Disculpen la molestia

Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.

¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés?

El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?

¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?

¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?

Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?

¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?

¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?

¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?

¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?

Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.

Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?

¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?

¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.

Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.

En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?

Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?

¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?

¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?

Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?

¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?

Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?

Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:

–Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.

En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.

El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?

A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.

Fuente Original: http://www.pagina12.com.ar

Despedida a Augusto Boal

Nota de pésame del Presidente de la República, Luiz Inácio Lula da Silva, por el fallecimiento del dramaturgo Augusto Boal,

Recibí con profunda tristeza, el en inicio de la noche de hoy (2 de mayo), la noticia de la muerte del director teatral, dramaturgo y ensayista, Augusto Boal, ocurrida esta madrugada en Río de Janeriro. Por su importancia para el teatro contemporáneo, para Brasil y para el mundo, su papel de exponente del Teatro de Arena, en San Paulo, y de fundador del revolucionario Teatro del Oprimido, Boal inspiró diferentes generaciones, en nuestro país y en el exterior. Para los brasileños y los amantes de teatro y de promotores de las igualdades entre los hombres, deja una marca que jamás será olvidada, además de servir de ejemplo como compañero que dedicó su vida a la transformación social por medio del arte. Para los familiar4es, lo compañeros de teatro y del PT y los numerosos amigos, como yo, marcó en la memoria la imagen de un hombre apasionado por la vida y por lo que hacía.

Para nosotros los familiares y amigos, deja, sobre todo, un gran vacío y una tristeza de gran saudade (nostalgia prolongada).

Mi profundo pésame y condolencias a la familia.

*Luiz Inácio Lula da Silva*

Fuente original http://www.theatreoftheoppressed.org

HISTORIA DE LA LIEBRE Y LA TORTUGA.

Había una vez una tortuga y una liebre que estaban discutiendo sobre cuál de las dos era la más rápida. Decidieron resolver la discusión con una carrera. Se pusieron de acuerdo en una ruta y comenzaron la carrera. La liebre salió disparada por delante y corrió con todas sus fuerzas durante un tiempo. Entonces, viendo que estaba mucho más delante que la tortuga, pensó sentarse bajo un árbol durante un tiempo y relajarse antes de continuar la carrera. Se sentó bajo un árbol y en seguida se quedó dormida. La tortuga pasó arrastrándose y la adelantó, y en seguida terminó la carrera, quedando como ganadora absoluta. La liebre se despertó y se dio cuenta de que había perdido la carrera.

La moraleja:

“Lento y tenaz gana la carrera. Esta es la versión de la historia con la que todos hemos crecido.”

LA HISTORIA NO TERMINA AQUÍ, hay algunas cosas más interesantes… continúa como sigue…

La liebre estaba decepcionada por perder la carrera, así que se puso a hacer una introspección. Se dio cuenta de que había perdido la carrera solamente porque se había confiado demasiado, había sido descuidada y laxa. Si no hubiera dado las cosas por hechas, no habría sido posible que la tortuga la venciera. Así que retó a la tortuga a otra carrera. La tortuga accedió. Esta vez la liebre salió y corrió sin detenerse desde el principio hasta el fin de la carrera. Ganó por varias millas.

La moraleja:

“El rápido y firme siempre vencerá al lento y tenaz. Es bueno ser lento y constante, pero es mejor ser rápido y fiable.”

LA HISTORIA NO TERMINA AQUÍ.

La tortuga se puso a pensar esta vez, y se dio cuenta de que no habÍa forma de vencer a la liebre en una carrera del modo en que esta estaba trazada. Pensó durante un rato y después retó a la liebre a otra carrera, pero por una ruta ligeramente diferente. La liebre accedió. Salieron. Guardando el compromiso que había hecho consigo misma la liebre de ser rápida todo el tiempo, salió y corrió a toda velocidad hasta que llegó a un ancho río. La línea de meta estaba a un par de kilómetros del otro lado del río. La liebre se sentó allí pensando qué hacer. Mientras tanto, la tortuga pasó a su ritmo, se metió en el río, nadó hasta la orilla opuesta, continuó caminando y terminó la carrera.

La moraleja:

“Primero identifica tu facultad principal y después cambia el terreno de juego para que vaya bien con tu facultad”.

LA HISTORIA AÚN NO HA TERMINADO.

La liebre y la tortuga, para entonces, se habían hecho muy buenas amigas, y se pusieron a pensar juntas. Ambas se dieron cuenta de que la última carrera se podÍa haber corrido mucho mejor. Así que decidieron repetir la última carrera, pero correr en equipo esta vez. Salieron y esta vez la liebre llevó a cuestas a la tortuga hasta la orilla del río. Allí, la tortuga la sustituyó y nadó hasta el otro lado con la liebre a su espalda. En la orilla opuesta, la liebre cargó de nuevo a la tortuga y alcanzaron juntas la línea de meta. Ambas tuvieron un sentimiento de satisfacción mayor que el que habían sentido antes.

La moraleja:

“Es bueno ser brillante individualmente y tener facultades importantes; pero a menos que seas capaz de trabajar en un equipo y coordinar con las facultades de los demás, siempre lo harás peor de lo normal porque siempre habrá situaciones en las que tú lo harás regular y otra persona lo hará bien.

El trabajo en equipo trata principalmente de un liderazgo situacional, dejando a la persona con la competencia esencial relevante que tome el liderazgo en una situación.

Tomad nota de que ni la liebre ni la tortuga se rindieron después de los fracasos. Le liebre decidió trabajar más duro y poner más esfuerzo tras su fracaso. La tortuga cambió su estrategia porque ya estaba trabajando lo máximo que podía.

En la vida, cuando nos enfrentamos con un fracaso, algunas veces es apropiado trabajar más duro y poner más esfuerzo. Algunas veces es apropiado cambiar de estrategia e intentar algo diferente. Y algunas veces es apropiado hacer ambas cosas. La liebre y la tortuga también aprendieron otra lección vital. Cuando dejamos de competir contra un rival y en su lugar empezamos a competir contra la situación, funcionamos mucho mejor.

Para resumir, la historia de la liebre y la tortuga tiene mucho que decir:

Los jefes que entre ellos son rápidos y firmes siempre batirán a los lentos y tenaces.
Trabaja según tus competencias.
Reunir recursos y trabajar en equipo siempre batirá a los que trabajan individualmente.
Nunca te rindas cuando te enfrentes a un fracaso.
Y finalmente, compite contra la situación – no contra un rival.

Versión sobre Esopo, Samaniego y otras.

Zapatero se equivoca

Hace días que corría el rumor por la red que el presidente del gobierno español estaba a punto de anunciar un “megaplan” para dotar a todos los niños y niñas españoles de un ordenador portátil y materiales educativos digitales. Ayer El País publicó esta una noticia titulada “Zapatero se lanza a la digitalización del sistema educativo“, subtitulada “Ultima un pacto con operadores, fabricantes de procesadores y editores”. Algunos párrafos no tienen desperdicio:

El Gobierno negocia a toda marcha un plan de digitalización del sistema educativo con los fabricantes de procesadores -entre ellos Intel-, editores de libros y operadores de telefonía. Está previsto que, “si se cierra el acuerdo” antes del 12 de mayo, lo presente José Luis Rodríguez Zapatero durante el debate del Estado de la Nación, según han confirmado a EL PAÍS fuentes del Gobierno. El objetivo es hacer “la escuela del futuro, la escuela 2.0″, como lo definió la anterior ministra de Educación, Mercedes Cabrera, en su última intervención en el Congreso de los Diputados.

Durante dos meses editores y técnicos de la Secretaría de Estado del Ministerio de Educación, que dirige Eva Almunia, han negociado la manera de acelerar los cambios en el soporte de los contenidos. “Esta es una gran oportunidad para la industria editorial española, puesto que hablamos de un mercado de 400 millones de estudiantes”, apuntó Cabrera.

Fuentes del sector del libro han confirmado que “el proceso está muy avanzado” y afirman que “el sector editorial está mucho más preparado que el sistema educativo, que está en la prehistoria digital”.

Creo que Zapatero se equivoca y se equivoca gravemente en varios temas:

1. Apuesta por el software propietario, pasando por encima de los proyectos de software libre de una serie de comunidades autónomas que llevan trabajando en ello hace años, lo que prolongará la dependencia tecnológica y económica de empresas extranjeras la pobre formación de los estudiantes. ¿Es dinero tirado a la basura? Sobre software libre y educación ya he escrito en otra parte.

2. Apuesta por sector editorial y por los libros de texto, una pedagogía del pasado y una industria con un modelo de negocio basado en tecnologías del siglo XVI.

3. Apuesta por las operadoras de telefonía, esas empresas innovadoras y benéficas que nos ofrecen el peor ADSL de Europa a los precios más altos.

4. No tiene en cuenta a los docentes con experiencia en el uso real de las nuevas tecnologías, ignora sus necesidades reales y todo el trabajo desarrollado hasta la fecha.

5. No tiene en cuenta los derechos básicos de los ciudadanos a una educación de calidad y gratuita durante el periodo obligatorio y las posibilidades de desarrollo de un país con libre acceso al conocimiento y la cultura. La cultura, para Zapatero, es otro sector económico más, no un derecho.

6. No tiene en cuenta las lecciones que la digitalización de contenidos ha “brindado” a otras industrias, como la musical. ¿Creen las editorales que se puede volver a meter la pasta de dientes en el tubo?

7. No tiene en cuenta que la contrarevolución en los planes de estudios universitarios de las futuras titulaciones de grado de Magisterio y el Máster en Educación Secundaria universitarios han eliminado prácticamente todo contenido sobre nuevas tecnologías y educación y las futuras generaciones de maestros y profesores de ESO serán analfabetos tecnológicos. Bueno, sabrán cómo crease un perfil en Facebook, aunque eso lo habrán aprendido fuera de las aulas.

8. Lo de la escuela 2.0 de la ministra Cabrera debe ser el canal de YouTube del ministerio, que tiene como 25 clips de video (incluyendo sus intervenciones en el parlamento). Si quiere la ministra Cabrera le recomendaré algunos docentes que pueden explicarle de qué va eso de la “2.0″. Pero, ¡caramba! ¡Si ya no es ministra!

9. En el marco de este plan, ¿en qué queda el proyecto Agrega? Se han gastado millones y millones en desarrollar una plataforma libre y en crear contenidos educativos estandarizados y ajustados al currículum. Alto. Ahora que me acuerdo. El concurso del software lo ganó una unión temporal de empresas formada por una empresa tecnológica (Indra) y una editorial (Satillana) , ¿no es cierto? Aquí está la lista de empresas adjudicatarias del proyecto Agrega:

* Desarrollo e implantación de la Plataforma y adecuación de objetos digitales preexistentes a la misma, adjudicado a la unión temporal de empresas (UTE) Santillana Educación/Indra Sistemas por 4,8 millones de euros.

* Puesta a disposición de nuevos objetos digitales de Educación Infantil y Primaria que serán gestionados a través de la Plataforma, adjudicado a la UTE T-Systems/Eduinter/Fund. Sta. Mª. por 1.3 millones de euros.

* Puesta a disposición de nuevos objetos digitales para materias transversales, necesidades educativas especiales e idiomas que serán gestionados a través de la Plataforma, adjundicado a Eptron, S.A. 1.3 millones de euros.

En resumen, el plan Zapatero está cuidadosamente diseñado para que nada cambie: los beneficios de la industria editorial (más de 800 millones de euros el año 2007 en España, más las exportaciones) que se reparten entres tres o cuatro editoriales (una de ellas del grupo de El País, como todo el mundo sabe), las ventas de ordenadores y microprocesadores, el monopolio del software de Microsoft, las prácticas de aula de los docentes más rancios, los aprendizajes de los estudiantes (¿qué más da hacer un examen de lo que pone en el libro que de lo que pone en el ordenador?), el rascado anual de bolsillos de los padres (seguramente las editoriales bajarán costes, pero, ¿lo repercutirán en sus precios?), la calidad de los materiales (creo que no me equivoco ni un ápice al afirmar que los libros digitales serán idénticos a los analógicos, no sea que nos desconcierten a profesores y alumnos).

Aunque, quizá yo sea un iluso y el plan de Zapatero sea un todo éxito. Ahora que lo pienso mejor, creo que sí que lo será. En realidad no tiene nada que ver con la educación. Zapatero no apuesta por los docentes, los alumnos o los ciudadanos, apuesta por el negocio. Es un plan para mantener y/o aumentar los beneficios de varios sectores de la industria y el comercio (norteamericanos y españoles, naturalmente), a mi modo de ver ignorando lo más básico acerca de las nuevas tecnologías y la pedagogía, no es un plan para cambiar nada de lo que ocurre dentro de las aulas (¿dónde está la formación del profesorado, por ejemplo?). Los docentes no pintamos nada en esta historia.

Si la “escuela 2.0″ es hacerles comprar a los padres ordenadores portátiles para sus hijos a 10 € al mes (con Windows Vista), poner en todos los centros una wifi como las que ahora hay en algunos, escanear los libros y mantenerlos en un servidor de la editorial a trocitos para que nadie se los baje y los distribuya gratis por la red y poner una pizarra digital para proyectar el PowerPoint que le da la editorial al profesor sobre el tema 8… conmigo que no cuenten. Tendremos ladrillo, sol y paella para años.

FUENTE ORIGINAL: http://elbonia.cent.uji.es/jordI

Y mejorando (incluso) el presente artículo os recomendamos leer la segunda parte:

http://elbonia.cent.uji.es/jordi/2009/05/01/zapatero-se-equivoca-y-2-puede/

Se ha creado una web para debatir sobre el tema: http://zapateroseequivoca.wordpress.com/

Películas y cine en la EDUCACIÓN PARA LA PAZ.


Presentan la guerra de forma realista:

The battle of San Pietro (1944) de John Huston.

Let there be light (1945) de John Huston.

La cruz de hierro de Sam Peckimpah.

La vida en el frente:

Sin novedad en el frente (1930) de Lewis Milestone.

Cuatro de infantería (1930) de Georges W. Pabst

El gran desfile (1925) de King Vidor.

El precio de la gloria (1926) de Walsh.

L’Horizon (1967) de Jacques Rouffio.

La cruz de hierro (1976) de Peckimpack.

La chaqueta metálica (1988) de Stanley Kubrick.

Platoon (1988) de Oliver Stone.

Confraternización entre personas de bandos diferentes:

Tierra de nadie (1931) de Víctor Trivas.

La gran ilusión (1937) de Jean Renoir.

La vaquilla (1985) de Berlanga.

Paranoia de mandos militares:

La última carga (1968) de Tony Richardson.

Senderos de gloria (1958) de Stanley Kubrick.

Soldado azul (1970) de Ralph Nelson.

Pequeño gran hombre (1970) de Arthur Penn.

Apolcalipsis now! (1979) de Francis Ford Coppola.

Rebelión y deserción:

Hombres contra la guerra (1970) de Francesco Rosi.

Rey y patria (1964) de Joseph Losey.

Los vencedores (1964) de Carl Foreman.

La ejecución del soldado Slovic (1974) de Lamont Johnson.

The red badge of the courage (1953) de John Huston.

La guerra en forma de parodia:

Armas al hombro (1918) de Chaplin.

La gran guerra (1959) de Monicelli.

Cómo gané la guerra (1967) de Lester.

M.A.S.H. (1970) de Altman.

Trampa 22 (1970) de Nichols.

¿Dónde está el frente? (1970) de Lewis.

Víctimas inocentes:

Juegos prohibidos (1952) de René Clément.

Dos mujeres (1960) de Vittorio de Sica.

Todos a casa (1960) de Luigi Comencini.

La guerra causa de disgregación familiar:

El séptimo cielo (1927) de Frank Borzage.

Tiempo de amar, tiempo de morir (1958) de Douglas Sirk.

Cuatro hijos (1928) de John Ford.

Los 4 jinetes del Apocalipsis (1921 y 1962) de Rex Ingram y Vincent Minnelli.

Remordimiento (1932) de Ernst Lubitsch.

Consecuencias físicas o mentales de la guerra:

Los mejores años de nuestra vida (1945) de William Wyler.

Hombres (1950) de Fred Zinnermann.

Johnny cogió su fusil (1971) de Dalton Trumbo.

Paisaje después de la batalla (1970) de Andrzej Wajda.

Taxi driver (1975) de Martin Scorsese.

El regreso ( 1978) de Hal Ashby.

El cazador (1978) de Michael Cimino.

Hiroshima, mon amour (1959) de Alain Resmais.

El filo de la navaja (1947) de Edmund Goulding.

Before the rain. (1994) de Milko Manchevsi. Distribución Sogepaq.


A favor de la paz:

Yo acuso (1919 y 1938) de Abel Gance.

Civilización (1916) de Ince.

Intolerancia (1916) de Griffith.

El gran dictador de Charles Chaplin.

Guerra y paz (1956) de Vidor. Y Bordanchouck (1965).

Paseo por el amor y la muerte (1969) de Huston.

Matadero (1972) de Roy Hill.

Contra la guerra nuclear:

Punto límite (1963) de Sidney Lumet.

Teléfono rojo ¿volamos hacia Moscú? (1964) de Kubrick.

El juego de la guerra (1966) de Peter Watkins.

El día después (1984) de Nicholas Meyer.

Juegos de guerra (1984) de John Badman.

Testamento final (1984) de Lynne Litman.

Cuando el viento sopla (1988) de Raymond Briggs. Distribuye FILMS 4. Calle Palafox 21. 28010 MADRID.

Aspectos del militarismo:

Fort Apache (1948) de Ford.

El motín del Caine (1954) de Edward Dmytryck.

Reflejos en un ojo dorado (1967) de Huston.

Marcha triunfal (1975) de Marco Bellocchio.

Taps (1981) de Harold Beckker.

La ciudad y los perros (1985) de Francisco Lombardi.

El crimen de Cuenca (1979) de Pilar Miró.

El crimen de Almería (1984) de Pedro Costa.

Pacifismo y objeción de conciencia:

De hombres a hombres (1948) de Christian-Jaque.

Gandhi (1983) de Attenborough.

El restaurante de Alicia (1969) de Penn.

Hair (1979) de Forman.

The trail of Catonsville (1971) de G. Davidson.

Sargento York (1941) de Howard Hawks.

La gran prueba (1956) de Wyler.

OTROS TÍTULOS FUNDAMENTALES.

Intolerancia.

(Intolerance, 1916), de David W. Griffith
Después del escándalo provoca­do por su anterior film, El nacimien­to de una nación, justamente acu­sado de racismo, y en plena Gran Guerra -antes de la intervención de los EE.UU.- Griffith ofreció al mundo una llamada a la tolerancia y la paz a través de este film. Estructurado en base a cuatro epi­sodios entremezclados, correspon­dientes a situaciones históricas muy diversas (la lejana Babilonia, la pasión de Cristo, la matanza de hugonotes en la «noche de San Bartolomé» y un error judicial ocu­rrido en 1912) y con el tema común de la intolerancia y la violencia, el film pretendía llamar la atención sobre la necesidad de que situacio­nes semejantes no volviesen a dar­se; He ahí que el hilo conector de los cuatro relatos fuese la alegóri­ca presencia de una madre me­ciendo la cuna de su hijo. A parte de los trascendentales valores fíl­micos de una obra capital en la historia del cine, Intolerancia se convirtió en uno de los primeros tratamientos explícitos de la expo­sición de ideas abstractas a través de ese medio, y, junto con Civiliza­ción, de Thomas H. Ince, la más importante contribución del cine a la idea de la paz durante el transcurso de una Primera Guerra Mundial que significó la puesta de largo del cine como vía de adoctrina­miento y propaganda ideológica, política y belicista.

INTOLERANCIA (Intolerance, 1916) Dtor.: David W. Griffith / Guión: D.W. Griffith / Fot.: George Bitzer / Mús.: Joseph Carl Breil y D.W. Griffith / Int.: Lilian Gish, Mae Marsh, Fred Turner, Robert He­rron, Margery Wilson, Constance Talmadge. 16 mm.

Sin novedad en el frente.

(All Quiet in the Western Front, 1930), de Lewis Milestone
Entre las abundantes películas que en el período de entreguerras abordaron el recuerdo de la Gran Guerra, sin duda fue ésta la que mayor impacto causó, no sólo por el hecho de ser la primera sonora -con el verismo que eso significa­ba -sino por estar basada en un «best-seller» enormemente discuti­do de Erich Maride Remarque, que llegaría a estar prohibido en la Ale­mania nazi. Narrando la vida coti­diana de las tropas del frente occi­dental en los largos períodos de la guerra de trincheras, la película rehuía el maniqueismo y triunfalismo habituales para centrarse en las desgracias de una situación no querida por sus propios protago­nistas, donde el miedo y la muerte se amalgamaban. Mucho más que en films anteriores como El gran desfile o El precio de la gloria y tanto como en Cuatro de infantería -gran film hoy olvidado de Pabsto Tierra de nadie, el film de Miles­tone se convirtió en un jalón funda­mental del cine antibelicista y, en buena medida, también del antimilitarista. Años después se hizo una reposición, sufrió un «remake», muy poco inspirado, a cargo de Daniel Mann.

SIN NOVEDAD EN EL FRENTE (All Quiet in the Western Front, 1930) Dtor.: Lewis Milestone Guión: Dell Andrews, Maxwell Anderson y George Abbott, según la novela de Erich María Remarque/ Fot.: Arthur Edeson / Mús.: David Browkman / Int.: Lew Ayres, Louis Wolheim, John Wray, Raymond Griffith.

La gran ilusión.

(La Grande Illusion, 1937), de Jean Renoir
Una de las más famosas pelícu­las sobre la guerra de todos los tiempos, se centra no tanto en la denuncia de la guerra como en la evidencia de los intereses de clase que se esconden detrás de los nacionalismos. Tres prisioneros de guerra franceses, encerrados en una fortaleza alemana bajo el mando de un aristocrático oficial prusiano, intentarán escapar, al mismo tiempo que se revelan las afinidades entre miembros de una misma clase más allá de sus nacio­nalidades y, con ello, la futilidad de la guerra que pretende dividir a los próximos en beneficio de intereses extraños. La indudable voluntad pacifista de Renoir convirtió a La gran ilusión en un film mítico, que, pese a ser premiado en el festival de Venecia, fue prohibido luego en la Alemania y la Italia de la época, por su contribución -derrotista se­gún los censores- a las llamadas de atención en contra de la guerra y en favor de un internacionalismo bien entendido.

LA GRAN ILUSIÓN (La Grande lllu­sion, 1937) Dtor.: Jean Renoir /
Prod: R.A.C. / Guión: Charles Spaack y J. Renoir / Fot.: Christian Matras / Mús.: Joseph Kosma / Mont.: Marguerite M. Huguet / Int.: Jean Gabin, Pierre Frenay, Erich von Stroheim, Dalio, Dita Parlo, Gaston Modot, Jean Daste / 35 mm.

Yo acuso.

(J’Acusse, 1938), de Abel Gance
Versión sonora de un film ante­rior del propio Gane realizado en 1919, sin duda fue el film que más directamente trató de prevenir con­tra los horrores de una guerra vis­lumbrada -acerta-damente- como inminente, convirtiéndose por tanto en uno de los más explícitos llama­mientos en favor de la paz que el cine haya propuesto. En absoluto despojado de la retórica y grandilo­cuencia características de la obra de Gane, Yo acuso bordeaba el «kitsch» en muchos momentos, pero, al mismo tiempo, se mostra­ba como un esforzado empeño de rememorar los horrores de la Gran Guerra como vía de disuasión en­tre los previstos como inminentes. Entre los momentos famosos del film -en sus dos versiones- cabe citar el momento en que los muer­tos durante la guerra surgen de sus tumbas colectivamente para lanzar su contundente acusación contra los mercaderes de armas y todos aquellos responsables de la carnicería bélica.

YO ACUSO (J’Accusse, 1938) Dtor.: Abel Gance / Guión: A. Gan­ce y Steve Passeur / Fot.: Roger Huert / Mús.: Henry Verdun / Int.: Victor Franeen, Line Noro, Jean Max, Renie Devillers, Paul Amiot, André Nox.

Sargento York.

(Sargeant York, 1941), de Howard Hawks
Este film, claramente belicista y destinado a preparar la entrada de los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, es, sin embargo, uno de los pocos de su tiempo que giraba en torno a un caso de objeción de conciencia. En efecto, durante la Primera Guerra Mundial un sencillo campesino americano de creencias puritanas rechaza enrolarse por el rechazo bíblico a la guerra; no obs­tante, forzado a ello y en brutal choque con la guerra, se concien­ciará de la necesidad de intervenir en ella en bien de su país y de la humanidad, hasta el punto de -sin buscarlo expresamente- convertir­se en un héroe, haciendo ciento treinta y dos prisioneros en una acción. Claro discurso sobre la ne­cesidad de anteponer unas razo­nes generales sobre los motivos personales, en relación a la contri­bución a la guerra, este espléndido film de Hawks -con la gran contri­bución de Gary Cooper en el papel protagonista- marcaba los límites de cualquier pacifismo en el seno del cine norteamericano.

SARGENTO YORK (Sergeant York, 1941 ) Dtor.: Howard Hawks
Prod.: Jesse L. Lasky y Hal Wallis / Guión: Abem Finkel, Henry Chad­lee, Howard Koch y John Huston, a partir de diversos relatos autobio­gráficos / Fot.: Sol Polito y Arthur Edeson / Mús.: Max Steiner / Mont.: William Holmes / Int.: Gary Cooper, Joan Leslie, Walter Bren­nan, George Tobias, Stanley Rid­ges, Ward Bond, Noah Beery Jr. 16 mm.

Juegos prohibidos.

(Jeux interdits, 1952), de René Clé­ment
Las vicisitudes de dos niños du­rante la retirada francesa de 1940, rodeados de desolación y muerte, se convierte en una constatación y un manifiesto en contra de los ho­rrores de la guerra, si bien con una dimensión más poética que -por ejemplo- en Germania anno cero, de Rossellini, más centrada en las maléficas consecuencias «a poste­riori» de la guerra y el nazismo sobre un niño berlinés llevado al suicidio. La película de Clément -con una famosa partitura de An­drés Segovia -obtuvo un inmenso éxito mundial, si bien disgustó a los belicistas, hasta el punto de ser retirada del Festival de Cannes por su indirecto pacifismo -o mejor di­cho, antibelicismo- militante. En cierto modo, Juegos prohibidos simboliza a tantos films que toma­ron como tema el sufrimiento cau­sado por las guerras sobre seres inocentes, con el dramatismo de presenciar aquí la influencia del cli­ma bélico sobre los niños, tal como revela la famosa secuencia en que juegan a enterrar animales en un cementerio.

JUEGOS PROHIBIDOS (Jeux inter­dits, 1952) Dtor.: René Clément / Prod.: Les Films Corona-Silver Films / Guión: Jean Aurenche, Pie­rre Bost y R. Clément / Fot.: Ro­bert Suillard / Mús.: Narciso Yepes / Mont.: Pierre Joly / Int.: Georges Poujouly, Brigitte Fosey, Amadee / Vídeo.

La gran prueba.

(The Friendly Persuasion, 1956), de William Wyler
De nuevo Gary Cooper enfrenta­do al dilema de elegir entre su fe como cuáquero y la defensa arma­da de su granja ante el avance enemigo durante los días de la guerra de Secesión. Tras presen­tarnos la vida idílica de una comu­nidad cuáquera del siglo pasado -en una línea semejante a la que se nos muestra en Único testigo, de Peter Weir, con una ambienta­ción contemporánea-, Wyler va mostrando las consecuencias de la progresiva aproximación del frente y la necesidad de una toma de partido para los protagonistas, for­zada por la impetuosidad del hijo de la familia granjera, pero que alcanzará en diferente medida a todos los miembros del hogar. Wyler lleva la reflexión a un terreno abiertamente religioso y lo contra­pone con el arraigado apego a la propiedad y la defensa de un mo­do de vida, puesto en peligro por un enemigo poco menos que abs­tracto .

LA GRAN PRUEBA (The Friendly Persuasion, 1956) Dtor.: William Wyler / Prod.: Metro Goldwyn Ma­yer / Guión: Michael Wilson, según la novela de Jessamin West / Fot.: Ellsworth Fredericks / Mús.: Dimitri Tiomkin / Int.: Gary Cooper, Do­rothy
McGuire, Anthony Perkins, Phyllis Love, Richard Eyer, Mark Richman, Marjorie Main /35 mm. y vídeo.

Senderos de Gloria.

(Paths of Glory, 1957), de Stanley Kubrick
Tras enviar a sus hombres a una masacre por ambiciones persona­les, un alto oficial aliado conduce ante el pelotón de ejecución a tres soldados para «dar ejemplo» y es­carmentar al resto de la tropa, ante la desesperación e impotencia de un teniente. Basado en hechos au­ténticos, Senderos de gloria se planteó no ya el antibelicismo sino el antimilitarismo con una radicali­dad absolutamente excepcional en su tiempo. Kubrick no intentó de­nunciar el horror de la guerra ape­lando a los buenos sentimientos, sino mostrando la mecánica inso­portable de toda una institución -el ejército- creada para matar y ha­cer morir en favor de oscuros inte­reses, aquí revelados como mez­quinas intrigas para ascender en la carrera militar. Con este film -y tomando como referente siempre la más lejana y menos ideologizada Gran Guerra- se abría una serie de títulos que, matices aparte, redun­darían en semejantes planteamien­tos de los que Rey y patria, de Joseph Losey, y Hombre en con­tra, de Francesco Rosi, serían los mejores ejemplos; el primero des­de una perspectiva humanista -el desertor por miedo fusilado- y el segundo con un planteamiento mu­cho más político: la oficialidad como auténtico enemigo -de cla­se- de la tropa.

SENDEROS DE GLORIA (Paths of Glory, 1957) Dtor.: Stanley Kubrick / Prod.: James B. Harrias para Bryna Production- United Artists / Guión: S. Kubrick, Jim Thompson y Calder Willingham, según la novela de Humphrey Cobb / Fot.: George Krause / Mús.: Gerald Fried /Mont.: Eva Kroll / Int.: Kirk Douglas, Ralph Meeker, Adolphe Menjou, George Macready, Wayne Morris, Richard Anderson /35 mm.

Hiroshima, mi amor.

(Hiroshima, mon amour, 1959), de Alain Resnais
Una francesa que acude a Hiro­shima para rodar un film se ena­mora de un japonés superviviente del bombardeo atómico. Sus rela­ciones se verán interferidas por el persistente recuerdo del inmediato pasado bélico, asociado en el caso de ella a la ocupación en su ciudad de Nevers (y al hecho de haber sido represaliada por relacionarse con un soldado alemán), de forma que el fantasma de la guerra apa­rezca como una implícita y cons­tante alusión. Mucho menos llama­tiva y evidente que tantos otros films, Hiroshima, mon amour ha quedado, sin embargo, como una de las más agudas y trascendentes incursiones en el horror heredado de la guerra, al tiempo que introducía una dimensión critica de la he­catombe nuclear.

HIROSHIMA, MI AMOR (Hiroshima, mon amour, 1959) Dtor.: Alain Re­nais / Prod.: Argos Films / Guión: Marguerite Duras / Fot.: Sacha Vierny y Mishio Takahashi / Mús.: Giovanni Fusco y Georges Deleure / Mont.: Henry Colpi / Int.: Emma­nuella Riva, Eiji Okada, Bernard Fresson, Stella Dassas, Pierre Bar­baud / 35 mm.

­Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú?

(Dr. Strangelove; or, How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1963), de Stanley Kubrick
Alocada comedia en torno a un loco general que provoca el cataclismo nuclear al hacer atacar a la URSS; esta película de Kubrick co­nectada con toda una serie de films -como Punto límite, de Lu­met, o El juego de la guerra, de Peter Watkins. Está en la línea del documental reconstruido, que en esa época, inmediata a la llamada «crisis de los misiles», floreció en diversos lugares. El tono abierta­mente humorístico y satírico no perjudicaba la seriedad del empeño de Kubrick, sino que, al tiempo de permitir la misma existencia del film -inimaginable en la época sin la coartada cómica-, servia para abordar aspectos diversos como la presencia de un científico alemán al servicio de los EE.UU. no menos enloquecido o la psicosis antisovié­tica potenciada por una propagan­da decantada hacia los intereses inequívocos de la Guerra Fría.

¿ TELÉFONO ROJO? VOLAMOS HACIA MOSCÚ (Dr. Strangelove. Or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1963) / Dtor.: Stanley Kubrick / Prod.: Hawk films, para Columbia Pictures / Guión: S. Kubrick, Peter George y Terry Southern / Fot.: Gilbert Tay­lor / Mont.: Antony Harvey / Mús.: Laurie Johnson / Int.: Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, Keenan Wynn, Slim Pickens, Peter Bull, James Earl Jones /35 mm. y video.

Película – LOS TRES ÁMBITOS DE LA MELANCOLÍA. Sobre las guerras.

Película: Los Limoneros. Hasta los árboles sufren en Palestina.

Película – PROMESAS. Violencia.

Película – EL CASTILLO AMBULANTE: Fábulas pacifistas de animación tradicional.

CINE PARA LA TUTORÍA: http://edukazine.blogspot.com/2006/01/recursos-para-el-aula-de-tutoria.html

FICHAS DE PELÍCULAS antibelicistas en EDUALTER.


Otras películas antibelicistas:

§ Lluvia negra (S. Imamura, 1989): supervivientes de Hiroshima.

§ Marea roja (T. Scott, 1995): golpe a la antigua URSS y amenaza de la guerra nuclear.

§ La vida es bella (R. Begnini, 1997): holocausto judío, fascismo y nazismo.

§ Doce hombres sin piedad (S. Lumet, 1957): pena de muerte.

§ §¡Quiero vivir! (R. Wise, 1958): pena de muerte.

§ A sangre fría (R. Brooks, 1967): pena de muerte.

§ No matarás (K. Kieslowski, 1987): pena de muerte.

§ La segunda vuelta (M. Calopresti, 1995): terrorismo en Italia.

§ Las hermanas alemanas (M. von Trotta, 1981): terrorismo de estado.

§ En el nombre del hijo (T. George, 1996): huelga de hambre de los presos del IRA.

§ El boxeador (J. Sheridan, 1997): las contradicciones de la violencia.

§ Espartaco (S. Kubrick, 1960): esclavitud.

§ Queimada (G. Pontecorvo, 1969): esclavitud.

§ Amistada (S. Spielberg, 1997): esclavitud.

§ Roma, ciudad abierta (R. Rossellini, 1945): 2ª Guerra Mundial, tortura y arbitrariedad.

§ La confesión (C. Gavras, 1970): tortura.

§ La tortura (L. Heynernan, 1976): periodista torturado en la guerra de Argelia.

§ La noche de los lápices (H. Oliveira (1986): adolescentes víctimas de la tortura en la dictadura argentina.

§ El fin de la violencia (W. Wenders, 1997): anulación del individuo por el poder.

§ Cristo se paró en Éboli (F. Rosi, 1979): destierro por razones políticas.

§ La batalla de Argelia (G. Pontecorbo, 1965): levantamiento anticolonial.

§ Estado de sitio. Costa Gavras. Brasil (1972).

§ Z. Costa-Gavras (1968). Terrorismo de estado.

§ “Vals con Bashir,” una película pacifista animated de Israel. dirigida por Ari Folman. 2009

§ La delgada línea roja.

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VIDEOS interesantes en Educación Básica.

La mayoría de ellos no se encuentran fácil mente.

No violencia:

Ferdinando, el toro.

Boom. Dibujos animados. Club de Amigos de la UNESCO. Pza. Tirso de Molina 8. Madrid

O si no. . . .(Desarme) Dibujos animados.

Holocausto. Serie de televisión.

La amenaza nuclear. Centro de Investigación para la Paz.

Los mercaderes de la muerte. Centro de Investigación para la Paz.

Proceso a los fuertes. E.CO.E.

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Tenemos una página que contiene mucha información sobre películas de educación en valores. La podéis encontrar aquí.

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Y por último os ofrecemos un enlace con una reflexión y repaso a diez filmes muy propicios a utilizar en clase para la educación para la paz. Las películas que se han elegido son: Las flores de Harrison, En tierra de nadie, Days of Glory (Días de Gloria), Las tortugas también vuelan, Cartas desde Iwo Jima, En el valle de Elah, La vida sin Grace, El niño con el pijama a rayas, En tierra hostil y War Horse (Caballo de batalla).

http://www.centrocp.com/diez-filmes-para-educar-para-la-paz/
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Películas cortas, de calidad, con fondo educativo y sin violencia.

Videos de ACTIVIDADES COOPERATIVAS en EDUCACIÓN FÍSICA

CARRERA COOPERATIVA DE NIÑOS INVÁLIDOS.

Setas.

Pelota con raqueta de red tiesa.


La vara en el aire
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La caja cooperativa.

Campo minado con aros.

Pelota arriba.

Subir el aro sin manos.

Pillar abrazadas.

Elástico circular.

Pelota con panderos.

Lanza objeto en forma de X.

Lanza el cono con palillos.

Lanza cometa con cola.

Pega bola con raqueta adhesiva.

Futbolín humano.

Déjame la pica.

Pasar un obstáculo la colchoneta sin manos.

Colchoneta sin manos, como tortuga gigante sin manos.

Saltar a la comba sujetando una colchoneta.

Juegos de balón en corro.


Acrosport. El saludo.

Acrosport. Cabeza en los pies.

Acrosport. Torrecita.

Acrosport. La silla.

Acrosport Torre sobre muslos.

Acrosport Presentación.

Acrosport Pino.

Pirámide.

El avión acrosport.


Rodamos el balón gigante
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Alfombra Balón gigante con las manos.

Alfombra con picas y balón gigante.

Balón gigante.

Lanzamos el Balón gigante por el aire.


Balón gigante por el pasillo
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A pillar con balones gigantes rodando
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Videos de JUEGOS con PARACAÍDAS.

LISTA DE REPRODUCIÓN en video con juegos cooperativos de paracaídas.

OTROS VIDEOS MÁS:

Girar el paracaídas.

Girar el paracaídas 2.

Girar el paracaídas 3.

Mantear el balón con el paracaídas 1.

Mantear el balón con el paracaídas 2.

Cambio de puesto con el paracaídas 1.

Cambio de puesto con el paracaídas 2.

Cambio de puesto con el paracaídas 3.

La carpa 1.

La carpa 2.

Juegos con muchos paracaídas.

Niña en el agujero central.

Con bebés en el centro.

Bebés por encima.

Cantando alrededor del paracaídas.

Abanico gigante.

La lavadora.

Moviendo el paracaídas con la música.

Palomitas de maiz.

Bicicleta bajo el paracaídas.

Elevar el balón con el paracaídas.

Jugamos con el paracaídas en la nieve con los skíes puestos.