salvo contigo. Qué feliz soy por haberte encontrado a ti, alguien igual a mí en todos los aspectos, tan fuerte y autónoma como yo”.

En 1902, Einstein se trasladó a la ciudad de Berna, Suiza, donde consiguió empleo en una oficina de patentes. Tras cinco años de convivencia Albert y Mileva terminaron casándose a comienzos de 1903 y tuvieron su primer hijo al año siguiente. En sus ratos libres, Einstein desarrolló, entre otras cosas, la Teoría de la relatividad especial que habría de revolucionar la física moderna. Los frutos de su trabajo fueron publicados en 1905, en la -en aquel entonces- prestigiosa revista Annalen der Physik.

Cuando se le preguntaba a Mileva por qué no firmaba los artículos que elaboraba junto a su esposo, su respuesta era: «Wir sind ein Stein!» (Somos Einstein), que en alemán significa “somos una piedra”.

Esta es más o menos la historia oficial, la que todos sabemos; pero se puede ahondar un poco más en la vida privada del genio, en sus inicios y sobre todo, en la relación con su primera esposa.
Aunque Mileva fue una sobresaliente matemática, nunca terminó formalmente sus estudios, en cambio Albert pudo defender su tesis doctoral en 1905.
Para 1908, Einstein consiguió finalmente un puesto de profesor en la Universidad de Berna. En cuanto a Mileva, el matrimonio la obligó a abandonar definitivamente la universidad y la física.
Existen varias cartas del noviazgo en las que Einstein debate con ella sus ideas de la relatividad e inclusive se refiere a “nuestra teoría” y le da un trato de colega. A partir de estas evidencias hay estudiosos que concluyen que las ideas fundamentales de la teoría de la relatividad fueron de Mileva Maric, quien no pudo continuar con su carrera puesto que se hizo cargo del cuidado de los hijos, uno con retraso mental, lo que desde luego le exigió más cuidados maternales. Incluso ahora se sabe que engendraron una niña en 1902, antes de casarse, de la cual se sabe muy poco, sólo que la entregaron en adopción.
Mientras ella cuidaba de sus hijos y renunciaba a la ciencia, Einstein desde su puesto académico tuvo el tiempo suficiente para concluir sus estudios y desde luego para desarrollar la teoría, de la que se sabe ahora,
no todo el crédito era suyo. En esa pareja de físicos alguien tenía que cuidar a los niños, alguien tenía que lavar y preparar la comida; y ése fue el papel que Einstein y la sociedad patriarcal asignaron a Mileva, quien
subordinó todas sus aspiraciones a los objetivos de su esposo y puso todos sus conocimientos a su servicio.

«Mi gran Albert ha llegado a ser célebre, físico respetado por los expertos que se entusiasman por él. Trabaja incansablemente en sus problemas. Puedo decir que sólo para eso vive. Tengo que admitir, no sin vergüenza, que para él somos secundarios y poco importantes», escribía Mileva a unos amigos.
Einstein a su vez admitía: «Nuestra vida en común se ha vuelto imposible, hasta deprimente, aunque no sé decir por qué».

Con el paso del tiempo la relación se tornó disfuncional. Ella ya no le resultaba divertida y tampoco le aportaba nuevas ideas ni conocimientos.

Las “Reglas de conducta” que Albert Einstein le impuso por escrito en 1914 son una cruda muestra de su autoritarismo y, a su vez, del machismo y violencia sicológica que ejerció en contra de Mileva:

“A. Te encargarás de que:

mi ropa esté en orden,
que se me sirvan tres comidas regulares al día en mi habitación,

que mi dormitorio y mi estudio estén siempre en orden y

que mi escritorio no sea tocado por nadie, excepto yo.

B. Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales. En especial no solicitarás que:

me siente junto a ti en casa,

que salga o viaje contigo.

C. Prometerás explícitamente observar los siguientes puntos cuanto estés en contacto conmigo:
no deberás esperar ninguna muestra de afecto mía ni me reprocharás por ello,
deberás responder de inmediato cuando te hable,
deberás abandonar de inmediato el dormitorio o el estudio y sin protestar cuanto te lo diga.

D. Prometerás no denigrarme a los ojos de los niños, ya sea de palabra o de hecho.”

Con este tipo de imposiciones obviamente que las cosas no funcionarían nunca, por lo que los Einstein terminaron separándose en 1914. Einstein volvió a casarse en 1915 con una de sus primas, Elsa Einstein, quien también era divorciada y tenía dos hijas. Esta nueva relación marital fue como un necesario soplo de vida para el aún desconocido físico, ya que apenas un año después y con una inusual lucidez y energía dio a conocer su famosa Teoría General de la Relatividad.

Elsa fue la mujer sumisa que Einstein buscaba. En silencio y total sumisión supo mantenerse a prudente distancia, dedicada al hogar y facilitándole el trabajo de investigación. Su doméstica obediencia dio un paso más cuando aceptó organizarle la agenda y restringirle el número de visitantes que aspiraban hablar con él, a medida que crecía su fama.
De los hechos se desprende que Einstein nunca necesitó una esposa sino una secretaria, y que no quiso formar una pareja científica ni conceder crédito alguno en su teoría a su ex esposa Mileva. Quizá por eso, de alguna manera le pagó por su aporte, al otorgarle el dinero que ganó por el Premio Nobel de Física.
Un detalle bastante revelador aportado por la feminista alemana Senta Trömel-Plözt es que, cuando Albert y Mileva se separaron oficialmente en 1919, el documento del divorcio incluyó una cláusula de que, en caso de recibir Einstein algún premio por los artículos publicados en 1905 en los Annalen der Physik, debía entregárselo íntegramente a Mileva. ¿Tenía la esperanza Mileva que ese trabajo revolucionaría al mundo? ¿Cómo pudo saberlo si no fue parte del mismo? Fue en los años de su vida conjunta, hasta 1914, cuando nacieron las obras más importantes de Einstein, por lo que algunos creen que el papel de su mujer era significativo, sobre todo en matemáticas, materia en la que alguna vez brilló en su Facultad.

Mileva Maric
Y fue así que en 1921 Albert Einstein ganó el Nobel de Física por sus publicaciones de 1905, y un año después le entregó la totalidad del dinero del premio a su ex-esposa. Y también hay que decirlo: Einstein era un misógino empedernido. Estaba convencido de que “muy pocas mujeres son creativas. No enviaría a mi hija a estudiar física. Estoy contento de que mi segunda mujer no sepa nada de ciencia”. Decía también que “la ciencia agría a las mujeres”, de ahí la opinión que tenía de Marie Curie: “nunca ha escuchado cantar a los pájaros”. Aun así, dentro de ese machismo recalcitrante, fue quien acuñó la célebre frase: “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.
Mileva vivió hasta el último de sus días en Zúrich, en un apartamento con vista a la facultad en la que estudiaron juntos. El piso fue comprado justamente con el dinero del Premio Nobel.
Sirva este pequeño retrato de Mileva Maric como homenaje a esas miles, millones de abnegadas esposas y madres, que han sacrificado sus sueños,carreras e ideales, porque el instinto maternal y el amor han sido más fuertes que el estatus.
Escrito por Maria Suarez Toro. Todo nuestro agradecimiento hacia ella.
Parte de la tesis de María Suarez Toro de la Univ de Costa RIca, sobre el aporte invisibilizado de las mujeres. Esa tesis despues fue teatralizada por el grupo Alas de Mariposa


http://www.alasdemariposa.org/p_esp/10cartas_apoyo/10tesis_maria_s.htm

Gracias a Barbara Gil, Coca Trillini entre otras de las mujeres de la red Rima, que son lo Más


http://www.rimaweb.com.ar/

http://mujeresabordo.blogspot.com/

Fuente original del artículo: http://heroinas.blogspot.com.es/2012/08/mileva-maric-la-primera-esposa-del.html

EDUCAR A NIÑOS Y NIÑAS SINGULARES

EDUCAR A NIÑOS Y NIÑAS SINGULARES

AUTORA: Graciela Hernández Morales

Quiero centrar mi intervención sobre los objetivos de la coeducación y las líneas de acción necesarias para lograrlos. Quiero hacer previamente una pregunta que la dejaré en el aire: ¿es la igualdad el objetivo fundamental? Y si es así: ¿qué sentido y qué significado le damos a esa palabra?

Hay para mí dos grandes objetivos que deben ir unidos a la hora de hacer coeducación:

– Por un lado la justicia, que niños y niñas tengan iguales derechos y oportunidades.

– Por otro lado la libertad, que unos y otras puedan expresar su “ser hombre” o su “ser mujer” como quieran, sin violencia y sin clichés preconcebidos.

Para lograr estos objetivos es importante desarrollar o afianzar cuatro grandes líneas de acción. A continuación señalaré cada una de estas líneas y haré una reflexión sobre su puesta en marcha.

1.La superación de los estereotipos sexistas

Para hablar de este punto tengo que hacer referencia al cuerpo sexuado que todos y todas tenemos.

La gran mayoría de las criaturas aprenden antes los estereotipos que los significados reales de tener uno u otro sexo. Aprenden que ser niña es jugar con muñecas o tener vestidos, y que ser niño es tener pelo corto y jugar con camiones. Y, desde este planteamiento, un niño puede llegar a sentir miedo de dejar de ser niño cuando se maquilla o se pone una falda, y una niña puede llegar a temer dejar de ser niña cuando se corta el pelo. Eso pasa porque no saben que lo que les diferencia realmente es su cuerpo, sus genitales.

Si tuvieran la oportunidad de aprender desde temprano que:

– Los niños son niños porque tienen un pene y testículos.

– Las niñas son niñas porque tienen una vulva con su vagina, clítoris y meato. Y no porque carecen de pene (tal como llegan a representarse muchas).

– Se es de uno y otro sexo para siempre: que a una niña no le crecerá un pene en el futuro ni a un niño le saldrá una vulva.

– Los genitales no son algo oculto, prohibido ni sucio.
Podrán comprender más fácilmente que se puede ser niño y ser niña de muchas formas. Les resultará más fácil estar a gusto con su propio cuerpo y su propio sexo sin ver en ello restricciones.

Darles a conocer su propio cuerpo es un modo de allanar el camino para que nuestras alumnas no terminen sintiendo la necesidad de esconden sus cuerpos cuando vayan, por ejemplo, a una entrevista de trabajo, en un vano intento de ocultar que son mujeres, como hacía yo cuando era adolescente poniéndome jerseys y pantalones largos.

2.Reconocimiento y valor de las niñas y las mujeres

Para abordar este punto quiero hacer referencia a algunas prácticas que se llevan a cabo con el fin de visibilizar a las mujeres y que pueden resultar contraproducentes cuando no se atiende a sus trampas.

a.Cuando se hace hincapié en la injusticia y la discriminación sufrida por las mujeres.

Es necesario nombrar y visibilizar la injusticia vivida por muchas mujeres. Es importante que se sepa que muchas cobran menor salario que los hombres por el mismo trabajo, que muchas sufren violencia sólo por el hecho de ser mujeres, que a muchas se les niega su sexualidad y se les impone otra, etc.

Ahora bien, cuando hablamos de las mujeres sólo en términos de injusticia, la representación que una niña se hace de sí misma y de las demás es sólo de ser víctimas, de miseria, de esclavitud, etc. Y este tipo de representación, además de parcial, quita fuerza.

Esta forma de acercamiento a la realidad femenina se hace patente en los medios de comunicación. Parece como si las mujeres no aportáramos nada o aportáramos poco a la política, a la economía o a la cultura. Sin embargo, cada vez aparecemos más representadas como víctimas de maltratos o violaciones.

Un ejemplo de esto que digo, es cómo se ha visibilizado el trabajo doméstico desde diversas instancias. Es común hablar sobre el injusto reparto de esta tarea, cada vez se señala con más rotundidad las condiciones en las que es realizado por muchas mujeres (jornadas interminables, falta de valoración, sin vacaciones ni fines de semana, sin remuneración, etc.). Todo ello lleva, sin pretenderlo y de un modo sutil, a que ni niños ni niñas lo quieran realizar, de hecho pienso que ahora nos enfrentamos a un problema de salud grave por las consecuencias que el abandono de estas tareas supone.

Se habla poco, para mí gusto, de lo que estas tareas han supuesto para la civilización. No es frecuente reconocer su importancia para la supervivencia de la humanidad, más aún en momentos de guerras o de grandes catástrofes. Se habla poco de las aportaciones cotidianas de las mujeres al mundo, a la economía y a la historia. Y todo ello es un patrimonio de gran valor, no sólo para las mujeres, sino para hombres y mujeres.

b.Cuando se habla de mujeres ilustres

Es habitual que, con el afán de hacer visibles las aportaciones de las mujeres a la historia, se citen a unas cuantas mujeres ilustres que han sabido tener presencia en esa parte del mundo estipulada, pensada y gestionada por hombres.

Ahora bien, nombrar y valorar sólo a unas cuantas lleva a que una niña se quede con la sensación de que sólo algunas han hecho algo importante por el mundo. Además, si juntamos esta información con lo señalado en el punto anterior, esta niña llegaría a pensar que todas las demás mujeres estaban relegadas, marginadas y excluidas de la historia.

Pero, en realidad, siempre ha habido mujeres, algunas más anónimas que otras, haciendo ciencia, cultura, política, pedagogía… y creando mundo tanto dentro de las familias como en espacios diversos.

c.Cuando se habla de “las mujeres” como un añadido o un apartado

Tener presente a ambos sexos es afrontar el mundo, la historia y las diferentes disciplinas contemplando las aportaciones y las experiencias de unas y otros. No es contar la historia tal como la vivieron los hombres y añadir un “pero las mujeres también hicieron algunas cosas…”, restando fuerza y grandeza a todo eso que ellas han desarrollado.

Es, por ejemplo, hablar sobre las diferentes guerras que han existido señalando sus causas, los tratados de paz, el desarrollo armamentístico y las grandes batallas, pero señalando también y con igual fuerza (o si me apura, en este caso, con mayor fuerza) el trabajo de las enfermeras, de las amas de casa, de las mujeres en general que han hecho posible sanar heridos, enterrar muertos y evitar epidemias, buscar y gestionar alimentos evitando más muertes aún, etc.

d.Cuando se habla de “las otras mujeres”.

Es común hablar de las mujeres como si fueran una categoría diferente a las niñas y mujeres concretas que están en las escuelas y en las aulas. Pero, reconocer y valorar a las mujeres es dar crédito, valor e importancia a lo que hacen, dicen, sienten y desean las niñas, y también a lo que hacemos, sentimos y deseamos nosotras, sus maestras.

3.Erradicación del modelo de masculinidad violento

El patriarcado ha entendido que la masculinidad se expresa a través del poder sobre otros y otras, y que para obtener ese poder vale cualquier método, también la fuerza bruta.

A muchos niños se les sigue enseñando a ser competitivos, a ser violentos para hacerse valer, a vivir una sexualidad reducida al coito y a la conquista y, sobre todo, a no ser como las mujeres. Es un modelo que considera que reconocer a las mujeres y aprender de ellas es signo de debilidad, de falta de hombría y, para confundir todo aún más, de homosexualidad. Como si sólo hubiera una forma de ser homosexual y como si ser homosexual fuera algo negativo.

Se sigue considerando que aquellos niños que se desmarcan de este modelo de masculinidad tradicional, que se muestran dulces o sensibles, que les gusta jugar con muñecas, que no les gusta el fútbol o que les gusta adornarse, tienen un problema. Cuando en realidad son aquellos y aquellas que no son capaces de aceptar que la masculinidad se puede expresar de formas diversas, que no son capaces de dejar que los hombres y niños se expresen con libertad, quienes tienen realmente un problema.

Este es un modelo que resta libertad y produce mucho sufrimiento no sólo a los hombres, sino a toda la humanidad: la lógica del más fuerte, produce exclusión, miseria y violencia en gran parte del planeta.

Por todo ello, es importante reconocer y sacar a la luz la experiencia de aquellos hombres que no han necesitado de la fuerza bruta ni del poder para sentirse valiosos, ya que de ellos también tenemos mucho que aprender. No hay que irse muy lejos para encontrarlos, en todas las escuelas y pueblos existen niños, chicos y hombres que pueden servir de referente, aunque también son relevantes algunos nombres que han destacado en la política o en la cultura. Darles valor es hacer visible a los niños y a los chicos formas más sensatas y humanas de vivir la masculinidad.

Asimismo, no hay que olvidar que algunas formas de entender la igualdad entre los sexos han significado una presión para que las chicas se desplacen a lo que se ha entendido tradicionalmente como el mundo de los hombres, para que ellas también pudieran tener reconocimiento y valor.

De tal modo, que, si a las chicas se les mide con los chicos, y se les presenta como único horizonte ser iguales o más que ellos para ser consideradas valiosas, no es extraño que algunas lleguen a la conclusión que la fuerza bruta y la competitividad es un medio eficaz para dejar de ser víctimas y tener reconocimiento.

Este fenómeno sí suele ser noticia. Fue portada de algún periódico la primera mujer-bomba en Palestina, también se habló mucho de lo “masculina” que parecía Margaret Thatcher, o Condolezza Rice o las 500 milicianas que van a la guerra en el Kusdistán.

Ellas no son mujeres que se parecen a hombres. Son mujeres sin más, pero que han asumido como propio este modelo. Para mí, sus formas de romper estereotipos no suponen una conquista, más bien una pérdida.

4.Atención a la singularidad

Atender a la singularidad es facilitar el camino para que cada cual pueda expresar su ser niño o su ser niña de un modo propio y original, pueda realizar deseos propios y originales sin caricaturizar ni renunciar aquello que es (un hombre o una mujer).

Para ello es muy importante la escucha. La escucha implica interés por entender de verdad qué vive y quién es el niño o la niña con quien nos relacionamos.

Para escuchar hace falta tomarse muy en serio a la criatura y partir del hecho de que ella es quien mejor sabe lo que vive y lo que siente, aunque le falten las palabras y la experiencia para comprender esas vivencias y sensaciones. No se trata, por tanto, de interpretar, juzgar o anticiparse a lo que nos quiere expresar.

Muchas veces es más interesante escuchar que explicar, porque la escucha les ayuda a entenderse y a entender desde lo que son, viven y sienten, y eso les da confianza en sí, gusto por ser cómo son e interés por quienes les rodea.

La escucha es un camino para que salga a la luz lo nuevo que cada criatura lleva dentro, para que salga la libertad y, por tanto, formas originales e imprevisibles de ser hombres y de ser mujeres.

Para acabar, quiero recordar la pregunta inicial: ¿es la igualdad el objetivo fundamental de la coeducación? Creo que estaremos de acuerdo con la necesidad de fomentar la justicia, pero no de trabajar hacia una homologación, menos aún con una homologación a un modelo violento que no da libertad ni a hombres ni a mujeres.

Finalmente, quiero señalar que desarrollar con profundidad estas cuatro líneas de acción (y no sólo en educación) es dejar sin sentido cualquier guerra, como esta que se nos avecina, y hacer realmente posible otro mundo.

¿SON SEXISTAS LOS LIBROS DE TEXTO?

¿Son sexistas los libros de texto? Aunque las cosas han mejorado bastante en los últimos años todavía es fácil encontrar libros que repiten estereotipos dificultando la coeducación. Pedid al grupo que revisen tanto fotos como textos de sus libros y os cuenten su opinión. Es una buena forma de empezar un debate. Aquí va un enlace de un trabajo sobre los libros de texto de Historia. Y quizá os suene la ficha de un libro de texto de Inglés que os adjuntamos y que no tiene desperdicio. Si pincháis en la pequeña imagen que aparece al final obtendréis la ficha en tamaño apto para fotocopiar.

 

EL FEMINISMO

EL FEMINISMO

El feminismo es la lucha por conseguir una nueva identidad humana a partir del hecho biológico de haber nacido mujer; es alcanzar, junto con los hombres, una nueva y superior categoría: la de personas “… El feminismo no implica una ruptura con el hombre como ser humano sino con la idea creada a través de la historia de que el varón es, por definición, el ser superior y pensante, y la mujer la otra cara del espejo. El feminismo es una filosofía que lucha por la libertad… La libertad de las mujeres no implica la esclavitud de los hombre, de la misma manera que los hombres no pueden soñar en ser libres si siguen oprimiendo a las mujeres. Pero el feminismo es también una nueva concepción del mundo, visto a través del prisma de las mujeres. Un mundo en paz donde convivan, sin marginación ni opresión, hombres y mujeres… Sería demasiado fácil decir que la mujer sólo tiene que luchar contra el hombre para llegar a ser libre. También tiene que luchar contra sí misma. Ser mujer, hoy día, no es nada fácil. Pero tampoco lo es ser hombre. En realidad lo que es difícil es poder llegar a comportarse y a ser considerados como seres humanos, tanto las mujeres como los hombres”

Texto de MONTSERRAT ROIG. El Feminismo.

Juego de Rol – REPARADORAS DE BICICLETAS

REPARADORAS DE BICICLETAS

Juego de Rol

Pide a un grupo pequeño que haga un juego de rol sencillo ante la clase. Reparte las fichas «PAPELES PARA GEMMA Y MARCOS», en función del rol que deban vivir. Pueden identificarse con los roles más de una persona en cada papel.

La escenificación del juego de rol durará no más de 2 minutos. Al cabo de este tiempo se debe interrumpir aunque no haya acabado.

Gemma

Sabes reparar perfectamente una bici. Cuando estabas en el taller del cole arreglaste por lo menos 100. Recibiste poquísimas quejas. Paco, tu profe, te dijo un día bromeando que por qué no te dedicabas a esto, que se te daba muy bien.

En el juego de roles intenta convencer al cliente de que te deje su bicicleta para arreglársela.

Marcos

Ves un letrero que indica que allí se reparan bicicletas. Te alegras porque tienes la bici estropeada y no sabías de la existencia de ningún taller especializado en repararlas por tu barrio. Cuando la bajas ves que son dos chicas quienes se ocupan de arreglarlas. Te quedas extrañado. No te fías de que una chica sepa arreglar tu bici.

En el juego de roles intenta encontrar alguna forma de no dejar la bici en el taller.

DEBATE

1.Describe tus sentimientos cuando hacías de Genma.

2.Describe tus sentimientos cuando hacías de Marcos.

3.Al final, ¿deja Marcos su bici o no? ¿Qué otros argumentos entran en la decisión? ¿Qué otros prejuicios tienen las personas sobre las niñas o las mujeres? ¿Cómo perjudican a las mujeres estos estereotipos? ¿Qué podemos hacer nosotros y nosotras para contrarrestar los sentimientos que dañan a las personas en razón de su sexo?

OTRA VERSIÓN:

Después de varios años realizando este juego de rol he ido adaptándolo a otra versión que me resulta más efectiva.

En la actualidad propongo que un grupo de 3 chicas, con un master en tecnología del automóvil realizado en Alemani abren un taller de reparación de vehículos en nuestro barrio. Un grupo de 3 hombres, propietarios de la red de autoescuelas más grande lde la región llega al taller con idea de contratar los servicios de este nuevo y moderno establecimiento. ¡Qué sorpresa descubrir que las titulares son estas tres jóvenes!

Dejamos unos minutos, no más de 5 para que se realice esta versión del juego y pasamos a cambiar los roles. Los chicos harán de chicas y las chicas de chicos.

No es necesario dejar tiempo para la preparación, valdrá con uno o dos minutos para confirmar que la idea está clara. Vale con que se explique claramente el contenido de cada rol, el de los chicos y el de las chicas reforzando la idea de que se trata de representar la realidad de nuestro barrio y no la realidad ideal de esa otra sociedad que queremos construir.

Tras un juego de rol es siempre muy importante que se pregunte a las personas que han actuado cómo se han sentido. Debemos cuidar este momento y evitar forzar a alguien a pasar un verdadero mal rato. En el caso de que alguien se haya «pasado» es muy importante hablarlo y tratar de reparar, con mucha cercanía y cuidado, cualquier daño que se haya podido hacer.