Cuento – La cenicienta que no quería comer perdices

Un breve cuento donde poder reflexionar sobre muchos temas: genero, diversidad, autoestima, toma de decisiones, prejuicios, … En definitiva toda una joya para divertirse trabajando valores.

Myriam Cameos Sierra y Nunila López Salamero son las autoras del cuento. A ellas les agradecemos su esfuerzo por hacernos pensar de una manera tan creativa.

https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&ved=2ahUKEwikxZ-P-NyBAxWKVaQEHRQuBDUQFnoECDcQAQ&url=https%3A%2F%2Fwww.mujeresenred.net%2FIMG%2Fpdf%2Flacenicientaquenoqueriacomerperdices.pdf&usg=AOvVaw10HY18oNJB3yyc9gXoVAz-&opi=89978449

Visto en: http://www.sindinero.ning.com

Y no os perdáis la versión radiofónica del cuento:

La Cenincienta que no quería comer perdices I

La Cenincienta que no quería comer perdices II

Literatura infantil y juvenil para la convivencia.

Encontraréis aquí una lista de libros de lectura literaria que pueden ser útiles cuando trabajamos objetivos como la regulación de conflictos, la convivencia, la interculturalidad, los juguetes, otra forma de ver la televisiónla, solidaridad interpersonal, la igualdad de género, el derecho a la homosexualidad, el medioambiente, el desarme, las guerras, el autoritarismo y la desobediencia constructiva . . .

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Algunos de estos libros no son muy comerciales y por tanto no será fácil encontrarlos en las librerías.

Normalmente yo acudo a una librería grande y les pido que me lo busquen.

Otra posibilidad interesante es buscarlo por internet mediante un buscador tipo Google y generalmente se encuentran tiendas donde comprarlo o se puede comprar directamente en internet.

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Posiblementa vosotras conocéis otros libros interesantes para trabajar estos temas. Os pediría un esfuerzo para compartir vuestros conocimientos enviando un mensaje a COMENTARIOS.

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También podéis mirar en Cuentos para una convivencia sin violencia.

EL PEZ ARCOIRIS.

En alta mar, en un lugar muy muy lejano, vivía un pez.
Pero no se trataba de un pez cualquiera.
Era el pez más hermosos de todo el océano.
Su brillante traje de escamas tenía todos los colores del arco iris.

Los demás peces admiraban sus preciosas escamas y le llamaban “el pez Arcoiris”.
-¡Ven, pez Arcoiris! ¡Ven a jugar con nosotros! –le decían.
Pero el pez Arcoiris ni siquiera les contestaba, y pasaba de largo con sus escamas relucientes.

Pero un día, un pececito azul quiso hablar con él.
-¡Pez Arcoiris, pez Arcoiris! –le llamó- Por favor, ¿me regalas una de tus brillantes escamas? Son preciosas, ¡y como tienes tantas . . . ¡

-¿Qué te regale una de mis escamas? ¡Pero tú qué te has creído! –gritó enfadado el pez Arcoiris- ¡Venga, fuera de aquí!

El pececito azul se alejó muy asustado.
Cuando se encontró con sus amigos, les dijo lo que le había contestado el pez Arcoiris.
A partir de aquel día nadie quiso volver a hacerle caso, y ya ni le miraban; cuando se acercaba a ellos, todos le daban la espalda.

¿De qué le servían ahora al pez Arcoiris sus brillantes escamas, si nadie le miraba?
Ahora era el pez más solitario de todo el océano.
Un día, Aroiris le preguntó a la estrella de mar:
-¡Con lo guapo que soy . . .! ¿por qué no le gusto a nadie?
-No lo sé –le contestó la estrella de mar-. Pregúntale al pulpo Octopus, que vive en la cueva que hay detrás del banco de coral. A lo mejor él tiene la respuesta.

El pez Arcoiris encontró la cueva. Era tan oscura que casi no se veía nada. Pero, de pronto, en medio de la oscuridad, se encontró con dos ojos brillantes que lo miraban.

-Te estaba esperando –le dijo Octopus con una voz muy profunda-. Las olas me han contado tu historia. Escucha mi consejo: regala a cada pez una de tus brillantes escamas. Entonces, aunque ya no seas el pez más hermosos del océano, volverás a estar muy contento.

-Pero . . .
Cuando el pez Arcoiris quiso contestarle, Octopus ya había desaparecido.
-“¿Qué regale mis escamas? ¿Mis preciosas escamas brillantes? –pensó el pez Arcoiris, horrorizado.
¡De ninguna manera! ¡No! ¿Cómo podría ser feliz sin ellas?”

De pronto, sintió que alguien le rozaba suavemente con una aleta. ¡Era otra vez el pececito azul!
-Pez Arcoiris, por favor, ¡no seas malo! Dame una de tus escamas brillantes, ¡aunque sea una muy, muy pequeñita!
El pez Arcoiris dudó por un momento.
“Si le doy una escama brillante muy pequeñita –pensó-, seguro que no la echaré de menos.”

Con mucho cuidado, para no hacerse daño, el pez Arcoiris arrancó de su traje la escama brillante más pequeña de todas.
-¡Toma, te la regalo! ¡Pero ya no me pidas más! ¿eh?
-¡Muchísimas gracias! –contestó el pececito azul, loco de alegría-. ¡Qué bueno eres, pez Arcoiris!
El pez Arcoiris se sentía muy raro. Siguió con la mirada al pececito azul durante un buen rato, viendo cómo se alejaba, haciendo zig-zags, y deslizándose como un rayo en el agua con su escama brillante.

Al cabo de un rato, el pez Arcoiris se vio rodeado de muchos otros peces que también querían que les regalase una escama brillante.
Y, ¡quién lo iba a decir! Arcoiris repartió sus escamas entre todos los peces. Cada vez estaba más contento. ¡Cuánto más brillaba el agua a su alrededor, más feliz se sentía entre los demás peces!

Al final, sólo se quedó con una escama brillante para él.
¡había regalado todas las demás! ¡Y era feliz! ¡tan feliz como jamás lo había sido!
-¡Ven pez Arcoiris, ven a jugar con nosotros! –le dijeron todos los peces.
-¡Ahora mismo voy! –les contó el pez. Artcoiris, y se fue contentísimo a jugar con sus nuevos amigos.

Marcus Pfister. El pez arcoiris y la cueva de los monstruos. Barcelona: Beascoa.

Podemos hacer actividades de arte plástica en torno al cuento.
Les preguntamos si les gusta hacer teatro. Podemos escenificar el cuento.
Les preguntamos lo que entendieron y qué significa. ¿Han tenido una situación parecida alguna vez en la vida?
Hablamos sobre la solidaridad y la diversidad. Hablamos de los peligros, de los miedos, de las agresiones. Cómo nos cuidamos mutuamente.

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Leemos el cuento activamente con la participación de las niñas y niños enseñándoles las ilustraciones.
Podemos tener impreso el texto de esta página para irlo leyendo mientras enseñamos las ilustraciones del libro.

En YouTube podemos encontrar algunas versiones del cuento, por ejemplo:

www.youtube.com/watch?v=lMYbmKXK5NA

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También hemos encontrado otra versión del mismo cuento que os ofrecemos a continuación.

EL BRILLO DE LA AMISTAD.

Había una vez, en el fondo del mar, un pez cubierto de escamas brillantes que iluminaba donde iba. Se veía tan bonito que siempre estaba feliz.

Un día vino a verlo el pez Rojo Enamorado y le dijo: “Pez Brillo, ¿me das una escamita? Tú tienes muchas y muy bonitas”.

Y el Pez Brillo les respondió: “No, son mías”.

Por allí pasaron también el Caballito de Mar y el Besiguito Verde, y también a ellos el Pez Brillo les negó una escama.

La temida Morena le advirtió: “Si no das a tus compañeras algunas de las muchas escamas brillantes que tienes, pronto te quedarás sin amigos y amigas para jugar”.

Efectivamente, pronto se corrió la voz de que Pez Brillo no daba ni prestaba nada y todos los peces huían de su lado.

Se quedó triste y solo, y su belleza no pudo ser contemplada por nadie.

Comenzó a llorar amargamente porque no tenía ningún amigo para jugar.

Y se fue a visitar al señor Pulpo, el pez más sabio de todos los mares.

El señor Pulpo vivía en una oscura cueva adonde acudían todos los peces que tenían problemas, para buscar una solución. Pez Brillo le comentó su problema, y el señor Pulpo le respondió: “Si repartes tus escamitas brillantes, pronto tendrás muchos amigos, porque escrito está que cuanto más se da, más se tiene”.

Pez brillo no entendió muy bien estas palabras, pero decidió ofrecer escamitas a todos los peces que encontrara en su camino.

Se cruzó con el pez Rojo Enamorado, el pez Morrito y también con Mariquita, y todos ellos obtuvieron una escama brillante.

Se pusieron muy contentos con el obsequio, pero el que más se alegró fue el Pez Brillo, porque ganó muchas amigas. La felicidad que le produjo recuperar a sus amigas lo hizo más hermoso aún.

Y es que, como diría el señor Pulpo, la amistad brilla más que todas las escamas del mundo.

LOS CONQUISTADORES.

Había una vez un país muy grande gobernado por un General.
La gente de ese país creía que su manera de vivir era la mejor.
Tenían un ejército poderoso y un cañón enorme.
De vez en cuando, el General salía con su ejército a conquistar otros países.
“Es por su propio bien”, decía. “Así podrán ser como nosotros”

Los otros países se resistían, pero al final, siempre eran conquistados.

Llegó un momento en que el General gobernaba ya todos los países, excepto uno . . .
Era un país tan pequeño que el General nunca se había preocupado de invadirlo.
Pero ahora era el único que quedaba por conquistar.
Así que un día el General y su ejército partieron de nuevo.

El pequeño país sorprendió al General.
No tenían ejército y no ofrecieron resistencia.
Es más, la gente daba la bienvenida a los soldados como si fuera invitados.
El General se instaló en la casa más confortable y los soldados se alojaron con familias.

Cada mañana, el General pasaba revista a sus soldados y luego escribía cartas a su mujer y a su hijo.
Los soldados charlaban con la gente, jugaban a sus juegos, escuchaban sus cuentos, disfrutaban con sus canciones y se reían con sus chistes.

La comida era diferente de la suya.
Los soldados miraban cómo se preparaba y después se la comían.
Estaba deliciosa.
Como no tenían nada más que hacer, los soldados ayudaban a la gente en sus labores.

Cuando el General se dio cuenta de lo que estaba pasando, se puso furioso.
Envió a los soldados de vuelta a su país . . .
. . . Y los reemplazó por soldados nuevos.

Pero los nuevos soldados acabaron comportándose igual que los anteriores.
El General se dio cuenta de que no hacía falta tener allí un gran ejército. Así que decidió volver a casa y dejar nada más que unos cuantos soldados ocupando el pequeño país.

En cuanto el General se marchó, los soldados que se habían quedado colgaron sus uniformes y se incorporaron a la vida diaria del pequeño país.

El General volvió a casa triunfante, con sus soldados coreando como siempre:
“Somos los conquistadores.
Somos los conquistadores.”

El General se alegraba de volver, aunque ahora todo era diferente. La comida olía como la del pequeño país. Hasta su forma de vestir se parecía ahora a la de la gente del pequeño país.
El General sonreía y pensaba: “¿Ah!, los estragos de la guerra.”

Y aquella noche, al acostar a su hijo, éste le pidió que cantara para él. Así que le cantó las únicas canciones que podía recordar: las canciones del pequeño país.
El pequeño país que había conquistado.

Autor: David McKee.

Editorial: Kókinos, 2004

Aquí lo encuentras en una presentación de Power Point: Copia y pega en el navegador: http://educarenlanoviolencia.files.wordpress.com/2010/02/los-conquistadores.ppt. Para verlo hay que descargarlo al disco duro del computador.

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Reflexión:

¿Qué os ha parecido?

¿Cómo os sentís escuchando esta historia, alegres, tristes, tranquilos, con miedo, amor, . . . . ?

¿Me podéis recordar la historia?

¿Qué es lo que más os ha gustado de la historia?

¿Qué hemos aprendido al escuchar esta historia?

¿Alguna vez ha ocupado alguien tu espacio? ¿Cómo fue?

¿Cómo lo solucionaste?

¿Alguna vez te ha molestado alguien por ser de otro país?

Propuestas de continuidad:

Hacer un dibujo libre sobre algún momento de la historia que recuerdes especialmente.

Podemos escenificar con gestos y palabras la ocupación de espacio de otra persona por una que no le pertenece (alguien que ocupa la mesa de otra persona).

Compromiso:

Procuramos respetar los espacios de otras personas.

No abusamos de quienes son pequeños, débiles, diferentes. Más bien aprendemos de ellos.

Buscamos soluciones amistosas cuando alguien ocupa nuestro espacio.

Cuento pacifista – LA TORTUGA INSUMISA.

Podemos utilizar el cuento pacifista de LA TORTUGA INSUMISA para aprender a leer imágenes, para aprender a descifrar mensajes ocultos, para despertar comentarios críticos, para desarrollar una rebeldía cosntructiva, para buscar alternativas al uso de la violencia, . . .

¿O no?

Mientras coloreamos el cuento, hacemos comentarios, reflexiones y sacamos conclusiones prácticas para la vida diaria.

Ya me diréis si es así.

Podéis descargar el cuento aquí.

Cuento – «Â¿Quieres conocer a los Blues?»

Hace unos días visitamos (chicos y chicas de 2º de la ESO) La Fundación Secretariado Gitano en Vallecas, Madrid. Tuvimos la oportunidad de ver una interesantísima exposición: «Culturas para compartir – Gitanos Hoy»

Desde EducaRueca os animamos a visitar este espacio que tan cuidadosamente han creado para conocer la trayectoria de este pueblo desde que llegaron a la península en 1425.

Casi al final y poco antes de un interesante debate sobre el futuro del pueblo gitano nos leyeron una adaptación del cuento: «¿Quieres conocer a los Blues?». Una herramienta muy apropiada para la inmersión intercultural.

Si quieres conocer esta historia ilustrada con bonitos dibujos te animamos a visitar la página de CNICE en su sección sobre Convivencia Escolar y Prevención de la Violencia.

Lecturas dialogadas para radio – Toma con calma

HOMBRE La primera vez que viajé a Suecia, en 1990, uno de mis colegas suecos me iba a buscar al hotel todas las mañanas.

SUECO ¡Hi!… ¡Come in, my friend!

EFECTO AUTO

HOMBRE Estábamos en el mes de septiembre. Hacía frío y lluvia. Llegábamos temprano a la empresa Volvo, donde él trabajaba, y mi amigo estacionaba su auto muy lejos de la puerta de entrada…

EFECTO APAGA AUTO, PASOS

SUECO ¡Let’s go!… Caminemos un poco, vamos…

HOMBRE El primer día no dije nada. Tampoco el segundo ni el tercero. Después, con un poco más de confianza, me animé a preguntarle a mi colega:

HOMBRE Dime… ¿ustedes tienen un lugar fijo para estacionar aquí?

SUECO No. Cada quien estaciona donde quiere.

HOMBRE Es que he notado que, aunque llegamos temprano y todo el estacionamiento está vacío, tú dejas tu auto al final de la calle.

SUECO Precisamente, amigo mío. Como yo llego temprano, tengo tiempo para caminar. Quienes llegan más tarde, estarán retrasados y es mejor que encuentren un lugar más cerca de la entrada. ¿No te parece?

CONTROL MÚSICA NEW AGE

HOMBRE No podía creer lo que estaba escuchando. ¿En qué país del mundo estaba?

SUECA En Suecia. Sí, amigo, en Suecia estamos experimentando otro modo de vida, lo que conocemos como la cultura “slow”.

HOMBRE ¿Slow?

SUECA Slow significa lento, al suave, tranquilo.

HOMBRE Lo contrario de…

SUECA Lo contrario de “fast”, de prisa, urgente, el corre-corre. Por ejemplo, en la actualidad hay un gran movimiento en Europa llamado «Slow Food».

HOMBRE ¿Slow Food?

SUECA Comida al suave. La Slow Food International Association, cuyo símbolo es un “caracol”, tiene su sede en Italia y promueve un estilo de vida diferente al modelo gringo…

VOZ Hamberger and cook, please!…Oh, please, I have no time!

SUECA … atrangantarse una hamburguesa y tomarse una gaseosa, comer de pie, y salir a toda velocidad. Esa es la enfermedad del “fast food”.

HOMBRE ¿Y qué propone esa Asociación?

SUECA El movimiento Slow Food propone todo lo contrario. Que las personas comamos y bebamos como personas, saboreando los alimentos, compartiendo con la familia, con los amigos…

HOMBRE En la comida, en el trabajo y en todas las cosas, me imagino…

SUECA Claro, la base de esta nueva forma de vivir consiste en cuestionar la locura generada por la globalización, esa ansiedad de tener cosas y más cosas, de prisa… cantidad de cosas… elevar el “nivel” de vida en vez de mejorar la “calidad” de vida…

HOMBRE Aunque, me imagino que los resultados no serán tan buenos… Habrá menos rendimiento en las empresas…

SUECA Al contrario, amigo mío. Los trabajadores franceses, aunque trabajen menos horas, son más productivos que sus colegas estadounidenses o británicos. Porque en la cultura del “slow down” se rinde más. Se trabaja más y mejor cuando estás a gusto. ¿No se acuerda lo que decían los abuelitos?

ABUELO Vísteme despacio que tengo prisa.

SUECA Así que… tómalo con calma.

CONTROL MÚSICA ALEGRE

LOCUTOR Amigo, amiga: te felicitamos por haber escuchado este radioclip hasta el final. Hay muchos que lo habrán dejado por la mitad para «no perder tiempo».

LOCUTORA Un saludo para ti, sin prisa, al estilo slow, con la sabiduría del caracol.

Fuente original: http://www.radialistas.net/

Cuento – El elefante encadenado

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía no creía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

Visto en: http://animacionalaectura.blogspot.com

Más información sobre Jorge Bucay: http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Bucay